martes, 7 de agosto de 2012

Mine, capítulo 36


Mine, capítulo 36. "Sólo pasa".

Alan no fue a la única persona a la cuál le pregunté. Lo hice con José, tres días después, cuando nadie estaba alrededor para escuchar. No hice exactamente lo mismo, pero al final también conseguí una respuesta. Resulta que Laura se enojó mucho por algo que él hizo o dijo, le aplicó la Ley del Hielo por unas horas y le pidió amablemente que fuera a ayudarme con la comida. Y cuando digo amablemente es una manera inocente de decir que le dijo con la mirada que si no lo hacía lo mataría mientras dormía.
Lo cuál no dudaba ni un poquito.
 Él estaba ahí intentando cortar bien las zanahorias mientras yo me preguntaba por décima vez porqué siempre Laura y mi tía Kris nos invitan a comer a su casa. Quiero decir... No es como si celebráramos algo. Nunca. Y lo más graciosos es que cuando en verdad celebrámos algo, nunca, pero nunca, nunca, lo festejamos aquí. Tengo una familia tan más rara...
--A ver--Le digo quitándole el cuchillo de las manos--Deja eso. Estás empeorándolo. Mejor párate ahí, luce bonito y haz como si estuvieras haciendo algo útil.
 Él saca una risitas por lo bajo.
--Gracias.
Le sonrío con ironía y después de un minuto (Un minuto que tengo que soportarlo tarareando una canción) levanto la vista hacia él.   Y justamente como le dije, se para ahí y luce bonito, metiendo los dedos por su cabello castaño. Comparte esa manía con Lucas.
 Y es cuando veo mi oportunidad para hablar.
--Oye, tú... ¿Te puedo preguntar algo?
--Seguro. ¿Qué cosa?
Miro la entrada de la cocina y agudizo el oído, fijándome si Laura está lejos.
Por si acaso.
 Sin embargo me arrepiento en el segundo en que abro mi boca y cambio mi opinión.
--¿Porqué estás con Laura?
 --¿A qué te refieres?
El lo dice lenta y cuidadosamente.
--Porque... Tú ya sabes cómo es ella. ¿Qué demonios fue lo que te atrajo? No puedo comprenderlo.
Sonríe.
--Es... Complicado.
Se recarga sobre la mesa. Lo miro a los ojos, esperando que me lo diga, pero se queda en silencio. Luego siento una punzada de dolor. Miro de dónde proviene.
--Hay, genial--Murmuro, molesta.
 Dejo el cuchillo manchado un poco de sangre en el lavaplatos y me llevo el dedo a la boca.
 Rueda los dedos y me toma la mano.
--Estarás bien--Dice después--Es sólo un pequeño corte. Pero lávate para que no se te infecte.
 Me lo vuelvo a meter a la boca y luego, cuando me lo lavo, lo miro de nuevo.
--¿A que te refieres con que es complicado?
--Lena, ¿Porqué te interesa tanto?
Parpadeo.
--No me interesa--Murmuro--Era sólo curiosidad.
Pasamos unos momentos en silencio,y luego me sonríe y me dice:
--Esperaba que dijeras por ti misma que te gusta alguien, pero cómo no vas a sacar el tema a colación, lo haré yo. Y creo saber quién es esa persona.
 Presión.
Es lo primero que pienso.
Miro las zanahorias ya picadas y me quito el delantal como si mi vida dependiera de eso.
--¿Sabes qué? Termina esto por ti mismo. Seguro que puedes hacerlo. Yo olvidé algo... Allá arriba.
Y luego me giro con la intención de marcharme.
--Lena, Lena... Ven aquí. No te estoy atacándo.
Me toma por el brazo y me sonríe.
Pero estoy entrando en pánico.
--Ya lo sé. Es sólo que olvidé algo... allá arriba.
Levanta una ceja.
--Siéntate de una vez, Lena.
Me siento con la cabeza gacha.
"Ay, no"
Doy vueltas como una niña en la silla giratoria.
--Sé que Lucas está feo, pero no está tan mal...
Sigo dando vueltas por puro pánico.
Pienso que Lucas no está feo, al contrario... Detengo mis pensamientos y sigo dando vueltas.
--No hablemos de esto--Digo--Por favor, por favor, por favor... Por favor.
--Está bien. Podemos hablar de esto cuando estés lista.
Al igual que Alan, José tiene esa expresión divertida en su rostro.
Pero no quiero pedir una explicación. Tal vez porque tengo miedo a lo que sea que me vaya a contestar.
--Pero contestando tu pregunta--Dice, un poco más serio ahora--En verdad amo a tu prima.
 Ugh.
Esa es una de las cosas que nunca pensé escuchar. No sé, pensé algo así porque había perdido una apuesta, y ahora ella está embarazada...
Me detengo, porque estoy siendo demasiado cruel. Laura es irritante, pero... es mi prima.
Y en lo profundo yo también la amo.
Aunque nunca jamás lo admitiré.
 Miro las zanahorias y saco algunas papas.
--¿Pero porqué te enamoraste de ella? Es que ella es... Ya sabes... Diferente.
"No en la buena manera", quiero agregar, pero no.
 Porque soy angelicalmente buena.
Casi.
--Ya sabes que dicen que en la vida podemos elegir. "Los amigos son la familia que elegimos". Con el Amor la cosa va diferente; No lo eliges. Sólo pasa.
  Después de eso se levanta y se va.
Dejándome sola con la comida.



Pasan horas antes de llegar a casa. Y no más estacionamos el auto, subo escaleras arriba buscando el cuaderno entre la ropa sucia, en mi escritorio, en mi armario. En todas partes. Pero no puedo recordar dónde lo he puesto. Entonces miro debajo de mi cama. Ahí está, tirado junto con el plumón.
 Pienso que de ahora en adelante voy a ser más ordenada.
Pero inmediatamente sé que no va a pasar.
¿Yo, limpiar? No.
Me siento con la espalda recargada en la cama  y abro mi cuaderno. Observo cada uno de los puntos.
Son sólo cuatro.


-Me encanta todo lo que dice.
-Me derrito.
-Calor.
-Comodidad.

Y luego un montón de Luca's escritos en todas partes.
 Cierro los ojos y me digo a mi misma que tengo que poner la verdad. Que no importa. Nadie lo verá. Después de un tiempo podré tirar la página y hacer como si nada hubiera pasado. Y listo.
 Así que casi a rastras pongo una palabra que nunca antes había pensado que pondría.

-Celos.

Y después decido cambiarlo por:

-Celos (Específicamente, la Clea con la que sale y no sale, quién, de hecho, puede ser todo lo que yo no soy, lo cual es probable que sea la razón por la que esté con ella y no conmigo en el futuro)

 Pienso que esto más bien debería ponerlo en mi diario. Pero decido dejarlo así.
Estoy celosa.
 Celosa de una persona que ni siquiera conozco.
Paso las manos por mi rostro y pienso, pienso que estoy jodida.  Pero también pienso en todas las cosas que me gustan de él.
Muevo el plumón para escribir.

-Su sonrisa Radiante.
-La mirada (La que me dirige sólo a mi)
-Su seguridad.

Y tengo que cerrar los ojos de nuevo y respirar hondo tres veces antes de admitir lo siguiente:

-Que me llame cariño.

Me da un escalofrío.
Me paro en medio de mi habitación, como si de repente fuera a levantar las manos y a empezara a invocar un fantasma o algo. Pero no es así. No realmente. Es acerca de mí; Me paro en medio de mi habitación y por primera vez en mi vida soy honesta conmigo misma: Estoy enamorada.
 Y de Lucas.
Lo repito en mi mente una y otra vez, hasta que siento algo en mi pecho.
Me meto en mi cama y me hago bolita, pensándo que las cosas no se suponía que fueran así. Que está mal. No debió pasar.
¿Cómo esto me ha pasado?
Y lo más importante, ¿Qué hago ahora?
Es la verdadera pregunta: ¿Qué voy a decidir hacer con esto?
Estoy jodida. Estoy realmente jodida.


-Sthep Stronger.
Ps: Para mi amiga Dianita La Enfadosita que no deja de pedirme este capítulo.

2 comentarios:

  1. Hola!!, te escribo desde el blog literario

    La Biblioteca de la Morgue,

    un blog en el que podrás encontrar reseñas literarias, críticas de películas, concursos y muchas secciones más, ¿Te unes?. Yo te sigo desde ya. Espero que te guste mi espacio ^^

    ¡Nos leemos!

    Bisous

    La Biblioteca de la Morgue

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