martes, 5 de junio de 2012

Mine, capítulo 24.



Mine, capítulo 24. "Invitación".

--¿Quieres dejar de evitarme?
Es Lucas. Me alcanza en el pasillo y me toma el brazo, haciéndome frenar y atrayéndome hacia él. Me suelto de un jalón.
--No estoy evitándote.
Mentira. Mentira. Mentira.
 He estado evitándolo desde que salí de su casa. Él me había abrazado hace tres días, en ese momento, cuando yo tenía el control fuera de mis manos y me dejó manchar su camisa con un montón de lágrimas. Mías. Desde que me separé de sus brazos y salí por la puerta de su casa, mirárlo a la cara ha sido la cosa más difícil que he hecho. Me da mucha pena. Así que he optado por evitárlo, ya sabes, cambiar de dirección cuando lo veo en un pasillo, evitar las miradas que me lanza, huir hacia Luce cuándo él quería decirme algo.
--¿Ah, no?
--No.
Levanta una ceja. Incluso con esa cara de una mezcla de ironía e irritación, se ve guapo.
Se ve muy guapo. ¡Diablos! ¡Se ve tan guapo!
Sacudo la cabeza para sacarme la idea de la cabeza.
--¡Bien!--Dice--Que bueno, así no podrás rechazar mi invitación.
Lo miro fijamente.
 Está asquerosamente guapo.
Como lo odio.
--¿Pero de qué me estás hablándo? ¿Qué invitación?
--La que estoy a punto de hacerte.
Y sonríe.
Y es como si me encandilara.Me quedo sin palabras, sin aliento. Las luces se vuelve locas y mi mente empieza a girar hacia todas partes, siempre deteniéndose en él. Siempre teniéndolo como punto de atención. Y me pierdo dentro de sus ojos. Mi corazón empieza a latir muy fuerte, lo siento dentro de mi pecho.
Y me aterroriza al momento en que me siento enganchada.
 Y es cuando sé que tengo que largárme.
Me doy la vuelta para desaparecer, pero me toma del brazo.
--¿Ves? ¡No haces otra cosa que alejarte!
"¿Y qué se supone que tengo que hacer? ¿Quedarme aquí para ver cómo me haces sentir vete tu a saber qué? ¡No, gracias!"
--Tengo que ir al baño, genio--Le digo, irónica.
Voltea los ojos.
--No eres ni la mitad de buena mentirosa de lo que crees.
"¿Qué?".
Levanto mi dedo índice y le apunto la cara.
--Escucha, cariño--Digo, soltándo la voz empalagosa--He mentido toda mi vida. No recuerdo cuántos días tiene el año, pero todos ellos, he soltado una mentira. Y han sido fabulosas. Las mejores mentiras que has oído. ¡Deberían darme un Oscar! Y no sabes la facilidad que tengo. Así que te callas, cariño.
 Sus mejillas están estiradas, como intentando no reír.
--¿No sabes cuantos días tiene el año? Tienes que cursar la primaria de nuevo... cariño.
Entrecierro los ojos y lo miro fijamente.
Y el me mira fijamente.
--¿Tengo algo en la cara?
--Sí. Tienes un feo rostro. ¿Sabes que hay operaciones para hacerte lucir lindo? Deberías saberlo.
Levanta una ceja.
--Bueno, debes de ser una experta, ¿No? Dime, ¿cuándo fue la última vez que te movieron la nariz?
"Maldito".
Me quedo callada porque no sé qué responderle. ¡Nunca me he operado la nariz!
--Por alguna razón no tienes novia--Murmuro.
El pasa la mano por su rostro.
--¿Ves esto? Es el sueño de cada chica.
¡Ja!
--Pues no eres ni la mitad de guapo de lo que te crees, cariño.
Sonríe. Y algo se mueve en mi estómago.
--¿Segura?
Y se inclina hacia mí, haciendo que su rostro esté a centímetros del mío. Sus labios casi rozan lo míos... Abro bien los ojos, espantada, y me doy media vuelta.
 Pero me tiene agarrada del brazo.
¿Cómo no me di cuenta?
--Tranquilízate, Lena. Sólo estaba jugando contigo.
Ya no tiene esa expresión de presumido. Tiene la misma expresión en su rostro de chico lindo con que lo conocí.
 Y no quiero marcharme. Así que me quedo.
--Eres un presumido.
Me suelta del brazo y ríe por lo bajo. Alza la mano para ponerme un mechón de pelo que se me ha escapado de la coleta detrás de mi oreja.
--Y tú eres como una piedra en mi zapato.
Río.
--Eres como Sara.
--¿Como Sara?
Asiento.
--No importa cuántas veces la molesto, no puede evitar amárme--Suelto, con aires de grandeza.
--¡Mira quién es la presumida ahora!
Asiento mientras reímos.
--Eres muy bipolar, ¿Lo sabías?
--Sí. Luce y Sara suelen decirlo seguido.
Sonríe un poco.
--¿Aceptarás mi invitación?
--¿Te refieres a la que no me has hecho? Espera, invitación... ¿Qué celebramos?
 Por favor, que no diga una cita, por favor, que no diga una cita, por favor, que no diga, porfavorporfavorporfavorporfavorporfavorporfavorporfavorporfavor..........
--Ah, sí. Quería agradecerte porque me ayudaste cuando estaba algo borracho.
Levanto una ceja.
--¿Algo borracho? ¿Quieres que te diga todo lo que dijiste?
"Dijiste que era muy guapa".
Se me hace un nudo en la garganta y me pregunto porqué dije eso.
Por favor, que me diga que no.
--Recuerdo varias cosas de las que te dije.
Parece avergonzado.
--Espero que no vuelvas a repetirlas.
Ríe.
--¿Aceptarás? Iremos a cualquier sitio que quieras.
Suena como una cita.
¿Es una cita?
El timbre suena. ¡Aleluya!!!!
--No lo sé. Veremos.
Sonrío y me doy la vuelta para ir a clases.
 Estoy tan concentrada en el hormigueo que sentí cuandos sus labios casi tocaban los míos, que pasa más del tiempo que debería en darme cuenta de que Luce y Ellie están sentadas a poca distancia en una banca, Luce comiéndo palomitas, viéndome directamente.
 Dios mío.
Cuando avanzo hacia ellas, Ellie me salta encima.
--¿Te invitó a salir? ¿Te invitó a salir?
Me la quedo mirándo.
--No exactamente.
Luce sacude la cabeza.
--¿Le dijiste que no lo sabías, verdad? ¿Lo hiciste o aceptaste?
Parpadeo unos segudos.
--¿Cómo sabes que le dije eso?--Le pregunto a Luce.
Ella se dirige a Ellie y suelta un "¡JA!".
--Lo dejó en duda, no le dijo que sí. ¡Te dije que no aceptaría tan fácil! Dame esos cinco dólares.

-Sthep Stronger.

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