martes, 10 de abril de 2012

Mine, capítulo 15.


 Quién sea hubiera pensado que me echaría en el suelo a llorar y preguntarme porqué mi vida es tan jodidamente mala. Hice lo segundo, por supuesto, pero en vez de echarme a llorar, llegué a casa y hundí mi cara en la almoahda (Y me puse a pensar en lo mucho que odiaba mi situación, claramente).
  Cuando llegué a casa en ese entonces, me quité mi ropa y la aventé por ahí. Ni siquiera me molesté en ponerme una pijama. Me metí en la cama con ropa interior y no me he levantado.
 Y puede que tenga esperanzas de morir en mi cama.
 Alguien toca la puerta.
--¿Qué?--Digo.
--Lena, baja a desayunar. ¿Por qué te has encerrado en tu cuarto?
Es mamá.
 Me he encerrado en mi cuarto porque descubrí que hay alguien más rondando por ahí.
 Es confuso describirlo. Me siento reemplazada. Me siento como si fuera "La otra". No la hija. La otra. Y es total y completamente estúpido sentir eso; Yo ni siquiera quería estar con mi papá. Pero descubrir que se fue y tuvo una hija con alguien más... Que me abandonó por eso... Es sólo más confuso.
 Me levanto de la cama de un golpe.
--¿Lena?
 Probablemente yo esté equivocada.
--Lena, ¿Quieres abrir la puerta, por dios?
Probablemente no sea su hija.
--¡LENA!
 Pero entonces recuerdo a la niña "¡Papá...!".
 Me vuelvo a tirar a la cama de un golpe.
--¡Déjame dormir!--Exclamo, sin abrir la maldita puerta.
--¿Estás enferma?--Pregunta.
--No me siento bien.
 Al menos dije la verdad; No me siento bien.
 Pero no seré yo quién le diga lo que sucedió.
Y no pienso levantarme de esta cama, al menos por el día de hoy. Y tampoco pienso derramar una sóla lágrima por él.
 Por supuesto que no.
No hoy.
--Quiero dormir--Digo.
--¿Quieres una pastilla?
--No.
Después de eso se aleja. Suspiro y cierro los ojos... Estoy en relajación cuando mi teléfono suena.
 Es una de esas veces que considero arrojarlo por la ventana.
 Pero, naturalmente, no lo hago. Aunque ganas no me faltan.
--¿Qué?
 Tengo un día malo; No pienso andar por ahí con modales. No tengo el humor.
--¿Lena?
Escucho esa voz.
Reconozco esa voz.
Levanto una ceja.
--¿Lucas?
--Sí. Buenos días.
Paso del buenos días.
--¿Pero cómo conseguiste mi número? Espera, ¿Qué no tenías descompuesto tu celular?
--Ellie no se da cuenta de dónde tiene las cosas. Tenía tu teléfono grabado.
 ¿Pero cómo demonios Ellie...? Pero ya tengo mi respuesta:
Luce.
Suspiro.
--¿Qué pasa, pues?
--Necesito que me hagas un favor. Sé que puedo confiar en tí.
 ¿Cómo es que confía en mí, si no hago nada más que insultarlo?
--Dime--digo.

Estaciono el carro de mi mamá en la calle de la dirección que Lucas me dio. Dijo que esperara ahí.
Suspiro.
  Miro fuera de la ventana y no veo a nadie, así que compruebo la dirección viendo el trozo de papel. Sí, es la dirección correcta.
 ¿Pero dónde demonios se ha metido? ¿Y porqué está aquí? ¿Porqué no me lo quiso contar en el teléfono?
 Cuando me llamó me pidió que lo recogiera en esta dirección. Dijo que lo necesitaba y que estaba en problemas. Estaba a punto de decirle que no porque prometí que me quedaría en mi cama hasta el día siguiente, o hasta que la sangre dejara de circular, pero su "Confío en tí", me hizo cuestionarme si hacerlo o no. Y luego él dijo algo así como "Te necesito", y me dio mucha lástima, así que terminé con mi trasero fuera de la cama.
   Golpeo el volante con los dedos.
¿Dónde está?
 Considero llamarlo para preguntarle dónde se supone que está, pero me dijo " Me esperas en el auto", y después de insultarlo por su falta de educación, por pensar que voy a hacer lo que él dice sólo por llamarme, por pensar que cuenta conmigo sin agradecermelo, ni pedírmelo... él agregó "Lena, Lena bonita, ¿Por favor?".
  Y pues le dije que sí, después de insultarlo, claro. Aunque no peleó conmigo, sólo río.
Algo golpea el carro.
Me entra el pánico.
Suelto un grito.
 Alguien golpea mi ventana.
Grito.
El rostro se asoma por mi ventana y...
Maldito hijo de...
--¡Eres un Idiota!
 Lucas sonríe por el otro lado de la ventana. Me hace una seña para que le abra la puerta del copiloto. Aprieto los dientes y estiro la mano para quitar el seguro.
 Cuando el está en el carro, me mira y se echa a reír.
--Lo siento--Dice--Pero debiste ver tu cara.
 --Me entraste un susto de muerte--Digo.
Se ríe de nuevo.
Miro al frente pensando que es un idiota
--Salgamos de aquí--Dice.
Prendo el motor y salgo de ese lugar. En la calle veo a una niña; Piel blanca, pelo café, bajita. Justo como esa niña que gritaba en el parque. Esa niña.
 No, por supuesto que no. No voy a llorar.
No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no
Doy la vuelta en la esquina.
No, no, no. No voy a llorar por eso.
El semáforo se pone en verde justo en el momento apropiado.
 Ni una sóla lágrima.
Nonononononononononononononononononoonononononononononononoonononononononon...
--¿Y eso es todo?
...nononono... ¿El qué?
 Lo miro. Me está mirando fijamente.
--¿A qué te refieres?
--Me refiero a que ha pasado cerca de un minuto y no me has preguntado porqué coños te llamé para que vinieras por mí.
 Entonces el Click suena en mi cabeza.
--¡Oye! ¡Es cierto!, ¿Porqué coños me has llamado para que viniera por tí?
Sonríe.
--De nuevo a la normalidad--Murmura.
--Ay, ya calmate. Ni que me conocieras tanto. Ahora, dime.
--Es la casa de Ian.
 Freno de golpe. Los autos me pitan desde atrás. Quiero decirles que dejen de molestar, pero en vez de eso miro a Lucas.
--¿PERO QUE PASA CONTIGO?
El se tapa las orejas unos segundos y levanta una ceja.
--¿Vas a dejar que te explique?
--Tienes unos cinco segundos.
El levanta la ceja.
--No seas tan infantil.
--Cuatro...--Murmuro.
Levanta las palmas de las manos.
--De acuerdo.
--...Tres...
--¡Ya!  Fui a arreglar cuentas.
Eso no me dice nada. Entrecierro los ojos.
--Dos...
--Hice un trato con él--Continúa--Los deja a ustedes fuera de sus asuntos, a cambio yo mantengo su pequeño secretito.
 Tardo un rato para digerirlo.
¿Mantenernos fuera de qué? ¿Que secretito? ¿Y cómo se enteró de él?
--Siento haberte llamado. Pero si Ellie sabía, iba a llamar a mis padres, no me lo permitirían. Si le pedía el favor a Luce, se lo diría a Ellie. Además ni siquiera sé si tienen auto. Sólo me quedabas tú.
--Porque has estado tan ocupado tras Ian que no has hecho más amigos.
--No es eso. En verdad creo que he hecho más amigos que tú en todos tu años anteriores--Levanto una ceja. El sonríe--Pero sabía que tú me harías el favor sin chantajearme.
 ¡Ja!
--¿Y cómo demonios sabes que no lo haré?
--Porque te voy a invitar un café. O lo que quieras. ¡Vamos! Te va a salir gratis.
 Lo miro.
¿En verdad piensa que con un café y un pastelillo puede hacerme callar?
 Pues tiene toda la razón.

--Sthep Stronger.

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