lunes, 24 de febrero de 2014

Saved. Capítulo 12.

underwater | via Tumblr
Saved. Capítulo 12: La Segunda Noche.


Había una fiesta, una noche, dos días después del incidente con Cass. Iba sola, ya que todos estaban tan deprimidos por la muerte de Serena, esos cursis. Excepto Kate, claro. Ella sólo fingía en los momentos adecuados, lloraba en los momentos adecuados, decía que se arrepentía de cómo la había tratado.  Era algo así como una yo. Excepto que más aburrida y no tenía el pelo teñido.
 En esa fiesta, en medio de las personas bailando con sus sudorosos cuerpos pegados en alguien más, el olor en alcohol y las risas de mis nuevas amigas borrachas, un chico me miró. Un chico caliente. Era alto, moreno, ojos castaños. Me recordaba a una tableta de chocolate. ¿Y qué haces con las tabletas de chocolates? Tú te las comes.
  Pensé en Graham, por un instante rápido que se fue con la misma rapidez con la que vino. Era un buen chico, era dulce. Pero…
Pero…
Pero no era él.
Era así de sencillo. ¿Y qué? Él no estaba aquí. Estaba demasiado ocupado dándole apoyo moral a Alex por la muerte de su novia. Yo lo había intentado los primeros días, pero, demonios, tanto llanto me sacaba úlceras. Necesitaba una noche fuera. Necesitaba nuevas amigas con qué reír, no importaba si las acabara de conocer. Necesitaba a la tableta de chocolate. Necesitaba…
Recordé que era virgen.
Como sea. Al final de la noche, no lo fui.
Al salir por la puerta de su hotel a las doce (Temprano, muy temprano, pero el chico se estaba poniendo empalagoso), yo todavía seguía bajando la parte de  abajo de mi vestido  negro corto. En eso, escuché pasos por el pasillo.
.--¿Cassidy?
Kate, en toda su gloria, estaba parada viéndome desde el final del pasillo.
--¿Katie? ¿Qué demonios? ¿Qué haces aquí?
--Te seguí. Las chicas estaban preocupadas por ti y cuando vi que salías sin decir nada a nadie… pensé que te habías metido en algo. Te perdí, pero un chico en la fiesta me dijo que te habías ido con un chico llamado Thomas.
Oh. Entonces ese era su nombre.
Kate me miró de arriba abajo, deteniéndose en el lado de mi vestido que estaba segura de que aún mostraba mi ropa interior. Lo bajé tranquilamente y sus ojos me perforaron.
--¿Por qué?
--No deberías estar aquí, Kate. Las cosas que yo haga o no haga son mi problema. Diles que no se metan en mis asuntos. Ahora sal de mi camino.
--No.
Levanté una ceja.
--¿No?
--No. Quiero que me digas por qué le has hecho esto a Graham.
--No es tu asunto.
--Es mi amigo. Tienes que decírselo.
--No le diré nada. Y tú tampoco lo harás.
--¿Qué? ¡Tienes qué decirle!
Fruncí el ceño. Qué niña tan más irritante.
--Te estoy diciendo que no, carajo. Corazón que no ve, corazón que no siente. ¿Qué no te enseñaron eso? Va a estar bien. Ahora déjame pasar.
Me miró, como si fuera lo peor.
Pequeña hipócrita.
--Cassidy, ¿Qué eres?
Eso es más o menos lo que hizo que mi olla de odio sobrecalentara y explotara.
--¿Qué soy, Kate?Levanté la voz--¿Qué eres tú? ¿Qué clase de persona mata a su hermana por celos?
  Entonces, pasó: Kate se pone blanca y sus ojos buscan los míos, terriblemente asustada.
--¿Crees que no lo sabía, estúpida?
Ella se quedó en blanco sin decir nada, una vez más. Con una mueca de desagrado, la rodeé e intenté salir por el feo pasillo de alfombra roja con olor a vómito y las paredes con pintura verde descarapelada.
Su voz me detuvo antes de cruzar la esquina.
--Nadie va a creerte.
La miré y sonreí fríamente.
--¿Ah, sí?
Dudó. Pero siguió de todas maneras.
--Eres diferente. Eres una auténtica perra. Si yo les dijera que tú engañaste a Graham, me creerían. Ahora sí. Pero nadie va a creerte a ti.
--Porque tu tenías una excelente relación con SerenaLe dije sarcástica. Me fui de vuelta hacia ella y le tomé de las muñecasEscucha, si tú…
Entonces sentí algo en las yemas de mis dedos. Unos bordes levantados y rasposos. Miré hacia abajo y quité la manga, aun cuando ella estaba luchando conmigo. Quité las pulseras también y vi los cortes.
--Oh, dios. Eres un cliché andante. Y me pregunto qué dirían tus amigas sobre esto. ¡Katie mala, Katie mala!
Supongo que hablarle como un perrito no ayudó, porque se liberó de mi brazo y salió del edificio.
--¡Te vas a arrepentir! ¡Lo juro!
… No estoy muy segura si lo hice. Arrepentirme, me refiero. Quiero decir, ella lo juró y lo cumplió: Al día siguiente, convencí a las chicas para salir al lago. No era ni siquiera una fiesta, como ellas creyeron. Era sólo un maldito picnic. Pusieron tanta resistencia por un maldito picnic. Pero con mis poderes de persuasión lo logré, con unos diálogos como “Serena querrían que salieran” y otras cursilerías por el estilo. Entonces, en medio camino, An empezó a gritar que los frenos no servían. Miré a Kate, y ella me sonrió.
Era una perra psicótica.
Grité, de hecho todas lo hicimos. No podía creer que Kate nos matara a todas para eliminarme. Para eliminar su sucio secretito.
Estrellamos contra un árbol y pensé que era el fin. Pero… Pero yo aún seguía viva. Jadeé un poco e intenté salir, llamando a las chicas, porque aunque eran unas estúpidas la mayoría del tiempo y me irritaban, me preocupaba por ellas.
De una manera completamente retorcida, pero lo hacía.
Ellas no me contestaron. Pensé que estaban muertas. Pensé que estaban muertas y ése era el fin. Y entonces miré a mi lado, en el asiento trasero.
Kate estaba despertando. Le di un puñetazo en la barbilla y lo siguiente que supe es que estábamos fuera del auto agarrándonos a golpes.
Me gritó algo así como que debí haberme muerto. Le grité algo así como que era una perra psicótica. Dijimos muchas cosas. Entonces ella me golpeó muy fuerte y quedé en el piso. Se lo pude devolver, con una patada que la envió de golpe al auto y golpeó su cabeza.
 Estaba inconsciente.
Lo último que recuerdo de esa parte es que ella me arrastraba por el bosque. Me dirigía una mirada sucia y me echó a un pequeño río que estaba ahí. Me dolía todo, así  que no me moví por un tiempo y creo que ella pensó que morí, porque se fue. Levanté la cabeza cuando no pude aguantar mi respiración, y escuché el sonido de la ambulancia.
 Joder, todo esto por acostarme con un tipo.
Me levanté torpemente, dirigiéndome hacia el sonido de la policía y ambulancia. Iría ahí y les diría que ella intentó matarme. Que no estaba perdida y muerta como sabía que ellos les había hecho creer. Que no estaba fuera del mapa. Que seguía aquí.
Que seguía viva.
Fue entonces cuando detuve mis pies.
¿No era esto? ¿No era esto lo que yo había querido? ¿Morir, irme con Cam aquella primera noche? ¿No quería yo desaparecer? ¿No quería que las personas dejaran de buscarme, una excusa para dejar todas aquellas cosas que me hacían daño atrás? ¿Mi familia, los doctores, las miradas?
¿No era eso?
Lo era. Sí, lo era.
Eché una última mirada al camino para ir al accidente, y me di la vuelta, avanzando a algún lugar lejos mientras, entre la oscuridad, agradecía a Kate por la oportunidad que me había dado.
  Ese fue el momento de mi vida que denominé como La Segunda Noche.


-Sthep Stronger.

Hoy terminé mi último examen, y se termino el capítulo de Taken, se los voy a poner.

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