lunes, 13 de enero de 2014

Taken. Capítulo 5.

Look how they shine for you ^_^
Taken. Capítulo 5. "Estrellas"


No me salvo, cuando llegamos a casa. Maggie toma verdura congelada en bolsa del congelador y me lo da para ponérmelo en la herida. Marcus se cruza de brazos frente a mí.
--¿Qué pasó ésta tarde, Liv?Pregunta él.
Presiono las verduras contra mi mejilla punzante.
--No fue nada.
--¿Nada? ¡Nos llamaron de tu escuela para decir que habías desaparecido! Y luego tu maestra de educación física dijo que te peleaste con  una de tus compañeras y entraste en pánico. ¡No sabíamos dónde estabas! ¡Estábamos tan…!
No termina de decir la frase. Aspira aire y yo lo miro, sin decir nada.  Nunca antes me había dado cuenta de la severidad en las facciones de su rostro. Con su traje negro, casi podría decir que es abogado o policía. Tendré que preguntar.
Maggie le pone una mano en el brazo para tranquilizarlo y ella se volvió a mí:
--Liv, sólo queremos ayudarte. ¿Quieres decirnos que pasó?
Lo dice tan amable que me rompe.
--No fue mi intención, lo juro. Ella empezó a decir cosas del secuestro y de Nina, y empezamos a discutir, y me pegó un puñetazo, la maestra me tomó del brazo y salí pitando.
--¿Estaban diciendo cosas de mí?
Estábamos tan concentrados en la conversación que no notamos los pasos en el patio trasero. Nina y Ally están detrás de la puerta media abierta de la cocina. Terminan de abrirla completamente y entran.
--¿Qué hacen ustedes aquí?Pregunta Maggie.
--Escuchamos del asunto y vinimos a casa. Nos trajo una amiga de Ally.
--Las clases no han terminado aún.
--Oh, vamos, papá. Casi acaban.
Ellas dos me miran y yo gimo, porque soy todo un show.
--¿Estás bien?Me pregunta Ally, luciendo un tanto preocupada.
Asiento, apretando más la bolsa contra mi rostro.
--¿Qué te dijo la perra de Tess?Me pregunta Nina, enfrente de mí.
Suspiro.
--Dijo que eres una perra por estar siempre sobre Dan y que por lo tanto yo lo era también por ser una Carrington. Aunque sea una Carrington perdida y todo ése rollo. No sabe cuándo callarse.
--¿Pero qué se cree que es esa niña?Grita Maggie, indignada--¿Cómo se atreve a hablarte del secuestro así? Tendremos que hablar con sus padres.
--No, no hables con sus padres.
--¿Por qué no?Me pregunta MarcusFue inapropiado. Y cruel. Podrías considerarlo como ataque psicológico tanto como físico.
Maggie empieza a decir sobre demandas y padres y mi golpe en la mejilla, y Marcus le sigue la corriente, lo que me vuelve loca.
--¡No, alto!  ¿Quieren detenerse? Puedo decir que me lo tenía merecido también. Y no necesito que ninguno de ustedes haga nada por mí. Sé cuidarme sola.
--Pero tu golpeDice Maggie.
--¡He soportado peor! ¡Y necesito que dejen de hacer esto, sé cómo cuidarme sola!
Puedo ver como la verdad en mis palabras los hiere, incluso a Ally, quién casi no ha hablado conmigo. Pero no me importa, porque la adrenalina corre por mis venas, se convierte en furia pura y me quema.
--Sólo… Sólo queremos protegerteÉl susurra.
--¿Como lo hiciste cuando tenía nueve años?
El mundo se congela. Todos se quedan quietos mientras sus ojos brillan y el fuego en mi interior se alimenta y me sofoca. Y aunque sé que le estoy haciendo daño a él, y que me estoy haciendo daño a mí, no puedo parar.
Todavía no.
--¡Tenías que protegerme! ¡Ese día, en el parque de diversiones, debías protegerme! ¡Es lo que los padres tienen qué hacer por sus hijos! ¡Mira todo lo que soy! ¡Mira en lo que me he convertido! ¡Es tu culpa! ¡No tengo solución y es todo tu culpa! ¡Es todo tu culpa!
 El peor de los dolores cruza su rostro y ambos lloramos.
--Al fin lo dijisteDice.
Sí. Sí, al final lo dije.
De repente no puedo verlo a la cara, a ninguno de ellos, así que salgo por la puerta de la cocina y lloro más mientras camino. Pienso que no quiero perderme de nuevo, así que simplemente me siento en la banqueta, fuera de casa.
Y como soy una pequeña niña indefensa, me oculto tras Lauren.
--¿Olivia? Jay me llamó ésta mañana. ¿Estás bien, cielo? ¿Qué pasó?
--¿Por qué no me llamaste, si estabas tan preocupada?
--Pensé que necesitabas tiempo para llorar antes de hablar conmigo… Deja de pensar que no te quiero, Olivia Carrington Farley.
Que use el nombre que ella me dio para regañarme me hace sonreír.
--¿Crees que puedo ir contigo de nuevo?
--Cariño, ¿Qué pasó?
--Lo estropeé.
--¿Qué quieres decir? ¿Quieres contármelo?
--No. No realmente. Pero… Dime, ¿Puedo volver? No creo que ellos me quieran de vuelta.
--¿Pero por qué dices eso?
--Yo… En verdad lo he estropeado.
--En verdad me encantaría tenerte en casa de nuevo, Olivia, pero ya sabes cómo es esto. No puedo, porque tienes una familia que te quiere sobre todo.
--Dije cosas horribles.
--Las familias funcionan así, cariño. Peleamos como perros y gatos, pero nos amamos más que nada en el mundo.
--Pero yo no los amo, Lauren. No son mi familia. Tú lo eres.
Hay una pausa.
--Pero ellos te aman a ti. Te perdonarán. Y tú también eres mi familia.
Nos quedamos en silencio un rato.
--¿Y si hacemos un trato? Habla con ellos y diles… No sé, que necesito tiempo. Diles que estaré contigo por unos días y luego volveré.
--Sabes que eres mayor ya, Olivia. Tienes quince años y tienes que hacerte responsable por tus decisiones.
--Ajá. Acerca de ello… Tengo diecisiete. Lo acabo de averiguar hace poco.
Hace una pausa.
--Entonces, como ahora eres casi una adulta, tienes que hacerte responsable. Habla con ellos y diles, y si llegan a un acuerdo, estaré encantada de tenerte en casa de nuevo.
Suspiré. Eso sonaba exactamente como Lauren.
--Bien.
Nos despedimos y colgamos. Miro las estrellas e intento buscar figuras o constelaciones, o alguna de ésas cosas que las personas de los libros y películas buscan cuando ven al cielo. Y si en verdad veían algo, yo no puedo.
  Como que todo eso de mirar a las estrellas es pura palabrería.
--No te culpo.
Miro hacia atrás para encontrar a Ally. Se sienta enseguida de mí, en la banqueta.
--Deberías. Sólo tengo tres días aquí y ya he hecho un desastre.
--Y aun así, no es tu culpa. Pero sé que tampoco es de él.
Asiento.
--Lo sé.
Ella retira su cabello negro y lacio de su cara y lo pone detrás de su oreja. Se parece a mí, en cierta manera. Pequeños rasgos que muestran que estamos conectadas, pero de cualquier manera, no vamos a funcionar.
--¿Entonces por qué dijiste todas esas cosas ahí dentro?
Tardo un tiempo en contestarle, porque tengo que reunir el valor y las palabras para hacerlo.
--Sé que no es su culpa. Lo sé ahora. Pero, cuando fui golpeada y torturada, y asustada hasta la muerte… No lo sabía. Dije lo que pensé en aquél entoncesMe encojo de hombrosEstaba furiosa y asustada y necesitaba culpar a alguien. Lo elegí a él. Porque si hubiera tomado mi mano y obligarme a quedarme quieta nada de eso hubiera pasado. Pero yo no lo hubiera hecho. No me hubiera quedado quieta, ¿Sabes? Era joven e inquieta.
--Lo sientoElla dice.
No me mira con lástima, como el resto de su familia. Me mira con amabilidad y simpatía.
--Creo que tienes que decirle eso, a papá. Está destrozado ahí dentro.
Paso las manos por mi cabello y miro arriba al cielo.
--Sí. Supongo que sí… Pero no aún. ¿Te gustan las estrellas?
Ella mira a las estrellas, igual que yo.
--Son aburridas.
Río.
--Sí, sí lo son. Pero me gusta como brillan. Me gustaría tener su brillo.
Me mira.
--Eres super rara, ¿Te lo habían dicho?
--Sí, lo han hecho.
Empiezo a hablarle sobre Jay.



                                                                     
 




Golpeo con el puño la puerta de madera oscuro de la oficina de Marcus. Tiene la puerta abierta, así que puedo verlo perfectamente sentado en su silla con un puño sosteniendo su cabeza, mirando un retrato que sostiene con la otra mano.
--¿Puedo pasar?
Me mira y puedo ver sus ojos rojos. Estaba llorando, y eso está mal. Quiero arreglarlo.
--Claro.
Cierro la puerta detrás de mí y me acerco.
Nunca haría esto, ¿Sabes? Ni en un millón de años: Estar a solas con una persona en un espacio tan pequeño. Sin embargo, siento que le debo algo de normalidad, así que me trago el nudo en  mi garganta y empiezo a intentar calmar mis rápidos latidos del corazón mientras me dejo caer en la silla al otro lado del escritorio.
 Miro por la ventana en una pared y froto mis manos contra mis piernas, mientras intento encontrar las palabras que quiero decir.
--No quise decir ninguna de las cosas que dije.
--Sí, lo hiciste.
Su tono no es acusatorio. Suena demacrado. Herido. Como si se estuviera castigando a sí mismo.
--Y tienes razónProsigueDebí haberte protegido. No hay ni un solo día en que no lo lamente. Y tienes que saber que lo siento, tienes que saber que…
--Para.
Necesito que se detenga antes que me haga llorar de nuevo.
--No quise decir nada de lo que dije, ¿De acuerdo? Estaba furiosa y necesitaba culpar a alguien, y era fácil poner todo sobre ti para así no tener que enfrentarlo, pero no es tu culpa.
--Pero yo…
--Te perdono. Si eso es lo que necesitas escuchar, te perdono. Te perdono hoy y mañana y el resto de los días de aquí en adelanteLe digo, con la esperanza de arreglar su corazón roto.
Entonces, después de un minuto mirándome, sonríe un poco y me dice:
--Gracias.
Le sonrío de vuelta.
--Necesito hablar con ustedes dos. ¿Está bien?
El asiente y se levanta, llamando a Maggie.





                                                          
 



--Oí que te vas.
Empujo la mochila en el maletero del auto de los Carrington (Creo que es de Maggie, específicamente) mientras miro hacia atrás.
--Sólo por unos días.
Ver a Dan parado ahí me pone nerviosa, porque está solo. Y el universo sabe que no soporto los espacios donde sólo somos dos personas. Retrocedo para poner distancia y también para poder respirar.
--Quería hablar contigo antes de que te marcharas.
Doy un paso más atrás, esta vez no necesariamente por mis demonios internos, sino porque el chico es tan endemoniadamente deslumbrante con ese estúpido cabello negro despeinado y su piel morena que no puedo pensar correctamente.
--¿De qué?
--Oí sobre la cosa de Tess.
Retiro la vista porque no quiero hablar de esto y mejor me pongo a meter el resto de las cosas en el maletero. Marcus me dijo que él lo haría, pero tiene una llamada por teléfono importante del trabajo y yo quería meterlas ya para no andar tropezándome con ella. Maggie está haciéndome galletas para el viaje.
--No es importante.
Entonces, de la nada, él está enseguida de mí, como a dos centímetros, y sostiene una de mis maletas en su mano.
Doy un respingo y chillo mientras mi respiración se corta y retrocedo un par de pasos atrás. Siento que mi pecho se retuerce con dolor.
--¿Qué sucede?Exclama, alarmado.
Pongo mis manos en mi corazón y parpadeo un poco para evitar acumular lágrimas.
--¡No necesito tu ayuda!Le grito después, furiosa.
¿Por qué todo el mundo me hace esto? ¿Por qué no pueden respetar al menos un buen metro y medio de distancia? ¿Por qué hacen lo que hacen?
--¿Pero qué te pasa? ¡Sólo quería ser amable!
Me recargo contra el auto e inhalo. Me siento como si acabara de correr un maratón.
Internamente me alegro de que Nina no hubiera contado a Dan mis rarezas/traumas/cosas, pero ahora tengo que explicárselo para que deje de invadir mi privacidad, y odio hacer eso.
--Te voy a explicar algoLe digo, con cierta brusquedadHay muchas cosas en este mundo que no soporto, y una de ellas es el contacto con las personas. ¿Okey?
--Pero si ni siquiera te toqué.
--Pero estabas cerca. Muy cerca. Bastante cerca.
Me mira unos momentos y luego asiente.
--Entiendo.
Me gusta que no me pregunte por qué, pero obviamente no me dejo mostrarlo.
--Okey. Entonces estaremos bien.
--¿Me vas a dejar ayudarte a meter las cosas o tampoco puedes soportar eso?
Frunzo el ceño al detectar la broma.
--Piérdete.
Me vuelvo y meto otra bolsa, una nueva, llena de cosas que Maggie me compró y que aún no he usado.
--Oye, lo siento. Enserio. Eso fue una estupidez.
No le contesto. Ni siquiera lo miro.
--Enserio, lo siento. ¿Ves?
Me vuelvo para ver lo que sea que esté haciendo, y lo veo retrocediendo.
--¿Está bien así?
Suspiro.
--Sí. Así está bien. Pero eres un imbécil.
--Si, ya he escuchado eso. Oye, voy a acercarme ahora porque voy a ayudarte, ¿De acuerdo?
Dudo un momento, pero al final asiento y me muevo a lado mientras él camina hacia la última maleta. Cierra el maletero y se vuelve hacia mí.
--¿No deberías estar con Nina?Le pregunto.
--Vine a verla, pero está haciendo galletas con tu mamá porque te ibas hoy. Más o menos me corrió.
Sonrío.
--Qué bueno.
Sonríe mientras se pone una mano en el pecho.
--Auch. Me dolió. Pero ya, enserio. Quiero hablar contigo sobre lo que pasó con Tess.
--¿Por qué?
--Dijeron que me defendiste.
Suelto una carcajada.
--Sí, claro. Siento romper tu corazón, pero lo que en verdad pasó es que le dije que era una estúpida al salir contigo si sabe que no puedes mantener tus manos para ti mismo.
Su cara se deforma.
--¿Quién te dijo eso?
--Ella. Después de eso me llamó perra ye dio un puñetazo. Pero también estaba insultando a Nina. Y el universo sabe que yo no iba a tolerar eso. Ha sido muy dulce conmigo.
Se queda en silencio un momento.
--Entiendo que hayas defendido a Nina. Y me alegra y me divierte que lo hayas hecho, pero no tienes derecho a hablar sobre mí. Tú no me conoces. Tú no sabes si todo lo que ellos dicen es verdad. No sabes quién soy.
 Me siento como la peor persona del mundo, porque sé que él sabe del secuestro, y nunca me ha juzgado. ¿Por qué yo lo hago con él, entonces?
--Carajo. Lo siento, Dan. ¿Lo haces? ¿Eres un mujeriego?
Sonríe de pronto.
--Bueno, sí.
Ruedo los ojos.
--Idiota, me asustaste. Pensé…
--¿Qué? ¿Qué pensaste?
--No sé. Que pensarías que soy una horrible persona.
--No creo que seas una horrible persona.
--Gracias.
--Pero creo que eres un poquito… inusual.
Levanto una ceja.
--Puedes decir rara. No me ofende.
Sacude la cabeza aun cuando sonríe.
--Es que no creo que seas rara. Sólo inusual.
--No veo diferencia.
--Afortunadamente, yo síDice, mientras Marcus y Maggie salen de casa, listos para llevarme a la estación de trenBueno, Olivia, nos vemos.
Se da la vuelta para mancharse.
--Liv. Es Liv.
Sonríe.
--Nos vemos, Liv.
Nunca he tenido relaciones antes con personas, a excepción de unas pocas. Poquísimas. Como Lauren, Tim, Sierra, Derek, y el único de mi edad, Jay. Sin embargo no necesito mucha experiencia con adolescentes de su tipo como para darme cuenta de que él es un maldito problema.
Afortunadamente, es el problema de Nina y del resto de las chicas del universo. No hay nada que algún día pueda si quiera considerar agradecer de mis seis años en oscuridad, pero tengo una barrera a mi alrededor que me aleja no sólo de las buenas personas, sino también de las que podrían destruirme.
  Mi pequeña barrera me aleja de los encantos de personalidades como las de él, permitiéndome así estar sin él y a penas ser amigos.
Estoy a salvo.



                                                                  
 



Cuando regreso a casa, Lauren me espera en la puerta, y detrás de ella puedo ver a Sierra, Tim y Derek. Y me sonríen.
El frio se desvanece de mis huesos y es reemplazado por calor.



-Sthep Stronger. 

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