lunes, 10 de marzo de 2014

Saved. Capítulo 13.

Emily browning
Saved. Capítulo 13. "Estrellas extinguidas".

Ted me abrió la puerta y me sonrío, tal vez pensando que fui a su casa por algo más. Claro, como si eso fuera a pasar. Sin embargo, cuando miró mi cara y ropa sucia, su sonrisa arrogante se borró y me dejó pasar.
--Eh, chica, ¿Te metiste en una pelea de gatas? No luces muy apetecible.
--Necesito quedarme aquí un par de días.
Sonrió.
--Ya sabía que me deseabas.
No le devolví la sonrisa ni lo insulté como solía hacerlo.
--Y también necesito hablar con tu padre.
Creo que fue ahí cuando se dio cuenta de que era serio. Me miró una vez más y dijo:
--Siéntate, voy a buscar algo de ropa que dejó aquí mi hermana la otra vez, espero que te quede.
Me senté en la isla de la cocina en su apartamento (Uno lujoso, sólo como un traficante de drogas super secreto y exclusivo podría permitírselo, claro) y tomé el control de la pequeña televisión de pantalla plana enseguida del microondas. Lo prendí e inmediatamente me fui a canal de noticias. Habían pasado ya horas, así que esperaba que saliera algo sobre ello.
Y así fue.
Una cámara lo enfocaba, pero se movía tanto que no se veía muy bien, y era porque estaba corriendo. Un policía entró en el lente y detuvo al camarógrafo, diciéndole que no podía pasar. El de la cámara finalmente se detuvo y enfocó bien a los bomberos sacando a las chicas del auto. Vi a Kate, tirada en el suelo, viendo a los médicos arrodillados ante ella como si fueran un rayo de luz en la más absoluta oscuridad.
  Sonreí, e incluso me reí un poco. Era una perra, pero era una que sabía cómo jugar sus cartas. Mis respetos.
 Me quedé viendo el desastre un rato más, y me relajé cuando me di cuenta de que Marina y An estaban vivas. Aún me preocupaba por ellas.
Estaba escuchando cómo informaban que al parecer había un cuerpo desaparecido según una de las víctimas (Que apuesto mis calcetines a que fue Kate) cuando Ted apareció atrás de mí y me miró.
--El baño está ahí, puedes darte una ducha. Una muy largaPuso la tela azul floreada sobre mis manos (Que me recordaban a los vestidos que a Cassidy le encantaba usar) y me preguntó:--Ahora, ¿Por qué estás aquí?
Sonreí.
--Porque estoy muerta.


                                                                         
 




Strausser me consiguió un departamento igual de lujoso como el de su hijo, una nueva identificación (Mi nombre ahora era Susan Pallas) y un trato: Se encargaría de que nadie supiera de mí, justo como yo quería, y a cambio yo me dedicaba a desarrollar mis pastillas. Empecé a llamarlas VIC, un recordatorio de aquella primera noche, compuesto por todos nuestros nombres. Vivian, Isabel, Cam.
  No era difícil para mí vivir la vida que de pronto vivía. Era libre. Tenía otro nombre con otras personas que no sabían sobre mí. Era como tener otra vida. Una llena de chicos, fiestas y, claro, drogas. Pero nunca consumí. Sólo estaba cerca.
Yo estaba bien con eso.
Sin embargo, no pude alejarme mucho tampoco. Yo aún los amaba, a mis padres, a mi hermana. Y empecé a vigilarlos.
Asistí a  mi propio funeral. Y observé a mis padres visitar la tumba que no tenía mi cuerpo muchas veces.
Mi hermana, Cassidy, fue una vez sola. Tenía puesto un vestido azul con flores estampadas y dos rosas en su mano (Porque ella no conocía el color negro) y verla ahí parada lamentándose por mí me hizo estremecerme un poco.
 Joder, ella estuvo a punto de arruinarme, pero aun así quería estirar mi mano y acariciar su cabello. Sabía que era un golpe duro para mi familia, pero entonces las cosas se volvieron peor después de un tiempo. Yo ya había logrado lo que quería con las pastillas, había ganado suficiente dinero como para no depender de Strausser o el laboratorio en general, me había ido a vivir a otro departamento (Igual de bonito) y ya no hacía pastillas más. Se vendió como loco, pero aún así no me sirvió. No la pude usar en mi beneficio. Había pasado mucho tiempo, y yo ya no podía olvidar.
 Todo iba a quedar grabado en mi cabeza.
Iba a morir sabiendo que era mi culpa. Por estar lo suficientemente borracha y no poder ayudar a mi mejor amiga.
Para ese entonces, en donde todo pareció ir bien, mi madre se volvió loca y mi padre se marchó, dejando a Cassidy con David.
Eso fue lo que golpeó a mi familia.
Las cosas no estaban bien. Estaban peor que bien. Y yo no podía aparecer porque simplemente no quería. Me preocupaba por ella, pero…
 Vigilé a mi padre un tiempo después de que se fuera. Lo observé vivir en hoteles baratos y salir en la madrugada de bares. Me hacía sentir rara que esto fuera por mí, pero no era yo quién lo había obligado a hacer eso. Él hizo todo lo que hizo en su voluntad. Después de un tiempo, el hombre reunió todas sus cosas juntas y se mudó a Canadá.
Me quedé unas semanas en la cuidad para vigilar a mi madre loca, a mi hermana confundida y entonces me iba a Canadá a checar a mi padre. Dejé de checarlo cuando lo vi bien: Estaba en una bonita casa con una chimenea, y con una mujer probablemente de su edad sentada sobre sus piernas. Y estaban sonriendo.
Yo estaba viendo por la ventana, claro.
En algún punto pensé que fue egoísta de mi padre irse y encontrarse a otra cuando mi madre estaba loca y mi hermana lo necesitaba, pero entonces me dije “Carajos, ¿Y quién soy yo para decirlo?”.
 Porque abandoné a mi padre, a mi hermana y a mi madre.
Y mi madre, oh, ella era la peor de todas. La primera vez que me colé en la clínica (Le di algo de droga a una enfermera y a cambio ella me dejó pasar) y fui a su habitación ella me sonrió y me dijo que se alegraba de verme de nuevo. Fue así como supe que alucinaba.
--¿Cómo estás, cielo?Me preguntó.
Sonreí.
--Muy bien. Feliz de verte, mami.
Generalmente dejo a Cassidy con las frases cursis, pero la mujer se veía tan feliz que sentí que se lo merecía.
Entonces su cara se agrietó:
--¡Isabel! ¡Ha pasado algo terrible! ¡Ella…!Se echó a llorar entonces. La sostuve entre mis brazos mientras ella me decía que estaba muerta.
Eso… Diría que fue mi culpa, pero ciertamente no lo fue. Es sólo que como yo ya no hacía pastillas, ya no estaban en el mercado, y resulta que después las personas querían más, pero no había. Creo que sólo había vendido una pastilla por cliente y nadie volvió a saber nada. Sin embargo, al parecer Vivian aún conservaba una. Alguien se enteró. Alguien la mató por ello.
¿Es mi culpa que ella no lo hubiera escondido bien?
Consolé a mi madre mientras acariciaba su pelo.
--Lo sé,  mamá. Es horrible que haya muerto. Y no puedo creer aun que fue asesinada.
Mi madre no sabía eso, cosa que yo no sabía. Y se puso a llorar más fuerte. No fue bonito.
--¡Oh, Dios, hay alguien asesinando niñas  y tu hermana…!
Hace una pausa para sorber la nariz.
--¿Qué pasa con ella?
--Ella quiere ir a esa horrible escuela en la que te metiste. Le dije que no, porque cosas malas ocurren ahí.
Fruncí el ceño.
--¿Ella quiere ir a Ashford?
--¡Lo sé! ¡No puedo creerlo!
Empecé a pensar en lo que podría pasar si ella lo hiciera. Yo no era estúpida. Sabía que alguno de los chicos se iba a encontrar con ella, y si ella iba por allí diciendo que se llamaba Cassidy Blake (Cosa que era real, pero yo tomé su nombre prestado) entonces las cosas se podrían complicadas.
--MamáIntenté atraer su atenciónEscucha, escúchame bien, ¿Si? Ella no puede hacer eso. Dile que no lo haga.
--Claro, cariño. Pero no creo que me escuche. Es tan terca.
Besé su frente, sabiendo que tenía que irme porque me atraparían, a pesar de que no quería irme aún.
--Me tengo que ir, mamá.
Mamá tomó la tela de mi blusa en sus puños.
--¡Déjale saber a tu padre que no estás muerta, Isabel! ¿Dónde has estado todo este tiempo? Pensábamos que estabas muerta.
Obviamente ella aún no estaba lista para que me marchara.
--Oh, mami, no estoy muerta. Sólo he estado viajando.
--¿Viajando? ¿A dónde?
Recordé a mi padre.
--A Canadá, por ejemplo.
Frunció el ceño.
--Isabel Blake, ¿Qué estás haciendo en Canadá?
--Estoy… Estoy estudiando medicina.
Drogas. Medicina. No era muy diferente.
Hay duda en su rostro, pero luego se desvanece.
--¡Oh, mi Isabel tan inteligente! ¡Estoy tan orgullosa de ti! ¡Si tus maestros pudieran verte!
Ella tomó mis mejillas con sus dedos y apretó. Resistí contra el impulso de sacudirme, pero sonreí, porque eso haces cuando alguien cercano está medio ido.
--Mamá, tengo que irme.
Lo cual no era mentira. La enfermera me dio como quince minutos y ya casi me los acababa. No era solamente que ya no quería estar con ella.
Ella se quejó y me jaló contra ella, pero al final me desprendí y salí de la habitación.
Volví a verla poco después, pero tuve que repetirle todo lo que ya había dicho porque no parecía recordar.
Hice más cosas en ese tiempo, de hecho. Estuve de los nervios por mi hermana. Ella ya estaba dentro y lo último que supe acerca de ella fue que hubo un accidente de drogas con su compañera de cuarto (¡Ja!) una tal Sophie. Lo supe por medio de Ted; Hice que se colara y recolectara chismes. Estuvo ahí como dos horas antes de que alguien se preguntara quién era. Aún así, no sabía nada acerca de las cosas que en verdad me interesaban: Mis antiguos amigos. ¿Los había conocido? ¿Ellos sabían quién ella era?
 Mientras más alejada estuviera, mejor. Pero no sabía nada, así que ideé un plan.
No se me ocurrió hasta después, cuando en una discoteca me encontré a casi una celebridad. Era una adolescente, casi de mi edad, una que había sido una estrella en Hollywood en su niñez y como muchas otras estrellas, se extinguió. Drogas, alcohol, fiestas. Una adolescente que acababa de salir de rehabilitación y que había sido tomada de nuevo en los brazos del país entero, una adolescente que, sin embargo, estaba perdida.
  Esa noche, tomé una foto.
--¡Ey!Ella se levantó y expulsó el humo de sus labios--¿Qué demonios? ¡Quiero eso devuelta!
--Tus padres estarían muy descontentos si vieran esta foto, ¿Verdad? Imagínate el país entero. El mundo, tal vez.
--¿Pero quién carajos eres tú?
--Tengo un trato para ti.
Ella apretó la mandíbula y sacudió su rubio cabello.
--¿Quieres dinero?
--No.
--¿Qué quieres?
--Un favor a cambio.
--¿Qué carajos quieres?Preguntó, enojada.
--Hay una escuela, al otro lado de la cuidad. Casi a las afueras. Un internado llamado Ashford.
--Ajá, ¿y?
--Te metes ahí y me mantienes informada.
--Dios, esto es tan raro. ¿Para qué?
--Mi hermana. Su nombre es Cassidy Blake, y necesito que la conozcas y me digas acerca de ella. Sus amigos, sus clases, todo. Es bastante simple. Vas a fingir ser su amiga. Vas a mentir.
Antes de que ella pudiera rechazarlo, le dije:
--Estaría haciéndote un favor, todo el continente Americano, y el resto del mundo, probablemente, pensarán que te han puesto derecha, finalmente. Sería el control de daños que tanto necesitas, ¿No? No mostraré la foto. Y te puedo conseguir algo de drogas. Sólo tienes que ser amable y conocer a esa persona.
 Ella suelta el humo del cigarro y me mira, después de otros diez minutos de enredarla con mis palabras.
--¿Trato?-Pregunté.
Sonríe mientras me da la mano.
--¿Cuál es tu nombre?
--Isabel.
Vuelve a sonreír, quitando un pedazo de pelo rubio de su cara.
--Mi nombre es Tash.


--Sthep Stronger.

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