viernes, 11 de octubre de 2013

Red Thread. Chapter II


II
Un fuerte golpe en mi estómago me despertó.
Abrí los ojos y me cegué de la tanta luz que había en el cuarto. Maldita había sido la hora en la que quise mi cuarto de blanco y con un gran ventanal.
-Princesa de los muertos vivientes, ¡levántate!.- dijo Luca sacudiéndome.
Terminé empujándolo y el cayó dramáticamente en el suelo riéndose como loco.
-Eres un idiota.- dije algo molesta.
El frunció el ceño y me miró fijamente, con los ojos oficiales de la familia, los ojos azul cielo.
-¿Esa es la forma en la que tratas a tu hermano mayor?
Sonreí.
-Nah, pero ésa no es la forma en la que despiertas a una señorita.-hice un puchero.-Venga, arrastra tu gordo trasero y acuéstate en la cama.
El se rió y terminó tirándose en mi cama, haciéndome saltar.
-De señorita tu no tienes nada.
Puse los ojos en blanco y le di un puñetazo en el hombro. Luca era mi mejor amigo sobre todas las cosas, podía confiar con él en todo y nos la llevábamos muy bien, nuestra relación siempre a sido así, a pesar de que somos hermanos y todo éso. Aunque claro, siempre habían peleas demasiado dramáticas e insultos verdaderamente insultantes de por medio.
-Cambiemos papeles, tu hazte gay y yo me hago lesbiana, ¿qué dices?
El me miró estupefacto.
-Camila me mataría, ¿sabes?
-Cambia a Camila por Camilo.- dije mientras movía mis cejas sugestivamente.
-Estúpida.
-Idiota.
-Pedazo de estiércol.
Me comencé a reír como una desquiciada.
-¿Estiércol? ¿Lo dices en serio?
-¿Querías que dijera "mierda"? -dijo con el ceño fruncido.
-¡Oh vamos! Estamos aquí solos, mamá no te oirá.
Mamá odiaba que dijéramos groserías o maldicieramos, según ella, eso afectaban nuestros chakras. Porquerías.
-No lo haré.
-¡Dios santo, Luca! Tienes 20 malditos años y no puedes decir mierda por el miedo que mamá te escuche y te castre. Si tan solo ella supieras la boquita que tienes afuera de esta casa...
Agarró una almohada y comenzó a golpearme hasta que ésos golpes se convirtieron en cosquillas.
-Eres un lerdo, un idiota, un estúpido, déjame o me hago pipí.- dije entre risas.
Un golpe en mi puerta detuvo, gracias al cielo, a Luca.
-Buongiorno, principessa.- dijo mamá mientras abría la puerta.
-No tienen nada de buenos, má.- dijo Luca.
-Luca, ¿qué carajo haces aquí?- dijo mamá y en un segundo se tapó su boca.- No han escuchado nada.
-Uhhh, tu energía se está volviendo oscura.- me burlé.
-Cállate, Sienna.- dijo un tanto cabreada.
-Relájate má. Estoy aquí por que quería llevarme a Sienna a la feria, ayer que fui con los patines...
-Muy maduro, Luca.- lo interrumpí.
El puso los ojos en blanco y continuó.
-...pasé por ahí y se mira re cool, ¿qué dices loca rara neurótica?
-No le digas así a tu hermana.- le reprendió mamá.
El solo se rió.
-Vale, ¿a qué horas?
-Todo el día, así conoces gente, yo conozco gente y los dos  ganamos.
Me levanté de la cama y lo señalé con el dedo acusadoramente.
-Eres un interesado, en este instante le llamo a Camila.
Ignoró mi comentario y caminó hacia la salida.
-Métete a bañar que apestas, nos iremos en 20.- dijo Luca mientras salía de mi cuarto con una gran sonrisa.
-¡El apestoso es otro!-le grité, pero era demasiado tarde, el ya había salido.
-Mi niña, solo vine a decirte que Brian llamó hace rato.
-¡Maldito sea ese idiota!- grité y me fui directamente al baño.
Braian había sido mi novio durante 3 años, hasta que un lindo día, lo encontré besándose con mi supuesta mejor amiga. Ellos llevaban liándose desde hacía bastante tiempo, lo suyo no eran solo besos, por lo que al terminar con él, dí gracias al cielo por nunca haber cometido un error tan grande como para acostarme con él. Debo de admitir que me sentí traicionada y no por el idiota de Brian, por que como quiera los amores van y vienen, lo que me dolió fue lo de la supuesta mejor amiga, engañándome y fingiendo ser mi amiga por no se cuanto tiempo.
Me bañé lo mas lento posible ya que no tenía ganas de andar en el sol tan temprano.
Me puse un bikini negro y arriba de éste un lindo vestido playero de color rojo junto a unas sandalias color café, recogí mi cabello en una coleta alta y puse brillo labial en mis labios.
Me miré al espejo.
Chupame ésta, Luca.
Me veía femenina, por que lo era, lo que me hacía lucir como machito era mi fino y lindo vocabulario.
También era bonita, mis ojos eran azules como los de toda la familia, la única diferencia era que tenían toques verdes alrededor. No tenía el cuerpo de una modelo, pero mis piernas eran largas, tenía curvas y estaba un poco proporcionada en lo que anatomía se refiere.
Bajé a la sala y Luca me tendió mis patines.
-Ahora si pareces una señorita.
-Cállate.
Dejé las sandalias al pié de la escalera, me puse los patines y salí de la casa no antes de despedirme de mamá, ya que papá se encontraba en su estudio trabajando en su nuevo libro.
Patinamos como dos locos por el pueblo, mientras Luca me perseguía y nos empujábamos bruscamente.
Al llegar a la playa, encontramos una gran feria, en donde había muchísima gente, casi todos en traje de baño.
Me quité los patines para andar descalza pero inmediatamente me los puse ya que la arena estaba hirviendo.
-Mierda, mierda, mierda.- dije mientras brincaba de un lado al otro, debido a la quemazón de mis pies.
Luca solo se rió de mí, como el idiota que era.
-Bueno hermanita, aquí te dejo.
-¿Estás idiota o qué? Estás chafado de la cabeza si piensas que me quedaré sola en la feria sin conocer a nadie.
-No estarás sola, yo estaré por ahí haciendo amigos. Tu deberías hacer lo mismo.- dijo mientras se adentraba a la feria.
Luca me dejó sola en medio de la feria.
Me las iba a pagar el muy imbécil.
Decidí ir a la orilla del mar para quitar la sensación incómoda que me había quedado al quemarme los pies con la arena.
El agua estaba tibia por lo que caminé por toda la orilla de la playa disfrutando cada vez que el agua tocaba mis pies. No se hasta donde caminé, pero al darme vuelta, la feria ya no se miraba detrás de mi. Suspiré, y me regresé, ya había comenzado a bajar el sol.
Cuando por fin regresé a la feria, fui a sentarme en un pequeño restaurante improvisado mientras tomaba un trago de limonada.
Estaba perdida en mis pensamientos, mirando hacia la nada, hasta que alguien se sentó enfrente de mí y me hizo reaccionar.
-¿Qué quieres Luca? No estoy de humor.
El sonrió.
-Ya conseguí amigos.- dijo simplemente.
-¿Y a mi que mierda me importa?
Tomé de la pajilla mientras lo miraba enojada.
-Que quiero presentártelos, hay varias chicas de tu edad en el grupo, seguro y te llevaras bien con ellas.
-Eres un jodido interesado, seguro alguna de ellas te gustó y quieres que se haga mi amiga para que luego tu me manipules y hagas que yo le diga porquerías de amor y esas cosas a ella de tí.
-Claro que no, no cambiaría a Camila por una de esas perras anoréxicas.- dijo serio.
Luca y Camila habían sido novios desde el comienzo de la preparatoria hasta ahora, ella se había quedado destrozada con la noticia de nuestra mudanza. Sabía que tarde o temprano ellos terminarían, las relaciones a distancia apestan, no sirven, no duran, solo es ficticio. El amor cautivado antes no es el mismo que el de un mensaje, una viedollamada o una estúpida carta; las relaciones a distancia no llevaban a nada, te dejaban estancado ya que de una manera u otra ya no estaban juntos, solo permanecían en ella por la esperanza de algún día estar juntos de nuevo. Pero antes de que sucediera lo de estar juntos de nuevo, llegaba otra persona, te enamoraba y dejabas la inservible relación.
Sabía que estaba mal pensar en éso, porque mi hermano sufriría.
-Oh, que más da. Vamos a conocer a ésas perras anoréxicas.-dije levantándome.-Nomas que no sean de esas realmente perras que son las capitanas de las porristas o alguna estúpida popular, por que enserio que te mataré, no, enserio y no te rías.-dije cuando ví que se mordía el labio para no reír.
Comenzamos a caminar hacia el centro de la feria, donde estaba todavía mas lleno que a los alrededores, habían cientos de carritos de comida, dulces y juegos de "tira y gana".
Luca me dirigió hacia la fila de la Rueda de la Fortuna, en donde estaban un grupo de chicos no tan numeroso, que charlaba animadamente.
-Hey chicos, les presento a mi hermanita menor.- dijo Luca, haciéndolos callar repentinamente. Todas las miradas se centraron en mí, lo que hizo que me volviera incómoda al instante.
-Hola, soy Patrick.- dijo un chico de cabello negro azabache, extremadamente alto y flaco, con fachada punk y a la vez hipster. Sus ojos eran de un color miel asombroso, tanto que parecían dorados. Por un momento me pregunté si eran lentillas.
Cuando estaba a punto de presentarme, una chica se acercó a mi y me sonrió amigablemente, que hizo que me diera mucha confianza.
Su cabello era rubio hasta los hombros, un poco ondulado y se miraba muy suave. Sus ojos de color azul verde, era mas o menos de mi estatura y era realmente bella.
-Soy Scout, bienvenida al grupo de los más geeks del pueblo.- dijo mientras todos profanaban una sonora carcajada.
Otra chica,también rubia, cabello largo y excesivamente ondulado producto del frizz, sus ojos eran del mismo color que Scout, pero un poco mas alta que ella, realmente hermosa, me saludó haciendo la mano de Star Trek y yo se la regresé.
Ella me miró sorprendida y me abrazó.
-Eres la única de éstos idiotas, incluyendo tu hermano, que la sabe hacer! Definitivamente eres de las mías.-me dejó de abrazar y me sonrió animadamente.-Soy Suzie, tu nueva mejor amiga.
Scout protestó.
-Cállate perra, que yo la ví primero.
Y así se generó una divertida discusión en la que ellas dos peleaban por ser mis supuestas nuevas "mejores amigas".
-Santo Cielo chicas, ya están peleando por ella y ni siquiera saben como diablos se llaman.-dijo un chico de estatura media, pelirrojo y de ojos cafés. Era demasiado normal, comparado a Patrick, Suzie y Scout.- Soy Alan, ¿tu eres...?
Sonreí.
-Sienna.-dije los suficientemente fuerte como para que todos escucharan.
-Tienes nombre italiano... me gusta.- comentó Alan
Yo sonreí incómoda, había intentado flirtear conmigo. Dios.
No sabía con certeza que edad tenían los chicos, pero sabía que por lo menos alguno debía ser de la edad de Luca, ya que sería un idiota si se había conseguido puros de 17.

Los chicos se separaron de nosotras, alegando que tenían que ir a ver chicas en bikini y esas chorradas, por lo que nosotras fuimos a una especie de carpa en donde era algo como una pista de baile improvisada.
Scout y Suzie casi me arrastraron a la pista.
-No chicas, no.- dije parada en media pista.
Scout y Suzie bailaban a mi alrededor como unas desquiciadas, moviendo su cabello salvajemente y meneando las caderas al ritmo de la música.
-¡Vamos, no seas una aguafiestas!-gritó Scout.
-Mueve ésas caderas, chica!-añadió Suzie y me dió una palmada suave en las caderas.
Me reí, y al quedarme sin argumentos, comencé a bailar, moviendo mis caderas de un lado al otro y soltando mi cabello.
Bailamos por lo menos unas 4 canciones, hasta que no aguantábamos los pies y nos sentamos en una pequeña mesa de madera.
-Sienna, el chico de allá atrás lleva rato mirándote.-dijo Scout después de un rato.
Suzie inmediatamente volteó, para nada disimulada.
Le dí un codazo en las costillas.
-¡Se mas disimulada, por Dios!- le susurré.
Despacio, moví la cabeza hacia atrás cuidando el verme disimulada, hasta que vi su inconfundible cabello.
No me jodas.

-LizzieG. 

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