martes, 20 de agosto de 2013

Fade. Capítulo 14.


seascape
Fade, capítulo 14.
La libreta: Página 14.
"Los secretos nunca son secretos. No realmente. Porque siempre hay alguien más que sabe, alguien más que lo oculta. Es sólo que tú no lo sabes".



--Escóndeme.
Tomo la mano de Tash y la empujo conmigo hacia la habitación. Cora está ahí, viendo ese capítulo nuevo de Twisted sin mí, la muy desgraciada. Voy a recriminárselo, hasta que escucho sus voces en el pasillo, entonces me dejo caer en el suelo y me arrastro bajo la cama.
--Si tocan la puerta, no les digan que estoy aquí. Mientan. Díganles que me fui a enrollar con Graham. Díganles que comí tacos en mal estado. No les digan que estoy aquí.
 Tash y Cora intercambian miradas que bien podrían decir “Hay que hacer la lista de manicomios en la cuidad”
--No estoy locaMe quejo, hablando un poco extraño porque mi cara está aplastada contra la olorosa alfombraSólo necesito…
Alguien toca la puerta y me arrastro más bajo la cama.
--Hola, niñasMarina dice alegremente. Si no estuviera An, probablemente ella y mis compañeras de habitación serían almas gemelas, con toda esa alegría y sonrisas pegajosas-- ¿Está Isabel?
  Primero, silencio.
Y las quiero matar. ¿Por qué no reacciona?
--Está enrollándose con GrahamDice Tash, en tono nervioso.
Ya me la puedo imaginar con su habitual manía de poner su cabello rubio detrás de su oreja cuando está nerviosa. Si yo lo descubrí la primera vez que la vi haciéndolo, ¿Por qué no lo haría Marina?
No ayuda que Cora saca una risita y reproduce el capítulo de nuevo.
Demonios.
--Y comió tacos en mal estadoAgrega TashEstá teniendo una diarrea explosiva.
¿Una…?
Gruño.
--De acuerdo…, nos vemos.
La puerta se cierra y espero unos segundos antes de arrastrarme fuera de la cama y pararme, sacudiendo el vestido verde.
--Bueno, ¿Me estoy enrollando con Graham o estoy teniendo una diarrea explosiva?
--¡Es lo que tú dijiste!
--¡No te dije que los dijeras los dos al mismo tiempo! ¡Era para que escogieras!
--¡No soy una buena mentirosa! ¿De acuerdo? ¿Y por qué estoy mintiendo?
Cora ríe mientras nosotras discutimos. Cierro su computadora.
--¡Oye! ¡Estaba en la parte donde Rico le dice a Lacey que a Jo le gusta Danny!
--¿Qué? ¿Rico le dijo a Lacey? ¿Por qué estás viendo el capítulo sin mí, traidora?
Se encoje de hombros.
--Tenía muchas ganas de verlo y tú estabas no sé dónde.
Le frunzo el ceño.
--¿Por qué estás ocultándote de ella? ¿No era tu amiga?Me pregunta Tash, cruzando los brazos sobre su blusa estilo hippy.
--Es mi amiga, es sólo que…
Tash levanta las cejas tan alto que casi toca la banda dorada en su cabeza. Hippy.
--¿Qué?
Suspiro.
No puedo decirles. Pero tal vez puedo contárselo a Graham.
No estoy muy segura de cómo vaya a reaccionar cuando se entere de que las chicas no me dejan sola ni un momento porque se están volviendo locas sobre mi seguridad desde que me intentaron matar hace dos días.



                                                                      
 




--¿Es que tú nunca sales de aquí? ErmitañoMe burlo de él, entrando al garaje.
Lo veo sentado en una mecedora de madera, y me sonríe.
--Claro que sí. Es sólo que tú sólo me hablas cuando estoy aquí, por alguna razón. ¿Y qué tal tú? ¿Siempre usas vestidos y esos zapatitos cuando entras al bosque?
  Le saco la lengua, ya que ambos sabemos la respuesta.
Reímos juntos.
--No he sabido de ti hace un tiempo. ¿Cómo te ha ido?Pregunta, levantándose.
--Bien. ¿Tú la hiciste?Señalo la mecedora.
Él sonríe y asiente.
--Sí.
--Qué genial.
Me acerco y me dejo caer en ella. Me meso lentamente hacia atrás y enfrente.
--En verdad vine para hablar contigoDigo, evitando mirarlo a los ojosNo tengo nadie con quién hablar abiertamente al respecto. Excepto tú. Pero si estás ocupado…
Antes de que pueda decir algo más él ha acercado un banquito de madera y se ha sentado enfrente de mí.
--Escucho.
Quito mis brazos de la silla y los pongo en mis rodillas, apoyándome e inclinándome hacia el frente.
--Humm… Yo… Las chicas están todo el día checándome. Me están volviendo locas. Me tratan como si fuera de papel. He estado huyendo de ellas.
--Te refieres a tú amiga esa… La del cabello negro azulado. ¿Cómo se llama?
--Cora. No, no estoy hablando de ellas. Cuando digo las chicas, me refiero a las chicas: An, Marina y Kate.
Frunce las cejas.
--Pensé que me habías dicho hace unos días que An no quería que te acercaras.
--Y así era. Pero, eso cambió. Ahora ellas están sobre mí. Dicen que están… cuidándome.
Vuelve a fruncir las cejas.
--¿Por qué?
--Sí, de eso quería hablarte… Eh… El lunes, tuve la clase de natación a la última, y yo, humm… Bueno, yo me quedé hasta lo último, y estaba sola… Pero resulta que no estaba sola.
Graham frunce más el ceño.
--¿Qué pasa con eso?
--Es que…
Es que no quiero preocuparlo. Pero creo que no le haría gracia que no se lo dijera.
--Es que estaba sentada en la orilla. Y yo quería quedarme un rato ahí sola. Escuché unos pasos muy silenciosos, pero logré oírlos, sólo que muy tarde. No sé quién era. Lo juro. Yo…
La alarma se enciende en su rostro.
--Cassidy, ¿Qué pasó?
--Me tiraron. Me empujaron hacia la piscina y no me dejaron salir hasta que yo estaba un poco inconsciente. Me hicieron tragar una pastilla y horas después Kate y An me encontraron. Alguien quiso matarme.
  Graham está blanco, mirándome fijamente.
Se tarda en contestar.
--¿Cómo me dices hoy?
--Yo… No lo sé. Estaba demasiado ocupada deshaciéndome de las chicas.
Graham se levanta y me toma de la mano, obligándome a levantarme también. Me hace una inspección, y cuando ve que no tengo nada roto, me toma los brazos y aprieta.
--No quiero que te acerques a estas chicas de nuevo. ¿De acuerdo? Ninguna de las tres.
--¿Piensas que ellas me hicieron esto?Pregunto con incredulidad--¡Ellas me salvaron! Además, ellas son también tus amigas. O al menos lo eras, antes de que las cortaras de tu vida. Creo que deberías de retomarlo.
Él sacude la cabeza.
--Esto no es sobre mí, Cassidy. Es sobre ti. No es que crea que alguna de ellas lo hizo, sé que no… De acuerdo, no lo sé, ¿De acuerdo? No lo sé. Lo que sí sé, es que dos de las tres chicas que se han acercado a ellas han muerto y otra va en camino. No sé si son ellas, Cass, pero sé que es sobre ellas. No quiero que te acerques.
--Va a ser difícil, ya que ellas no se quitan de mi camino… ¿No te has puesto a pensar en ello? ¿En que ellas están sobre mí porque tienen miedo de que esto pueda pasar de nuevo?
--Tal vez por esto An no te quería cerca desde el principio. Tal vez ella sabía que esto pasaría. Cassidy, escúchame, ellas se han metido en asuntos, y no sé cuáles son, pero estas cosas hacen que chicas inocentes terminen muertas.
--¡Pero ellas no se han metido en nada! ¡Saben tan poco como nosotros!
--¿Quieres dejar de discutir conmigo? ¡Estoy tratando de salvarte aquí!
Dejo sacar el aire contenido de mis pulmones, con mi enojo desvaneciéndose lentamente. Él solo está preocupado.
--Lo sé, Graham, lo siento. Es sólo que… No sé qué está pasando aquí. No sé quién es el malo. No sé de qué lado ponerme.
--Ponte en el lado seguro, Cassidy. Hazme caso. Yo… A mí me gustan esas chicas, o es cierto; Solía hacerlo. Antes de Isabel. Y aunque no quiero creer que hay algo mal en ellas… Lo hay. Isabel, Serena, tú. Cassidy, tal vez no es su culpa, pero hay algo muy mal en ellas.
   Nos quedamos en silencio unos segundos y él lentamente suelta mis brazos. Los muevo un poco, dándome cuenta de que los estaba tomando tan fuerte que se me entumieron un poco.
--¿Conociste a Serena?Pregunto.
Él pasa unos dedos por su cabello y suspira, cansado.
--Sí. En esos tiempos yo era amigo de Alex.
--¿Qué tiene que ver Alex con esto?
Me mira a los ojos.
--¿No me habías dicho que estabas saliendo con él?
--Sí… ¿Por qué? ¿Qué tiene?
--Entonces supongo que él no te ha dicho.
--¿Qué cosa?Subo la voz con tono de desesperación
--Alex salía con Serena. Quiero decir, salía con ella enserio. En verdad la quería. No tenía ojos para nadie más.
Levanto mis cejas y espero unos segundos, procesando.
--¿Enserio?
--Creo que no sabías, pero hubo un tiempo en el que él también era cercano a las chicas. Éramos todos nosotros. Éramos cercanos. Yo con Isabel, Alex con Serena. Ellas eran amigas, nosotros éramos amigos, y ellas eran amigas de las chicas, por eso nos acercamos a ellas…
--¿Ustedes estuvieron con ellas dos antes o después de que anduvieran con las chicas?
--DespuésSuspiraPor eso Alex se lleva tan mal con ellas. Él también sabe que hay algo mal; Su mejor amiga y su novia ya no están aquí.
--Y sus padres…
--¿Qué tienen sus padres?
--Me dio a entender que no vive con ellos.
--Sí. Se divorciaron hace años. Nadie quiso la custodia, así que su tía se encarga de él. Por eso él está aquí… ¿Por qué tienes esa mirada en los ojos?
--Yo… Cuando lo conocí, pensé que era un blanco perfecto para buscar información. Yo… lo usé. No me agradaba cuando lo conocí, y si fuera por mí no me hubiera acercado, pero… Lo hice, Graham. Todo este tiempo, él no me interesaba, pero yo fingí y creo que ahora yo le gusto… Creo que le gusta estar conmigo. Yo… Perdió a sus padres, a su novia y a su mejor amiga. ¿Qué va a pasar con él cuando yo lo deseche? ¿Cuándo ya no me sea de utilidad?
--Espera, esperaMe mira con un deje de enojoLa última vez me dijiste que no saldrías con él debido a An. No me dijiste que habías vuelto a salir con él.
--Bueno, lo hice.
--Cassidy, la razón por la cual te pregunté si ibas a seguir saliendo con él, es porque yo sabía que lo estabas usando. Si tu respuesta hubiera sido sí, yo te habría dicho que lo olvidaras, que él ya tiene suficiente en su plato, que lo harías sufrir. Te habría dicho que te alejaras de él antes de que le hicieras daño. Pero como tu respuesta fue no, no te dije nada. ¡No me dijiste que habías vuelto a salir con él!
  Me cubro los ojos con la mano.
--Soy la peor persona en el mundo. ¡Pero yo no sabía! ¡No sabía que Serena era su novia enserio!
--¡Pero sabías de Isabel y de sus padres!
--¡No sabía que sus padres no querían ni verlo a la cara! ¡Yo sólo pensé que estaban de viaje, o algo!
--¡Dios, Cassidy!
Quito mis manos de mi cara y camino en círculos en el garaje.
--¿Qué hago ahora?
--Termina con él. Deja de usarlo.
--Pero…
--¿Pero qué?
En verdad luce enojado.
--Creo… creo que también me gusta. Un poco. El otro día me mostró una versión muy diferente de lo que había visto cuando decidí usarlo. Ya no siento esa vibra peligrosa de él.
--Entonces es mejor que te lo guardes para ti misma.
Retrocedo ante su dura postura. Él lo nota y cambia su rostro.
--Lo siento, Cass. Sé que él y yo no nos hablamos, pero aún me preocupo por él. No merece más dolor. Merece empezar de nuevo con una chica que lo quiera y lo merezca. Merece que dejes de mentirle.
  Me quedo en silencio mientras vuelvo a la mecedora.
--¿Por qué no haces las paces con él? Quiero decir, ¿Nunca intentaste hacerlo entrar en razón? ¿Qué no fuiste tú, que fue Isabel quién hizo el daño?
--¿Crees que no lo intenté? No quiso hablarme. Ahora es demasiado tarde: ha pasado un año.
--Pero creo que te necesita. Tal vez, se siente solo. Tal vez te extraña.
--Si me hubiera extrañado me hubiera dirigido la palabra hace meses.
--Se llama orgullo. El orgullo no significa que no te extrañe.
Graham pone una mano en el aire, directo hacia mí, haciendo una seña que fácilmente se puede leer como “Detente”.
--Deja de ser una psicóloga, Cass. No sé qué voy a hacer.
Pero sé que está pensando en mi consejo, porque segundos después de decir eso él me da su espalda y enseguida se vuelve.
--¿Pero y si no quiere hablarme?
--No puedes no intentarlo. ¿Y quién sabe? Tal vez en algún tiempo vuelvan el uno al otro.







                                                                           





--¿Sabes? Estoy intentando cuidarte aquí.
Kate suspira, mirando entre An y yo. Ella deja que An diga lo que tenga que decir y se queda de lado, creo que es lo que más me agrada de ella. Ella no presiona.
--Pensé en verdad que ya habíamos pasado por estoAn prosigue, poniendo sus manos en su cintura, sobre la tela se su blusa negra semi transparentePensé que lo habías captado después de qua casi murieras en esa piscina.
   Yo estoy tan cansada de esta conversación.
--¿De qué hablas, porqué estás aquí?
--¿Crees que los rumores no corren? ¿Crees que no se rumorea que Alex tiene una nueva chica? Tu nombre no llegó a salir, pero yo sé mejor. ¿Vas a negarlo?
--Baja la voz, AnAdvierte An.
--¿Por qué no vas con Mar, Katie? Te alcanzaré pronto.
Kate suspira y asiente.
--No pierdas la cabeza, AngelaAdvierte de nuevo. Luego me mira y levanta la palma de su manoAdiós, Isabel.
--Eres tan blandaSe queja An por lo bajo.
Kate sonríe.
--No, Annie. Soy racional. Es diferente.
Luego se da la vuelta y su pelo largo y castaño golpea a An por accidente, lo cual parece ponerla de peor humor.
--¿Vas a negarlo, Isabel?
Niego.
--No. No, no lo haré. Créeme, Alex no tiene nada. Es inofensivo. Él no me empujó en esa piscina. ¿Quieres dejar se seguirme a todos lados? No estoy en peligro. Ni tú, ni ninguna de tus amigas. Supéralo.
Me doy la vuelta para dirigirme a mi habitación pero ella me toma del brazo.
--¿Por qué eres tan difícil? Es sólo una cosa lo que tenías que hacer, una. Sólo tenías que alejarte de Alex. ¿Por qué es eso tan complicado?
--Deja de cuidar de mí. No te necesito. Déjame.
--¡No puedo!
--¿Por qué?
--¡Porque me preocupo por ti!
Sigue sosteniendo mi brazo, pero ambas hemos dejado de movernos. Nos miramos a los ojos, sopesando las palabras que acaban de salir de su boca.
--¿Qué?
Su voz se quiebra un poco.
--No quiero que nada te pase.
Ella me suelta del brazo y ambas nos movemos de nuevo cuando Kate aparece de nuevo.
--Muy bienDiceEs hora de irnos.
Tal vez ella en verdad siempre estuvo ahí y nosotras no nos dimos cuenta.
Ella mira detrás de nosotras, alza las manos y agita. Miramos en su dirección y vemos a Marina caminar hacia nosotras con cara extraña, como si supiera que nada bueno está pasando aquí.
 Cosa que es como…, sí, es verdad.
--Mar, acompaña a An a la habitación. ¿De acuerdo?
--No soy una niñaProtesta An.
--Te comportas como una algunas veces. Yo acompañaré a Isabel.
Marina asiente y enreda su brazo en el de An y se alejan.
Estar con Kate es relajante para mí. Ella es tranquila, razonable.
Caminamos a mi habitación en silencio.
--Ella dijo que se preocupaba por mí.
Kate asiente.
--Lo sé.
--No estoy muy segura qué significa.
--Lo que oíste.
--¿An, preocupada por mí? Sí claro.
Kate sonríe amablemente.
--Tú no conoces a An. Quizá quieras una breve explicación sobre ella, Isabel. Y esto es lo que te diré: Ella es la más vulnerable de nosotras tres.
La miro, alzando una ceja.
--Sé que no lo pareceContinúaPero ella en el interior es una persona tan diferente. An te muestra otra parte de ella, una parte que ella ha creado. Ella tenía razón: Se preocupa por ti. Te molesta tanto con Alex porque tiene miedo.
--Pero, pero…
--Cuando conoció a Serena, la primera, se hicieron amigas. Y luego ella murió. Sufrimos tanto, pero An, ella…--SuspiraCassidy llegó un poco después. Y pasó lo mismo. ¿Puedes culparla por ser tan perra contigo?
No le contesto. Sigo procesando.
--Es muy fácil para ella querer a alguien. Más que para el resto. Ella te alejó porque no quería quererte. No quería preocuparse por ti. No quería protegerte. Pero cómo ves, ha sido inevitable. Se preocupa por ti y se reprocha a sí misma por ello.
Llegamos a la puerta de mi habitación y sonríe.
--Intenta comprenderla. Intenta ver que el que estés saliendo con Alex le tiene despierta por las noches. Y yo… Yo me preocupo por ella. Me preocupa lo que le estás haciendo.
--Pero ella no me conoce. ¿Cómo puede sentir afecto por mí?
--Creo que también tiene que ver con el hecho de que siente culpa por las muertes anteriores como para soportar la tuya.
Trago saliva y recuerdo lo que Graham me dijo: Hay algo mal con esas chicas.
--¿Kate? ¿Piensan en verdad que la razón por la cual ellas están muertas es por Alex?
Kate me mira.
Y sé que hay algo más.
--No. Hay algo que no te dijimos. Semanas después de salir del hospital nosotras localizamos el auto en el que estábamos conduciendo a esa fiesta del lago. Pensamos que ella había chocado porque no estaba viendo la carretera, pero no es cierto. Los frenos estaban cortados. Alguien quería que nos estrelláramos.
Abro mi boca, incrédula.
Graham tenía razón.
Alguien está cazándonos. Alguien que quiere a estas tres chicas solas.
--¿Por qué no me lo dijeron?
Kate se encoje de hombros.
--Estabamos en estado de negación… Estamos en estado de negaciónSe corrigeNi An ni Marina quieren admitir que hay alguien que está detrás de nosotras.
--¿Saben quién podría haber sido?
--No sabemos.
ni Marina quieren admitir que hay alguien que está detrás de nosotras.
--¿Saben quién podría haber sido?
--No sabemos.
--¿Ni una sola idea? Kate, piensa: Alguien quién quiere que ustedes tres… ¿Qué? ¿Qué quiere?Hago una pausaUstedes están llenas de secretos. De mentiras. Creo… Creo que ustedes saben algo que no quieren que compartan con nadie másSacudo la cabezaNo sé. El punto es que quiere que ustedes se queden solas. ¿Por qué?
Kate se ve preocupada.
--No lo sé. No sé nada de esto. Yo… Dios. ¿Cómo esto nos está pasando a nosotras?
Graham tenía razón: No fue un accidente. No fue nunca un accidente. Este fue su secreto, pero viendo a Kate parada en frene de mí diciéndome esto mismo, me doy cuenta de que nunca fue un secreto.
Y creo, creo que los secretos no existen. No realmente; Siempre hay alguien más que sabe. Es sólo que tú no sabes eso.
--¿Cómo esto me está pasando a mí?Le respondo.
   Va intentarlo de nuevo. Quién sea que quiso matarme en la piscina aquél día. Va a asegurarse de que salga de la foto, como las demás. Como Serena, como Isabel.
Ésta es la razón por la cual An está realmente alterada:
Soy la siguiente.




                                                                         
 



Esa noche, no puedo dormir hasta que el reloj marca las 3.57, y cuando finalmente lo hago, tengo pesadillas.
Estoy en esa piscina de nuevo. Pero esta vez es diferente. Cuando esa persona me empuja, yo me hundo como una roca hacia el fondo mientras mi corazón late frenético en mi pecho. Toco el fondo y me impulso hacia arriba por aire. Estoy casi ahí. Tengo los ojos abiertos y puedo ver la luz cortándose en el agua azul cristalina, puedo ver que mi cabeza casi logra salir a la superficie. Y cuando mi barbilla cruza y se encuentra fuera del agua, cuando estoy a punto de sacar mi cabeza y respirar, algo toma mi pie y me empuja hacia abajo. Peleo. Peleo porque es lo único que tengo. Es lo único que me queda por hacer. Estoy tan desesperada viendo la superficie, desesperada por salir que nunca veo abajo. Nunca veo quién sostiene mi pie.
  Creo que me ahogo. No puedo recordarlo cuando me levanto, pero tengo la sensación de que nunca llegué a salir.
Esto no me deja dormir hasta las 5.24.
Vuelvo a soñar. Alguien está acariciando mi cabello, pero nunca abro los ojos. Alguien me está cantando, pero no oigo la voz, sólo lo sé. Sé que alguien me canta mientras acaricia mi cabello y luego mi mejilla con sus dedos. Entonces me da un beso en la frente con unos labios realmente fríos.
  Abro los ojos y me siento en mi cama. Juro que siento aún sus manos en mi cara.
La cosa más espeluznante.
No puedo dormir el resto del día. A las seis en punto me levanto finalmente y empiezo a vestirme y a peinarme a toda prisa, aunque aún tengo tiempo. No me peino bien. Ni siquiera lo cepillo, sólo lo levanto en una coleta y envuelvo un listón melocotón en él. Cuando me veo en el espejo, me maquillo un poco, sólo intentando cubrir las sombras bajo mis ojos.
  Me siento ansiosa por salir de la habitación. Siento que no puedo sentirme segura, hasta que olvide el sueño. Se supone que tú te olvidas de tu sueño quince minutos después de levantarte, y yo sólo espero, pero mientras tanto quiero salir lo más pronto posible de la habitación.
Tomo mis cosas y me marcho sin despertar a mis compañeras de cuarto. Y en cuanto cruzo la puerta, saco mi celular y marco a Graham.
Me contesta después de algunos tonos.
--¿Humm?
Tamborileo mis dedos nerviosa contra uno de los lados de la falda de mi vestido.
--Siento haberte despertado antes de lo que deberías, es sólo que me estoy volviendo loca y no estaba segura de qué hacer.
Hay una pausa del otro lado del teléfono.
--¿Cassidy?Dice con voz pastosa por el sueño--¿Estás bien? ¿Qué pasó?
--Yo… Ayer… Cuando estaba contigo y me fui a mi habitación… Soy la siguiente y esta noche tuve pesadillas y no pude dormir y tengo miedo porque aún no olvido el sueño que debí de haber olvidado hace unos minutos según los estudios científicosDigo de un sopetón.
--¿Qué? ¿De qué estás hablando?
--Graham, juro que puedo sentir el agua fría en mi piel. Y puedo ver la luz cortada por el agua desde abajo. Siempre pensé que eso era bonito, pero ahora es simplemente espeluznante. Graham, tú tenías razón.
Hay otra pausa en el teléfono.
--Cassidy, dónde estás.
--Fuera de mi habitación.
--Muy bien. Esto es lo que vamos a hacerDice más despiertoVe a encontrarme en el taller de carpintería antes del desayuno. Estaré ahí en diez.
Cuelga. Miro mi teléfono: 6.17. El desayuno es a las 6.30. Voy rápido hacia afuera, alegrándome de ver la luz del sol más de lo que nunca estuve.
  Estoy completamente perdiendo la chaveta. Y me veo como una, lo compruebo cuando veo mi reflejo desaliñado en una de las puertas, saliendo de las residencias de los dormitorios de las chicas.
Es entonces cuando escucho los gritos.
Miro hacia atrás, hacia dónde viene el sonido. Entonces veo el humo salir de una ventana abierta en el tercer piso. La ventana que Cora siempre olvida cerrar.
Salgo corriendo y subo las escaleras lo más rápido que puedo. Me tropiezo algunas veces, pero me levanto a sigo andando, sintiendo cómo mi corazón parece querer salir de mi pecho. “Quédate ahí”, pienso, “Te necesito ahí”.
Cuando llego, una chica en cortos pijamas se lanza hacia la alarma de incendios, pero se tropieza con sus propios pies y se da un buen golpe. Así que soy yo quién se lanza sobre la alarma. Veo alrededor para ver porqué alguien no lo había hecho antes, pero veo a todas sacando a sus compañeras de las habitaciones.
 ¿Dónde están mis compañeras?
--¡Cora! ¡Tash! ¿Dónde están?Grito, corriendo hacia mi habitación al final del pasillo.
Demonios, demonios.
La parte inferior de la puerta está en llamas, igual que las plantas enseguida y esas persianas de madera de la ventana enorme enseguida. Hago caso omiso del fuego, a pesar de que siento que me quemo.
Me estrello contra la puerta primero antes de abrirla. Ambas están en el suelo, a unos pasos de la puerta. Tash intenta levantarse, tosiendo y fallando completamente. Cora está en el suelo inconsciente.
Chillo y me lanzo a ayudarlas. Alguna chica que desconozco de un brillante pelo rojo se acerca y me ayuda a levantar a Cora sin una palabra. Silenciosamente, se lo agradezco. Cuando logramos salir, unos maestros en pijamas de cuadros y gatitos están ahí con los extinguidores. Me derrumbo en el suelo cuando logro alejar a mis amigas del fuego.
He inhalado tanto humo.
Llena mis pulmones, los abraza. Es como ahogarse. Es como mi sueño.
Es peor.


                                                                          





--Ponle esto.
Abro los ojos y el maestro que me estaba cargando me deja sentada fuera de la residencia, dónde todos los estudiantes de Ashford se están amontonando, algunos en pijamas, otros con ropa normal.
El maestro de educación física, ejem, natación, toma la cosa que la enfermera le da y le dice que me lo tiene que poner en la nariz y boca para que respire y luego se va para hacerse cargo de otros estudiantes.
Él, un hombre joven, moreno y causa de algunos cotilleos entre las alumnas en todo Ashford, me lo acomoda torpemente y entonces estoy respirando mágicamente.
“Aire, aire, aire. Lléname”.
Estoy tan ocupada aspirando el aire mágico que tardo un rato en distinguir mi nombre entre la multitud de personas yendo y viniendo, intentando dar a otras personas aire mágico y los guardias intentando alejar a los estudiantes para darnos espacio.
  Veo a muchas personas. An, Marina, Kate, en sus pijamas, mirando con cara de perturbación hacia todo esto. Sus ojos se cruzan con los míos y puedo ver el “Te lo dije” en sus ojos. Desvío mi vista porque no quiero saber nada, y me cruzo con los de Alex, quién grita mi nombre entre la multitud, qué, oh, está enseguida de Graham, quién no se ve mejor que los demás.
Quiero quitarme el respirador mágico por unos segundos para sonreír y que vean que todo está bien, pero el maestro Sanderon me lo impide.
--No hagas eso. Aún lo necesitas. No sé de medicina, pero ese corte en el brazo se ve mal. Alguien vendrá pronto y arreglará eso, no te preocupes.
Le hago caso porque en verdad amo el aire mágico. Espera, ¿Qué herida de brazo? Miro mi brazo y veo una larga cortada roja en él. Supongo que fue cuando me caí. No me sorprende que no lo haya notado, porque incluso respirando el aire mágico me siento desorientada.
 Me quedo ahí un rato mientras me siento mejor y los maestros y la directora corren a todos los alumnos.
 Miro hacia atrás, sintiéndome más consciente, al edificio con paredes de un color negro. El olor me hace fruncir el ceño y finalmente me quito el aire mágico… Que no es mágico. Es oxígeno. Me levanto y sonrío al señor Sanderson, asegurando que todo está bien. Voy a buscar a Tash y a Cora, pero la directora se aparece en mi camino.
--Señorita Blake, por favor, vaya a mi oficina y espere ahí.
El hecho de que Cassandra Terrance me haya pedido eso me da un mal sabor de boca.




                                                                    
 


Me quedo un tiempo sola.
Los primeros cinco minutos me quedo sentada afuera de la oficina pacientemente, pero luego me levanto y paso los siguientes diez caminando en círculos en el pequeño pasillo.
Me vuelvo loca. Por simplemente tantos motivos.
--Isabel.
Me vuelvo hacia la voz. Es Alex, trotando hacia mí por el pasillo con su pijama, aún: Un pantalón de algodón azul de rayas y una camisa gris.
--¿Alex? ¿Qué haces aquí? ¿La directora te mandó a llamar?
Sacude la cabeza deteniéndose a un paso de mí.
--Vine a buscarteToma mi mano--¿Estás bien? ¿Qué pasó? Isabel, ¿Qué sucedió esta mañana?
--¡No lo sé! ¡No lo sé! Yo estaba saliendo del edificio cuando vi el humo y escuché algunos gritos.
--¿Pero qué hacías fuera de la cama antes que todos? No me malinterpretes; me alegro que no estuvieras ahí, pero… ¿Por qué?
Y por primera vez en mucho tiempo, no miento. O bien, digo parte de la verdad:
--Tuve una pesadilla y me asusté mucho. Salí porque me siento mejor cuando hay luz. No conté con que habría un incendio.
Tash. Cora. Ellas pudieron haber muerto en ese incendio. Por mi culpa.
Por mi culpa.
Mis ojos se empiezan a poner húmedos y Alex abre los ojos de par en par, un poco asustado por eso. Llevo las manos a mi cara para limpiar las lágrimas, porque sé que esto puede ser incómodo para él, pero resulta que no es por eso por lo que se ve asustado. Lo sé cuándo me toma en sus brazos y me estrecha contra él.
--No llores. No hay nadie herido. Está bien.
Borro mis lágrimas, pero me quedo ahí. Porque simplemente ha pasado tanto tiempo desde que alguien me ha consolado. Ha pasado tanto tiempo sin mi familia, sin las personas que me conocen.
Los extraño. Los extraño tanto.
Y cuando él me abraza, se siente como llegar a casa.
Se siente bien.
Tal vez por eso cuando él se separa un poco y toma mi barbilla, dejo que se acerque. Tal vez es por eso que dejo que me bese. Tal vez es por eso que envuelvo mis brazos en su cuello.
Pero ese tal vez es una mentira. Porque quiero esto. Porque me siento cómoda y se siente correcto al hacerlo. Porque me gustan sus labios y la forma en que me sostiene como si yo fuera hecha de cristal, porque ya no siento el peligro que me rodeaba cuando estaba con él, no siento que quiere derrumbarme, al contrario. Porque su beso sabe casi como a una promesa. Una que dice que no me lastimaría.
Y lo creo.
   Oímos pasos así que nos separamos un poco, mirando al pasillo, dónde la directora Terrance va cruzando la esquina en su traje violeta y sus tacones repiqueteando.
Supongo que las directoras no tienen mucho tiempo para dormir.
--Alex, por favor ve a ayudar a buscar  cosas  qué salvar en el incendio. Y ustedMe mira---Tenemos una conversación pendiente. ¿Quiere por favor seguirme a mi oficina?
Alex y yo nos intercambiamos una mirada. Aprieta mi mano y me deja ir.




                                                                    




Salgo de la oficina más alterada. Miro alrededor, pero Alex no está ahí. Supongo que aún sigue ocupado intentando rescatar cosas de mi habitación, así que aprovecho el tiempo y salgo corriendo hacia Graham, al lugar en dónde siempre lo encontraré.
 Cuando llegó ahí, él está recargado sobre una mesa de trabajo y mira críticamente a una versión de la mecedora que había visto hace poco, sólo que ridículamente más grande. Levanta la vista hacia mí cuando oye mis pasos y yo me detengo en el umbral del garaje, un poco detrás de la mecedora enorme, jadeando un poco.
--¡Graham! ¡Graham!Abre la boca pero lo corto. Necesito hablar… como, yaEllos creen que yo inicié el incendio. Creen que es mi culpa. Pero no no lo fue, lo juro. Yo nunca lo hice, nunca quisiera lastimar a Tash ni a Cora, ni a nadie. Pero sé que pasó. ¡Graham, yo soy la siguiente!
Graham mira la mecedora una vez más y luego cierra los ojos. Los abre y me mira, alterado.
--Espera, espera.
¿Qué espere? ¡No!
--No, Graham. Es de lo que te quería hablar esta mañana antes del incendio: Yo soy la siguiente. Alguien quiere matarme, como lo hicieron con Serena y con IsabelAbre la boca para hablar y da unos pasos hacia mí, pero yo no le dejo--¡Graham, tú tenías razón! ¡Alguien ha estado cazándonos!
Él se lleva las manos hacia el rostro, como si yo hubiera cometido un gran error.
¿Qué? ¿Por qué hace esto? ¿No debería decirme algo? ¡Él tenía razón!
Es entonces cuando escucho la voz a un metro de distancia y veo la cabeza de Alex salir de la mecedora gigante.
--¿Qué?
Lo miro con shock y luego de vuelta a Graham.
--Traté de advertirteDice.
Alex se levanta de la silla con una mirada que me hace retroceder. Una mirada que simplemente es tan diferente a la que me mostró hace un rato.
--ExplícateGruñe.
Y hago lo que mejor sé hacer ahora: Miento.
--Alex. No te vi ahí. No es nada. Es sólo… Es sólo…
Graham talla sus ojos con cansancio y luego me mira. Entonces, arruina mis posibilidades de seguir mintiendo:
--Sé ha acabado aquí, Cassidy. Solo dile la verdad.
La cara de Alex no tiene precio.


--Sthep Stronger.

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