lunes, 15 de septiembre de 2014

Broken Dolls. Capítulo 13.



Broken Dolls. Capítulo 13.

Nate me mira, y sus ojos oscuros tienen una chispa de algo como desesperación y esperanza al mismo tiempo. Sus ojos, que son tan diferentes a los míos.
  Los ojos de mi hermano.
¿Pero por qué yo lo creería?
--No.
El dolor destella en sus ojos, pero no me deja ir; Al contrario: Me jala más fuerte contra sí.
--Fallon.
--Escucha, no sé qué está pasando aquí, pero…
--Fallon, escúchame.
Pero no lo hago. Y él no empieza a hablar, para que conste, porque Angelo está gritando a Susie, y Dexter tiene cara de querer golpearlo por gritarle. Holly, en otra parte, parece asustada por la confrontación y se aferra al brazo de Charlotte.
--¿Qué está pasando aquí? ¿Qué hiciste, Susan? ¿Qué hiciste?
--¡Yo hice lo mejor para él!
--¿Tú sabías que estaba vivo, maldición?
--¡Te lo advierto, Angelo, no le grites a mi esposa!
--¡Dexter, no te metas en esto!
 Es furia pura, y nunca había visto este lado de Angelo antes. Me asusta, para ser honesta, así que me encojo y Nate me pone detrás de él, pero aún tomando de mi brazo. Mi muñeca, para ser exacta.
--¿Sabías quién era cuando lo adoptaste?
  Parece que Susie está a punto de explotar.
--¡Sí, sí! ¡Lo sabía, lo sabía! ¡Y también sabía que ella estaba viva! ¡Yo lo sabía!
  Nate hace un sonido estrangulado, y su agarre se afloja. El sonido de su pecho es el sonido de un chico roto. Y no puedo soportarlo. Pongo mi mano en su pecho y lo empujo hacia atrás de mí, como si de alguna manera si me pongo enfrente podría crear un escudo de la verdad que su madre está diciendo.
  Susie lo mira, con dolor y desesperación en su rostro.
--No lo entiendes, cielo... No había otra alternativa. Yo... Nate, mírame.
--Me mentiste--Escupe, con voz entrecortada.
Susie sacude la cabeza.
--No, yo... Déjame explicarte lo que pasó. Déjame explicarte por qué lo hice.
  Nate no constesta. Sus ojos se llenan de lágrimas y algo más... desprecio.
--Creo que es mejor si todos ustedes se sientan y hablen al respecto--Dice Charlotte, y se gira para subir las escaleras y desaparecer en el segundo piso.
  Dexter pone una mano en el hombro de su mujer, como una muestra de apoyo, pero puedo decir que él tampoco lo entiende.
--¿Cómo comenzó todo esto, Susie?
Ella mira a su esposo y luego a nosotros dos. Aspira.
--Yo iba a retirarme del trabajo, por completo. Quería tener hijos sin que ellos estuvieran sobre mí... Lucy Carmichael vino a verme una tarde--Mi aliento se atora, y la cara de Holly parece de repente muy atormentada--Ella me dijo lo que pasó, sobre tu familia... Me dijo que tus padres murieron, y tú y tu hermana quedaron vivos. Cuando Lucy llegó a la casa, ellos ya habían encontrado a tu hermana, pero no a ti. Pensaron que habías muerto.
  Susie entonces me mira, y sé que lo que dice ya no es para Nate nunca más. Esta vez, es para mí.
--Llegamos tarde. Y no pudimos salvarte, ya no podíamos ayudarte. Pero aún podíamos hacer eso por él. Sabíamos que si Nate...--Traga--Ethan... era encontrado sufriría el mismo destino que tú: Ellos habrían controlado su vida, siempre manteniendo un ojo encima, siendo usado para el bien de alguien más. Te colocaron en una casa con nuevos padres, y te dieron un lugar seguro dónde crecer y dormir, pero realmente nunca estuviste a salvo. No de ellos... Así que yo lo adopté.
  Mi corazón se hunde.
  Mira a su esposo, quien la mira fijamente. Y el conocimiento atraviesa a Dexter como un rayo.
--Nunca te conté sobre Nate.  Sabías que era uno de los niños que ellos habían sido responsables de dejar huérfanos, pero no sabías quién era. No sabías quién era cuando cambiaste su nombre y lo tomaste en nuestra familia--Le dice, suspirando--No sabías ni siquiera sobre Fallon. No sabías nada... Así que yo no te puse al corriente.
--¿Por qué?--susurra.
--Pensé que si alguna vez lo descubrían, no podrían culparte si no sabes nada.
Su esposo, Dexter Sullivan, abre y cierra la boca. De repente parece que no puede mirarla a los ojos.
--Yo... Dexter... Nate... Por favor.
 Nate me toma del brazo de nuevo. Parece que se pone todo contacto cuando se pone emocional. O tal vez tiene miedo de dejarme ir.

  Mi hermano.
Nathan. Ethan.
--¿Por qué nunca me lo dijiste? Que estaba viva.
No necesito voltear y mirarlo para saber que su rostro está sumergido en dolor.
--Porque te conozco. Tú querrías encontrala. La familia es todo para tí, y tú la buscarías hasta el fin del mundo.
--Demonios, sí--Gruñe, enfurecido. Su agarre se vuelve poderoso.
--Yo no podía permitirlo. Si la encontrabas, ellos te encontraban. Ellos siempre te encontrarán mientras estés con ella.
--Y por eso nos vamos cuanto antes--Angelo anuncia, con su voz estridente--Fallon, ve a hacer tu maleta. Tú también, Holly, e infórmale a Charlotte. ¡Cuanto antes, niñas, muévanse!
  Pero no puedo. Primeramente, porque estoy paralizada. ¿Irme? ¿Ahora? ¡No! ¡No quiero marcharme, me gusta este lugar, me gustan los Sullivan! Miro a Dexter y a Susie. Y sí, a pesar de ellos. O de Susie, más bien. Quiero quedarme.
  Y Nate. No puedo marcharme. Yo... Yo no puedo, no ahora. Mucho menos con lo que sé.
Nate me jala y me oculta detrás de él, una vez más, como si yo fuera una niña que necesitase ser protegida.
--¡No van a llevársela de nuevo!--grita Nate.
Susie se acerca y él retrocede, aplastándome contra la pared.
--Sé que es doloroso, hijo--Le dice Susie--Pero es algo que tiene que ser hecho. Nunca debieron conocerse en primer lugar.
--No me digas eso.
Su voz es tensa, cargada con algo tan crudo que la palabra desprecio ya no puede definirlo.
Odio.
--Nathan...
--¡Ya hiciste suficiente, Susan!--Le grita.
 Creo que es entonces cuando Susie se da cuenta de que realmente lo ha perdido. Me pregunto si para siempre.
  Me pregunto si alguna vez la había llamado por otra cosa que mamá.
--Hijo--Dexter pone una mano en su brazo y aprieta, como un signo de que ya ha sido suficiente, o tal vez de que comprende. ¿Qué sé yo de padres, de cualquier manera?
--Nathan--Angelo interviene--Escúchame bien: Si ustedes dos permanecen juntos, ellos la encontrarán. Todavía mantienen un ojo en tus padres, lo que significa que mantienen un ojo en tí. Y si te ven con Fallon...Si se enteran de quién eres... Hijo, tus padres han arriesgado mucho para mantenerte en cubierta. Es mejor que se despidan.
  Nate cierra los ojos y sacude la cabeza, pero sé que la información está filtrándose en su cabeza. Lo miro de perfil, y me pregunto cómo hubiera sido: Crecer con él. Definitivamente sería el hermano celoso, y yo la hermanita malcriada, y en el fondo, sé que nos hubieramos querido más que nada.
  Pensar en lo que pudo haber sido trae dolor. Y entonces quiero quedarme. Quiero quedarme para averiguar qué podemos ser ahora.
--No puedo irme.
Se sorprenden al escuchar mi voz, y tengo que admitir que yo también, un poco.
--Fallon... John te encontrará. El chico Chris te encontrará. Y te van a castigar por lo que hiciste, no tengas duda de ello.
 Nate frunce el ceño.
--¿Castigar? ¿De qué hablan? ¿Qué hiciste?
Nuestros ojos se encuentran, y puedo ver la preocupación en ellos. La verdad es que el pelo es lo único que más o menos tenemos en común.
--Me escapé con Holly. Se supone que tenía que llevarla a ellos, pero nos escapamos. Trabajé con Chris en la misión, y luego lo traicioné. Me está buscando.
 Frunce el ceño aún más.
--¿Quién es Holly?
Holly/Lía levanta la mano, vacilante.
--Pensé que tu nombre... Ah, ya. Identidades. ¿Escapar de donde?
  Toda la sala se congela. Esta es la parte donde descubre que encontrar a su pequeña hermana perdida no es tan divertido como pensó.
--Tendremos qué hablar, pero... No sé cuánto tiempo pasará antes de que me encuentren. Nos encuentren.
--Si no los han encontrado es porque Lucy así lo quiere, pero no va a poder ocultarlo por siempre--Interviene Susie, una vez más--Tienes que dejarla ir.
Angelo me mira.
--Lo siento, Fallon, pero no sólo caerías tú, sino todos en esta habitación. Tenemos que marcharnos.
 Nate y yo nos miramos a la cara. No sé qué decirle, así que sólo espero  a que diga algo.
Suspira en derrota.
--Dénnos hasta esta noche. Luego podrá marcharse.
  Mi corazón se hunde, pero sé que es lo correcto por hacer. No se supone que nos conociéramos; no hay tiempo para nosotros, para crear lazos. No ahora, no nunca.
  Estoy a  punto de decirle que vayamos afuera a tomar un paseo para contarle sobre mis pesadilas, mi enfermedad, Macey, todo. Y espero que él haga lo mismo. Me da curiosidad qué ha sido de su vida todo este tiempo. Sin mí.
  Un movimiento en la esquina del ojo llama mi atención. Viene de la ventana. Está abierta, pero hay cortinas que bailan con el viento. Camino lentamente y las corro.
--Santa mierda de toda tu madre.
Ni siquiera sabía que me sabía ese insulto, pero llega bien en el momento correcto: El resto de los Sullivan se amotonan detrás de la ventana, con bocas abiertas y ojos vidriosos.
--Santa mierda de toda tu madre--Repite Nate detrás de mí.



-Sthep Stronger.

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