miércoles, 19 de marzo de 2014

Reseña: The Naturals, Jennifer Lynn Barnes.

The Naturals (The Naturals, #1)
Reseña: The Naturals.
Jennifer Lynn Barnes
(No, no es la Armentrout)
Primer libro dentro de una saga/serie/
trilogía que sólo lleva dos.

  Los casos fríos están a punto de volverse calientes en este thriller hilarante de crimenes.*

Cassie, de diesiciete años, es una natural al leer a las personas. Poniendo juntos los más pequeños detalles, ella puede decirte quién eres y qué quieres. Pero no es una habilidad que se tome seriamente. Eso es hasta que el FBI viene a tocar a su puerta: Han iniciado un programa clasificado que usa a adolescentes excepcionale para resolver casos fríos, y ellos necesitan a Cassie.
  De lo que Cassie no se da cuenta es que hay más en riesgo que unos cuantos homicidios, especialmente cuando es enviada a vivir con un grupo de adolescentes con donde tan únicos como el suyo.
El sarcástico y privilegiado Michael sabe leer emociones, lo que usa para meterse en la cabeza de Cassie, y debajo de su piel. Dean tiene su mismo don para hacer perfiles, pero se mantiene a distancia.
 Pronto se vuelve claro que nadie en el programa Naturales es lo que parece. Y cuando el asesino ataca, el peligro aparece más cerca de lo que Cassie pudo haberse imaginado.  Atrapada en un juego letal del gato y el ratón con el asesino, los Naturales van a tener que usar todos sus dones para sobrevivir.

-Yo traduje la sinopsis, la puedes tomar y eso-
*Cold Cases (Casos fríos)  Los casos que nunca fueron resueltos.



    Les hablé de este libro no hace mucho, en navidad, cuando lo recibí como regalo. La razón por la que me tardé tanto en leerlo es porque hubo como cinco segundos en los que fui rica y compré más libros, libros que leí antes que este. Pero ahora estoy aquí para hacer la reseña así que todo está bien.
  Entonces. 

Debí haber leído este libro mucho tiempo atrás. Porque es un libro que me ha encantado, si pudiera le diera 4.5 estrellas, pero como no pude le puse 4 en Goodreads. Si se preguntan por qué no le puse cinco es porque resevo los cinco para libros como Si Decido QuedarmeLo Que Fue De EllaBajo La Misma Estrella, etc. Libros que fueron sentimentales, hermosos y que de alguna manera me marcaron. O si no, libros en los que amé cada página de ello y ponerle cuatro estrellas se sentía traición.
Este libro sería un 4.5, porque, citando lo que dije en mi reseña de Goodreads (Pincha para mi Goodreads), " Emocionante, brillante y bloody. Es como mentes criminales de adolescentes, con diálogos graciosos y un asesino tan imposible de identificar como si fuera -A".
   
Y si he mencionado a -A en un libro de crímenes... Dude (En inglés)
Además, Ally Carter (Déjame repetirtelo: ALLY CARTER) dio unas líneas positivas sobre el libro. DOBLE DUDE.
The Naturals


Entonces Cassie vive con su abuela y su familia Italiana porque su padre es algo del ejército o así, no sé como es en español, pero ponía el Air Force. El punto es que él no está aquí, y su madre está muerta. Pero esta última fue quién hizo que Cassie desarrollara el don que tiene ahora, jugando juegos cuando era pequeña sobre lo que las personas harían según sus personalidades. Es entonces ahora, con diecisiete años el FBI la busca y la convencen de unirse a este nuevo proyecto del gobierno donde hay otros cuatro adolescentes como ella. Lía, que es la detectora de mentiras, Michael, que es capas de leer las emociones por posturas y expresiones y esas, Sloane (Mi favorita), quien es una enciclopedia andante y tiene un don para ver posibilidades y patrones en todo lo que se le atraviese (La encontraron en las Vegas)  y finalmente... Dean, quien es un Profiler igual que Casi, pero no voy a seguir hablando sobre él.
  Me gustaron mucho los personajes. Todos tenían su momento cómico y fueron tan diferentes entre sí, no como esos personajes de algunos libros que sólo están ahí para hacer el relleno. Como he mencionado un poco más arriba, mi personaje favorito fue, inesperadamente, Sloane.Ella es la típica nerd que se la lleva diciendo estadísticas y datos curiosos en vez de tener conversaciones reales. Es tan subnormal. Incluso cuando quiere ser normal.


"Sloane puso un brazo alrededor de mi cintura.
--Hay catorce variantes de abrazos. Esta es una de ellas"

Era algo así, porque no le puse notita en el libro y porque tuve que traducirlo en mi cabeza.

Les voy a dejar otro:

"--Cassie. Una palabra.
--Ambidextrous.
--Esto debería ser bueno--Murmuró Lia.
--La Agente Briggs pidió una palabra. Ambidextrous es una buena."



Cuando dice Una Palabra, significa que espere porque le quiere decir algo, pero Sloane se lo toma literal. ¿Quién necesita Team Michael o Team Dean cuando tienes un amor caminante como Sloane?
Porque sí, hay un triángulo amoroso.
Antes de que alces el dedo meñique y digas alguna cosa como Ya Se Arruinó, déjame decirte que no es cierto. Con o sin triángulo amoroso, The Naturals es un libro divertido y excepcional que me ha gustado mucho y estoy segura que a tí también te gustará si le das la oportunidad.


The Gifted - Vergiss mein nicht
Que ni a caso, porque
Cassie es pelirroja

El final ha sido sorprendente, y me deja con ganas del segundo libro para averiguar más del mundo de los dones de estos chicos y de la manera en que los utiliza. Y no puedo esperar a conocer a su próximo asesino, porque después de éste último, estoy muy emocionada.
  The Naturals es un libro que tienes que leer, porque... Porque sí. No hay palabras. Es gracioso, con chispas de drama y romance y... Y sí. Tienes que leerlo. Este libro no es muy conocido en Youtube o incluso entre nosotros, en la Blogosfera, y eso es totalmente injusto, porque ya te he expuesto todas mis razones.
  El libro no está traducido por nadie aún (Ni siquiera en PDF), pero les voy a dejar el primer capítulo traducido por mí para que vayan a rogarle a alguien que lo traduzca en PDF si no hablas inglés, y si sí.... ¿Qué esperas?


                                                                     Pincha aquí para mi traducción



-Sthep.

domingo, 16 de marzo de 2014

Red Thread. Chapter VIII



-Oh diablos.-masculló Ian.
¿Por qué diablos Ian siempre tenía que estar en mis peores momentos "salvándome"?
Ahora se cumplían las dos veces en las que Ian me encontraba en el piso como una maldita serpiente.
Estando con él, posiblemente me volvía torpe, o era algo de lo que nunca me había dado cuenta.
-Me voy a morir.-gemí de dolor.
Ian me levantó con mucho cuidado y me apoyó en un tronco de árbol.
Se quitó su chaleco negro, y después su camisa azul a cuadros, quedándose solo en su camiseta blanca con cuello en "v". La camisa azul la hizo bola y con ella me limpió la cara suavemente y las rodillas, mientras yo hacia muecas de dolor y gemía bajito.
-¿Crees que puedas caminar?- me preguntó suavemente cuando terminó de limpiarme.
Anudó su camisa en mi cintura.
Asentí y traté de caminar, pero grité de dolor. Para mi sorpresa mi tobillo dolía asquerosamente, ésto era una agonía.
Ian rápidamente vino hacia mí y me cargó como cuándo el novio carga a la novia en la noche de bodas. Pasé un brazo por su cuello y con la otra mano me limpié las lágrimas traicioneras.
-¿Por qué me tienes que salvar siempre?- pregunté escondiendo mi cabeza en su cuello.
Ian siguió caminando, sin responder.
Suspiré, sin ánimos de pelear.
Al llegar a su Jeep, el me paró con mucho cuidado enseguida de su carro, después abrió la puerta del pasajero y volvió por mi para cargarme de nuevo como bebé.
Me sentó con mucho cuidado, como si yo fuera un trozo de vidrio muy fino o un delicado pétalo de rosa que en cualquier momento se pudiera romper.
-Sube tu pierna arriba, si la dejas abajo quizá se inflame y puede ser peor.- ordenó.
No se subió al carro hasta que vio que subí la pierna.
Maldito mandón.

Cuando ya íbamos entrando al pueblo yo comencé a odiar éste silencio incómodo que nos había acompañado en todo el camino.
-Dí algo.-murmuré.
-Algo.- dijo.
-No seas idiota, enserio, ésto es frustrante y comienzo a odiarte.
Ian se rió fríamente.
-Sienna, ¿qué quieres que te diga?
-No tengo ni la más mínima idea, pero dí algo.
Un piquete de dolor en mi tobillo hizo que chillara de dolor.
-Bueno, pues quiero que sepas que me siento como la mierda al verte así, lastimada y con tu cara de sufrimiento, y es mi culpa.
Ahora fui yo la que reí.
-A ver, conmigo no te hagas el jodido mártir que no funciona.
-¿Pero qué diablos, Sienna? Estoy diciendo lo que pienso y luego tu me atacas siempre te encuentras a la defenisva, entonces, ¿qué diablos debo hacer para que no me estés atacando con tus estúpidas palabras hirientes?  Porque, aunque tu lo digas como algo natural, lo que dices lastima, tienes que madurar, joder.
Mis ojos se empezaban a llenar de lágrimas, no de tristeza, sino de rabia. Tenía ésa estúpida manía de llorar de coraje.
Y aquí comenzaron los gritos
-No tienes ni una jodida idea de quien diablos soy, no puedes saber si soy madura o no. Así que mejor vete a la...- grité histérica, pero Ian me interrumpió.
-¡Expresándote con puras blasfemias no llegas a nada! ¿Sabes que pensamos los hombres de las mujeres mal habladas?-me miró, pero antes de que pudiera contestarle con una palabrota pero el siguió.- Que es una mujer insegura y necesita llamar la atención de cualquier manera, aparte de ser mal educada e inmadura.
Miré por la ventana y fue ahí en dónde me di cuenta que estábamos afuera de mi casa y el carro se había detenido.
Abrí la puerta y como pude me bajé, procurando no hacer ni una mueca o sonido de dolor. Quería tener ésa salida dramática después de una pelea que todas soñamos.
-Eres un imbécil de mierda.- susurré.
Cerré la puerta con toda mi fuerza y cojeé hasta la banqueta.
Ian ya estaba ahí, tratando de ayudarme, pero yo no lo dejaba. Siempre que acercaba una mano hacia mi yo le pegaba y lo miraba con odio.
-No seas inmadura, Sienna, te vas a caer.-gruñó.
Traté de controlarme, juro que traté, pero no pude, en vez de éso me volví y le propiné una sonora bofetada.
-Si me caigo o no, no es tu jo-di-do problema, si soy inmadura, no es tu jo-di-do problema, así que vete a la m-i-e-r-d-a.- dije mientras deletreaba lentamente las groserías. A lo último, ya para terminar, hice un ademán con las manos y di media vuelta.
Cojeando y con todo el dolor del mundo, llegué a la puerta y entré a la casa triunfalmente, entre comillas, ya que mi rostro estaba surcado en lágrimas.
Nunca, jamás había peleado así con alguien, ni con Brian que en su momento amenacé de muerte.
-¿Pero qué diablos?-gritó Luca al verme.-¡Pareces un jodido zombie!
Mamá y papá posiblemente se alarmaron por el grito de Luca, por lo que inmediatamente estuvieron con nosotros.
Mamá se llevó una mano a la boca y papá se acercó a mi para intentar cargarme y llevarme a la sala, pero no me pudo, por lo que Luca tuvo que hacer todo el trabajo.
Ya acostada en el sillón y con bolsas de hielo en el tobillo, mejilla y quijada, pude sentirme mejor.
-¿Te hizo algo ése idiota?-preguntó Luca, alarma.
Negué con la cabeza.
-Yo fui la idiota, corrí por un sendero en la oscuridad y algo se me atravesó y yo resbalé.
-¿Y dónde está el muchacho?-preguntó papá con el ceño fruncido.
-Me pelee con él, antes y después de mi caída.- bajé mi cabeza para mirar mis manos, llenas de raspones.-Lo llamé imbécil de mierda, sapo y le di una bofetada.
-¿Y porqué te peleaste con él?-preguntó mamá maternalmente.
-Cosas de muchachas.-murmuré.
Mamá miró a papá y a Luca y ellos entendieron. Se levantaron del sillón y huyeron.
¿Por qué los hombres huyen cuando se trata de alguna cosa de mujeres?
-Ahora sí, ¿qué pasó?
Suspiré y me dispuse a contarle la parte de la "velada", omitiendo la caída.
-Mira hija, los hombres son tan impredecibles e inseguros, que tienes que dejarlo tomar la iniciativa a él. Tal vez si era una cita, cielo, pero al preguntarle si era una cita, lo dejaste desarmado y el simplemente dijo que no. Relájate, ustedes dos saben bien que si fue una cita, así que no te pongas mal.-me dio una sonrisa maternal.- ¿Ahora me podrías contar el resto de la historia sin omitir detalles, por favor? No me has contado como te caíste.
-Ya te dije, en el momento que le dije "sapo", casi corrí para alejarme de él, como estaba todo muy oscuro algo se atravesó en mi camino y me caí dramáticamente. Luego Ian llegó hacia mí y me "salvó", puedo decir que se portó muy dulce y caballeroso en todo momento.
Mamá me dio una mirada muy rara y luego sonrió un poco mas pícara.
-Es un buen chico.
Negué con la cabeza y crucé los brazos.
-No deja de ser un idiota.-me miró esperando el porqué, como sabía que no me podía librar de ella, suspiré, dándome por vencida.-Comenzó a decirme que era una inmadura sin motivo aparente.
-Debe de haber un motivo, Sienna la gente no dice las cosas sin no tener un motivo aparente. Ahora dime.- dijo mientras enlazaba sus dedos y me miraba expectante, como si esperara que ocurriera algo emocionante.- ¿ése chico te gusta?
Miré las escaleras, después miré a mamá y luego a mi tobillo.  No había escapatoria.
-Tal vez me gustaba antes, ahora lo detesto.
Mamá se rió suavemente.
-Del odio al amor solo hay un paso, princesa.- dijo mientras se paraba del sillón con una destreza impresionante y caminaba hacia su estudio.
-Claro que no.-refunfuñé.
Miré la espalda de mamá, mientras ella caminaba.
-Solo uno, recuérdalo.- dijo antes de encerrarse en su mágico mundo de la pintura.

-LizzieG 

jueves, 13 de marzo de 2014

Reseña: Fuego, Kerstin Cashore.



Fuego (Los Siete Reinos, #2)
Reseña: Fuego, Kerstin Cashore.
Libro dos de la trilogía los siete reinos.
Treinta años antes de que Graceling salvara a su reino...

Al otro lado de las montañas al este de los Siete Reinos, en una tierra rocosa, asediada por la guerra que llama Dells, Fuego tiene 17 años y s la última  monstruo del reino con forma humana. Es preciosa en cuero y mente, tiene una cabellera de color rojo brillante que ondea al viento como na llama y compate el poder de leer la mente y ejercer su influencia silenciosa sobre los humanos con sus congéneres, pero hay algo que la diferencia de ellos: Sabe distinguir entre el bien y el mal. Cuando la conspiración estalla ara derrocar al rey, Fuego deberá elegir entre la fidelidad a los suyos y el amor por un príncipe cuyos pensamientos no puede vislumbrar.










                                               

Esa esa más o menos mi reacción al libro.
Comencemos desde el principio.
Die Flammende (Die sieben Königreiche, #2)
Alemana. Esta portada
me gusta mucho.

Me gustó mucho su primera parte, Graceling, de la cual nunca hice una reseña pero les voy a decir que me gustó bastante. Así que estaba emocionada de leer este libro, a pesar de las malas críticas de muchos blogeros. Pero yo no hice caso, porque, admitámoslo: Hay muchos haters en este mundo.
 Pero tal vez debí haber hecho caso.
No digo que Fuego sea un libro malo. Probablemente hay personas a las que le haya gustado, porque está bien narrado-. Un poco lento, es cierto, pero está bien narrado. Palabras inteligentes y así.
  La primera mitad del libro estuvo bien. Solamente bien. Pero tenía las expectativas un poco altas con este libro y en esa primera mitad no logró cumplirlas, no logró atraparme ni con su narración ni con sus personajes. No me hizo seguir leyendo, sino que lo tomaba cuando recordaba que lo estaba leyendo.
La segunda mitad... Bueno. No fue tan bien. Se podría decir que la segunda mitad es donde está toda la acción, donde realmente pasa algo, pero te voy a decir algo sobre mí: No soy de fantasía. Ellos empiezan a hablar de guerras y reinos pero yo sólo puedo escuchar Blah, blah, blah, blah... blahblahblahblahblahblah. No importa, no importa, no importa. Alguien acaba de morir pero no me importa porque ni me acuerdo quién es.
 
Me sentía tan indiferente.
La primera mitad del libro estuve ligeramente indiferente. La segunda mitad fue todo sobre eso. Fue aburrido y... y aburrido. Los personajes no eran la gran cosa. La única que realmente me gustó fue la niña, Hannah, que era un desastre y un amor al mismo tiempo. ¿Pero Brigan y Fuego? Se enamoraron de la nada. En un parpadeo ellos se agradaban (Porque Brigan al principio la odiaba a muerte) y luego se amaban.

                                                         
No sé. No fue lo que yo esperaba. Fue lento y aburrido. Y eso de guerras y reinos no me interesa. Por eso no he leído Juego de Tronos.


Saludos.
-Sthep.

lunes, 10 de marzo de 2014

Saved. Capítulo 13.

Emily browning
Saved. Capítulo 13. "Estrellas extinguidas".

Ted me abrió la puerta y me sonrío, tal vez pensando que fui a su casa por algo más. Claro, como si eso fuera a pasar. Sin embargo, cuando miró mi cara y ropa sucia, su sonrisa arrogante se borró y me dejó pasar.
--Eh, chica, ¿Te metiste en una pelea de gatas? No luces muy apetecible.
--Necesito quedarme aquí un par de días.
Sonrió.
--Ya sabía que me deseabas.
No le devolví la sonrisa ni lo insulté como solía hacerlo.
--Y también necesito hablar con tu padre.
Creo que fue ahí cuando se dio cuenta de que era serio. Me miró una vez más y dijo:
--Siéntate, voy a buscar algo de ropa que dejó aquí mi hermana la otra vez, espero que te quede.
Me senté en la isla de la cocina en su apartamento (Uno lujoso, sólo como un traficante de drogas super secreto y exclusivo podría permitírselo, claro) y tomé el control de la pequeña televisión de pantalla plana enseguida del microondas. Lo prendí e inmediatamente me fui a canal de noticias. Habían pasado ya horas, así que esperaba que saliera algo sobre ello.
Y así fue.
Una cámara lo enfocaba, pero se movía tanto que no se veía muy bien, y era porque estaba corriendo. Un policía entró en el lente y detuvo al camarógrafo, diciéndole que no podía pasar. El de la cámara finalmente se detuvo y enfocó bien a los bomberos sacando a las chicas del auto. Vi a Kate, tirada en el suelo, viendo a los médicos arrodillados ante ella como si fueran un rayo de luz en la más absoluta oscuridad.
  Sonreí, e incluso me reí un poco. Era una perra, pero era una que sabía cómo jugar sus cartas. Mis respetos.
 Me quedé viendo el desastre un rato más, y me relajé cuando me di cuenta de que Marina y An estaban vivas. Aún me preocupaba por ellas.
Estaba escuchando cómo informaban que al parecer había un cuerpo desaparecido según una de las víctimas (Que apuesto mis calcetines a que fue Kate) cuando Ted apareció atrás de mí y me miró.
--El baño está ahí, puedes darte una ducha. Una muy largaPuso la tela azul floreada sobre mis manos (Que me recordaban a los vestidos que a Cassidy le encantaba usar) y me preguntó:--Ahora, ¿Por qué estás aquí?
Sonreí.
--Porque estoy muerta.


                                                                         
 




Strausser me consiguió un departamento igual de lujoso como el de su hijo, una nueva identificación (Mi nombre ahora era Susan Pallas) y un trato: Se encargaría de que nadie supiera de mí, justo como yo quería, y a cambio yo me dedicaba a desarrollar mis pastillas. Empecé a llamarlas VIC, un recordatorio de aquella primera noche, compuesto por todos nuestros nombres. Vivian, Isabel, Cam.
  No era difícil para mí vivir la vida que de pronto vivía. Era libre. Tenía otro nombre con otras personas que no sabían sobre mí. Era como tener otra vida. Una llena de chicos, fiestas y, claro, drogas. Pero nunca consumí. Sólo estaba cerca.
Yo estaba bien con eso.
Sin embargo, no pude alejarme mucho tampoco. Yo aún los amaba, a mis padres, a mi hermana. Y empecé a vigilarlos.
Asistí a  mi propio funeral. Y observé a mis padres visitar la tumba que no tenía mi cuerpo muchas veces.
Mi hermana, Cassidy, fue una vez sola. Tenía puesto un vestido azul con flores estampadas y dos rosas en su mano (Porque ella no conocía el color negro) y verla ahí parada lamentándose por mí me hizo estremecerme un poco.
 Joder, ella estuvo a punto de arruinarme, pero aun así quería estirar mi mano y acariciar su cabello. Sabía que era un golpe duro para mi familia, pero entonces las cosas se volvieron peor después de un tiempo. Yo ya había logrado lo que quería con las pastillas, había ganado suficiente dinero como para no depender de Strausser o el laboratorio en general, me había ido a vivir a otro departamento (Igual de bonito) y ya no hacía pastillas más. Se vendió como loco, pero aún así no me sirvió. No la pude usar en mi beneficio. Había pasado mucho tiempo, y yo ya no podía olvidar.
 Todo iba a quedar grabado en mi cabeza.
Iba a morir sabiendo que era mi culpa. Por estar lo suficientemente borracha y no poder ayudar a mi mejor amiga.
Para ese entonces, en donde todo pareció ir bien, mi madre se volvió loca y mi padre se marchó, dejando a Cassidy con David.
Eso fue lo que golpeó a mi familia.
Las cosas no estaban bien. Estaban peor que bien. Y yo no podía aparecer porque simplemente no quería. Me preocupaba por ella, pero…
 Vigilé a mi padre un tiempo después de que se fuera. Lo observé vivir en hoteles baratos y salir en la madrugada de bares. Me hacía sentir rara que esto fuera por mí, pero no era yo quién lo había obligado a hacer eso. Él hizo todo lo que hizo en su voluntad. Después de un tiempo, el hombre reunió todas sus cosas juntas y se mudó a Canadá.
Me quedé unas semanas en la cuidad para vigilar a mi madre loca, a mi hermana confundida y entonces me iba a Canadá a checar a mi padre. Dejé de checarlo cuando lo vi bien: Estaba en una bonita casa con una chimenea, y con una mujer probablemente de su edad sentada sobre sus piernas. Y estaban sonriendo.
Yo estaba viendo por la ventana, claro.
En algún punto pensé que fue egoísta de mi padre irse y encontrarse a otra cuando mi madre estaba loca y mi hermana lo necesitaba, pero entonces me dije “Carajos, ¿Y quién soy yo para decirlo?”.
 Porque abandoné a mi padre, a mi hermana y a mi madre.
Y mi madre, oh, ella era la peor de todas. La primera vez que me colé en la clínica (Le di algo de droga a una enfermera y a cambio ella me dejó pasar) y fui a su habitación ella me sonrió y me dijo que se alegraba de verme de nuevo. Fue así como supe que alucinaba.
--¿Cómo estás, cielo?Me preguntó.
Sonreí.
--Muy bien. Feliz de verte, mami.
Generalmente dejo a Cassidy con las frases cursis, pero la mujer se veía tan feliz que sentí que se lo merecía.
Entonces su cara se agrietó:
--¡Isabel! ¡Ha pasado algo terrible! ¡Ella…!Se echó a llorar entonces. La sostuve entre mis brazos mientras ella me decía que estaba muerta.
Eso… Diría que fue mi culpa, pero ciertamente no lo fue. Es sólo que como yo ya no hacía pastillas, ya no estaban en el mercado, y resulta que después las personas querían más, pero no había. Creo que sólo había vendido una pastilla por cliente y nadie volvió a saber nada. Sin embargo, al parecer Vivian aún conservaba una. Alguien se enteró. Alguien la mató por ello.
¿Es mi culpa que ella no lo hubiera escondido bien?
Consolé a mi madre mientras acariciaba su pelo.
--Lo sé,  mamá. Es horrible que haya muerto. Y no puedo creer aun que fue asesinada.
Mi madre no sabía eso, cosa que yo no sabía. Y se puso a llorar más fuerte. No fue bonito.
--¡Oh, Dios, hay alguien asesinando niñas  y tu hermana…!
Hace una pausa para sorber la nariz.
--¿Qué pasa con ella?
--Ella quiere ir a esa horrible escuela en la que te metiste. Le dije que no, porque cosas malas ocurren ahí.
Fruncí el ceño.
--¿Ella quiere ir a Ashford?
--¡Lo sé! ¡No puedo creerlo!
Empecé a pensar en lo que podría pasar si ella lo hiciera. Yo no era estúpida. Sabía que alguno de los chicos se iba a encontrar con ella, y si ella iba por allí diciendo que se llamaba Cassidy Blake (Cosa que era real, pero yo tomé su nombre prestado) entonces las cosas se podrían complicadas.
--MamáIntenté atraer su atenciónEscucha, escúchame bien, ¿Si? Ella no puede hacer eso. Dile que no lo haga.
--Claro, cariño. Pero no creo que me escuche. Es tan terca.
Besé su frente, sabiendo que tenía que irme porque me atraparían, a pesar de que no quería irme aún.
--Me tengo que ir, mamá.
Mamá tomó la tela de mi blusa en sus puños.
--¡Déjale saber a tu padre que no estás muerta, Isabel! ¿Dónde has estado todo este tiempo? Pensábamos que estabas muerta.
Obviamente ella aún no estaba lista para que me marchara.
--Oh, mami, no estoy muerta. Sólo he estado viajando.
--¿Viajando? ¿A dónde?
Recordé a mi padre.
--A Canadá, por ejemplo.
Frunció el ceño.
--Isabel Blake, ¿Qué estás haciendo en Canadá?
--Estoy… Estoy estudiando medicina.
Drogas. Medicina. No era muy diferente.
Hay duda en su rostro, pero luego se desvanece.
--¡Oh, mi Isabel tan inteligente! ¡Estoy tan orgullosa de ti! ¡Si tus maestros pudieran verte!
Ella tomó mis mejillas con sus dedos y apretó. Resistí contra el impulso de sacudirme, pero sonreí, porque eso haces cuando alguien cercano está medio ido.
--Mamá, tengo que irme.
Lo cual no era mentira. La enfermera me dio como quince minutos y ya casi me los acababa. No era solamente que ya no quería estar con ella.
Ella se quejó y me jaló contra ella, pero al final me desprendí y salí de la habitación.
Volví a verla poco después, pero tuve que repetirle todo lo que ya había dicho porque no parecía recordar.
Hice más cosas en ese tiempo, de hecho. Estuve de los nervios por mi hermana. Ella ya estaba dentro y lo último que supe acerca de ella fue que hubo un accidente de drogas con su compañera de cuarto (¡Ja!) una tal Sophie. Lo supe por medio de Ted; Hice que se colara y recolectara chismes. Estuvo ahí como dos horas antes de que alguien se preguntara quién era. Aún así, no sabía nada acerca de las cosas que en verdad me interesaban: Mis antiguos amigos. ¿Los había conocido? ¿Ellos sabían quién ella era?
 Mientras más alejada estuviera, mejor. Pero no sabía nada, así que ideé un plan.
No se me ocurrió hasta después, cuando en una discoteca me encontré a casi una celebridad. Era una adolescente, casi de mi edad, una que había sido una estrella en Hollywood en su niñez y como muchas otras estrellas, se extinguió. Drogas, alcohol, fiestas. Una adolescente que acababa de salir de rehabilitación y que había sido tomada de nuevo en los brazos del país entero, una adolescente que, sin embargo, estaba perdida.
  Esa noche, tomé una foto.
--¡Ey!Ella se levantó y expulsó el humo de sus labios--¿Qué demonios? ¡Quiero eso devuelta!
--Tus padres estarían muy descontentos si vieran esta foto, ¿Verdad? Imagínate el país entero. El mundo, tal vez.
--¿Pero quién carajos eres tú?
--Tengo un trato para ti.
Ella apretó la mandíbula y sacudió su rubio cabello.
--¿Quieres dinero?
--No.
--¿Qué quieres?
--Un favor a cambio.
--¿Qué carajos quieres?Preguntó, enojada.
--Hay una escuela, al otro lado de la cuidad. Casi a las afueras. Un internado llamado Ashford.
--Ajá, ¿y?
--Te metes ahí y me mantienes informada.
--Dios, esto es tan raro. ¿Para qué?
--Mi hermana. Su nombre es Cassidy Blake, y necesito que la conozcas y me digas acerca de ella. Sus amigos, sus clases, todo. Es bastante simple. Vas a fingir ser su amiga. Vas a mentir.
Antes de que ella pudiera rechazarlo, le dije:
--Estaría haciéndote un favor, todo el continente Americano, y el resto del mundo, probablemente, pensarán que te han puesto derecha, finalmente. Sería el control de daños que tanto necesitas, ¿No? No mostraré la foto. Y te puedo conseguir algo de drogas. Sólo tienes que ser amable y conocer a esa persona.
 Ella suelta el humo del cigarro y me mira, después de otros diez minutos de enredarla con mis palabras.
--¿Trato?-Pregunté.
Sonríe mientras me da la mano.
--¿Cuál es tu nombre?
--Isabel.
Vuelve a sonreír, quitando un pedazo de pelo rubio de su cara.
--Mi nombre es Tash.


--Sthep Stronger.

Taken. Capítulo 10.

murder city
Taken. Capítulo 10. "Hecha de fuego, hecha de luz". (El punto es que es brillante)


En la mañana, cuando me despierto y bajo las escaleras, los Carrington están desayunando en el comedor como cualquier otro domingo, en pijamas. Dan está dormido en el sillón porque Maggie no lo dejó conducir porque era muy noche. Ronca. Río mientras entro en la habitación y me uno.
--Hola, Bella DurmienteDice Marcus.
Aún me pongo roja cuando él dice estas cosas.
--Incluso yo me levanté antes que túDice Ally, mordiendo su pan tostado.
--No te hagas. No has dormido nada, pude escucharte mensajeando desde mi cuartoLe dice Nina, apuntándole con el dedo.
--Dormí como dos horas, ¿Okey? Eso es algo.
Maggie le riñe por su falta de sueño y Marcus le besa el cabello e intenta calmar las aguas. Los veo ahí y pienso en las palabras de Aisslin anoche. Acerca del amor y de la familia siendo cosas completamente diferentes.
 No los amo. Apenas los conozco. No estoy segura de quererlos siquiera. Pero los estimo y les agradezco por intentar hacerme sentir en casa. Y si yo pudiera elegir amar a alguien, los elegiría a ellos.
Y en ese momento, mientras la luz de la mañana se filtra por la ventana, me doy finalmente cuenta de que esto no es temporal. Siento finalmente que es verdad que me voy a quedar aquí un largo tiempo. Y tengo tiempo. Sin ningún tipo de presión. Tengo tiempo para siquiera considerar si los amo. Tiempo para conocer las partes de ellos que me gustarán o no, para sentir amor.
Está bien no amarlos hoy.
Está bien sólo ser su amiga.
Cruzo los brazos bajo mi barbilla, recargándome en la mesa mientras los observo interactuar.
Y me aferro al pensamiento que no ha dejado de dar vueltas en mi cabeza. Una cosa que Aisslin me dijo.
“No es algo que puedas tomar, tiene que ser dado”.
La vida no tiene que ser tan mala nunca más. No tiene que ser oscura, no tengo que esconder memorias detrás de una puerta.
Tengo dos cosas que no sabía o no podía ver que tenía antes: Tengo tiempo y tengo esperanza.
Miro hacia Dan, acostado sobre el sillón en pijamas de Marcus que le quedan algo grandes.
Ambos compartimos algo. Algo muy especial. Algo que cambió todo en nuestras vidas, algo que nos hizo vivir de un punto diferente, sin miedo ni amargura y dolor. Algo cálido y brillante que nace dentro de nosotros que nos permite seguir adelante.
  Tenemos esperanza en que las personas pueden ser buenas.
Creemos en ellos.




                                                                     
 



Media hora después, estoy sentada en mi cama con las piernas cruzadas y hablando por celular con Jay, quién me dice que la palabra de la semana es “Simultaneo”. Él no está muy seguro en donde usar esa palabra así que hace pausas mientras habla, pensando en donde meter la palabra.
--Ni siquiera sé por qué tienes palabras por semana.
--A los chicos les gusta el cerebro, no sólo el cuerpo, ¿Sabías?
Ruedo los ojos.
--Eres bastante inteligente sin decir cosas como vástago o simultaneo. ¿Por qué estamos hablando de esto? Dejemos de hablar de esto. Tengo algo que contarteLe digo de un tirón.
--Dispara, nena.
--He dejado que me toquen.
Se queda en silencio del otro lado de la línea por un momento.
--¿Quiénes?
--Bueno, Nina y Ally, y Dan… y el amigo de mi amiga Aisslin. Su nombre es Nate.
--¡Me alegro por ti! ¿Pero por qué el cambio?
Me encojo de hombros, mirando hacia la ventana.
--Simplemente me he dado cuenta de cuan solitaria he sido, todos estos años. Es triste.
--Es lo que te he estado diciendo, Liv.
Me encojo de hombros.
--Supongo que simplemente no podía verlo. Yo…
Alguien toca a mi puerta. Es Dan, vestido con la pijama y entrecerrando los ojos por la luz del sol. Está todo despeinado y aún se ve guapo. Es tan injusto.
--Sé que no me conoceDice élPero si es Lauren dile que dije hola.
Sonrío hacia él.
--No es Lauren. Es Jay.
Levanta las cejas y se deja caer en mi cama.
--¿Quién es Jay?
Señalo hacia la foto en mi mesita de noche. Somos Jay y yo juntos en navidad, usando sweaters  a juego, color rojo con venaditos. En la foto yo tengo las orejas de reno y él la nariz roja. Estoy sonriendo a la cámara mientras él se inclina a darme un beso en la mejilla.
Dan frunce el ceño.
--¿Es tu novio?
Río.
--No.
Jay habla en la otra línea.
--¿Quién es ese?
--DanLe contesto.
--¿Dan, el chico no lo dices enserio, Dan? ¿Ese Dan?
--Sí. Deja de llamarlo así.
Dan levanta la ceja frente a mí.
--Dile que digo holaJay me diceY ni creas que no estoy enojado contigo por no enviarme ninguna foto de su trasero. ¿Qué clase de amiga eres?
Ruedo los ojos y me dirijo a Dan.
--Él dice hola.
Dan extiende la mano y me quita el celular. Luego se acuesta sobre la cama con el celular en la oreja y empieza a hablar fluidamente con Jay. Como si se conocieran de toda la vida.
Entonces empiezan a hablar de mí.
--¿Cuál es su color favorito?
--¿Y a ti qué te importa saber eso?Le digo, intentando quitarme el teléfono, pero rueda lejos de mí.
--Tú eres más cerrada que una lata de LecheraMe dice. Luego se despide de Jay y me pasa el teléfonoSomos tu familia y no sabemos ni qué sabor de helado te gusta.
--Bueno, literalmente tú no eres un Carrington.
--Tú sabes a lo que me refiero.
Me quedo mirándolo un momento.
--Me gusta la fresa.
Sonríe.
--Eso está mejor.
--Sabes, esto no tiene sentido. No tienen que saber todo de mí para ser mis amigos.
--Tal vez no todo, pero si algunas cosas. De eso es lo que se trata la amistad, Livie: De dar pequeñas partes de ti a diferentes personas. ¿Es que Jay no sabe nada de ti? ----Es diferente. Confío en Jay más que nada, como confío en Lauren. Ellos saben todo. Son mi familia. Pero mis amigos…
--Nosotros también tenemos que saber algo de ti. Quién eres. Con todas tus faltas y tus virtudes. Así es como aprendemos a querer a las personas.
 Lo miro un instante y seguido tomo una almohada. Le pego en el estómago y él ríe.
--¿Por qué tienes que tener razón? ¡Lo odio!
Ríe y me quita la almohada.
Entonces mira mi rostro una vez más y su sonrisa desaparece poco a poco.
--¿Qué? ¿Qué va mal?
--En verdad hay algo que siempre he querido preguntarte. Algo que todos se han preguntado, de hecho. Sólo tengo miedo de que te asustes y te alejes si te pregunto.
Me quedo sentada en a lado.
--Puedes preguntarme. Prometo que no me alejaré. Aunque a lo mejor no puedo darte la respuesta que quieres, tampoco.
Mira mi rostro y frunce los labios. Debatiéndose entre preguntármelo o no.
Se sienta en la cama y quedamos frente a frente.
--¿Te tocaron?
Ladeo la cabeza.
--Claro que sí. Es lo que tortura significa.
Sacude la cabeza.
--No. No me refería a eso. Quiero decir… sexualmente.
--Oh.
Espera mi respuesta. Descruzo las piernas porque están empezando a entumirse.
--No. No lo hicieronDigoSupongo que no era lo suficientemente bonita.
Mi intento de broma no hace efecto.
Dan deja caer sus hombros y exhala, como si hubiera estado sosteniendo su respiración.
--DiosDiceEsto nos ha estado matando durante el mes que llevas aquí. Tienes que decirle a tus padres, Liv. Se están volviendo locos, pero no quieren asustarte. Tienes que contarles.
No había pensado en esta posibilidad antes.
Asiento.
--Yo… les diré.
Dan pasa las manos por su cara y luego me mira.
--¿Quieres ir al cine o algo?
--Lo siento. Pero quedé de ir con Aisslin hace un rato. Van a tener una comida familiar y me invitó.
Levanta una ceja.
--Tess no estará.
--Eso ahora tiene más sentido.
Se levanta y camina hacia la puerta.
--¿Vienes?
Levanto el celular.
--Voy a llamar a Lauren. Bajo en unos minutos.
Asiente y se va. Marco a Lauren, escuchando los timbrazos cuando él se vuelve y dice, recargándose en  el marco de la puerta:
--Y me alegro por ti. Porque ya no estás sola. Por cierto, nos queda una fiesta más.
--Oh, vas a odiar la abstinencia.



                                                             




Bajo las escaleras y Dan ya se ha ido. Marcus tuvo una emergencia en el trabajo y tuvo que irse por unas horas, y no sé dónde están las chicas.
Mis hermanas.
Sabe tan extraño en mi boca aún.
 Maggie está ahí, con un delantal de cuadros rojos sobre su lindo vestido veraniego verde, haciendo pastelitos.
Siempre hornea algo. Hoy, son bollitos con chispas de chocolate y arándanos.
--¿Quieres ayuda?
Con el tiempo he dejado de ser tan formal, pero aun así es raro.
Muy bien, el ochenta por ciento de las cosas aún sigue siendo de lo más raro.
Ella alza la cabeza y sonríe, dejando de batir lo que sea que esté batiendo. Supongo que es la masa. La ayuda ha sido en parte por educación, pero por otra parte también ha sido porque estoy realmente intentando.
--Oh, claro, cariño. ¿Has cocinado antes?Me sonríe.
Voy a lavarme las manos en el fregadero y niego.
No sé la primera cosa de hornear.
--No, la verdad. No postres, pero soy bastante buena con comidas en general.
--¿Te enseñó Lauren?
Me río.
--No creo que Lauren pueda hervir agua correctamente. Es un desastre, pero tengo que decir que intentó muy duro.
--¿Qué tan difícil puede ser cocinar?
--No me refiero exactamente cocinar. Me refiero a que intentó ser el adulto cuando yo llegué. Intentó muy duro ser lo suficientemente buena y responsable para mí.
Sus cejas se arrugan con preocupación.
--¿No lo era?
--Oh, no. Lauren fue el perfecto adulto para mí. Me mandaba a dormir temprano y no me dejaba usar mucho maquillaje, o nada, de hecho. Se aseguraba de que hiciera mis tareas e iba a todas las reuniones escolares. Besaba mi cabeza cada noche antes de irme a dormir y se aseguraba de que no me quedase dormida hasta tarde. Pero era un desastre para cocinar y siempre olvidaba sacar la ropa de la lavadoraSuspiraDios, me pregunto cómo lo estará haciendo sin mí.
 Cuando lo miro, noto un destello de nostalgia y tristeza. Tal vez porque acabo de mencionar todas las cosas que no pudo hacer.
Estúpida. Estúpida.
Pero aquí está la cosa: Puedo repararlo.
No puedo reparar mi pasado. No puedo quitar el hecho de que he sido amenazada, asustada y dañada. No puedo recuperar las cosas que me perdí cuando estuve perdida en algún lugar allá afuera. No puedo repararlo para mí. Pero sí puedo hacerlo para ella. Y quiero hacerlo, porque puedo. Porque desearía que si alguien tuviera la oportunidad de cambiarlo para mí, que lo hiciera. Porque puede.
  Puedo hacer que sea menos doloroso.
Así que le ofrezco una sonrisa. Las comisuras de sus labios se levantan lentamente y hay un fuego en sus ojos que había notado antes, pero ahora es intenso y alumbra fuerte.
Amor.
Como el que veo en los ojos de Lauren cuando me mira.
Es tan brillante y tan ardiente que me golpea y me pone toda cálida en mi interior, pero de igual forma me congela en mi lugar, retándome a moverme.
 Nunca he tenido a tantas personas amándome, y eso es abrumador. No sé qué hacer con ello. Me hace querer llorar y reír histéricamente al mismo tiempo.
Ella sigue mirándome, y antes de que yo pueda realmente pensar en ello, doy tres pasos rápidos y me dejo caer contra su cuerpo, recargando mi cabeza sobre su pecho. Da un salto primero. Luego se queda congelada. Finalmente, envuelve sus brazos sobre mí y realmente empieza a reír y a llorar al mismo tiempo.
Río y lloro con ella.
Aprieta fuerte y no me deja ir.
Entonces escuchamos un ruido. Volteamos a la puerta y Marcus está mirando con la boca entreabierta. Ha dejado caer el maletín.
Maggie estira el brazo y en unos pasos está ahí, abrazándonos. Al cabo de unos momentos siento que mi piel empieza a picar y mi corazón se acelera, pero al demonio. Este es mi momento.
Después.
Sí, después.
--Ay. ¿Y qué hay de nosotras?
Volteamos para ver a Nina con lágrimas en los ojos y a Ally balanceándose de un lado a otro con una sonrisa perezosa.
Terminamos en un abrazo familiar y mi piel quema y pica más que nunca.
Hoy mis miedos e inseguridades pueden irse al infierno y mandarme una postal por lo que a mi respecta, esos pequeños bastardos que han arruinado mi vida.
Pienso en cómo me escondía. Antes de los Carrington. Pensaba que era una vida tranquila y a salvo, pero ahora me doy cuenta de que simplemente me estaba ocultando del mundo exterior. Ocultándome en una perfecta cajita de cristal.
  No estoy segura de querer volver, aunque estoy tan asustada.
 Siento que la ira va llenando mis venas lentamente, porque, ¿ sabes qué?
A la mierda.
He pasado por secuestro y tortura, y he sobrevivido; Tengo una vida relativamente normal con una cabeza relativamente tranquila. Pasé por el infierno descalza de ida y vuelta, y me quemé y sufrí, y aún sigo aquí.
Soy una luchadora.
Soy fuerte y al demonio. Estoy hecha de luz y no voy a dejar que me apague con su oscuridad. Soy fuego; Ardiendo y quemando, completamente furiosa y salvaje. Llena de esperanza. Soy malditamente Katniss Everdeen.
 ¿Mis miedos e inseguridades? Les estoy mentalmente parando el dedo. Ya he tenido suficiente dejando que tomen parte de mi vida. Esto es todo.
  Se acabó.
Se pueden ir al carajo y que nunca vuelvan.



-Sthep Stronger.

domingo, 9 de marzo de 2014

Reseña: The Ubecoming Of Mara Dyer, Michelle Hodkin.

The Unbecoming of Mara Dyer (Mara Dyer, #1)
Reseña: The Unbecoming
of Mara Dyer.
Michelle Hodkin.
Primer libro de una trilogía.

Mara Dyer piensa que su vida no puede ser más extraña que despertar en una cama de hospital sin ningún recuerdo de cómo llegó ahí.
Puede.
Ella piensa que debe de haber más del accidente del que no puede recordar que mató a sus amigos y que la dejó misteriosamente intacta.
Lo hay.
Ella no cree que, después de todo lo que ha pasado, pueda enamorarse.
Está equivocada.

-Yo hice la traducción y no tengo problema si decides tomarla.







Неподобающая Мара Дайер (Мара Дайер, #1)
Portada rusa.
(Parece una sirena con ese
vestido)

Cuando vi este libro por primera vez pensé que tenía una portada hermosa y que quería leerlo, y me di cuenta de que había tantas reseñas positivas como negativas. Así que me frenó un poco, pero ahora que lo he leído (Lo empecé la noche del sábado y lo terminé el domingo en la tarde. Record) tengo que decir que no sé por qué hay tantas opiniones negativas. Leí unas incluso que eran horribles.
  Realmente me gustó.

Entonces, The Ubecoming of Mara Dyer, trata de una chica que se llama Mara.
Pues sí. Maravillense por mi nivel de inteligencia, simples mundanos. No pueden controlarme.
Entonces Mara se despierta en el hospital y no puede recordar nada. Sus amigos están muertos y ella es la única que sabe lo que pasó esa noche, pero... pues no puede recordarlo. Entonces esta chica Mara Dyer se muda a Florida, donde conoce a Noah, el imbécil más lindo en el mundo después de Daemon Black (Porque a ese **** no se le quita lo ****- Pero es mío). La cosa con Mara es que... está volviendose loca. No sólo loca; Ellos dicen cosas como "Inestable" y "Estrés Postraumático", y luego empiezan a decir la palabra "Esquizofrénica".
  Y tú piensas que va a ser todo de que : "Ah, esto y eso  realmente pasó y nadie le cree. No está loca".
Ja.
The Unbecoming of Mara Dyer (Mara Dyer, #1)
La misma pero ligeramente
más clarita.
Me gusta mucho estas
portadas.
Es bueno que las hayan
conservado
Con The Ubecoming of Mara Dyer estaba igual que con Prueba de Fuego (Por ahí está mi reseña): No sabía que estaba pasando.
Siempre en los libros yo ya sé qué ondas, pero no en este. En la primera mitad del libro no podía decir si Mara estaba loca o no; No sabía si veía a sus amigos muertos porque eran fantasmas o porque se le había ido la chaveta.
  Y creo que ha sido lo más emocionante del libro: Que no sabes. El libro te agarra y no te deja ir, y no es que quisieras, de cualquier manera.

¿Los personajes? Considero a Mara muy normalita. Sólo te diré algo de las protagonistas femeninas si destacan por ser muy estúpidas o por ser muy fuertes y valientes. Y considero que podemos simplemente dejar pasar a Mara.
Noah Shaw. Al principio era otro guapetón arrogante equis de la literatura juvenil de siempre. Pero sentí algo de él, que de hecho él lo mencionó a Mara: Estaba vacío. (Él se sentía vacío, yo lo veía como un personaje sin mucho fundamento). Pero después, en la segunda mitad del libro, cuando descubrimos la cosa sobre él decidí que pensé que era un personaje sin fundamento porque él quería ser un personaje sin fundamento para el resto de las personas. Quería mantener la cosa. No estaba vacío, solamente no decía mucho de él mismo.
  Espero que me hayan entendido, porque siento que me hice bolas.

Was geschah mit Mara Dyer? (Mara Dyer, #1)
Alemana
El final tiene un endemoniado cliffhanger. Como si necesitase más emoción en mi pobre corazón maltratado por tantos autores en tantas ocasiones. He decidido que los autores que ponen cliffhangers y luego nos hacen esperar un año nos hacen bullying. Es una manera de daño psicológico y nosotros caemos derechito en sus redes. O es decir, en sus plumas. (¿Entienden? Porque son escritores,...) Ellos simplemente aman asesinar a personajes y hacernos sufrir.

                               

Es horrible. Es como si John Green y Veronica Roth tuvieran un bebé que apenas está dando sus primeros pasos, para convertirse en una asesina de personajes. Así es Michelle Hodkin. Parece que ella le dio un consejo a Rainbow Rowel para escribir el final de Eleanor & Park. Como si se hubiera juntado con Gayle Forman en el proceso de escribir Lo Que Fue de Ella. Como si James Dashner hubiera sido su instructor. Como si  Suzanne Collins fuera su tía. Como si todos fueran parte de un club y estén atrayendo a todos los autores para demacrar nuestro corazoncito lleno de esperanza. Lo próximo que sabremos es que Stephenie Perkins y Lisi Harrison  estarán matando a Anna y a Frankie cruelmente, murmurando que CRUEL es bueno.

Entonces.
The Ubecoming of Mara Dyer es emocionante e intrigante. Te empuja a seguir leyendo. No es un cliché andante.
Tú vete a leerlo. Me lo agradeces después. (Pero si no te gusta... pues no *INTELIGENCIA EXTREMA*)
Hoy empecé a leer el segundo libro, pero tengo entendido que el final tiene un cliffhanger también así que no voy a seguir leyendolo hasta que ya esté el último libro.

Adiositos.
Sthep.

lunes, 3 de marzo de 2014

Taken. Capítulo 9.

At Night Looking At Beautiful Shining Stars

Taken. Capítulo 9. "Tres palabras, dieciséis letras, un punto final y una oración".

--
No me digas: Su hermana sigue dormidaMaggie cruza la cocina y vierte agua hirviendo en su taza de café.
Me encojo de hombros, con el tenedor entre mis dientes. Nina estira el suyo para robar un poco del pastel de fresas que tomé para desayunar.
Soy una rebelde.
--¡Oye!
Nina sonríe y cuando se va a llevar el pastel a la boca, cae hacia su camiseta de pijama, ensuciándola, y luego cae hacia el suelo.
Me río de ella.
--¡Eres tan mala!Me dice, riéndose y pasando los dedos sobre su camiseta de algodón azul de botones.
--Eso obtienes por robarte mi pastel.
Me saca la lengua y toma otro pedazo, aun sonriendo. Esta vez no se le quita.
Maggie se para enfrente de nosotras, al otro lado de la isla. A cambio de nosotras, ella ya está arreglada, con unos pantalones de algodón negros y una blusa de olanes turquesa. No como Nina y yo. Esta mañana ella se ha levantado con un calcetín puesto y el otro no. Yo también estoy en mis pijamas: Una blusa manga larga roja a rayas y un short negro. Elegí el short porque puedo enseñar mis piernas. Los hombros y mi espalda, bueno…. No tanto.
--Niñas, ¿Por qué están comiendo eso a estas horas de la mañana?
Apunto a Nina.
--Ella me incitó.
--¡Está mintiendo!
Maggie sonríe mientras lleva la taza a su boca, sin decir nada.
Ha sido cada vez más de esta manera los últimos días: Bromas que quiebran la tensión entre nosotros. Es un alivio.
Marcus entra a la cocina con su periódico y pijamas: Una camiseta gris y un pantalón de cuadros negro.
--¿Cómo están las mujeres más bonitas del mundo?
Si hay una palabra para describir a Marcus, puede ser cursi. Pero es lindo, ¿Sabes? Que ame a su familia de la manera en que él lo hace.
Las familias en todo el mundo deberían tener un Marcus que les diga cuanto las aprecian cada mañana, incluso cuando la mitad de ellas lucen como un desastre.
Marcus toma de la cintura a Maggie y le da un sonoro beso en la mejilla.
--AscoMurmura Ally, apareciendo en la entrada.
Marcus aleja el rostro del de Maggie y le dice:
--Y es por eso que no tienes permitido tener novio hasta los cuarenta, jovencita.
Ally camina hacia el asiento a mi lado, con su pequeño shorts de gatitos y la blusa morada. Su pelo negro está atado en un moño como el mío.
--Claro. De cualquier manera, ¿Cómo dices esas cosas cuando yo no estoy? Me siento despreciada.
Marcus rueda los ojos y le da un beso en la frente.
Es tan dulce. Todos ellos. Tanto que tengo que mirar a otra parte.
Paso unos momentos mirando mi pastel hasta que siento sus vistas en mí, y cuando levanto la vista, tengo razón: Todos ellos me están mirando como si quisieran tocarme y no pueden.
Últimamente me he dado cuenta de que eso es una mierda. Y eso es un asco, ¿Sabes? Porque estaba perfectamente con mi rutina de no tocar a nadie y eso, y ahora es un obstáculo. Me siento tan molesta.
Marcus abre la boca para decir algo, pero entonces hay un estrépito en la puerta. Dos segundos después, un Dan sudoroso en shorts de deportes y un sweater de universidad atraviesa la cocina.
--Estoy muriendo de hambre. ¿Qué hicieron de desayuno?
Levanto una ceja, secretamente aliviada por la interrumpción.
--¿Estuviste corriendo?
Asiente, abriendo su botella de agua.
--A veces corro hasta aquí. Mi mamá tenía un desayuno con sus amigas temprano y no estaba incluido, así que vine por algo de comida.
--Corriendo.
Sonríe.
--¿Cómo crees que esto es posible?
Señala su cuerpo con gran descaro.
--Alguien pensaría que alguien con atractivo físico sería humilde. Pero ese alguien no te ha conocido.
Me sonríe y me guiña un ojo. Seguido, besa a Maggie en la mejilla y le pregunta qué hay de desayuno.
--Te prepararé unos hot cakes. Siéntate.
Dan se sienta enfrente de nosotras después de jalar una silla del comedor.
--Ustedes tres se ven horribles. ¿Saben lo que es el concepto de maquillarse? ¿O ducharse?
Nina le da un golpe en la nuca. Ally le frunce el ceño. Yo me río, porque el chico es tan extraño y arrogante.
--Cuidado con tus palabras, hijoLe dice MarcusAlgún día alguna de ellas va a asesinarte. Creo que Ally ya está trabajando en ello.
Dan ríe y tamborilea las manos sobre el granito.
Esta mañana se ve especialmente inquieto.
--Dan, cariño, ¿Te tomaste tus pastillas al salir de casa?
Se detiene.
--Uh. No.
Maggie sacude la cabeza y busca en un cajón de la cocina.
--¿Qué te hemos dicho sobre eso, Dan?Le regaña Marcus, dejando el periódico en la mesa y tomando su taza de café.
Él se encoje de hombros.
--Se me olvida.
Miro a Nina y a Ally, pero sus caras son neutras. Esto es perfectamente normal para ellos, y cuando Maggie le pone un bote naranja de pastillas delante de él, es cuando pregunto.
--¿Para qué son?
--Déficit de atención con hiperactividad.
Sé que lo he oído, pero no significa mucho para mí. Me encojo de hombros.
--Me distraigo fácilmente y  cuando no, no siempre puedo prestar atención por mucho tiempo. Y me muevo muchoEl se encoje de hombros, haciendo de menos el asuntoPero las pastillas ayudan.
Me da una sonrisa de “Qué le vamos a hacer” mientras se hecha una pastilla a la boca.
--De cualquier manera, ¿Estás mentalmente lista para esta noche?
Eso llama la atención de Ally.
--¿Qué pasa esta noche?
--Claro. Se me olvidó decirles: Nos vamos de fiesta.
--¿La de Kyle Sanderson?Pregunta Nina, sentándose derecha.
--Sí. ¿Por qué?
Nina se ruboriza y se encoje de hombros.
--Así que pónganse guapas, porque…--Se detiene al ver el rubor en las mejillas de NinaNo. Tu no. Mejor ve como estás ahora.
Nina le frunce el ceño.
--¿Con Kyle Sanderson? ¿Enserio? No.
--¡Tú no me dices con quién salir!
--El chico no es bueno para ti.
--¡Es tu amigo!
--¡Pero es un cabrón! ¡Además tú no tienes permiso para tener novio!Gruñe.
Me relaja saber que no es un psicópata controlador sólo conmigo. Sonrío mientras me meto otro pedazo de pastel. Ally ríe conmigo y toma el tenedor de Nina para pinchar mi pastel.
¿Qué tienen con mi pastel?
--¡Papá!Exclama Nina, esperando que la apoye.
En cambio, él se encoje de hombros y señala con un movimiento de taza de café a Dan.
--Ya lo escuchaste.
Nina se cruza de brazos. Entonces su celular se mueve vibrando y su cara se ilumina. Lo toma y corre hacia las escaleras.
Dan la sigue con la mirada. Luego mira a Marcus.
--¿Enserio la vas a dejar que salga con él? Porque yo no.
--Doy gracias a Dios todos los días porque tú estás ahí para espantar a los chicos cuando yo no tengo la oportunidadMarcus contesta.
--PsicóticoMurmura Ally, tomando más de mi tarta.
Dan toma el tenedor de su mano y se come el pedazo de pastel.
--Tú tampoco tienes permitido tener novio.
Se come el pedazo y se acerca a mi plato por más.
--¡Ya dejen mi pastel!
Le quito el tenedor y lo pongo al otro extremo de la mesa. Sin embargo toma el mío y sigue.
--Tú tampoco, por cierto.
Resoplo.
--¿Y cuando tengo permitido tener novio?
--Hasta que estés en la universidad.
No creo que sea un problema, porque a menos que Jay deje de ser gay, estaré alejada de los encantos masculinos por el resto de mi vida.
De cualquier manera contesto:
--Ya. Claro.
Me frunce el ceño.
--Enserio.
--No quiero.
--No me importa.
--Eres un raro.
--Dime algo que no sepa.
--Quiero que dejes en paz mi pastel.
--No quiero.
Le doy un manotazo en la mano y se ríe de mí.



                                                                 
 



--Estás tardándote años. ¡Vamos, me voy a volver anciana! ¿Qué te tiene tardándote tanto?Ally cruza la puerta de mi habitación, repiqueteando el suelo con sus tacones de aguja rojos.
La miro.
--No me queda igual.
--¿Qué cosa? Oye, no quiero perderme toda la diversión.
--¡Mi ojo! ¿Es que no ves?
Ella se inclina y mira mis ojos. Dejo una de las brochas en la paleta de pinturas que no sé usar y suspiro.
Estúpido maquillaje. Estúpido.
Ally se inclina hacia mí para ver mis ojos, luego se pone derecha y grita:
--¡Nina! ¡Alguien aquí necesita lecciones de maquillaje!Me mira y se encoje de hombrosTe diría que no está tan mal, enserio, pero es horrible.
Gimo de desesperación.
Nina entra luciendo un bonito vestido negro con rosas rojas estampadas y nos mira.
--¿Qué pasa?
Ally me señala y se deja caer en mi cama.
--Tienes que arreglarla.
Nina la mira y rueda los ojos, pero luego le sonríe amorosamente, y luego me mira a mí.
--De acuerdo. Primero tienes que quitarte eso,  cielo.
Cuando me dice cielo, y recuerdo la mirada amorosa que tiene con toda aquella persona que conoce (Incluso con Dan) me pregunto cómo en este mundo puedo tener miedo de ella. Ella, quién usa ahora mismo unos zapatos con lazos. Quien tiene pijamas de gatitos a montones. Quien llama a todo el mundo “Cielo”, o “Cariño”, o “Guapetona”.
Y a Ally, ahí sentada, moviendo sus pies infantilmente. Sólo una adolescente que lo peor que alguna vez podría hacer es comer el pedazo de pastel de Nina o el de Dan. O quedarse dormida y hacernos esperar a todas hasta que esté lista. O hacer comentarios listillos sobre los traseros de los chicos.
Me pregunto si honestamente tengo que temer de la Señorita Adorable y Señorita-Sólo-Dame-Comida-Y-Todo-Estará-Bien.
  Así que quiero pedírselos. A ambas. Quiero que me ayuden con mi cabello y mi maquillaje.
Pero las palabras se quedan atascadas en mi garganta, impidiéndome decirlo.
Es entonces cuando me doy realmente cuenta de cuan solitaria he sido, todos estos años. Escondiéndome detrás de las faldas de Lauren, temiendo al mundo exterior y aislándome con mis montones de libros y series de televisión.
Nunca he tenido una pijamada. Nunca he salido a jugar boliche con mis amigos, ni al cine, ni de compras (incluso cuando Lauren me animó). Nunca fui realmente una adolescente.
Sé que me sentía a gusto con mi vida lejos del contacto y el afecto, pero me pregunto si es lo que quiero cuando sea mayor. Si quiero no tener nada ni a nadie.
Quiero decir que sí, como me he estado diciendo todos estos años. Quiero decirme a mí misma que estoy bien con el aislamiento.
Pero no lo estoy.
Yo no soy esa chica típica de la televisión que odia a todo el mundo y es una amargada. Anhelo esto. A ellas. A Marcus y a Maggie, e incluso a Dan, aun cuando el chico es un entrometido mujeriego psicótico.
Ahora me doy cuenta de eso.
Y lo siento, revoloteando dentro de mi estómago como mariposas.
Esperanza.
--¿Podrían ayudarme?
Ally deja de mirar sus pies para mirarme fijamente, igual que Nina, quien tiene la boca ligeramente abierta. Ella es la primera que habla:
--Te refieres a…
--No puedo hacerme el maquillaje. Ni tampoco sé qué hacer con mi pelo.
Después de un momento, Ally es la primera en responder. Se quita los tacones de un tirón y camina descalza hacia mí.
--Bueno. ¿Qué te hago? ¿Te gustan las trenzas? Ya sé. Te voy a ondular el pelo. Lo tienes corto, así que te verá bienDice, tocando mi cabello.
Mis músculos se tensan y las avispas asesinas revolotean en mi estómago, molestándome, pero tomo un respiro profundo.
Nina cierra su boca y asiente, sonriéndome. Sale de la habitación y cinco segundos después regresa con toallitas húmedas y toma mi barbilla con delicadeza, como si no quisiera espantarme. Con la otra mano pasa la toallita sobre mi ojo, quitando el desastre.
Y me siento agradecida hacia Ally, por actuar tan normal y despreocupada como siempre lo hace. Y con Nina, por preocuparse lo suficiente por mí e intentar que no me asuste.
La ansiedad crece, desde la punta de mis pies, hasta mis brazos y mi cuello, y no tengo más que apretar las manos contra mis piernas. Se pone peor cuando Ally trae el rizador y empieza a utilizarlo en mi pelo. Pero después de unos minutos cuando veo que ella no encaja el rizador hirviendo en mi piel, y que Nina no tiene intención de clavarme la pequeña pinza en mi ojo, me relajo. Sólo un poco.
Pero es un comienzo.
Dan cruza por la puerta con la vista clavada en su celular.
--¿Se acuerdan de la chica nueva que quitó a Ally del escuadrón de porristas? Es mi nueva cita. Tiene un bonito trasero.
Mi pelo deja de ser tocado y escucho a Ally hacer un sonidito de indignación.
--¿Qué? ¡Traidor!
Él levanta la mirada del celular y nos mira, sonriendo. Vuelve a su celular y sus músculos se tensan dos segundos después, volviendo la vista hacia nosotras. Abre la boca. La cierra. No parece seguro de qué hacer. Mira la puerta y luego de nuevo a nosotras.
Levanta el celular y suena el flash.
Ruedo los ojos.
--OkeyDiceMomento serio. ¿Quieren que me vaya?
--Eres un dramático, Dan. Como si no hubiera dejado a nadie antes que me tocase. Tú me tocaste.
--Pero eso es porque soy guapo. Ellas están amargadas y feas.
Nina deja pasar el insulto, pero Ally no: Le avienta una almohada, insultándolo. Nina, en cambio, me mira seria.
--¿Dejaste que te tocara? ¿Por qué?
Me encojo de hombros.
--Es difícil estar asustada de alguien que está tan animado todo el tiempo.
Dan sonríe en respuesta.
--¡Tienes que dejarla!Grita AllyNo puedo creer que me humilles así. ¡Soy prácticamente tu hermana!
Él frunce el ceño.
--Eso no tiene nada que ver con tirarme a Less.
--¡Bien! Supongo que entonces está bien si me tiro a tus mejores amigos.
Pone su cara de enojado.
--¡Ey! ¡Tú no vas a hacer nada! ¿Escuchaste? Estas niñas adelantadas de hoy. ¡Eres una bebé!
--¡Yo no soy una bebé!
Siguen discutiendo. Me divierte, por cierto. Me inclino hacia Nina para preguntarle si alguna vez van a detenerse, pero está apagada. Me pregunto si la he herido.
--¿Estás bien?
Ella asiente e intenta sonreír.
--Sí.
No lo está. Lo lamento, pero no puedo decirlo con palabras. Las palabras son lo único que tengo, y no sé cómo expresarlo…
Tal vez sí lo sé.
La idea viene a mí como un rayo y antes de pensarlo, lo hago. Mi mano se posa en el brazo de Nina y siento otra oleada de ansiedad. Mi mano empieza a hormiguear.
Este es mi regalo para ella.
--Lo siento.
Mira mi mano en su brazo y luego mi rostro, con la boca entre abierta.
--Todo bien.
Le sonrío y me dirijo a Dan con una sonrisa.
--¿Listo para perder?




                                                              




--Sabes que no cuenta si te sientas en la azotea para ver las estrellas, ¿Verdad?Dan alza el brazo para darme un codazo mientras entramos en el jardín delantero de la casa enorme, pero se lo piensa mejor y lo bajaTienes que hacer amigos. Reales.
--¡Oye! Yo tengo amigos… En casa. ¡Y tengo a Aisslin!
--Dices casa como si no quisieras estar aquíDice Ally a nuestro lado, caminando con dificultad por los tacones hundiéndose en la tierraSabes que también esta es tu casa, ¿Verdad?
--¡Lo sé!Me apresuro a decirleNo es eso, en verdad. Es sólo que… Supongo que consideré a Lauren como mi única familia por mucho tiempo. Es sólo extraño.
Caminamos hasta la puerta principal y Ally desaparece de inmediato. Dan gruñe cuando Nina inmediatamente salta sobre un chico que la mira como si fuera el sol.
Quedamos solo Dan y yo, pero supongo que no será por mucho tiempo, porque miradas hambrientas de chicas con piernas kilométricas y pelo sedoso están sobre él. Dan me mira.
--Iré a traerte algo de tomar, ¿Okey? No te pierdas por ahí.
Va hacia la mesa donde hay unas hieleras, pero se queda platicando con la chica morena y pecosa. Es muy guapa. Sonríen y ella pone una mano en su pecho, y tengo la impresión de que voy a estar aquí por un tiempo.
¿Qué no me pierda por ahí? No voy a quedarme a esperarlo.
Me muevo entre las personas intentando que no me toquen, yendo a ninguna parte en específico. Pero miro al suelo, así que no veo con quién mi hombro se estrella.
Esa persona intenta estabilizarme y tengo que apartarme  antes de perder la cabeza.
Aisslin me sonríe.
--¡Ey! ¡Lo siento, no te vi ahí! ¿Por qué no me dijiste que venías? Hubiéramos venido juntas.
Le sonrío.
--Lo siento. Se me olvidó. ¿Con quién vienes?
Sonríe.
--Mi amigo Nate. ¿Qué hay de ti? ¿Algún chico bueno?
--No. Sólo Dan.
Hace una mueca graciosa y me doy cuenta de lo que he dicho.
--No es que no sea guapo, pero ya sabes… Es Dan.
--Si, bueno, en realidad no lo sé. No salí con él, ¿Recuerdas? Fue Tess.
--Oh, dime que no está aquí.
Se encoje de hombros.
--No lo sé en realidad. Creo que dijo que iba a salir con su novio, no sé. Pero bueno, ven a pasar el rato con nosotros. Te lo presentaré.
Hace un además de tomar mi mano, pero dos segundos después la retira.
--Lo siento.
--Está bien.
La sigo a través del lugar lleno de personas hasta que salimos afuera y nos dirigimos al césped, donde un chico está sentado con un celular en su mano. Tiene el pelo negro y… es lindo.
Y es incluso más lindo cuando mira hacia nosotras y sonríe.
Se me cae la baba.
--Nate, Liv; Liv, Nate.
Aisslin se deja caer en el césped a su lado y yo hago lo mismo, y así formamos un triángulo.
Nate me sonríe y noto el pequeño hoyuelo en su mejilla.
--Eh, hola.
Sonrío.
--Hola.
--Liv es una amiga de la escuelaDice Aisslin, tomando una botella de cerveza de las dos que están junto a Nate. Me mira --¿Quieres?
Asiento y tomo de la botella mientras Nate pregunta:
--¿Se conocen desde hace mucho?
Niego.
--Oh, no. Estoy aquí desde hace un mes o así, desde que me mudé.
--¿Por el trabajo de tus padres?
Sacudo la cabeza y sonrío, pensando que este chico no está en nuestra escuela y lo agradezco.
--Algo así como asuntos familiares.
--¿Y te está gustando aquí?
--Claro. He conocido a personas buenasDigo, pensando en mi nueva familia (a la que incluyo a Dan).
--Se refiere a míDice Aisslin, inclinándose sobre Nate.
Nate rueda los ojos.
--ClaroSarcasmo.
Aisslin ríe y le da un sorbo a su cerveza. La agita y se encoje de hombros.
--Voy por otra. ¿Quieres, Liv?
--Seguro.
Se levanta y sacude sus pantalones de mezclilla y se acomoda el top rosa.
--¿Por qué no me preguntas a mí?Nate hace un puchero.
--Porque no bebes y porque me has tratado mal.
--Sólo porque te dije que ese color te iba mal.
--¡Tú no le dices eso a una chica, idiota!
Nate ríe y Aisslin le saca la lengua, alejándose.
Así que nosotros dos nos quedamos solos.
Semanas atrás, incluso días, yo hubiera estado asustada de estar a solas con él. Y mi mente lo está. ¿Pero mi corazón? Oh, mi corazón reboza de esperanza. Es tan intensa que me inunda.
Quiero este nuevo comienzo.
El viento sopla detrás de mí mientras encuentro qué decir y se me mete un pelo a la boca. Es tan pequeño que no puedo verlo e intento quitarlo desde arriba pero no lo siento. Nate se mueve. Ríe y sus dedos se levantan y acarician mi frente ligeramente, luego empuja el pelo desde ahí y lo tengo fuera de mi boca. Retira su mano inmediatamente, aun sonriéndome.
Y yo le sonrío de vuelta, porque no ha habido nada malo en ello.
Estoy a salvo.
--Liv.
Miro hacia atrás, hacia la voz llamándome, y encuentro a un muy molesto Dan.
--¿Puedes venir un momento, por favor?
Miro a Nate y luego a Dan. Asiento e intento pararme. Nate se para para ayudarme a levantarme, ya que tengo unos pequeños tacones que aun así me hacen la vida imposible. Me sacudo ante su toque, pero una vez más, no me toca antes de lo necesario.
--Gracias.
Me sonríe y le devuelvo la sonrisa. Camino hacia Dan y juntos nos alejamos unos buenos metros de distancia.
--¿Qué pasa?
--¡Estaba buscándote por todas partes! Te dije que te quedaras ahí.
--No iba a esperar a que tú terminases de ligar para prestarme atención.
Entrecierra los ojos.
--Era una conversación breve. Además, ¿Cómo puedes dejar que ese tipo te toque? ¿Qué clase de hija eres, Olivia?
--¿Qué?
--¿No puedes dejar que Maggie o Marcus te toquen pero sí ese cabrón?
Abro la boca con incredulidad, porque Dan nunca había sido nada más que agradable conmigo. Nunca había parecido tan molesto.
--Para empezar, no es tu asunto. Pero quiero hacerte saber que estoy trabajando en ello. No es fácil para mí.
--¿Pero qué de este tipo? Lo acabas de conocer. Dices que nadie te toca porque tienes miedo pero no sabes si él es un violador enfermo. ¡No puedo entenderte!
--¡Estoy intentando, Dan! ¡Es lo único que he hecho éstos últimos días, y quiero hacer amigos! ¿Ese día que me dijiste que era solitaria? Tenías razón. Y ahora que estoy intentando, ¿Por qué quieres traer mis inseguridades de regreso?
Abre la boca para contestar, pero entonces Nate está enseguida de mí.
--¿Estás bien, Liv? ¿Te está molestando?
Miro a Nate y suspiro.
--No. Pero gracias.
Asiente y le da una mirada a Dan de advertencia.
--Estaré por allá con Aisslin. Si me necesitas.
Dan parece ahora en shock, cuando lo miro. Casi asustado. Tanto que mi furia se evapora y lo miro a los ojos.
--¿Estás bien?
La niebla en su mente se disipa y me mira. Asiente.
--Ten cuidado, ¿De acuerdo?
Se aleja de mí.
Me quedo mirando su espalda, confundida, y luego me giro hacia donde estábamos los tres, donde Aisslin ya está y me mira curiosa.
--¿De qué fue eso?
Me siento a su lado y tomo una de las botellas.
--¿Honestamente? No tengo ni idea.
Nate levanta una ceja.
--¿Es tu novio?
--Dios. No. Es un amigo de la familia. Se cree mi hermano mayor.
Se ríe.
--¿De qué te ríes?
--Del tono en que lo dijiste.
Aisslin sonríe con sus labios pintados en rosa.
--Honestamente, creo que eres la única en este mundo que no está atrapada por ese chico. ¿Por qué?
Me encojo de hombros.
--Dan es un buen chico, enserio, pero…
--¿Pero qué?Aisslin insiste, inclinándose más a mí.
--Es un desastre. No lo sé. Para empezar, es un jugador; Cambia de chica como yo de pinta uñas. Además tiene lados cambiantes. Puede ser serio y sobreprotector y al segundo siguiente es impulsivo, gracioso e infantil. Mira, no sé. Pero si alguna vez escogiera a alguien, no sería a él.
--¿A quién escogerías, entonces?Me pregunta Aisslin.
--A alguien calmado y que sea un caballero. Dulce. Alguien estable.
--Pues buena suerte, chicaDice Nate.
Aisslin se muestra de acuerdo:
--Él tiene razón. Puede que tengas que esperar un tiempo.
Asiento, dando a entender que lo sé. Pero es lo que quiero, lo que estoy empezando a querer en alguien. La nueva esperanza para mi futuro.
Pienso acerca sobre esto mientras Aisslin y Nate conversan. Él tiene una llamada así que se aleja para contestar, y nosotras dos nos quedamos solas. Miro hacia dentro de la casa y veo a Dan pasar de la mano de alguna chica.
Pienso en lo que me dijo.
--¿Puedo hacerte una pregunta?
--Claro. ¿Qué pasa?
--¿Fue fácil? ¿Cuándo te mudaste con tu familia?
Ella advierte que es serio, lo veo en sus ojos. Deja la botella en el césped y me mira.
--¿En qué sentido?
Pienso sobre ello.
--No lo sé. He estado pensando mucho últimamente acerca de las personas que deberíamos amar y las personas que realmente amamos.
--Supongo que las personas a las que deberías amar son los Carrington.
--Sí. Yo… Lo siento. Pensé que si hay alguien que pudiera entender, esa eras tú. Pero no quiero hacerte sentir incómoda.
Rueda los ojos.
--Puedes preguntarme lo que quieras, Liv.
Suspiro. Bien.
--¿Fue fácil amarlos cuando no lo hacías? ¿Cuándo no significaban nada para ti? ¿Cómo amas a esas personas?
--Liv, no puedes obligar a nadie a que te ame. No me podía obligar a mí misma a amarlos, y tú tampoco puedes. Es como la confianza: Tiene que ganarse, ¿Sabes? No es algo que tú solo puedas tomar, tiene que ser dado. Si no los amas, entonces no los amas.
--Pero son mi familia.
--¿Familia? Eso al final no significa nada. Es sólo sangre. ADN. Cosas que te atan a la otra persona pero que no significa nada. ¿Sabes qué sí lo hace? El amor. Es lo que convierte a una verdadera familia. Puede que los Carrington estén emparentados contigo, pero sin amor son perfectos desconocidos.
Sus palabras me golpean. Me liberan.
--¿Amaste a tu familia biológica?
Suspira y mira al cielo.
--Era muy pequeña. Mis padres no querían hacerse cargo de mí y terminé en el sistema. Pero lo hacía. Años atrás volví a ver a mi madre, pero… Ella era solamente una persona más en la habitación que pronto estaría fuera de mi vista. Creí haber sentido algo cuando la vi, pero cuando volví a casa con mis hermanos y hermanas, y mis padres… El amor que sentí fue intenso. No podía compararlo, ¿Sabes? El amor es algo que tienes que ganarte.
Sonrío un poco.
--¿Incluso amas a Tess?
Ella resopla.
--Lo hago. Sé que la chica es una perra, pero su infancia fue un desastre. Yo fui afortunada. A ella le aterroriza perder a las personas por las que una vez se preocupó y por eso actúa de la manera en que lo hace. No es una excusa por como te ha tratado, pero juro que dentro de ella hay un corazón. Uno muy herido y… deforme. Pero aún así. Así que no te preocupes si no los amas. La familia y el amor son cosas total y completamente diferentes.
--Pero hay esperanza, ¿Cierto? De amarlos incluso cuando no significan nada para mí.
Aisslin mira hacia las estrellas y suspira.
--Me gusta creer que para el amor todo es posible. Y si algún día amas a ese montón de desconocidos que te dieron la vida, ese es un regalo de Dios.
Miro hacia las estrellas, una vez más.
--No creo en DiosSusurro.
Voltea a verme.
Siempre tengo miedo de decir estas palabras. Por las personas juzgándome, forzándome a cambiar de opinión, susurrando que me iré al infierno por decir esto. Pero no encuentro nada de esto en la mirada de Aisslin. Sólo curiosidad.
--¿Por qué?
--Ellos dicen que Dios no ahorca, sólo aprieta. Pero no lo entiendes. He sido ahorcada, quemada y electrocutada tantas vecesMe sorprendo a mí misma diciendo esto. Justo como me sorprendí al compartir estas cosas con Dan. Pero continúoHe visto muchas cosas y escuchado miles más. Así que no. No creo.
--¿Entonces en qué crees?
Me encojo de hombros.
--Creo en el universo. Creo que el universo te da muchas opciones en esta vida pero eres libre de escoger lo que quieras. Nada está escrito. Nadie nunca te llevó hacia nadie ni nada. Tú eres el responsable.
Sonríe.
--Eso es un lindo pensamiento. Yo sí creo en Dios. Y creo que él te ha dado una segunda oportunidad. Pero es sólo mi opinión.
Nos encojemos de hombros y vemos el cielo, juntas.




                                                                    





Nina me encuentra para marcharnos unas horas después. Tiene un chupetón en el cuello y las mejillas sonrojadas, pero no le digo nada porque aunque ha sido una dulzura conmigo y la he dejado tocarme, no estoy segura acerca de la cosa entera de contarnos cosas como si nos conociéramos de toda la vida. Esto de intimar con personas me pone nerviosa. Como si hubiera alguna posibilidad de hacerlo mal.
Tal vez.
Dan está particularmente serio mientras conducimos. No mueve sus piernas ni sus manos u alguna otra parte de su cuerpo inquietamente como siempre parece hacerlo. No se mueve al ritmo de la música ni susurra las letras de las canciones. No sonríe ni ríe ni hace nada que se parezca al Dan que yo conozco.
--¿Puedes esperar?Me pregunta, estirando una mano hacia mí, pero sin tocarme. Ally y Nina ya han salido del auto y se dirigen hacia la puerta. Nina voltea hacia nosotros y Dan le hace una señal que le da a entender que enseguida vamos.
Se encoje de hombros y camina hacia la entrada.
--Quería hablar contigoDice, pasando las manos por el volante.
--No estoy enojada contigoLe digo, tratando de adivinar lo que le molestaSé que te sientes obligado a protegerme. De una manera psicótica.
Mi intento de broma no funciona de la manera en la que pensé. No vuelve a ser el desastre alegre que siempre es. Sólo sonríe ligeramente. Es como un fantasma de una sonrisa.
--Quiero…--Dice inseguroYo quiero hacerte comprender. Yo…
Y no es el Dan que conozco para nada. La arrogancia no está. Sólo vulnerabilidad y algún tipo de nerviosismo y tristeza. Pero más que todo, la vulnerabilidad. Hace que se me rompa el corazón. Quiero estirar mi mano y pasar las puntas de mis dedos sobre sus mejillas y su cabello. Quiero encontrar una manera de reconfortarlo.
Y cuando habla, me quedo quieta y escucho. Escucho porque eso es lo que él ha hecho por mí, sin juzgarme, intentando comprender.
Estoy ahí para él como una vez él estuvo para mí.
Y puede que para otras personas esto signifique nada, pero para mí es el mundo entero.
--Mi madre… Ella…--Hace una pausaTenía unos quince cuando se quedó embarazada de mí. Mi padre se casó con ella, pero ninguno de los dos estaban preparados y mientras crecía… Era mucha presión. Él no quería esto. No quería ser padre y marido. Y mamá no quería a alguien que no quisiera ser padre y marido, pero me tenía a mí y pensó que necesitaba un padre. Pero mientras fui creciendo las cosas se pusieron feas, yo… Yo no estoy diciéndote esto porque quiero que sientas pena por mí, Livie. Yo…
Mi mano tiembla, pero de cualquier manera la pongo sobre su hombro, porque es mi mejor intento para consolarlo. Sé que el nota que tiembla, y que respiro dificultosamente porque el espacio de pronto parece muy reducido, y puedo ver que lo aprecia. Mi esfuerzo.
--Un día él la golpeóDeja salir. Entonces se reclina en el asiento, como si esas palabras fueran mucho peso sobre sus hombros y estuviera removiéndoloÉl la golpeó muchas veces y yo tenía diez años y no sabía qué hacer. Estaba demasiado asustado y no hice nada y… Nosotros podemos ser unos cabrones. Sé que hay muchas personas en este mundo que son buenas, como los Carrington y mi madre, yo, tú. Pero también hay personas terribles, Liv. Personas horribles rondando por el mundo en busca de un alma al qué romper. Personas… Personas con las que es mejor no meterse.
  Toma un respiro.
--No le he contado esto a muchas personasProsiguePero necesito que sepas que hago todas las cosas que hago porque estoy intentando protegerte. A ti y a Nina, y a Ally.
Se queda unos segundos mirando a la nada. Segundos que parecen eternos.
---Porque tengo miedo.
Ahí está.
Lo dijo.
Tres palabras, dieciséis letras, un punto final y una oración.
Tres palaras, dieciséis letras, un punto final y una oración que significan todo.
Qué me hace entender por qué Dan hace las cosas que hace.
--Pero si tienes miedoDigo tranquilamente--..., no tiene sentido. Quiero decir que ríes todo el tiempo y eres un desastre, divertido y arrogante.
Sonríe tristemente.
--Supongo que a veces es todo lo que tenemos nosotros las personas que están asustadas hasta la muerte; Nos ocultamos detrás de cosas que nos hace sentir seguros.
--Yo no lo hago, si te has dado cuenta. No oculto mi miedo de nada.
Sacude la cabeza.
--Claro que lo haces. Escondes tu miedo detrás de tu piel, como si por el simple hecho de no poder ser tocada estuvieras a salvo. Yo me escondo usando las risas y tú usando tu piel. Pero el miedo siempre está aquíDice apuntando a su cabeza.
Nos quedamos en silencio.
La luz de la luna ilumina el rostro de Dan y puedo verlo con otros ojos. Ya no es el jugador arrogante. Es real ahora. Con miedos e inseguridades. Una persona de carne y hueso que tiene sentimientos tan reales como los míos o los de cualquier persona.
 Me hace darme cuenta de cuanto subestimaba lo que Dan podía ser. De cómo pensaba en él en un nivel más bajo del que debería.
 Dan no es un desastre jugador, borracho y mujeriego.
Dan es un desastre con corazón, mente y alma.
Justo como yo. Justo como el resto de todas las personas en este mundo.
--Lo sientoLe digoPor no verte.
El ladea la cabeza con curiosidad.
--¿A qué te refieres?
Niego, sonriendo. Miro las estrellas por el parabrisas y siento como su mirada cambia de mi cara hacia el cielo también.
--Te mentíSusurro.
--¿De qué hablas?
--De las estrellas. Te dije que mirarlas era aburrido, pero estaba mintiendo. Hubo un tiempo donde no pude mirarlas, y hacerlo ahora es un recordatorio de las cosas que tengo. Me hace sentir agradecida.
Siento su mirada en mi rostro y lo miro. No decimos nada.
Pero esta es la cosa acerca de las relaciones que tienes con todas las personas por las que te preocupas: A veces no necesitas decir nada. A veces es sólo el hecho de estar ahí. Ni siquiera sosteniendo manos, ni abrazando o limpiando lágrimas. Sólo escuchar. Sólo permanecer.




--Sthep Stronger.
La frase que Aisslin dice: "No es algo que puedas tomar, es dado", no es mía. La oí en una canción de Rihanna y desde entonces estoy obsesionada.
Me tomó años escribirlo y espero que les guste. Por otro lado, no le puedo prometer capítulo para el siguiente lunes. Los exámenes volvieron tan rápido como se fueron. :/