Mostrando entradas con la etiqueta Taken. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Taken. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de junio de 2014

Taken. Capítulo 17. Final.

                                              Untitled


Final.


--¿Por qué aún no termina?
Lauren pone un mechón de pelo detrás de mi oreja, mirándome. Maggie deja su café sin tomar sobre el mostrador, y Marcus pasa una mano por su cabello, eternamente cansado.
--Estamos haciendo todo lo que podemos, cieloResponde LaurenPero tienes que saber algo: Es posible que no podamos encerrarlo.
--Si lo hacen, ¿Qué va a pasar con Aisslin y sus hermanos?
--Se van a quedar con su madre adoptivaResponde Marcus, estirándose para envolverme en sus brazosTe prometo que a tu amiga no le pasará nada.
  Besa la parte superior de mi cabeza y asiento.




                                                                      
 

                                 



Han pasado tres meses desde mi accidente, desde que hablé con Aisslin en esa cafetería y desde que intentan atrapar a su padre. Huyó del país. Y eso devastó más a Aisslin. Aún hablamos, pero no es lo mismo y no es tan frecuente. Son pequeñas conversaciones tensas cada tres días o así.
   Realmente ninguna de las dos quiere hacer esto ahora. Pero sabemos que la culpa no cae en nosotras. Intentamos hacerlo mejor.
   Ahora, en frente de mi espejo de cuerpo entero, saco mi camiseta y pantalón y los cambio por unos shorts pequeños y una ligera blusa de tirantes, preparada para ir a dormir. Lauren, Marcus y Maggie fueron a cenar esta noche. Me preguntaron si quería ir porque tienen miedo de dejarme sola, pero quiero tiempo para mí sin ellos (Aunque los quiero) y quiero que ellos tengan tiempo sin mí. Nina está en la fiesta de cumpleaños de su nuevo novio, a la cual también  me invitó y no quise ir. Todos excepto Ally están encima de mí. Y ésta cree que yo no la vi salir por la ventana para ir a alguna parte con sus amigas cuando le dijeron que se quedara conmigo.
   Tengo tiempo para mí misma por un tiempo, y eso me da un respiro, lo suficiente como para quitarme las ropas sofocantes y ponerme algo ligero sin miedo.
    No hay nadie más para ver mis cicatrices, excepto yo.
Miro mis hombros, brazos y espalda en el espejo. Siguen siendo igual de horribles, pero ahora tengo más para agregar a la colección. Por alguna razón donde mis moretones estaban, no se desvanecieron por completo; Dejaron unas manchas de un tono más oscuro que mi tono natural.     
    No voy a ser ninguna reina de belleza en ningún futuro próximo.
Pero me doy cuenta de que estoy bien con ello. Solía avergonzarme de mis cicatrices y por eso no quería mostrarlas. Ahora es diferentes: No las quiero mostrar por estética, pero no estoy avergonzada para nada. Fue algo horrible que me pasó, pero estoy viva.
  Sobreviví.
Yo gané.
   Escucho movimiento en mis espaldas y veo a Dan parado en el umbral de la puerta, vestido con un sweater, ahora que Navidad vino y se fue. Mañana en la noche será año nuevo.
--Tengo llave, ¿Recuerdas?Dice, pero suena distraído, porque sus ojos recorren mi cuerpo hecho trizas, desde mi cuello a mis piernas no tan intactas nunca más.
   Es la primera vez que de hecho me pregunto si le importa.
Y tengo que admitir que me asusta la respuesta.
Lo miro mientras él mira mi cuerpo, en completo silencio. Y espero.
Después de unos minutos, muchas emociones pasan por su rostro: Desde asombro, dolor y rabia. Finalmente me mira en los ojos, y avanza hacia mí lentamente.
  Dejo de preocuparme cuando presiona mi cuerpo contra el espejo y me besa, envolviéndome en sus brazos, lo cual es bastante fácil, porque yo soy enana y él es gigante.  Sonríe en mi boca y hago lo mismo, porque de repente hay un nudo en mi pecho que se deshace y hace todo cálido por dentro.
  Salto cuando siento sus dedos debajo del dobladillo de mis pequeños shorts, y luego debajo de mi blusa.
--Me gusta esta pequeña blusaMurmuraPero me gustaría más fuera.
Me sonrojo con intensidad. Levanta mi blusa y la saca por mi cabeza para luego aventarla a algún rincón de la habitación. Se separa un poco de mí para observarme en sujetador, y estoy segura de que a estas alturas parezco un tomate.
  Luego hace algo que no esperaba: Levanta la mano y con sus dedos traza mis feas cicatrices.
--Lo sientoDiceSiento lo que te hicieron. Esos hijos de puta de mierda. A veces siento… Me siento… Como si podría matar a alguien.
  No quiero que lo sienta por mí, pero las palabras no salen de mis labios así que levanto una mano y la pongo sobre su mejilla cálida y acaricio.
  Me mira a los ojos.
--Nunca te dije esto, pero creo que te amo. Como realmente amar.
Recargo mi cabeza en el vidrio mientras lo miro a los ojos, y siento que es la primera vez que lo veo. Las palabras rebotan en mi cabeza como un eco sin fin.
 Él me deslumbra.
--¿Tú me amas?Susurro.
--Sí.
Una sonrisa empieza a extenderse sobre mi rostro, y no puedo detenerla. Él sonrío también, pero me doy cuenta de que de pronto está nervioso.  Tardo un momento en contestar, sólo por el placer de verlo sudar.
--Yo también creo que te amo. Como realmente amar.
  Deja el aire salir de sus pulmones de golpe y sonríe mientras sacude la cabeza.
--Tú solo disfrutas verme sufrir, ¿Verdad?
--¡Has descubierto todos mis secretos!Exclamo.
Sonríe antes de besarme de nuevo. Sus manos van de mi estómago hasta mis muslos y entonces me levanta. Envuelvo mis piernas alrededor de su cintura y él me lleva hasta mi cama. Delicadamente me acuesta sobre mi espalda, y se acomoda sobre mí. Estiro mi mano y toco su cabello.
--Mis padres llegarán en cualquier momento.
Resopla y se deja caer contra mí, recargándose en sus codos, a cada lado de mi cabeza.
--Eso apesta. Iba a ser divertido.
Río, y él pone su peso completamente contra mí. Pone su cabeza sobre mi pecho, de modo que su oreja está sobre mi corazón, y me abraza como un niño abraza a su peluche.
  Nos quedamos en silencio por unos momentos.
--¿Enserio te vas a dormir?Finalmente le pregunto.
--Si tienes una mejor idea…--Dice.
--Estaba pensando en besarnos hasta que ellos vuelvan.
Se levanta de mí inmediatamente y se pone en la posición que estaba antes de que le rompiera la burbuja.
--Bueno, eso suena mejorDice mientras se inclina a besar mi cuello.
Reímos juntos, y cierro los ojos momentáneamente. Cuando vuelvo a abrirlos, me está mirando. Pero no es esa mirada caliente con la que siempre lo atrapo. Es diferente. Está llena de amor y ternura.
  Mi respiración se atasca.
Le sostengo la mirada intensamente, la risa muriendo en mi garganta. Entonces tomo los bordes de su camiseta y jalo hacia arriba.
 Observo la vitrina que reemplacé por la ventana. La vitrina es en su mayoría de vidrio transparente, pero en el medio hay una flor en muchos pedazos de vidrios irregulares de colores fuertes. La luz del crepúsculo, en tonos amarillos y naranjas profundos, atraviesa la ventana y se corta en aquellas piezas irregulares. La luz nos baña, finalmente, en sus colores naranjas y otros rosas y verdes, mientras el resto de nuestra ropa desaparece.




                                                                                
 



Cuando bajo las escaleras, Maggie está decorando la casa con cosas Navideñas, otra vez. Dice que aunque ya ha pasado, es válido tenerlas alrededor hasta al menos febrero. He aprendido que es su festividad favorita. En la noche de navidad, me abrazó muy fuerte y empezó a llorar porque era su primera navidad conmigo después de mucho tiempo. De hecho todos se volvieron un poco emocionales.
   Maggie alza la mirada y sus ojos resplandecen cuando me ven. Abre los brazos y voy a ellos.
--¿Cómo amaneciste?
Sonríe.
--Bien.
  Muy bien, de hecho.
Sonrío ante el recuerdo y lo disimulo apartando mi rostro. Dan se fue cuando Marcus me mandó un mensaje preguntándome si quería que pidiera algo para mí del restaurante. La interpretamos como nuestra señal de que nuestra noche había acabado, pero me envió un mensaje cuando llegó a casa. Estará aquí hoy, por supuesto. Porque él pasa la mitad del tiempo aquí. Creo que su madre vendrá ésta vez consigo.
  Cuando le pregunté anoche por qué pasaba las fiestas con nosotros y no con su madre, o por qué nunca llegaba a verla con él, me contestó que ella viaja por negocios y tiene la casa para él el ochenta por ciento del tiempo. No le gusta estar solo. Y a mí no me gusta que esté solo.
--¿De qué sonríes?Pregunta Nina, pasando por mi lado directamente al refrigerador.
  Sacudo la cabeza.
--De nada.
Levanta una ceja y me sonrojo. Niego con la cabeza hacia ella, pidiéndole que lo deje. Entonces una chispa de algo cruza sus ojos.
  Conocimiento.
--¡Ugh!ExclamaDios, no. Ugh, ugh, ugh. No quiero saber.
Le pateo el pie, porque Maggie está parada justo ahí. Pero no es su voz la que escucho.
--¿No quieres saber qué?Pregunta Marcus, caminando hacia nosotras. Besa nuestras cabezas y luego va a abrazar a Maggie.
--NadaMiente Nina.
--¿Dónde está su hermana?Pregunta él.
Uff. Salvada.
--La oí roncar desde la habitación de huéspedesResponde Lauren, caminando hacia la isla en la cocina perfectamente arreglada, como siempre.
   Lauren ha estado alternando su tiempo entre estar aquí y allá, y más con las celebraciones. Maggie y Marcus insistieron en que se quedara en la casa en vez de buscar un hotel, y eso me hace feliz, porque la extraño como loca cuando no está aquí.
--Esa niñaMurmura MaggieJuro que podría pasar su vida entera durmiendo.
  Me ahorro el comentario de decirles que es porque no llegó a casa hasta como las dos de la mañana, porque sé que se meterá en problemas.
--Y comiendo. Comiendo también. Ha engordado como cinco kilosEscucho a Dan decir.
  Miro sobre mi hombro y lo veo cruzar la cocina, con su sonrisa coqueta torcida.
--Eres un abusivoDice Nina.
Dan le sonríe, pero aun así camina hacia mí y me sostiene en sus brazos. Porque el chico no tiene ningún problema con el afecto público. Besa mi sien antes de acercarse a mi boca, pero Marcus lo detiene:
--No presiones, hijo. No presiones.
Dan sonríe hacia él  y yo simplemente volteo mi rostro, porque está completamente rojo.
    Va a tomar mucho de mí; Acostumbrarme a ver a Dan no sólo como uno de mis mejores amigos, sino como mi novio también. Va a ser difícil los besos y el contacto frecuente cuando he pasado tanto tiempo distante.
     Es como emocionante.
--EwEscucho decir. Es Ally, parada en las escaleras con el pelo desordenado y sus ojos medio abiertosSi empiezan a ser de esas personas que siempre están con el MAP, los mato.
--¿Qué es MAP?Pregunta Lauren, tomando una de las tazas de la encimera y dirigiéndose hacia la cafetera.
--¡Muestra de afecto público!
Dan le saca la lengua a Ally y ella se lo regresa.
--Pensé que tu mamá iba a venirLe digo a Dan, cuando todos dejan de prestar atención.
--No hasta esta noche. Su avión aún no llega. Pero te tengo una sorpresa.
Levanto las cejas.
--¿Por qué es eso?
--Sé que sin eso tu año nuevo no estaría completo.
Sonrío.
--Bueno, ¿Qué es?
Me da esa sonrisa que tiene cuando piensa que ha sido muy inteligente. Este presumido.
--Espera.
Espero. Después de unos momentos, levanto las cejas hacia él.
--¿Qué?
--Te prometo que no tarda.
   Entonces la puerta de entrada se abre bruscamente. Miro a Dan y sigue con su infinita sonrisa, así que supongo que tiene algo que ver. Doy unos pasos hasta ver la puerta, y lo primero que veo son maletas en el suelo.
--¡No puedo creer que no me hayas ayudado porque estabas desesperado por hacer manitas con tu novia!
  Jay pasa por algunas maletas en el suelo y cierra la puerta tras él. Para cuando me mira, es demasiado tarde porque yo ya corro hacia él y lo tacleo. Caemos sobre el sofá y río prácticamente en su cara.
--¡Por Dios mujer! ¡Ya te he dicho que soy gay, caray!Dice y luego ríe.
Nos abrazamos, y por una falta de balance, caemos al suelo, él sobre mí.
--¡Quítate, pesas mucho!
--¿Disculpa? Esto es puro músculo, nena. Además, tú eres la que me hizo caer, para tu información.
--¡Es pura grasa, gordito! ¡Ahora quítate!
--¿Me estás diciendo gordo?Finge indignación, y  asiento. Entonces, ahí en el suelo empezamos a reír frenéticamente. Rueda a mi lado y cada vez que volteo a mirarlo, me da más risa.
--Me estoy sintiendo celosoEscucho a Dan decir. Tiene los brazos cruzados, pero está riendo con nosotros.
--¡Me siento tan feliz que estés aquí!Le digo  a Jay, poniendo mis brazos alrededor de su cuello, y él me abraza de vuelta.
--Yo solamente quería pasarme por aquí para dejar en claro que fue mi ideaEscucho a Lauren decirEs bueno verte de nuevo, Jay.
--¡Fue mi idea también!Salta Maggie.
--Gracias, señora F y C.
Ruedo los ojos y le saco la lengua. Nina entra en la habitación, con cara seria. Me mira fijamente.
--¿Qué?Le pregunto.
Pasa unos segundos antes de que me lo dice.
--Aisslin está afuera.
Todos en la habitación se me quedan viendo, y siento cómo Jay se tensa. El aire en la habitación de repente es demasiado pesado como respirarlo. Jay me deja ir y yo me levanto del suelo para ir a la puerta.
  Aisslin, ella está en a unos pasos de distancia de la puerta delantera, como si estuviera preparada para correr. Se ve tan bonita, como ella es, con ese pelo largo y los ojos bonitos, pero hay algo mal. Últimamente todo va  mal entre nosotras.
  Jala su chaqueta para resguardarse del frío cuando me ve.
--Hey. ¿Quieres pasar?Le preguntoHace un frío que pela aquí afuera. Ni siquiera traes bufanda.
--Lo sientoDice, y miro la nube blanca que sale de su boca y viaja al cielo, causada por el fríoPero no puedo.
--¿A qué te refieres a que no puedes? Aisslin, te vas a congelar aquí afuera, podemos entrar…

--NoMe interrumpeNo, no entiendes, Liv. No puedo. Ya no puedo hacer esto. Pensé que sí, nos hice creer eso, pero lo siento. No puedo.
  Las palabras agregan más frío aún. Me congelan en mi lugar y mi corazón tartamudea.
--Aisslin… ¿Por qué?
--Lo siento, Liv, pero cada vez que te miro a los ojos... me mata.
  Las lágrimas se deslizan de sus mejillas. Me doy cuenta de que luce más delgada y tiene ojeras en sus ojos.
--Supongo que no había una oportunidad para nosotras, ¿Verdad? Tal vez algún díaLe digo, intentando aferrarme a algo de esperanza.
--Tal vez algún díaCoincide.
   Siempre he notado este arte en las palabras; Como un conjunto de ellas puede significar todo y al mismo tiempo nada. Cómo las mentiras se pueden esconder detrás y nunca las notamos a menos que sepamos mejor.
  Y ambas sabemos mejor.
Sabemos que no hay ningún tal vez para nosotras. O al menos no en ningún futuro próximo. Las heridas tendrán que sanar, y para ello falta mucho, y ninguna de las dos puede esperar tanto tiempo.
--Te quiero, Aisslin. Gracias por tu amistad.
--Yo también. Gracias por entender.
  Ella se da la vuelta y regresa a su carro trotando. Se queda un momento aferrándose al volante pero se recupera pronto. Arranca y veo cómo el auto desaparece de mi vista.
   Y me doy cuenta de que se ha terminado. Por siempre. Pero también me doy cuenta de algo, de algo muy importante: Que no cambia nada.
  Aisslin me dijo alguna vez que no puedes forzarte a amar o dejar de amar a nadie. Y tiene razón. Porque a pesar de que en este mismo momento nos hemos roto, no significa que nuestra amistad no fue real. Ella fue mi amiga cuando lo necesitaba, y por eso voy a estar eternamente agradecida, y sé que todos los días la voy a recordar como alguien a quien quise, no como la chica que se marchó un día de víspera de año nuevo.
  Me doy cuenta de que no tiene que durar por siempre para que sea real.
  Sé que es una mierda, que no debería de ser así, pero lo es. Las cosas realmente son así en la vida real. Y eso me da paz mental. Esto me va dejar dormir por las noches y despertar al día siguiente sabiendo que amé como debí y dejé ir cuando tenía que hacerlo.
--¿Livie?Marcus se acerca a mí y pone una mano en mi espalda--¿Está todo bien?
Me volteo a verlo y veo la preocupación destellar en sus ojos. Me pongo de puntillas y beso su mejilla para liberar la tensión. Funciona, porque sonríe.
--Sí. Todo va bien.
--¿Estás segura? ¿Están ustedes dos… peleadas?
--No, no lo estamos. Estamos bien. Sólo tomamos caminos diferentes.
Creo que me va a decir algo pero se frena cuando ve mi expresión de calma.
--BienDiceHay que entrar, aquí hace mucho frío. Tu madre quiere hornear un pay de frutillas para esta noche y necesita ayuda.
--¿Uno? ¡Me lo como sola! Es mejor hacer como unos cuarenta.
Levanta una ceja.
--Oh, Dan y Ally.  Cierto.
--No, la verdad es que sólo estaba pensando en Jay.
--¡Te escuché!Lo oigo decir desde el sofá--¡Y ya te dije que esto es puro músculo! ¡No estoy gordo!
--¡Claro que lo estás!
--¡Lauren, dile algo!
Entro y veo a Lauren recargada en una pared.
--Bueno, es cierto que esa camisa solía quedarte más floja, Jay White.
--¡Son abdominales!Exclama, y yo me dejo caer sobre él mientras nos reímos.




                                                                       




El conteo da marcha atrás hasta que queda en cero, y todos echan los brazos al aire y gritan de alegría. Mis padres (los biológicos) se ponen emocionales, pero mi otra madre está tan feliz que incluso me da una copa con un poco de un suave vino frutal con una rodaja de durazno en el fondo. Me da un beso en la cabeza y me dice que está orgullosa de mí. La madre de Dan me sonríe y me da un abrazo. Mis hermanas, mi novio y mi mejor amigo (casi mi hermano) vienen juntos a mí y me aplastan con su abrazo grupal, algo que juran que no van a volver a hacer porque es muy cursi, pero yo sé mejor. Después de eso Maggie nos dice que nos sentémonos, porque la cena va a comenzar, y el aire huele asombroso.
    Nada después de esta noche va a ser lo mismo nunca más, me doy cuenta; Es un nuevo año, uno sin Aisslin, y cuando la escuela haya terminado, mis dos hermanas mayores y mi novio irán a la universidad. Lauren tendrá que volver a casa eventualmente y también Jay. Yo empezaré mi último año de escuela y después de eso me habré ido como el resto, a una nueva ciudad, con nuevas personas.
    Y sin embargo, esta vez no tengo miedo. Solía ser esa niña insegura que tenía miedo al cambio, pero no soy esa persona nunca más, y me siento malditamente orgullosa de la persona en que me he convertido. Alguien que alguna vez tuvo muchas paredes pero todas ellas se han podido derribar.
  Hoy brillo, y ellos brillan conmigo. En este momento, mirándolos charlar entre ellos, no tengo que mirar las estrellas para saber cuan afortunada soy de tener lo que tengo, de haber tenido la oportunidad de convertirme en quien hoy soy. Me basta mirarlos. Me basta mirarlos para tener la certeza de que gracias a ellos nunca voy a ser de nuevo la niña que fue tomada.




-Sthep Stronger.
Hoy fue mi último día de escuela. No me había dado cuenta qué tan triste me sentía hasta que venía de vuelta a casa y me puse escuchar canciones tristes de Taylor Swift. Jodida Taylor.
Ps: Nuestra camiseta (de Lizzie y yo) de generación es de Bajo La Misma Estrella :D

lunes, 12 de mayo de 2014

Taken. Capítulo 16.


Untitled
Taken. Capítulo 16.


El agua ahora está fría, cayendo sobre mi piel mientras me quedo mirando las paredes. No importa, de cualquier manera.
  Me siento tan entumecida.
Me siento tan vacía.
Me estiro por la toalla, cerrando la llave. Envuelvo la toalla alrededor, pero sin salir.
--LivEscucho la puerta abrirse. Es MaggieHas estado aquí media hora, mi vida.
Espera unos segundos antes de abrir la cortina. Me encuentra ahí parada, con los brazos sobre mi pecho, los dedos apretados contra la toalla, mirando al suelo.
  Suspira.
Me alcanza y me toma del brazo.
--Es hora de salir, mi cielo.
  Siempre tuve muchas etiquetas, incluso desde el principio. “Secuestrada”, “Perdida”, “Adoptada”. Luego las demás: “Hija”, “Hermana”, “Novia”. Bueno, la última por poco. Tuve las de siempre, las normales: “Problema”, “Dañada”, etcétera, etcétera. Ahora tengo más. “Deprimida”, “Desorientada mentalmente”, y ahora están empezando a susurrar las palabras “Desórdenes Alimenticios”. No es que no quiero comer, es sólo que estoy muy cansada y triste para eso. ¿Comer? Mi única amiga no me habla porque su padre es un psicópata que puede venir en cualquier momento a atravesarme con un cuchillo.
  Tengo miedo.
Esta es la verdad.
  Maggie, ella toma mi brazo y me lleva hasta mi habitación. Saca mi ropa del armario y la pone en mis manos. Me da un beso en mi frente.
--Te amamos, cielo.
--Yo también.
--Baja cuando termines, ¿De acuerdo?
Asiento, y en vez de bajar me quedo en mi cama, acostada. Diez minutos después, la puerta se abre y se cierra, pero no abro los ojos. La cama se hunde a mi lado y siento el cuerpo de alguien contra el mío, como, encima de mí.
  Abro los ojos.
Dan pone un codo a lado de mi cabeza y recarga su cabeza con su mano. Entrelaza nuestras piernas, mirándome desde arriba.
--Eres pesado, ¿Sabes?
Sonrío.
--Puedo quitarme si quieres. Pero sé que no me dirás nada.
Sonrío un poco y levanto una mano para tocar sus labios, y los besa.
--Livie…--Comienza.
Cierro los ojos.
--Ya sé.
--Nos preocupamos por ti.
Suspiro y toco su rostro, acariciándolo.
--Ha pasado un tiempo desde que hemos estado juntos, ¿Verdad?Le digoLo siento.
  Se encoje de hombros, pero sé que quiere estar conmigo, después de estas últimas tres semanas alejada del mundo. Tres semanas desde el accidente.
--No pasa nada, Liv.
--Lo siento.
--Deja de disculparte. Te quiero.
 Lo dice como si nada, y yo me quedo viéndolo desde abajo. Olvido cómo respirar por unos segundos.
  Después sonrío.
--Ahí estáDice, inclinándose a besar mi sonrisaMe encanta esa sonrisa.
Paso mis brazos por su espalda mientras me besa, y meto mi mano debajo de su camisa.
Gruñe.
--Te recomiendo que no sigas por ahíMe dice, poniendo sus brazos a cada lado de mi cabeza y apoyándose en ellos.
--Pensé que te gustaba que fuera por ahí.
--No cuando todo el mundo está abajo, Liv.
Meto una mano debajo de su camisa de nuevo y toco su estómago.
--Liv.
--¿Qué?
--Enserio.
Rueda sobre su espalda y me lleva con él, de manera en que ahora él está debajo.
--Me gusta romper reglasLe digo.
Suspira, y pienso en sentarme sobre su estómago, pero se me ocurre que si alguien entra, se va a ver como si… Bueno.
--Tu padre me mataría si se entera de que ando tocándote.
Bufo.
--No es como si yo corriera a decirle.
Sacude la cabeza, pero toca mi estómago. Se encuentra pasando un dedo sobre mis heridas. Abro la boca para decir algo al tiempo que toco su mano para apartarlas, pero él no me deja. Se me ocurre que es la primera vez que se entera realmente del estado de mis heridas.
--No. Déjame ver.
Lo miro, como si estuviera loco.
--¿Qué dices?
Me hace rodar y estoy debajo de nuevo. Levanta mi blusa, mostrando mi estómago.
--¡No!
Bajo la blusa de nuevo, y él me mira.
--¿Por qué?
--Porque son feas. No quiero que veas.
Me mira fijamente  a los ojos.
--Liv, ¿Confías en mí?
--¿Qué clase de pregunta estúpida es esa? Claro que confío en ti.
--Entonces déjame ver.
--Eso no tiene nada que ver con confianza.
Se inclina y me besa. Me distraigo y quito la mano de mi blusa, derritiéndome debajo de él.
 Entonces siento sus manos en mi estómago, acariciando la piel levantada.
--Eres un necioSuspiro, con mi frente sobre la suya.
Sonríe y me da otro beso.
-Eres hermosa, Liv.
  Lo digo de nuevo: Me gustan las cosas románticas en el fondo, pero mayormente me aterrorizan. Es demasiado extraño.
--Cállate.
Pero sonrío, roja, y él me besa de nuevo. Va hacia mis muñecas, dejando mi estómago y quita las pulseras que suelo usar para cubrir todo. Debajo, hay maquillaje, pero aun así se notan.
  El maquillaje no puede ocultar todas las imperfecciones todo el tiempo.
Entonces se acerca y las besa. Me derrito, porque nunca nadie había hecho algo parecido. Me gusta el contacto de sus labios contra mi piel.
--¿En dónde más tienes cicatrices?
Suspiro.
--En todo mi cuerpo. ¿Por qué crees que nunca muestro nada de piel?
--Pensé que porque eras conservadora.
Sacudo la cabeza.
--No es el caso. Aunque sí, hay un poco de verdad en eso.
Sonríe, pícaro.
--Bueno, me gustaría besar cada cicatriz.
  Y yo simplemente no puedo evitarlo: Me quedo con la boca abierta. El pensamiento me llena y siento el hormigueo en mi piel.
   Mierdaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.
Sonríe, como si supiera que me he puesto toda caliente.
Ambos reímos, como risas de verdad, y se siente tan bien.
 Parece que no he tenido de esas desde por siempre.
Minutos después, aún estamos abrazadas en mi cama, y él me susurra:
--Voy a comprar el regalo de cumpleaños de mamá hoy, ¿Quieres venir conmigo?
Paso mis uñas por su mejilla.
--Voy a ver a Aisslin.
Levanta la cabeza de repente, mirándome fijamente.
--Olivia.
Frunzo el ceño.
--¿Qué?
--No vas a acercarte en esa casa.
--¿Quién dice que voy a acercarme a esa casa? Voy a llamarla por teléfono. Ni siquiera sé si me contestará.
  Cierra los ojos, y cuando los abre, puedo ver una vez más cómo se preocupa por mí.
--¿Por qué quieres verla?Se queja.
--No quiero hacerlo, Dan. Necesito hacerlo. Necesito… No sé qué necesito de ella, pero sé que tiene que ver con ella. Yo… Yo necesito esto.
   Incluso si me rompe.
--Déjame ir contigo.
--No. Tengo que hacerlo sola. ¿Pero qué tal si después de eso te encuentro?
Sonríe.
--Sé que has conocido a mi mamá, pero quiero presentarte como mi noviaDice.
 Ni siquiera me molesto en señalar que no estamos juntos, porque al demonio, lo estamos.
--Está bien.
Sus ojos brillan. Besa mi nariz.
Suspiro después y me siento para alcanzar mi teléfono. “Aisslin”.
Marcar.



                                                               
        


Dan me deja en el café poco concurrido con el que me voy a ver con Aisslin. Está como a dos cuadras del centro comercial, así que saber que está cerca le tranquiliza. Esto realmente no le hace feliz.
Que se aguante.
  Me siento en una de las mesas con sillones vacías, y mi celular suena. Es un mensaje de Dan, diciéndome en qué tienda va a estar si quiero alcanzarlo
“Paranoico”, escribo de vuelta.
Me contesta con una carita feliz y cuando bajo el celular, veo a Aisslin caminar por la puerta. Se detiene cuando me mira, dudando, y luego termina el resto de su recorrido hacia mí lentamente.
  Se sienta enfrente de mí. Y se ve demacrada: Su pelo usualmente brilloso luce descuidado y se las ha arreglado para usar maquillaje, pero parece que estaba en la mitad cuando decidió que qué demonios. Sólo tiene base y un poco de rímel, cuando usualmente tiene todo la caja de cosméticos encima. La base no ha podido borrar las ojeras. No creo si quiera que el mejor corrector puedo.
   De repente se me ocurre que yo no me veo mejor.
Somos como Desastre 1 y Desastre 2.
La camarera viene hacia nosotras antes de poder decir nada, y no estoy segura si ninguna de las dos lo habría hecho. Pido un café mediano porque necesito tener algo en mis manos, y ella niega hacia la camarera. Toma una de las servilletas en la mesa y empieza a destruirla en su regazo, en pequeñas piezas.
--HolaDigo, porque soy una estúpida.
Levanta la vista y me mira. Se queda callada un tiempo.
--Estaba preocupada por tiDiceCuando supe del accidente. Y que no despertabas. Pensé que ibas a morir.
--Yo también.
 Nos quedamos en silencio después de eso.
--¿Por qué me pediste encontrarme contigo, Liv?
--No sé.
Levanta las cejas, sorprendida.
--¿No sabes? Pensé… Pensé que estabas furiosa conmigo.
Mi cabeza vuela de vuelta a ella.
--¿Por qué estaría enojada contigo? ¡Tú eres la que no puede verme!
--¡Eso no es cierto!
--¡Estaba muriéndome en el hospital y mi mejor amiga no apareció!Le dije, con lágrimas brotando de mis ojos, con la voz rota.
  También sus ojos empiezan a aguar.
--¡Pensé que no me querrías ahí!
--¿Por qué pensarías eso?
--Porque mi padre es un hijo de puta que te torturóDice, y su voz se apaga, mientras intenta disimular las lágrimas en este lugar público.
--Pensé que  no querrías verme tú a mí porque ahora mis padres han puesto denuncias y esas cosas sobre la persona que amas.
   Dios, tal vez es un hijo de puta, pero él tomó a Aisslin cuando estaba perdida. Tal vez la amó o no, pero eso no importa, porque por primera vez Aisslin tuvo algo y a alguien.
--Yo… Yo no estoy enojada contigo.
--Pero tu papá…
--Lo quiero, y eso es lo peor, porque lo que hizo fue despreciable, Liv. Lo que él hizo… Yo no sabía. No me odies.
--No te odioDigoNo te odio.
  Salimos cinco minutos después porque estamos llorando tontamente. De alivio, de dolor, de enojo.
  Supongo que al final ella tenía razón: No puedes forzarte a amar a alguien. Pero tampoco puedes forzarte a dejar de amarlos.
  Así que ahora lo único que tenemos ahora es tiempo. Tiempo para sanar nuestras heridas, para sanarnos los unos a los otros, y para aprender cómo vivir con todas estas cosas que no pedimos pero que tenemos de cualquier manera.
  Algún día miraremos atrás y habremos hecho las paces con ello, pero no aún. No hoy.
Hoy duele.




                                                                    
 




Corro hacia Dan cuando lo veo mirando estuches de maquillaje. Tiene cara de concentración y me río por eso. Me río de muchas cosas, aún con las mejillas húmedas. Se da la vuelta por el sonido de mi risa y frunce el ceño cuando me ve toda mojada por las lágrimas.
  Pero son buenas. Aunque duele como el demonio, son buenas.
Se confunde cuando veo que sonrío también.
--¿Liv?
Se acerca y hecho mis brazos alrededor de su cuello.
--¿Son lágrimas de felicidad?
--Son buenas, definitivamente. Son buenas.
   No tiene que ser malo para mí, incluso si logran encerrar a ese bastardo o no. No puedo seguir escondiéndome en mi habitación porque estoy demasiada asustada. Soy poderosa; Tuve muchos muros, y logré derrumbarlos todos. A este punto, después de toda la lista de cosas por las que pasé, como el accidente y el tipo siendo el padre de Aisslin, etcétera, etcétera.
  No hay ningún muro que no pueda derrumbar.




-Sthep Stronger.

Lo puse tarde porque acabo de terminar de escribirlo justo ahora. Creo que este es el penúltimo capítulo. Soy un desastre.  No sé.

lunes, 5 de mayo de 2014

Taken. Capítulo 15.

Untitled
Taken. Capítulo 15. "Orgulloso"

Mis ojos revolotean abiertos un par de veces. Veo el techo blanco y las cortinas a mi lado. Huele a desinfectante y a medicina.
Me siento tan cansada. Tanto que quiero cerrar los ojos de nuevo y dejar que el cansancio me tome y me arrastre hacia abajo.  Pero no aún. Quiero ver a mi alrededor, quiero absorber todo lo que pueda antes de caer de nuevo.
--¡Doctora, se ha despertado!
No me había dado cuenta de la enfermera hasta que sale por la puerta. Esa es la única cortina que está corrida y me da directo a la puerta de cristal, así que puedo ver el pasillo. Mis ojos se cierran lentamente de nuevo y unos segundos después cuando los vuelvo a abrir, veo caras familiares pegando sus rostros en el cristal.Dan. Ally. Nina. Maggie. Marcus. Jay. Lauren. Sierra. Tim. Derek.
El accidente viene a mi cabeza,  y quiero levantar una mano para asegurar que todo va bien, pero no puedo reunir la energía. Se acercan a la puerta, pero la enfermera y la doctora entran y los alejan.
Vuelvo a caer antes de que la enfermera pueda cerrar la puerta.




                                                                   ﮪ



La segunda vez que me despierto, siento que no he dormido nada desde la última vez.
Alguien me está hablando, pero aún no puedo abrir los ojos. Son simplemente demasiado pesados.
--… y tu novio no se ha despegado de la silla. Tu madre intentó que se fuera, pero ha estado aquí los últimos tres días, sólo yendo y viniendo para bañarse y conseguirse algo de comer. Bueno, como todo el mundo. Debo decir que nos has tenido muy preocupados. Siempre he pensado que no es justo que las niñas pequeñas como tu sufran estos accidentes. No deberías estar pasando por esto, cariño. Lo siento mucho. Pero parece que te vas a poner bien. Ya lo verás.
 Me obligo a abrir los ojos. Intento hablar, pero en vez de eso hago un sonidito. Eso llama su atención.
Es una mujer mayor, rubia y baja. Tiene pecas debajo de sus ojos.
--Estás despierta. Ya era hora, cielo. Aunque no es tu culpa: Te pusieron más sedantes de lo que deberían. Pero te dolía mucho, así que fue mejor considerado.
--Todavía—Susurro, arrastrando las palabras lentamente--, todavía me duele como el demonio.
Sonríe.
--Así es como debe de ser.
--¿Quién eres?
--Soy tu enfermera. Annabel Sheridan.
--Okey. ¿Entonces estoy viva?
--Pues sí. Viva y coleando.
 Miro las líneas del techo por unos segundos.
--Tuve un accidente de auto.
--Sí. Has estado dormida aquí por los últimos tres días.
--¿Maté a alguien?
--¿Qué?
--Cuando choqué contra alguien. ¿Maté a alguien?
  Ella estudia mi rostro por unos momentos y luego niega.
--Oh, no, niña. No chocaste contra nadie. Sino hubiera habido otras personas ingresadas, y no las hay. Tu archivo dice que te estrellaste contra un edificio.
--Oh, demonios. ¿Hice daños?
--Tú aquí semi muerta y de lo que te preocupas es de si hay daños--Se ríe--No. Según he escuchado, sólo el auto fue el que salió mal parado. Bueno, y tú. Tuviste una concusión cuando te trajimos y tuviste una hemorragia interna. Tengo que admitir que estabas muy mal; Dudamos por un segundo que lo lograrías, pero resultó bien. Sólo costillas rotas y unos moretones feos.
   Genial. Otras marcas feas para añadir a mi colección corporal. Simplemente maravilloso.
Me quedo quieta de pronto, mirándola fijamente, en cuanto la idea cruzó por mi mente. Me pregunto si ella vio mis heridas.
Su mirada de me dice que sabe lo que estoy pensando y que está triste.
--Yo no me las hice--Me defiendo, más a la defensiva de lo que pretendí--Nunca dependieron de mí.
Levanta las manos.
--No me debes explicaciones.
No contesto.
--¿Ellos han estado ahí afuera por mucho tiempo?
Asiente.
--Los he visto un par de veces y sólo van y vienen. Realmente no se han movido.
Suspiro.
--Genial--Digo con sarcasmo--Eso significa que los he asustado. Mierda.
Alza las cejas.
--Hija, estuviste a punto de morir. Claro que estaban asustados. ¿Esperabas otra cosa?
--No. Es sólo... Diablos. Les he dado suficientes sustos para toda la vida. Simplemente esperaba que fuera diferente. Esperaba mantenerme fuera de problemas.
Ella suspiró y me dio una sonrisa triste.
--¿Estás lista para ver a tu familia?
--Aún no. ¿Podrías llamar a una persona primero? Su nombre es Lauren.
    Annabel Sheridan asiente y se da la vuelta, abriendo la cortina brevemente para salir. Me quedo esperando, viendo las cortinas azules-verdosas de hospital, luego escucho pisadas. Aunque no son tacones. Y Lauren siempre lleva tacones.
  Quiero sentarme, o al menos recargarme sobre mis codos, pero mi cuerpo no funciona como un cuerpo normal últimamente. Me siento toda débil y perezosa, dispuesta a dormirme de nuevo.
La cortina se abre, y veo el rostro de Ally.
Ella mantiene la cortina abierta y se me queda mirando. Luego la cierra y se para frente a mí. Estoy a punto de decirle hola, cuando ella se hecha a llorar.
   Ally. Llorando.
No me jodas. Me siento terrible.
--Oh, no. No. No llores. ¿Por qué lloras? No llores.
    Se podría decir que es ella quién acaba de descubrir que el tipo que la traumatizó sigue por ahí en algún lugar y que estuvo a punto de morir.
--Lo siento--Me dice entre sollozos--Te juro que no era mi intención. Sé que yo no te conocía... o bueno, sí lo hacía. Sólo que no te recordaba. Pero ahora te conocí y luego no llegabas a casa y los policías llamaron a mamá en la madrugada y tu estabas muriendo...--Dice todo esto de golpe, sin comas, ni puntos, ni tiempo para respirar--Y me sentí muy asustada así que pensé en venir a decirte todo esto porque necesitaba que supieras que eres una hermana menor muy genial y no quiero que te pase nada y estaba muy asustada, Liv, estaba muy asustada. Pensé que ibas a morir. Pensé que te había conocido para perderte de nuevo.  Pensé que iba a volverme loca como Nina. Pensé... Pensé...
   Mi corazón empieza a dar volteretas por la maravillosa hermana que tengo frente a mí.
Tomo cada fuerza dentro de mí y estiro mi mano un poco para que ella la tome. Ally sorbe por la nariz y tome mi mano.
--Yo también pensé que iba a morir.
 Debí decir algo más emotivo. Algo conmovedor que le dejase saber cuán agradecida me sentía.
--Supongo que soy una chica con suerte--Le digo y sonrío para ella.
Ella sonríe también para mí, y entonces la cortina se abre.
Lauren.
Tiene la ropa que utiliza cuando no está trabajando, la ropa normal: Vaqueros y una blusa de sus favortias. Está toda arrugada y un poco mal acomodada.
  No es para nada como ella.
Noto que sus ojos están todos rojos y entonces mis ganas de pelear por no haberme dicho que él seguía ahí afuera se me quitan.
   Quiero consolarla.
--Ally, Nina y Dan me dijeron que saben que estás aquí y que no pueden creer que no les dijiste. Están molestos, y te sugiero que vayas a hablar con ellos.
   Ally asiente. Suelta mi mano y me da un beso en la mejilla antes de salir.
Lauren me mira.
--Hola, cielo.
--Hola, guapa.
Se desploma en el asiento enseguida de mi cama y toma mi mano.
--Fuiste tan imprudente.
--Lo siento.
--Podría estrangularte.
Río un poco, pero tengo que detenerme porque mis costillas me están matando, esas hijas de perra.
--Tengo que hablar contigoLe digo, seria.
Asiente.
--Aisslin llamó a Maggie después de que te fueras. Le dijo que te volviste loca cuando viste a su padre y después de que no contestases el teléfono, Maggie me llamó. La mujer estaba llorando a mares. Busqué sobre la familia de Aisslin, y yo… Lo siento, Olivia.
--Me mentiste.
--Técnicamente no lo hice. Sé lo que la creencia popular dice, pero no decir algo es diferente a decir una mentira.
--Entonces me traicionaste.
Hace una mueca.
--Eso es muy fuerte.
--La manera en la que me siento es muy fuerte.
Silencio.
--¿Por qué no me lo dijiste?
Suspira y mira al techo.
--Olivia, no fue hasta que te dije que todos habían sido atrapados y encerrados cuando dejaste de esconderte y dormir dentro de clósets. No me dejabas tocarte, no dejabas a nadie cerca, y sé que odiabas las pastillas porque te hacían dormirte, y cariño, déjame recordarte que dormir era un campo minado cada vez. No era un lugar seguro. Así que… no te conté. No me arrepiento. Hice lo que era mejor para ti.
  Miro su rostro determinado y firme.
--¿Por qué él no fue a prisión?
--Oh, cariño. No soy tan poderosa como tú piensas. No tan poderosa como él. La CIA lo protegía con garras y yo no podía hacerle daño. Lo siento.
--No te disculpes. Dios, todo esto es una gran mierda.
Frunce el ceño.
--Voy a hacer que te laves esa boca con jabón, jovencita. Probablemente ahora tienes otro apellido, pero por lo que a mí respecta sigues siendo una Farley y te digo desde ya que te tengo vigilada, Olivia Carrington Farley.
  Sonrío.
--Yo también te quiero.
  Annabel viene y me dice que me van a poner en esas habitaciones bonitas para mí sola.  Después de un rato el resto de mi familia (Suspiro por la palabra, y es algo bueno) vienen a saludarme. Creo que Nina llora más que nadie, incluso más que Maggie. Es por eso que es ella quien se queda conmigo mientras los demás van a darse un baño y a comer.
  Nina está acurrucada a mi lado en la pequeña camilla, pero soy tan pequeña que no es un problema.

Suelto la pregunta que me ha estado comiendo.
--¿Por qué Dan no vino a verme?
Ella voltea hacia mí y sonríe. La televisión sigue sonando, pero es ignorada.
--Oh. No te preocupes, estoy segura de que va a venir pronto. Dijo que iba a hacer algo rápido.
Asiento.
¿Pero qué puede ser más importante que visitar a tu moribunda casi novia?
 Parece egoísta pensarlo, pero qué demonios. Quiero a ese chico acostado a mi lado en vez de mi hermana mayor dulcemente histérica.
  Y de pronto, es como si mis pensamientos lo hubieran convocado.
Aparece con flores.
--No es ciertoSe me escapa, bufando.
Nina se levanta.
--De acuerdo, chicos. Iré a comer algo. Me muero de hambre. ¿Nos vemos en un rato?
--Adiós, pulgosaLe dice Dan.
Lo miro, y espero a que ella salga. Él luce horrible. Tiene ojeras enormes y su pelo es un desastre. Y su pelo nunca es un desastre, porque es Dan; El vanidoso y dulce Dan.
--Eres un cursi. ¿Por qué eres tan cursi?
Sonríe.
--Sé que te encanta.
Pone los tulipanes rojos en un mueble y se acerca a darme un beso. No es nada como la última vez, esta vez es más tierno, sin intenciones… calientes.
--Dijiste que íbamos a esperar un tiempoLe digo, más para molestarlo.
Frunce el ceño.
--Terminaste con ello cuando me besaste en tu sofá.
Me da un beso en la frente.
--¿Cómo estás?
--Como si me hubiera estrellado contra un edificio.
Sonrío, pero él no. Le jalo de la camisa un poco.
--Oh, vamos, Dan. Era para que sonrieras.
--Pudiste haber muerto.
--Pude haber muerto en muchas ocasiones pero no lo hice. Estoy viva. Eso es lo que cuenta.
  Frunce el ceño.
--Esto no me tiene tranquilo, Liv. ¿Te duele mucho?
--Un poco.
  Mentira. No puedo moverme sin sentir que me estrello de nuevo.
Parece saber que estoy mintiendo, pero no dice nada. Cambio el tema.
--¿Por qué te tardaste tanto en venir a verme?
Sonríe esta vez.
--¿Me extrañaste?
--No presiones.
Sonríe y me da otro beso en la frente. Después, cuando está a unos centímetros de mi cara, le toco el rostro.
--Te ves horrible.
Toma mi mano de su rostro y la besa.
--Me sentía horrible. Nosotros… No sabíamos si vivirías.
Entrelaza nuestros dedos.
--Yo tampocoLe dijeQuiero decir, mientras esperaba. Después de que me hubiera estrellado. Estaba bastante segura de que iba a morir. Estaba realmente segura.
  Suspira profundamente y esconde su cara en mi cuello.
--No creo que ni Marcus y yo te dejemos conducir de nuevo.
--No lo dices enserio, ¿Verdad?
Se queda en silencio.
--No pueden protegerme de todo.
--Podemos intentar.
--No quiero ser protegida de todo.
Gruñe en mi cuello.
--Nunca nos vamos a poner de acuerdo, ¿Verdad?
--No lo creoDigo.
  Alguien toca a la puerta. Veo a Jay ahí parado, con algo escondido debajo de su chaqueta porque hace bulto. ¿A quién quiere engañar? Se ve en todas partes.
--Por mucho que me alegra ver tu sexy trasero aquí, Dan, es mi turnoEntra a la habitación y de la chaqueta saca una bolsa con un bote de helado de fresa dentroLa compré en la tienda de la esquina. Nadie aquí se dio cuenta. Pensé que iba a ser más emocionante contrabandear alimento, pero ha resultado un fraude. No me siento como James Bond para nada.
   Ambos nos reímos.
Los tres nos ponemos a ver una de ésas películas que salen en la televisión miniatura de la habitación. Después de unos minutos, Dan llama a su mamá para dejarle saber que todo va bien. Conocí a la mujer vagamente cuando recientemente llegué. Maggie y Marcus me presentaron a muchas personas, y sé que ella fue una de ellas, pero en verdad no estaba prestando atención. No la he visto desde entonces.
   Tampoco he visto a Aisslin.
Jay de repente me da un codazo que me duele hasta el…
--¿Qué pasa, pequeña? ¿Por qué esa cara larga? Estás viva.
Lo miro, y se levanta para ponerse en el lugar de Dan: A mi lado.
--Lo sé, y me siento agradecida. En verdad. Es sólo… Tengo miedo, Jay.
--¿De qué?
--De qué va a pasar ahora. Con él suelto. El padre de Aisslin.
Se congela.
--Espera. ¿Ese hijo de puta es el papá de tu amiga?
--Sí.
--Santa mierda.
--Sí.
--Oh, mierda…
--¡Deja de decir eso! ¡Ya lo sé!
Cierra la boca.
--Oh, Livie. Lo siento. Ya me preguntaba por qué no la había visto. ¿Ella está…? No sé. ¿Enojada?
--No lo sé. No he hablado con ella. ¿Pero puedes imaginarlo? La persona que más quieres es un hijo de perra que tortura a niñitas.
  Aprieta la mandíbula.
--Me duele que te duela. Lo siento.
Cierro los ojos y asiento.
--Tengo miedo de perder a Aisslin también. Y tengo miedo de que él me haga daño de nuevoSusurro.
  Acaricia mi cabello.
--Nadie lo va a permitir.
--Me molesta que necesito ser salvada de nuevo.
--Oh, no. No. Tú te salvaste a ti misma, Liv. Pudiste seguir tomando esas pastillas y seguir en ese manicomio, volviéndote loca. Y no lo hiciste. Te pusiste junta. No sé cómo lo hiciste, pero te compusiste. Y te admiro por eso. ¿Me estás oyendo, Liv? Me siento orgulloso de ti.
  Sonrío, mientras el calor se extiende en mi pecho.
--Te quiero, Jay.
--Ya lo sé.
Río y le doy un golpe en el pecho. Luego lo abrazo, fuerte.
--Estoy cansada de perder a personas.
   Estoy viva. Me siento feliz por ello. En verdad, pero… Pero.
Todo está tan jodido.


                                                      





La mañana siguiente por la noche, es cuando me dejan irme. Puedo decir que están preocupados, pero no siento como para sonreír y actuar toda feliz para darles el gusto. Quieren ayudarme a salir por las escaleras, pero les digo que los voy a matar si lo hacen. No soy ninguna inválida.
  Dan me sigue hacia arriba, y cuando entro a mi habitación, inmediatamente me acuesto en la cama, cerrando los ojos.
--Liv, abre los ojos. Tengo una sorpresa para tiDice  Dan.
--Dan… ¿No puede esperar hasta mañana? Me siento muy cansada, y no estoy de humor. Lo siento.
--Pero ya lo tengo aquí. Sólo abre los ojos, cariño. Vamos, Liv.
Sonrío un poco al oírle llamarme Cariño. En ese momento sé que, después de todo, yo siempre tendré a Dan. Abro los ojos, y lo que veo son un montón de estrellas sobre mi cabeza.
  Como, literalmente.
Soporto mi peso en mis codos y me impulso hacia arriba, donde cientos de estrellas brillantes de plástico están pegadas.
  Me echo a reír.
Dan se acuesta a mi lado y me abraza.
--¿Te gusta?
--No puedo creer que hayas hecho esto por mí. Me encanta.  Gracias.
--Recordé que me dijiste que mirabas a las estrellas para recordar lo bueno que tienes. Para recordar que te sientes agradecida. Así que pensé…
  Me estiro para besarlo.
--Gracias.
Tal vez no todo está jodido.




-Sthep Stronger.
(Lo siento si no les gusta o algo. Últimamente se ha vuelto difícil escribir Taken. Estoy perdida)

lunes, 28 de abril de 2014

Taken. Capítulo 14.

Not Porn
Taken. Capítulo 14. "Olivia la suertuda".



--¿Entonces ustedes dos están como… juntos?
Miro hacia Nina. Está ahí, sentada enfrente de mí en el sillón con las piernas cruzadas, mirándome.
--No.
Levanta una ceja, pero lo ignoro y veo el cronómetro avanzar desde mi celular.
--Ya van siete minutosLe digo.
Sonríe.
--Ustedes dos siguen echándose miraditasDice volviendo al tema.
Me limito a mantener mis manos sobre las suyas.
--Nosotros no…
Su mirada de “A mí tú no me mientes” me detiene.
--Okey, igual sí. Pero no significa que estemos juntos.
--¿Liv? No rompas su corazón.
Ahora soy yo la que levanta una ceja.
--¿Que no rompa su corazón? La última vez que chequé, él era el mujeriego que no quería tener novia.
--Ser un mujeriego que no quiere tener novia no es un crimen. No ha tenido las mejores maneras, pero es un buen chico. Él es especial, y no quiero que le des esperanzas y luego decidas que no quieres.
  Casi le quito las manos de encima por la sorpresa.
--Nina, ¿Tienes una cosa por él?
Sus cejas se disparan  hacia arriba y de repente luce muy perturbada.
--¿De Dan? ¡Ew! ¡Asco, asco, asco!
Me echo a reír, aliviada.
--No, el chico es como mi hermano. Nunca podría. Además, estoy con alguien más.
--¿El chico Kyle Sanderson? ¿El de la fiesta?
Asiente, sonriendo.
--¿Dan sabe?
--Dios, no. Probablemente lo golpearía.
--¿No habías dicho que era su amigo?
--Pero eso no importa cuando consta de nosotras. Tiene a todos sus amigos amenazados. Dice que no quiere que estemos con cualquiera de ellos porque no quiere escoger lado si las cosas van mal.
  Lo cual puede ser verdad, porque es racional, pero esta es la cosa sobre Dan: Él no es racional. Sé que la verdadera razón es porque no confía en ningún hombre en esta tierra cuando consta de tratar bien a una mujer, a excepción de Marcus.
--¿No has tenido un novio antes?
--Claro. Pero nadie le dice a Dan. O a papá. Ellos dos conspiran en nuestra contra, y ahora tú estás en el paquete… A menos que estés con Dan. Entonces todo va bien para ti. ¡Lo cual es tan injusto!
  Las dos nos reímos. Miro el reloj y marca 9:49.
Es un progreso. Éstos últimos días sólo he aguantado como cinco minutos antes de que la ansiedad me atrape y me haga retroceder.
  Ally y Maggie bajan las escaleras.
--Chicas, ¿Quieren ir de compras?Pregunta Maggie.
Nina sonríe y se levanta, dispuesta.
--Creo que pasoDigoAnoche no dormí bien y quiero reponerlo.
Maggie frunce el ceño.
--Pero cielo, no me gusta dejarte sola.
Me encojo de hombros.
--Estoy un poco cansada, lo siento.
Lo cual es verdad. Ya he detenido esa cosa de excusas para no salir con ellas porque era incómodo.
--De acuerdoDiceTe traeré algo lindo. Cierra las puertas con seguro. Y tal vez tu padre venga a comer, pero no lo creo, ha estado ocupado últimamente.
  Asiento y paro el cronómetro. Pone 10:40, pero yo sé que me quedé en 9:49. Lo anoto en la libreta, mientras todas van al auto. Me levanto y voy a la cocina a buscarme algo de beber y bostezo. Tal vez tome esa siesta ahora. Subo las escaleras, pero a la mitad, el timbre suena.
  No puede ser Marcus, porque aún es muy temprano. De cualquier manera, voy abajo. Es Dan.
Pues sí.
--¿Y tú desde cuando tocas el timbre?
Se ve tan guapo ahí. Me dan ganas de pasar mis manos por su piel bronceada y luego saltar sobre él.
  Ay, dios.
Me sonríe.
--¿Y desde cuando ustedes le ponen seguro a la mitad del día? Si hubiera sabido, hubiera traído mi llave.
--¿Tienes una llave?
--Claro.
Entra y se sienta en el sillón.
--¿Y dónde está todo el mundo?
--Marcus está trabajando y las chicas se fueron al centro comercial.
--No me malinterpretes, me alegro de que estés aquí, pero… ¿Por qué te quedaste aquí sola? ¿No habíamos acordado que te esforzarías?
--Primero, acordamos eso si yo perdía la apuesta, y todavía sigue. Y segundo, me quedé aquí porque estaba cansada.
Me siento en el sillón enseguida de él.
--¿Pesadillas por las noches?Pregunta, con su ceño fruncido por preocupación.
--Un poco.
Suspira. Mira hacia la mesa y ve mi libreta abierta.
--¿Qué es esto?
--Son mis tiempos. Es un ejercicio que me dijo que hiciera el doctor: Yo toco a alguien y cuento el tiempo. Cuando ya no lo soporte más, me retiro. Hasta ahora llevo unos nueve minutos, casi diez.
--Hay que intentarloDice.
Lo miro dudando, pero él me sonríe.
--Bien. Déjame poner el cronómetro.
Pongo el celular entre nosotros en el sofá, y en cuanto está activado, la nariz de Dan está en mi cuello.
Me congelo, de la sorpresa más que nada.
--¿Qué estás haciendo?Susurro, sintiendo su nariz y sus labios acariciar la piel de mi cuello.
--Estoy tocándote.
Da pequeños besos todo el camino hasta el hueco detrás de mi oreja, y juro que me voy a desmayar. Las sensaciones son tan intensas.
--Esto no es lo que estaba planeando.
Sonríe contra mi piel.
--Yo sí.
Regresa a mi cuello y sigue besando. Muerde levemente y pongo instintivamente una mano contra su nuca, animándolo a seguir. Me pierdo ante cada toque.
Inconscientemente, claro está.
  Me empuja hacia él y entonces… Estoy sentada en su regazo. Como, literalmente sentada: Mi trasero está en sus piernas y las mías salen a cada lado de su costados.
 Qué. Demonios.
--Estás jugando sucioLe digo.
Besa desde mi corazón, por todo el cuello, y hasta llegar a mi barbilla.
--Y tú me dejas.
Touché.
Luego, mira mi boca. Es cuando veo el hambre en su mirada.
--¿Quisieras?Me pregunta.
--¿Qué cosa?
--¿Que te bese?
Me quedo ahí, colgando. Quiero decir que no, porque… Porque no. Todavía estamos conociéndonos. Todavía estoy asustada. Todavía es demasiado pronto.
Pero.
Pero quiero tocar sus labios, de repente. Tengo la extraña  fantasía de inclinarme y morder el labio inferior.
--Yo…
--No quiero que hagas nada que no quieres hacer.
--Es sólo… Yo…
Besa mi nariz dulcemente, y ahí es cuando lo pierdo: Me inclino y toco mis labios con los suyos, cerrando los ojos. Dudo, porque nunca he besado a nadie antes y no sé qué hacer, o no sé si lo estoy haciendo bien. Pero no tengo que preocuparme, porque él inmediatamente toma el control de la situación. Se apodera de mis labios y muerde, lame, besa.
  Me deshace.
Ansiedad crece desde mi espalda y se estira hasta mis hombros, mis brazos y mi pecho. Entonces llega a mi corazón. Pero es diferente esta vez. No es la clase de ansiedad a la que estoy acostumbrada: Esta me hace sentir despierta. Viva.
  Nunca me he sentido tan viva.
Dan se las ingenia para acostarnos en el sofá, conmigo debajo. Estoy perdida en sus labios, y él pierde sus manos debajo de mi blusa. Hago lo mismo porque no puedo mantener mis manos quietas: Voy debajo de su camiseta y toco con mis manos las ondulaciones de sus músculos.
  Agradezco al hombre por inventar las pesas y los gimnasios en general.
Él se levanta, dejando mis labios vacíos y fríos, pero sólo dura un segundo:  Agarra la camiseta del borde y se la saca, arrojándola al otro lado de la habitación.
  Me quedo viendo su pecho.
Hay un hormigueo recorriendo por mi piel, y me hace sentir toda cálida.
Oh.
Oh.
 Miro a su rostro y él me sonríe como si supiera qué estaba pensando.
--Eres un arroganteLe digo, sin aliento.
--Pero a ti te gusta.
--No en verdad, pero viene con el paquete, así que…
Sus cejas se levantan.
--¿Estás admitiendo que te gusta el paquete?
 Mira a su pecho y a sus pantalones, y me pongo roja.
--¡Eres un pervertido!
Sonríe de nuevo.
--Tú eres la que ha dicho lo del paquete.
--No lo decía en esa manera.
Suelta una carcajada y se inclina de nuevo para besarme. Me gusta su peso sobre mi cuerpo, por extraño que eso suene. Quiero decir, soy una chica huesuda (Con caderas picudas, al parecer) y él es más alto, con más músculo, más grande.
 Esta vez, un instinto poderoso me hace ser yo la que lo besa; El cuello y el pecho, y cuando sus manos llegan a levantar mi blusa, es cuando tengo que detener esto.
 Quito su mano de mi blusa y niego.
--Hazte a un ladoLogro articular.
Él se pega contra el sillón y yo me acuesto a su lado.
--Se supone que me esperarías, no que me llevarías al lado oscuro.
--Eh, que tú fuiste la que me besó. Además, lo siento. En verdad. No planeaba llevar esto más lejos de tu cuello.
Se estira a mi lado y siento su peso sobre mi pecho. Huele increíble.  Alarga la mano y toma mi celular.
--¿Qué te parece? 14:23.
Levanto las cejas, en shock.
--¿Es enserio?
Asiente, tendiendo el celular hacia mí.
--Es tu nuevo record, ¿Cierto?
Asiento, y cuando volteo a verlo, veo su mirada de satisfacción y orgullo.
--Realmente eres un creído, sabes.
--¿Tenemos que volver a la conversación del paquete, Livie?
Ruedo los ojos y besa mi sien.
--Pero todavía no estamos juntos, ¿Verdad?Dice.
Niego.
--Nope.
--Okey.
Me sorprendo ante su tono tranquilo. Pensé que al menos se iba a frustrar.
--¿No estás enojado?
--Claro que no: Me gustan estos jueguecitos de hacerte perder el control. Salgo ganando con creces.
Niego con la cabeza, pero apoyo mi peso contra su cuerpo, con la cabeza en su pecho.
Hace una mueca.
--¿Qué?
--Tus caderas picudas.
--Te voy a matar.


                                                           




--Pasas mucho tiempo con AisslinGruñe Dan, en la noche, acostado en mi cama con las manos debajo de su cabeza y viéndome ir y venir por la habitación.
 Con la puerta abierta, por supuesto.
--
¿De qué hablas? Paso todo el día pegada a ti. O tú a mí, mejor dicho.
--Pero… Agh. Supongo que me gusta tenerte para mí.
Me doy la vuelta, con un labio pintado de rosa y el otro no.
--Para.
--¡No estoy haciendo nada!Dice, recostándose sobre sus codos, mirándome a mí.
--Claro que sí. Estás diciendo esas cosas bonitas que me hacen sentir especial.
--¡Pero eso ni siquiera es especialmente romántico! Parece que nadie te ha dicho cuan especial y hermosa eres antes.
   Me pongo roja.
Abre la boca de par en par.
--¿Es enserio? ¿Nadie te ha dicho lo que vales?
--¡Si sigues hablando lo vas a lamentar!
--¡Cristo! ¿En qué clase de mundo de mierda vivimos?
--Dan, cállate ya.
  A muchas chicas les gustan las palabras bonitas, ¿Sabes? Y a mí también, en el interior. Pero principalmente, me aterrorizan. Me asustan. Me hace sentir como si la persona pudiera ver todo en mi interior y no tiene sentido, porque Dan sabe absolutamente todo sobre mí.
--Bien. Pero te voy a decir esto: Cuando estés conmigo finalmente, las cosas aquí van a ser diferentes.
--Estás muy seguro de que voy a terminar contigo.
Sonríe.
.—Claro.
Bufo.
  Termino de pintar mis labios y me siento en la cama para ponerme mis zapatos. Dan me jala hacia atrás y me sostiene entre sus brazos. Río, y él pone sus labios sobre mi frente, y lo siento sonreír.
--Tu trasero se ve bien en esos pantalones.
--Muy bien. Mataste el momento. Ahora sal de mi habitación.
Me levanto y le doy mi mano para que se levante.
¿Esos tres minutos en que lo estuve tocando? No me hacen nada. Puedo aguantar 14: 23, please bitch.
Soy maravillosa.
Antes de salir por la puerta de la casa, Dan me toma de la nada y me planta un beso. Marcus, que estaba ahí con el correo en la mano, frunció el ceño y señaló a Dan.
--Te di permiso, hijo, pero no presiones.
Dan ríe antes de dejarme ir. Me alejo roja.


                                                                    
 




--¡Tienes novio, tienes novio, tienes novio!Canturrea Aisslin, dando saltitos de un lado a otro, con una sonrisa bobalicona en el rostro.
--No somos novios.
--Oh, cállateMe dice, tirándome una de sus almohadas con la bandera de InglaterraUstedes dos prácticamente lo hicieron en el sofá.
--Uh. Ni siquiera sé por qué te lo dije.
Ella sonríe más.
--Pues ni modo. Ya lo hiciste. ¡Y tienes novio, tienes novio, tienes novio!--Se levanta y empieza a saltar en la camaOh, Tess se va a enfadar mucho cuando lo sepa. La quiero, ya sabes, pero sabe cómo ser una perra.
Suspiro.
Si me hubieran dicho hace un par de meses que un chico estaba tras de mí y que hubiera dado mi primer beso, primero me reiría en su cara y luego le daría un golpe en los bajos. Después desaparecería de su vista.
  Pero ahora, es diferente. Ahora tengo a la hermana adoptiva de mi única amiga aquí queriéndome estrangular por ello.
--Es un asco.
--No te preocupesDiceNo dejaré que te muerda.
Río y bostezo. Miro la hora de mi celular. Son las doce, razón por la cual estoy muriendo. Generalmente me duermo temprano.
--Me voy. ¿Nos vemos mañana en la escuela?
Asiente y baja de la cama para acompañarme a la salida. Un mensaje me llega.

Buenas noches, guapa”.

Es de Dan. Tengo un nudo en el estómago.
Me gustaría que no fuera tan cursi, pero tengo que admitir que disfruto de ello.
  Entonces, choco contra alguien.
--Lo siento, yo…
Levanto la vista y él también. Veo su maletín caer, y supongo que es el padre de Aisslin. Nunca lo había conocido. Levanto la vista a su rostro, y yo…
Yo…
Yo-
Mis músculos se paralizan mientras sus familiares fríos ojos me observan. Ojos de una pesadilla, de miles de ella. Ojos que encerré detrás de una puerta roja.
  No. No puede ser. Porque Lauren, ella me dijo, ella… Me dijo que todos estaban en prisión.
Ella-
Ella haría cualquier cosa para hacerme sentir a salvo. Incluso aunque tuviera que mentir.
Sus ojos se agrandan en sorpresa y mis ojos se nublan por las lágrimas. Siento que me han golpeado en el pecho, y el miedo que me recorrió mucho tiempo atrás se apodera de mí.
  Aisslin toca mi hombro.
--¿Liv?
Su toque me quema, y antes de… nada, lo que sea, yo ya estoy corriendo hacia mi auto. Tardo en abrir la puerta porque mis manos no dejan de temblar y por ello las malditas llaves no paran de sacudirse.
Malditas. Estúpidas. Llaves.
El pánico crece aún más y golpeo la ventana trasera con tanta intensidad que el vidrio se rompe y… Mis manos.
 Están llenas de sangre otra vez.
Por un momento puedo saborear la sangre en mi boca, como lo hice muchas veces, y las voces de ellos hacen eco en mi mente.
Finalmente, abro la puerta, mientras escucho mi nombre en la boca de Aisslin. Pero no puedo.
 El padre de Aisslin. El padre de mi amiga.
No puedo mirarla a la cara.
Cierro la puerta detrás de mí y enciendo el motor.  Dos segundos después, estoy conduciendo lejos.
  Pienso en ir a casa, pero no puedo con la enferma preocupación de lo Carrington. Lo que necesito son respuestas. Respuestas de la persona que me mintió. Respuestas de Lauren. Porque necesito hacerla decirlo, y porque necesito también mi hogar. No el nuevo sitio en el que he estado, sino mi hogar real, el lugar en donde tuve paz por primera vez. El lugar donde me sentí a salvo.
  Pero supongo que estar a salvo y sentirlo son cosas realmente diferentes.
Nunca lo estuve. No realmente, con él ahí afuera.
Es cuando pienso en todas las otras niñas como yo que él pudo haber tomado ahora. O niños, o adultos, o lo que sea. Perritos, tal vez, no me importa.
  Realmente no puedo ver, no puedo dejar de llorar, y mis manos sangrientas están tan resbalosas que, una hora después o así, cierro los ojos un segundo y entonces…
Simplemente pierdo el control.
     Me gustaría decir que quedé inconsciente en el momento. A las personas les gusta pensar eso, ¿Sabes? En los libros y en las películas. Les gusta pensar que cuando hay un accidente automovilístico masivo la persona se desmaya y no siente tanto dolor.
  Pero yo aún estoy despierta.
Estoy despierta con cada parte de mi cuerpo en dolor, pero me he acostumbrado. Así que no grito. He gritado mucho antes así que ahora no lo hago. Simplemente soporto.
Soportar es algo que sé cómo hacer.
Quisiera salir del auto, pero no puedo mover ninguna parte de mi cuerpo.
Yo… Espero.
Soy buena haciendo eso.
Escucho las sirenas y espero que nadie haya muerto. Espero que Maggie no se enoje demasiado por arruinar su carro. Conseguiré un empleo y pagaré por el hasta que me muera, si vivo.
  Si sobrevivo esta vez.
Se me ocurre de repente que fue un milagro que Lauren me encontrara esa vez. Viéndolo, no he tenido otra cosa que buena suerte. Así que se me ocurre que esta vez no voy a salir bien parada. Tiene sentido.
  Mi cabeza me mata, y cierro los ojos.




-Sthep Stronger.

lunes, 7 de abril de 2014

Taken. Capítulo 13.

Love
Taken. Capítulo 13. "Hipócrita".



Es sólo un sueño, 
me dijo a mí misma. Pero la cosa es que no ha sido un sueño, sino una memoria. Una que no había salido por las noches a cazarme.
  Es mi culpa. Yo decidí abrir esa puerta y ahora tengo que enfrentarlo.
Hago de mi cobija una bolita y la abrazo contra mi pecho con un brazo, y con otro limpio el sudor de mi frente. Estoy temblando.
  Me levanto y prendo un foco porque no puedo soportar la oscuridad. Me hace sentir asfixiada y aterrorizada. No puedo dormir ahora. Necesito a Lauren para que duerma conmigo, porque cuando lo hacía me hacía sentir que no había forma que los monstruos me tentaran con sus filosas uñas por las noches.
 Cruzo el pasillo al baño y mojo mi cara y mi cuello, intentando quitar el sudor. Después de secarme con una toalla, paso por la habitación de Ally para ir a la cocina por café o té (O cualquier cosa que me mantenga despierta). La puerta está entre abierta y me asomo. Ally y Nina están acurrucadas juntas, dormidas. A veces hacen eso, cuando no estoy para intentar maquillarme o ser la pequeña hermana en general, ellas ven películas juntas hasta quedarse dormidas.
  Detengo mis pasos.
Y me encuentro a mí misma deslizándome en medio de ellas y metiendo mis pies bajo de las mantas.
  Después de unos minutos, mis ojos se cierran.



                                                                  



--Voy a tomarles una foto.
--Si se despiertan, va a ser muy raro.
Reconozco las voces de Marcus y Maggie hablando, pero suena distante. Todavía tengo mucho sueño.
--Pero míralas, Marcus. Tengo miedo de que nunca vuelva a pasar.
Siento el brazo de alguien sobre mi espalda y un pequeño ronquido. Viene de mi derecha, así que sé que es Ally.
--No puedo creer que la tenemos de vuelta.
--Yo tampocoContesta élMe siento afortunado. Pero a veces estoy furioso por todas las cosas que me perdí mientras crecía.
--Pensé que era la únicaLlora Maggie bajito.
  Sé que esto de espiar está mal, pero no quiero abrir los ojos. Quiero escuchar qué tienen para decir.
--Bueno, no lo eres, cieloHace una pausaEstaremos siempre en deuda con Lauren. Mira la hermosa jovencita en que se ha convertido.
  Sus palabras me hacen sentir avergonzada, pero así es Marcus.. No tiene miedo a las palabras.
--Todo una jovencitaCoincide ella--¿Has visto la manera en que ella y Dan se miran mutuamente éstos últimos días?
Marcus gruñe.
--Claro que sí. Tengo que tener una conversación con ese niño.
--Marcus…
--¿Qué?
--Piénsalo: Dan es el único chico que Liv ha dejado entrar, o al menos de la manera en que lo ha dejado a él. Y él sabe quién es, sabe en lo que se está metiendo cuando trata con ella. Ambos saben para lo que están firmando. Y aún así… se quieren. Si esto se convierte en otra cosa, por favor, no se lo impidas. Piénsalo.
 Hay un momento muy largo antes de que él hable de nuevo.
--Dios, tienes razón. Siempre he sabido que eventualmente ella se casará o conocerá a alguien en la universidad y se irá de nuevo de nuestras vidas, pero si alguien tiene que ser ese chico… Dios, me alegro de que sea Dan. Él sabe como tratar a una mujer, y si rompe su corazón, sé cómo encontrarlo.
 Se oye un golpe seco, como si Maggie le hubiera golpeado el pecho o el brazo.
--¿Qué?Dice élEstoy cuidando de mis niñas.
Puedo imaginarme a Maggie rodando los ojos.
--Estás siendo sobreprotectorCorrigeAhora, voy abajo para hacer el desayuno. Despiértalas, que ya casi es hora de que se levanten para ir a la escuela.
--Yo también podría hacer el desayuno, ya sabes.
Ella bufa.
--Claro, si no se te quemase la Maruchán, eso estaría bien.
Se aleja Maggie por el pasillo.
 Es muy lindo, que quieran emparejarnos. Y es cierto que estos últimos cuatro días nos hemos estado echando miradas, pero también es cierto que lo estoy evitando. Porque estoy asustada. Nunca he estado tan cerca de alguien antes en este nivel. He visto el amor cerca de mí antes, pero nunca tan cerca. No de esta manera.
  Pero de cualquier manera, no puedo. No sólo por mis miedos, sino que las cosas aquí todavía se tambalean. No puedo lidiar con nuevos amigos y familia, y también con pensamientos sobre chicos en mi mente. No puedo manejarlo.
  Así que no escojo a Dan cuando me da razones para escogerlo a él, como cuando me sonríe tan íntimamente, una invitación para sonreírle de la misma manera. O una invitación a alguna parte sólo nosotros dos. O ir a una fiesta a pesar de que tenemos una apuesta. No he estado escogiéndolo a él.
Me estoy escogiendo a mí.



                                                                   
 



--¿Estás bien?Pregunta Aisslin, caminando por los pasillosLuces… rara.
Bufo.
--Me siento rara. Desde que estoy comenzando a tocar a las personas han estado todos corporales conmigo. Más Nina. Sigue abrazándome cada 2.5 segundos. 
--¿Alguna vez te conté que conocí a tu hermana antes?
--¿A Nina?
--Solía ser mi compañera de clase de natación hace años, cuando recientemente me mudé después de que me adoptaran. Nina se hundió. No literalmente, claro. Tú entiendes lo que quiero decir. Mi punto es que probablemente está toda corporal contigo porque realmente la pasó mal cuando… fuiste tomada.
  Aisslin ha aprendido que no me gusta hablar de eso, pero cuando lo hacemos, ha aprendido sabiamente a dejar de decir cosas como “Cuando te fuiste”, o “Cuando no estabas”. 
 Como si hubiera sido mi elección. 
--Ya, bueno. No es lo único que me trae raraSuspiroHay algo que no te he dicho.
Sus cejas se levantan y sonríe.
--¿Ya caíste por Dan?
Mi boca está, literalmente, abierta.
--¿Pero y tú cómo…?
--Oh, vamos. El chico siempre está intentando captar tu atención y cuando lo ves tu cara cambia.  Sonríes. Es como si fueras una chica.
La miro.
--La última vez que chequé, todavía era una chica. 
--Oh, ya sabes a lo que me refiero. Es sólo que tú eres como…asexual. 
--¿Asexual?
--No te he visto babear por ningún chico. Ni por chicas tampoco, me he fijado. Lo siento.
 Río, aún con cierta incredulidad.
--Pero con Dan es diferenteSigueAdemás, era sólo cuestión de tiempo. Dan es maravilloso, ¿No lo crees?
 Me encuentro a mí misma sonriendo y asintiendo antes de que me de cuenta de qué demonios hago.
Aisslin se ríe de mí.
--No, espera… ¿Qué?
--Caíste completamente. ¿Entonces? ¿Lo has besado?
--Lo he estado evitando los últimos cuatro días.
--¿Por qué?Luce alarmada.
--Porque… Porque no puedo lidiar con esto ahora mismo. Es demasiado. Me vuelve loca. No lo entiendes: Necesito tener algo estable en mi vida, y hasta ese entonces, no puedo recibir más cambios. 
Ella se encoje de hombros.
--Bien. Pero cuando termines en sus brazos, voy a decirte te lo dije. 



                                                                         




--Tengo la sensación de que me estás evitando.
Me lo dice tan abruptamente que me tropiezo un poco cuando voy entrando a casa. Dejo mi mochila en el sofá y voy a la cocina.
--No te estoy evitando. ¿Qué te hace pensar eso?
--Que me evites me hace pensar eso.
Lo miro. Me mira fijamente ahí parado en la cocina, con una expresión seria, y tengo ganas de saltar y pasarle un dedo por la frente para alisar las arrugas de preocupación.
  Eso me asusta.
--Vamos, Dan. No te estoy evitando. O al menos no a propósito.
Levanta una ceja.
--Sé cuándo me están evitando. Tú me estás evitando. Quiero saber por qué.
--Te estoy diciendo que…
--¡Deja de mentirme!Me corta, ahora enojado.
Cruza los brazos sobre su pecho y me mira.
Nos quedamos ahí un momento, viéndonos a los ojos, y me doy cuenta de que no me va a dejar ir sin una razón válida. Y yo nunca he sido una buena mentirosa, así que decido decir la verdad antes de que empiece a balbucear.
--De acuerdo. Escucha. Yo…
Descruza los brazos.
--¿Qué?
--Me asustas.
  De repente parece que le han atestado un buen golpe. Me mira, herido, y retrocede unos pasos.
--¿Te asusto?
--Sí.
--Pero yo… Yo nunca… ¿Crees que yo podría hacerte daño?
 Cuando veo lo que ha pensado, niego fuertemente que mi cuello duele.
--¡No! ¡No me refiero a que tengo miedo de que me hagas daño! ¡No lo entiendes!
--¿Entonces qué pasa?
--Sólo… Sólo no te vuelvas loco, ¿De acuerdo?
Me mira, más enojado. Frustrado es la palabra correcta.
--¡Me vuelve loco que no me lo digas!
--Yo… Creo que siento cosas por ti. Y que tal vez tú sientes cosas por mí.
  Se queda mirándome un momento y deja salir el aire en sus pulmones. Parece un globo desinflándose.
--¿Y por eso has estado evitándome?
Parpadeo, confusa.
--¿No me has escuchado? Siento cosas por ti.
--Te escuché.
--¿Entonces por qué estás aquí? ¿No quieres salir corriendo o algo?
 Inclina la cabeza a un lado, curioso.
--Tú fuiste la que dijiste que sentía cosas por ti. ¿Por qué me iría? He esperado tener esta conversación desde hace días.
Me quedo con la boca entre bierta.
--¿No vas a negar que sientes cosas por mí?
--¡No! ¡Claro que siento cosas por ti!
Esta conversación en tan rara.
--¿Por qué piensas que  lo negaría?Pregunta, acercándose.
--Porque eres tú. Me dijiste que no tenías relaciones serias porque no querías novia, y Dan, yo no soy algo de una noche. No creo ser si quiera algo de una vida.
--Te dije que hasta el momento no había encontrado a alguien que quisiera mantener. ¿Y cómo puedes creer que serías una cosa de una noche para mí?
Se acerca más, y yo retrocedo. Se da cuenta y mira mis pies y después a mí.
--Estás diciendo todas estas excusas porque estás asustadaMe dice, dando otro paso, y yo retrocedo, pero me doy contra la estufaEstas diciendo todas estas cosas porque tienes miedo todas las cosas buenas que podrían pasar en tu vida.
  Abro la boca.
--Tú ni siquiera me conoces.
--¡Has estado aquí cerca de cuatro meses, Liv, y eres una de mis mejores amigas!
  Lo miro.
--¿Enserio?
--¡Claro que sí! ¿Por qué crees que ando detrás de ti todo el día? Me gusta estar contigo. ¿Por qué eres tan ciega?
  Mirando hacia atrás, tiene sentido. Y además el hecho de que nos hemos contado cosas que no les hemos contado a las demás personas. Que confiamos el uno en el otro.
--Pero hace unos días, me di cuenta que quería estar contigo. Yo… --Y por primera vez, luce nerviosoYo no quiero que me alejes. Me gusta pelear contigo; Me gusta protegerte psicóticamente, como lo llamas; Me gusta hablar contigo; Me gusta… Me gustan muchas cosas, Livie. Me gustaría besarte.
   Es oficial. Me he despertado en un mundo paralelo. O a lo mejor estoy muerta y estoy en el cielo donde las cosas imposibles pasan. O estoy en el infierno y él va a terminar sonriendo y diciendo “¡Broma!”. O estoy soñando. He tenido muchas pesadillas últimamente. Que esté soñando tiene sentido.
--Esto no está pasandoSe me escapa.
--Pues yo creo que sí.
Avanza otro paso y me quiero morir.
--Livie…
--No puedoLe corto, casi desesperadamenteLo siento, no puedo elegirte.
Luce como si le hubieran dado una cachetada. Incluso cierra los ojos y sacude la cabeza.
--¿Por qué?
 Mis ojos se llenan de lágrimas no derramadas porque voy a romper su corazón, quizá. Y realmente no quiero hacerlo porque me preocupo por él. Porque no ha sido más que simpático conmigo desde que llegué, y no quiero pagarle así. Pero necesito que sepa. Necesito que sepa y retroceda.
--Porque, Dan…--Hago una pausa para tomar aireEres un mujeriego y problemático. Eres sobreprotector de una manera psicótica, así que no quiero saber cómo es el tú celoso. Eres impulsivo y sé que pueden tener rachas de ira, y… Y sé que eres grandioso, pero necesito algo estable en mi vida, Dan, y tú no eres eso. Contigo las cosas irás cuesta arriba y abajo, y no puedo lidiar con eso sin caer. Necesito tranquilidad. Necesito paz. No te necesito. Necesito escogerme a mí.
  Hubiera sido mejor que le metiera un balazo.
Retrocede, herido, y me pregunto si va a llorar. Luce herido. Luce total y completamente devastado.
Gracias a mí.
 --¿Es realmente lo que piensas de mí?
Abro la boca, pero no contesto. No hay palabras.
Asiente y se da la vuelta, saliendo de mi vista.
Me siento en el suelo y me pregunto qué he hecho. Es ahí donde mi nueva familia me encuentra después.




                                                                  




Llamo a Jay y le cuento todo entre lágrimas. Juro que voy a hacer un agujero en el pavimento, afuera de la casa de los Carrington.
--Eres muy estúpida.
Eso es lo que me dice.
Más o menos es lo que me imaginé que diría, pero lo imaginé frustrado y enojado. Pero en vez de eso suena triste.
--¿Por qué me dices eso?
--Entiendo que tengas que escogerte, Livie, pero no sólo te escogiste a ti, sino que dañaste a un chico que querías en el camino.
  Hablo con Jay hasta que mis lágrimas se secan y cuando cuelgo miro al cielo, imaginando mi vida ahora sin Dan, porque sé que no me va a hablar.
No me había parado a pensar que tan solitaria sería. No me había detenido a pensar en lo mucho que iba a doler.
  Cierro los ojos y me siento en la banqueta. Pongo mi cara entre mis rodillas y las abrazo con los dos brazos.
Entonces oigo el sonido de un auto que en un segundo se detiene. El auto de apaga y la puerta se abre de un tirón. Después, un portazo.
  No he visto a Dan en un par de horas, y creí que nunca sería capaz de verme de nuevo, pero aquí está él, con una mirada desesperada en la cara y con su pecho subiendo y bajando.
--Estuve pensando y vine para decirte algo: Eres una hipócrita. Te quiero, Olivia Carrington Farley, pero eres una hipócrita. Tú te paras ahí y me dices todas las cosas que están mal conmigo y me haces sentir como mierda, y me dices que es por eso que no puedes elegirme. Pero voy a decirte algo: Tú también tienes defectos.  Eres asustadiza como el demonio e insegura. Cuando te abrazo, los huesos de tu cadera me pican porque eres tremendamente delgada y eso no me gusta. Eres bajita. Mantienes a todas las personas que se preocupan por ti fuera. Puedes ser un poco histérica. Y no te esfuerzas lo suficiente para encajar en este lugar, con tu familia, en esta escuela, aunque podrías hacer maravillas aquí si te lo permitierasHace una pausa para agarrar aire y toma más, ahora hablando más calmado-- Tienes cosas que no me gustan, Liv, pero también tienes cosas que sí. Cuando me di cuenta de que te quería fue cuando me contaste tu historia, porque amo cómo has pasado por tanta mierda pero aún crees en las personas. Amo cómo no me juzgas, ni a mí, ni nadie. Bueno, sólo cuando me conociste y lo cierto era que tenías razones para hacerlo. Pero ahora no. Tú sólo señalaste un montón de cosas malas sobre mí para hacer un punto e inventarte una excusa porque tienes demasiado miedo de estar con alguien. Pero esta es la cosa acerca de querer a alguien, Liv. Tal vez no amarla, pero quererla. Y quiero señalar ahora que estamos en ello que me encantaría que algún día me dieras la oportunidad de amarte porque eres una persona maravillosa. Bueno, aquí va: La cosa de querer a alguien es que los quieres a pesar de las cosas malas, como su impulsividad o sus caderas picudas. 
No tienen que ser perfectos para amarlos.
  Toma aire rápidamente y mira al cielo, poniendo las manos sobre sus caderas, como si lo que acaba de hacer le hubiera tomado mucho. Luego me mira y asiente:
--Sí. Creo que ya he terminado. Eso es todo.
Nos quedamos en silencio unos momentos que se sienten terriblemente largos.
--No puedo creer que realmente mis caderas estén picudas.
Entonces pasa: Nos echamos a reír los dos y compruebo que somos los más raros.
Él se sienta enseguida de mí cuando la risa ha terminado y la misma tensión aparece, pero todavía luchamos para borrar los rastros de sonrisa.
--Lo que dijiste fue injusto. Y completamente me hizo mierda. Pero te quiero a pesar de tus caderas picudas y tu inseguridad, y quisiera que tú me quisieras a pesar de mi actitud psicópata y mi mala fama de mujeriego.
 Nos miramos a los ojos.
Él tiene un punto. Dios, él tiene un punto más grande que el grano que le salió a Ally ayer.
--Tengo mucho miedoSusurré.
--Ya sé. Yo también.
--¿Tú? ¿Y tú a qué le tienes miedo?
--A que me tomes y cambies de opinión. A que Tess o alguna otra psicópata te haga cambiar de opinión. A que te asustes. A que Marcus me mate.
Me río de él y apoyo mi cabeza sobre su hombro. Se acerca y besa mi cabeza, también riendo entre dientes.
--Y tenía razón en una cosa: No quieres ver al yo celoso. No es bonito.
--¿Eres muy celoso?
--Como el demonio.
Sonrío y miro hacia las estrellas, porque siempre lo hago. Cuando necesito consuelo, cuando no sé qué hacer, cuando necesito un recordatorio que cuan afortunada soy de tener todo lo que tengo hoy.
--Y necesito que sepas otra cosaMe dice, poniendo un mechón de pelo que se interpone en mi cara detrás de mi oreja. Me gusta la manera en que me toca. Como si fuera demasiado delicada o hecha de cristalEntiendo que necesites estabilidad en tu vida, que necesitas escogerte a ti. Demonios, yo lo entiendo. Pero necesito hacerte saber que aún puedes escogerme a mí y a ti al mismo tiempo. Puedes escogernos a los dos.
  Lo miro a los ojos.
--Ahora lo entiendo. Pero necesito tiempo.
Cierra los ojos. Cuando los vuelve a abrir, no veo otra cosa que comprensión.
--¿Cuánto tiempo?
--No lo sé. Tiempo para saber que está pasando entre nosotros. Tiempo para descubrir exactamente qué siento.
Asiente.
--Está bien. Pero con una condición.
--¿Cuál?
--No me vuelvas a ignorar de la manera en que lo has hecho. Estaba muriendo.
 Sus palabras me afectan y eso me afecta (Que me afecte, me refiero. ¿Hace sentido?)
--Está bien. Seguiremos siendo amigos.
Toma mi mano en la suya y la besa. Nuestros dedos se entrelazan y siento mariposas, también conocidas como las ardillas enojadas y hambrientas.
--Voy a esperarte, Liv. Pronto aprenderás que uno de mis atributos es que puedo ser muy paciente. Prometo que voy a esperarte.



-Sthep Stronger.