lunes, 20 de enero de 2014

Taken. Capítulo 6.

Time away on the rooftop | via Tumblr
Taken. Capítulo 6. "La promesa"


--Has estado dos días aquí y estás a punto de irte, y todavía no me has dicho gran cosa.
Lamo mi paleta helada mientras sonrío y estiro mis piernas sobre las suyas. Tal vez no soporto el contacto con el resto de los seres humanos en el universo, pero con personas especiales, personas en las que confío, con esas personas, siempre estoy encima. Como ahora, con Jay sentado en un extremo del sofá y yo acostada, con mis pies sobre su regazo.
--Pero si te he contado todo. La cosa de Tess, los Carrington…
Salta, incluso sentado en el sillón.
--¡Pero quiero que me hables del chico No lo dices enserio!
--¿Qué? ¿Así lo llamas ahora?
Asiente, con una sonrisa.
--Su nombre es Dan.
--¿Dan? ¿El novio de Tess? ¿El amigo de Nina?
--Sí. Y no hay absolutamente nada qué hablar de él.
--¿Nada?
--Nada.
--¿Al menos te gustó?
--¡No! ¡Ya déjame en paz!
Le tiro a la cabeza una almohada pequeña del sofá. Le doy en la cabeza y ríe, pasándose los dedos por su cabello negro. Él es muy guapo, y ese chico Evan perdió a alguien tan especial y leal como Jay. Perdedor.
--Sólo digo que ahora tienes diecisiete y es súper raro que no hayas tenido ninguna relación. Las personas de diecisiete años hacen eso.
--Que tú tengas diecisiete y hayas tenido montones de flirteos no significa que yo… ¡Oye, tenemos la misma edad! Qué raro.
Sonríe.
--Es sólo que no quiero que lo que te pasó interfiera. Quiero que te consigas a alguien que te haga feliz.
--¿Para qué? Te tengo a ti.
Sonríe.
--Enserio, Liv: ¡Soy gay!
Río y le toco la cara con los dedos de los pies. Me da un manotazo y finge estar molesto por un segundo, pero entonces su sonrisa gana.
--Apenas puedo tocar a personas sin volverme locaLe digo volviendo al tema.
--Puedes tocarme a mí y a Lauren, y todos esos secuaces de abogados y detectives o lo que sea que sean.
--Pero sólo porque confío en ellos.
--¡Pues confía en alguien más!
--¡No es como si fuera algo que pudiera dar así como así! Además, ¿Ese chico, Dan? Él es un mujeriego. ¡Lo dijo el mismo! ¿Crees que voy a confiar en alguien que cambia de chica como tú cambias de palabras semanales?
Suspira.
--Bien, pero si terminas sola con docenas de gatos, ni me mires. No voy a ir a tu casa con helado y The Notebook para hablar de cómo los chicos dan asco y consolarte. Okey, igual sí, pero no es justo.
Toma mi paleta helada de mis manos y mete la mitad en su boca.
--¡Oye!


                                                                   



--Como ahora tengo diecisiete años, ¿Puedo tomar un poco de tu whiskey?Le pregunto a Lauren esa noche, cuando me arropa. Sé que soy mayor y todo eso, pero me gusta.
Me hace sentir a salvo.
--Ni siquiera lo pienses, señorita. Y si me entero de que andas por ahí tomando, ya verás cómo te va.
Sonrío, porque es exactamente lo que pensé que diría. Extrañé su manera  estricta de educarme: No nada antes de lo los dieciocho. A penas me deja usar rímel. Todo lo contrario a Maggie, quién me compró todo un estuche con cosas que no sé usar.
--Okey.
--Bien. Ahora descansa porque mañana tienes que levantarte temprano.
Ella se levanta y cierro los ojos. Tengo sueño, y caigo dormida enseguida, pero antes de dejar que el sueño me tomase por completo, le escucho decir:
--Te amo.
Y antes de que se de la vuelta, susurro:
--Te amo más.
No estoy segura de si me escuchó. Caigo dormida completamente.
No tengo pesadillas esa noche.



                                                                   
 



Maggie y Marcus me estaban esperando en la estación de tren. Me sonrieron, y en sus ojos vi que no les importaba lo que había pasado días atrás. Me sentí más cómoda, pero aún en blanco acerca de cómo reaccionar con ellos.
Me sentía como una niña con padres divorciados.
--Te extrañábamos, LivieMe dice Marcus con una sonrisa tranquila pero honesta.
Maggie, en cambio, está saltando de emoción a un lado.
--¡Me alegro tanto de que hayas vuelto, cielo! ¿Te estrenaste la ropa que te compré?
Sonrío un poco.
--No toda.
Y no estoy mintiendo. Empecé a hacerlo, pero no pasé de la tercera prenda, porque aunque la ropa era muy bonita, no podía usarla por tantos motivos. Uno de ellos era Lauren, con sus maneras conservadoras. Le hubiera dado un ataque. Pero la principal razón por qué no puedo usar ninguna de esa ropa es por mi cuerpo marcado. Hay marcas de cuchillos y vidrios en mis muñecas y muslos, pero el resto de mi cuerpo no estaba intacto. Había algunas quemaduras en mi espalda que estaban más oscuras que el resto de mi piel, o las más graves, en dónde la piel estaba levantada y aún roja, a pesar de todo este tiempo. Se podría decir que lo único que se salvó fueron mis piernas (No tanto, pero las cicatrices eran mi culpa, de veces que me caí intentando correr) y mi cara.
Entonces recuerdo su voz, ordenándoles que no me dañaran el rostro. “Tiene una cara bonita”, dijo, “No se la toquen”.
 Me estremezco.
--¿Estás bien, Liv?Pregunta Marcus.
Asiento y medio sonrío.
--Perfecta.


                                                            
 




--¡Hola!Nina trota hacia la puerta de entrada dónde estoy y se abalanza, a punto de abrazarme. Retrocedo y ella frena a tiempo.
Me da una sonrisa tímida y se encoje de hombros.
--Lo siento. ¿Tuviste buen viaje?
Sonrío.
--Claro.
--¡Allison, ven a saludar a tu hermana!Grita Marcus, dejando su saco en el armario enseguida de la puerta de entrada.
--¿Ya llegó?Responde.
Entonces sale de la cocina con un traste enorme de palomitas, y detrás de ella sale Dan, con su sonrisa de playboy. Ally se acerca, pero no lo suficiente, lo cual aprecio. Me sonríe y me saluda con un saludo en la mano.
--Eh, Liv. ¿Nos extrañaste?--Pregunta Dan.
Nina va a su lado y le da un manotazo en el hombro.
--Deja de acosar, acosador.
Suelta una carcajada, toma un puño de palomitas del traste verde y se sienta en el sillón. Ally se sienta a su lado y me mira:
--¿Ya viste Thor?
--Ya vi todas.
Dan se da la vuelta y me mira. Sonríe.
--¿Quién es tu personaje favorito?
--Aunque no tenga su propia película, creo que la Viuda Negra es bastante genial. En segundo lugar, Iron Man. Más por su humor, pero está bien.
Él bufa.
--¿Por qué todas dicen Iron Man? Thor es indestructible.
Marcus sonríe y rueda los ojos. Se va hacia la cocina murmurando algo de un café.
--Thor está buenísimoComenta Ally.
Dan le frunce el ceño y yo río.
--Es cierto.
Me frunce el ceño a mí, pero antes de hacer algún comentario la voz de Maggie atrapa mi atención.
--Liv, ¿Me acompañas a la cocina?
Me confunde que parezca un poco nerviosa, pero asiento de cualquier manera.
--Claro.
En la cocina, Marcus prepara su café y cuando entramos nos mira y esa chispa de felicidad aparece en sus ojos. Es tan fuerte que me abruma.
--Tenemos que decirleDice Maggie, jugueteando con su blusa rosada.
La mirada feliz y cálida desaparece.
Qué mierda.
--¿Decirme qué?
Maggie muerde su labio y luego me lo dice.
--Estábamos preocupados por ti. Pusimos una orden de alejamiento.
--¿Ustedes hicieron qué?
Estoy estupefacta.
Marcus suspira y enrolla las mangas de su camisa hacia arriba.
--No es mucho como una orden de alejamiento. Sólo está prohibido cualquier medio de comunicación, puesto que van en la misma escuela.
La rabia fluye lentamente por mis venas, pero eso no quiere decir que no queme como el infierno.
--¿Ustedes pusieron una orden de alejamiento contra Tess?Casi grito.
--No te enojesPide Marcus.
--¿Qué no me enoje? ¡No tenían derecho!
--Claro que lo tenemos, somos tus padres.
--Puedo cuidarme sola.
--¡Ese es el punto de todo esto!Suplica Maggie--¡Ya tienes que hacerlo nunca más! ¡Estamos para protegerte!
Suspiro hondo, pero eso no me tranquiliza.
--Sé que quieren hacerlo y lo aprecio, pero necesito que entiendan que a pesar de todo no soy frágil. No pueden tratarme como si estuviera hecha de cristal. No voy a derrumbarme.
Se quedan callados, tan frustrados como yo.
--Ahora, ¿Hay alguna manera de deshacer todo esto?
--Claro, pero va a tomar tiempo. Haré lo mejor que puedaDice él en un murmuro.
Asiento, mirando al suelo.
--Yo… ¿Pueden dejarme sola?
Dudan un momento, pero finalmente dejan la cocina. Y yo aún estoy enojada.
Me paro en puntillas y busco en la alacena. Finalmente encuentro un paquete de galletas y lo pongo en la isla frente a mí. Empiezo a rasgar el paquete cuando escucho su voz:
--Si tienes hambre, iba a preguntar a las chicas si querían salir a cenar. ¿Por qué no esperas a ver qué dicen?
Finalmente rasgo el paquete y meto media galleta en mi boca.
--No tengo hambre.
Pongo las manos en la encimera y me recargo mientras mastico.
--¿Segura?
Dan tiene levantada una ceja y señala el paquete.
--Mi psicólogo dice que cuando esté furiosa me ocupe haciendo algo más. Así que en su mayoría, como. O voy a correr. Pero eso del ejercicio no es mucho lo míoExplicoQuiero decir, el tipo es un poco molesto, pero oye, sabe lo que hace.
Meto el resto de la galleta a la boca y lo miro.
--Siento lo de Tess.
Espero a tragar para reclamarle:
--¿Por qué te disculpas? No fuiste tú quien me pegó un puñetazo.
Levanta la ceja en sorpresa.
--¿Te pegó un puñetazo?
Meto otra media galleta en mi boca.
--Voy a acercarme, ¿Está bien?
Asiento y retrocedo unos pasos para que él pueda avanzar. Me pone nerviosa, pero mantengo la calma.
--Sé que no quieres que lo diga, pero enserio lo siento. Rompí con ella.
Me encojo de hombros.
--Todos pudimos oírlos allá afueraComentaY lo de la orden de alejamiento apesta.
--Lo sé, ¿No? Estuve aquí tres días e hice un desastre.
Sonríe.
--¿Qué tal esto? Hay una fiesta esta noche en casa de un amigo, podríamos ir, nosotros cuatro.
Dudo.
--Humm… No creo.
--¿Por qué?
--No sé si te has dado cuenta, pero como que tengo muchos problemas.
--¿Te refieres a lo del contacto?
--Ajá. Además nunca he ido a una fiesta.
Levanta una ceja y guarda sus manos en sus bolsillos.
--¿Nunca?
--No.
Suspira.
--¿Qué?
--Tenemos mucho que enseñarte. ¡Nina, Ally! ¡Nos vamos de fiesta esta noche, así que pónganse guapas! Me miraDéjame ver tu ropa.



                                                                      



Salgo del baño del cuarto de Nina y me veo en el espejo enorme que tiene.
--No es posible.
Puedo dejar pasar la falda azul marino brillante que me había comprado Maggie, porque las pequeñas cicatrices en mis piernas son blancas y no se ven mucho, pero no puedo dejar pasar la pequeña y ligera blusa blanca que me prestó Ally. No se ve mucho de mi espalda, sólo los hombros, pero aun así. No es como si mis hombros hubieran salido ilesos.
--Quiero otra blusaDeclaro.
--Creo que te ves bienDice Dan.
Al principio me sorprendía que él tuviera permiso de estar en las habitaciones con las chicas conociendo a Marcus (O al menos lo poco que lo conozco), pero Dan ha estado mucho tiempo rondando con las chicas… y además las puertas siempre tienen  que estar abiertas.
--Es cierto. ¿Cuál es el problema?Pregunta Ally, acostada en la cama, aun comiendo palomitas.
Quiero enseñarles mis heridas para que puedan comprender, pero tampoco quiero que piensen que soy un bicho raro. O al menos no quiero que piensen que soy más bicho raro.
  Así que en vez de girarme y apartar mi largo pelo negro para que pudieran entender, bajo mi vista al suelo y farfullo:
--Sólo quiero otra blusa.
Nina asiente y  se levanta para revisar en su armario, y cuando lo hace, su pequeño vestido negro resplandece. Saca una blusa negra manga larga.
--¿Esta te vale?
Asiento y la tomo. Me queda ajustada, y cuando salgo y me veo en el espejo, por primera vez me siento contenta con lo que veo. La blusa se me ajusta y hace que se me vea más busto de lo que realmente tengo, y la falda abraza las curvas que no sabía que tenía.
Me siento bonita.
--Yo tengo zapatillas negras. Espero que te quedenDice Ally, levantándose de la cama y entrando en la habitación de enfrente.
--¿Por qué nunca habías ido a una fiesta antes?Me pregunta Nina mientras me hace señas para que me siente en su tocador.
Me encojo de hombros mientras miro a Dan estirándose en el colchón y enviando mensajes.
--No soy muy buena relacionándome con las personas.
Creo que se da cuenta de que va por un camino que no quiero ir, así que en vez de seguir mira en el espejo frente a nosotras y me mira.
--¿Puedo…? ¿Puedo peinarte?
Me congelo por un segundo.
--Está bien.
En verdad no estoy segura de eso, pero se ve tan contenta con mi respuesta que la dejo. Ella empieza a tomar mi cabello  y cepillarlo, y eso me recuerda a Lauren así que me tranquilizo, pero entonces quita un mechón de cabello de mi rostro y sus dedos tocan mi mejilla.
“Tienes una cara muy bonita, ¿Sabías? Muy bonita para desperdiciarla”
Doy un respingo y me alejo.
--No, espera. Mejor no. No.
Nina se aleja con preocupación en sus ojos y Dan aparta la vista de su celular. Y me sonríe.
--Te ves bien. ¿Lista para ir de fiesta? ¿Alguna vez has tomado?
Sí, lo he hecho. Una vez, con Jay, cuando sus padres le habían echado bronca por ser gay y todo eso, así que nos reunimos en el techo de su casa y tomamos whiskey con soda de lima. Sabía más a soda que a whiskey, pero bebimos tanto que me emborraché y cuando llegué a casa Lauren me castigó hasta que cumpliera los ochenta años. Creo que aún sigo castigada.
--Claro. No me fue muy bien.
Aún sigo sonriendo cuando Ally entra con unos tacones en cada mano. Me tiende unos, negros con brillitos.
--Mídetelos.
Los tomo y miro el tacón.
--No hay manera de que use esto. Nunca he usado tacones.
--Le digo que hay tantas cosas que necesita que le enseñemosDice Dan antes de que su celular suene de nuevo.
--¿Y tú con quién te mensajeas?Le dice Nina mientras se sienta a su lado y Ally me tiende los otros zapatos con tamaño de tacón considerable.
Le murmuro un “gracias” y ella me sonríe.
--Cuando quieras.
--Se llama Lindy. Es una rubia muy mona que conocí. Voy a verla en la fiesta ahora. ¿Quién es el rey?Se pavonea.
--Eres un playboy. Ni siquiera te tomaste un respiro para superar a Tess.
Él frunce el ceño.
--Quería a Tess, pero…
Ruedo los ojos.
--Pero está locaTermino por él mientras abrocho las correas de los tacones.
Me mira y sonríe.
--Algo así. Ahora levántate, quiero ver cómo te ves con los tacones.
Lo hago y le pregunto:
--¿Tengo tu aprobación?
Sonríe.
--Claro. Al menos ahora no te ves tan enana.
Le saco la lengua.
--Un metro cincuenta y tantos con mucho orgullo.
Sonríe. El chico parece estar haciendo eso seguidamente.
--¿Listas para irnos?
Ally checa su vestido rojo una vez más antes de asentir.
--Vamos de fiesta.



                                                            



Para mí, resultó de la manera en la que me lo imaginé: Sin conocer a nadie, evitando que me toquen y esquivando a parejas borrachas haciéndolo en público. Para los demás, resultó justo como querían: Diversión. Ally se fue con un chico, Nina con sus amigas y Dan con esa chica cuyo nombre he olvidado.
Me gustaría que Jay estuviera aquí, y como no está, tomo un vaso de whiskey y soda y me subo al techo, lo cual es fácil puesto que es una terraza y hay escaleras. Hay varias sillas y una parrilla, pero en vez de eso me siento en el borde y dejo mis piernas colgar.
Me mensajeo con Jay unos  minutos (Y se burla de mí por ser así de antisocial) cuando escucho una voz debajo.
--¡Se supone que tienes que estarte divirtiendo!
Miro abajo hacia Dan.
--¿De qué hablas? Esto de mirar a las estrellas es una pasada.
Pero Ally tiene razón, es medio aburrido.
Dan va hacia las escaleras y empieza a subirlas, mirándome.
--Se supone que vinimos aquí para que hicieras amigos.
--No necesito amigos. Ya tengo los que quiero.
Levanta la ceja, llegando a mi lado y sentándose enseguida de mí, a una distancia buena.
--¿Segura?
--Enserio.
Levanto el celular y lo agito frente a sus narices para que vea que estoy mensajeándome con alguien.
--De acuerdo. Pero más amigos no te va a matar. ¿Qué bebes?
--Es whiskey con soda. ¿Quieres?
Le tiendo el vaso y lo toma. Mi corazón da un salto porque siento que nuestros dedos rozan, pero me mantengo en calma. Sin embargo, puedo ver que él se da cuenta.
--¿Puedo preguntarte algo?
--ClaroRespondo.
Él toma un poco y luego habla.
--¿Por qué no te gusta que te toquen?
Lo miro fijamente, porque es una pregunta que nadie honestamente se había atrevido a preguntar. Porque creen que soy demasiado frágil y esa porquería.
--Ellos te dijeron lo que pasó, ¿Verdad?
--Sí. Mi mamá estuvo con la tuya cuando estaban buscándote. Maggie… ella pasó un mal tiempo. Todos, de hecho.  Marcus fue el peor, creo. Aunque Nina estaba demasiado destrozada, y Ally no paraba de llorar… Mi punto es que nos volvimos unidos cuando te fuiste. Cuando, la persona con la que estabas… ¿Cuál es su nombre?
--Lauren.
--Sí. Cuando Lauren contactó con ellos y le contó todo lo que había pasado, Maggie se lo dijo a mi mamá, y mi mamá me lo dijo a mí. Sé sobre la tortura, pero aun así no tengo muy en claro… Quiero decir, somos buenas personas. Nunca te lastimaríamos.
--Eso no lo sé.
Levanta una ceja.
--Quiero decir, sé que son buenas personas, pero… No los conozco, ¿Entiendes? Tengo… Tengo miedo de que me hagan daño. Dime que me entiendes.
Suspira y asiente, dándome el vaso.
--Debe apestar estar huyendo todo el tiempo del contacto. ¿No quieres nada de eso? ¿Abrazos y besos y ésas cosas?
--Sí puedo tocar a las personas. Cuando tengo mucho tiempo ahí y confío en ellos, dejo que me toquen. Lauren lo hacía.
Sonríe.
--Entonces hay esperanza, ¿No es cierto?
--Dan, me siento bien de la manera en la que vivo.
El chico me empieza a irritar, es cierto. Tomo un sorbo del vaso y dejo que el olor fuerte del whiskey me inunde.
--No lo sé. No parece una buena manera de vivir. Es sólo… ¿No te gustaría? ¿No temer al contacto?
Suspiro.
--Claro que me gustaría, ¿Vale? Pero es lo que es.
Me mira unos minutos. Esos oscuros ojos concentrándose en mí, encendiendo una chispa de algo en ellos que reconozco como intensidad.
--Tócame.
Mis cejas tocan la raíz de mi cabello.
--¿Disculpa?
--Dices que te da miedo que te toquen porque tienes miedo que te hieran. ¿Pero y si tú me tocas a mí? No podría hacerte daño. Así que tócame.
--Estás loco.
Sonríe. Lo hace ver más sexy.
--Bueno, ya sabía eso. ¿Qué tienes para perder?
--Eh, ¿Mi cordura?
Rueda los ojos.
--Inténtalo.
--¿No tienes que estar con la chica? ¿Lindy?
Se encoje de hombros.
--Tenía novio. Hazlo.
Suspiro y dejo el vaso enseguida de mí.
--Si algo escandaloso pasa, esto va a ser tu culpa.
--Soy un chico bueno.
Me ofrece su mano y siento que mi corazón late descontroladamente en mi pecho. Estiro mis dedos y entonces toco la palma de su mano. Siento rara mi mano así que la retiro e inhalo fuerte.
--No fue tan malo. ¿Quieres intentarlo de nuevo?
Trago saliva y asiento, un poco emocionada, porque… Es cierto. No fue tan malo.
Ésta vez, pongo mi mano completa sobre la suya y juro que casi me desmayo.
--Respira profundoMurmura.
--No puedo creer que esté haciendo estoDigo sin aliento.
Y él sigue sonriendo.
--Puedes manosearme todo lo que quieras.
Reímos juntos mientras mantengo mi mano sobre la suya. Quito mi mano y la pongo sobre su mejilla, aún con el hormigueo en mi cuerpo, pero…  no es tan malo.
--¿Puedo tocarte?
Su pregunta me toma desprevenida.
--Eso sonó muy pervertido, pervertido.
--Sabes a lo que me refiero.
Quito la mano de su mejilla y la entrelazo con mi otra mano en mi regazo.
--Humm… No sé. Está bien.
Levanta su mano y la acerca a mi rostro. Cierro los ojos y espero. Y espero. Y espero más.  Finalmente los abro.
--¡Hazlo ya!
--Liv, no voy a herirte, no pongas esa cara. Relájate. Confía en mí.
--Tienes en cuenta de que te acabo de conocer, ¿Verdad?
Rueda los ojos y vuelve a levantar su mano. Esta vez lo miro mientras lo hace. Él retira el cabello de mi mejilla lentamente y lo pone detrás de mi oreja. Luego baja la mano y toma el vaso.
--¿Fue eso tan malo?
Niego.
--No, no realmente. Pero…
--Sé que me acabas de conocer, o algo así, pero te prometo que nunca te haré daño. Nunca jamás.
Lo miro fijamente, estudiándolo.
--Dan, ¿Tú me conociste? ¿Antes?
--Eso dicen.
--¿A qué te refieres?
Se encoje de hombros mientras toma del vaso.
--Siempre estuve alrededor de ustedes tres, pero soy un chico. Todo eso de no se aceptan niñas y eso. Recuerdo a tres niñas en mi infancia, corriendo por todos lados. Luego recuerdo sólo dos. Sólo tenía diez años cuando te fuiste y no recuerdo mucho… De cualquier manera, no éramos muy unidos. Recuerdo que siempre estabas siguiendo a Nina mientras Ally se peleaba conmigo.
Río y él se une. Mira su reloj.
--Casi es la una y media. Tenemos que irnos, o tu papá me matará por descuidar a sus niñas.
Bufo y él se levanta. Tiende una mano hacia mí y yo dudo.
--Más te vale que cumplas tu promesa.
Me sonríe y yo lentamente pongo mi mano en la suya. Me estremezco cuando aprieta para jalarme, pero cuando estoy de pie me suelta antes de que lo pierda. Se gira para bajar las escaleras.
--¿Dan?
Se vuelve hacia mí y lo sonrío, agradecida.
--Gracias.
Me sonríe de vuelta.
--Cuando quieras.



-Sthep Stronger.

viernes, 17 de enero de 2014

Reseña: Una Canción Para Ti, Sarah Dessen.

Reseña: Una canción para ti.
Sarah Dessen.
Libro único.





La regla de oro de Remy es no enamorarse bajo ninguna circunstancia. Esta brillante adolescente teme involucrarse emocionalmente, y siempre opta por cortar sus relaciones antes de que se vuelvan demasiado serias y le puedan hacer daño. En casa tiene un modelo a seguir muy cercano en cuanto a relaciones: Su madre, una famosa escritora de novelas románticas que está a punto de casarse por quinta vez. Pero cuando Remy conoce al atractivo Dexter, le cuesta ser fiel a su propia norma. Para colmo, Dexter representa todo lo que ella odia: Incluso es músico como su padre, a quién nunca conoció y le dejó y le dejó como recuerdo una canción.
¿Puede que haya llegado el momento de que Remy descubra el auténtico sentido de todas las estúpidas canciones de amor que todas las personas tarareaban? ¿De verdad su corazón es tan frío como a ella le gustaría pensar?

 







 Tal vez la razón por la cuál me llevo tan bien con Remy, es porque somos bastante parecidas con lo que se refiere al amor. Oye: Yo no soy una cuatro letras , ****  , pero algo parecidas.

"El amor es una excusa para aguantar cosas que no deberías aguantar. Así es como te engancha. Altera la balanza de forma que las cosas que deberían ser muy pesadas no parecen serlo. Es una estupidez. Una trampa".

 Creo que a alguna otra persona se le hubiera hecho un poco desesperante el personaje de Remy, pero no es mi caso.
Entonces ahí tienen una: Me ha gustado mucho el personaje de Remy como protagonista.  Me ha gustado también como ha evolucionado, porque la mayoría de las veces no me lo creo, pero en este libro me lo tragué completamente.
  Dexter, el personaje en cuestión, es todo lo que Remy odia. Es desordenado, es imperativo... Y es.... Músico *Chan, chan, chaaaaaaan* Remy odia a los músicos gracias a su muerto padre que no llegó a conocer y que le dejó una canción que ella dice que odia. Pero Dexter... él es él. Al principio su personaje se me hacía un poco infantil y no me gustaba del todo, pero al final... no sé, se robó mi corazón. Es que tiene este corazoncito tierno y cien por ciento rompible...


"--Sé por qué dices eso. Pero te estás perdiendo de muchas cosas, ¿Sabes? Cuando funciona, el amor es increíble.a No está sobrevalorado. Hay una razón para todas esas canciones"

Ay, ternurita.
 
This Lullaby

     No creo que las cosas hayan ido muy lento o muy rápido, creo que ha estado muy bien. No me gustó en exceso, pero no lo odié. Creo que es un libro bastante lindo. Lo que es genial, porque es el primer libro de la autora que me leo, y definitivamente espero volver a hacerlo algún día. Sólo espero que traigan otro libro de ella a México. Para quién sea, yo recomiendo este libro, porque es entretenido, porque está bien narrado, por la enseñanza y porque no tengo ningún punto negativo contra él... O casi, pero ni siquiera es por la historia, es por la traducción. Había muchos errores. Ponían nombres con minúsculas, o ponían  diálogos de diferentes personas todos juntos, o algo hacían...

Bueno, este libro me ha gustado mucho. Ha sido entretenido ver como ambos evolucionan, y como se adaptan al otro, como su relación se forja.
  Es un libro sobre el amor; Puedes elegir, o puedes no hacerlo. Puedes sólo continuar con el camino.
El final es un poco abierto, ya que me dejó con duda para pensarle. Pero creo que ya lo he resuelto 
   Deben leerlo. Ésa es mi conclusión. 


Saludos.
-Sthep S.
Siento no haber puesto reseña antes y eso. No he terminado de leer nada y no he reseñado lo que ya he leído :(

miércoles, 15 de enero de 2014

Saved. Capítulo 10.

. | via Tumblr
(No tiene mucho que ver, pero se me antojó)

Saved. Capítulo 10.

--¿En qué trabajas?Me preguntó LydiaEso no luce a lo que Strausser nos pidió. No lo hagas enojar, Cassie cariño. Déjalo.
--Él no está aquí.
--Pero la bruja está sobre sus talones y ella puede atraparte.
Sonreí ante el apodo de Hannagan, la amante-socia del padre de Ted.
--No le tengo miedo.
Ella suspiró.
--¿Qué haces, de todos modos?
Me caía bien, no me malinterpretes, pero a ella simplemente le encantaba hablar, cosa que me irritaba, más cuando estaba trabajando.
--¿Recuerdas nuestra conversación? ¿Sobre olvidar?
--Oh, cariño, estás intentando atrapar a un fantasma. Esto te tomará años, años que no tenemos, en los que o Hannagan o Strausser te atraparán.
--Tomaré el riesgo.
Suspiró.
--Pero no digas que no te lo dije.
--No lo haré.
Ese fue el principio de lo que al final, se tornó en mi contra. Si simplemente no hubiera hecho ninguna pastilla.


                                                               
 



Cuando llegué a la escuela de noche (Les había dicho a las chicas que salía a ver a mi familia para explicar mis desapariciones al laboratorio) Marina estaba llorando frenética y An pálida, desconcertada, con los ojos rojos e hinchados. Kate estaba sentada en una esquina con sus manos en su cabeza, la muy buena actriz.
--¿Chicas? ¿Qué pasó?
Como si yo no lo supiera. 

An me respondió:
--La encontraron esta mañana. Ellos dicen que se suicidó.
Pregunté de quién estaban hablando, fingiendo que no  sabía nada acerca de Serena. Fingiendo que no sabía nada de Kate

  Porque las mentiras son todo lo que soy.


--Sthep Stronger.

lunes, 13 de enero de 2014

Taken. Capítulo 5.

Look how they shine for you ^_^
Taken. Capítulo 5. "Estrellas"


No me salvo, cuando llegamos a casa. Maggie toma verdura congelada en bolsa del congelador y me lo da para ponérmelo en la herida. Marcus se cruza de brazos frente a mí.
--¿Qué pasó ésta tarde, Liv?Pregunta él.
Presiono las verduras contra mi mejilla punzante.
--No fue nada.
--¿Nada? ¡Nos llamaron de tu escuela para decir que habías desaparecido! Y luego tu maestra de educación física dijo que te peleaste con  una de tus compañeras y entraste en pánico. ¡No sabíamos dónde estabas! ¡Estábamos tan…!
No termina de decir la frase. Aspira aire y yo lo miro, sin decir nada.  Nunca antes me había dado cuenta de la severidad en las facciones de su rostro. Con su traje negro, casi podría decir que es abogado o policía. Tendré que preguntar.
Maggie le pone una mano en el brazo para tranquilizarlo y ella se volvió a mí:
--Liv, sólo queremos ayudarte. ¿Quieres decirnos que pasó?
Lo dice tan amable que me rompe.
--No fue mi intención, lo juro. Ella empezó a decir cosas del secuestro y de Nina, y empezamos a discutir, y me pegó un puñetazo, la maestra me tomó del brazo y salí pitando.
--¿Estaban diciendo cosas de mí?
Estábamos tan concentrados en la conversación que no notamos los pasos en el patio trasero. Nina y Ally están detrás de la puerta media abierta de la cocina. Terminan de abrirla completamente y entran.
--¿Qué hacen ustedes aquí?Pregunta Maggie.
--Escuchamos del asunto y vinimos a casa. Nos trajo una amiga de Ally.
--Las clases no han terminado aún.
--Oh, vamos, papá. Casi acaban.
Ellas dos me miran y yo gimo, porque soy todo un show.
--¿Estás bien?Me pregunta Ally, luciendo un tanto preocupada.
Asiento, apretando más la bolsa contra mi rostro.
--¿Qué te dijo la perra de Tess?Me pregunta Nina, enfrente de mí.
Suspiro.
--Dijo que eres una perra por estar siempre sobre Dan y que por lo tanto yo lo era también por ser una Carrington. Aunque sea una Carrington perdida y todo ése rollo. No sabe cuándo callarse.
--¿Pero qué se cree que es esa niña?Grita Maggie, indignada--¿Cómo se atreve a hablarte del secuestro así? Tendremos que hablar con sus padres.
--No, no hables con sus padres.
--¿Por qué no?Me pregunta MarcusFue inapropiado. Y cruel. Podrías considerarlo como ataque psicológico tanto como físico.
Maggie empieza a decir sobre demandas y padres y mi golpe en la mejilla, y Marcus le sigue la corriente, lo que me vuelve loca.
--¡No, alto!  ¿Quieren detenerse? Puedo decir que me lo tenía merecido también. Y no necesito que ninguno de ustedes haga nada por mí. Sé cuidarme sola.
--Pero tu golpeDice Maggie.
--¡He soportado peor! ¡Y necesito que dejen de hacer esto, sé cómo cuidarme sola!
Puedo ver como la verdad en mis palabras los hiere, incluso a Ally, quién casi no ha hablado conmigo. Pero no me importa, porque la adrenalina corre por mis venas, se convierte en furia pura y me quema.
--Sólo… Sólo queremos protegerteÉl susurra.
--¿Como lo hiciste cuando tenía nueve años?
El mundo se congela. Todos se quedan quietos mientras sus ojos brillan y el fuego en mi interior se alimenta y me sofoca. Y aunque sé que le estoy haciendo daño a él, y que me estoy haciendo daño a mí, no puedo parar.
Todavía no.
--¡Tenías que protegerme! ¡Ese día, en el parque de diversiones, debías protegerme! ¡Es lo que los padres tienen qué hacer por sus hijos! ¡Mira todo lo que soy! ¡Mira en lo que me he convertido! ¡Es tu culpa! ¡No tengo solución y es todo tu culpa! ¡Es todo tu culpa!
 El peor de los dolores cruza su rostro y ambos lloramos.
--Al fin lo dijisteDice.
Sí. Sí, al final lo dije.
De repente no puedo verlo a la cara, a ninguno de ellos, así que salgo por la puerta de la cocina y lloro más mientras camino. Pienso que no quiero perderme de nuevo, así que simplemente me siento en la banqueta, fuera de casa.
Y como soy una pequeña niña indefensa, me oculto tras Lauren.
--¿Olivia? Jay me llamó ésta mañana. ¿Estás bien, cielo? ¿Qué pasó?
--¿Por qué no me llamaste, si estabas tan preocupada?
--Pensé que necesitabas tiempo para llorar antes de hablar conmigo… Deja de pensar que no te quiero, Olivia Carrington Farley.
Que use el nombre que ella me dio para regañarme me hace sonreír.
--¿Crees que puedo ir contigo de nuevo?
--Cariño, ¿Qué pasó?
--Lo estropeé.
--¿Qué quieres decir? ¿Quieres contármelo?
--No. No realmente. Pero… Dime, ¿Puedo volver? No creo que ellos me quieran de vuelta.
--¿Pero por qué dices eso?
--Yo… En verdad lo he estropeado.
--En verdad me encantaría tenerte en casa de nuevo, Olivia, pero ya sabes cómo es esto. No puedo, porque tienes una familia que te quiere sobre todo.
--Dije cosas horribles.
--Las familias funcionan así, cariño. Peleamos como perros y gatos, pero nos amamos más que nada en el mundo.
--Pero yo no los amo, Lauren. No son mi familia. Tú lo eres.
Hay una pausa.
--Pero ellos te aman a ti. Te perdonarán. Y tú también eres mi familia.
Nos quedamos en silencio un rato.
--¿Y si hacemos un trato? Habla con ellos y diles… No sé, que necesito tiempo. Diles que estaré contigo por unos días y luego volveré.
--Sabes que eres mayor ya, Olivia. Tienes quince años y tienes que hacerte responsable por tus decisiones.
--Ajá. Acerca de ello… Tengo diecisiete. Lo acabo de averiguar hace poco.
Hace una pausa.
--Entonces, como ahora eres casi una adulta, tienes que hacerte responsable. Habla con ellos y diles, y si llegan a un acuerdo, estaré encantada de tenerte en casa de nuevo.
Suspiré. Eso sonaba exactamente como Lauren.
--Bien.
Nos despedimos y colgamos. Miro las estrellas e intento buscar figuras o constelaciones, o alguna de ésas cosas que las personas de los libros y películas buscan cuando ven al cielo. Y si en verdad veían algo, yo no puedo.
  Como que todo eso de mirar a las estrellas es pura palabrería.
--No te culpo.
Miro hacia atrás para encontrar a Ally. Se sienta enseguida de mí, en la banqueta.
--Deberías. Sólo tengo tres días aquí y ya he hecho un desastre.
--Y aun así, no es tu culpa. Pero sé que tampoco es de él.
Asiento.
--Lo sé.
Ella retira su cabello negro y lacio de su cara y lo pone detrás de su oreja. Se parece a mí, en cierta manera. Pequeños rasgos que muestran que estamos conectadas, pero de cualquier manera, no vamos a funcionar.
--¿Entonces por qué dijiste todas esas cosas ahí dentro?
Tardo un tiempo en contestarle, porque tengo que reunir el valor y las palabras para hacerlo.
--Sé que no es su culpa. Lo sé ahora. Pero, cuando fui golpeada y torturada, y asustada hasta la muerte… No lo sabía. Dije lo que pensé en aquél entoncesMe encojo de hombrosEstaba furiosa y asustada y necesitaba culpar a alguien. Lo elegí a él. Porque si hubiera tomado mi mano y obligarme a quedarme quieta nada de eso hubiera pasado. Pero yo no lo hubiera hecho. No me hubiera quedado quieta, ¿Sabes? Era joven e inquieta.
--Lo sientoElla dice.
No me mira con lástima, como el resto de su familia. Me mira con amabilidad y simpatía.
--Creo que tienes que decirle eso, a papá. Está destrozado ahí dentro.
Paso las manos por mi cabello y miro arriba al cielo.
--Sí. Supongo que sí… Pero no aún. ¿Te gustan las estrellas?
Ella mira a las estrellas, igual que yo.
--Son aburridas.
Río.
--Sí, sí lo son. Pero me gusta como brillan. Me gustaría tener su brillo.
Me mira.
--Eres super rara, ¿Te lo habían dicho?
--Sí, lo han hecho.
Empiezo a hablarle sobre Jay.



                                                                     
 




Golpeo con el puño la puerta de madera oscuro de la oficina de Marcus. Tiene la puerta abierta, así que puedo verlo perfectamente sentado en su silla con un puño sosteniendo su cabeza, mirando un retrato que sostiene con la otra mano.
--¿Puedo pasar?
Me mira y puedo ver sus ojos rojos. Estaba llorando, y eso está mal. Quiero arreglarlo.
--Claro.
Cierro la puerta detrás de mí y me acerco.
Nunca haría esto, ¿Sabes? Ni en un millón de años: Estar a solas con una persona en un espacio tan pequeño. Sin embargo, siento que le debo algo de normalidad, así que me trago el nudo en  mi garganta y empiezo a intentar calmar mis rápidos latidos del corazón mientras me dejo caer en la silla al otro lado del escritorio.
 Miro por la ventana en una pared y froto mis manos contra mis piernas, mientras intento encontrar las palabras que quiero decir.
--No quise decir ninguna de las cosas que dije.
--Sí, lo hiciste.
Su tono no es acusatorio. Suena demacrado. Herido. Como si se estuviera castigando a sí mismo.
--Y tienes razónProsigueDebí haberte protegido. No hay ni un solo día en que no lo lamente. Y tienes que saber que lo siento, tienes que saber que…
--Para.
Necesito que se detenga antes que me haga llorar de nuevo.
--No quise decir nada de lo que dije, ¿De acuerdo? Estaba furiosa y necesitaba culpar a alguien, y era fácil poner todo sobre ti para así no tener que enfrentarlo, pero no es tu culpa.
--Pero yo…
--Te perdono. Si eso es lo que necesitas escuchar, te perdono. Te perdono hoy y mañana y el resto de los días de aquí en adelanteLe digo, con la esperanza de arreglar su corazón roto.
Entonces, después de un minuto mirándome, sonríe un poco y me dice:
--Gracias.
Le sonrío de vuelta.
--Necesito hablar con ustedes dos. ¿Está bien?
El asiente y se levanta, llamando a Maggie.





                                                          
 



--Oí que te vas.
Empujo la mochila en el maletero del auto de los Carrington (Creo que es de Maggie, específicamente) mientras miro hacia atrás.
--Sólo por unos días.
Ver a Dan parado ahí me pone nerviosa, porque está solo. Y el universo sabe que no soporto los espacios donde sólo somos dos personas. Retrocedo para poner distancia y también para poder respirar.
--Quería hablar contigo antes de que te marcharas.
Doy un paso más atrás, esta vez no necesariamente por mis demonios internos, sino porque el chico es tan endemoniadamente deslumbrante con ese estúpido cabello negro despeinado y su piel morena que no puedo pensar correctamente.
--¿De qué?
--Oí sobre la cosa de Tess.
Retiro la vista porque no quiero hablar de esto y mejor me pongo a meter el resto de las cosas en el maletero. Marcus me dijo que él lo haría, pero tiene una llamada por teléfono importante del trabajo y yo quería meterlas ya para no andar tropezándome con ella. Maggie está haciéndome galletas para el viaje.
--No es importante.
Entonces, de la nada, él está enseguida de mí, como a dos centímetros, y sostiene una de mis maletas en su mano.
Doy un respingo y chillo mientras mi respiración se corta y retrocedo un par de pasos atrás. Siento que mi pecho se retuerce con dolor.
--¿Qué sucede?Exclama, alarmado.
Pongo mis manos en mi corazón y parpadeo un poco para evitar acumular lágrimas.
--¡No necesito tu ayuda!Le grito después, furiosa.
¿Por qué todo el mundo me hace esto? ¿Por qué no pueden respetar al menos un buen metro y medio de distancia? ¿Por qué hacen lo que hacen?
--¿Pero qué te pasa? ¡Sólo quería ser amable!
Me recargo contra el auto e inhalo. Me siento como si acabara de correr un maratón.
Internamente me alegro de que Nina no hubiera contado a Dan mis rarezas/traumas/cosas, pero ahora tengo que explicárselo para que deje de invadir mi privacidad, y odio hacer eso.
--Te voy a explicar algoLe digo, con cierta brusquedadHay muchas cosas en este mundo que no soporto, y una de ellas es el contacto con las personas. ¿Okey?
--Pero si ni siquiera te toqué.
--Pero estabas cerca. Muy cerca. Bastante cerca.
Me mira unos momentos y luego asiente.
--Entiendo.
Me gusta que no me pregunte por qué, pero obviamente no me dejo mostrarlo.
--Okey. Entonces estaremos bien.
--¿Me vas a dejar ayudarte a meter las cosas o tampoco puedes soportar eso?
Frunzo el ceño al detectar la broma.
--Piérdete.
Me vuelvo y meto otra bolsa, una nueva, llena de cosas que Maggie me compró y que aún no he usado.
--Oye, lo siento. Enserio. Eso fue una estupidez.
No le contesto. Ni siquiera lo miro.
--Enserio, lo siento. ¿Ves?
Me vuelvo para ver lo que sea que esté haciendo, y lo veo retrocediendo.
--¿Está bien así?
Suspiro.
--Sí. Así está bien. Pero eres un imbécil.
--Si, ya he escuchado eso. Oye, voy a acercarme ahora porque voy a ayudarte, ¿De acuerdo?
Dudo un momento, pero al final asiento y me muevo a lado mientras él camina hacia la última maleta. Cierra el maletero y se vuelve hacia mí.
--¿No deberías estar con Nina?Le pregunto.
--Vine a verla, pero está haciendo galletas con tu mamá porque te ibas hoy. Más o menos me corrió.
Sonrío.
--Qué bueno.
Sonríe mientras se pone una mano en el pecho.
--Auch. Me dolió. Pero ya, enserio. Quiero hablar contigo sobre lo que pasó con Tess.
--¿Por qué?
--Dijeron que me defendiste.
Suelto una carcajada.
--Sí, claro. Siento romper tu corazón, pero lo que en verdad pasó es que le dije que era una estúpida al salir contigo si sabe que no puedes mantener tus manos para ti mismo.
Su cara se deforma.
--¿Quién te dijo eso?
--Ella. Después de eso me llamó perra ye dio un puñetazo. Pero también estaba insultando a Nina. Y el universo sabe que yo no iba a tolerar eso. Ha sido muy dulce conmigo.
Se queda en silencio un momento.
--Entiendo que hayas defendido a Nina. Y me alegra y me divierte que lo hayas hecho, pero no tienes derecho a hablar sobre mí. Tú no me conoces. Tú no sabes si todo lo que ellos dicen es verdad. No sabes quién soy.
 Me siento como la peor persona del mundo, porque sé que él sabe del secuestro, y nunca me ha juzgado. ¿Por qué yo lo hago con él, entonces?
--Carajo. Lo siento, Dan. ¿Lo haces? ¿Eres un mujeriego?
Sonríe de pronto.
--Bueno, sí.
Ruedo los ojos.
--Idiota, me asustaste. Pensé…
--¿Qué? ¿Qué pensaste?
--No sé. Que pensarías que soy una horrible persona.
--No creo que seas una horrible persona.
--Gracias.
--Pero creo que eres un poquito… inusual.
Levanto una ceja.
--Puedes decir rara. No me ofende.
Sacude la cabeza aun cuando sonríe.
--Es que no creo que seas rara. Sólo inusual.
--No veo diferencia.
--Afortunadamente, yo síDice, mientras Marcus y Maggie salen de casa, listos para llevarme a la estación de trenBueno, Olivia, nos vemos.
Se da la vuelta para mancharse.
--Liv. Es Liv.
Sonríe.
--Nos vemos, Liv.
Nunca he tenido relaciones antes con personas, a excepción de unas pocas. Poquísimas. Como Lauren, Tim, Sierra, Derek, y el único de mi edad, Jay. Sin embargo no necesito mucha experiencia con adolescentes de su tipo como para darme cuenta de que él es un maldito problema.
Afortunadamente, es el problema de Nina y del resto de las chicas del universo. No hay nada que algún día pueda si quiera considerar agradecer de mis seis años en oscuridad, pero tengo una barrera a mi alrededor que me aleja no sólo de las buenas personas, sino también de las que podrían destruirme.
  Mi pequeña barrera me aleja de los encantos de personalidades como las de él, permitiéndome así estar sin él y a penas ser amigos.
Estoy a salvo.



                                                                  
 



Cuando regreso a casa, Lauren me espera en la puerta, y detrás de ella puedo ver a Sierra, Tim y Derek. Y me sonríen.
El frio se desvanece de mis huesos y es reemplazado por calor.



-Sthep Stronger. 

miércoles, 8 de enero de 2014

Regalos de reyes (De mí para mí)

 

Esto de tener dinero es una pasada (Gracias a mi fiesta de quince). Son Prueba de fuego y Cura mortal, que son el 2 y 3 de The Maze Runner, también conocido como Correr O Morir o El Corredor de Laberinto. Y el otro es Dias de sangre y replandor, que es el segundo de Hija de humo y hueso.

:)
Sthep.

lunes, 6 de enero de 2014

Taken. Capítulo 4.

Tumblr
Taken. Capítulo 4. "Vástagos"



--
Entonces… Puede que tengas que saber algoDice Nina en la cocina dos días después, mientras mete su celular a la mochila.
--¿Qué cosa?
Oigo a Señora Carrington llamar a Ally desde las escaleras. He descubierto que a Ally le gusta dormir.
--Más o menos todos saben.
La miro, no queriendo que diga lo que pienso.
--¿Saben qué?
--Fue una gran cosa cuando desapareciste. Te buscamos por mucho tiempo. Como que eres noticia.
Me quedo con boca abierta, incrédula.
Es peor de lo que me imaginaba.
--¿Qué pasa?Pregunta Señora Carrington cuando me ve.
--Ella sabe.
Señora Carrington deja salir aire de sus pulmones.
--Ya iba a decirte eso, cariño, enserioMe dice.
Quiero pedirle que no me llame cariño, pero temo que sea demasiado brusca o maleducada.
Me encojo de hombros, porque no puedo hacer nada más.
Ally aparece de pronto en la cocina, con mochila en mano y despeinada.
--¿Por qué nadie me despertó?
Tanto Nina como su madre gruñen.
--Lo intentaron, cariño, lo intentaronDice Marcus mientras entra en la cocina y toma una taza del gabinete.
Sonríe y nos mira a nosotras. Después me mira sólo a mí y estoy convencida que quiere abrazarme y besarme, pero sería demasiado incómodo, así que aparto la vista para darle señal que ni lo intente.
--Niñas, se les va a hacer tarde para ir a la escuela. Muevanse.
Nina y Ally toman su comida apurada, pero yo no, porque me desperté temprano: Tuve pesadillas. Desperté en sudor, temblando, con mi piel adolorida como cuando me hirieron. No grité, como suelo  hacer, y suspiré de alivio porque sería tan penoso.
Y llamé a Lauren. Me disculpé porque no quería despertarla, pero ella me escuchó hasta que colgué.
Subo a lavarme los dientes y entonces nos metemos al auto, donde ellos tienen conversaciones de las que soy inconscientemente excluida.
Y no me importa.
Tal vez fui parte de esta vida, en este auto, con estas personas, alguna vez. Pero ahora no lo soy. Soy la sombra de alguien que una vez perteneció, pero ahora se ha desvanecido.
Y estoy bien con ello.



                                                                




--¿Y ellas son unas perras? Dios, dime que no son unas perras. No puede ser que caigas en el cliché de cenicienta con las malvadas hermanastras.
Sonrío, de la manera en la que Jay sólo sabe hacerme sonreír, mientras camino por los abarrotados pasillos de la escuela privada, donde raramente no hay uniformes. Creo que la cosa es sólo de dinero.
--No, no son unas perras. Nina es linda, y no he hablado con Ally, pero no se ve con pinta de odiarme. Y yo no tengo nada de cenicienta, así que cállate.
Ríe al otro lado de la línea.
--Bueno, es un alivio. Pero, ¿Estás segura de que no hay ningún príncipe?
--Es mi primer día, ¿Qué quieres?
Ajusto mi mochila con la mano libre y busco los números en los casilleros, buscando el 433.
¿Dónde demonios está el 433? Sólo veo doscientos.
Sigo caminando y doy vuelta por el pasillo, comenzando con los trecientos.
--¿Pero no has conocido a nadie? ¿A nadie? Chica, has fracasado como fémina.
Hay veces que su vocabulario me da risa.
--¿Fémina? ¿Es tu nueva palabra de la semana?
--No, ésa fue de la semana pasada, ¿Te acuerdas? La de hoy es “Vástago”.
Frunzo el ceño y quito un mechón que se me ha escapado del chongo en mi cabeza.
--¿En qué frase utilizarías vástago?
--Vástago de tu jodida madre.
Exploto en risas, y eso hace que un par de ojos se fijen en mí. Camino rápido porque eso me pone nerviosa y choco por accidente con alguien. Mi mochila y mi celular caen,  y mi cabeza se estrella contra su pecho.
Tres cosas: Es hombre, tiene cuerpo wow, y lo sé porque ahora me siento aturdida por el golpe gracias a su duro pecho. Cuatro: Se ejercita mucho, porque nadie puede ser así de duro sin querer.
Me enrojezco por mi pensamiento. Bueno, al final parece que no sólo Jay es el pervertido, ¿No es eso cierto?
--Dijiste que no caerías en mis redes, ¿Pero qué tal estrellarte?
Abro los ojos y encuentro a Dan mirarme desde su uno setenta y algo de altura y sonreírme.
--Eso no cuentaDigo, agachándome por mis cosas.
Se agacha conmigo y toma mi celular en sus manos mientras yo tomo mi mochila.
--Creo que esto es tuyo.
Una respuesta sarcástica aparece en la punta de mi lengua, pero me la trago.
--GraciasDigo en cambio.
Por su expresión, puedo ver que esperaba mi respuesta sarcástica.
--¿Estás perdida? ¿Quieres que el chico guapo acompañe a la chica nueva hasta el aula?
--Claro. ¿Dónde está el chico guapo?
Levanta las cejas y sonríe.
Debo de estar loca: En mi escuela antigua prefería quemarme el cabello antes de hablar con alguien, especialmente chicos, pero ahora no tengo a nadie con quién hablar, y Dan parece ser un buen reemplazo temporal para Jay. Ya sabes: Alguien a quién molestar sin que haya problemas.
  No creo que Jay se sentiría muy feliz sabiendo lo que acabo de pensar.
--No acabas de decir eso.
--Sí, lo he hecho.
--No lo decías enserio.
--Sí, lo hice.
--No lo dices en serio.
--Lo hago.
Escuchamos el timbre sonar y me sonríe:
--No, enserio: ¿Quieres que te acompañe a clases?
Recuerdo a Jay decir sobre la cosa de cenicienta, así que me encojo de hombros y le digo:
--Me las apañaré sola.
Asiente, pero de cualquier manera me señala el camino. Ruedo los ojos y camino hacia allá. Cuando voy a guardar el teléfono en mi mochila, de pronto recuerdo que no he colgado.
--Dime que tú no escuchaste todo eso.
 Casi puedo escuchar su sonrisa del otro lado de la línea.
--Oh, sí. Lo hice.



                                                                
 




En la clase de educación física, hacemos equipos para jugar volley ball, y cuando la profesora dice mi nombre, quiero decir, “Olivia Carrington”, todos me miran como si se acabaran de encontrar a un niño secuestrado.
Y, bueno, lo hacen.
Al principio el nombre Olivia Carrington me suena extraño, casi surreal. Todo este tiempo yo había sido primero Liv, luego Liv Farley. Nadie nunca me llamaba Olivia aparte de Lauren. Aquí los maestros parecen tener un aneurisma si dicen algún sobrenombre, incluso aunque sea tan simple como Liv.

Me reúno con mi equipo, que me miran fijamente. Finjo que no me doy cuenta y me agacho para atar mis zapatos.
--¿Eres el nuevo juguete de Dan?
Miro hacia arriba, y una de las chicas de mi equipo, alta y morena, está observándome.
--¿Disculpa?
--Te he preguntado si eres el nuevo juguete de Dan.
Me levanto, quedando enfrente de ella.
--Eh… No estoy muy segura a qué te refieres.
--Dan. ¿El chico con el que hablabas en la mañana? Los vi.
Asiento.
--Sé quién es. Es la parte del juguete lo que no entiendo.
--A Dan le gusta jugar. Con chicas, me refiero. Cambia de novias como si tal cosa, a veces ni siquiera llegan a serlo. Son sólo… amigas. Vi cómo te sonreía esta mañana. Y déjame decirte algo, chica: Mantente alejada. Tú no necesitas más en tu plato, Carrington.
 --Okey. Uno: Deja de decir sobre lo que necesito o no en mi plato, tú no me conoces. Dos: ¿Quién eres tú? Apenas conozco a Dan. ¿Por qué estás diciéndome esto?
--¿No eres tú Olivia Carrington? ¿La niña secuestrada que acaba de volver?
No le contesto, pero siento la rabia florecer debajo de mi piel.
--Creo que sí te conozcoDice. Luego sonríeSoy Tess. Soy la novia actual de Dan.
La miro.
Ésta cuidad completa está tan malditamente loca.
--¿Entonces adviertes a todas las chicas que se cruzan en su camino sobre tu promiscuo novio?
Se encoje de hombros.
--Más o menos.
--OkeyMe giro para ir a otra parte lejos de ella, pero luego me vuelvoPor cierto, no; A tu pregunta, la respuesta es no. Ni siquiera lo conozco. No sé si quiera por qué te molestaste en advertirme.
--Eres una Carrington. Perdida, tal vez, pero eres una Carrington.
--¿Y qué demonios se supone que eso significa?
--¿La mayor de ustedes, Nina? Esa perra ha estado sobre mi novio todo este tiempo.
Mis cejas suben hasta el nacimiento del cabello.
He conocido a Nina desde hace tres días, con hoy, y no la conozco. Sin embargo, ha sido amable conmigo, sin preguntarme aún sobre mis heridas o cualquier otra cosa que no pienso contestar. Y yo aprecio eso. Además, la chica es dulce por naturaleza, ¿Cómo se atreve?
--Esa chica, es mi hermana, zorraNo puedo creer lo que acabo de decir, pero de cualquier manera continúoY si Dan prefiere estar con ella que contigo, es por algo. Y, hey, estar con alguien como él sabiendo que es un jugador debe ser exclusivamente para estúpidas, ¿No es cierto?
 Me da un puñetazo en la cara.
Y, bueno, el universo sabe que me lo tengo merecido.
--¡Eres una perra!Me grita mientras se inclina hacia mí, porque estoy en el suelo.
Soy inteligente. Esos seis años en la oscuridad intentando escapar de sus manos y cuchillos me hicieron rápida. Me hicieron reaccionar más rápido. Me atrapaba, al final, claro. Pero se tardaba más, y en ese tiempo, eso era como el cielo. Así que antes de que tome de mi pelo, me giro a un lado y la tumbo con mis pies después. Cuando está en el suelo, me levanto y pongo una mano en mi mejilla, punzante. El dolor, comparado, no es mucho. Me siento aliviada de que sea un puño en vez de un cuchillo.
  Entonces me doy cuenta de los gritos de conmoción y de la maestra, que me toma del brazo con cara de “Te voy a enviar a detención, pequeña niña del demonio”. Tiemblo ante el contacto y mi estómago se retuerce. El pánico me invade y chillo que me suelte. Logro zafarme, y corro hasta la salida, con lágrimas empezando a acumularse en mi rostro.
 Salgo del edificio, pero aún sigo corriendo por las banquetas, hasta que me canso y termino en un parque.
Ni siquiera lo logré a la quinta hora. Esto es un desastre.
Tomo mi celular y le marco a Jay, porque es lo mejor que sé hacer. Mientras espero que tome la llamada, a pesar de que no se si lo hará porque aún es horario de clases, pienso sobre el tiempo en que estuve encerrada. Pienso en el pánico al saber que iba a herirme de nuevo, y pienso en los vidrios o cuchillos cortando mis muslos y muñecas.  Me empiezan a doler, a pesar de que mis heridas físicas sanaron hace tres años.
--Eh, rara… ¿Qué demonios? ¿Estás llorando? Fueron esas perras, ¿Verdad? ¡Fueron esas!
--No, Jay.
--¿Entonces, qué es, Livie? Háblame. ¿Alguien te hice algo?
--Quise hacer que funcionaraLe digo entre sollozosQuise que no se fijaran en mí, pero lo hicieron y lo estropeé todo.
--¿Qué pasó?
Le cuento todo lo que pasó exactamente, diálogo por diálogo, acción por acción, mientras tiemblo entre sollozos.
--¿Dónde estás?Me pregunta cuando termino.
--Yo… No lo sé.
--¿No lo sabes?
--No. Empecé a correr después de eso… Me perdí. Maldición, esto es tan humillante.
--A ver, Liv. Cálmate. Te voy a colgar, ¿Okey?
--¿Por qué?
No quiero que me abandone.
--Porque le voy a llamar a Lauren para que llame a los Carrington para que vayan por ti. ¿Ves el nombre de las calles en dónde estás?
--Jay, no quiero verlos. Qué vergüenza.
--¿Y cuál es tu plan? ¿Quedarte en ese parque por siempre?
Suspiro y miro las señales, en busca de las calles. Cuando se lo digo, me dice que me calme una vez más y que todo va a estar bien antes de colgarme.
Me siento ahí, secando mis lágrimas y controlando mis respiraciones. El doctor Suresh me dijo algo así de contar mis respiraciones para tranquilizarme cuando entrara en pánico de ésta manera, pero al diablo con las respiraciones. El oxígeno no va a arreglar mi metida de pata. Ahora seguro parezco una completa freak para toda la escuela, para Nina y Ally, para Señor y Señora Carrington. ¿Y qué pensará de mí Lauren cuando se entere de lo que he hecho? Decepción sería una de las cosas que sentiría. Ella dice que soy fuerte y que no debo dejar que mis emociones me controlen todo el tiempo. Ella cree que puedo controlarlo.
  Pero no puedo, demonios.
Me quedo ahí en silencio hasta que aparece una llamada de Jay en mi celular.
--¿Hablaste con ella?
--Sí. Para este entonces ha de estar hablando con los Carrington.
--¿Se escuchaba decepcionada?
--¿Qué?
--¿Estaba decepcionada?
--Dios, no, Liv. Estaba preocupada, y bastante aterrada por ti. Que lo hayas perdido no significa que no lo entienda, Livie. Lo comprendemos. Sé que me has dicho muy poco sobre ello, pero lo entendemos. Y nos preocupamos por ti.
Lloro de nuevo, pero ésta vez por gratitud.
Tal vez existe Dios, y él se sintió tan mal por darme toda esa mierda que para recompensármelo me dio a Lauren y Jay.
--¿Cómo te sientes?
--Te amo.
--Wow, chica. Me alagas, enserio. Pero como que soy gay.
Río, y él ríe conmigo.
--Yo también te amo, rara. Ahora responde mi pregunta: ¿Cómo estás?
--Me duele la mejilla.
--Tienes que admitir que no debiste provocarla de aquella manera.
--Sí, ya sé que me lo merezco, mamáDigo la última parte con sarcasmo.
--No digo que te lo mereces, porque no es cierto. Pero lo que hiciste no fue correcto.
Suspiro.
--Es que Nina es tan dulce.
--¿Entonces ahora es tu mejor amiga? ¿Me has reemplazado? Dicen que la sangre es más gruesa, pero… Ouch.
¿Sangre gruesa…? ¿Qué…?
--Deja de decir tontadas, Jay. ¿Qué no escuchaste la parte en que te dije que te amaba?
--Ah, ahora lo dices en pasado. Del ya no.
--¡Tienes un don para girar todo lo que digo en mi contra!
Ríe del otro lado de la línea.
--Lo sé. Es una de las muchas cualidades que amas de mí.
Una vez más, él me hace reír, y el peso de lo que hice se hace más ligero sobre mi pecho. Pero al sonreír así de grande me hace doler la mejilla, así que dejo de sonreír y hago una mueca de dolor.
Entonces oigo unas puertas abrirse bruscamente y jadeos, y sé que estoy terminada.
--¡Olivia!
Estoy tan avergonzada que incluso no le digo que no me llame así. Me quedo ahí sentada mientras los dos Carrington se acercan y le digo a Jay que tengo que colgar. Ella llega y toma mi mejilla en sus manos.
--¡No me toques!
No es mi intención gritarle, pero me está matando. ¿Por qué me toca, cuando le dije que no lo hiciera? ¿Por qué hace lo que hace?
Ella pone las manos sobre su corazón.
--Olivia, yo…
--No me llames OliviaSusurro, abrazándome a mí misma, temblando.
Ella suelta un gemido lastimoso, como si estuviera a punto de echarse a llorar, y no quiero que lo haga, porque yo ya he llorado suficiente por los dos.
--Lo siento, no recordaba… Tu mejilla…
No termina la frase.
Marcus se pasa las manos por el pelo y entonces parece cinco años más viejo.
--Liv, ¿Estás bien?Me pregunta.
Asiento, aún sin acercarme.
--¿Te has lastimado en otro lugar?
Niego.
Se endereza y suelta un suspiro.
--Vamos. Hay que ir a casa.
Se queda ahí, esperándome, pero aún no me muevo.
--Prometo no tocarteDice.
Tardo un poco, pero al final me deslizo hacia el asiento trasero y no tengo más qué hacer que el estúpido ejercicio de respiraciones de Suresh. Él le dice algo por su nombre y yo aprendo que se llama Maggie.
 Después de unos minutos de camino, el ejercicio resulta y yo me relajo contra el asiento.


--Sthep Stronger.

jueves, 2 de enero de 2014

Mexicanadas Literarias

                       
(Foto sacada de Facebook)

Soy mexicana, y la intención no es ofender a nadie. 

-Sthep.