lunes, 11 de agosto de 2014

Broken Dolls. Capítulo 8.

. | via Tumblr
Broken Dolls. Capítulo 8.


Al día siguiente, espero frente a los lavabos cepillando mi pelo lentamente mientras veo a las chicas salir con el pelo húmedo de las duchas, algunas con toallas alrededor de su cuerpo, otras ya cambiadas. Palmeo las pastillas que me dieron la familia de Holly antes. Aparecieron hoy a mi lado, en mi cama. Me perturba pensar que uno de ellos entró cuando estaba dormida, pero al menos tengo las pastillas.
  Espero paciente, hasta que mi pelo queda sin ningún posible nudo y tengo bajarlo. Miro hacia las cortinas blancas y espero a ver salir a una pelirroja bajita. Pero no la veo salir de la habitación; la veo entrar.
Me muevo a toda prisa hasta que la tengo agarrada del brazo. Holly mira de mí  a su brazo y a mí de nuevo.
--¿Fallon? Vuelve a donde te encontraron.
--Es dónde estoy. Y estoy luchando para salir de aquí.
Sus cejas se levantan en sorpresa.
--¿Entonces eres una pequeña maniaca también? Chica, hay maneras de escaparse de este lugar. No los necesitas a ellos.
 Holly arranca su brazo de mi agarre de un jalón.
--Escaparme no es exactamente lo que busco.
Holly entrecierra sus ojos marrones y ladea la cabeza. El movimiento me recuerda a un búho.
--Fallon, ¿Qué te ofrecieron? Sabes que vas a salir perdiendo, ¿Verdad? No son de fiar.
Muñeca rota.
--¿Sabes que estás hablando de tu padre y tus tíos? Chris incluso está en esto.
Suspira.
--Él sabe, sabes.
--¿Sabe qué?
--Él sabe y no te lo dijo. No sabes nada sobre ti misma. Chris siempre ha estado de su lado.
  Alcanzo su brazo de nuevo y aprieto fuerte, atrayéndola muy cerca hacia mí para que vea que no estoy de paciente.
--¿Qué sabes tú de mí?
--¿Qué no sé yo de ti?
--Se me está acabando la paciencia. ¿Quién es Ethan? ¿Qué le hicieron a mis padres? Holly, ¿Qué me hicieron a mí?
  Cierra los ojos unos segundos, con aspecto de estar muy cansada, y cuando los abre, hay una chispa de algo muy doloroso.
--¿Segura que quieres saber? La ignorancia es bendición. Ellos siguen diciendo eso, ¿No? No he estado allá afuera desde hace algún tiempo.
  La desesperación me golpea cuando me doy cuenta de que no me lo va a decir tan fácil.
--Esto es todo. Voy a enviarte con tu padre.
Ahora es ella quien me agarra a mí, y tengo que decir que su agarre duele alrededor de mi muñeca.
--Sé que ellos te dijeron que me secuestraron, Fallon. Pero no fue así.
--¿Qué?
--No quiero ser encontrada.
 Me quedo quieta unos momentos, porque estoy tan confundida que no sé qué decirle o hacer.
--Pero… ¿Por qué?
--¿No me has estado oyendo? ¡Somos peones en su tablero! ¿Por qué quisiera yo que mi propia familia jugara con mi mente?
--Somos muñecas rotasSusurro.
--Bueno, sí has estado escuchando.
--Necesito que me cuentes todo lo que sabes, Holly. No sólo sobre mí, sobre ellos. Yo… Dios, ¿En qué me he metido?
  Holly niega con la cabeza.
--Ahora que me has encontrado, tengo que desaparecer de nuevo, porque significa que ellos me han encontrado. Tengo que irme ahora y me estás reteniendo.
--¿A dónde vas a ir? ¿Con quién?
--¿Por qué te lo diría, si estás con ellos?
--No les diría porque ahora no confío.
Sonríe.
--Bienvenida a mi mundo. Lo siento, Fallon. Realmente tengo que irme ya. Arruinaste mis cinco minutos de ducha.
--No puedo dejarte ir. Tienes que contarme.
Entrecierra los ojos y mira hacia la salida, luego de nuevo a mí.
--Podría decirte, si vienes conmigo.
Mis cejas se levantan.
--¿Huir? ¿A dónde?
--Tengo otro tío, por parte de mi madre. Angelo. Digamos que preferiría sacarse los ojos antes de verse con mi padre. Los odia a todos. Es él quien ha estado moviéndome de lugar y quien inventó la cosa del secuestro. Estoy bajo su cuidado.
  Y, por asombroso que parezca, empiezo a considerarlo. Seriamente.
Si yo voy con ella ahora, sabría la verdad sobre mis padres y sobre mí, pero perdería mi operación. Mi operación que probablemente no funcione. Pero si lo que dice Holly es verdad, entonces nunca me darían tal cosa como una operación. Tal vez ni siquiera existe. Tal vez sólo están jugando conmigo.
  Me pregunto qué es más importante: Saber qué pasó con mis padres (y por qué nunca supe nada de eso) y lo que me pasó a mí, o mi operación de prácticamente 0.02 por ciento de probabilidades de que funcione.
  Miro a Holly de nuevo.
--Él no estaría de acuerdo con eso.
--Claro que sí. Tú fuiste la razón por la cual él me ofreció quedarme con él, Fallon. Por lo que hicieron. Ellos sabían lo que iba a pasar si lo hacían, lo que te iba a pasar a ti, pero lo hicieron de cualquier manera. Y tú eras tan pequeña. Angelo no quería que creciera con personas así, y yo no quería tampoco.
  Y ahí es cuando decido.
--Holly, será mejor que hables en el camino.
Sonríe.
--No va a haber tiempo de hablar. Porque vamos a correr.
Holly me conduce hacia la salida y caminamos separadas en los pasillos para que nadie se de cuenta de que tramamos algo. ¿Por qué ver a dos dementes juntas? No muy buena idea. De pronto ella toma mi mano y me conduce a un pasillo. Doblamos ese pasillo y encontramos una puerta sin seguro. Holly la abre y me empuja dentro suavemente.  La verdad es que nunca había estado por esta parte de St. Gallen; Me daba miedo que un caníbal me comiera.
  Es una habitación vacía.
--¿Qué?—Le pregunta.
No me contesta, pero va hacia un rincón y arranca la alfombra rosa.
--¿Qué haces?
--Ven a ayudarme en vez de hacer tantas preguntas. Sé que estás llenas de ellas, pero no ahora.
Suspiro y voy a ayudarle a arrancar la alfombra, lo cual no es fácil, pero dos minutos después, hemos quitado un pedazo a jalones y debajo hay… hay una puertecilla.
--PasadizosMe dice HollyAngelo me informó de estos pasadizos. Dijo que han estado aquí desde hace años.
--¿Cómo él posiblemente podría saber de esto?
--Él sabe muchas cosas. Mejor no saber cómo.
Holly abre la escotilla y miramos las escaleras que desaparecen en la oscuridad.
--Bueno, tú primeroLe digo.
Suspira y se mete, bajando lentamente. Después, entro yo, y al final, cierro la escotilla de madera.
   Lo siento, Chris. Sé que confiaste en mí.
--
¿Holly?Susurro en la oscuridad cuando toco el suelo.
--Estoy aquí.
--¿Tienes una lámpara?
--¿Tengo pinta de tener una lámpara?
--Graciosa.
--Tendremos que ir a ciegas. ¿Dónde estás?
Ella encuentra mi brazo a ciegas y me aferro a ella. Caminamos pegadas a la pared, y puedo oír sus uñas sobre las paredes, arrastrándolas.
--¿Sabes que tanta distancia es?Le pregunto.
--No.
Caminamos por lo que parece una hora o así, hasta que de repente hace mucho frío y empezamos a oír algo. Agua cayendo. ¿Lluvia?
Holly se detiene frente a mí de golpe.
--¿Qué pasa?
--Escalones. Mira arriba.
Hay luz filtrándose desde arriba, un poco más enfrente,  por lo que supongo que es otra puertecilla. Holly avanza a tientas y sube las escaleras, conmigo tropezando detrás. Empuja y entonces…
 Lluvia. Estamos empapadas por una lluvia torrencial. ¿Cómo se supone que íbamos a saber que estaba lloviendo cuando no hay ninguna clase de ventana ahí dentro?
Holly sale y me da la mano para ayudarme a salir. No veo nada, pero parece que ella sí porque toma mi brazo de nuevo y me obliga a correr. Estoy a punto de preguntarle, pero entonces veo el carro negro estacionado, el cual abre las puertas. Para cuando estoy dentro, estoy temblando. Me siento como si me hubiera zambullido en una piscina en  pleno noviembre.
--¿Estás bien?
Un hombre mayor con pelo gris se asoma hacia atrás desde el asiento delantero, mirando a Holly.
--BienElla respira entrecortadamente, y estira una mano hacia debajo del asiento, sacando unas mantas.
--¿Quién es tu amiga?
--Tío Angelo, te presento a la mismísima Fallon Hasting. Fallon, éste es mi tío Angelo.
  Sorpresa cruza por los ojos de Angelo mientras sostiene mi mirada. Intento sonreír, pero por alguna razón termino encogiéndome de hombros.
--HolaMurmuro.
--Tenemos que irnos ya, tío AngeloDice Holly.
Angelo asiente y enciende el motor, y empieza a conducir rápido en esta tormenta. Casi le grito que tenga cuidado, pero me lo trago cuando él le lanza un bote naranja de pastillas a Holly.
--Aquí tienes, pequeña.
Holly suspira con alivio.
--Dios, gracias.
Abre la tapa de plástico y saca dos pastillas blancas y alargadas. Se detiene cuando me ve mirándola.
--¿Qué?
--¿De dónde las sacaste?
--¿Por qué luces tan perturbada al respecto?
Palmeo mis bolsillos hasta que siento el bote naranja de pastillas blancas y alargadas. Las muestro.
--MierdaOigo a Angelo susurrarNo sólo son unos bastardos, sino unos ladrones también.
--Me dijeron que eran mis medicinas usuales, pero mejoradas. Ahora, no estoy tan segura.
--No lo estés. ¿Saben qué son?Dice Holly, sosteniendo los dos tubos de pastillas con una mano, agitándolos en el aire.
--Duh. No. Por eso te estoy preguntando, genio.
--No te pases de lista, Hastings.
Sí, no soy muy sociable.
Oh, bueno.
--Angelo es científico. Él lo inventó, hace mucho tiempo. Sirve para dementes como nosotrasMe dice, entregándome el míoNo te emociones, no cura ni quita momentáneamente la psicosis, pero lo hace… no tan peor.
--¿Y eso qué significa?
Angelo me contesta esta vez:
--La medicina afecta a una parte de tu cerebro que… En términos prácticos, hace que las alucinaciones no se sientan tan reales. Así podrías tener una oportunidad de darte cuenta de que no es real.
--A veces me doy cuenta de que no es realLe digoMi doctora y yo practicamos. Aunque sólo funciona cuando no tengo miedo, o siento ninguna emoción fuerte. Es la única manera en la que tengo posibilidades de darme cuenta.
--Entonces, niñaDice Angelo mientras conduceeres muy afortunada. Sin embargo con esas pastillas aunque tengas una emoción fuerte puedes darte cuenta de que hay algo que no cuadra. Algo que no está bien. No es perfecta, sin embargo. Puede causar mucho sueño, comezón y algunas veces fiebre. Tal vez más, ¿Quién sabe? Sólo se probaron en veinte personas.
  Recuerdo la vez en que empecé a discutir conmigo misma en el espejo y cuando me dijo todas esas cosas horribles, y aun así pude darme cuenta de que ella no podía ser real. Incluso a través del miedo y la rabia.
  Mierda, en verdad funciona.
--¿Entonces me estás dando droga experimental?
--Yo no te lo di. Ellos lo hicieron. ¿Sabes por qué?
--John la envió a buscarmeLe contesta HollyPara eso se los dio. Para que le ayudaran a encontrarme.
--¿Después de lo que le hicieron? Ese hombre tiene bolas.
 Frunzo el ceño.
--Muy bien, ustedes siguen hablando de eso y yo ya me cansé. ¿Qué carajos me hicieron?
  Hay un momento de silencio en donde Angelo cambia miradas con Holly por el espejo retrovisor.
--Bueno, principalmente, hija, te mataronDice Angelo.
--No me jodas.
--Como por dos segundos, pero te revivieron los paramédicos. Detalles, detallesMurmura Holly, doblando las piernas debajo de ellaEl punto es que te mataron. Tenías tres años.
--¿Eso es todo? ¿Me mataron cuando tenía tres años? ¿Quién es Ethan? ¿Qué les pasó a mis padres?
--Ya quisieras que fuera todo. ¿No tienes café o algo, tío Angelo? Esto va a ser largoHace una pausaBueno, y whiskey para ella. Lo va a necesitar.
Angelo sacude la cabeza.
--Lo siento, pequeña.
--Bueno, Fallon, tendrás que aguantarte con… aire. También mataron a tu familia, a los tres. Sólo que ellos sí que se quedaron bien muertos.
  Sacudo la cabeza.
--No. ¿Qué? No. Ellos tres están vivos, Holly. Y yo también. Mamá, papá, Macey y yo.
 Niega.
--Me refiero a los reales.



-Sthep Stronger.
¿Ya entraron a la escuela? Entré hoy. Necesito más vacaciones para mis vacaciones.

domingo, 10 de agosto de 2014

Opposition (Jennifer L. Armentrout)




                                           Opposition (Lux, #5)

Ni siquiera he leído el libro, pero decidí que me iba a pasar por aquí para informarles (Aunque estoy segura de que media blogosfera ya sabe, porque soy floja y no pongo noticias cuando debería) que hace como tres días salió Opposition, el último libro de la saga Luxen. Lo descargué ayer y espero leerlo pronto. Por lo tanto, déjenme ponerles gifs para expresar mis sentimientos porque a veces no hay palabras para expresar cómo me siento (Y también porque soy floja):

                                    

                                                 



-Sthep.
Ps: Realmente no me gustan estas portadas nuevas.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Mini Reseñas: Of Neptune y Hex: A Witch and Angel Tale. Anna Banks y Ramona Wray.

Of Neptune
Reseña: Of Neptune.
Anna Banks.
Tercer libro de una trilogía
Emma y su maravilloso novio están desesperados por algún tiempo solos, lejos de los reinos marinos Poseidón y Tritón. Ellos visitan la pequeña cuidad Neptuno, la vivienda de Syrenas. Pero hay una corriente de tensión entre los Syrena de Neptuno y los del mar. Neptuno tiene otra amenaza también: Un encantador mestizo llamado Reed, quién apenas puede disfrazar sus sentimientos por Emma.















Of Neptune

Me encantaron los primeros dos libros de esta trilogía y estaba emocionada de leer este último libro, pero... Realmente no fue completamente de mi agrado. Sentí que el libro fue más o menos... innecesario. Si con el segundo libro le hubieran puesto el epílogo que le pusieron, hubiese sido el final.En Of Neptune están en un lugar diferente con personas diferentes y al final no importó, porque no hicieron ninguna diferencia.

  El chico Reed en cuestión no me agradó y tampoco Galen por como la mitad del libro, y vi tan poco de los otros personajes como Rayna y Toraf, que sin duda son mis favoritos. Lo cual apesta. Además, sentí que las primeras cien páginas fueron aburridísimas. Sin embargo me gustó el epílogo, porque los amo a los dos juntos.




                                                                                                                      





Hex: A Witch and Angel Tale
Reseña- Hex: A witch an angel tale.
Ramona Wray.
Libro único.
Como la mayoría de las chicas de Rosmund High, Lily Crane, de diescisiete años, está consciente de Ryder Kingscott. Es el chico más popular de la escuela, genial,  misterioso, y completamente intocable... especialmente para Lily. Porque cuando Lily toca a alguien,  aprende instantaneamente todo sobre sus vidas. Y una habilidad como esa puede ser hábil, pero está destrozando la vida de Lily. Así que está en shock cuando Ryder le pide salir, y más cuando se entera de que tienen un rival. Lucian Bell es el guapísimo chico nuevo que no puede quitar los ojos de Lily. Ser perseguida por dos hotties debería hacer a una chica feliz, pero Lily está escéptica. Los chicos actúan como si se conocieran, con un odio apasionado que sólo puede ser raíz de un oscuro y peligroso secreto. Un pasado lleno de secretos terribles. Un pasado que podría matar a una chica.







Voy a comenzar diciendo que el título no tiene mucho que ver. Generalmente ves la portada y el título y te esperas algo divertido tipo Hex Hall (no estoy segura de si puse las reseñas alguna vez, pero esos libros me gustaron mucho. Es una pena que el último nunca fue publicado en español). Pero no fue nada como Hex Hall, aunque tampoco es una cosa mala. Me gustó. Le puse tres estrellas en Goodreads.
      Entonces, me gustaría decirles de qué se trata realmente pero si se los digo va a arruinarles la mitad del libro (Aunque no, porque si puedo llamar a este libro algo es predecible) y no quiero hacer eso. (Bueno, sí quiero, porque me encanta dar Spoilers, pero no quiero que se enojen conmigo)
 La historia se desarrolló bien durante el libro, pero cuando consta de las explicaciones, creo que se quedó un poco corto. ¿Por qué Elizabeth regresaba con ella cada vez? ¿Por qué Ryder les dejaba la herencia a las otras chicas si ya sabía que iban a morir?
      Quedaron preuntas abiertas ( o al menos para mí) y la mitad fue más o menos predecible, con un final al cual le faltó un epilogo, o un capítulo más. ALGO. LO QUE SEA.



-Sthep S.

lunes, 4 de agosto de 2014

Broken Dolls. Capítulo 7.


Broken
Broken Dolls. Capítulo 7.


Ellos dicen que hogar es donde está el corazón y esas mierdas, pero están equivocados. Mi corazón está con mi familia y ellos ya no son mi hogar.
   Es este pensamiento lo que me permite darle batalla a Chris en la última lección. De pronto Chris alza la mano y detiene mi golpe, mirándome fijamente a los ojos y deteniéndose completamente.
--Fallon. ¿Quieres hablar de algo? ¿Lo que sea?
Sacudo mi cabeza.
--No. Es sólo que el esto me está matando. Sólo quiero terminar ya.
--Te entiendo.
Suelta mi mano y levanto mi pierna en un golpe, dándole en el costado. Toma mi pie antes de poder separarme y me da la vuelta. Termino boca abajo en el suelo.
--Eres un verdadero asco.
Ríe.
--¿Es esa tu manera de coquetear?
--Claro. Como si estuviera coqueteando contigoGiro y golpeo su entrepierna con mi teni.
--MierdaSusurra mientras cae al suelo a mi lado. Me levanto.
--Sólo estoy muy enojada. El universo es un asco. Quiero regresar con mi familia, pero no puedo.
--¿Por qué?
Él atrapa mis pies con los suyos y me hace caer. Se coloca a horcajadas encima de mí, impidiéndome moverme.
 Alzo las cejas.
--¿Y ahora quién es el que está coqueteando?
Sonríe, mirando nuestra posición comprometedora.
--Lo siento, Barbie, no eres mi tipo.
--Cerdo. Yo soy el tipo de todos. ¿Es que no te has fijado en mi belleza deslumbrante?
--Tu boca sucia desenfoca.
--Tú amarías esta boca para decirte muchas cosas sucias.
Levanta las cejas sorprendido con cierta diversión.
--Dios, también eres una pervertida.
Sonrío.
Me toma todo lo que tengo, pero me impulso hacia enfrente, empujo su pecho con mis manos, y en un segundo yo estoy arriba de él, con mis piernas a cada lado de su cintura.
--La verdad es que sí. ¿Qué te puedo decir?
--Supongo que sólo sabes decir cosas sucias. ¿Por qué no puedes volver con tu familia?
Suspiro y ruedo a un lado hasta estar acostada enseguida de él. Él me mira a mí y yo miro el techo.
--Ellos no me quieren de vuelta, perdedor. Casi mato a su hija pequeña. Casi mato a la bebé de la familia.
--Lo siento. Apesta ser tú.
--Pues sí. Aunque también apesta  ser tú, la verdad.
--Oye, graciasDice con sarcasmo-- pero… ¿Por qué?
--Tienes que ir por tu prima inestable con alguien más inestable. Caray, entiendo por qué estás tan molesto.
--Sólo estaba siendo un imbécil, Fallon.
Asiento y volteo a verlo nuevamente.
--Lo sé. Quiero decir, eres un imbécil el ochenta por cierto del tiempo. Creo que es de familia.
--Ja, ja. Graciosa.
Sonrío hacia él.
Luego dejamos que el silencio llene el lugar.
--Tal vez no funcione, Chris. La operación.
Suspira y cierra los ojos. Cuando los abre, me dice:
--No le digas a nadie sobre esto, ¿Okey?
Ahora estoy confundida.
--¿Sobre qué?
Chris encuentra mi mano en el espacio entre nosotros y entrelaza nuestros dedos. Aprieta fuerte.
--Todo va a ir bien, Fall. Estamos juntos en esto.
En este momento, con nuestras manos entrelazadas en nuestro último día, con él dándome un sobrenombre real, aparte de Barbie y mimada… Me doy cuenta de que de verdad podríamos ser amigos.  Y sé que é también se da cuenta, por el destello de conocimiento en su mirada. Lástima que lo descubrimos hasta ahora.
   Esta noche puede simplemente cambiar todo.



                                                               




--¿Lista?
Miro hacia el umbral de mi puerta y encuentro a Chris, ya con su uniforme de pasante. El miedo corre por mis venas y no puedo respirar.
  Voy a volver a St. Gallen. Esta noche.
De repente siento que voy a tener un ataque de pánico. Es uno más de mis problemas y déjame repetirme la palabra con M para describir lo que es.
--Lista.
Chris me mira y me ofrece su brazo. Casi me río de su intento de hacerme sentir mejor, pero lo necesito así que me lo trago. Envuelvo mi mano alrededor de su brazo y dejo que me guíe afuera.
  Adiós, aire fresco.
  Adiós, comida decente.
  Adiós, contacto humano normal.
  Adiós, ropa bonita.
Adiós. Adiós a todos, los extrañaré. Juro nunca olvidarlos, aunque sea lo último que haga. Ustedes han sido mi gran amor.
  En la sala están esperando: El señor Carmichael, Carter y Lucy. Y sus ojos se fijan directamente en mi mano alrededor de su brazo.
--Todo está listoDice CarterEl conductor está esperando, chicos. Despídanse y eso.
--Tengo que ir al bañoDigo, dejando a Chris y yendo a la puerta del baño cerca.
Cierro la puerta tras de mí y miro en el espejo. Esta vez, mi reflejo se queda quieto.
Ruego a una fuerza superior que haga esto fácil. Ruego por encontrarla. Ruego por mí.
Y luego salgo para enfrentar lo que no quiero.
--Chris, escúchameDice LucySé que Fallon es una chica muy guapa, pero hijo… Ella es inestable.
--Mamá. Fallon apenas es mi amiga. ¿De acuerdo?
--Ustedes dos han pasado tanto tiempo juntos y temo que has desarrollado sentimientos hacia ella, hijo. Tú no puedes…
  Mi estómago da vueltas.
--De acuerdo, mamá. Para empezar, yo hago lo que quiera con mis relaciones. Dos, deja de hablar mierda de ella. Ya lo sé. Y por último, somos solos amigos.
--Ella es peligrosa.
--Tu madre tiene razón, hijoConcuerda John Carmichael.
--¿Y quiénes son ustedes para decir todas estas cosas después de lo que le hicieron? Lo siento, mamá, pero lo que están haciendo es un asco. Siempre han actuado de mierda.
  Cierro la puerta silenciosamente, quedándome dentro. Después la abro ruidosamente y cierro para que los desgraciados sepan que es hora de cerrar la boca.
--Estoy listaLes digo. Miro a Chris--¿Estás listo?
Asiente, y yo no me acerco a él. Miro hacia Lucy y Carmichael con dureza.
--Bueno, diría que es un placer, pero me están enviando a una misión suicida, así que se los diré si estoy viva al final.
  Sus caras son de roca.
--Oh, vamos. Estoy bromeando. Las bromas nunca son malas.
Chris suspira y pone una mano en la parte baja de mi espalda, dirigiéndome hacia la salida.
--Empecemos con el show.
En el carro, me pongo el cinturón y subo las piernas en el sillón.
--Me gusta aquí afueraLe susurro.
Suspira.
--Siento lo que te hicieron, Fallon.
--Oh, bueno. Está bien. Quiero decir, me asustaron hasta la mierda, pero ahora tengo una oportunidad de empezar de nuevo. Así que…
  Me mira fijamente a los ojos y sonríe débilmente.
Y de pronto tengo la sensación de que sabe algo que yo no.
--¿Qué?Interrogo.
Sacude la cabeza, rompiendo el contacto visual.
--Nada. Es sólo que odio que tengas que volver a ese lugar. Odio pensar que Holly está ahí dentro. Odio pensar en lo que les hacen.
--No todos son tan malosIntento tranquilizarlo, pero mis palabras saben raras en mi garganta.
  Rompemos contacto visual de nuevo y cada uno miramos por nuestros lados de las ventanas.
“Por favor, universo”, ruego, “No hagas tu mierda. Déjame encontrarla aquí en St. Gallen. Déjame encontrarla”.
  Cuando llegamos, Chris me toma del brazo y volteo.
--Espero que vaya bien, demente.
Sonrío. Esto es más lo que conozco.
--Yo también, perdedor.
Me pellizca el brazo y me dice:
--Ahora desaparece, Barbie.
--¡Ay, eres un odioso!
Así nos despedimos antes de que entre de nuevo al infierno, al lugar donde realmente pertenezco.



                                                             



Hago un show cuando entro, de la manera en la que tengo que hacerlo, para que así me puedan meter en el área de los dementes. Cuando los enfermeros falsos que la CIA metió con nosotros me toman de los brazos, grito y me sacudo. Los verdaderos enfermeros vienen corriendo y veo a uno acercándose con una jeringa.
 Demonios, ahora sí tengo miedo. Odio las inyecciones.

--¡No, aléjate! ¡Deja! ¡Déjame!
Lo triste es que esta vez lo digo de verdad. Estas personas no son muy agradables al momento de inyectar. Lo hacen como si te estuvieran apuñalando.
--¡No!Chillo--¡No! ¡No quiero!
Golpeo a algunas de las personas que me sostienen y consigo correr unos cinco pasos antes de que me atrapen de nuevo. Él la encaja en mi hombro y el mundo se para y se queda quieto por un momento.
Es entonces cuando empiezo a desvanecerme.



                                                                        
 




Cuando despierto, veo blanco. Pero esta vez no estoy en el hospital del campamento. No, esta vez estoy en St. Gallen, en una de esas pequeñas habitaciones en donde el suelo y las paredes son blancas y acolchonadas.
   Había oído hablar de estas habitaciones para locos. Las había visto en libros y series, pero nunca pensé que yo llegaría a estar en una. O al menos esperaba que no.
 Al menos no tengo una camiseta de fuerza, pero la ropa normal se ha ido. Tengo el mismo uniforme gris.
 He perdido todo de nuevo.
Me hago bolita en mi lugar y me doy la vuelta. Miro hacia esa pared opuesta, y veo que no es completamente de colchón-de-locos. Hay una ventana de cristal tintada de un solo sentido. El tipo que salía en Mentes Criminales cuando interrogaban a los delincuentes.
  Me levanto y miro a través de ella. Excepto que no lo hago, porque sólo puedo ver mi reflejo. Como… un espejo.
Me pregunto si me están observando desde el otro lado.
--¿Qué importa si te ven o no?El espejo me contesta de regresoTe lo mereces. Tú perteneces aquí. La mataste.
Presiono las manos sobre el vidrio frío.
--Yo no la matéLe susurro a la perra frente a mí.
Ella levanta una ceja.
--Atravesaste sus costillas.
--¡Pero está viva! ¡Está viva!
--Y tú, ¿Cómo lo sabes?
--Porque…
Asiente, sonriendo, con esa expresión de yo sé algo que tú no.
--Yo… No recuerdo.
Y es verdad. No lo hago.
--Tal vez estoy mintiendo, tal vez noMe dice, con una sonrisa de lado--¿Quién sabe?
--¡Deja de jugar con mi cabeza, perra!
Hace una mueca.
--Oh, vamos. Sé amable.
--Tú no eres realLe susurro, jadeando.
--No. Tú no eres realRemarca la palabra túTu no existes. Eres una sombra. Eres el reflejo en el espejo.
--¿De qué hablas? ¡Yo soy real! ¡Tú eres el reflejo!
Ladea la cabeza.
--¿Pero cómo puedes estar segura?
--Esto… Esto no tiene sentido. ¡Detente! ¡Largo de mi cabeza, hija de perra!
Se encoge de hombros y cierro los ojos.
--Yo soy real. ¿Cómo no podría ser real?Me alejo del espejo y cubro mis ojos con las manos.--¡Eres sólo un reflejo!
Pero cuando vuelvo a mirarla, ella se ha ido. Sólo estoy yo, luciendo completamente fuera de mi mente.
 Entonces la puerta se abre, y un enfermero viene con una maletita donde sé que tienen sus medicamentes y jeringas. 
  Retrocedo hasta que mi espalda pega contra la pared.
--No, no. EsperaSuplicoEstoy bien. Juro que estoy bien.
Pero sigue acercándose hacia mí, y yo ya no puedo retroceder más.
--No, no, no. ¡Detente, espera!
Pero no me hace caso. ¿Por qué lo haría? Saca una jeringuilla de su maletín y la llena de un líquido transparente, y camina hacia mí.
--Por favorRuego por última vez.
Encaja la jeringa en mi brazo, y me sostiene cuando mis rodillas comienzan a debilitarse. Y me mira a los ojos. Asiente.
  Y sospecho.
--Vas a dormirte por un rato, pero no estarás completamente drogadaDice, ocultando sus labios del espejoChris dijo que vas a estar bien.
  No me siento como para tirarme al suelo y dormirme, pero él me jala hacia el piso y entiendo la indirecta. Dejo que me sostenga mientras voy hacia abajo.
--Actúa drogadaMe advierte antes de levantarse y salir por la puerta.
Cierro los ojos, y después de unos minutos, dejo que el sueño me tome.




                                                                   




Cuando despierto, lloro un poco, debo admitir. Es sólo que fue bueno mientras duró y ahora simplemente lo extraño. Me mata pensar que podría estar aquí el resto de mi vida, ahora que he probado algo nuevo.
   Ahora que he probado la libertad.
Pero hay una razón por la que estamos aquí. Porque somos peligrosos. Porque no somos estables allá afuera con el resto de la sociedad. Somos una bomba caminante.
  Me encojo de una esquina y dejo que mi mente se vacíe. Es mejor que pensar, porque pensar en sólo muy doloroso. Cuando estuve aquí la primera vez que ingresé, fue una pesadilla bien elaborada. Es mejor si sólo… si sólo no sientes nada. Aunque sea por un instante.
 No sé en qué momento, pero la puerta se abre y una enfermera mayor con aspecto maniaco viene a llevarme al comedor a comer con el resto. Tiene esa mirada de “Intentas algo y verás cómo te electrocuto”.
  Así que no intento nada.
Me conduce a la pequeña habitación gris rodeada de guardias de seguridad y me suelta para que pase por mi bandeja de comida. No se ve apetitoso, pero la tomo de cualquier manera y levanto la vista para ver con qué psicópata asesino voy a sentarme. Escaneo la habitación: El señor que creía que era Dios, el muchacho que oía al demonio en su cabeza, la adolescente (Juro que su nombre empezaba con M) que mató a toda su familia…
  Pelirroja.
Mi respiración se atasca en mis pulmones por un instante, mientras veo la espalda de alguna muchacha menuda pelirroja, con pelo corto que parece haber sido cortado a tijerazos. En la foto, tenía el pelo largo, pero esa fue de hace años, porque su padre al parecer no era lo suficientemente cercano para tener fotografías recientes.
  Hay de esos padres en el mundo, ¿Sabes? Es muy triste.
Ella se sienta sola, en esa blanca y fría mesa circular. Arrastro mis pies, sintiendo los ojos de los guardias sobre mí, e intento no hacer ningún movimiento brusco que les haga decidir que van a electrocutarme mientras me siento al otro lado de la mesa, frente a Pelirroja. Sin embargo, no puedo ver su rostro, porque su pelo caer sobre su cara y tiene la cara clavada en el plato mientras mueve el tenedor, sin intención de meterse nada a la boca.
 Hago mucho sonido con mi bandeja, moviendo hacia mí y golpeando el tenedor de plástico sobre ella. Y así, lentamente, sube el rostro y deja que el pelo caiga.
--Hola, Holly.
Sus ojos brillan al escuchar su nombre, pero entonces se detiene en sus vías y me mira fijamente, abriendo mucho los ojos.
  Y luego empieza a reír.
Por supuesto, no sé qué está pasando.
--Oh, Fallon. ¿Cómo caíste en sus redes?
  Mi corazón tropieza en mi pecho. El aire se queda atascado en mi pecho. Y mi cerebro, bueno, mi cerebro corre a mil por hora.
--Yo…--Murmuro--¿Cómo sabes mi nombre?
--Porque te conozco.
--Nunca te había visto aquí antesAfirmo, porque lo recordaría. Algo así de grande, lo recordaría.
  Lo recordaría porque mi futuro ahora pende de ella.
Sonríe de lado y niega con la cabeza lentamente, chasqueando la lengua.
--Te dije que yo te conocía a ti, pero nunca dije que tú me conocieses a mí.
--Eso… No tiene sentidoLe digo--¿Qué sabes de mí?
--Cosas.
Y luego se hecha a reír, poniendo sus manos sobre su boca, como una niña de cinco años. Y tengo la impresión de que es con lo que estoy tratando.
--¿Cómo llegaste aquí?Me pregunta, moviendo el tenedor y luego apuntándome con él.
--
Tu padre.  Él me envió por ti.
Holly frunce el ceño.
--Y tú… ¿Tú simplemente aceptaste?
 No respondo, pero ella puede ver la respuesta en mi rostro. Ríe.
--Seguro te ofreció algo a cambio, ¿Cierto? Y tú les creíste. Oh, niña ingenua. Me recuerdas a mí.
 Parpadeo un par de veces, casi no creyéndome lo que me está diciendo.
--¿De qué estás hablando?
--No lo están haciendo por tiDiceEllos nunca lo harán por ti. Eres su muñeca rota, Fallon: fácil de jugar.
--Holly. ¿De qué hablas?
--CulpaMe dice, apretando los dientesSu último intento de arreglarlo. Es por eso que te enviaron a ti por mí, porque te van a dar su parte del trato de cualquier manera. ¡Pero no significa nada! Fallon, eso no repara el daño. Quieren arreglarlo, pero no pueden. Nunca van a hacerlo.
--¿Arreglar qué?
--¡Lo que te hicieron!Grita, y se levanta, tirando toda nuestra comida de nuestra mesa al suelo--¡Lo que te hicieron hace tantos años! ¡Lo que le hicieron a tus padres! ¡Lo que le hicieron a Ethan!
  Los guardias corren hacia ella y la toman, arrastrándola hacia la salida.  Hay una pequeña conmoción en la sala y las enfermeras intentan calmar al resto de los pacientes, y yo simplemente me quedo viendo la puerta por la que desapareció.
  ¿Lo que me hicieron hace años? ¿A mis padres? ¿Quién es Ethan?
Hay muchas preguntas en mi cabeza, y mientras voy de regreso a mi celda acolchonada cuando termina el almuerzo, la duda se implanta en mi cabeza. Algo tan pequeño, tan insignificantemente pequeño que puede cambiar absolutamente todo. Así que esa noche, cuando voy a las duchas a darme un baño y Chris se aparece y con un dedo en sus labios, lo miro con nuevos ojos.
--Tienes suerte de que no esté desnudaSusurro.
Sonríe, y gira el pomo para dejar el agua correr.
--¿Viste a Holly?Pregunta.
“No lo están haciendo por ti. Ellos nunca lo harán por ti. Eres su muñeca rota, Fallon: fácil de jugar.”
Muñeca rota.
Eres su muñeca rota.
Fácil de jugar.
  Las palabras se mueven en mi cabeza, y me encuentro agitando la cabeza a Chris y mintiendo mejor que nunca:
--No. Pero no siempre todos salen a comer, Chris. Están encerrados en sus celdas acolchonadas. Dame un par de días para verlos todos. Y tú, ¿Encontraste algo en la sala de los no-dementes?
  Suspira y niega.
--Había una pelirroja, pero era claramente un tinte y tiene como treinta años.
Pongo mi mano en su brazo a modo de consuelo.
--Va a estar bien.
No puede ver tras mi mentira, y sé que debería ganarme un Oscar. Debería molestarme mentir tan fácilmente a la única persona que a pesar de que no le gusto  me apoya, pero ahora es simplemente demasiado tarde.
  Muñeca rota.


-Sthep Stronger.

martes, 29 de julio de 2014

Reseña: Tempting Rowan, Micaela Smeltzer.

Tempting Rowan (Trace + Olivia, #3)
Reseña: Tempting Rowan.
Micaela Smeltzer.
Es como el tercer libro de una serie
en el cual no me he leído los anteriores.
:D
Me hunde el entumecimiento. Me arrastra hacia abajo y no puedo ver la superficie. Es más fácil fingir que no siento. Y por más que finjas, más fácil es creer. Pero él quiere salvarme. Sólo que no puede. Tengo que salvarme a mí misma... y no sé si quiero.

La vida de Rowan Sinclair ha sido todo menos fácil. Con una madre alcohólica y un padrastro sórdido, ha sido su responsablidad criar a sus hermanos más jovenes. A los 21 está atada a una vida que no quiere, pero no ve otra alternativa. Después de todo, ¿Qué le pasaría a su hermano y hermana si ella se fuera?
  Trenton Wenworth ve el dolor detrás de los ojos de Rowan Sinclar. No quiere otra cosa más que hacerlo desaparecer. Sostenerla. Amarla.  Pero Rowan mantiene a todos a una distancia segura. Pero si hay algo que pueda romper las paredes que ella ha construido alrededor de ella, es Trent.  Así que no evita a toda costa. Pero a Trent tú no le evitas. Es terco y determinado. Salvará a la chica aunque le cueste todo.

Amor, mentiras y decepción.

Ese es el nombre del juego cuando estás tentando a Rowan.

-Yo hice la traducción y ya saben-

Pregúntenme qué estaba esperando de Tempting Rowan cuando lo tomé. No mucho, te responderé. Pregúntame con qué terminé. Con...definitivamente algo.

Tempting Rowan es acerca de algo que tal vez ya vimos en muchos otros libros, y sí es cierto: No hay mucha novedad. Y sin embargo, la razón por la cual le di cuatro estrellas en Goodreads fue por lo que me hizo sentir. La primera mitad del libro estuvo simplemente bien, sin pena ni gloria. Fue después de la mitad cuando se me empezó a formar algo en el pecho, y al final, mi corazoncito de quince años ya no podía soportarlo. Al final yo estaba como:

                      

"Santa mierda, he destruido mi vida".

Hay una cosa que la autora te hace creer (Pero que no puedo decir porque sería un Spoiler y no quiero hacerles eso) e hizo que mi corazón se quisiera salir de mi pecho. Dime dramática.
  Sin embargo, sentí que era muy repetitivo cuando constaba del Bad Parenting (En estos momentos no sé cómo ponerlo en español. Pero es ser mal padre) y me tenía cansada en algunos puntos. Otra cosa que me hizo fruncir el ceño fue el asunto de Tristan. Pensé que la autora de lo había sacado de la manga porque no sabía qué hacer, y eso no me gustó. Esa cosa de que si te mientes te lo crees eventualmente, no me gustó. No significa que no creo en ello, simplemente fue hecho de una manera muy pobre aquí.
  Por otro lado, tal vez no me sentí muy conectada a Trenton , pero si a Rowan y a los niños, y a Travis. Oh, él era un honor y me hace querer leer su libro (Que son el uno y dos de esta serie. Lo sé, soy toda una malota).

   Casi nadie ha leído este libro y eso es una porquería, porque aunque no fue perfecto, creo que merece que más personas lo lean. Yo se los recomiendo :D


-Sthep.

lunes, 28 de julio de 2014

Broken Dolls. Capítulo 6.


Dead wrong.
Broken Dolls. Capítulo 6.


Al día siguiente, salgo de la habitación en la cabaña gigante para tomar clases con el perdedor cuando en la sala encuentro algo familiar.
--¿Cam?
 Cam. Cam el enfermero que era lindo conmigo. Ese Cam.
 Él me da la espalda, pero sé que es él. A menos que esté alucinando. Te juro que esto es una mierda.
 El Cam que podría o no ser Cam se da la vuelta y me sonríe.
Pero espera, ya me he tomado la medicación: No se supone que sea tan malo. Se supone que me mantiene fuera de enloquecer por completo.
--Fallon. Esperaba poder verte.
--Espera, ¿Tú eres de la CIA? ¿Eres el infiltrado en St. Gallen?
--Sí.
--¡Pequeño hijo de perra! ¡Me tenías engañada!
Me acerco  y le doy un golpe en el brazo. Sonríe y cuando lo intento de nuevo, lo evade. Me hace una especie de llave y yo termino en el suelo.
--Pensé que te estaban entrenando para que te defendieras a ti misma.
--¡Ey! ¿Esa es tu manera de saludar a viejas amigas, Cameron? Además, dame un respiro, tengo aquí dos díasLe reprocho desde el suelo.
  Me sonríe desde arriba. Me quedo observando un rato sus ojos verdes y cabello rubio. Tal vez es esta luz, pero me acabo de dar cuenta de que el tipo está bueno.
--¿Ves algo que te guste?
Niego.
--No. Nada interesante, la verdad.
Hace una mueca y se lleva la mano al corazón.
--Auch.
--
Sí, sí, lo que sea. Ahora ayúdame a levantarme.
Él toma mis manos y me pone en mis pies.
--¿Vas de salida?Pregunta.
--Sí. Pero vas a acompañarme hasta allí. No es una preguntaÉl se ríeEntonces, ¿Acabas de salir de ver al jefe? Uno diría que desde que me secuestró recordaría su nombre, pero no. Sabes, pudiste haber dicho algo. En St. Gallen, me refiero. Pudiste haber dicho “Oye, están buscando a una pelirroja, así que cuídate”. Quiero decir, fue muy perro de tu parte.
  Sacude la cabeza  y sonríe mientras salimos de cabaña/casa.
--Nunca realmente había conocido a alguien que cambiara de tema tan rápido.
--Culparía a la psicosis, pero no tiene nada que ver, la verdad. Quiero decir, cuando estás mentalmente desequilibrada puedes culpar de muchas cosas a la enfermedad, pero mi madre siempre me decía que era imposible tener una conversación conmigo. Aunque no estoy segura de cuándo me volví una psicópata. Aunque a lo mejor sí, según esto los psicópatas como yo no podemos organizar nuestros pensamientos. Mierda, a lo mejor eso es. A lo mejor la psicosis me impide comunicarme con las personas semi-normalmente. Tiene sentido. ¿Pero por qué mi madre me diría que es imposible tener una conversación conmigo? Aunque no sé exactamente cuando me volví una psicópata.  ¿Sabes que ese es el término que nos dan? Suena tan horrible. Quiero decir, sé que hay muchos psicóticos horribles, pero yo no soy una de ellas. Mi doctora dice que mi psicosis es pasiva si hacemos comparaciones, lo cual me hace pensar en cuán jodidos están los demás, así que…
     Cam  pone una mano en mi boca.
--De acuerdo. ¿Y si tocamos un tema y luego otro?
Asiento y la quita de mi boca.
--Entonces, ¿Por qué tienen que enviarme a mí cuando tú puedes averiguar si Holly realmente está ahí? Tú trabajas ahí.
Sacude la cabeza.
--Yo fui el primero que entró a St. Gallen, pero no tuve acceso al área de los pacientes más… inestables.
--Te refieres a los locos de remate.
--Bueno… Sí. Como te decía, no tuve acceso a ésa área y Holly podría o no estar ahí. Podría conseguir la entrada, pero eso tardaría, así que en vez de eso Carmichael envió más de nosotros para vagar por ahí en la noche, yendo de habitación a habitación para buscarla. Es cuando te atraparon. Ellos pensaron que escapaste, y no has sido la primera que lo hace, pero sobre actuaron al respecto: Despidieron a todos y contrataron a nuevas personas. El nivel de seguridad nos hace pensar que Holly realmente está ahí y quién la está ocultando sospechó de los infiltrados. Pero podría no significar nada.
  Asiento hacia él.
--Pues a mí me suena como a nada. Quiero decir, si un loco se escapa, ¿A quién NO vas a despedir?
 Se detiene a mi lado, lo que me obliga a parar también y mirarlo.
--La palabra loca es realmente muy fuerteDiceY muy fea. Fallon, tú no estás… loca. Sólo tienes un desorden.
--Oh, dios, suenas como la maldita psicóloga. ¿Es que no tienes internet? Busca psicosis. Esa mierda es realmente muy peligrosa. Y déjame decirte esto, amigo: Tenerlo es también una mierda.
--Pero no te has perdido completamente. Todavía sigues siendo tú.
--Aún. ¿Pero cuánto faltará antes de que piense que soy Dios o que el demonio me está hablando en la cabeza diciéndome que mate a todos?
--Cuando recibas el tratamiento…
--¡Si resulta, Cam!
Da un paso hacia mí.
--Si no estás segura, ¿Por qué aceptaste?
Mi respuesta es simple:
--Porque estoy desesperada.
Hay un momento de silencio entre nosotros, y de repente ya no le puedo sostener la mirada. En vez de eso miro el pasto debajo de nuestros pies.
--Sólo me preocupo por ti, Fallon.
Eso me sorprende. Sé que somos algo así como amigos, más o menos. No lo suficiente como para que se preocupe por mí.
--¿Por qué?La pregunta se resbala entre mis labios, casi un susurro.
Y él me sonríe.
--Supongo que porque eras la única que no intentaba atacarme cuando le daba los medicamentos.
  Nos reímos juntos, y eso libera la presión dentro de nuestros pechos. Aspiro aire y dejo que llene mis pulmones. Aire fresco. Realmente no tenía mucho de eso antes.
Me doy cuenta en este momento que sí acepté esto porque estaba desesperada, pero desesperada por este pedacito de vida. Desesperada por no volver a aquél lugar nunca más. Me gusta esto: el aire fresco y el sol en mi piel, la ropa bonita y el contacto con personas que no lo han perdido completamente.
--Me gusta esta vida.
Reconozco la voz como mía, pero no se me ocurre por qué le diría eso a Cam. Me parece demasiado profundo, esas cuatro palabras.
  Él mira al cielo y sonríe, y después me mira a mí de vuelta.
--A mí también. Es bastante buena, ¿Verdad?
Parece darse cuenta de que probablemente no debió decir eso. Pero no me ofendo: tomo las cosas de la manera en las que son. Me tocó tener una vida de mierda, y eso es una porquería, pero no puedo hacer demasiado para cambiarlo.
  Excepto que sí puedo.
Encontrar a Holly.
Ahora, sí eso fuera así de simple. Tengo que encontrarme con el imbécil para nuestras clases.
--Sí, es buenaLe contesto.



                                                                   




--De acuerdo, perdedor. ¿Qué me vas a enseñar hoy?
Hoy él ni siquiera me ve.
Imbécil.
--Pensé que como alguna arte marcial sería demasiado difícil para ti, empezaré con defensa personal básica.
  Levanto las manos al cielo en desesperación y le digo:
--¿Pero por qué no se te había ocurrido antes? ¡Se supone que tengo que defenderme, no ser una Yaki Chan, idiota!
--No sé si te diste cuenta, pero lo único que hacíamos en Karate era intentar evadir patadas. ¡Y eras un asco! Así que hoy vamos a ir por los básicos. Los básicos de niños pequeños. Espero que la neurona que tienes sea suficiente para eso.
--Realmente espero que te atropelle un camión. No que te mueras. Sólo que te atropelle.
   Por un segundo, me parece que está sonriendo ante mi comentario. Por un segundo, me parece que de aquí en adelante dejará de ser un cabroncete. Y después, en 0.2 segundos, esos pensamientos se esfuman.
--Supongo que esa única neurona tuya no te deja pensar en mejores insultos para decir. Patético, la verdad.
  Mi pierna toma control sobre mi mente y se alza para meterle una golpiza al imbécil, pero éste ya lo está esperando, así que cuando está a punto de llegar lo toma y lo voltea, haciendo que yo caiga al piso.
--Tienes que poner más fuerza a tus patadas. En verdad no tienes mucho músculo. ¿Muchas hamburguesas?
--¿Sabes qué? Retiro lo dicho. Espero que el camión sí te mate.
Suelta mi pierna y me volteo para verlo. Entonces el imbécil hace la cosa más inesperada: Me tiende la mano.
  Y yo dudo, claro. Quiero decir, tiene que tener su truco, ¿Verdad?
--Vamos, deja de mirarme como si fuera a matar a tu chihuahua.
--¡Yo no tengo un chihuahua! ¿Por qué las personas piensan que los chihuahuas son para personas ricas o tontas, o ambas? Los chihuahuas son feos, todos ojos grandes y temblorosos. Y siempre tiene que estar ladrando, te lo juro. Mi vecina tenía uno y te prometo que todas las noches me debatía entre ir y abandonarlo en un lugar muy muy lejano o no. Ese perro era como los cobradores: Nunca te deja en paz. Y luego se ponía a temblar como si el muy bastardo tuviera miedo. ¡Bueno, debería tenerlo, no me faltaba mucho para meterle un tiro! No literalmente, ya sabes. Me refiero a una metáfora de manera muy dolorosa literalmente.       Realmente no sé lo que acabo de decir, así que si ignoras esa parte simplemente está bien. ¿Sabes cuáles me gustaban? Los pequeños con nariz chata que parece que la piel se les cae. Sé que debería saber el nombre, pero se me olvida todo el tiempo. Creo que es Pug.
  Se queda ahí parado, mirándome.
--Te juro que nunca había escuchado a alguien escupir tantas palabras de un sopetón.
--La expresión “Escupir” cuando se refiere a decir algo es en mi opinión ridícula. Quiero decir, no es como si literalmente escupieras las palabras. ¿Te imaginas? Creo/ escupitajo/que/escupitajo/eres/escupitajo/un…
--De acuerdo, ya entendíMe detieneAhora respira profundo. Hay que concentrarnos, ¿De acuerdo? Defensa personal básica.
--Ah, ya, claroReconozco cuando me levantoEntonces, ¿Qué hago ahora, perdedor?
  Se me queda mirando un rato, como si hubiera algo en mi nariz. Me la palmeo por si acaso, pero todo parece ir bien.
Se recupera antes de que pueda preguntarle.
--Vamos a seguir practicando. No vas a dar patadas, sino que vas a aprender como esquivar una patada y dejarlos en el suelo para que puedas correr y salvar tu vida. Pero aprender a patear también es importante. Estaremos unas dos horas practicando y luego vamos a ir a correr.
--¿A correr? ¿Para qué? Estoy en buena forma.
--Estás toda flácida.
--¡Ey, imbécil!
--Me refiero en los lugares importantes, demente. Como en las piernas y brazos. Tienes que tener fuerza.
--¿Cómo voy a adquirir fuerza en los brazos corriendo?
--No vas a hacerlo. Nos vamos a concentrar en las patadas hoy. ¿Es que no me escuchas? Además, no me cuestiones, Barbie. Soy tu instructor.
--Si mi instructor fuera bueno…
--No me empujes, Barbie. Ahora, a trabajar.
Corremos juntos media hora y luego me da un descanso de cinco minutos que no da abasto. Luego corremos de nuevo, y es en esta segunda ronda cuando el suelo se abre bajo mis pies y te juro que puedo ver lava abajo, pero siento el suelo bajo mis pies así que en un rincón de mi mente se me ocurre que no es real. Me aferro a eso mientras lucho contra el miedo y la desesperación.
Casi puedo sentir el humo en mi garganta y el calor en mi piel.
  Después de todo este tiempo he aprendido a no perder la calma. La mayoría de las veces. Mi doctora y yo trabajos mucho en respiraciones que no se supone que sirvan de mucho, pero algo es algo.
  Me detengo y miro al cielo cuando escucho las voces en mi cabeza. Son susurros, de las personas en mi vida diciendo que estoy loca: Mis padres, los doctores, los vecinos, mis amigos. Todos discutiendo sobre mi locura cuando pensaban que yo no estaba escuchando.
--Ustedes realmente no saben nadaLes susurro, volviendo a correr.
Los susurros no me abandonan.
--Cállense.
Se me dificulta respirar y hablar mientras corro, pero eso no me detiene.
--¡No quise hacerlo!
“Es tu culpa”, resuena en mi cabeza.
--¡No!
--¡Fallon!
Cuando abro mis ojos, veo los de Chris. Está parado enfrente de mí y sostiene mis brazos, manteniéndome cerca.
--Las vocesmurmuro.
--No son reales, Fallon. Eh, Barbie, concéntrate, vamos. Todo está bien.
Sigue diciéndome algo, pero las voces son más fuertes que la suya. De repente siento la adrenalina por mis venas y empiezo a moverme. Chris me deja ir, pero puedo sentir sus ojos sobre mi.
--PastillasLe escucho decir--¿Te has tomado tus pastillas?
Niego.
--Lucy me dijo que estaban…--Y me lengua se traba por un momento. Mierda--…batallando para conseguirlas. Dijo que esta noche.
--¿Por qué demonios batallarían para conseguir unas simples pastillas?
Es lo que yo pienso, la verdad.
Mierda, estoy tan enojada.
Salgo corriendo, siguiendo la ruta en la que Chris y yo estábamos, hasta que siento que las voces van disminuyéndose. Mierda, mierda. Cuando paso por donde dejé a Chris, está hablando por teléfono con alguien y corre a mi lado cuando cuelga. Toma mi brazo y me hace detenerme.
--Lo siento.
Antes de preguntarle, me golpea con el codo y caigo a la inconsciencia.



                                                                    




Cuando despierto, veo el techo blanco. Intento pararme, pero hay correas en mis pies. Tal vez eso molestaría a alguien más, pero a mí me alivian.
--Eh, Barbie.
Volteo a mi derecha y veo al perdedor sentado en una silla, mirándome. El pitido de las máquinas me hacen darme cuenta de que estoy en el maldito hospital de nuevo.
--Eh, perdedor. ¿Qué haces aquí?
--¿Recuerdas algo de lo que pasó?
--Sí. Y te voy a decir esto: Fuiste muy estúpido. ¿Qué no sabes que cuando nos ponemos en plan psicótico podemos asesinar personas?  Pude haberte matado. O atacado.
Sonríe.
--¿Recuerdas cuando te dije que eras un asco en eso de defensa básica? No ha cambiado. Nunca tuviste una oportunidad contra mí.
--Eres muy confiado.
--Es sólo la verdad. Siento haberte golpeado. No sabía qué hacer, así que llamé a Carter y me dijo que lo mejor era sacarte de combate.
Levanto mi mano para tocar mi frente dañada.
--Eres un asco, perdedor. Pero gracias.
Sonríe.
--Cuando quieras.
Intento darle una golpiza, pero desde que no puedo levantarme, no es fácil. Él se ríe de mí.
--Realmente eres un asco.
--Ya me habías dicho eso. ¿Qué tal esto? Hacemos una tregua.
--Ya habíamos hecho eso antes y no funcionó.
--Bueno, es mejor que intentemos esta vezDice, y tal vez piense que estoy bien ahora, porque se levanta y desabrocha las correas de mis pies.
--¿Qué te ha hecho cambiar de opinión?
--Es sólo que si vamos a ir por Holly, es mejor que confiemos el uno en el otro. Y me gustaría que me contaras de tu psicosis y qué tengo que hacer, para estar preparado.
Me encojo de hombros.
--No hay mucho que contar. Estoy loca.
Se vuelve a sentar después de quitar la segunda correa y se sienta en su silla de nuevo.
--Holly no era como tú.
Eso despierta mi curiosidad.
--¿Cómo era?
--Inestable.
--Yo también soy inestable, por si no te habías dado cuenta, perdedor.
--Me refiero a realmente inestable. Tenía profundos cambios de humor todo el tiempo y hablaba sola constantemente, al punto que no te oía cuando intentabas decirle algo. Siempre estaba enojada o triste, así que ya te imaginarás. No era… como tú.
  Me encojo de hombros mientras me siento.
--Mis doctores me dijeron que yo era afortunada. No me sentía de esa manera, pero sé que lo soy. Primero pensaron que no era psicosis, sino que deliraba por el estrés. A veces les pasa a las personas normales. Pero luego presenté más síntomas. Cuando eres psicópata, y sigo pensando que ese término es horrible, puede presentar algunos síntomas o no. Soy afortunada porque mi trastorno es pasivo, pero todavía me va mal a veces. ¿Sabes por qué me internaron? Quiero decir, ¿La razón por la cual se dieron cuenta?
  Asiente.
--Me dijeron que pasó algo con tu hermana.
--Caminé a la cocina por un cuchillo y cuando me llegó la lucidez de nuevo, había apuñalado a mi hermana en las costillas. Sobrevivió, pero… Ya sabes. Me internaron en St. Gallen.
  Y de repente, es la primera vez que veo algo real en su expresión. Simpatía.
--Lo siento, Fallon.
--Yo también.
Hay un silencio entre nosotros, así que lo rompo:
--De cualquier manera, no tengo comportamientos bipolares. Creo que por eso que Cam no me tenía miedo.
--¿Quién es Cam?
--Mi único amigo, se podría decir. Quiero decir, supongo que podríamos considerarnos como amigos. La verdad es que en la vida es difícil hacer amigos, pero cuando tienes un trastorno mental, bueno, es una mierda. Creo que uso la palabra  mierda muchas veces, pero la verdad es que siempre estoy como enojada. A lo mejor es cosa de la psicosis. Es la única parte divertida de tenerlo, ¿sabes? Puedes culparle todo a la psicosis. Pero mataría para liberarme de ella. Quiero decir, no literalmente… ¿O sí? ¡Tan tan tan! Suspenso.
--De acuerdo, demente. Desacelera. Hablé con mi mamá y me dijo que ya tiene tus pastillas.
--Genial. ¿Y cuándo me las van a dar?
--Ya. Disolvieron unas dos y la pusieron vía intravenosa mientras estabas fueraSaca un bote naranja de sus bolsillos y me lo daEsto es el resto.
--Gracias, perdedorLe digo mientras lo tomo.
--¿Estás lista para tus lecciones?
--Mierda. ¿Me acabas de noquear y ya quieres que siga? Tú me quieres matar.
--Lo siento, Fallon, pero no hay tiempo que perder.
Él ofrece su mano y yo no tengo más que tomarla y dejar que me ayude a bajar de la camilla.
--Bien. Pero por favor, apiádate de mi trasero loco.
Ríe entre dientes.




                                                                
 



Tres días pasan, y esos tres días no creo que he completado al menos veinticuatro horas de sueño. Carter nos checa de vez en cuando y se une a las lecciones, pateando mi trasero totalmente. Creo que es algo de familia.  No he sabido mucho del padre de Holly.
--Mañana en la noche la misión empezaráDice Carter, sentado a mi lado cuando veo televisión mientras ceno. Podía salir y comer con todos los demás, y tal vez encontrarme con esa chica Annie de nuevo. Ella era agradable. Sin embargo, yo ya he sido objeto de miradas muchas veces en la última semana y necesito un descanso.
--¿A qué te refieres con mañana? Es muy pronto.
--Según mi sobrino ya te las arreglas para tirar unas cuantas patadas y golpes.
--Sí, pero no es lo suficiente como para defenderme.
--Pero es lo suficiente como para correr si algo sale mal. El tiempo se agota.
--Si algo sale malRepitoUstedes siguen diciéndome eso. Es como si estuvieran cavando mi tumba. Se supone que esta mierda es fácil.
  Asiente y empieza a pelar una naranja que tenía en sus manos.
--Las cosas siempre pueden ir mal incluso en las cosas más sencillas.
--Eso es mierda. Carter, espero por tu bien que regrese viva o juro que voy a atormentarte para el resto de la eternidad, y puesto que no vas a poder exorcizarme ni alejarme con una médium de circo, te las vas a tener que tragar.
  Sonríe un poco, manteniendo la vista en la naranja. Estiro la mano hacia mi espalda y rasco. Últimamente he tenido mucha rasquera. Mi espalda y mis brazos están todos rojos y no es bonito.
--¿Mucha rasquera?Pregunta.
--Humm… Sí. Debe ser alguna reacción alérgica a algo. Oye, ¿No piensan que sería mejor que obtuviera la operación antes de ir por Holly? Es demasiado irresponsable mandar a una adolescente loca.
--Primero, el trato fue que después. Segundo, no vas a “ir” por ella. Sólo vas a localizarla. Vas a ser una observante. Si la encuentras, vas a decirle a Chris, que trabajará ahí como un pasante. El chico luce lo suficiente mayor para hacerse pasar por unoMe guiña el ojoBuenos genes.
--Carter… ¿Qué si no la encuentro y vengo con las manos vacías?
El pensamiento, de alguna manera, nunca se me había cruzado por la mente.
--Mantendremos nuestra palabra. Obtendrás la operación y te librarás de St. Gallen. Si funciona.
--Si no tendremos que volver.
Termina de pelar la naranja y la parte por la mitad. Me ofrece una, pero declino. Se encoge de hombros.
--Tienes dieciocho años. Puedes tomar tus propias decisiones ante la ley, es bueno si la operación funciona: La CIA te adoptaría y podrías hacer lo que quieras. Si no funciona, bueno…
--Estoy jodida.
--Más o menos.
  De repente el filete no se me antoja. De hecho nada se me anotoja.
--Buenas nochesLe digo, levantándome.
--Espero que todo salga bien, Fallon.
Si tan solo eso fuese suficiente.




-Sthep Stronger.

lunes, 21 de julio de 2014

Broken Dolls. Capítulo 5.


I'm a shameless bastard | via Tumblr
Broken Dolls. Capítulo 5.


Me dan una habitación en la cabaña gigante, donde el padre que Holly, que después supe que se apellida Carmichael, y su hermano (Mejor conocido como Tipo Con Ego) Carter vivían. Me dijeron que iba a estar bajo su supervisión mientras estuviera en esta loca misión.
  Lo primero que hago es cerrar con seguro la puerta y me dirijo al baño en la habitación. Es como un spa pequeño. Hay una tina. Nunca he tenido una tina antes. Y menos una tan lujosa.
Lleno hasta casi al borde y levanto el borde de mi camisa, sacándola por mi cabeza. La tiro al suelo y hago lo mismo con el resto de mi ropa. Del bolsillo de mi pantalón, sale la foto que me dieron de Holly.
 A parte del pelo rojo, ni siquiera se parece a mí. Ella es más delgada, con rasgos filosos, y ojos grandes marrones. La levanto y la llevo a un lugar lejos del agua, evitando el espejo en todo momento.
  No he visto mi reflejo en mucho tiempo. Dos años, para ser exacta.
St. Gallen no nos permite tener espejos porque podemos romperlo y hacer daño a nosotros mismo o a otras personas. Lo cual es estúpido, porque hay ventanas de vidrio en todas partes.  Hay chicas que les gusta cepillar su cabello viéndose en el reflejo del vidrio, pero lo he hecho estos dos últimos años bien sin espejo. Evito mi propio reflejo.
   Es la manera en que evito enloquecer.
No porque sea fea. La última vez que chequé, me veía bien. Muy bien. Enserio. Pero cada vez que me miro en el espejo, es cuando me pongo de nervios, porque hay sólo tres cosas que pasan cada vez: Una, estoy llena de sangre y con la piel agrietada. Dos, tengo la misma ropa que usé cuando intenté matar a Macey, con un cuchillo en mi mano. Tres, no me encuentro ahí.
   Los espejos son siempre un truco seguro, uno en el que siempre caigo. Pero sé las cosas básicas sobre mí misma: Pelo largo rojo, ojos azules. No estoy tan perdida.
Sacudo la cabeza y meto mis pies en la tina. Luego me meto entera, descansando mi cabeza contra el mármol. Y cierro los ojos.
  La sonrisa de Macey destalla detrás de mis ojos, y me recuerda que aún tengo una oportunidad de ser la hermana que merece tener.
Después de unos minutos, abro los ojos para enjabonarme y…
Sangre. El agua ha sido reemplazada por sangre espesa, desde mi cuello para abajo. Me incorporo y jadeo. Las náuseas me doblan y me levanto rápido, saliendo de la tina y chorreando todo el suelo lujoso con sangre.
Me doy cuenta de que no es real, pero no importa porque ya estoy entrando en pánico. Estoy tan asustada.
  No es real, no es real, no es real, no es real.
Lloro mientras arranco la toalla de la barra e intento limpiar la sangre, pero está sobre todo mi cuerpo y yo… Salgo del baño y busco en el armario más toallas, pero lo único que encuentro son sábanas. Decido que sirven, y me froto contra ellas, pero aún es demasiado.
 Se me ocurre que es real. La sangre. Es tan espesa y no la puedo quitar…
  En mi mente, veo a Macey sangrando en su cama.
Envuelvo la sábana sobre mi cuerpo y me pongo en una esquina, cerrando los ojos y escondiendo mi cara en mis rodillas, esperando a que termine.
   Siempre tengo que esperar hasta que termine.
Oigo a alguien tocando la puerta.
--¿Está todo bien?Preguntan desde el otro lado. Es una mujer.
Abrazo mis rodillas, atándolas más a mi pecho. No contesto.
--Abre la puerta.
Tiemblo un poco, y me doy cuenta de que han pasado como cuatro días desde que he tenido una alucinación, así que ahora tiene sentido que venga más fuerte. Más real.
  La puerta es golpeada desde el otro lado y se abre. Hay un momento de silencio, y sé que me está observando, pero no puedo levantar la vista de mis rodillas, temblando.
  Macey.
Oh, Macey. Te hice daño.
--Señorita HastingsDice alguien arrodillándose frente a mí, alguien con tacones bonitos, puedo decir. Pero no miro más arriba.
  Me toca el brazo.
--Señorita Hastings, ¿Puede escucharme?
Su voz suena tan dulce. Me pregunto qué tipo de rostro tendrá esa voz, así que miro arriba. Ella es mayor. Podría ser mi madre. Tiene un poco de sobrepeso, pero se ve linda, con un largo pelo castaño y lacio.
--Susurro.
--¿Se encuentra bien?
Pasan unos minutos antes de que asienta.
--¿Quién es usted?Susurro.
--Puedes llamarme LucyDice, sonriendo ligeramente. Se levanta y me da la mano, levantándome con ellaJohn me ha enviado a ocuparme de ti. ¿Pero quieres decirme qué ha pasado?
   Miro mis piernas. La sábana cubre todo excepto mis pies, pero puedo ver… gotas. Gotas, gotas y más gotas. Pero de sangre, nada.
   Cierro los ojos fuerte, y cuando vuelvo a abrirlos, ella me observa fijamente.
--Está bienDiceEntiendo. Pero estás a salvo. Lo juro.
   “No. No entiendes”.
--¿A qué se refiere con ocuparse de mí? ¿Quién es John?Pregunto para desviar el tema de mí.
--John es mi hermano. El padre de Holly. Por eso estás aquí, ¿No?
  Asiento.
--Sí.
Me mira un poco más y sonríe.
--Ni siquiera te pareces a ella, a pesar del cabello. No entiendo cómo se han equivocadoMurmura.
   Se me ocurre de repente que debe de ser difícil: Piensa que su sobrina está de vuelta sólo para descubrir que trajeron a la niña equivocada. Qué desastre.
--Lo sientoLe digo.
Parpadea sorprendida, como si hubiera dado cuenta de que lo ha dicho en voz alta.
--Está bien, chica. Vamos a vestirte. Traje algunas cosasDice caminando hacia las puertas y jalando un… perchero rodante lleno de ropa. Es como de esos que usan las pasarelas o películas. Mamá tenía uno.
--Yo…
--No puedes andar por el campamento con esas ropas sucias, Hastings.
--Fallon.
--¿Disculpa?
--Mi nombre. Es Fallon.
Sonríe.
--De acuerdo, Fallon. Ven aquí y dime lo que te gusta.
   Paso mis dedos sobre la tela. No he vestido nada más que unos pantalones y blusa de algodón desde hace mucho tiempo. Se siente como por siempre.
--¿Es muy malo?Me pregunta en un susurro de repente, observándome.
Levanto la vista.
--¿Qué cosa?
--Instituciones como St. Gallen.
--Te refieres a manicomios.
Parece que mi honestidad le sorprende.
--Sí.
--¿Quieres que te mienta para hacerte sentir mejor o la verdad?Digo, tomando una linda falda color rojo vino.
--La vedadContestaSiempre la verdad.
--DependeContesto yo.
--¿A qué te refieres? ¿Depende de qué?
--De dónde esté: Cuando entran te clasifican depende de lo que has hecho para estar ahí. Si es demasiado grave, te ponen con los peligrosos, y eso en verdad es un muy mal tiempo comparado con lo que el resto tenemos. Los locos normales tenemos relativa calma. Ya sabes.
--No, de hecho no.
Cuelgo de nuevo la falda y tomo una blusa verde de encaje. Es demasiado bonito y delicado. Me imagino a mí misma entrando en pánico y arruinándolo de alguna manera.
--¿Qué hizo Holly para que se dieran cuenta de que había algo más?
Pienso que no me va a contestar.
--Estaba conduciendo y pensó que un carro venía en su dirección así que frenó de golpeHace una pausaEl auto de atrás chocó con ella y la esposa estuvo en coma por dos días. Los hijos sólo unas contusiones, pero aun así.
--Entonces supongo que a ella no le iba muy bien. En St. Gallen, estar en los peligrosos es… Solitario. Te vuelve loco.
   Cierra los ojos con fuerza, y puedo ver que siente dolor por su sobrina.
--Lo siento.
--No te disculpes por decir la verdadDice.
   Me da la falda roja y otras cosas, y las apila en mis manos.
--Ve a ver cómo te queda esto.
   Ha escogido una blusa blanca de botones con la falda, y decido que me gusta. También me da unos zapatitos de piso negros. Cuando salgo del baño, ella me mira y sonríe.
--Te va bien. Supongo que has  extrañado la ropa normal, ¿No?
Asiento, caminando hacia ella.
--Se siente extraño. Y emocionante.
  Sonrío y giro sobre mis talones un par de veces. Supongo que ahora mismo me veo como una pequeña niña, pero no me importa. A pesar de que no he tenido mis medicinas y de que estoy en una especie de misión suicida, estoy emocionada.
  Escucho a Lucy reír.
Escuchamos un toque en la puerta y nos volteamos al mismo tiempo. Creo que lo he visto antes, en la bola de personas que observaban como enloquecía antes de que Carter me trajera.
  Aparto la vista, definitivamente dejando de girar.
--Fallon, éste es mi hijo Chris.
   Miro al chico y le doy un pequeño asentimiento para concentrarme rápidamente en las prendas de ropa. Con lo poco que he visto, sé que es alto y con piel blanca y cabello negro. Se parece mucho al tipo de chicos que solía salir antes, excepto que tengo una cosa por los morenos, y que no sean demasiado altos porque cada vez que los miro, tengo que echar la cabeza hacia atrás y al final del día me duele el cuello. Este chico no está ni bronceado.
 ¿Pero qué estoy pensando? No me gustan mucho las personas. O al menos no cuando saben que estoy loca. No me gusta que me juzguen, gracias. Y mis días de ligar han, definitivamente, terminado.
--El tío John me envió por ella para llevarla a sus clases de autodefensa.
  Cosas que acordamos: No podría un pie en St. Gallen en busca de su hija a menos que supiera como lanzar una patada decente. Su idea, no la mía. Pero oye, no me quejo.
--Oh, mira, justo ahora que hemos elegido este vestuario tan bonitoSeñala Lucy, mirándomeBien, la ropa de deporte está justo ahí.
--Esperaré afueraDice Chris, saliendo. Suena molesto.
   Cuando finalmente estoy cambiada, llego a la conclusión de que no duré mucho tiempo antes de volver a ropa elástica de algodón. Por alguna razón el universo ha decidido que no quiere que use ropa bonita.
  El chico Chris me espera afuera con los brazos cruzados sobre su pecho, apoyado en una pared. Cuando me mira, me mira casi aburrido.
   Decido que no me gusta del todo.
--Por este camino. Apúrate.
Frunzo el ceño, pero lo sigo mientras caminamos por el pasillo.
Cuando cruzamos todo el campamento y llegamos a los colchones de deporte donde hay muchas personas, miro mis uñas.
--Me voy a romper las uñasMe quejo en voz alta.
  Las uñas semi largas son lo mejor que he podido conservar. ¿Por qué no puedo tener nada bonito?
--Vamos, Barbie, van a volverte a crecerSe burla Chris enfrente de mí, con crueldad en su tono.
   Levanto la vista de mis uñas.
--¿Pero cuál es tu jodido problema?
  Parece sorprendido. Pues bien, si él piensa que puede llegar aquí a ser todo rudo conmigo, puede ir pensando otra cosa. Yo no estoy como para que una cosita caliente con una mala actitud como él me trate mal.
--Yo no tengo un problemaGruñe.
--Ah, supongo entonces que hay otra explicación para que te portes todo idiota conmigo.
--Tú no quieres meterte conmigo, pelirroja.
--Ni siquiera me conoces. ¿Qué te hice?
   Me guardo las malas palabras para mí misma esta vez porque de hecho quiero llegar a un punto.
--No me hiciste nada. Sólo estoy molesto.
   Al diablo.
--¿Entonces estás molesto y te desquitas con todas las jodidas personas? Cómo si no tuvieran más problemas como para que una cosita caliente como tú con una mala actitud venga a joderme más el día. Mierda.
--Bien. Estoy molesto porque trajeron a otra chica en vez de a mi prima. Estoy molesto porque yo iba a ir a buscarla y traerla a casa, pero en vez de eso le dan la misión a otra chica loca que no puede protegerse como es debido. Y porque cuando vayas, tengo que ser tu jodido compañero. Sólo vas a retrasarme.
   Es más o menos cuando decido que voy a darle una bofetada.
Si no habíamos llamado la atención antes, estoy jodidamente segura de que eso cambió aquí y ahora.
 Él se voltea hacia mí, con los ojos abiertos de par en par, con una mano en su mejilla que empieza a enrojecer.
--Primero que todo, yo no quería esto, sabiondo. En segundo lugar, tú no sabes nada sobre mí y mi psicosis. Tercero, eres una mierda por sacarlo y usarlo contra mí. Y último, si crees que voy a salir ahí afuera contigo para soportar tus mierdas, estás equivocado. Voy a pedir otro compañero. Eres una completa mierdaMiro abajo hacia mi uña ahora quebrada y de nuevo al rasguño en su mejillaEh, mira. Valió totalmente la pena.
  Me doy la vuelta y me dirijo hacia las colchas, donde todos nos miran con la boca abierta. Me doy cuenta de que Chris es el sobrino del director, así que debe tener una posición de intocable.
    Díselo a mi mano.
Me siento en una de las colchas donde están el resto, y finjo no darme cuenta de su existencia. Si estos abusivos creen que pueden derrumbarme, pues les voy a presentar a mi otro puño.
--Eso fue completamente asombrosoDijo alguien, y de repente siento que  un lado de la colchoneta se hunde por el peso.
   Miro hacia allá.
Me encuentro viendo unos ojos marrones, pertenecientes a una chica demasiado pequeña. Cuerpo menudo y piernas cortas. Tiene lentes de montura gruesa sobre su nariz y pelo negro largo en una coleta que llega hasta su cintura.
  Se ve como una nerd. Pero después de todo, ¿Quién soy yo para juzgar? Me veo genial pero no estoy muy completa.
--Sí, ¿Verdad?Sonrío amablemente, pero aún cautelosa.
Sube los lentes resbaladizos al puente de su nariz de nuevo mientras sonríe.
--Nunca había visto a nadie hablarle a Chris así.
--Ugh. ¿Él es siempre tan desagradable?
--Oh, no. No realmente. A todo el mundo le gusta Chris, pero a veces se pasa y todo el mundo teme confrontarlo. Soy Annie, por cierto.
--Mi nombre es Fallon.
--LindoDiceEscuché que estás aquí para recuperar a la hija de Carmichael.
  Me cruzo de brazos en una pose defensiva.
--Pues sí.
--¿La conoces? ¿A Holly?
--No. ¿Tú no la conoces?
Sacude la cabeza.
--Nadie aquí conoce a Holly.
--¿No se supone que…? No, olvídalo. No sé qué hacen aquí ustedes. Sólo sé que son de la CIA. ¿Son como mini espías o algo?
Se ríe.
--No. Eso sería una pasada. Nuestros padres trabajan en la CIA y más o menos somos obligados a pasar algunos veranos aquí para aprender cómo sobrevivir si algo llega a salir mal.
--No me jodas. ¿Cómo, cómo sobrevivir en una isla desierta?
--Algo así. No exactamente. Quiero decir, nos dan clases de botánica para aprender qué plantas se comen y en qué lugares se encuentran. Supongo que eso cuenta.
--¿O sea que terminan la escuela y luego pasan el verano… en otra escuela?
Annie asiente, volviendo a deslizar sus lentes hacia arriba con un dedo.
--Eso es una mierdaLe digo.
--Tenemos tres veranos aquí obligatorios, pero muchos de nosotros nos quedamos. Sé que no lo crees, pero es divertido aquí. Nos gusta.
--Supongo que sí. Los baños tipo spa deben de ser un sueño, ¿Verdad?
Se echa a reír.
--Sí, es cierto.
Nos reímos juntas.
--Entonces, ¿Por qué nadie conoce a Holly si los hijos de espías o lo que sea tienen que venir aquí tres veranos?
  Annie hace una mueca.
--Sé que Holly y el señor Carmichael nunca fueron muy cercanos. Ella estaba enojada con él la mayoría del tiempo y él no podía verla a la cara. Dicen que había tensión.
--¿Entonces por qué él quiere que vuelva a casa desesperadamente?
--Porque es su padre.
  Me gusta más mi versión de la paternidad, en donde los hijos se desvían del camino  y los padres ya no quieren saber más de ellos. Esta nueva versión me deprime, porque me hace pensar que aunque soy la hija de mis padres, ellos no quieren verme a la cara nunca más.
   A veces me cuesta imaginar que mis padres son los únicos que no quieren verme.
--Claro.
   Un tipo con cabello largo y pantalones holgados, sin camiseta, aparecen enfrente de la clase. Oye, no me quejo, está bueno.
--Ese es el instructor, me voy a mi lugar.
¿El instructor? Joder.  Y yo que ya estaba pensando cosas indecentes.



                                        



Como yo había dicho, los deportes no son lo mío.
En cuanto se acaba  la clase de Karate (Estúpido, estúpido, estúpido Karate) salgo de ahí, toda sudada y mal oliente. Fue honestamente horrible.
  Camino hasta el lago, y veo las ondas del agua extendiéndose. Pienso en meter mis pies, pero no es seguro para mí. Nada es seguro para mí. Generalmente no me importa, pero sí que me importa hacer cosas que me puedan exponer frente a otras personas.  De cualquier manera, me quito los tenis y calcetines, y meto un pie al agua.
   Tal vez era una pésima deportista, pero me gustaba el agua. Sólo flotaba y chapoteaba por ahí, pero solía gustarme. Luego los delirios comenzaron.
  Suspiro.
No se supone que tenga que mirar atrás. Pero siempre lo hago.
--¿Te gusta nadar?
Me volteo y encuentro al chico mirándome, con una marca enrojecida en la mejilla. Sonrío para mí misma.
  Te lo mereces, idiota.
--Solía hacerlo.
--No te pregunté eso. Te pregunté si te gusta.
Entrecierro los ojos.
--¿Es que quieres otro moretón que haga juego con ese? Porque mi puño está feliz.
Sonríe, y pasa una mano por su mejilla roja.
--Ninguna chica me había golpeado antes.
--Me pregunto por qué.
Sonríe.
--Vengo a disculparme. Es cierto, no es tu culpa. Sólo estoy muy molesto. Lo siento.
--Disculpas aceptadas.
  Se ve un poco asombrado por mi respuesta. Se pasa los dedos por sus cabellos negros.
--Oh, okey… Bien.
--¿Qué?Le pregunto.
--Nada. Sólo… pensé que me ibas a hacer rogar más.
Me encojo de hombros.
--Como sea, soy tu instructor.
Levanto una ceja, con curiosidad.
--¿A qué te refieres?
--Todavía vamos a ir juntos por Holly. Y apestas en esto de defenderte, así que ahora voy a ser tu instructor.
  Me cruzo de brazos y él levanta los brazos, como su supiera que estoy a punto de saltar sobre él.
--Fue John quien me dijo que hiciera lo que se necesitase.
--BienContesto entre dientes--¿Cuándo empezamos?
--Ya.
--¿Ya? Estoy muriendo aquí. ¡Acabo de salir de esa clase de Karate de muerte!
--De la cual apestaste.
--Te odioLe digo, pero avanzo hacia él de cualquier manera después de tomar mis cosas.
--Eso está bien.
  Caminamos lado a lado hacia las colchas ahora vacías. Las personas se alejan, pero algunas miran atrás hacia nosotros.
--¿Tenemos qué hacer esto al aire libre?
Me mira desde abajo.
--¿Te molesta?
--Sí. ¿Podemos hacerlo en otro lado?
--No te preocupes, dentro de cinco minutos todos se irán. Hay clases.
   Me siento en silencio y espero a que todo el mundo se haya ido. Él se sienta conmigo frente a mí.
--Realmente lo sientoDiceSiento ser un hijo de puta contigo. Sé que debe ser difícil.
--¿Qué cosa?
Pasa un tiempo antes de que conteste.
--Psicosis.
--¿Pero por qué todo el mundo está empeñado en hablar de mi psicosis? No sabes nada sobre ello.
--Crecí con Holly.
--Pero yo no soy Holly.
--Yo… aún lo siento. Debí ser más considerado.
--Hay que hacer un trato, ¿Okey? Nunca vamos a hablar de esto nunca más. Estoy harta.
--Bien.
  Cinco minutos después, me patea el trasero.
--¿Sabes? Se supone que tienes que enseñarme cómo bloquear tus ataques, no solamente patearme el trasero.
Sonríe engreídamente.
--¿Y cuál es la diversión en eso?
Ruedo los ojos. Me da la mano para levantarme y lentamente empieza a explicarme las posiciones en que puedo noquear a alguien.
  Es entonces cuando siento el agua en mis pies.
Miro hacia abajo para encontrar el agua hasta mis tobillos, subiendo más rápidamente. Miro hacia el lago, pero no hay ningún lago. Veo el océano. Y cuando miro hacia Chris, él no está. Estoy literalmente sola hundiéndome lentamente en el océano.
  Cierro los ojos y tomo un respiro profundo. Y me hago la misma pregunta que siempre casi siempre me hago a mí misma cuando no sé si esto es real: ¿Cómo llegué aquí?
 
Piensas que si de repente estoy en medio del océano con agua ahora en mis muslos entonces tengo que saber que es un delirio.
Ja.
 Podría, si no tuviera lagunas. Una vez estaba recogiendo las cosas en mi habitación y lo próximo que volví a saber es que estaba  en el parque a dos cuadras.
  Piensa Fallon. ¿Cómo llegaste aquí?
Lo último que recuerdo es estar con Chris. Yo no vine al agua, el agua vino a mí. Todavía estaba con el cuándo empecé a sentir  mojado, ¿Verdad?
… ¿Verdad?
Mierda.
  Tapo mis ojos con mis manos e intento moverme a algún lugar seguro.
Un lugar seguro. ¡La arena! ¡Playa!
Miro hacia el otro lado, pero no veo nada más que agua. Si estoy en medio de la nada en el océano, y no estoy hasta el cuello de agua… Eso no tiene sentido. Tendría que estar hundiéndome.
  ¡Ajá! ¡Esto no es real!
--¿Fallon?
  Miro alrededor, buscando la fuente de la voz. Pero sólo hay agua.
--Fallon.
  Macey.
Camino por el agua, gritando su nombre.
--¡Fallon!Grita.
Y de repente la veo. Una pequeña cosita de rizos rojos y ojos avellana.
Ahogándose en el agua.
--¡Mace!Grito yo.
Las olas se vuelven más salvajes, y la alejan de mí.
--¡Macey!
--¡Fallon, vuelve!
¿Volver? Si estoy yendo hacia ella.
--Macey…
Entonces llego hacia ella.
Y es demasiado tarde.
Su cuerpo de un metro flota en el agua, inerte. Sus cabellos rojos están más oscuros y están a su alrededor como cuando duerme, creando una especie de halo. Excepto que no lo está.
 La tomo en mis brazos y la levanto hacia mí.
Y abre los ojos y sus ojos se clavan en los míos, negándose a dejarme ir.
--¿Por qué, Fallon?Pregunta con su voz infantil.
Doy un respingo y la dejo caer. Entonces siento brazos fuertes alrededor de mí, atrapándome.
Grito.
--Shhh, shhh… Está bien. Fallon. Está bien. Vuelve.
¿Que vuelva? ¿Qué?
Cuando abro los ojos de nuevo y miro hacia arriba, no hay ningún océano. Estoy en las colchonetas, con Chris sosteniéndome desde atrás, apretándome fuerte contra su pecho. Inmovilizándome.
  Sostengo su mirada mientras mi corazón late frenético contra mi pecho.
--Está bien. ¿Estás bien?
--Estoy bien.
--¿Segura?
--Sí.
Lentamente, afloja su agarre hasta que me tiene fuera de su espacio personal. Me dejo caer en la colchoneta y cubro mis ojos con mis manos. Nunca es más fácil que la primera vez.
--¿Quién es Macey?Pregunta.
-Es mi hermana.
Se pone de cuclillas a mi lado y me mira fijamente.
--¿Quieres hablar de eso?
--¿Y yo por qué querría hablar de eso contigo?Lo hago sonar de la manera más grosera que puedo mientras me levanto.
  Endurece la mandíbula mientras se levanta y se pone frente a mí.
--Ya veo que has vuelto a ser tú misma. Podemos continuar con la lección.
--Tú no me conoces.
Da un paso al frente, quedando a unos dos escasos centímetros de mí.
--No quisiera.
Sé que se supone que sea un insulto, pero lentamente sonrío. Es casi una amenaza.
--No. No quisieras.
Mi pierna se levanta y golpeo su ingle. Cae al suelo con un golpe seco y aspira aire con dificultad.
--¿QUÉ NO HABÍAS DICHO QUE NO PODÍA DEFENDERME, PERDEDOR? Le grito mientras río.
  Toma mi pie y me tira abajo con él. Rodamos en las colchonetas, forcejeando.
--¡Pensé que habíamos hecho las paces!Me grita.
--¡Pensé que dijiste que ya no te ibas a meter en mis asuntos! ¡Auch! ¡Auch, quítate!
--¡Sólo intentaba ser… ay, amable! ¡Deja de pellizcarme, chica loca!
--Oh, así que ahora usas las palabras, ¿Verdad? ¡Porque piensas que eso me va a doler, pero no me duele tanto como te dolerá cuando meta tu lengua en tu culo!
--Tienes una boca sucia. ¿Es que tu mamá nunca te dijo que debes de ser menos como un chico? Si no tuvieras senos…
--¿Por qué ves mis senos, pervertido? ¡Ey, déjame en paz! ¡Suéltame ya!
--¡Suéltame tu primero!
--No confío en ti.
--¡Pues yo menos!
Lo golpeo hasta que estoy libre, y cuando quiero levantarme para marcharme, toma mi tobillo en sus manos de nuevo y me jala. Tropiezo y alcanzo a frenar mi caída con las manos.
--¡Eres un hijo de puta, déjame ir!
--¡Las clases no han terminado, tienes que quedarte, Barbie!
--Al diablo tus clases de mierda, ¡No pienso ir contigo a ninguna parte!
--¿Es que crees que hago esto porque quiero? ¡También intenté reemplazarte por alguien más, cabeza hueca!
--¡Uy, me ofendiste!
--Y también eres sarcástica. Genial. Odio el sarcasmo.
--Acabo de recordar que lo amo así que ahora lo usaré todo el tiempo. ¿Cómo te suena eso?
--¡Eres insoportable! ¡Nadie nunca me había dado tantos problemas!
--¡Es porque yo no estoy bajo tu estúpido hechizo de Soy El Sobrino Del Jefe!
--¿Crees que todos me tratan como me tratan porque el jefe es mi tío?
--¡Es lo que te acabo de decir, imbécil!
--¡Tú eres…!
De repente escucho algunos aplausos secos. Volteo hacia arriba para ver a Carter a unos pasos de nosotros, con sus palmas juntas.
--De acuerdo, niños, dejen de pelear. Ahora discúlpense y luego pueden tener helado e ir a jugar al parque.
  Chris deja mi tobillo y susurra:
--Vete a la mierda, Carter.
--Eh, eh. No es forma de hablarle a tu tío. Ve a la esquina y piensa en lo que has dicho, niñito.
Chis frunce el ceño y yo me río de él, siendo demasiado obvia, porque lo estoy apuntando con el dedo mientras estallo en carcajadas.
--¿Oíste, perdedor? ¡Ve y párate en la esquina! ¿O vas a hacer un berrinche?
Entonces hace la cosa más inmadura: Me quita un tenni y lo lanza lejos.
--¡Idiota, ve por él!
--Es tuyo, ve tú.
--¡Tú lo tiraste!
--¡No me importa!
--¡Escuchen!Exclama Carter, poniéndose entre los dosSé que ustedes dos comenzaron con el pie izquierdo, pero esta misión es relativamente fácil. Lo único que les pedimos es que Fallon supiera defenderse por si algo llega a salir mal, y el tiempo corre y no veo resultados. Así que ustedes dos van a hacer las paces y van a continuar porque Holly está esperando. ¿De acuerdo?
  Chris y yo nos miramos a los ojos un momento. Entonces toma mi otro tenni y también lo tira.
--De acuerdoDice como si nada, y se levanta—Ahora sí. Me siento mejor.
--¡Eres un cabrón!
--¿Es que no puedes ir por tus cosas tú misma, alteza!
--¡Cabroncete de mierda!
Sigo escupiendo palabras obscenas cuando escucho a Carter suspirar profundamente y decir:
--De acuerdo. Mañana será un nuevo día para ustedes dos. Ahora lárguense los dos. ¡Ya! ¡No quiero verlos! ¡Shu, shu!
Miro a Chris.
--¿Nos acaba de correr como si fuésemos perritos?
--Oh, sí. Tiene esa costumbre.
  Luego parece darse cuenta de que está confraternizando con el enemigo y se da la vuelta desapareciendo de mi vista.
--GilipollasSusurro, moviéndome para buscar mis tennis.
--Va a mejorarMe promete Carter.
--¿Me lo juras?
--No. En verdad.
Resoplo y él me sonríe.
--Vamos, tu medicación acaba de llegar.
Suspiro de alivio, y él pone un brazo sobre mis hombros  mientras caminamos. Me detengo y lo miro fijamente.
--No estamos ahí aún. Sí. Lo sientoSuelta, y luego deja caer su hombro y camina silencioso a mi lado.
--Aún no supero que me hayas secuestrado, sabes.
--Ya.



-Sthep Stronger.
Porque probablemente no esté en toda la semana. (Porque no voy a poder publicar el jueves)