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lunes, 9 de febrero de 2015

Broken Dolls. Epílogo.



Ocho años después, nunca obtuve el apellido Sullivan. No por el año en rehabilitación, que fue muy duro para todos, o todos los años que pasé estudiando medicina, sino por el anillo en mi dedo; Estando en mi último año de medicina, no hace mucho, encontré a Chris en mi dormitorio. Él estaba mirando el techo, esperando por mí. Cuando cerré la puerta y me recosté sobre él, poniendo mi barbilla en su pecho… él sonrío. Pero era diferente, porque no tenía la misma chispa de siempre. Esta era de esperanza. Era como mirar la mía después de salir de rehabilitación. Era la sonrisa del principio de algo.
  Y dijo:
--Eh, Barbie. Cásate conmigo.
  Fue cuando me caí de la cama. Me puse en mis rodillas enfrente de la cama de inmediato, mirando a Chris.
--¿Qué?
--¡Cásate conmigo!
--No lo dices enserio.
--Claro que lo digo enserio. Como un ataque al corazón.
--¡Es ridículo!
--Ridículo es comprar ropa por internet una talla más pequeña que la tuya.
--¡Eh, que yo pensé que iba a bajar los kilos de navidad, perdedor!
--¿Por qué no se te ocurrió comprarlo después de que de hecho los bajaras? Ese vestido estuvo colgado en tu armario seis mesesSonrió evilmente y a la vez con ternura. Es un tonto, pero un tonto al que amo.
--¡No fueron seis meses! ¡Dios! ¿Por qué tienes que recordarme mis desgracias? ¿Sabes cuánto amaba ese vestido?
--¿Por qué tienes que discutir conmigo cuando te propongo matrimonio? Ya nada se respeta en estos tiempos.

--¡Pero si eres tú quien se está peleando conmigo! ¡Me dijiste gorda!
--Amor, yo no te llamé gorda.
--¡Claro que sí! ¿Por qué me pides matrimonio de esta manera?
--Lo siento, Barbie. ¿Entonces te casas conmigo?
--Sí, idiota. ¿Al menos me compraste un anillo?
--¿Y yo por qué te pediría matrimonio sin un anillo?
--Porque se te ocurre cada idiotez...
Sonrió y sacó una cajita negra de su chaqueta. 
--Te amo, Fall.
--Yo también te amo. Y quiero una casa cerca de los Sullivan. Y que sea de un piso, no quiero andar subiendo y bajando.
 Suspiró, mirando al techo, como una plegaria silenciosa. Pero sonrió.
--Y así es como empieza...
--Cállate y bésame.
--Okay.
   Así que no; nunca obtuve el apellido de mi hermano porque obtuve el de mi novio. Y aún así, los Sullivan nunca han sido otra cosa más que mi familia. Y a través de los años he aprendido a amarlos de la misma manera en la que ellos me aman a mí.
 Kiki tiene diecinueve años ahora. Y no se parece Macey en lo absoluto, pero cada vez que la veo pienso en ella. Tendría la misma edad.
  Mis intentos todos estos años fueron en vano. Los años pasaron y mis manos estaban llenas de tinta, pero nunca oí de ella. Chris me dijo que tal vez debía dejarla ir. Liv intentó decirlo también, de una manera dulce y delicada, pero no le fue mejor que a Chris. Eso fue hace ya tiempo atrás. Años, en verdad.  Pero fue hace dos  veranos cuando finalmente la dejé ir. 
Fue en medio de una carta. Estaba a la mitad de escribir la palabra Universidad  cuando mi mano se detuvo de repente. Y supe.
  Observé la carta fijamente por un momento antes de hacerla una bola y tirarla a la basura.
  Y eso fue todo. A veces creo que es muy curioso con cuanta rápidez el conocimiento llega a nuestras vidas. Y una vez que sabes algo, ya no puedes dejar de saberlo. Y yo no pude dejar de saber que ella nunca iba a volver a mí.
Así que... supongo que era algo que tenía que hacer.
  Mi teléfono suena. Es Susie.
--Hola, Susie.
--Hola, bebé. ¿Estás ocupada?
--No realmente. Me dieron una hora para ir a comer. ¿Por qué?
--Tus hermanos se han estado quejando quejando de que nunca vienes He llamado a todos, y estarán aquí. Sé que tienes el tiempo contado, pero incluso Nate y los niños van a estar aquí, así que... 
 Checo mi reloj.
--Claro. No los he visto desde navidad.
--Sé que te he dicho esto antes, Fall, pero el trabajo no es todo. Así que ven a casa.
Sonrío.
--De acuerdo.
  Cuando llego a casa, miro hacia la casa de enseguida, donde en algún momento viví ahí con Holly y Angelo. Fue hace tanto tiempo que las imagenes se han difuminado un poco. Ahora la casa está habitada por una familia de cinco que nunca sabrán sobre las chicas rotas que gritaban en esas habitaciones.
  Maddie, de veintitres años, abre la puerta y se hecha en mis brazos.
--¡Fallon!
Río.
--Hola, Mad.
 Dentro veo a los gemelos correteando. Tienen tres años, pero son imparables. Tienen el mismo cabello rojo que Nate, de ese bonito rojo castaño. Cuando me ven saltan a mis brazos, y Bethany, su madre, les pide que me dejen respirar. Pero yo quiero a los niños ya así que no me importa. El nombre de ella es Atumn*, y el de él, Ethan. Cuando los gemelos nacieron, ellos estaban agarrados de la mano, y Nate juró que éramos nosotros dos, a pesar de que no nacimos al mismo tiempo. Así que llevan nuestro nombre... casi*.
  Nate viene a saludarme, envolviéndome en un abrazo como si no nos hubiéramos visto en mucho tiempo, aunque nos vemos para desayunar todos los sábados, a pesar de nuestras vidas ocupadas.
--¿Dónde dejaste al chico, uh?
--Trabajando.
 Chris se ha convertido en el nuevo director de la CIA. Lucy no quería el trabajo, después de un tiempo. Así que entrenó a su hijo para ello. Ahora Lucy está en un crucero que se dirige a todas partes del mundo. Nos manda una postal de vez en cuando que se acumulan en el refrigerador de nuestra casa.
 Me siento en la mesa después de saludar a mi extensa familia, enseguida de Luke y su esposa embarazada. Ambas charlamos sobre el bebé en camino y sobre el bebé Ryan, que ahora tiene doce años y no es un bebé, pero los viejos hábitos no son fáciles de matar. Él escogió el nombre de la bebé: Hazel.
 La puerta suena, pero todos dicen "Yo no!"  mientras yo mastico pollo. Me miran evilmente y yo suspiro.
 Los tacones suenan sobre la madera mientras el timbre suena persistentemente. Es una casa grande y es difícil llegar a la puerta antes de que termine el timbre, por lo que suena varias veces.
--¡Ya voy!
Abro la puerta rápido  antes de que vuelvan a tocar el timbre, y del otro lado hay una chica. Debe de estar en sus tempranos veintes, con cabello rojo y...
 Sus ojos se clavan en los míos por primera vez, y siento como que me han sacado el tapete debajo de mis pies.
 Macey.
Sus ojos grandes y azules me estudian fijamente. Yo no puedo respirar. Escucho que dicen mi nombre a mi espalda, pero suena como un sonido lejano.
 Ella da un paso hacia mí. Con sus dos manos, sostiene una de mis cartas contra su pecho, apretando fuerte. No dejando ir. No dejando ir en absoluto.


Fin.
*Fall y Autumn significa Otoño.

jueves, 5 de febrero de 2015

Broken Dolls. Capítulo 22. Final.

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Final.

Mis manos y uñas están llenas de tinta.  Sé que Atsuko me  va meter la bronca cuando las vea porque las pintó la noche anterior, pero de alguna manera lo que estoy haciendo es más importante, incluso cuando sé que no llegará a nada.
  Siempre seré el monstruo debajo de la cama de Macey.
La doctora dijo que este es mi último día en el hospital, finalmente. He tenido cerca de un mes aquí, no sólo por la bala sino por deshidratación y una costilla rota. Además, la operación para remover la bala me trajo una infección que amenazó con mi vida, el muy desgraciado. Pero estoy aquí al final.
 Cierro el sobre con saliva y escribo la dirección de mi antiguo hogar. A mi hermana falsa con mis padres falsos. Ya no tienen mi custodia, desde que ya tengo dieciocho. Diecinueve, la próxima semana. Y los Sullivan quieren adoptarme: Susie y Dexter vinieron a mi habitación el día después de que desperté y me preguntaron si quería ser parte de la familia. Aseguraron que siempre seré familia ahora, adoptada o no, pero querían hacerlo oficial. Y yo no pude responder. No porque no quiero ser parte de los Sullivan, parte de Nate, porque sí quiero. ¿Pero a qué se tienen que enfrentar? ¿A mí despertándome a las cinco de la mañana gritando por la muerte imaginaria de mi hermana menor? ¿Qué me desmaye cuando hundo la cabeza en la tina para callar los gritos de terror de Macey? ¿O los días y noches sin dormir, caminando alrededor como un zombie?
  Todavía estoy loca. A veces puedo verla en el espejo, mirándome de regreso, guiñándome un ojo. A veces puedo ver el cabello de Macey brillar con la luz del sol, o la sangre en mis manos, o a Holly sentada en el pie de mi cama. Y nuca puedo decir si es verdad hasta que ha terminado y la vida real me sacude.
  Así que fui incapaz de darles una respuesta. Me dijeron que estaba bien, que podía pensar sobre ello. Dijeron que sólo era papel. Pero no es papel para mí. Es importante. Y quiero ser digna de ello. De ellos.
  Y no supe cómo hasta que Lucy entró a mi habitación de hospital un día, cuando Maddie se disculpaba de nuevo, como lo había hecho tantas veces ya. Había dos hombres detrás de ella con miradas serias y me asustaron. Nate, quien estaba cerca, se dio cuenta y me sostuvo cuando intenté huir. Cuando logré calmarme Lucy me convenció de que no trataba de asustarme, pero que tenía una noticia que darme.
   Me dijo que soy rica.
Mis padres (mis verdaderos padres) no habían terminado la operación que una vez me prometieron, pero ellos habían logrado hacer tantas otras cosas las cuales patentaron. Y su testamento decía que todo iba hacia Nate y a mí. No podía dárnoslos mientras John siguiera vivo y no mientras no supiéramos la verdad, pero ahora lo hacemos, y podemos aceptarlo sin preguntas de dónde salió.
  Cuando sus hombres, que resultaron ser abogados, me enseñaron los papeles, supe qué tenía que hacer. Nate y Chris discutieron conmigo cuando les conté, y ambos intentaron hacerme cambiar de opinión, pero no lo haría. Supongo que no tuvieron más que tragárselo.
  Cuando salga de este hospital iré a una clínica-rehabilitación-cosa. Lauren habló con sus amigos doctores y la recomendaron, así que… iré. A los chicos no les gustó el hecho de que las primeras semanas no te dejan tener contacto con el mundo exterior. Y por primera vez, no me molesta, porque mi cerebro anhela apagarse más que nada. Sé que los extrañaré a todos como loca, pero también sé que esto es parte de merecerlos.
  Nate, de todas las personas, no se lo tomó muy bien. No podía entender por qué  me alejaría cuando tengo una familia aquí, cuando me acababa de encontrar. Intenté explicárselo, intenté decirle que no sólo tenía sólo que ser suficientemente buena para ellos, sino para mí. Le dije que por primera vez, necesitaba hacer esto sola.
  Porque lo hago.
Maddie vino llorando a mi habitación, preguntándome si no quería ser una Sullivan por ella. Le aseguré que no era eso, pero la pobre niña no dejaba de llorar. Incluso Luke, Rob y Thiago intentaron hacerme entrar en razón. No fue siempre así al principio con ellos; Me aceptaban en la familia porque Nate me quería, pero de otra manera no creo que me hubieran querido en su familia. Las cosas cambiaron en algún lugar en el mes que llevo aquí: Nos hemos vuelto un poco más cercanos, y siempre que actuamos como cómplices sé que es la manera en la que sería.
   Pero siento que nunca he querido nada más en este mundo que marcharme. O al menos, por un pequeño tiempo.
  Sé que estoy lista.
Intento calmar a mi nueva familia, diciendo que no será por siempre, pero… Quiero ir a la universidad. Empezó como un pequeño pensamiento que cruzó por mi mente en punto tres segundos, pero creció y desde entonces me encuentro a mí misma pensando sobre ello cada vez. Y si voy a la universidad, significa cuatro años viviendo en un campus, posiblemente lejos de los Sullivan. No he tenido el coraje de mirar a mi hermano a la cara y decírselo, pero se lo he mencionado a Susie y Dexter, y aunque estaban un poco apagados, aceptaron. Pero debido a Nate, dejaré pasar un tiempo antes de que eso pase.
   Me levanto y dejo la carta en la mesilla al otro lado del sofá que está enseguida de mi cama para no arrugarlo. Los chicos me hacen el favor de llevarlas a la oficina postal, a veces Luke (quien gracias a dios ha dejado de coquetear conmigo) o a veces Olivia. Todos han estado presentes todo este tiempo, y eso me hace sentirme infinitamente agradecida. Me hace reafirmar mi decisión.
   No soy estúpida. Mi hermana tiene la edad de Kiki, y sé que mis padres/tíos han estado ocultándole las cartas. Sé también que probablemente se han deshecho de ellas y que nunca las leerá. Pero también sé que llegará un día en el que sea lo suficientemente mayor para hacer preguntas sobre su hermana y ver las cartas llegando en el correo. Se preguntará dónde está el resto y me escribirá de vuelta.
  O al menos es lo que espero. Tomará años para saber si ha funcionado o no, si vale la pena, pero tomaré el riesgo. Lo tomaré todos los días.
  La puerta se abre y Liv asoma su cabeza.
--¿Lista, dormilona?Sonríe.
  He encontrado una amiga en ella en este tiempo. Al principio me sentía abrumada y emocionada de que quisiera estar conmigo, pero me he dado cuenta de que tal vez ella me necesitaba tanto a mí como yo a ella.
--Claro. Estoy lista para que el mundo se enfrente a esta belleza.
Liv se ríe, sentándose en la camilla junto a mí.
--¿Dónde está tu perro guardián, eh?
Rueda los ojos, pero puedo ver amor detrás de ello.
--Lo he convencido de que puedo entrar en una habitación sin ser dañada. Está asaltando la maquina vendedora.
 Reímos juntas hasta que Chris entra y besa mi frente.
--¿Conspirando?
--¡Siempre!
Sonríe una vez más y toma de mi mano, haciéndome bajar de la camilla.
--Es hora de irnos, Fall.
--¿Dónde está Nate?
Me he acostumbrado a sólo llamarlo Nate. Es quien es ahora, y Ethan ha quedado muy lejos. Él estaba asustado y sólo, pero Nate tiene una familia enorme que lo ama más que a nada, y… me tiene a  mí.
--Atacando la máquina afuera con Dan. Dexter y Susie están haciendo el papeleo afuera.
  Liv y Dan me ayudan a cargar las pocas cosas personales que tenía aquí, pero soy yo quien toma la carta y la estrujo contra mi pecho. Al salir del hospital con ella aún contra mí, respiro el aire fresco de la mañana notando algo diferente en él. Me parece que me limpia.
  Me parece que, quien sea que yo haya sido antes, termina aquí. Para siempre.


--Sthep Stronger.
(Aún falta un epilogo...:D )

domingo, 1 de febrero de 2015

Broken Dolls. Capítulo 21.

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Broken Dolls. Capítulo 21.


Nunca he sido realmente buena corriendo. Bien: Nunca he sido buena en absoluto en moverme. Solía ser una cara bonita, lo admitiré. Eso fue antes de que todo se fuera al carajo, y ahora parece que corro más por mi vida que lo que me quedo en un lugar. He ganado práctica con el tiempo: Tengo más resistencia, soy más rápida… Pero cuando tienes una bala en el brazo, supongo que las cosas cambian. Las cosas cambian mucho. El dolor me hace ver borroso. Mi brazo duele, pero subiendo hacia mi hombro y por mi espalda, estoy empezando a perder el tacto. Los siento entumido. Es difícil poner a funcionar todo tu cuerpo cuando no lo sientes.
--¡Fallon!Me apresura Lucy, corriendo a mi lado, disparando a cada diestra y siniestra. Le advertiría sobre ello, pero el universo sabe que no soy la persona indicada en ninguna manera. Ya no, al menos.
  No me arrepiento. Y sé que no lo haré mañana, ni el día siguiente, ni el siguiente a ese. Pienso en Nate. En Chris. En todos ellos. Y sé que voy a salvarlos. Es el pensamiento que me dejará dormir el resto de mi vida: Que hice las cosas que hice para poder salvarlos. Y lo haré. No será en vano.
  Pero realmente hay algo mal con mi cuerpo. Caigo a un costado antes de que Lucy me levante y me obligue a seguir caminando, pero en todo este tiempo no despego el arma de la cabeza de John, quien se arrastra con nosotras.
La habitación de Nate está al final del pasillo. Parece a un millón de años luz, pero finalmente llegamos… a una cajita negra que lee la huella digital. Lucy sacude a su hermano mayor, ordenándole que ponga su dedo. Se reúsa, pero la  palabra mágica lo hace reaccionar:
--Holly.
  Es difícil. John ha perdido a su hija muchas veces, y justo cuando estaba en sus palmas… La vuelve a perder. Para siempre, esta vez. Y es difícil para mí también, porque ahora no puedo ir a ninguna clínica para encontrarla. No encontraré ninguna melena roja salvaje, no escucharé sus bromas oscuras, y no me aseguraré de que esté bien en las noches, cuando empiece a perder la compostura, cuando sus ojos se nublen con la locura.
  Igual que John, la he perdido para siempre. Y su nombre también me hace temblar.
La puerta se abre, mostrando a Nate asomándose, cauteloso. Al ver la escena que tenemos, sus ojos se ensanchan y van de mí a John y Lucy, y de ellos de vuelta hacia mí. Decide dejar de mirarlos a ellos para enfocarse en mí. Salta hacia delante para sostenerme en sus brazos. Lo dejo por unos segundos, pero sé que tiene que terminar ahora.
--Fallon…
--¡Nate! ¡Tenemos que irnos, ya!
--¿Pero ellos…?Mira a los hermanos Carmichael, inseguro.
--Larga historia. Tienes que confiar en mí. ¡Ahora!
 Me mira unos segundos para finalmente asentir. Me doy la vuelta para marchar, pero voy de lado de nuevo.
--¡Sangras! ¡Fallon…!
--Un disparoEscupo--¡Sobreviviré! ¡Muévete! ¡Tenemos que ir a buscar a Chris y Lauren! ¡A Angelo!
Nate me toma en sus brazos en un segundo, y antes de saberlo, sigue a Lucy conmigo. La adrenalina en mis venas me dice que tengo que correr por mí misma, pero mi estado demacrado se lo agradece.
  Pienso en Olivia. La cosa más rara. Ahora mismo estoy medio muriendo, mi hermano secreto ya no tan secreto corre para salvarnos, el chico que es mi amigo o algo así está a punto de ser salvado o no… Pero pienso en Olivia Carrington. Pienso en que alguna vez fue como yo: Sola, perdida y asustada. Y pienso en ella sin Lauren, si no puedo salvarla. Es como pensar en mí sin Holly. Y decido que no estoy haciendo esto solo por mi salud mental o la de Lucy, sino por Olivia. Porque aunque no estoy segura de que yo tenga una oportunidad como ella lo tuvo, me veo en ella, y quiero lo mejor. No quiero que sienta lo que es perder a Lauren.
  Me doy cuenta de que hay mucho, mucho más en juego, y eso me asusta.
Lloro por Olivia.
--¿Cuál es el plan?Grita Nate mientras corremos. O él corre.
Detalles.
--Impedimos que un avión salga de aquí. Salvamos a todos. Final felizDice Lucy, sin aliento.
--¿Ellos están en ese avión?
--Contesto.
  Pierdo sangre. No quiero sonar quejica, pero lo estoy diciendo: Estoy perdiendo mucha sangre. Veo en los brazos de mi hermano cómo se derrama desde sus antebrazos, pasando por sus pantalones de algodón y directo hasta sus zapatos.
  Mis ojos son muy pesados…
Nate me sacude.
--¡No te atrevas a dormirte! ¿Me escuchas? ¡Soy el mayor, tienes que obedecerme!
  Intento sonreírle para que no se sienta tan paniqueado, pero siento que mi boca se resbala. Esto definitivamente no va…
  El sonido de disparos llena el aire.
Sip, no va bien.
Me desvanezco un poco, y cuando vuelvo a abrirlos hay un avión en mi vista. Ya no estamos dentro de un edificio, sino en el exterior. Veo como Lucy amenaza a todo el personal alrededor de dispararle a su jefe si no se quitan del camino. Estoy empezando a admirar a esta mujer, realmente.
Nate me deja en el suelo, y cuando miro de nuevo, John corre hacia las escaleras del avión y Lucy está herida. Nate golpea a unas personas para que tiren el arma. No creo que sepa disparar una, y espero que nunca aprenda.  Noto el frío y pesado metal en mi mano, entonces sé qué hay que hacer. 

 Intento levantar el arma, pero mi cuerpo no me responde. Cierro los ojos por lo que me parece dos segundos, pero cuando los vuelvo a abrir el avión se prepara para volar y nadie puede detenerlo.
  Levanto mi brazo, de alguna manera. Disparo. Lo hago muchas veces hasta alcanzar las hélices... o algo. No sé absolutamente nada acerca de aviones. Y no estoy segura si el avión se detiene porque he disparado bien o porque el piloto siente que hay algo mal. Dudo que sea la primera, pero nada sobre mí me sorprende en estos días.
 Vuelvo a cerrar los ojos. Cuando los vuelvo a abrir... ¿Olivia? 
 Me alejo de la escena debido a los brazos desconocidos que me llevan, pero puedo ver hacia atrás a una Olivia Carrington asustada en los brazos de una Lauren enojada. Furiosa es la palabra,más bien. Veo a Chris... ¿Chris? ¿Signigica que lo hice bien? Él toma a su madre en los brazos, gritándole algo. No sé qué es. Mi mente se nubla, se entumece, pero estoy segura que le pide que no se vaya. ¿Lucy está muriendo? Sé que está herida, pero...
  Siento que hay mucho zumbido en mi cabeza. Miro hacia la persona que me tiene en sus brazos y encuentro los ojos de Angelo mirándome... Angelo.
  ¿Entonces dónde está Nate?
Mi primer pensamiento era que él me tenía, pero... Me sacudo en los brazos de Angelo e intento soltarme para mirar atrás, para encontrar alguna señal de mi hermano perdido y encontrado, pero él no me deja.
--¡Fallon, Fallon! ¡Tenemos que sacarte de aquí!
--¡Nate!--Logro decir, de alguna manera.
--¡Nate está bien, Nate... Déjate de mover! Él está con su familia. Están sacándolo de aquí. Está a salvo.
¿Su familia?
¿Qué?
--¿Qué? ¿Creías que tus pequeños disparos habían derrumbado el avión? Fueron sus padres. Vinieron a rescatarlo. Ahora deja de moverte porque es difícil caminar contigo en brazos cuando estás retorciéndote. Además, no...
  Y luego se detiene. Sus brazos se debilitan y me dejan caer. Mi cuerpo emite un sonido sordo al golpear el suelo y a mis pulmones le cortan la respiración, pero no parece importar mucho cuando los ojos grandes y alterados de Angelo miran los míos por unos segundos en los que no se mueve o dice nada... y luego cae.
  Su cuerpo cae sobre el mío, y no puedo respirar. Mi sangre me llena la ropa incluso más... hasta que me doy cuenta de que no es mía. Estoy sangrando, claro, pero no es mía. Es de  Angelo. Porque ha sido disparado.
 Lo empujo fuera de mí y me siento a su lado. Sus ojos vacíos me devuelven la mirada, sin vida. No me reconocen: Me atraviesan, como si no estuviera ahí, como si nunca me hubiese conocido. Pero es al revés:Es él quien no está. Es él quien se ha ido.
  Alguien no deja de gritar. Mi garganta duele, y es de la manera en la que me doy cuenta de que soy yo. Pensé que después de todo lo que he visto ya no podía entrar en este especie de pánico, pero me sorprendo cada vez. Y Nate, él viene a salvarme cada vez, también.
  Sus brazos me envuelven y me aleja, pero pataleo. No sé por qué. No sé para qué importa ahora. Miro hacia atrás, y veo a John Carmichael sosteniendo el arma, su rostro de piedra.
  Y sé que voy a dispararle, en ese entonces. Sé que voy a hacerlo, y sé que a partir de este día seré una asesina por el resto de mi vida. Y lo era antes incluso de pensar ponerle una bala en el cerebro, por todas esas personas allá afuera, la diferencia es que no lo lamentaré en el futuro cuando mire atrás. No sentiré ninguna clase de remordimiento. Tal vez incluso me alimente del recuerdo algunas veces para poder sobrevivir. Si vivo.
  Pero no tengo que hacerlo. No es porque no quiera o porque no tengo la oportunidad, porque el arma yace en mis manos y me puedo imaginar a mí misma levntando el arma, acabando con todo. Es sólo que alguien más se adelanta. Ese alguien siendo Lucy. Lucy, la persona que siente tanta rabia hacia él como yo, y posiblemente más.
  Al igual que Angelo, John también cae. Primero parece que no ha sido disparado, pero entonces cae en sus rodillas y me mira. El arma está en su pierna, puedo ver. No va a morir, a menos que tenga una infección o algún asunto médico parecido. Pero no lo hará. Lucy ha sio inteligente: Prometió que él nunca vería a su hija, y si nostras podemos hacer algo al respecto, él nunca lo hará.
  Me levanto como puedo. Chris suelta a su madre y cojea hacia mí, al igual que Nate, pero los aparto, caminando hacia John. Me inclino.
--Incluso si murieras--Susurro--Nunca la verías. No sé si hay algún cielo, pero si lo hay, ella está ahí. Tú irías directamente al infierno. Excepto que no lo harás. Te quedarás en esta vida, vivo. Ese será tu castigo.
  Disparo a su brazo para que pueda sentir mi dolor físico antes de que Chris me quite la pistola y la arroje lejos. Parece bastante enojado. No conmigo, lo sé, sino con esta situación de mierda.
  No sé qué va a pasar ahora que John a muerto, pero sé que algo ha cambiado ahora.
  Lentamente, todas las personas rodeamos el cuerpo medio vivo de John. O a mí, más bien. Supongo que luzco maniaca. Y siempre lo seré, de alguna manera. Incluso si pudiera alejarme de problemas y vivir una vida tranquila para que la enfermedad muriera como me dijo el doctor francés que Lauren me presentó... Sé que esto me seguirá para siempre.
  Mirando a las personas alrededor, me doy cuenta de que son todas caras familiares. El resto de las personas en el edificio ( o al menos en esta parte) han evacuado la zona. Deteniéndome a mirar a las personas, me doy cuenta de que efectivamente Susie y Dexter están aquí, al igual que Olivia Carrington. Me confunde: Sabía que Lauren había sido tomada junto con nosotros, pero... ¿Qué hace ella aquí?
  Se lo pregunto.
  Sus ojos tienen una chispa de locura y salvajismo, pero no como los míos o los de Holly. Los suyos son pasajero, bastante... efímero. Su ropa está hecha giras también, y luce incluso más pequeña desde la última vez que la vi. Pero sé que no es algo físico: Nunca la he visto lucir tan... ¿Frágil?
--Me fui a dormir una noche y lo último que supe es que estaba siendo drogada y tomada... De nuevo. Excepto por la parte de drogada, pero... Bueno. Desperté en este sitio. Al parecer, él quería matarme también.
--¿Por qué?
--Quién sabe. Tal vez porque escapé de sus manos. O porque tenía a Lauren y pensó que matarme sería buena razón para torturarla. O ambos.
--O ambos--Repito, antes de deslizarme a un lado. Veo movimiento rápido, entonces hay brazos voladores que luchan para sostenerme. Pero caigo.
  Los miro desde abajo hasta que sus rostros se vuelven una mancha borrosa y no tengo más remedio que cerrar los ojos y darme por vencida.







                                                                                  --------              



Primero soy consciente de mis dedos. Sé que suena extraño, pero es la verdad. Lo primero que siento son sábanas frescas bajo las yemas de mis dedos, y sólo  puedo pensar en pasar mis manos por ella, pero no puedo encontrar la fuerza para moverme. Luego empiezo a ser consciente de mi alrededor: El sonido bip de una máquina que reconozco por experiencia, el olor a desinfectante, el sentir de la morfina por mi cuerpo.
  Estoy en una jodido hospital una jodida vez más, carajo.
Debería estar feliz de haberlo logrado, pero siento amargada por tener que estar de nuevo en un hospital. No quiero volver a ver uno en mi vida.
--¿Fallon?
Abro mis ojos. Parpadeo unas cuantas veces hasta que las sombras se desvaneces un poco y el rostro de Olivia es más o menos claro frente a mis ojos.
 Intento decir su nombre, pero mi voz es pastosa y sin sentido.
--Está bien--Dice ella--Estás bien. No necesitas hablar. Tal vez tengamos que llamar al doctor antes, ¿Te parece?
  En el sofá veo a Dan, su novio, tendido. Duerme profundamente, y me pregunto por qué él está aquí y no Nate... o Chris. Llámame cursi.
--¿Qué pasa con él?--Le pregunto entre susurros.
Olivia mira hacia él y sonríe un poco.
--Hummm... Cuando finalmente regresé a casa ellos tenían una búsqueda completa sobre mí. Mi familia... estaban devastados. Y Dan puede ser un poco... intenso. Y sobre protector. Cuando me tomaron de nuevo  acababa de estar conmigo y supongo que se sintió responsable. Bueno, estoy segura. Él siempre se siente responsable. Estaba como paranóico y ahora no quiere respirar otro aire que el que yo respiro.
  Sonrio.
--Ustedes son dulces.
Ríe un poco. Se levanta de la silla en la que está sentada enseguida de mi camilla y empuja un botón que se pone rojo al instante. Sé que es el botón de la enfermera.
--Bueno, gracias. Aunque el romántico es definitivamente él--Hace una pausa--Él es... especial.
Sonrío. 

--Piensas en Chris, ¿No?
--¿Qué?--Me río nerviosamente.
--Si hay algo de lo que me he dado cuenta en estas últimas dos semanas es que él te quiere. Y creo que es bastante genial. Entonces pensé que no había manera de que tú no pensaras eso también.
--Nosotros... Espera. ¿Dos semanas? ¿He estado aquí dos semanas?
Asiente.
--Sí. Fallon, le has dado a tu familia un buen susto.
--No tengo familia--Murmuro--Sólo a Nate. Y no sé dónde está. Con su familia, supongo.
Frunce el ceño.
--Pero... ¿Qué? ¿Tiene los mismos padres...?
Sonrío.
--No. Ambos fuimos adoptados, y...
 ¿Qué va a ser de mí ahora?
Me apago.
--Fallon--Ella me dice, seria--He convencido no sólo a Chris y a Nate que se fueran a comer algo y a ducharse después de horas aquí sin ducharse, sino también a la familia Sullivan quienes tampoco se han movido de este lugar desde que has estado aquí. Y me refiero a toda la tropa. Con todo y bebé.
  Parece que algo de mi pecho se desata e ilumina. Esperanza, tal vez.
--¿Los Sullivan? ¿Están aquí?
--Igual que mi familia. Lauren ha estado comiéndose las uñas. Y Lucy se pasa por aquí un rato todos los días. Está ocupada ahora: Ha tomado el puesto de John. Ahora ella es directora.
  Eso me sorprende. Nunca me había parado a preguntar qué iba a pasar con el puesto después de John, ni con la posición de Lucy en la CIA. Pero mirándolo ahora, creo que es una buena desición. Quiero decir, no confío ni conozco en la mujer, pero con lo que sé hasta ahora sé que va a ser un mejor trabajo que John. Porque ella tiene algo que su hermano no: Humanidad.
--No lo puedo creer.
Asiente.
--Lo sé. Esperemos ahora que el resto de nostras...muñecas rotas... podamos tener una mejor vida.
  Le sonrío al usar el término que una vez usé para referirnos a nosotras.
--¿Crees que siempre estaremos rotas?
--Con cicatrices, sí. Rotas, no. La vida es buena. Y sé que algún día lo mirarás de esa manera.
  Olivia me pasa el vaso con agua en la mesilla y me pone un popote.
--Gracias, Olivia.
Me sonríe.
--Mis amigos me llaman Liv.
      Cuando despierto de nuevo después de mi plática con Liv, ella ya ha marcado a todos y ellos están afuera esperando en el pasillo. Puedo verlos por la ventana, y me asombro. Miro a una Maddie nerviosa y una Atsuko cansada. Miro al resto de ellos, y sé que ellos me miran a mí, porque se pegan a la ventana con ojos anhelantes. Maddie explota en lágrimas. Eso llama la atención de Nate, quien también se pone directamente detrás del cristal y pone una mano sobre él.
  Me pregunto por qué no está aquí hasta que veo movimiento con la esquina de mi ojo en la habitación. Es Chris. Tiene ojeras bajo sus ojos, pero me mira con... amor.
Amor.
--Hey, Fall.
   Tal vez es por el sobrenombre, pero al igual que Maddie, exploto en lágrimas. Él me acurruca contra sí y acaricia mi cabello, besando mi sien.
--Se ha terminado, Fall. Este es el fin. Se ha terminado.
 No puedo dejar de chillar y de repetir su nombre incontables veces. Besa mi frente, mi nariz, mis mejillas. Limpia mis lágrimas con sus pulgares, y me derrito.
--Te quiero.
  He sido yo. He sido yo y no me puedo creer que mi filtro no está funcionando.
Pero él sonríe.
--Te quiero también. Barbie.Reímos juntos, y se siente como el paraíso.
--Perdedor.
--Cabeza hueca.
--Debilucho.
--Plástica.
  Nos besamos. Lo hacemos como si no hubiera mañana, y sé que sí lo hay. Hoy sé que voy a sobrevivir.
  Cuando miro a la ventana, veo a Ally, la hermana de Liv, comiendo palomitas mientras nos ve. Sonríe y levanta uno de sus pulgares hacia nosotros.




-Sthep Stronger.

miércoles, 14 de enero de 2015

Broken Dolls. Capítulo 20.

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Broken Dolls. Capítulo 20.

--Todo va a estar bienGrita Chris sobre el sonido de los helicópteros.
Incluso aunque le fuera a creer, su bonito diálogo muere en cinco segundos, cuando escuchamos una explosión muy cerca. Muy cerca.
  El helicóptero de volteretas en el aire, y en el proceso mi cabeza pega contra el vidrio. Las personas gritan, y cuando vuelvo a mirar arriba, el cristal está lleno de sangre que se corre hacia abajo.
  Nos han disparado. A nosotros. El helicóptero sigue dando vueltas y me estrello contra Chris, quien grita de dolor. Intento separarme, pero no puedo. Cuando miro hacia la ventana, debajo de nosotros hay sólo pasto verde. Ningún testigo de lo que ocurre. Es perfecto. Para ellos, claro: Nos eliminarían sin un escándalo.
   Holly está muerta.
Y creo que ahora vamos a morir nosotros. Lo sé cuando caemos en picado, como una de esas caricaturas que se quedan congeladas en el aire unos segundos antes de desplomarse. Esos somos nosotros. O al menos, así lo sentí.
  Holly está muerta.
Es lo último que pienso.



                                                                   




Para este entonces, ya han entendido que darme un sedante no es necesario. No me muevo. No hablo. No como. No hago nada excepto mirar las paredes blancas. Se parecen mucho a las de la clínica donde mis padres me encerraron para deshacerse de mí. Mis tíos. Se siente mucho como eso.
   Supongo que lo que está destinado a ser siempre encontrará su manera de vuelta, al final.
  Está este enfermero/carcelero/persona que viene a checarme de vez en cuando. Revisa mis heridas, me da medicina, inyecta mi cuerpo. Pero puedo ver algo más en sus ojos, algo que no pude descifrar hasta que un día deslizó un cabello que estaba en mi cara detrás de mi oreja.
  Sí, buena suerte, amigo.
--¿Dónde están mis amigos?
Parece sorprendido al escuchar mi voz por primera vez en… Bueno, no lo sé. El tiempo se ha convertido en una mancha borrosa. No estoy segura de cuánto tiempo he estado aquí.
--No tengo información sobre esoDice.
Él es un poco mayor que Nate, con pelo castaño y hoyuelos, pero a estas alturas, no podría importare menos. Cruzo mis piernas sobre la cama, unos de los pocos objetos en la habitación y lo miro.
--¿Quién sí?
--El jefe.
Por supuesto que sí.
Después de eso, vuelvo: Me tumbo, mirando a la nada hasta que mis respiraciones se hacen más lentas y me caigo dormida. Esto es lo que ha pasado cada vez desde que ellos nos encontraron, salvaron y luego encarcelaron. ¿Qué más podría esperar de John? Su hija está muerta, su sobrino un traidor, y yo… Bueno, no soy mucho mejor.




                                                                    
 


El día siguiente, le pregunto lo mismo, y cuando no me da una respuesta vuelvo a cerrar la boca y a mirar a la nada.
--¿Qué has hecho, de cualquier manera?
No desvío mi vista de la pared, hasta que veo de reojo el espejo y mis ojos viajan hacia ahí antes de que pueda evitarlo.
  Ella ya no me sonríe. Tal vez se ha dado cuenta de que hay algo mal pasando. No estoy segura si ella se da cuenta de cosas en absoluto, pero esta vez, de alguna manera es diferente. Ella baja de la cama rígida y diminuta, y camina hacia mí, pero sólo llega al borde de su lado del espejo, naturalmente. Pone las manos en el frío vidrio y apunta al enfermero.
--¿Qué?Susurro.
--¿Disculpa?
Enfermero/algo/algo me mira fijamente, y yo sacudo la cabeza. Cuando miro de vuelta a la chica en el espejo, está acostada en la cama, no mirándome en absoluto.
Mírame. Pienso.
Por favor mírame.
 Aún puedo recordar los días en donde sólo quería llegar al anochecer sin verla. La ignoraba. Y ahora ella me está ignorando a mí.
--¡Maldita sea, mírame! ¡Dime!Salto de la cama para enfrentarme al espejo, pero el chico me toma del estómago y me devuelve a la cama. Pataleo, pero al final saca una jeringa, inyecta, y…
  El mundo se apaga. Muy lentamente…
En el espejo, ella ha desaparecido, y me veo a mí misma siendo llevada por el sueño.




                                                                 





Con el paso de los días, me descontrolo: Salgo del agujero en el que estaba, y el vacío se convierte en furia y frustración. Ataco al enfermero un par de veces cuando toca mi pelo o intenta tener una conversación conmigo, veces en las que termino siendo tomada y ahogada en la inconsciencia. Le pregunto muchas veces dónde están mis amigos, pero me repite que no sé. Pero debe de saber. Alguien tiene que saber.
  Me pregunto si atraparon a Olivia también por mi culpa. Me hace sentir tan culpable, y eso me hace sentir más enojada por alguna razón. Soy una olla de agua hirviendo a punto de explotar. A punto de quemar a todos.
  Y todo este tiempo, Ella ha estado mirándome a través del espejo, queriéndome decir algo, lo sé, sólo que no sé qué es esa cosa. Cuando el enfermero me deja sola, me miro en el espejo y espero que ella me diga algo, pero parece estar tan enojada como yo. A veces desaparece, dejándome sola.
  Pero esta vez, aparece frente a mí, con su cabello enmarañado de tanto pelear y más delgada que la última vez que la vi. Me pregunto cómo puede sostenerse a sí misma.
--Tiene un TaserMe suelta, poniendo las manos en el vidrio.
--¿Un qué?Vagamente, me suena familiar, pero no sé…
--¡Un arma de electroshock! Supongo que tiene que usarla para cuando te pongas violenta, pero debido a que por alguna razón bates tus pestañas y es todo, prefiere no usarla en ti.
--¿Y eso qué tiene que ver?
--¡Idiota! ¡Consíguelo y noquéalo! ¡Encuentra tu camino hacia Chris y Nate!
--Pero no sé dónde están…
--Entonces tendrás que averiguarlo, ¿No, cariño?Su tono afilado me perfora. Bruja.
 Mi respiración se convierte pesada, y ella me mira como si no creyera que pudiera lidiar conmigo.
--¿Por qué ayudarme, si siempre has sido una bruja conmigo?
--Tú me has traído.
--¡Yo no te he traído nada! ¡Has estado aquí desde siempre!
--Fuiste tú, todas esas veces. Tú me hiciste.
    Y luego no está.
Mis ojos abiertos de par en par y mi pecho que sube y baja es mi pista de que se ha ido. Me quedo viéndome en el espejo unos segundos hasta que la puerta de mi cárcel/habitación se abre, y el enfermero/persona entra, sonriéndome como si esperara que hoy de hecho no lo golpease.
--No has comido tu comidaDice, señalando a la bandeja en la cama.
--¿Por qué no me han matado ya? ¿Por qué estoy aquí?
--Sigues haciendo las preguntas al hombre equivocado, cielo. Sólo estoy aquí para asistirte.
  Quiero decirle que se vaya al diablo, pero miro al espejo, y ella está de vuelta observándome críticamente.
--HazloSusurra, pero no es necesario que lo haga: Nadie puede oírla. Nadie ha podido hacerlo durante mucho tiempo. Tal vez es por su existencia por lo que ellos decidieron que yo era una psicópata. Tal vez es porque hablé de ella.
  Miro de nuevo al chico y le sonrío un poco, sentándome en la cama y tomando la comida “de hospital”.
--Mira quién está comiendo. Me preocupaste por un tiempo. Es mejor que cooperes, de esta manera.
Podría decirle en dónde se puede meter su colaboración, pero me lo callo de igual manera.
--¿Crees que estaré bien?
El colchón se hunde bajo su peso cuando se sienta y estira una mano para tocar mi mejilla. Las yemas de sus dedos viajan hasta mis labios y su pulgar hace pequeños círculos en ellos. Y como ella dijo, levanto mi mirada para encontrarme con la suya y muevo mis pestañas. Él respira profundo y yo me acerco a él. Puedo sentir su aliento en mi cuello y yo puedo oler su fragancia a algo que parece ser menta. Luego nos estamos besando: Me tumba en la cama y se pone encima de mí. Lo dejo toquetearme un poco, y hago lo mismo alrededor de su espalda antes de volver a su cintura, donde el Taser está. Sus labios están en mi cuello cuando lo arranco de su lugar de seguridad en su cinto y lo enciendo, pegándolo  a su nuca. Jadea unos segundos antes de desmayarse sobre mí.  Lo tiro al suelo y salto de la cama, tomando las llaves de él también.
--Bien hechoDice ella desde el espejoAhora sácanos de aquí.
--Agradezco tu ayudaMurmuroPero después de esto no descansaré hasta hacerte desaparecer.
  Voy hacia la puerta sin esperar ninguna respuesta de ella. Aprieto fuerte el arma contra mi mano y tomo un gran respiro. Abro la puerta y salgo en puntillas. Puedo ver a un guardia al final del pasillo, pero no mi escucha venir: No estoy segura de pesar lo suficiente como para hacer ruido. Estoy más o menos arruinada.
Sólo se voltea cuando el sonido del Taser hace eco en el pasillo, pero para él ya es demasiado tarde. Cae al suelo con un solo golpe seco, como si tirara un saco de papas. O varios. Espero por el sonido de pisadas, por si alguien oyó y vine a ver qué pasa, pero al no oír nada le quito la pistola y guardo el Taser en mi escote.
  Es cuando veo las cámaras. Una luz roja en ellas parpadea y segundos después, una alarma suena.
Atrapada.
  Corro esta vez, pero no llego muy lejos antes de que me encuentre con tíos malos dispuestos a sacarme los sesos. Pero algo ha cambiado en mí. No estoy segura de cuándo empezó, pero no estoy segura tampoco si me importa. Hay una parte de mí que ha sido reemplazada por otra, porque antes nunca hubiera podido dispararle a alguien en mi vida. Pero ahora lo hago. Les disparo a todos ellos, intentando no darle al pecho o cabeza para no matarlos y hacerme sentir mejor conmigo misma, pero en los lugares adecuados en los que me dejarán en paz. Soy un asco con esto de la puntería, así que gasto todas mis balas y tiro esa pistola al suelo. Tomo otras dos de los tipos malos y sigo mi camino, trotando por el pasillo.
   Disparo a muchas personas, y uno de ellos me dispara a mí en el brazo. No ha ido muy profundo, pero duele como el maldito infierno. Grito un poco, porque estoy furiosa, y eso me hace disparar un poco más hasta que pego contra unas puertas. Intentan hablar conmigo, hacer que me rinda, pero desisto. Luego les disparo en un lugar en el que sé que no van a sobrevivir. Me he dado cuenta de que no soy tan mala con esto de disparar, pero necesito otras dos pistolas desde que no tengo idea cómo recargar una y espero nunca tener que saberlo a partir de ahora. Es un bonito pensamiento. Improbable, sí, pero hermoso de cualquier manera.
   No sé de dónde he sacado esto. Tal vez fue ella. Tal vez es porque vive en mí. Tal vez es lo que, al final del día, me asusta más. Pero hoy, lo tomo. Lo uso. Así que los cuerpos caen uno contra otro, y yo estoy perdiendo sangre aunque aun así no está en mis planes inmediatos rendirme.
  Luego las veo: Las puertas con su nombre en él. Abro las puertas estrepitosamente y respiro pesadamente como si fuera la primera vez en mucho tiempo con mi cabeza dentro del agua. Alzo ambas armas, aunque mi brazo herido no puede tomar mucho el peso y baja la altura, sólo un poco.
   John me mira como si nunca me hubiera visto antes. Sorprendido, furioso, incrédulo. A su lado, su hermana Lucy, la madre de Chris, me mira con el ceño fruncido y unas mejillas rojas como si hubiera estado en una discusión acalorada.
--¿Me han extrañado?No me contestan, y yo señalo a las sillas enfrente del escritorio de la oficina de JohnSiéntense.
--No hagas algo de lo que se arrepentirá toda su vida, señorita HastingsMe dice él fríamente, sentándose lentamente. Lucy le sigue. No quiero matarla, pero no sé en qué lado está y prefiero apuntar un arma a ella que ella a mí.
--Creo que ya he pasado esa línea antes y estoy simplemente bien. Maravillosa. Ahora, ¿Dónde están mis amigos? ¿Dónde están Chris y Nate, Lauren y Angelo?
  Lucy me mira, asombrada al escuchar el nombre de Nate.
--Si, ya lo sé. Y por mucho que te odio por alejarlo de mí y te amo por haberlo salvado, no quitaré esta arma de tu cabeza. Quiero saber dónde están.
--Ellos recibirán el castigo justoInterrumpe JohnLauren y Angelo serán eliminados, justo igual que tú. Pero no tienes que preocuparte; dejaré que tu hermano se vaya a casa, ese pobre chico, teniendo que lidiar con basura como tú. No sé en qué estaba pensando cuando pensé que podías hacer esto. No tienes que preocuparte por Chris, de cualquier manera. Él recibirá su merecido en una bonita y privada prisión en algún lugar remoto en la tierra donde nunca podrás encontrarlo. Debiste decir adiós antes.
  Disparo su pierna. Llámame inmadura, pero para lo que me importa al final. Él chilla de dolor y me grita obscenidades.
--¡Tú no vas a hacerle nada a mi bebé!Le grita Lucy--¡No lo permitiré!
--No te preocupes, querida: Tú irás con élSisea.
Lucy se levanta y yo ajusto mi arma a ella, pero no parece darse cuenta. Le da un bofetadón a su hermano que hace que mis costados tiemblen. Auch, chico.
--Tú no mereces este puestoLe murmuraNunca has merecido nada de esto. Debí haberte enfrentado hace mucho tiempo, y siento que haya sido hasta ahora cuando puedo verlo. Ahora dime, ¿Dónde tienes a mi hijo?
  Espera un segundo. ¿Entonces ella tampoco sabe?
--No.
Ello lo golpea de nuevo, y yo no tengo más que bajar la pistola que la apunta. Mi brazo herido me da las gracias.
--¡Dime!
--No.
  Lucy me mira.
--Fallon, dulzura, ¿te importa?
--En absolutoLe paso mi pistola extra y ella apunta a la cien de John.
--¿Qué tal ahora?
--No lo harías. Soy el único que sabe dónde están. Nunca los encontrarás sin mí. Yo no te diré.
--No a la primera, noConcuerdaPero me has enseñado muchas cosas durante los años, Johnny. Como el fino arte de la tortura. Y es hora de ponerlo en práctica, ¿No crees?
  Cuando veo el destello de temor en los ojos del padre de Holly, sé que ahora sí esta es una línea que no he cruzado, y que si lo hiciera estuviera completa y definitivamente arruinada por el resto de toda mi vida.
  Así que aparto los ojos.
--No morirásSusurra LucyEs muy fácil. No, vas a vivir. Vas a vivir sintiendo dolor, todos los días, pensando que pudieras estar tan cerca de Holly… tan cerca… Pero no lo estarás. Nunca estarás con ella, John.
   Y creo que, cuando vuelvo la mirada, esto para él es peor que el dolor de la tortura física. Es el emocional. Es haber perdido a su hija una y otra vez todos los días, sabiendo que está muy cerca de que se termine, pero aun así… Nunca ahí. Debe matarlo. Debe hacer que su respiración se corte.
--Pero si me dices…
--En veinte minutosDice, rompiéndoseEn veinte minutos un avión los llevará a todos a una prisión en Austria, en el medio de la nada, bajo tierra. Nunca nadie los va a encontrar. Excepto Nate. Nate está en una de las celdas, en el cuarto piso.
  Lucy y yo intercambiamos miradas.
--Ve por tu hermanoDiceYo iré por los demás.
--Confío en ti, pero no tanto.
Resopla, la adrenalina corriendo por su cuerpo.
--Bien. Pasamos por tu hermano realmente rápido, luego vamos al aviónToma a su hermano de la corbata y lo arrastra fuera de la silla. No puede sostenerse debido a la bala en su piernaTú. Tú vas a llamar a todos tus pequeños soldados y les vas a decir que retrocedan, ¿De acuerdo? Vas a venir con nosotras. Y tú, Fallon. Tenemos que empezar a movernos si queremos salvar a tus seres queridos antes de que ese avión despegue o antes de que tú te desangres a morir. ¡Ahora!



-Sthep Stronger.

jueves, 8 de enero de 2015

Broken Dolls. Capítulo 19.

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Broken Dolls. Capítulo 19.

--Vuelve a casaLe susurro a Nate días después. Estamos acostados hombro a hombro en el suelo, mirando el techo por alguna razón. Chris se ha recuperado en estos días, ya puede comer y caminar, pero se cansa todo el tiempo. Duerme como un oso.
Nate no me mira.
--No.
--Me mata que estés aquí, mientras ellos están allá.
--La única manera en la que me iré es si tú vienes conmigo. Cosa que sé que no va a pasar porque A) A Chris le metieron una bala en el estómago y B) siguen buscándote. Así que simplemente me quedaré aquí y esperaré.
  Suspiro.
--Puede que esto no termine nunca.
--Entonces supongo que me quedaré aquí tirado.
Me vuelvo a verlo y él hace lo mismo. Le doy un puñetazo en el hombro de la nada y él se ríe.
--¡Ey!
--¡Eres un necio, enserio!
--¡El burro hablando de orejas!
Nos pellizcamos y damos un par de puñetazos más hasta que el timbre suena. Nos paralizamos, como siempre, pero todo el tiempo es Nina u Olivia junto con su novio cuyo nombre he olvidado, porque el chico es incapaz de separarse de ella cinco minutos. Es total y asquerosamente adorable.
--Es Nina. Llamó y dijo que vendría para checar como está todo. ¿Le abrirías? Acabo de salir de la duchaGrita Lauren.
  Me levanto, pero Nate se mantiene cerca detrás de mí, porque todavía no confía en nadie.
--Nate, es sólo NinaComento, mientras quito el seguro de la puerta para abrirla.
--Ya. Sólo me quedaré aquí.
  Pero cuando abro la puerta no es Nina. Al principio creo que sí, porque tiene el pelo marrón similar, más o menos a la misma altura, pero su estatura y peso no es correcto. Es más delgada. Mucho más delgada. Y bajita también. Y cuando se vuelve para verme a la cara, tiene unos lentes de sol enormes que cubre gran parte de su rostro. Pero yo sé.
  Y ella sabe  que yo sé.
--¡Holly!Lloro.
Ella se tira a mis brazos, pero después de unos momentos, nos despegamos. Ella me toma de los hombros, totalmente no viendo a Nate detrás de mí. Sus lentes se retiran y sus ojos se centran en mí, como si yo fuera lo último que viera en el mundo.
--Fallon. EscuchaIntento hablar, pero ella no me deja--¡No, escucha! ¡No tengo tiempo! ¡Tío Angelo me prohibió venir por mi cuenta pero lo hice de cualquier manera! Cuando supe que estabas aquí… Ellos estás viniendo. ¡Tienes que venir conmigo!
--¿Quiénes? ¿La CIA? ¿El FBI?
--¡No! ¡Chris y Nate! ¡Se puso de su lado, Fallon! ¡Los vi, intentando encontrarte!
Jala de mi brazo, pero la traigo de regreso y la fuerza a entrar.
--¡No! ¿Qué haces? ¡No tenemos tiempo!
--¡Escucha! ¡Está bien! Ellos están aquí, Holly. No intentaban encontrarme para capturarme, sino lo contrario. Chris y yo intentábamos encontrarte a ti antes, después de marcharnos de Italia.
  La confusión nubla su vista. Casi no me permite ver ese brillo de locura que siempre permanece en nuestros ojos. Ese brillo que indica que algo sobre nosotras no va bien.
--¿Qué…?FarfullaNo… ¿Qué?
--¡Tienes que hablar con tu primo, Holly!
--¡No! ¡Él es malo! ¡Fallon! ¿Has olvidado todo lo que te ha hecho?
  Niego. Y luego Nate está ahí antes de que yo pueda intentar si quiera explicarme. Holly lo ve y me mira de vuelta a mí. Su vista rebota entre nosotros dos, y cuando después de unos segundos regresa a mí con temor y algo que reconozco como traición en sus ojos, se suelta de mí y corre por la puerta.
   Y yo no tengo más que hacer que ir detrás de ella. Nate toma de mi brazo e intenta mantenerme en mi lugar, porque estar allá afuera, a la vista, me puede costar todo. Ellos de seguro me encuentran. Satélites que toman fotos como Maps, pero actuales. Es una completa mierda. Y sin embargo, no puedo dejarla ir. Porque esta es Holly: Mi amiga Holly, hermana por un pequeño y glorioso periodo de tiempo. Sé que no estuvimos cerca mucho tiempo y que a penas fuimos amigas, pero éramos algo. Lo sé. Estábamos ahí para la otra, sin juzgar, entendiendo siempre. Tiene que significar algo.
  Holly. Lia. La chica que le da propósito a la vida del chico que… ¿Quiero? No tengo tiempo para pensar en esto. Realmente ahora no.
  Corro detrás de ella, con Nate gritando mi nombre detrás de mí. Escucho más pasos por la casa, y me imagino que son de Lauren y de Chris. Chris. No puedo dejarla ir. No puedo malditamente dejarla ir.
--¡Holly! ¡Espera, por favor! ¡Por favor!
  He sentido muchas clases de desesperación en mi vida, cientos de veces.  Pero creo que esta vez me mata más: Tener algo tan cerca de mi alcance y aun así no ser capaz de alcanzarlo. Porque no soy lo suficientemente veloz, o tal vez mis palabras no son lo suficientemente buenas. No son suficientes. No soy suficiente. Hay una pequeña línea que divide el casi y el hecho, y esa línea me está haciendo añicos.
  Escucho a Nate corriendo detrás de mí, y sé que es él porque no hay manera de que Chris pueda correr así y los pasos de Lauren serían ligeros, no como los pesados de Nate. Escucho a Chris gritar que vuelva a la casa, que es peligroso, pero lo dice porque es lo correcto por decir. Porque es responsable. Pero su voz se rompe, y sé que es porque ve a Holly alejándose.
   Mi propio corazón se rompe al ver a Holly corriendo lejos de mí. Temiendo de mí.
--¡Holly!Intento una vez más con voz entrecortada.
 Mientras ella corre, la peluca castaña cae lentamente, hasta que su pelo rojo natural resplandece con el sol. No hay ninguna pista de su tinte, así que supongo que se habrá pintado el cabello de en un tono parecido al suyo.
  La escena me recuerda a mi delirio hace cerca de una semana, en donde Macey corría por el jardín de nuestra casa, su pelo rojo brillante ondeando con el aire. El sólo que ahora es Holly. Es como si estuviera pasando. Y es lo que hace que me detenga poco a poco, mirándola marchar.
  Miro abajo, y recojo la peluca de pelo lacio y castaño. Como el de Kiki, más bien. No, no. No. ¡Fallon, regresa! ¡No es real!
No es real.
El pensamiento hace que mis músculos trabajen de nuevo, pero Nate me atrapa en ese momento, empujándome hacia atrás, hacia sus brazos. Es como si empezara en cámara lenta: Holly corre de mí, y cuando parpadeo, el sonido de varios disparos constantes hace que mi corazón se detenga y luego salte como loco en mi pecho. Nate nos lleva al suelo, pero yo aún puedo ver cómo Holly se detiene de repente y mira a sus pies.
  Después cae.
Grito. Grito como loca, luchando contra los brazos de mi hermano que sólo intenta protegerme. Grito al ver la sangre manchando su vestido veraniego blanco, manchando la tierra, creando un charco alrededor de ella.
  No sé cuándo comencé a llorar, pero de pronto las lágrimas están cayendo por mi barbilla al suelo, y nunca he sido tan miserable.
  No sé supone que iba a ser así. Si hay algo que sé en este mundo, es que las cosas no tenían que suceder así, no aquí, no ahora.
 Nate intenta levantarnos, pero los hombres armados se acercan a nosotros, apuntándonos con sus estúpidas armas que han quitado muchas vidas en este mundo, lo sé.
  Realmente pienso que esto es verdaderamente el final, esta vez. Pero no lo es. Sé que no lo es cuando Angelo se baja de un helicóptero… ¿Cómo no pude oír un helicóptero? No importa, no importa… No, espera. ¿Angelo en un helicóptero?
Parpadeo.
Personas tomando mis brazos.
Parpadeo.
Mucho sonido, personas hablando, gritando. ¡Déjenme en paz!
Parpadeo.
Angelo, mirando hacia abajo, hacia mí, y tomándome en sus brazos.
Parpadeo.
Guerra. Personas luchando.
Parpadeo… Cada vez que lo hago, hay diferentes cosas pasando, y no puedo seguirle el hilo. Lo próximo que sé es que Nate me carga en sus brazos hacia el helicóptero.
  Chris.
Me sacudo en sus brazos, pero no me deja ir, y cuando miro detrás, Lauren vestida en pijamas y cabello húmedo ayuda a un Chris no mejor que yo.
  Cuando parpadeo de nuevo, el sonido de las hélices me aturde. Juega con mi cabeza. Por la ventanilla veo la tierra haciéndose cada vez más pequeña, el sol bajando, la oscuridad tragarse la cuidad. Una mano sobre la mía. No importa, no importa.
 Ya no estoy segura si algo realmente importa ahora. 




-Sthep Stronger.

jueves, 1 de enero de 2015

Broken Dolls. Capítulo 18.

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Broken Dolls. Capítulo 18.

Tiene pecas en las mejillas, debajo de los ojos. Lo puedo ver ahora que miro directamente a su cara, con mi cabeza a centímetros de la suya. Su respiración empieza a cambiar y se sacude.
--¿Chris?
Abre los ojos y se asusta: Da un respingo y su respiración cambia totalmente.
--Mierda, mierda, mierda. ¿Me quieres matar?Tiene voz pastosa por estar tanto tiempo dormido.
 Sus ojos se clavan en los míos.
--Claro que no. ¿Con quién  pelearía, si estuvieras muerto?Hago una pausaO a lo mejor los dos morimos. A lo mejor estás en el infierno y estás atascado conmigo por siempre. ¿Quién sabe?
--CállateMe dice, pero aun así estira la mano para tocar mi mejilla, comprobando que soy real. Suelta un chillido--¡Santa mierda! ¿Por qué duele tanto?
--Tienes una infección, Chris. No estás muy bien que digamos.
Maldice más.
--¿Me estás diciendo que estoy muriendo?
--Podrías.
Me mira unos momentos con el ceño fruncido.
--Uno diría que al menos estarías asustada por mí.
Me río suavemente, poniendo una mano en su mejilla.
--Vas recuperándote, Chris. Es bueno. Va bien. Y, además, confío que tendré a alguien que me insulte en el futuro.
--¿Y si muero?
Lo miro feo  y golpeo ligeramente su mejilla, nada que lo herirá.
--Cállate. Escúchame bien, si te atreves a morirte te voy a matar, ¿entiendes?
Abre la boca para corregir mi oración, pero lo callo con una mirada.
--Chris. ¿Por qué estás muriendo en una cama por un disparo? ¿Por qué mi hermano está aquí? ¿Cómo lo encontraste?
--¿Él no les ha explicado?
Niego, aun acariciando su mejilla.
--Después de que Lauren le curara las heridas cayó dormido y no ha despertado. Ronca como un motor.
--¿Cuánto tiempo ha pasado desde eso?
--Un día.
Suspira, poniendo una mano sobre la mía, que está en su mejilla. Hay algo muy íntimo acerca de este momento, y lo puedo ver en sus ojos. Sé que él también lo puede ver en los míos, pero no nos separamos.
--Vi a mi tío John. Estaba buscándonos. Buscándote, mejor dicho, desde que corriste para encontrar Lauren. Por un par de horas estuve alrededor, salí de la cuidad incluso, para perderle el rastro. Creo que pensó que nos habíamos reunido, así que me siguieron. Intentaba darte tiempo para que llegaras a salvo. Fue cuando me encontré a Nate. Junto con Holly.
  Eso me hace abrir mucho los ojos, y mi boca casi golpea el suelo.
--¿Viste a Holly?
--Nate… O Ethan. Bueno, ya sabesDice, y yo asiento. Aún es confuso algunas vecesHolly lo encontró, junto con Angelo. Y ellos tres te siguieron el rastro hasta acá. No me preguntes como; No sé. Cuando ellos me vieron… Bueno, no fue tan lindo. Ethan me golpeó, Holly me golpeó. Todo el mundo me golpeó. Aún pensaban que era el malo, y hey, no los culpoResoplaPero malditamente dolió. Intenté hablar con Holly, pero ella no quería escucharme. Luego Angelo se la llevó.
  Chris mira al techo y suspira. Mi otra mano viaja hasta encontrar la suya. Sólo basta poner la yema de mis dedos en su palma, y él inmediatamente hace lo que quiero: Entrelaza nuestros dedos y aprieta fuerte.
--No estoy seguro si alguna vez podré recuperarlaMurmura.
--Detente. Encontraremos la manera. ¿De acuerdo? Cuando salí de ese carro pensé que nunca iba a volver a verte, ni a Ethan, pero aquí estás. Aquí estamos. Volverás a ver a Holly y yo… Volveré a ver a Macey. Algún día. Lo sé.
Toma nuestra mano entrelazada y la lleva a sus labios para besarme los nudillos. No dice nada, simplemente me mira, no esperando nada, sino sólo contemplándome.
--¿Qué? ¿Tengo algo en la nariz?
--A veces me pregunto cómo no pude haber sabido.
--Saber… ¿Qué?
--La primera vez que te vi. Que íbamos a pasar por todo esto juntos. Uno diría que el mundo debió de haberse detenido el momento en que te miré.
--¿Cómo un flechazo a primera vista?
Asiente, adormilándose.
--Exacto. Como amor a primera vista. Pero no sabía. Ahora lo sé.
Y se duerme.
No estoy muy segura qué significa lo que acaba de decir para nosotros ahora, pero sí sé una cosa: Santa mierda.
  Lo tapo hasta la barbilla y salgo a la cocina, donde Lauren está sentada en la mesa junto con un adormilado Ethan.
--Hey, Bello DurmienteLo saludo.
--HeyTiene la voz aún pastosa por el sueño, parpadeando muchas veces para disipar la vista nublosa--¿Cómo está?
--No muy coherente. Adormilado. Pero está bien.
--Le estaba contando a Nate sobre la CIA y por qué los persiguieron. Pero creo que tú vas a tener que llenar los espacios, desde que no sé mucho yo mismaLauren se levanta y diceVoy a tomarme una ducha.
Ambos asentimos. Me siento frente a Ethan, quien me mira fijamente.
--Hay muchas cosas de las que quería hablarte, pero cuando te encontré tu tuviste que irte.
--Lo sé. Lo sientoLe digo, sabiendo que tenemos pendiente una de las conversaciones más largas que alguna vez podría tener.
--¿Cómo fue? ¿Mientras crecías? ¿Fuiste… feliz?
Sus ojos me dicen que espera que sí, desesperadamente. Y yo odio tener que romper su fantasía.
--Lo fuiSuspiroO al menos por un tiempo. Mis padres… Bueno, tíos, me cuidaron bien, y las cosas estuvieron bien por años. Entonces golpeé la adolescencia, y algo malo empezó desde ahíHago una pausaEstuve encerrada en una clínica mental desde que tenía catorce hasta hace un mes, más o menos… Porque yo intenté matar a Macey. Quiero decir, no sabía que estaba haciendo. Solamente desperté en medio de la noche y ella estaba sangrando y gritando, y yo…
  Tengo que detenerme para tomar aire, y Nate encuentra el momento adecuado para estirar la mano y ponerla sobre la mía en un gesto de apoyo.
--Lo siento. Tú… uhm, sigues diciendo cosas sobre Macey, pero tienes que admitir que esto es demasiado confuso, Fallon. Lo único que sé es que eres mi hermana, pero después de ahí… ¿Quién es Macey?
--Pensé que era mi hermana por muchos años, pero es nuestra prima. Ella es hermosa. Tiene la edad de Kiki, y pelo rojo como el nuestro, y ojos azules como los míos. Todo este tiempo pensé que tenía los ojos de mi madre… mi tía, pero resulta que nuestra madre biológica tenía ojos azules también… Esto es tan confuso.
  Pausa.
--Ella es hermosaDeclaroY tiene miedo de mí. Pensé que incluso aunque consiguiera la operación, la que nuestros padres estaban desarrollando, podía verla de nuevo y de alguna manera ser una mejor hermana para ella, pero… Nate, no creo que siquiera pueda pensar en mí sin enloquecer.  Creo que soy el monstruo debajo de su cama.
  Puedo ver la pena en los ojos de Nate. Y no me mata, como en muchas ocasiones, sino que me hace sentir que está bien. Como si de alguna manera pudiera compartir la carga para que sea no tan pesada.
--Ojalá la hubieras conocido. Ella es tan maravillosa.
Sonríe.
--Estoy seguro que sí. ¿Qué pasó después, Fall?
Fall. La última vez que alguien me llamó así, fue Chris, hace tiempo. Sé que he dicho que no me asusta que Chris tenga una infección, pero esa es una mentira evil y despiadada, porque casi meo mis pantalones en más de  una ocasión. Tengo esperanza, pero, ¡vamos! Con la suerte que tengo, todos morirán al final.
  Sacudo el pensamiento de mi cabeza , concentrándome en el aquí y ahora.
--Ellos me pusieron en la sección de los peligrosos en la clínica, hasta que descubrieron que estaba mal conmigo. Ahora que sé que tengo esa cosa Delirium, aunque aún tengo que hacerme las pruebas, entiendo que no me pudieron clasificar. Ellos te dejan ahí hasta que puedan diagnosticarte, y se tardaron mucho conmigo. Cuando decidieron que era una psicópata, después de muchas pruebas confusas, me dejaron ahí. Y fue horrible. Estaba asustada y sola en una habitación con personas violentas y… Nate, me sentía loca. Y las alucinaciones… Dios, fueron las peores. Y en cada una de ellas estaba Macey.
    La mirada en mi nuevo hermano no sólo refleja dolor, sino rabia. Sí, yo también siento rabia. Hay que hacer un club.
--Después de un tiempo me dieron medicación… No como esta medicación, la cual perdí, por cierto, que me hace sentir entumecida y pesada. Esta medicación me hacía sentir inquieta y… en pánico. Luego mi familia dejó de escribir y llamar a los médicos para ver cómo estaba. Lo único que obtuve de ellos eran cheques para mantenerme dentro… Nate, no te estoy diciendo nada de esto para que sientas… Lo siento. Lo siento. Siento que las cosas resultaron así. Siento que hayas encontrado a la pequeña Fallon Grace Hastings para que al final no resultara tan pequeña y tan sana, yo…
--CállateMe ordenaDeja de decir todas estas cosas. No voy a arrepentirme de encontrarte, si es lo que piensas. Así que ahora deja de llorar y sigue contando.
  Nos miramos a los ojos unos segundos antes de que empiece a llorar y reír al mismo tiempo. Él sonríe aliviado, apretando su agarre en mi mano.
--Lo siento, Fallon. No respondo muy bien. Con el tiempo encontrarás que no soy muy bueno para consolar.  Sigue, por favor.
  Río.
--Humm… Yo… Con el tiempo me pasaron con los demás pacientes, los no tan peligrosos. Estuve ahí por mucho tiempo, hasta que una noche dos hombres me secuestraron. Me sacaron de ahí, y me llevaron con el director de la CIA.
--¿El papá de Holly?
--Sí. Él me dijo que si podía infiltrarme a la clínica de nuevo y buscar a su hija ahí, entonces podría autorizar la operación para mí. Como sabes, nuestros padres no terminaron el proyecto, y alguien más lo hizo. No es seguro. Era una oportunidad en cien, pero sabía que tenía que intentarlo.
--¿Por qué él no sabía dónde estaba su hija?
--Pensaron que la habían secuestrado y sospechaba que estaba en una de esas clínicas. Así que me mandó a comprobar que no estaba en la mía. Sí estaba. Ahí fue en donde la conocí. Sólo que no estaba secuestrada, sino que ella había huido.
--¿Lia?Dice, usando el antiguo nombre de Holly--¿Por qué?
--Leyó mi archivo. Hablaba sobre mis padres y lo que me hicieron. Pero no sabía que estabas vivo, lo juro. La verdad es que no soy la primera ni la última a la que ellos le hacen esto… Y ella decidió que no quería estar ahí. ¿Nuestro supuesto padre cuando éramos la familia Stohl? Su tío. Cuando me fui con ella, pensaba que eso iba a ser todo. Iba a ser Zara Stohl, con una hermana y un padre, viviendo en Italia. No se suponía que iba a encontrarte. No se suponía que Susie era la que te había tomado. Pensé que, aunque estaba loca, la familia Sullivan iba a ser mi nuevo normal.
  Suspira y cierra los ojos. Cuando los vuelve a abrir, me mira con intensidad.
--Puede serlo, Fallon.
--No. No puede. Tengo a toda la CIA y probablemente el FBI detrás de mí, tu hermana me odia y todavía estoy loca. Ethan, no puedo volver. Y no sé por qué tomaste este riesgo. Debiste quedarte en casa. Tú ibas a estar bien, pero mira ahora qué ha pasado: Casi terminas disparado.
  Cierra los ojos de nuevo con fuerza y sacude la cabeza, casi enojado.
--No, no. ¿Qué esperabas? ¿Qué continuara comiendo helado mientras mi hermana pequeña está dios-sabe-dónde, haciendo quién-sabe-qué?
--Pero Ethan. Apenas me conoces. Hubieras estado bien, porque no estabas muy atado a mí. Pude haber sido alguien que alguna vez conociste.
--¡No, no! ¡He estado pensando en ti desde siempre, Fallon! ¡Pensé que estabas muerta! Sé que no lo recuerdas, pero solías ser una pequeña polilla. No podías despegarte de mis brazos, y cuando no quería estar contigo solías colgarte de mi pierna y llorar, y… Solías mirarme como si yo hubiera inventado el chocolate. Y tu amabas el chocolate.
   Para ese entonces yo ya estoy llorando como una pequeña niña.
--No llores, Fall. Va a estar bien.
   Me imagino cómo hubiera sido mi vida con él: Creciendo con dos padres diferentes, con un hermano mayor que me adorara y que probablemente espantara a todos mis novios. Un hermano que me molestara y me acusara con mis padres sin vacilar cuando saliera por mi ventana a mitad de la noche a alguna fiesta.
 Paraíso.
--Mierda.
Él se levanta y me abraza, levantándome con él.
--Y Maddie no te odia, Fallon. Ella se integró a nuestra familia cuando tenía la edad de Kiki, y su situación familiar no era la mejor. Cuando supimos sobre ti sintió que no la iba a querer más o algo así y reaccionó mal. Pero ella no te odia.  Quería encontrarte tanto como yo, pero no la dejé venir.
  Levanto la vista de su hombro para mirarlo a los ojos y determinar si es verdad.
--¿Estaba celosa?
Sonríe un poco.
--Somos así en esta familia. No nos gusta nada que podría remotamente rompernos.
--Amo a tu familia.
--Yo también. Pero también eres mi familia. Maddie entendió eso. Bueno, todos entendieron eso. De otra manera, papá no me hubiera dejado venir. Mamá estaba llorando, pero no me lo impidió.
--Dime sobre ti. ¿Cuál es tu historia? ¿Fuiste tú feliz?
Él me deja ir, pero se mantiene cerca de mí, a lo mejor temiendo que me rompa de nuevo.
--Lo fui. Bueno, tuve que ir a psicólogos por depresión después de que mamá me confesara lo que pasó con mi verdadera familia, por qué me había adoptado. No podría comprender del todo por qué habían muerto, dónde estabas… Lloré mucho tiempo después de que me adoptó, pero tengo hermanos y hermanas increíbles que me hicieron salir adelante. Cuando tenía alrededor de doce años me contó sobre el accidente. Nunca me gustó mucho recordarlo. Y cuando supe que la vecina era mi hermana que no estaba muerta… Santa mierda, casi me matas, señorita.
   Continuamos hablando hasta que las horas pasan y el sueño gana. Hablamos de cómo ya no necesito esa operación, pero que Holly sí y eso me preocupa. De cómo quiero encontrarla para que Chris pueda hacer las cosas bien. De que quiero que todos dejen de perseguirme para intentar curarme. Luego hablamos de hermosas fantasías: Qué haríamos después de que curara. Me prometió que vería a Macey de nuevo y que Holly estaría a salvo. Me habló de cómo quería regresar a su familia conmigo para que Maddie pudiera curar su corazón pidiéndome perdón, porque al parecer la culpa la tiene atrapada. Hablo de que quiero un gato. Quiero cientos de gatos. Quiero un gato para Macey también.
  Nos sumergimos en lindas fantasías hasta que Nina llega a revisar a Chris, luciendo completamente cansada, diciendo que ha investigado más del tema para curarlo.
--¿Por qué tuvieron que dispararlo cuando a penas estoy en primer año de medicina?
Le pido perdón, pero me sonríe y se lo sacude.  Estoy con ella cuando revisa que todo en Chris vaya bien, me imagino una de esas dulce fantasías con él. Alguna clase de futuro. Algo.
  Lo que sea.



-Sthep Stronger. 

martes, 16 de diciembre de 2014

Broken Dolls. Capítulo 17.

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Broken Dolls. Capítulo 17.


--Fallon.
  Macey me inspecciona con sus grandes ojos marrones. Da unos pasitos hacia mí y jala del borde de mi vestido.
--Fallon, ¿Jugarás conmigo?
--¿Macey?
La pequeña carita de Macey se llena de irritación.
--¡Fallon, juega conmigo!
Se da la vuelta y sale corriendo a esconderse en algún lugar de la casa. Le gusta jugar a las escondidas, y yo siempre la dejo ganar. Creo que es por eso que es su favorito. Esta vez no será la diferencia, así que espero y cuando he llegado a diez, la busco.
  No está detrás de las cortinas en la sala, ni debajo del sofá marrón, ni escondida en el desastre del armario de mis padres. Busco en todas las habitaciones, pero ella no está aquí.
--¿Macey?
  Tal vez está afuera. Nunca ha ido a esconderse en el jardín, pero tiene que estar ahí ahora. Llamo su nombre un par de veces, pero ella no me contesta de regreso. Entonces capto movimiento en la esquina de mi ojo, y cuando volteo, ella está corriendo. Pero no es el flamante cabello rojo de Macey el que veo, sino uno castaño y largo.
  Luego voltea hacia mí.
Kiki Sullivan.
--¡Rápido, vamos!
--¡Espera! ¿Dónde está Macey?
--¡Apúrate!
La sigo hasta llegar al bosque detrás de mi casa, pero no es suficiente: Sigue corriendo como si el demonio estuviera detrás de ella. Le pido que espere, pero no me escucha. Después de lo que parecen ser unos diez minutos, se detiene de golpe. Casi me estrello detrás de ella, pero logro sostenerme de sus hombros. Ella mira hacia arriba, mirándome.
--La mataste.
  Macey yace tendida frente a nosotras, ensangrentada e inerte.
  Mi corazón deja de latir por unos momentos y el aire se queda atorado en mis pulmones.
Levanto mis manos para ver el rastro de sangre, de su sangre. Pero no hay… nada. Absolutamente nada. Sólo puedo ver las líneas de mis palmas sobre mi piel pálida. Mis uñas siguen igual de rotas e irregulares, sin sangre ni tierra debajo de ellas, y cuando me vuelvo hacia Kiki, no está. Ni siquiera estoy en un bosque. No hay un bosque cerca de mi casa, y definitivamente esta no es mi casa.
  Mi respiración se hace más pesada con los segundos. Escucho unos pasos detrás de mí, y cuando volteo veo una cara desconocida.
Grito.
La mujer me toma de los brazos y me sostiene contra su pecho, diciéndome que está bien. Pero no está bien. Macey… Macey no está aquí, ni tampoco Kiki. Y esta mujer…
  Lauren Farley.
--Lo sientoLe digoLo siento.
Lauren me mira a los ojos, aún en pijamas, medio dormida. Dios, la saqué de la cama. Vaya forma de pagarle.
--Fallon. Fue un mal sueño.
Pero no lo fue. Aún puedo ver a Macey inerte detrás de mis ojos. Puedo sentir la tierra debajo de mis pies, el sonido de las hojas rompiéndose bajo mi peso, el color del cabello de Macey al correr.
Niego.
Tengo que decirle.
--Tengo que decirte algo.
--¿Qué pasa?
Tomo aire, intentando desacelerar los latidos frenéticos de mi corazón.
--Soy… Estoy algo así como… enferma.
Suspira.
--Lo sé.
No. Espera. ¿Qué?
--¿A qué te refieres con que sabías?
Me mira unos minutos, luego me hace un gesto de cabeza, indicándome que la siga. La sigo por su pequeño apartamento de dos habitaciones hasta la suya. Me dijo que lo compró hace unos meses, para estar más cerca de Olivia cuando estuviera aquí.  Así que me trajo aquí. Olivia quería venir a pasar la noche, y sé por qué: Podía ver el brillo curioso en sus ojos. Me imagino cómo se siente: Conocer a alguien parecida a ella. Si tan solo supiera que no es tan bonito. Pero al parecer su familia lo sabe perfectamente, porque su padre le prohibió venir. No los culpo. Está siendo responsable. Se preocupa. No podría imaginar menos.
   Lauren abre la puerta y lo primero que veo es su cama. Hay una laptop negra prendida encima y papeles alrededor. En el escritorio, de la copiadora salen más.
--Estuve investigándote toda la noche.
¿Honestamente? Ya no me afecta. Las personas en estos días parecen hacer simplemente eso: Buscarte en una red internacional tal como la CIA para saber de tus trapos sucios.
  Bonito.
--Supongo que no te gustó.
--No te va a gustar a ti. SiéntateIndica la cama, y yo me siento en una esquina.
--Estoy muy segura de que ya sé todo lo que investigaste, Lauren. Enserio, me lo han repetido mucho últimamente.
  Me ignora.
--Entonces estuve buscando más sobre tus datos médicos porque, no te ofendas, querida, pero no quería tener a una persona inestable cerca de mi hija.
--No me ofendo.
--¿Exactamente que te dijeron sobre tu enfermedad?
--Me dijeron que era una psicópata.
--Fallon, ¿Tienes problemas para dormir?
--Claro que tengo problemas para dormir. Quiero decir, hay personas persiguiéndome para matarme y o torturarme.
--Me refiero a desde que te diagnosticaron. ¿Te sientes inquieta? ¿Sientes que no puedes dormir?
 Pienso acerca de ello un momento.
--La mayoría del tiempo. No puedo dejar de pensar o alucinar con mi hermana. A veces no puedo dormir en absoluto. Pero hay veces que duermo sin problema.
--¿Te sientes intranquila por la noche?
--Siempre me siento intranquila. Como si estuviera a punto de explotar. ¿Por qué me estás diciendo todas estas cosas?
--¿Tienes problemas auditivos, visuales?
--No. Enserio. ¿Qué está pasando?
--Ahí lo tienesUna voz extraña y masculina llena la habitación. Salto, pero antes de poder huir, Lauren me toma de los brazos.
  Ella voltea la computadora, y puedo ver en la pantalla un hombre mayor. Me sonríe cuando me ve.
--Te han asustado, ¿cierto, chiquilla?
Miro a Lauren.
--Fallon, te presento a mi colega, el señor Manceau.
Por el apellido y por el acento, este tipo tiene que ser francés. Levanto una mano y la sacudo porque no puedo encontrar mi voz.
--Él es doctor en un hospital mental en Francia.
Miro a Lauren.
--Lauren, no sé qué es todo esto, pero…
--No soy doctora, sino abogada, pero estuve viendo tus papeles médicos… Se los mandé a unos colegas para que los checaran y todos me dicen cosas similares, Fallon. No creemos que sea psicosis.
   Busco por la broma en su rostro. Alguna señal, lo que sea. Pero se muestra impasible, tan fría como siempre. Sin emociones.
--¿A qué te refieres?Le grito. Hay que enfrentarlo: No tengo la mejor actitud--Los estudios…
--Estaban malMe corta.
Antes de que empiece a chillar,  el doctor a través de la computadora habla:
--Si tuvieras psicosis, sería muy leve, casi inexistente, lo cual no tiene sentido, señorita Hastings. Mis colegas pensaron que podría ser un trastorno psicótico breve, lo cual es exactamente lo mismo que la psicosis, pero pasajero. Tú has estado en esa clínica desde que tenías unos catorce años. Así que pensamos en el síndrome confusional agudo, también conocido como Delirium. Este también es pasajero, pero creemos que tú pudiste haber estado entrando y saliendo de él debido al estrés y al contacto con otras personas con problemas mentales. Eso juega con tu mente. Te influencia, y ni siquiera eres consciente de ello.
   Me echo a llorar. No de esos llantos bonitos y silenciosos de las películas, sino de esos feos y escandalosos, con piel roja y ojos hinchados.
   Manceau parece asustado. Mira de mí a Lauren, y ella se arrodilla a mi lado y me lleva a sus brazos.
--Ya no puedoLe lloro encima.
He tenido suficiente.
Lauren no me dice nada, sólo acaricia mi cabello, como mi madre/tía lo hacía cuando no estaba loca.
Me despego un poco de Lauren para hacerle una pregunta, pero toma varios intentos porque no puedo hacer que el aire entre a mis pulmones.
--¿Entonces por qué me dijeron que era una psicópata?
--Creemos que no supieron como clasificarteContesta ManceauEl síndrome confusional agudo es común entre personas mayores. Tú eras demasiado joven. No es común, pero tampoco imposible. Eres aproximadamente del uno por ciento de la población de jóvenes afectados. Tampoco presentas ninguna discapacidad física, tales como pérdida parcial de vista o auditivo. Otra vez: Extraño, no imposible. Pero de cualquier manera, se tendría que hacerte estudios para confirmar.
  Trago.
--Esta cosa… Delirium. ¿Es peligroso? ¿Soy peligrosa?
Me mira a través de sus lentes.
--Sí, lo eres. Eres… inestable. Hay cura, señorita Hastings. Con pastillas, alimentación adecuada y absolutamente nada de estrés de ningún tipo.  No es fácil, sin embargo. Tal vez requiera hospitalización.
--Pero, ¿Podría volver a casa?
--Si su hogar representa un lugar libre de estrés o estímulos fuertes, claro. No se recomienda estar en compañía con una persona con un problema similar.
--¿Siempre resulta mal?
--No, no siempre. Hay ocasiones, como en los grupos de ayuda en que los pacientes se benefician de ello. Estamos hablando de un pequeño porcentaje, de nuevo. ¿Pero generalmente? No recomendable.
  El doctor y yo nos vemos a los ojos unos segundos antes de echarme a llorar de nuevo. El timbre suena, pero yo apenas lo escucho. Lauren se levanta, pidiéndome que me quede aquí.
--Lo sientoLe digo a la pantalla, cubriendo mi rostro, intentando tragar mis llantosEs demasiado. Mi vida  ha cambiado en cosa de unos dos meses, y es demasiado…
--Hastings.
--¿Hmm?
--¿Es de noche donde vives? Lo siento, estoy en Francia, y estoy seguro de que hay nueve horas de diferencia.
--Es de nocheAsiento.
Asiente.
--Pide a Lauren que te de una pastilla de dormir. Puede que no dejes de llorar hasta entrada la mañana. ¿Esta situación en la que estás? No está ayudando a tu salud, muchacha. Incluso si alguna vez se termina. Si hay estrés en tu mente, Delírium gana.
  Le lanzo una mirada. ¿Cómo sabe de la situación en la que estoy ahora?
--Lo siento. Lauren me distrajo de mi trabajo preguntándome por los papeles médicos de una chiquilla y lo primero que hice fue preguntar.
  Ahora sé de donde viene el miedo corriendo por mis venas en las noches que no puedo dejar de mirar a la luna. Pero nunca me había sentido de esta manera. Tan desolada. Tan sin esperanza.
  Intento sonreírle, pero no estoy sintiendo el aire llegar a mis pulmones.
--Recuerdo una nocheMenciono, sin alientoEsa noche no sentí nada de esto. Me sentía… normal.
Asiente.
--Probablemente estabas entrando o saliendo del síndrome. Tuviste un lapso intermedio de tiempo. ¿Fue en un lugar o situación sin estrés?
  Me encojo de hombros, recordando la noche con Holly y los hermanos Sullivan en su piscina, cuando jugué carreras con Ethan y completamente hizo trampa.
 Ethan, Nate  Viene a ser lo mismo al final.
--Un  poco. Me sentía feliz. Parece que fue hace años.
--¡Fallon!Escucho a Lauren llamar mi nombre, casi con desesperación--¡Fallon, ven un momento!
  Miro una última vez al doctor Manceau antes de levantarme y encontrarme con cierta escena en la sala de Lauren. En el medio, veo a la pequeña Olivia, luciendo casi asustada, arrodillada enfrente de alguien en el suelo. Dan está a su lado, porque parece que ellos dos nunca se despegan.  Doy un paso para ver quién es la otra persona, cuando escucho mi nombre de una voz familiar.
--¡Fallon!
Cuando volteo, lo veo. Ethan. Nate. Con un moretón en su mandíbula y un corte en la ceja, pero vivo y aquí.
--¡Ethan!Corro hacia él y lo abrazo. Él no pierde tiempo: Desliza sus brazos por mi espalda, un poco debajo de mis hombros--¿Qué…? ¿Cómo…? ¿Dónde están…?
Asiente, separándose de mí para ver mi rostro.
--Larga historia. Chris necesita ayuda.
  Sus ojos se ven preocupados, y cuando me dice esto, yo también  estoy preocupada. Estoy asustada. Siento que todo mi cuerpo tiembla cuando voy hacia Olivia y Dan, y miro sobre sus cabezas.
  Chris frunce el ceño, respirando con dificultad. Tiene una mano sobre su estómago que Lauren intenta quitar, pero parece que no escucha. Está demasiado ocupado mirándome.
  Caigo de rodillas a su lado.
--¡Bastardo! ¿Te han disparado?
Intenta reír, pero siente demasiado dolor, porque lo abandona y gime.
--¿Chris? ¿Qué sucedió?
--Lo escuchamos estrellarse con la puerta antes de que colapsaraResponde DanY luego este otro empezó a golpear la puerta también como si el demonio los persiguiera.
  Nate frunce el ceño a mi lado.
--Intenta correr con tipos con armas persiguiéndote.
--Eh, hombre, no te culpoEntonces su vista se desvía hacia OliviaBueno, no tanto.
  Olivia se sonroja y le da un golpe en el brazo, pero él sólo ríe.
Nate bufa.
--Bueno, sentimos arruinar sus planes.
--No arruinaste nadaExclama Olivia, sus mejillas rojas--¿Tú quién eres, por cierto? No nos dijiste. Podrías ser un asesino serial, y nosotros ni en cuenta.
--Es mi hermanoLe digo a Olivia--¿Qué pasa? ¿Por qué Chris está aquí y no en un hospital?
--Estamos esperando a Nina. ¿Nina? ¿Mi hermana?Dice ante mi confusiónSe pasa en la universidad, está estudiando medicina. La desperté para pedirle que viniera. No podemos llevarlo a un hospital: Todos los disparos tienen que ser notificados a la policía.
  Suspiro, y tomo la mano de Chris. Él me mira al principio, pero se desliza hacia la inconsciencia. No estoy segura de cuando una persona no debe de dormir si tiene una herida, pero no voy a tomar riesgos. Así que le doy una cachetada.
 --¡Mierda, mujer!Grita, con la voz ronca.
--¡No te duermas!
Gruñe.
--Sé que lo hiciste por venganza.
--¿De qué hablas? Lo hice porque te quiero. Te quiero vivoAclaro.
Bufa, respirando con dificultad.
--Entonces no quiero saber qué haces cuando no quieres a alguien.
Reímos un poco juntos. Luego vemos el sol salir, finalmente.
--¿Por qué sonríes?Pregunta Olivia a mi ladoTu novio se está medio muriendo.
Él tose, yo me remuevo.
--No es mi novio. Pero, tengo noticias.
--Si no quieres que me duerma, es mejor que me las cuentes ahora. Excepto si son malas. Si son malas, espera a que esté más para acá que para allá.
Río. Pero suspiro después, y miro a Nate.
--Tienes que saber algo sobre mí, si vas a escuchar esto.
Levanta una ceja.
--¿Qué pasa?
--Ser un hermano mayor no va a ser tan divertido para ti.
Ante la mirada de todos, le cuento sobre mi locura que al final no es tan loco. 




--Sthep Stronger.
 :D