domingo, 9 de marzo de 2014

Reseña: The Ubecoming Of Mara Dyer, Michelle Hodkin.

The Unbecoming of Mara Dyer (Mara Dyer, #1)
Reseña: The Unbecoming
of Mara Dyer.
Michelle Hodkin.
Primer libro de una trilogía.

Mara Dyer piensa que su vida no puede ser más extraña que despertar en una cama de hospital sin ningún recuerdo de cómo llegó ahí.
Puede.
Ella piensa que debe de haber más del accidente del que no puede recordar que mató a sus amigos y que la dejó misteriosamente intacta.
Lo hay.
Ella no cree que, después de todo lo que ha pasado, pueda enamorarse.
Está equivocada.

-Yo hice la traducción y no tengo problema si decides tomarla.







Неподобающая Мара Дайер (Мара Дайер, #1)
Portada rusa.
(Parece una sirena con ese
vestido)

Cuando vi este libro por primera vez pensé que tenía una portada hermosa y que quería leerlo, y me di cuenta de que había tantas reseñas positivas como negativas. Así que me frenó un poco, pero ahora que lo he leído (Lo empecé la noche del sábado y lo terminé el domingo en la tarde. Record) tengo que decir que no sé por qué hay tantas opiniones negativas. Leí unas incluso que eran horribles.
  Realmente me gustó.

Entonces, The Ubecoming of Mara Dyer, trata de una chica que se llama Mara.
Pues sí. Maravillense por mi nivel de inteligencia, simples mundanos. No pueden controlarme.
Entonces Mara se despierta en el hospital y no puede recordar nada. Sus amigos están muertos y ella es la única que sabe lo que pasó esa noche, pero... pues no puede recordarlo. Entonces esta chica Mara Dyer se muda a Florida, donde conoce a Noah, el imbécil más lindo en el mundo después de Daemon Black (Porque a ese **** no se le quita lo ****- Pero es mío). La cosa con Mara es que... está volviendose loca. No sólo loca; Ellos dicen cosas como "Inestable" y "Estrés Postraumático", y luego empiezan a decir la palabra "Esquizofrénica".
  Y tú piensas que va a ser todo de que : "Ah, esto y eso  realmente pasó y nadie le cree. No está loca".
Ja.
The Unbecoming of Mara Dyer (Mara Dyer, #1)
La misma pero ligeramente
más clarita.
Me gusta mucho estas
portadas.
Es bueno que las hayan
conservado
Con The Ubecoming of Mara Dyer estaba igual que con Prueba de Fuego (Por ahí está mi reseña): No sabía que estaba pasando.
Siempre en los libros yo ya sé qué ondas, pero no en este. En la primera mitad del libro no podía decir si Mara estaba loca o no; No sabía si veía a sus amigos muertos porque eran fantasmas o porque se le había ido la chaveta.
  Y creo que ha sido lo más emocionante del libro: Que no sabes. El libro te agarra y no te deja ir, y no es que quisieras, de cualquier manera.

¿Los personajes? Considero a Mara muy normalita. Sólo te diré algo de las protagonistas femeninas si destacan por ser muy estúpidas o por ser muy fuertes y valientes. Y considero que podemos simplemente dejar pasar a Mara.
Noah Shaw. Al principio era otro guapetón arrogante equis de la literatura juvenil de siempre. Pero sentí algo de él, que de hecho él lo mencionó a Mara: Estaba vacío. (Él se sentía vacío, yo lo veía como un personaje sin mucho fundamento). Pero después, en la segunda mitad del libro, cuando descubrimos la cosa sobre él decidí que pensé que era un personaje sin fundamento porque él quería ser un personaje sin fundamento para el resto de las personas. Quería mantener la cosa. No estaba vacío, solamente no decía mucho de él mismo.
  Espero que me hayan entendido, porque siento que me hice bolas.

Was geschah mit Mara Dyer? (Mara Dyer, #1)
Alemana
El final tiene un endemoniado cliffhanger. Como si necesitase más emoción en mi pobre corazón maltratado por tantos autores en tantas ocasiones. He decidido que los autores que ponen cliffhangers y luego nos hacen esperar un año nos hacen bullying. Es una manera de daño psicológico y nosotros caemos derechito en sus redes. O es decir, en sus plumas. (¿Entienden? Porque son escritores,...) Ellos simplemente aman asesinar a personajes y hacernos sufrir.

                               

Es horrible. Es como si John Green y Veronica Roth tuvieran un bebé que apenas está dando sus primeros pasos, para convertirse en una asesina de personajes. Así es Michelle Hodkin. Parece que ella le dio un consejo a Rainbow Rowel para escribir el final de Eleanor & Park. Como si se hubiera juntado con Gayle Forman en el proceso de escribir Lo Que Fue de Ella. Como si James Dashner hubiera sido su instructor. Como si  Suzanne Collins fuera su tía. Como si todos fueran parte de un club y estén atrayendo a todos los autores para demacrar nuestro corazoncito lleno de esperanza. Lo próximo que sabremos es que Stephenie Perkins y Lisi Harrison  estarán matando a Anna y a Frankie cruelmente, murmurando que CRUEL es bueno.

Entonces.
The Ubecoming of Mara Dyer es emocionante e intrigante. Te empuja a seguir leyendo. No es un cliché andante.
Tú vete a leerlo. Me lo agradeces después. (Pero si no te gusta... pues no *INTELIGENCIA EXTREMA*)
Hoy empecé a leer el segundo libro, pero tengo entendido que el final tiene un cliffhanger también así que no voy a seguir leyendolo hasta que ya esté el último libro.

Adiositos.
Sthep.

lunes, 3 de marzo de 2014

Taken. Capítulo 9.

At Night Looking At Beautiful Shining Stars

Taken. Capítulo 9. "Tres palabras, dieciséis letras, un punto final y una oración".

--
No me digas: Su hermana sigue dormidaMaggie cruza la cocina y vierte agua hirviendo en su taza de café.
Me encojo de hombros, con el tenedor entre mis dientes. Nina estira el suyo para robar un poco del pastel de fresas que tomé para desayunar.
Soy una rebelde.
--¡Oye!
Nina sonríe y cuando se va a llevar el pastel a la boca, cae hacia su camiseta de pijama, ensuciándola, y luego cae hacia el suelo.
Me río de ella.
--¡Eres tan mala!Me dice, riéndose y pasando los dedos sobre su camiseta de algodón azul de botones.
--Eso obtienes por robarte mi pastel.
Me saca la lengua y toma otro pedazo, aun sonriendo. Esta vez no se le quita.
Maggie se para enfrente de nosotras, al otro lado de la isla. A cambio de nosotras, ella ya está arreglada, con unos pantalones de algodón negros y una blusa de olanes turquesa. No como Nina y yo. Esta mañana ella se ha levantado con un calcetín puesto y el otro no. Yo también estoy en mis pijamas: Una blusa manga larga roja a rayas y un short negro. Elegí el short porque puedo enseñar mis piernas. Los hombros y mi espalda, bueno…. No tanto.
--Niñas, ¿Por qué están comiendo eso a estas horas de la mañana?
Apunto a Nina.
--Ella me incitó.
--¡Está mintiendo!
Maggie sonríe mientras lleva la taza a su boca, sin decir nada.
Ha sido cada vez más de esta manera los últimos días: Bromas que quiebran la tensión entre nosotros. Es un alivio.
Marcus entra a la cocina con su periódico y pijamas: Una camiseta gris y un pantalón de cuadros negro.
--¿Cómo están las mujeres más bonitas del mundo?
Si hay una palabra para describir a Marcus, puede ser cursi. Pero es lindo, ¿Sabes? Que ame a su familia de la manera en que él lo hace.
Las familias en todo el mundo deberían tener un Marcus que les diga cuanto las aprecian cada mañana, incluso cuando la mitad de ellas lucen como un desastre.
Marcus toma de la cintura a Maggie y le da un sonoro beso en la mejilla.
--AscoMurmura Ally, apareciendo en la entrada.
Marcus aleja el rostro del de Maggie y le dice:
--Y es por eso que no tienes permitido tener novio hasta los cuarenta, jovencita.
Ally camina hacia el asiento a mi lado, con su pequeño shorts de gatitos y la blusa morada. Su pelo negro está atado en un moño como el mío.
--Claro. De cualquier manera, ¿Cómo dices esas cosas cuando yo no estoy? Me siento despreciada.
Marcus rueda los ojos y le da un beso en la frente.
Es tan dulce. Todos ellos. Tanto que tengo que mirar a otra parte.
Paso unos momentos mirando mi pastel hasta que siento sus vistas en mí, y cuando levanto la vista, tengo razón: Todos ellos me están mirando como si quisieran tocarme y no pueden.
Últimamente me he dado cuenta de que eso es una mierda. Y eso es un asco, ¿Sabes? Porque estaba perfectamente con mi rutina de no tocar a nadie y eso, y ahora es un obstáculo. Me siento tan molesta.
Marcus abre la boca para decir algo, pero entonces hay un estrépito en la puerta. Dos segundos después, un Dan sudoroso en shorts de deportes y un sweater de universidad atraviesa la cocina.
--Estoy muriendo de hambre. ¿Qué hicieron de desayuno?
Levanto una ceja, secretamente aliviada por la interrumpción.
--¿Estuviste corriendo?
Asiente, abriendo su botella de agua.
--A veces corro hasta aquí. Mi mamá tenía un desayuno con sus amigas temprano y no estaba incluido, así que vine por algo de comida.
--Corriendo.
Sonríe.
--¿Cómo crees que esto es posible?
Señala su cuerpo con gran descaro.
--Alguien pensaría que alguien con atractivo físico sería humilde. Pero ese alguien no te ha conocido.
Me sonríe y me guiña un ojo. Seguido, besa a Maggie en la mejilla y le pregunta qué hay de desayuno.
--Te prepararé unos hot cakes. Siéntate.
Dan se sienta enfrente de nosotras después de jalar una silla del comedor.
--Ustedes tres se ven horribles. ¿Saben lo que es el concepto de maquillarse? ¿O ducharse?
Nina le da un golpe en la nuca. Ally le frunce el ceño. Yo me río, porque el chico es tan extraño y arrogante.
--Cuidado con tus palabras, hijoLe dice MarcusAlgún día alguna de ellas va a asesinarte. Creo que Ally ya está trabajando en ello.
Dan ríe y tamborilea las manos sobre el granito.
Esta mañana se ve especialmente inquieto.
--Dan, cariño, ¿Te tomaste tus pastillas al salir de casa?
Se detiene.
--Uh. No.
Maggie sacude la cabeza y busca en un cajón de la cocina.
--¿Qué te hemos dicho sobre eso, Dan?Le regaña Marcus, dejando el periódico en la mesa y tomando su taza de café.
Él se encoje de hombros.
--Se me olvida.
Miro a Nina y a Ally, pero sus caras son neutras. Esto es perfectamente normal para ellos, y cuando Maggie le pone un bote naranja de pastillas delante de él, es cuando pregunto.
--¿Para qué son?
--Déficit de atención con hiperactividad.
Sé que lo he oído, pero no significa mucho para mí. Me encojo de hombros.
--Me distraigo fácilmente y  cuando no, no siempre puedo prestar atención por mucho tiempo. Y me muevo muchoEl se encoje de hombros, haciendo de menos el asuntoPero las pastillas ayudan.
Me da una sonrisa de “Qué le vamos a hacer” mientras se hecha una pastilla a la boca.
--De cualquier manera, ¿Estás mentalmente lista para esta noche?
Eso llama la atención de Ally.
--¿Qué pasa esta noche?
--Claro. Se me olvidó decirles: Nos vamos de fiesta.
--¿La de Kyle Sanderson?Pregunta Nina, sentándose derecha.
--Sí. ¿Por qué?
Nina se ruboriza y se encoje de hombros.
--Así que pónganse guapas, porque…--Se detiene al ver el rubor en las mejillas de NinaNo. Tu no. Mejor ve como estás ahora.
Nina le frunce el ceño.
--¿Con Kyle Sanderson? ¿Enserio? No.
--¡Tú no me dices con quién salir!
--El chico no es bueno para ti.
--¡Es tu amigo!
--¡Pero es un cabrón! ¡Además tú no tienes permiso para tener novio!Gruñe.
Me relaja saber que no es un psicópata controlador sólo conmigo. Sonrío mientras me meto otro pedazo de pastel. Ally ríe conmigo y toma el tenedor de Nina para pinchar mi pastel.
¿Qué tienen con mi pastel?
--¡Papá!Exclama Nina, esperando que la apoye.
En cambio, él se encoje de hombros y señala con un movimiento de taza de café a Dan.
--Ya lo escuchaste.
Nina se cruza de brazos. Entonces su celular se mueve vibrando y su cara se ilumina. Lo toma y corre hacia las escaleras.
Dan la sigue con la mirada. Luego mira a Marcus.
--¿Enserio la vas a dejar que salga con él? Porque yo no.
--Doy gracias a Dios todos los días porque tú estás ahí para espantar a los chicos cuando yo no tengo la oportunidadMarcus contesta.
--PsicóticoMurmura Ally, tomando más de mi tarta.
Dan toma el tenedor de su mano y se come el pedazo de pastel.
--Tú tampoco tienes permitido tener novio.
Se come el pedazo y se acerca a mi plato por más.
--¡Ya dejen mi pastel!
Le quito el tenedor y lo pongo al otro extremo de la mesa. Sin embargo toma el mío y sigue.
--Tú tampoco, por cierto.
Resoplo.
--¿Y cuando tengo permitido tener novio?
--Hasta que estés en la universidad.
No creo que sea un problema, porque a menos que Jay deje de ser gay, estaré alejada de los encantos masculinos por el resto de mi vida.
De cualquier manera contesto:
--Ya. Claro.
Me frunce el ceño.
--Enserio.
--No quiero.
--No me importa.
--Eres un raro.
--Dime algo que no sepa.
--Quiero que dejes en paz mi pastel.
--No quiero.
Le doy un manotazo en la mano y se ríe de mí.



                                                                 
 



--Estás tardándote años. ¡Vamos, me voy a volver anciana! ¿Qué te tiene tardándote tanto?Ally cruza la puerta de mi habitación, repiqueteando el suelo con sus tacones de aguja rojos.
La miro.
--No me queda igual.
--¿Qué cosa? Oye, no quiero perderme toda la diversión.
--¡Mi ojo! ¿Es que no ves?
Ella se inclina y mira mis ojos. Dejo una de las brochas en la paleta de pinturas que no sé usar y suspiro.
Estúpido maquillaje. Estúpido.
Ally se inclina hacia mí para ver mis ojos, luego se pone derecha y grita:
--¡Nina! ¡Alguien aquí necesita lecciones de maquillaje!Me mira y se encoje de hombrosTe diría que no está tan mal, enserio, pero es horrible.
Gimo de desesperación.
Nina entra luciendo un bonito vestido negro con rosas rojas estampadas y nos mira.
--¿Qué pasa?
Ally me señala y se deja caer en mi cama.
--Tienes que arreglarla.
Nina la mira y rueda los ojos, pero luego le sonríe amorosamente, y luego me mira a mí.
--De acuerdo. Primero tienes que quitarte eso,  cielo.
Cuando me dice cielo, y recuerdo la mirada amorosa que tiene con toda aquella persona que conoce (Incluso con Dan) me pregunto cómo en este mundo puedo tener miedo de ella. Ella, quién usa ahora mismo unos zapatos con lazos. Quien tiene pijamas de gatitos a montones. Quien llama a todo el mundo “Cielo”, o “Cariño”, o “Guapetona”.
Y a Ally, ahí sentada, moviendo sus pies infantilmente. Sólo una adolescente que lo peor que alguna vez podría hacer es comer el pedazo de pastel de Nina o el de Dan. O quedarse dormida y hacernos esperar a todas hasta que esté lista. O hacer comentarios listillos sobre los traseros de los chicos.
Me pregunto si honestamente tengo que temer de la Señorita Adorable y Señorita-Sólo-Dame-Comida-Y-Todo-Estará-Bien.
  Así que quiero pedírselos. A ambas. Quiero que me ayuden con mi cabello y mi maquillaje.
Pero las palabras se quedan atascadas en mi garganta, impidiéndome decirlo.
Es entonces cuando me doy realmente cuenta de cuan solitaria he sido, todos estos años. Escondiéndome detrás de las faldas de Lauren, temiendo al mundo exterior y aislándome con mis montones de libros y series de televisión.
Nunca he tenido una pijamada. Nunca he salido a jugar boliche con mis amigos, ni al cine, ni de compras (incluso cuando Lauren me animó). Nunca fui realmente una adolescente.
Sé que me sentía a gusto con mi vida lejos del contacto y el afecto, pero me pregunto si es lo que quiero cuando sea mayor. Si quiero no tener nada ni a nadie.
Quiero decir que sí, como me he estado diciendo todos estos años. Quiero decirme a mí misma que estoy bien con el aislamiento.
Pero no lo estoy.
Yo no soy esa chica típica de la televisión que odia a todo el mundo y es una amargada. Anhelo esto. A ellas. A Marcus y a Maggie, e incluso a Dan, aun cuando el chico es un entrometido mujeriego psicótico.
Ahora me doy cuenta de eso.
Y lo siento, revoloteando dentro de mi estómago como mariposas.
Esperanza.
--¿Podrían ayudarme?
Ally deja de mirar sus pies para mirarme fijamente, igual que Nina, quien tiene la boca ligeramente abierta. Ella es la primera que habla:
--Te refieres a…
--No puedo hacerme el maquillaje. Ni tampoco sé qué hacer con mi pelo.
Después de un momento, Ally es la primera en responder. Se quita los tacones de un tirón y camina descalza hacia mí.
--Bueno. ¿Qué te hago? ¿Te gustan las trenzas? Ya sé. Te voy a ondular el pelo. Lo tienes corto, así que te verá bienDice, tocando mi cabello.
Mis músculos se tensan y las avispas asesinas revolotean en mi estómago, molestándome, pero tomo un respiro profundo.
Nina cierra su boca y asiente, sonriéndome. Sale de la habitación y cinco segundos después regresa con toallitas húmedas y toma mi barbilla con delicadeza, como si no quisiera espantarme. Con la otra mano pasa la toallita sobre mi ojo, quitando el desastre.
Y me siento agradecida hacia Ally, por actuar tan normal y despreocupada como siempre lo hace. Y con Nina, por preocuparse lo suficiente por mí e intentar que no me asuste.
La ansiedad crece, desde la punta de mis pies, hasta mis brazos y mi cuello, y no tengo más que apretar las manos contra mis piernas. Se pone peor cuando Ally trae el rizador y empieza a utilizarlo en mi pelo. Pero después de unos minutos cuando veo que ella no encaja el rizador hirviendo en mi piel, y que Nina no tiene intención de clavarme la pequeña pinza en mi ojo, me relajo. Sólo un poco.
Pero es un comienzo.
Dan cruza por la puerta con la vista clavada en su celular.
--¿Se acuerdan de la chica nueva que quitó a Ally del escuadrón de porristas? Es mi nueva cita. Tiene un bonito trasero.
Mi pelo deja de ser tocado y escucho a Ally hacer un sonidito de indignación.
--¿Qué? ¡Traidor!
Él levanta la mirada del celular y nos mira, sonriendo. Vuelve a su celular y sus músculos se tensan dos segundos después, volviendo la vista hacia nosotras. Abre la boca. La cierra. No parece seguro de qué hacer. Mira la puerta y luego de nuevo a nosotras.
Levanta el celular y suena el flash.
Ruedo los ojos.
--OkeyDiceMomento serio. ¿Quieren que me vaya?
--Eres un dramático, Dan. Como si no hubiera dejado a nadie antes que me tocase. Tú me tocaste.
--Pero eso es porque soy guapo. Ellas están amargadas y feas.
Nina deja pasar el insulto, pero Ally no: Le avienta una almohada, insultándolo. Nina, en cambio, me mira seria.
--¿Dejaste que te tocara? ¿Por qué?
Me encojo de hombros.
--Es difícil estar asustada de alguien que está tan animado todo el tiempo.
Dan sonríe en respuesta.
--¡Tienes que dejarla!Grita AllyNo puedo creer que me humilles así. ¡Soy prácticamente tu hermana!
Él frunce el ceño.
--Eso no tiene nada que ver con tirarme a Less.
--¡Bien! Supongo que entonces está bien si me tiro a tus mejores amigos.
Pone su cara de enojado.
--¡Ey! ¡Tú no vas a hacer nada! ¿Escuchaste? Estas niñas adelantadas de hoy. ¡Eres una bebé!
--¡Yo no soy una bebé!
Siguen discutiendo. Me divierte, por cierto. Me inclino hacia Nina para preguntarle si alguna vez van a detenerse, pero está apagada. Me pregunto si la he herido.
--¿Estás bien?
Ella asiente e intenta sonreír.
--Sí.
No lo está. Lo lamento, pero no puedo decirlo con palabras. Las palabras son lo único que tengo, y no sé cómo expresarlo…
Tal vez sí lo sé.
La idea viene a mí como un rayo y antes de pensarlo, lo hago. Mi mano se posa en el brazo de Nina y siento otra oleada de ansiedad. Mi mano empieza a hormiguear.
Este es mi regalo para ella.
--Lo siento.
Mira mi mano en su brazo y luego mi rostro, con la boca entre abierta.
--Todo bien.
Le sonrío y me dirijo a Dan con una sonrisa.
--¿Listo para perder?




                                                              




--Sabes que no cuenta si te sientas en la azotea para ver las estrellas, ¿Verdad?Dan alza el brazo para darme un codazo mientras entramos en el jardín delantero de la casa enorme, pero se lo piensa mejor y lo bajaTienes que hacer amigos. Reales.
--¡Oye! Yo tengo amigos… En casa. ¡Y tengo a Aisslin!
--Dices casa como si no quisieras estar aquíDice Ally a nuestro lado, caminando con dificultad por los tacones hundiéndose en la tierraSabes que también esta es tu casa, ¿Verdad?
--¡Lo sé!Me apresuro a decirleNo es eso, en verdad. Es sólo que… Supongo que consideré a Lauren como mi única familia por mucho tiempo. Es sólo extraño.
Caminamos hasta la puerta principal y Ally desaparece de inmediato. Dan gruñe cuando Nina inmediatamente salta sobre un chico que la mira como si fuera el sol.
Quedamos solo Dan y yo, pero supongo que no será por mucho tiempo, porque miradas hambrientas de chicas con piernas kilométricas y pelo sedoso están sobre él. Dan me mira.
--Iré a traerte algo de tomar, ¿Okey? No te pierdas por ahí.
Va hacia la mesa donde hay unas hieleras, pero se queda platicando con la chica morena y pecosa. Es muy guapa. Sonríen y ella pone una mano en su pecho, y tengo la impresión de que voy a estar aquí por un tiempo.
¿Qué no me pierda por ahí? No voy a quedarme a esperarlo.
Me muevo entre las personas intentando que no me toquen, yendo a ninguna parte en específico. Pero miro al suelo, así que no veo con quién mi hombro se estrella.
Esa persona intenta estabilizarme y tengo que apartarme  antes de perder la cabeza.
Aisslin me sonríe.
--¡Ey! ¡Lo siento, no te vi ahí! ¿Por qué no me dijiste que venías? Hubiéramos venido juntas.
Le sonrío.
--Lo siento. Se me olvidó. ¿Con quién vienes?
Sonríe.
--Mi amigo Nate. ¿Qué hay de ti? ¿Algún chico bueno?
--No. Sólo Dan.
Hace una mueca graciosa y me doy cuenta de lo que he dicho.
--No es que no sea guapo, pero ya sabes… Es Dan.
--Si, bueno, en realidad no lo sé. No salí con él, ¿Recuerdas? Fue Tess.
--Oh, dime que no está aquí.
Se encoje de hombros.
--No lo sé en realidad. Creo que dijo que iba a salir con su novio, no sé. Pero bueno, ven a pasar el rato con nosotros. Te lo presentaré.
Hace un además de tomar mi mano, pero dos segundos después la retira.
--Lo siento.
--Está bien.
La sigo a través del lugar lleno de personas hasta que salimos afuera y nos dirigimos al césped, donde un chico está sentado con un celular en su mano. Tiene el pelo negro y… es lindo.
Y es incluso más lindo cuando mira hacia nosotras y sonríe.
Se me cae la baba.
--Nate, Liv; Liv, Nate.
Aisslin se deja caer en el césped a su lado y yo hago lo mismo, y así formamos un triángulo.
Nate me sonríe y noto el pequeño hoyuelo en su mejilla.
--Eh, hola.
Sonrío.
--Hola.
--Liv es una amiga de la escuelaDice Aisslin, tomando una botella de cerveza de las dos que están junto a Nate. Me mira --¿Quieres?
Asiento y tomo de la botella mientras Nate pregunta:
--¿Se conocen desde hace mucho?
Niego.
--Oh, no. Estoy aquí desde hace un mes o así, desde que me mudé.
--¿Por el trabajo de tus padres?
Sacudo la cabeza y sonrío, pensando que este chico no está en nuestra escuela y lo agradezco.
--Algo así como asuntos familiares.
--¿Y te está gustando aquí?
--Claro. He conocido a personas buenasDigo, pensando en mi nueva familia (a la que incluyo a Dan).
--Se refiere a míDice Aisslin, inclinándose sobre Nate.
Nate rueda los ojos.
--ClaroSarcasmo.
Aisslin ríe y le da un sorbo a su cerveza. La agita y se encoje de hombros.
--Voy por otra. ¿Quieres, Liv?
--Seguro.
Se levanta y sacude sus pantalones de mezclilla y se acomoda el top rosa.
--¿Por qué no me preguntas a mí?Nate hace un puchero.
--Porque no bebes y porque me has tratado mal.
--Sólo porque te dije que ese color te iba mal.
--¡Tú no le dices eso a una chica, idiota!
Nate ríe y Aisslin le saca la lengua, alejándose.
Así que nosotros dos nos quedamos solos.
Semanas atrás, incluso días, yo hubiera estado asustada de estar a solas con él. Y mi mente lo está. ¿Pero mi corazón? Oh, mi corazón reboza de esperanza. Es tan intensa que me inunda.
Quiero este nuevo comienzo.
El viento sopla detrás de mí mientras encuentro qué decir y se me mete un pelo a la boca. Es tan pequeño que no puedo verlo e intento quitarlo desde arriba pero no lo siento. Nate se mueve. Ríe y sus dedos se levantan y acarician mi frente ligeramente, luego empuja el pelo desde ahí y lo tengo fuera de mi boca. Retira su mano inmediatamente, aun sonriéndome.
Y yo le sonrío de vuelta, porque no ha habido nada malo en ello.
Estoy a salvo.
--Liv.
Miro hacia atrás, hacia la voz llamándome, y encuentro a un muy molesto Dan.
--¿Puedes venir un momento, por favor?
Miro a Nate y luego a Dan. Asiento e intento pararme. Nate se para para ayudarme a levantarme, ya que tengo unos pequeños tacones que aun así me hacen la vida imposible. Me sacudo ante su toque, pero una vez más, no me toca antes de lo necesario.
--Gracias.
Me sonríe y le devuelvo la sonrisa. Camino hacia Dan y juntos nos alejamos unos buenos metros de distancia.
--¿Qué pasa?
--¡Estaba buscándote por todas partes! Te dije que te quedaras ahí.
--No iba a esperar a que tú terminases de ligar para prestarme atención.
Entrecierra los ojos.
--Era una conversación breve. Además, ¿Cómo puedes dejar que ese tipo te toque? ¿Qué clase de hija eres, Olivia?
--¿Qué?
--¿No puedes dejar que Maggie o Marcus te toquen pero sí ese cabrón?
Abro la boca con incredulidad, porque Dan nunca había sido nada más que agradable conmigo. Nunca había parecido tan molesto.
--Para empezar, no es tu asunto. Pero quiero hacerte saber que estoy trabajando en ello. No es fácil para mí.
--¿Pero qué de este tipo? Lo acabas de conocer. Dices que nadie te toca porque tienes miedo pero no sabes si él es un violador enfermo. ¡No puedo entenderte!
--¡Estoy intentando, Dan! ¡Es lo único que he hecho éstos últimos días, y quiero hacer amigos! ¿Ese día que me dijiste que era solitaria? Tenías razón. Y ahora que estoy intentando, ¿Por qué quieres traer mis inseguridades de regreso?
Abre la boca para contestar, pero entonces Nate está enseguida de mí.
--¿Estás bien, Liv? ¿Te está molestando?
Miro a Nate y suspiro.
--No. Pero gracias.
Asiente y le da una mirada a Dan de advertencia.
--Estaré por allá con Aisslin. Si me necesitas.
Dan parece ahora en shock, cuando lo miro. Casi asustado. Tanto que mi furia se evapora y lo miro a los ojos.
--¿Estás bien?
La niebla en su mente se disipa y me mira. Asiente.
--Ten cuidado, ¿De acuerdo?
Se aleja de mí.
Me quedo mirando su espalda, confundida, y luego me giro hacia donde estábamos los tres, donde Aisslin ya está y me mira curiosa.
--¿De qué fue eso?
Me siento a su lado y tomo una de las botellas.
--¿Honestamente? No tengo ni idea.
Nate levanta una ceja.
--¿Es tu novio?
--Dios. No. Es un amigo de la familia. Se cree mi hermano mayor.
Se ríe.
--¿De qué te ríes?
--Del tono en que lo dijiste.
Aisslin sonríe con sus labios pintados en rosa.
--Honestamente, creo que eres la única en este mundo que no está atrapada por ese chico. ¿Por qué?
Me encojo de hombros.
--Dan es un buen chico, enserio, pero…
--¿Pero qué?Aisslin insiste, inclinándose más a mí.
--Es un desastre. No lo sé. Para empezar, es un jugador; Cambia de chica como yo de pinta uñas. Además tiene lados cambiantes. Puede ser serio y sobreprotector y al segundo siguiente es impulsivo, gracioso e infantil. Mira, no sé. Pero si alguna vez escogiera a alguien, no sería a él.
--¿A quién escogerías, entonces?Me pregunta Aisslin.
--A alguien calmado y que sea un caballero. Dulce. Alguien estable.
--Pues buena suerte, chicaDice Nate.
Aisslin se muestra de acuerdo:
--Él tiene razón. Puede que tengas que esperar un tiempo.
Asiento, dando a entender que lo sé. Pero es lo que quiero, lo que estoy empezando a querer en alguien. La nueva esperanza para mi futuro.
Pienso acerca sobre esto mientras Aisslin y Nate conversan. Él tiene una llamada así que se aleja para contestar, y nosotras dos nos quedamos solas. Miro hacia dentro de la casa y veo a Dan pasar de la mano de alguna chica.
Pienso en lo que me dijo.
--¿Puedo hacerte una pregunta?
--Claro. ¿Qué pasa?
--¿Fue fácil? ¿Cuándo te mudaste con tu familia?
Ella advierte que es serio, lo veo en sus ojos. Deja la botella en el césped y me mira.
--¿En qué sentido?
Pienso sobre ello.
--No lo sé. He estado pensando mucho últimamente acerca de las personas que deberíamos amar y las personas que realmente amamos.
--Supongo que las personas a las que deberías amar son los Carrington.
--Sí. Yo… Lo siento. Pensé que si hay alguien que pudiera entender, esa eras tú. Pero no quiero hacerte sentir incómoda.
Rueda los ojos.
--Puedes preguntarme lo que quieras, Liv.
Suspiro. Bien.
--¿Fue fácil amarlos cuando no lo hacías? ¿Cuándo no significaban nada para ti? ¿Cómo amas a esas personas?
--Liv, no puedes obligar a nadie a que te ame. No me podía obligar a mí misma a amarlos, y tú tampoco puedes. Es como la confianza: Tiene que ganarse, ¿Sabes? No es algo que tú solo puedas tomar, tiene que ser dado. Si no los amas, entonces no los amas.
--Pero son mi familia.
--¿Familia? Eso al final no significa nada. Es sólo sangre. ADN. Cosas que te atan a la otra persona pero que no significa nada. ¿Sabes qué sí lo hace? El amor. Es lo que convierte a una verdadera familia. Puede que los Carrington estén emparentados contigo, pero sin amor son perfectos desconocidos.
Sus palabras me golpean. Me liberan.
--¿Amaste a tu familia biológica?
Suspira y mira al cielo.
--Era muy pequeña. Mis padres no querían hacerse cargo de mí y terminé en el sistema. Pero lo hacía. Años atrás volví a ver a mi madre, pero… Ella era solamente una persona más en la habitación que pronto estaría fuera de mi vista. Creí haber sentido algo cuando la vi, pero cuando volví a casa con mis hermanos y hermanas, y mis padres… El amor que sentí fue intenso. No podía compararlo, ¿Sabes? El amor es algo que tienes que ganarte.
Sonrío un poco.
--¿Incluso amas a Tess?
Ella resopla.
--Lo hago. Sé que la chica es una perra, pero su infancia fue un desastre. Yo fui afortunada. A ella le aterroriza perder a las personas por las que una vez se preocupó y por eso actúa de la manera en que lo hace. No es una excusa por como te ha tratado, pero juro que dentro de ella hay un corazón. Uno muy herido y… deforme. Pero aún así. Así que no te preocupes si no los amas. La familia y el amor son cosas total y completamente diferentes.
--Pero hay esperanza, ¿Cierto? De amarlos incluso cuando no significan nada para mí.
Aisslin mira hacia las estrellas y suspira.
--Me gusta creer que para el amor todo es posible. Y si algún día amas a ese montón de desconocidos que te dieron la vida, ese es un regalo de Dios.
Miro hacia las estrellas, una vez más.
--No creo en DiosSusurro.
Voltea a verme.
Siempre tengo miedo de decir estas palabras. Por las personas juzgándome, forzándome a cambiar de opinión, susurrando que me iré al infierno por decir esto. Pero no encuentro nada de esto en la mirada de Aisslin. Sólo curiosidad.
--¿Por qué?
--Ellos dicen que Dios no ahorca, sólo aprieta. Pero no lo entiendes. He sido ahorcada, quemada y electrocutada tantas vecesMe sorprendo a mí misma diciendo esto. Justo como me sorprendí al compartir estas cosas con Dan. Pero continúoHe visto muchas cosas y escuchado miles más. Así que no. No creo.
--¿Entonces en qué crees?
Me encojo de hombros.
--Creo en el universo. Creo que el universo te da muchas opciones en esta vida pero eres libre de escoger lo que quieras. Nada está escrito. Nadie nunca te llevó hacia nadie ni nada. Tú eres el responsable.
Sonríe.
--Eso es un lindo pensamiento. Yo sí creo en Dios. Y creo que él te ha dado una segunda oportunidad. Pero es sólo mi opinión.
Nos encojemos de hombros y vemos el cielo, juntas.




                                                                    





Nina me encuentra para marcharnos unas horas después. Tiene un chupetón en el cuello y las mejillas sonrojadas, pero no le digo nada porque aunque ha sido una dulzura conmigo y la he dejado tocarme, no estoy segura acerca de la cosa entera de contarnos cosas como si nos conociéramos de toda la vida. Esto de intimar con personas me pone nerviosa. Como si hubiera alguna posibilidad de hacerlo mal.
Tal vez.
Dan está particularmente serio mientras conducimos. No mueve sus piernas ni sus manos u alguna otra parte de su cuerpo inquietamente como siempre parece hacerlo. No se mueve al ritmo de la música ni susurra las letras de las canciones. No sonríe ni ríe ni hace nada que se parezca al Dan que yo conozco.
--¿Puedes esperar?Me pregunta, estirando una mano hacia mí, pero sin tocarme. Ally y Nina ya han salido del auto y se dirigen hacia la puerta. Nina voltea hacia nosotros y Dan le hace una señal que le da a entender que enseguida vamos.
Se encoje de hombros y camina hacia la entrada.
--Quería hablar contigoDice, pasando las manos por el volante.
--No estoy enojada contigoLe digo, tratando de adivinar lo que le molestaSé que te sientes obligado a protegerme. De una manera psicótica.
Mi intento de broma no funciona de la manera en la que pensé. No vuelve a ser el desastre alegre que siempre es. Sólo sonríe ligeramente. Es como un fantasma de una sonrisa.
--Quiero…--Dice inseguroYo quiero hacerte comprender. Yo…
Y no es el Dan que conozco para nada. La arrogancia no está. Sólo vulnerabilidad y algún tipo de nerviosismo y tristeza. Pero más que todo, la vulnerabilidad. Hace que se me rompa el corazón. Quiero estirar mi mano y pasar las puntas de mis dedos sobre sus mejillas y su cabello. Quiero encontrar una manera de reconfortarlo.
Y cuando habla, me quedo quieta y escucho. Escucho porque eso es lo que él ha hecho por mí, sin juzgarme, intentando comprender.
Estoy ahí para él como una vez él estuvo para mí.
Y puede que para otras personas esto signifique nada, pero para mí es el mundo entero.
--Mi madre… Ella…--Hace una pausaTenía unos quince cuando se quedó embarazada de mí. Mi padre se casó con ella, pero ninguno de los dos estaban preparados y mientras crecía… Era mucha presión. Él no quería esto. No quería ser padre y marido. Y mamá no quería a alguien que no quisiera ser padre y marido, pero me tenía a mí y pensó que necesitaba un padre. Pero mientras fui creciendo las cosas se pusieron feas, yo… Yo no estoy diciéndote esto porque quiero que sientas pena por mí, Livie. Yo…
Mi mano tiembla, pero de cualquier manera la pongo sobre su hombro, porque es mi mejor intento para consolarlo. Sé que el nota que tiembla, y que respiro dificultosamente porque el espacio de pronto parece muy reducido, y puedo ver que lo aprecia. Mi esfuerzo.
--Un día él la golpeóDeja salir. Entonces se reclina en el asiento, como si esas palabras fueran mucho peso sobre sus hombros y estuviera removiéndoloÉl la golpeó muchas veces y yo tenía diez años y no sabía qué hacer. Estaba demasiado asustado y no hice nada y… Nosotros podemos ser unos cabrones. Sé que hay muchas personas en este mundo que son buenas, como los Carrington y mi madre, yo, tú. Pero también hay personas terribles, Liv. Personas horribles rondando por el mundo en busca de un alma al qué romper. Personas… Personas con las que es mejor no meterse.
  Toma un respiro.
--No le he contado esto a muchas personasProsiguePero necesito que sepas que hago todas las cosas que hago porque estoy intentando protegerte. A ti y a Nina, y a Ally.
Se queda unos segundos mirando a la nada. Segundos que parecen eternos.
---Porque tengo miedo.
Ahí está.
Lo dijo.
Tres palabras, dieciséis letras, un punto final y una oración.
Tres palaras, dieciséis letras, un punto final y una oración que significan todo.
Qué me hace entender por qué Dan hace las cosas que hace.
--Pero si tienes miedoDigo tranquilamente--..., no tiene sentido. Quiero decir que ríes todo el tiempo y eres un desastre, divertido y arrogante.
Sonríe tristemente.
--Supongo que a veces es todo lo que tenemos nosotros las personas que están asustadas hasta la muerte; Nos ocultamos detrás de cosas que nos hace sentir seguros.
--Yo no lo hago, si te has dado cuenta. No oculto mi miedo de nada.
Sacude la cabeza.
--Claro que lo haces. Escondes tu miedo detrás de tu piel, como si por el simple hecho de no poder ser tocada estuvieras a salvo. Yo me escondo usando las risas y tú usando tu piel. Pero el miedo siempre está aquíDice apuntando a su cabeza.
Nos quedamos en silencio.
La luz de la luna ilumina el rostro de Dan y puedo verlo con otros ojos. Ya no es el jugador arrogante. Es real ahora. Con miedos e inseguridades. Una persona de carne y hueso que tiene sentimientos tan reales como los míos o los de cualquier persona.
 Me hace darme cuenta de cuanto subestimaba lo que Dan podía ser. De cómo pensaba en él en un nivel más bajo del que debería.
 Dan no es un desastre jugador, borracho y mujeriego.
Dan es un desastre con corazón, mente y alma.
Justo como yo. Justo como el resto de todas las personas en este mundo.
--Lo sientoLe digoPor no verte.
El ladea la cabeza con curiosidad.
--¿A qué te refieres?
Niego, sonriendo. Miro las estrellas por el parabrisas y siento como su mirada cambia de mi cara hacia el cielo también.
--Te mentíSusurro.
--¿De qué hablas?
--De las estrellas. Te dije que mirarlas era aburrido, pero estaba mintiendo. Hubo un tiempo donde no pude mirarlas, y hacerlo ahora es un recordatorio de las cosas que tengo. Me hace sentir agradecida.
Siento su mirada en mi rostro y lo miro. No decimos nada.
Pero esta es la cosa acerca de las relaciones que tienes con todas las personas por las que te preocupas: A veces no necesitas decir nada. A veces es sólo el hecho de estar ahí. Ni siquiera sosteniendo manos, ni abrazando o limpiando lágrimas. Sólo escuchar. Sólo permanecer.




--Sthep Stronger.
La frase que Aisslin dice: "No es algo que puedas tomar, es dado", no es mía. La oí en una canción de Rihanna y desde entonces estoy obsesionada.
Me tomó años escribirlo y espero que les guste. Por otro lado, no le puedo prometer capítulo para el siguiente lunes. Los exámenes volvieron tan rápido como se fueron. :/


viernes, 28 de febrero de 2014

Reseña: Prueba de Fuego, James Dashner.

Prueba de Fuego (Maze Runner, #2)
Reseña: Prueba de Fuego.
James Dashner.
Trilogia Maze Runner.
Libro #2.
  El Laberinto fue solo el comienzo.
   No bajes la guardia.
   Recuerda. Corre. Sobrevive.

Thomas y sus amigos descansan después de escapar del Laberinto. Por fin sienten que están a salvo. Pero unos gritos desquiciados los despiertan y los enfrentan a una realidad aún más aterradora que la anterior.
  Para sobrevivir, deberán emprender una travesía en la que cada desafío los enfrentará a nuevos peligros: Calor ardiente, destrucción, un aire irrespirable. Cada paso  es una sorpresa en una caminata casi apocalíptica. Lo que quedó del mundo es un páramo, a través del cual deberán peregrinar hacia la esperanza (O qién sabe...). Emplazados, perseguidos, rodeados de locura enfermedad y muerte; Amenazados por cuerpos con llagas, desvastados por la Llamarada: Sin poder confiar en los adultos delirantes, hambrientos y violentos, que los acechan a cada paso.
   Pero para Thomas lo peor será descubrir que lo poco que él creía auténtico en su nueva vida, podría ser también una trampa. ¿Qué es verdad y qué es mentira? ¿En quiénes puede confiar? ¿Hasta donde llega la manipulación? ¿Cuál es el objetivo de todo ese infierno?


The Scorch Trials (Maze Runner, #2)
Original
Me tardé como tres semanas para terminar este libro, y no fue porque fuera malo, sino porque siempre leo muchos libros al mismo tiempo y nunca me puedo terminar ninguno. Pero de cualquier manera, voy a decirlo: No fue tan bueno como el primer libro. No digo que Prueba de Fuego es malo, porque te voy a decir desde ya que no lo es. El misterio de CRUEL seguía a cada momento y aparecieron nuevos personajes y nuevas prueba que me mantenían leyendo... Pero no era tan emocionante como su primer libro. Creo que es por el hecho de que con el primer libro no sabía nada de este mundo y para el segundo sí... No sé.
 ¿Pero el final?
                                  

Así estaba yo al final.
Porque pasó algo que nunca antes me había pasado antes: No tengo ni la más mínima remota idea de quién es el bueno y quién es el malo aquí. Pensé que Teresa era buena. Ahora no sé. Pensé que Brenda era buena. No tengo idea. Pensé que Aris era bueno también y estoy igual. No sé cuando un personaje deja de mentir o empieza a hacerlo. ¡No sé que está pasando y me tiene loca!

                                                     image

No sé, ¿Okey? No sé que pasó. No sé si CRUEL es bueno o no. No sé qué pasa. A lo mejor todos son malos, a lo mejor todos vamos a morir. NOSENOMEPREGUNTES!

Estoy tan confundida.
-Sthep.

lunes, 24 de febrero de 2014

Saved. Capítulo 12.

underwater | via Tumblr
Saved. Capítulo 12: La Segunda Noche.


Había una fiesta, una noche, dos días después del incidente con Cass. Iba sola, ya que todos estaban tan deprimidos por la muerte de Serena, esos cursis. Excepto Kate, claro. Ella sólo fingía en los momentos adecuados, lloraba en los momentos adecuados, decía que se arrepentía de cómo la había tratado.  Era algo así como una yo. Excepto que más aburrida y no tenía el pelo teñido.
 En esa fiesta, en medio de las personas bailando con sus sudorosos cuerpos pegados en alguien más, el olor en alcohol y las risas de mis nuevas amigas borrachas, un chico me miró. Un chico caliente. Era alto, moreno, ojos castaños. Me recordaba a una tableta de chocolate. ¿Y qué haces con las tabletas de chocolates? Tú te las comes.
  Pensé en Graham, por un instante rápido que se fue con la misma rapidez con la que vino. Era un buen chico, era dulce. Pero…
Pero…
Pero no era él.
Era así de sencillo. ¿Y qué? Él no estaba aquí. Estaba demasiado ocupado dándole apoyo moral a Alex por la muerte de su novia. Yo lo había intentado los primeros días, pero, demonios, tanto llanto me sacaba úlceras. Necesitaba una noche fuera. Necesitaba nuevas amigas con qué reír, no importaba si las acabara de conocer. Necesitaba a la tableta de chocolate. Necesitaba…
Recordé que era virgen.
Como sea. Al final de la noche, no lo fui.
Al salir por la puerta de su hotel a las doce (Temprano, muy temprano, pero el chico se estaba poniendo empalagoso), yo todavía seguía bajando la parte de  abajo de mi vestido  negro corto. En eso, escuché pasos por el pasillo.
.--¿Cassidy?
Kate, en toda su gloria, estaba parada viéndome desde el final del pasillo.
--¿Katie? ¿Qué demonios? ¿Qué haces aquí?
--Te seguí. Las chicas estaban preocupadas por ti y cuando vi que salías sin decir nada a nadie… pensé que te habías metido en algo. Te perdí, pero un chico en la fiesta me dijo que te habías ido con un chico llamado Thomas.
Oh. Entonces ese era su nombre.
Kate me miró de arriba abajo, deteniéndose en el lado de mi vestido que estaba segura de que aún mostraba mi ropa interior. Lo bajé tranquilamente y sus ojos me perforaron.
--¿Por qué?
--No deberías estar aquí, Kate. Las cosas que yo haga o no haga son mi problema. Diles que no se metan en mis asuntos. Ahora sal de mi camino.
--No.
Levanté una ceja.
--¿No?
--No. Quiero que me digas por qué le has hecho esto a Graham.
--No es tu asunto.
--Es mi amigo. Tienes que decírselo.
--No le diré nada. Y tú tampoco lo harás.
--¿Qué? ¡Tienes qué decirle!
Fruncí el ceño. Qué niña tan más irritante.
--Te estoy diciendo que no, carajo. Corazón que no ve, corazón que no siente. ¿Qué no te enseñaron eso? Va a estar bien. Ahora déjame pasar.
Me miró, como si fuera lo peor.
Pequeña hipócrita.
--Cassidy, ¿Qué eres?
Eso es más o menos lo que hizo que mi olla de odio sobrecalentara y explotara.
--¿Qué soy, Kate?Levanté la voz--¿Qué eres tú? ¿Qué clase de persona mata a su hermana por celos?
  Entonces, pasó: Kate se pone blanca y sus ojos buscan los míos, terriblemente asustada.
--¿Crees que no lo sabía, estúpida?
Ella se quedó en blanco sin decir nada, una vez más. Con una mueca de desagrado, la rodeé e intenté salir por el feo pasillo de alfombra roja con olor a vómito y las paredes con pintura verde descarapelada.
Su voz me detuvo antes de cruzar la esquina.
--Nadie va a creerte.
La miré y sonreí fríamente.
--¿Ah, sí?
Dudó. Pero siguió de todas maneras.
--Eres diferente. Eres una auténtica perra. Si yo les dijera que tú engañaste a Graham, me creerían. Ahora sí. Pero nadie va a creerte a ti.
--Porque tu tenías una excelente relación con SerenaLe dije sarcástica. Me fui de vuelta hacia ella y le tomé de las muñecasEscucha, si tú…
Entonces sentí algo en las yemas de mis dedos. Unos bordes levantados y rasposos. Miré hacia abajo y quité la manga, aun cuando ella estaba luchando conmigo. Quité las pulseras también y vi los cortes.
--Oh, dios. Eres un cliché andante. Y me pregunto qué dirían tus amigas sobre esto. ¡Katie mala, Katie mala!
Supongo que hablarle como un perrito no ayudó, porque se liberó de mi brazo y salió del edificio.
--¡Te vas a arrepentir! ¡Lo juro!
… No estoy muy segura si lo hice. Arrepentirme, me refiero. Quiero decir, ella lo juró y lo cumplió: Al día siguiente, convencí a las chicas para salir al lago. No era ni siquiera una fiesta, como ellas creyeron. Era sólo un maldito picnic. Pusieron tanta resistencia por un maldito picnic. Pero con mis poderes de persuasión lo logré, con unos diálogos como “Serena querrían que salieran” y otras cursilerías por el estilo. Entonces, en medio camino, An empezó a gritar que los frenos no servían. Miré a Kate, y ella me sonrió.
Era una perra psicótica.
Grité, de hecho todas lo hicimos. No podía creer que Kate nos matara a todas para eliminarme. Para eliminar su sucio secretito.
Estrellamos contra un árbol y pensé que era el fin. Pero… Pero yo aún seguía viva. Jadeé un poco e intenté salir, llamando a las chicas, porque aunque eran unas estúpidas la mayoría del tiempo y me irritaban, me preocupaba por ellas.
De una manera completamente retorcida, pero lo hacía.
Ellas no me contestaron. Pensé que estaban muertas. Pensé que estaban muertas y ése era el fin. Y entonces miré a mi lado, en el asiento trasero.
Kate estaba despertando. Le di un puñetazo en la barbilla y lo siguiente que supe es que estábamos fuera del auto agarrándonos a golpes.
Me gritó algo así como que debí haberme muerto. Le grité algo así como que era una perra psicótica. Dijimos muchas cosas. Entonces ella me golpeó muy fuerte y quedé en el piso. Se lo pude devolver, con una patada que la envió de golpe al auto y golpeó su cabeza.
 Estaba inconsciente.
Lo último que recuerdo de esa parte es que ella me arrastraba por el bosque. Me dirigía una mirada sucia y me echó a un pequeño río que estaba ahí. Me dolía todo, así  que no me moví por un tiempo y creo que ella pensó que morí, porque se fue. Levanté la cabeza cuando no pude aguantar mi respiración, y escuché el sonido de la ambulancia.
 Joder, todo esto por acostarme con un tipo.
Me levanté torpemente, dirigiéndome hacia el sonido de la policía y ambulancia. Iría ahí y les diría que ella intentó matarme. Que no estaba perdida y muerta como sabía que ellos les había hecho creer. Que no estaba fuera del mapa. Que seguía aquí.
Que seguía viva.
Fue entonces cuando detuve mis pies.
¿No era esto? ¿No era esto lo que yo había querido? ¿Morir, irme con Cam aquella primera noche? ¿No quería yo desaparecer? ¿No quería que las personas dejaran de buscarme, una excusa para dejar todas aquellas cosas que me hacían daño atrás? ¿Mi familia, los doctores, las miradas?
¿No era eso?
Lo era. Sí, lo era.
Eché una última mirada al camino para ir al accidente, y me di la vuelta, avanzando a algún lugar lejos mientras, entre la oscuridad, agradecía a Kate por la oportunidad que me había dado.
  Ese fue el momento de mi vida que denominé como La Segunda Noche.


-Sthep Stronger.

Hoy terminé mi último examen, y se termino el capítulo de Taken, se los voy a poner.

jueves, 20 de febrero de 2014

Reseña: Cryer Cross, Lisa McMann

Cryer's Cross
Reseña: Cryer Cross.
Lisa McMann
Libro único

Kendall ama su vida en la pequeña cuidad de Cryer's Cross, Montana, pero ella también anhela algo más. Sabe que la oportunidad de ir a estudiar a Nueva York es difícil, pero ella no es del tipo que se da por vencida facilmente. Incluso aunque esto signifique dejar atrás a Nico, el novio más dulce del mundo.
Pero cuando Cryer's Cross es golpeado por una tragedia, Kendall empuja sus sueños de lado para concentrarse en un sólo objetivo: Ayudar a encontrar a sus amigos desaparecidos. Incluso cuando eso significa pasar tiempo con el único chico con el que no debería acercarse... El único chico que le hace preguntarse todo lo que siente por Nico.
Determinada a ser fiel al único chico que ha amado, Kendall sigue su busqueda, ella se tropieza con una historia local de miedo. Ella sabe que no puede dejar de cavar, pero ella descubrirá cuan lejos las personas del pueblo irán para mantener sus secretos enterados.

-Yo la traduje y puedes tomarla-



No me había dado cuenta hasta ahora que traduje la sinopsis, pero, ¿Todo lo que dice? MENTIRA.
The Missing
Edición de alguna parte

Ha tantas cosas mal en esa sinopsis.
  Primero, Nico ni siquiera era su novio. A ella no le gustaba el término así que eran sólo amigos con otra cosa implicada que no estaba dispuesta a reconocer. 

Segundo,
¿El chico que le hace cuestionarse sus sentimientos por Nico? ¡SIGUIENTE BROMA! A Kendall le caía mal. Decía que era un gilipollas y cuando están juntos, te juro por mis pompis que sale directamente de la nada. En un segundo está odiandolo y luego lo está besando.
Tercero: ¿Historia local de miedo? ¿Cuál? Explicaron una historia equis y ni siquiera tenía mucho sentido de por qué estaban pasando las cosas que pasaron. Nunca lo aclararon, al final.
Y cuarto: ¿Qué es eso de que las personas irán demasiado lejos para que sus secretos se queden enterrados? ¡Si ellos fueron los que confesaron! ¡Y fue esa historia que no tiene sentido! No te explica si hay fantasmas encerrados en la madera o qué.

Cryer's Cross [Multimedia eBook Edition with Video]


El libro en sí estuvo Okey. Fue demasiado cortito y no dio muchas explicaciones aparte de la historia equis de la madera con la que fue hecho el mesabanco. El amor salió de la nada y otra vez me topé con el estilo cortante de Lisa McMann.
No estoy segura de leerme otro libro de ella en algún tiempo cercano. Excepto el último de la trilogía Cazadora de Sueños. El segundo me gustó bastante y quiero ver como termina. Pero después de ahí estoy casi segura de que hasta aquí llegué.
¿Buscas un libro de terros? No espanta ni al gato.




-Sthep.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Reseña: Días de Sangre y Resplandor, Laini Taylor.

Días de sangre y resplandor (Hija de humo y hueso, #2)
Reseña: Días de Sangre y Resplandor
Laini Taylor
Libro dos de tres hasta el momento
Hubo un tiempo en que un ángel y un demonio se enamoraron e imaginaron un mundo diferente.
Pero no era el mundo en donde vivían.

Una historia dividida en dos mundos.
El nuestro, el de ellos.
Una chica, dos pasados.
El humano y el quimérico.
Una guerra y dos ejércitos.
Angeles contra demonios.
Un don y dos deseos.
Paz y venganza.
Pero sólo una historia de amor.
Un amor que es capaz de cambiarlo todo.







Days of Blood and Starlight (Daughter of Smoke and Bone, #2)
Esta portada me recuerda
a China

Vamos a ponerlo así: No fue lo que esperaba.
No es tampoco como si de hecho supiera lo que esperaba, si soy honesta. Pero por eso mismo lo quería tan desesperadamente: Porque no sabía qué iba a pasar y no quería vivir intrigada.
Me gustó mucho su primer parte, Hija de Humo y Hueso, (pincha para la reseña) porque era un libro simplemente mágico que me transportaba a otro mundo y todo era tan malditamente ingenioso y me mantenía sorprendida todo el tiempo, y fangirleando y... Estaba muy emocionada. Un libro muy ingenioso y original, claro que sí.  No digo que Días de Sangre y Resplandor no fuese ingenioso... Pero sí aburrido como el infierno. Tardé años con este libro. Mis amigas ya me decían que me lo acabara y yo no podía. Era un poco lento para mi gusto y nada en especial pasaba. ¿Lo mejor del libro? Las últimas cien páginas (De 500 y feria) y luego se había terminado tan rápido como había llegado, porque había llegado al final del libro y era tan frustrante.


Days of Blood & Starlight (Daughter of Smoke & Bone #2) Igual te preguntarás que pasó con Kaoru y Akiva en este libro.
 Diciendo esto no es un spoiler, pero siento que al final del tercer libro, ellos no van a terminar juntos. Es sólo un presentimiento, dije yo.  Es sólo que ellos simplemente van de caminos completamente diferentes después del primer libro. Akiva busca redención. Karou quiere venganza.
Y personalmente no estoy seguro si alguno de los dos alguna vez va a conseguir lo que quiere, y si lo hacen, no se pueden tener al otro. Akiva no puede tener a Karou porque ella quiere venganza. Karou no puede tener a Akiva porque... Todavía quiere venganza. Además, no creo que Akiva alguna vez vaya a conseguir la redención, viéndolo desde cualquier perspectiva. Que sí, que no sabía, que pensaba que ellos fueron los culpables de la muerte de Madrigal... Ya. Pero aún así no sé si el podrá alguna vez arreglarlo.
 No estoy segura de la salvación para Akiva.



No sé acerca de lo que les depara a estos dos, pero te voy a decir una cosa.Dos, de hecho. La primera empieza con Z y termina con uzana. La segunda empieza con M y termina con ick.
 Me los como a los dos.
Sterrenlicht


Me dan ganas de envolverlos, ponerles un moño y llevarmelos a casa. Son una ternurita andante. De todo el libro creo que ellos dos hicieron que todas las hojas que yo pienso que están de relleno valgan la pena. Ellos dos me hicieron sonreír y seguir leyendo cuando Karou estaba tan cansada y tan deprimida.

  Sé que todo el mundo amó este libro tanto como el primero, pero yo no puedo decir eso. Estuvo bien. Como un más o menos. Le puse tres estrellas en Goodreads.
  Sé que no he estado últimamente, pero espero que ya pronto acaben los exámenes.




-Sthep. (Ya sabe, con P. No con F)

sábado, 15 de febrero de 2014

Saved. Capítulo 11.

Tumblr
Saved. Capítulo 11: "Ocho horas".

Mis padres no paraban de agobiarme. Llamaban casi todos los días y me preguntaban cuándo iba a regresar a casa, y yo no podía decirles “Nunca”. Así que finalmente ese día fui a casa a una visita rápida, un domingo, unos meses después de la muerte de Serena y de lo de las pastillas… Las cuales ya tenía. Eran pequeñas pastillas blancas, casi como el resto, sólo que tenían un olor especial, algo que planeé remover en cuanto tuviera la oportunidad. Ahora sólo tenía un puñado de pastillas, casi como bocetos de lo que quería que hicieran… Es sólo que no las he probado.
Strausser, el padre de Ted, se enteró de lo que hacía y sonrió, con esa llama de codicia en sus ojos, y me dijo que podría venderlas. A pesar de que no las había probado, no le importó. Me dijo que conocía a un cliente perfecto, y esa noche yo me encontraría con él. Después de escaparme de las garras de mi familia, por supuesto.
 Cuando me paré frente a la puerta sentí un dolor en mi pecho que no había sentido desde la última vez que estuve ahí. Quería salir corriendo directo a Ashford, con mis amigos, Alex y Graham.
Toqué la puerta y miré hacia las estrellas, preparándome mentalmente. Mi hermana abrió la puerta, con un moño desordenado en su cabeza, el lápiz y la pluma atravesándola, en pijamas, con un libro de texto en una mano y en la otra una taza de café.
  Casi había olvidado cómo lucía la noche antes de que fuera a tener un examen. Era un cerebrito. No lo suficientemente inteligente, no lo suficientemente lista. Ella simplemente no era suficiente, pero lo intentaba.
--¿I-Isabel?
Abrió la boca, casi hasta el piso.
--¿No extrañaste a tu hermana mayor?
Ella dejó la taza y el libro en la mesita y me asfixió en un abrazo. Dejé pasar un minuto antes de separar su esquelético cuerpo del mío.
--¿Cómo estás, renacuajo?
Antes que me pudiera contestar, mi madre salió y me abrazó, llamando a mi padre a gritos, quién me cargó y me dio un par de vueltas antes de ponerme de nuevo en el suelo y darme un beso en la frente.
 Ellos hablaron la mayoría del tiempo por mí (De cómo ahora estoy rubia) , nos sentamos en la mesa y me llenaron el plato de la cena. Excepto por mi hermana, que aunque estaba feliz de verme, tenía dos exámenes al día siguiente y se quedó estudiando en el sofá. Después de la primera hora realmente se puso a estudiar.
--Isabel, ¿Recuerdas lo que te dije la última vez que te llamé?Preguntó mamá.
--¿Qué cosa?
--Hay una junta hoy, con la doctora Sullivan y las demás personas del grupo.
--¿Qué? No. Terminé Terapia de Grupo hace tiempo.
--Ya lo sé, cariño. Es sólo una reunión para ver sus progresos. Como una reunión de exalumnos.
Cuando vi los rostros de mis padres, supe que no iban a dejar ir esto tan fácilmente. Además, supuse que los haría felices.
Debía darles al menos eso.
--Bien.
Una hora después, Cassidy se había quedado dormida en la sala y yo salía por la puerta.



                                                                           




Todos estaban ahí. Quiero decir, todos. Cada persona a quién había tenido que escuchar y que me deprimían hasta morir.
Estábamos sentados en las sillas en círculo, como usual, con una rebanada de pastel y sodas y café. Es sólo que ahora ellos estaban sonriendo, como si Sullivan en verdad les hubiera ayudado en un punto.
Mentirosos.
Sullivan empezó hablar de la aceptación, con lo que mencionó  al chico gay y éste empezó a hablar sobre su nueva y mejorada vida. Sobre las adicciones, y esta chica cuyo nombre no recuerdo y no me interesa en recordar hizo lo mismo. La vida de todo el mundo parecía ir genial. Entonces mencionó cierto tema, y me mencionó a mí y a cierta persona:
--El perdónDijo Sullivan--¿Lena? ¿Cómo te ha ido?
La chica, cuyo único nombre recordaba (Lena Bailey. Dame puntos extras), sonrío un poco. Su cabello era más largo, pero no creo que fuese esa la razón por la que se veía diferente. Se veía… feliz.
--Hay días difíciles. Hay días que he perdonado a mi padre por todo lo que hizo, pero… Pero…--Hace una pausaHay días que son muy duros. Días en que no siento que pueda perdonarlo. Dios, el hombre está muerto, pero aun así todo es tan complicado con élHace otra pausa, un poco más largaPero sigo intentándolo. Sigo creyendo que algún día pueda perdonarlo.
Sullivan sonrió a Lena, casi como una mamá orgullosa.
--¿Y cómo van las cosas con Lucas?Le preguntó una chica que no recordaba su problema y no recordaba su nombre. Sólo recordaba sus mechas rosas y sus botas tachonadas.
Ella también se veía más feliz.
Me enfermaba.
--YendoContestaSeguimos tomándolo paso a paso. Pero estamos juntos.
Ay, ¡Aburrido!
Casi me dormía en mi silla, cuando Sullivan dijo mi nombre.
--¿Isabel?
--¿Ajá?
--¿Qué nos dices sobre ti? ¿Cómo te ha ido?
Fruncí el ceño.
--¿Por qué me preguntan a mí? Yo no tengo problemas con el perdón.
--Lo tienes.
--Claro que no.
--Lo hacesLena intervino, como la patada en el trasero que sabía que eraNo puedes perdonarte a ti misma por lo que pasó esa noche en la estación de tren.
 Tuve que decirlo, tiempo  atrás, cuando aún estaba en las sesiones. Lena seguía picándome para que lo soltara y pronto los demás también empezaron a hacerlo, diciendo que no era justo que ellos se abrieran y yo no.
Pequeña zorra.
--Mira, yo no tengo ningún problema con el perdón. No fue mi culpa.
--Tu madre me contó que no podías dormirDijo Sullivan--¿Por qué era, sino?
Me sacudí violentamente, preparada para levantarme y marcharme de este chiste.
--Tranquilízate, Isabel. No intentamos atacarte. Sólo queremos ayudarte.
Mi estupidez espontánea me hizo quedarme sentada en la silla gris de plástico plegable.
--Una última vez: No siento culpa. No hay nada que perdonar.
Lena levantó una ceja, insistiendo, con su mirada taladrando en mí.
Exploté.
--¡Bien! ¿Me oyen? ¡Es cierto! ¡Estaba tan borracha que no pude levantarme! ¡No pude salvarla! ¿Pero qué importa, de cualquier manera? El perdón no va a traerla de vuelta. ¡No va a cambiar nada!
--Te equivocas, IsabelDijo SullivanTal vez el perdón no puede salvarla a ella, pero puede salvarte a ti.
  Deseé que se callara. Deseé que dejara de decir esas cursilerías y de diera cuenta de la verdad. Quería que me dejase ser miserable.
--Nadie puede salvarme. El perdón no puede salvarmeEscupí las palabras con rabia.
--Puede hacerloIntervino Lena, como todo el jodido tiempoMe salvó a mí. Me salvó, Isabel. Deja que te salve. Permítetelo.
Me levanté de mi silla tan rápido que la mandé a volar.
--No puedo ser salvada.
Después salí por la puerta hecha una furia.




                                                                       
 



Cuando llegué a casa eran las nueve y mi hermana ya estaba dormida; No había rastro de ella en la planta baja. Mis padres me dieron el beso de buenas noches y subieron por las escaleras bostezando. Yo no me fui a dormir, sin embargo.
Escuchaba la voz de Lena Bailey en mi cabeza.
“Me salvó”.
Y escuchaba la mía, también.
“No puedo ser salvada”.
Me senté en la cocina de la mesa hasta que las voces se desvanecieron. Cuando volteé a ver el reloj, eran las doce y media. Mi celular sonó  en un mensaje en mi bolsillo de mis pantalones de mezclilla ajustados mientras yo me servía un vaso de agua.
Era Strausser.
“¿Tu familia está dormida ya? Es tiempo”
Puse el vaso en la mesa, haciendo un poco de ruido. No importaba, porque todos estaban dormidos.
Tomé mi saco, dónde había una simple y pequeña bolsa de plástico con una pastilla. Pensé que tendrían que ser más, al principio, pero Stausser me convenció de que vendiera de una a una. Tenía otra bolsa repleta en mi otro bolsillo, a pesar de lo que me había dicho. Él sólo quería el dinero que mi cabeza puede ofrecerle. Y yo lo dejé hacerlo porque yo sólo quiero alguien como prueba para ver si funciona.
 Si lo hace, entonces solamente tendré que trabajar más para ir más atrás en el tiempo. Hasta mi memoria borre todo hasta esa noche.
 Abrí la puerta del auto pensando en la chica Bailey y en Sullivan y otras personas que odio y cuando iba a subirme, fruncí el ceño al darme cuenta que había dejado la puerta de la entrada abierta. Suspiré y caminé hacia ahí, sin cerrar la puerta del auto, poniendo el seguro y cerrando la puerta de la entrada. Juré que la había cerrado cuando salí.
 Genial, ahora simplemente estaba volviéndome loca.
Perfecto.
Tenía que largarme rápido a ese lugar antes de que mis padres se despertaran. Pensar en ellos me trajo una oleada de algo.
Mientras ponía la llave en el contacto, me dije que no estaba bien. Que esto no era lo que mis padres habían querido para mí.
  Pero yo ya estaba aquí.
Y, si pudiera cambiarlo… No lo haría. ¿Cuál es el punto? ¿Sonreír como si estuviera bien, ir a la escuela, tener amigos? No importa. Cuando ella se fue, no hubo otro camino para mí. Todo murió con Cam, aquella primera noche.
No hay tal cosa como la salvación.



                                                                        





Strausser me dijo que era una chica. Me lo dijo el día que me había dado la dirección de un viejo bar-disco que se veía horrible. Me dijo que era una chica universitaria que estaría sentada en una de las sillas de la barra. Dijo que mostraría un tatuaje y que yo podía reconocerla así.
  No me llevó mucho, puesto que lo tenía en su hombro desnudo gracias a su vestido sin tirantes (Una cruz de unos cinco centímetros). Me senté a su lado y crucé las piernas, trayendo mi aspecto frío y calculador.
Cuando volteé las cosas cambiaron.
--¿Vivian?
Ella volteó, confirmando mis sospechas.
¿Una universitaria? ¿Y cuándo demonios se había hecho ese tatuaje?
--¿Qué demonios, Vivian?
Me miró con la boca abierta.
--¿Is?
--¿Qué haces aquí? No deberías estar aquí.
Frunció el ceño.
--Estoy esperando a alguien.
--Sí, a mí, al parecer.
Levantó las cejas.
--¿Qué? ¿Tú eres la genio de las pastillas de la que Strausser me habló?
--Ni siquiera quiero saber cómo lo conoces. ¿Por qué haces esto?
--Quiero olvidar.
Nos quedamos en silencio.
--Yo también.
Otro silencio.
--Te ofrezco un trato: Te doy la pastilla a cambio de que salgas de aquí y que no vuelvas a ver a Strausser nunca más. ¿Entendido?
--No eres mi mamá.
--Bien, entonces no hay pastillas.
Ella frunce el ceño de nuevo, pero al final cede. La llevo escaleras arriba a una oficina vacía en dónde Strausser me dijo que podía entregárselas. Se supone que si lo hago en público alguien llamaría a la policía por drogar a menores y tal.
--Tienes que jurarloLe dije, sacando la pequeña bolsita de mi bolsillo derecho.
--BienDijo ella, repiqueteando los tacones en el suelo con nerviosismo. Me entregó el dinero y yo le entregé la bolsita.
Se veía tan feliz que me enfermó.
Entonces ella miró por la ventana cuando se dio vuelta para marcharse, y se detuvo en seco.
--¿Trajiste a Cassidy?
--¿De qué carajos hablas?
Ella señaló entre la multitud por la ventana. Al principio sólo pude ver a borrachos jóvenes bailando, pero entonces la vi, en su pijama y el pelo rubio revuelto sobre su cara. Veía a todos lados, claramente asustada.
 Pequeña estúpida.
Juro por lo bajo y corrí para atraparla y sacarla de ahí.
¿Qué estaba haciendo ahí?
Vivian bajó las escaleras conmigo, tambaleándose un poco en sus tacones altos. Yo ya no veía a Cassidy entre la multitud ahora que estaba en la misma planta.
--Yo iré por ese ladoDijo Vivian, y desapareció antes de decirle que no quería su ayuda.
Empujé a personas mayores y ebrias, buscando a mi hermana, pero no la encontré. Y aunque estaba enojada hasta el demonio, me preocupaba por ella, porque era tan pequeña e increíblemente torpe que podría morir aplastada entre estos cuerpos.
De alguna manera, yo era responsable de esa pequeña tonta.
Vi a Vivian entonces, en una esquina, sosteniendo a una paranoica Cassidy. Me acerqué dando zancadas.
--Maldita sea, Cassidy. ¿Qué haces aquí?
Sus ojos asustados viajaron de Vivian a mí.
--Yo… Estaba dormida en el sillón. Tú estabas dándome la espalda, así que no me viste. Cuando desperté, tú estabas saliendo, así que te seguí. Estabas distraída y me colé en el auto, ya que habías dejado la puerta abierta.
  Con mi coeficiente intelectual, ¿Cómo demonios no me di cuenta de eso, mierda?
--Isabel, ¿Qué está pasando aquí?Preguntó asustada, algo que sonaba como un ruego.
--Ven conmigo, te llevaré a casa.
--¡Dime que pasa primero! ¿Por qué viniste a este lugar?
Abrí la boca para mentir cuando un chico que lucía tan mayor como un universitario se acercó y me tomó del brazo.
--Oye, yo también quiero esas pastillitas mágicas.
Su aliento olía a alcohol y lo reconocí como el chico que Strausser mandó a asegurarse de que se hiciera el intercambio. Ni si quiera recordaba que él iba a estar aquí.
Mierda, mierda, mierda.
--¿Qué pastillas?Preguntó Cassidy, zafándose del agarre de Vivian.
--No es…
--¡Quiero mis pastillas, niña!Gritó el tío, quién está totalmente borracho y olvidó qué se supone que tenía que hacer aquí.
Y por supuesto que él quería las pastillas. Todos tenían problemas. Todos querían olvidar. Fue más o menos cuando entendí por qué Strausser insistía mucho en mi trabajo. Se ganaría mucho.
El chico seguía gritándome en mi cara y le di un puñetazo.
--¡No voy a venderte nada, perdedor! ¡Ahora esfúmate!
Cassidy se volvió loca y Vivian volvió a sostenerla.
--Cálmate, Cassidy. No es lo que creesLe dijo.
--¿Qué no es lo que creo? ¡Le acaba de dar un puñetazo! ¡Y dijo algo de vender pasillas! ¡Oh, Por la Santísima Trinidad! ¡Está vendiendo drogas! ¿Es eso?
   A veces me parecía curioso cómo yo obtuve todo el cerebro y ella apenas podía sumar dos más dos. ¡Pues claro que estaba vendiendo drogas, estúpida! ¡Hello! ¡Estamos en una vieja discoteca en el medio de la noche y un tipo intoxicado se apareció a pedirme pastillas! ¡Es como, predecible! Y esa estúpida frase que suele decir. Si escucho eso de la santa trinidad de nuevo voy a ahorcarla.
La tomé del brazo y la arrastré conmigo, fuera del polvoriento local, mientras pensaba cómo reparar el daño.
Ni una palabra podía salir de su boca acerca de esta noche. Pero ella era Cassidy: Pequeña, obediente, santa, irrevocablemente influenciable y estúpida.
Escuché los tacones plateados de Vivian repiqueteando contra el asfalto detrás de mí cuando salimos.
--¿Qué vas a hacer?Me preguntó.
--Buena pregunta.
Cassidy chillaba, intentando soltarse de mi agarre. Empezó a decirme muchas cosas, acerca de que se lo contaría a mamá, y que estaba en problemas y que necesitaba ayuda, en fin. Muchas de esas chorradas. Las cuales me enfurecieron.
No fue mi intención. De acuerdo, tal vez sí, un poquito, pero cuando llegué al carro de mis padres la empujé contra la puerta y se dio un buen golpe en la cabeza. Cayó sobre el sucio asfalto, inconsciente.
--¡La mataste!Chilló Vivian--¡Mataste a Cassidy!
--¿Quieres callarte, carajo? No la maté. Sólo estará un poco inconsciente, me dará tiempo para pensar qué hacer.
--¿Por qué demonios no le diste la pastilla para que olvidara todo? ¡No tenías que dejarle un chichón en la cabeza!
Cómo si yo no hubiera ya pensado en esa oportunidad antes. La cosa es que nunca la había probado antes. Vamos a decir que Vivian era mi rata de laboratorio.
Pero no tenía realmente una manera de arreglar esto sin matarla. Así que fingí que no había pensado en esa posibilidad antes y moví a Cassidy para que se despertara.
En eso escuché una voz detrás de nosotras.
--¿Pero qué carajos pasa aquí?
Era la voz de Ted.
Volteé a ver y efectivamente era él, ahí parado, con los brazos cruzados en una expresión de enojo, con los puños cerrados sobre su chaqueta de cuero negro.
--Tuvimos problemas. ¿Qué haces tú aquí?
--Llamé a Davis para ver si se había hecho el intercambio, pero no contestaba. Así que vine. ¿Y quién es esta?
--VivianContestó ella.
--Es bueno conocer a una belleza como tú, amor, pero no deberías de estar aquí. Vuelve a casa con tus padres y haz tarea o algo así.
Saqué la lengua con disgusto por lo que dijo al principio.
--Vivian es la clienta, idiota.
Él la miró de nuevo con nuevos ojos.
--¿Tú? ¿No se supone que era una universitaria?
Vivian se encogió de hombros.
--Tengo un don de manipulación.
--¿Y conseguiste las pastillas, amor?
Ella asintió.
--Bien, no sé por qué Davis no contesta el teléfono…
--Está borrachoContesté, sacudiendo a Cassidy por los hombros.
--Ya sabía yo que no debían contratar a un alcohólico para este trabajo… ¿Y quién es esa?
--NadieDijeNo es nadie. Pero tenemos que llevarla a casa.
Él frunce el ceño.
--¿Por qué?
--Porque yo lo digo.
Simple y sencillamente no quería que supiera que ella era mi hermana pequeña.
--Wow. Okey. No sueles ponerte fiera muy a menudo. Debería seguir haciéndote enojar, es caliente.
Quería vomitar por su comentario, pero no quería vomitar encima de mi hermana.
--Vamos, perdedor. Ayúdame a meterla en el auto.
--¿Qué hago yo?Preguntó Vivian.
--Vete a casa.
Ella frunció el ceño.
--Te ayudaré con Cassidy.
--No necesito…
Antes de decir nada más, ella ya estaba en el auto, en el asiento de enfrente, mientras Ted levantaba el minúsculo cuerpo de Cassidy y la ponía en el auto trasero. Con un suspiro, me acomodé junto con Cassidy, poniendo su cabeza sobre mi regazo.
Suspiré con cansancio.
Espero que la pastilla funcione.
Dejé a Ted manejar el auto porque quería estar con Cassidy, ya que me sentía un poco culpable por haber estrellado su cabeza contra el auto. Conducimos en silencio por unos minutos, y entonces intenté hacer algo para reparar lo que había hecho a mi hermana: Canté una canción que yo había escrito tiempo atrás, cuando yo aún servía para hacer esas cosas. Una canción que yo sabía que a ella le gustaba, así que empecé a cantar bajito por su parte favorita:

Then you pick your guitar
and write some rimes down
and you gotta be strong enough to sing your heart out
and cry a little
break down a little


Sus ojos
revolotearon hacia mí, abiertos, y yo me detuve, sin respiración.
--¿Cassie?
Abrió la boca para responder y entonces saqué la pastilla de mi bolsillo y la metí dentro de su boca. Puse mi mano encima, obligándola a tragar.
Casi me dolió el dolor en su mirada al verme. La traición.
Casi.
Esto fue su culpa, por arruinar todos mis planes, por ser de la manera en que era, porque no podía mantener ese secreto de mis padres. Estaba haciendo lo que hacía porque ella me había obligado a hacerlo.
Gritó y chilló un poco, pero finalmente tragó la pastilla.
--Dios. ¿Qué pasa allá atrás?Preguntó Ted, mirando por el espejo retrovisor.
--Tú maneja.
Vivian me clavó los ojos, pero no dijo nada. Cuando llegamos a casa, Ted toma a Cassidy en sus brazos y espera mientras yo abro la puerta.
--¿Es tu casa?Preguntó.
--No vivo aquíRespondí. Lo cual no era una mentira.
Vivian nos acompaña y mira como Ted pone a Cassidy en el sillón. Él sale, dándonos espacio, pero nosotras dos nos quedamos ahí.
Espero que la pastilla funcione.
--¿Ella no tendría que estar en su habitación?Preguntó--¿Tus padres no sospecharán si la encuentran en el sillón? ¿Es seguro?
--RespondoElla suele quedarse dormida todo el tiempo en el sillón. Si todo sale bien, ninguno de los tres va a sospechar nada de esta noche. Y tú. Tú tienes que mantener tu boca cerrada acerca de esta noche, ¿De acuerdo? Vivian, no me obligues a seguirte y hacer algo malo.
Frunce el ceño.
--No voy a decir nada. Así que cálmate. ¿Pero qué pasa si ella recuerda?
--¿Por qué piensas que lo hará? ¿No recuerdas que soy una genio?
--Quiero decir, ¿Qué pasa si ella recuerda un poco de esta noche? ¿El efecto no borra las últimas ocho horas o algo así? ¿Y si se despierta antes y no han pasado las ocho horas? Necesitamos que duerma todo lo posible para que se desvanezca, como si hubiera sido un sueño del cual no tiene idea. ¿Qué si despierta antes?
Hice una pausa.
--Me ocuparé de ello.
Miro hacia mi hermana y paso mis nudillos por su frente, acariciándola.
Si ella recuerda, tendré que matarla. Sería doloroso, pero no puedo dejar que ella arruine todos mis planes, que arruine todo lo que he conseguido ahora.
Yo tendría que deshacerme de ella.
Pobre de mis padres.
Ted gritó que nos apuremos desde afuera y yo le lancé una mirada para que se callara antes de que despiertara a mis padres. Salimos de ahí y llevé a cada uno a casa. Yo me quedé estacionada frente a la casa un par de horas, hasta que el sol salió. Sólo me fui cuando supe que alguien iba a despertarse pronto, pero me escondí entre los arboles de la casa de enfrente y me puse la capucha de mi saco para que nadie pudiera reconocerme.
 Tonteé un rato con mi celular, oculta en la oscuridad, hasta que las ocho horas pasaron y vi que Cassidy no había apartado las cortinas de las ventanas, como siempre lo hace cuando de levanta. Me quedé una hora más, de cualquier manera, pero ella aún no daba señales de vida. Nada de su rutina de las mañanas: Ni abrir la cortina, ni salir por el periódico ni el correo.
 Así que me fui.



--Sthep Stronger.

Se me olvidó que ya tenía varios escritos.