miércoles, 30 de abril de 2014

Red Thread. Capítulo XII

XII

Era ése momento épico en que tu corazón se detiene y tu mente se bloquea. El momento en que tus sentidos dejan de funcionar y lo único que sientes son millones de mariposas volando dentro de tu estómago recordándote la razón por la que te encuentras así. 

Le gustaba. 

Era lo único que necesitaba escuchar. 

Lo miré y reí, rompiendo la seriedad del momento. 

-¿Sabes? Quiero besarte, de verdad quiero besarte, pero con ése bigote que traes se me es muy difícil concentrarme.- susurré. 

-Entonces, ¿estás admitiendo que quieres besarme?- susurró de vuelta, haciendo que sintiera su aliento cálido peligrosamente cerca de mi boca. 

-Yo no tengo la culpa de que seas tan sensual.- murmuré encogiéndome de hombros. 

-Sienna, ¿puedo besarte?- susurró más cerca de mi boca. 

Nuestras narices ya se tocaban. 

Mi corazón estaba a punto de salirse de mi pecho. ¿Qué clase de chico, hoy en día, te pedía permiso para besarte? 

Me mordí el labio y como pude, respondí una afirmativa. 

Yo cerré los ojos, mientras ladeaba un poco mi cabeza. 

Al cabo de unos milisegundos, unos cálidos, masculinos, pero suaves labios estuvieron encima de los míos, moviéndose sincronizadamente.

Aquí fue en dónde me di cuenta de que el destino de verdad existía, que no todo lo que había pasado era solo una casualidad, todo estaba escrito. 

¿Cuál era la probabilidad de que yo volviera a ver a Ian después de verlo en la carretera, la primera vez que lo miré? En realidad, ninguna. Pero después de dos meses, yo estaba en sus brazos, dejándome llevar por sus labios. 

Si me preguntaran algún día si creía en el destino, yo sin pensarlo dos veces, respondería que sí. 

No podría describir nunca como me sentía en ése momento. Mi cabeza era un balde lleno de emociones que gritaban y saltaban de felicidad. 

Nos dejamos de besar, ya que nuestro cuerpo necesitaba oxígeno. Desgraciadamente. 

Ian me miró por un largo rato antes de abrazarme. 

-Te quiero.- le dije al oído con toda la sinceridad que poseía. 

-Te quiero.- me respondió con intensidad, debilitando cada muro o barrera en mi corazón. 

Sus brazos dejaron de envolver mi cuerpo, y yo me sentí vacía, pero antes de que pudiera protestar, él tomó una de mis manos y la unió con la suya. Sus mano era perfecta para mi mano. Me miró a los ojos y sonrió como él bien sabía hacerlo. 

-Necesitamos ir a una cita real.- me dijo con seriedad. 

-¿Sin insultos ni gritos?- pregunté con una sonrisa en mi rostro. 

-Sin insultos ni gritos. A una cita de verdad. 

Lo miré emocionada. 

-Mañana paso por ti en la noche.

Yo asentí, sin poder hablar. 

-¡Haber tórtolos, pónganse en pose y sonrían!- Dijo Scout que estaba enfrente de nosotros sosteniendo una réflex. 

Ian me acercó a él poniendo su mano en mi cintura y yo puse la mía en la de él posesivamente. Yo sonreí sacando toda la emoción que tenía dentro. 

-Digan "Scout es la más preciosa".- dijo mientras apuntaba con la camara. 

Puse los ojos en blanco. 

-Sólo toma la maldita foto, Scout.- refunfuñé

-Vale, vale. Sonrían.- dijo y un flash salió disparado, dejándome ciega por unos segundos.- Gracias chicos.- se despidió Scout con una gran sonrisa, mientras se alejaba para ir a fotografiar a más personas. 

Ella sería muy buena fotógrafa. 

Ian frunció los labios y comenzó a moverlos de un lado al otro para que su bigote dibujado con pintura neon se moviera graciosamente. 

Yo comencé a reír estúpidamente. 

Saqué mi celular de mi bolsillo trasero del pantalón y le tomé una foto, sorprendiéndolo

Miré la foto y no pude evitar soltar un "aw". Estaba con su boca fruncida como si pidiera un beso, con sus bigotes muy brillantes y sus ojos mirando hacia el suelo, con el ceño fruncido. 

-Eres demasiado adorable.- suspiré. 

Pasamos el resto de la noche acostados en mi columpio, mirando las estrellas y escuchando música electrónica que provenía de adentro de la casa. Sin importarnos nada ni nadie, solo pensando en nosotros mismos. Sin tener que rellenar los silencios, simplemente disfrutando de la compañía. 



El sol quemaba mi piel y la excesiva luz me molestaba. 

Traté de acostarme boca abajo y ponerme una almohada encima de mi cabeza para no dejar pasar la luz, pero no había almohadas. Tenía mi cabeza apoyada en algo duro y olía a una perfecta mezcla de iris, cacao y ámbar. Un olor masculino y limpio.

Abrí los ojos inmediatamente. 

No estaba en mi habitación, todavía estaba en el columpio acurrucada junto a Ian. 

¡Había dormido con Ian! Literalmente. Oh cielos. 

Lo empujé un poco y el abrió los ojos, alarmado. 

-¿Sienna?- me preguntó, confundido. 

-No, soy su hermana gemela.-dije sarcásticamente.- Levántate dormilón. 

Entonces, él abrió todavía más los ojos. 

-Mierda, mi prima. 

La zorra que no era zorra y terminó siendo su prima. 

Ian se levantó enseguida y yo lo seguí. 

Miré todo a mi alrededor, era un caos. Si el jardín estaba así, no podía imaginarme como estaba la casa. 

Ian se despidió rápido de mí, prometiendo que vendría por mí a las 7 de la noche. 

-¡Espero que encuentres a tu prima!- le grité mientras se subía a su carro. 

-No me preocupa ella, me preocupa llegar tarde al trabajo.- dijo riéndose. 

Me reí también y le dije adiós con la mano. 

Suspiré. Tenía muchísimo que limpiar. 



Mamá se vio claramente sorprendida por la limpieza de la casa, ella esperaba encontrarnos en medio de una salvaje selva de suciedad inconscientes en el suelo, ebrios. 

Luca al final, se levantó me ayudó a limpiar, ya que también había sido la idea de él.

-¿Cómo les fue anoche?- preguntó Luca mientras hacía zapping en la televisión de la sala. 

Mamá y papá se miraron para después sonreírse con amor. Yo me estremecí y aparté la mirada. 

Luca sonrió con picardía. 

-Veo que muy bien.

Puse los ojos en blanco. 

-¿Tuviste el alcohol, drogas y mujeres suficientes anoche?- preguntó papá mientras se sentaba junto a él. 

Miré a mi mamá y le sonreí. 

-Tengo algo que contarte.- le susurré. 

Ella asintió emocionada y me tomó de la mano, dirigiéndonos a la cocina. 

Sabía que me diría "te lo dije", pero necesitaba contárselo ya que después de todo era mi mamá y quería saber que opinaba sobre éso. 

Me senté en el taburete mientras ella sacaba el cartón del jugo de naranja del refrigerador. 

-Ahora sí, cuéntame.

Sirvió el jugo en dos vasos de vidrio transparente. Ella decía que las bebidas tenían mejor sabor si eran servidas en ése tipo de vasos. 

-Ian vino ayer a la fiesta.- dije sonriente.- Pero venía acompañado por una chica. 

Ella abrió la boca en una perfecta "o" y me tendió el vaso de jugo. 

Tomé un trago y seguí. 

-Por supuesto vi todo rojo y quise degollarla ahí mismo, pero me tranquilicé.- dije mientras veía que mamá soltaba risitas.- Fui con él y lo saludé, marcando territorio. ¿Pero sabes qué pasó? Nada, ella no era más que su prima.- suspiré.- Después de una discusión el me dijo que yo le gustaba. 

Mamá abrió mucho los ojos. 

-¡Te lo dije, Sienna! ¡Te lo dije, te lo dije!- comenzó a cantar como una colegiala. 

Fruncí el ceño, ella se encogió de hombros. 

-Mira, si actuaste de ésa manera al ver a ésa chica es porque todavía en ése momento te gustaba y te sigue gustando. ¿Te besó? 

Me ruboricé. 

-¡Mamá!- murmuré apenada. 

Ella se rió y levantó las manos en son de paz. 

-Vale, vale. Eso es información confidencial, lo entiendo.- suspiró.- Estoy muy feliz por ti, cariño. Después de todo lo que pasó con Brian, mereces ser feliz. 

Sonreí mientras miraba al vaso de jugo. 

-Y hoy saldremos a una cita de verdad, ya sabes, sin malentendidos, ni caídas, ni nada de éso. 

-¿Sabes a dónde irán? 

Negué con la cabeza. 

-Ni idea, pero como no se a dónde iremos, no tengo idea de como cambiarme. 

Mamá hizo una mueca. 

-Deberías llamarle a tu amiga ésta...- se quedó pensando en el nombre.- Ya sabes, la que tiene el cabello ondulado, largo y es muy bonita. 

-Suzie.- le dije con una sonrisa. 

-Sí, y a la otra, Scout creo. 

Me reí. 

-¿Para qué?

Mamá me miró como si fuera obvio.

-Ellas te dirán que podrías llevar, ésas chicas me inspiran mucha confianza. 

Asentí. 

-Sí, yo también pienso lo mismo. Son buenas chicas, alocadas, pero buenas. 

-Me alegra que hayas podido encontrar amigos verdaderos aquí, yo temía que batallaras en ése aspecto. 

Me reí.

-Oh mamá, teniendo a Luca como hermano yo nunca iba a estar sin amigos. 

Ella sonrió. 

Tomé lo último que quedaba de mi jugo y me bajé del taburete. 

-Gracias por el jugo y por la plática, mamá.- le dije con sinceridad. 

Ella me sonrió maternalmente.

-No tienes nada que agradecerme cariño, que para éso soy tu madre. 



Scout me gritaba desde adentro del armario mientras Suzie y yo estábamos acostadas en la cama, mirando los atrapa sueños que estaban colgados en mi techo. 

-No me jodas, Sienna Dellapiane, no me jodas.- me gritaba. 

Yo solo puse los ojos en blanco y bostecé. 

-Algún día se cansará.- dijo Suzie

Scout cuando llegó a mi casa, inmediatamente fue a mi armario, ahí, inmediatamente se enamoró de unas lindas botas rojas de tacón. Ella me dijo que si se las prestaba y yo se las terminé regalando, ya que sólo me las había puesto una vez y no eran precisamente mis favoritas, a ella de verdad le gustaban y les sacaría mas provecho, además, ella tenía unas piernas fabulosas con las cuales las podía lucir sin temor. 

Desde que le dije que eran todas suyas, ella comenzó a gritar de felicidad. Y no se había cansado. 

Suzie y yo ya estábamos sordas de tanto grito. 

Mi teléfono comenzó a sonar y yo contesté a la primera llamada. 

-Habla Sienna. 

-Hey Sienna, soy Ian.

Mi corazón comenzó a latir con fuerza. 

-¡Hola Ian!.- medio grité 

Suzie se levantó y me miró con una gran sonrisa.

-¿Es él?- articuló con los labios

Asentí con una gran sonrisa y ella me la devolvió. 

-¿Recuerdas lo de la cita de hoy?- me preguntó. 

-Claro, ¿por qué? 

-Oh, sólo llamaba para confirmar. Pasaré por tí en una hora. 

¿Una hora? Mierda, eso me daba tiempo para nada. 

-De acuerdo, nos vemos en una hora. 

Escuché su sonrisa. 

-Hasta al rato.- me dijo.

-Hasta al rato.- le dije, pero ninguno de los dos colgó. 

Casi puse los ojos en blanco y me reí. 

-Esto es tan cliché y de película.- le dije. 

El se rió, también.

-Tienes razón... Pero no pierdo nada en decirte que... ¡Cuelga tu! 

Me encogí de hombros. 

-De acuerdo.- le contesté y finalicé la llamada. 

Al cabo de unos segundos me llegó un mensaje de él: 

"No lo decía tan enserio :( 

-Ian." 

Me reí con ganas y le respondí: 

"Lo lamento, creo que me lo tomé muy enserio. 

Igualmente sabes que te quiero, ¿cierto? <3 

-Sienna x" 

"Sé que me quieres, porque lo veo en tu mirada. ¡Caramba! sonó muy cursi, pero me da igual. 

De todos modos yo te quiero más y lo sabes. 

-Ian" 

Sonreí como una loca rara. 

-¿A qué horas viene por tí?- me preguntó Suzie 

-En una hora. 

Suzie abrió como los ojos como platos. 

-¡Pues deja ése teléfono y vete a bañar!- me gritó. 

"No lo sé, no lo sé. Tendrás que demostrar que tanto me quieres, uh. 

Sí, sonó cursi, pero me gustó. Eres demasiado tierno. 

-Sienna x" 

Dejé mi teléfono en la cama y entré al baño, para darme una relajante pero rápida ducha. 

10 minutos después, salí del baño con una bata puesta y una toalla en la cabeza como turbante. 

Scout ya había regresado a su estado natural. 

-Bien, estaba viendo la temperatura de aquí y de la ciudad, ambas tendrán una mínima de 14, así que..- comenzó a decir Suzie. 

-Creémos que te vendría bien ponerte ésta blusa. Oh, no, esta no.. ¡Suzie! Te dije que esta no, demonios.- dijo Scout mientras urgaba en mi armario. 

Al cabo de unos segundos, ella me mostró una blusa de color beige sin mangas, holgada. Una skaterskirt color verde smoke con minúsculas flores de color beige. 

Sonreí, ya que las chicas tenían buen gusto. 

Rápido me vestí, fajándome la blusa. 

Scout me miró con una ceja alzada y después tomó un cinto negro muy fino de cuero y me lo puso en la cintura. 

-Listo, ahora sí se mira bien.- dijo Scout. 

-Cierto, algo le faltaba.- asintió Suzie. 

Suspiré, tomé unas bailarinas amarillas y me las puse, ya que ellas también tenían planeado que me pusiera un jersey con botones al frente de ése mismo color. 

Sequé mi cabello y lo peiné en un magnífico moño perfectamente desordenado, para darle un aire mas casual a mi aspecto. Maquillé un poco mis ojos y me puse labial color melón. 

Mi celular sonó desde mi habitación y yo corrí hacia él. 

"Me retrasaré 10 minutos, una de mis alumnos necesita  un abentón. 

Te veo pronto, no te desesperes... :) 

-Ian" 

Sonreí ante el mensaje, pero fruncí el ceño confundida. ¿Alumno? 

"¿Alumnos? Oye, creo que hay algo que no me has contado... 

En fin, te espero.. No te demores. 

-Siennaxo" 

-Ian pasará por mi en 10, así que están en su casa, siéntase cómodas. Ahí está mi computadora, hay una selección de películas en uno de los cajones de mi armario, si se aburren, Luca está enseguida.- les dije mientras guardaba un poco de dinero, mi teléfono y un labial en un pequeño bolso color nude. 

-Creo que ya me aburrí.- bromeó Suzie. 

Scout se rió. 

-Ten un poco de respeto, sus padres están abajo.- dijo

Puse los ojos en blanco. 

-Mamá hará pizza para la cena, pórtense bien.- les advertí. 

-Amo la comida italiana, bendita sea tu mamá.- dijo Scout

Sonreí. 

Amaba a estas chicas, tanto, que moriría si perdiera a una de ellas. 

Me despedí de ellas y bajé al primer piso. Al momento de llegar al último escalón, el timbre sonó. 


Chillé de emoción y mamá, que casualmente pasaba por ahí me sonrió, cómplice

-Que te valla bien nena.

Le sonreí, agradeciéndole. 

Mis piernas parecían gelatina, mi corazón latía desbocado y mi estómago estaba lleno de mariposas. No, mariposas no, elefantes de tamaño inmensurable que pisoteaban mis intestinos. Cuando puse una mano en el cerrojo de la puerta, me percaté que mis manos estaban temblando. Cuán estúpida me estaba comportando. 

Abrí la puerta y ahí estaba él, con un ramo de hermosas margaritas blancas. 

Me dió las flores y yo las acepté encantada. 

-Iba a comprar rosas, pero ya sabes, son todo un cliché.- dijo encogiéndose de hombros. 

-Gracias, son hermosas. 

-¡Oh, pero que bonitas flores!-exclamó Scout atrás de mi. 

Puse los ojos en blanco. 

-Yo las pongo en un jarrón, tu no te preocupes. Vete.- dijo Suzie mientras me las quitaba de las manos y me empujaba hacia afuera. 

Ian sólo se reía de la escena. 

De un momento a otro, yo ya estaba afuera de mi casa, y la puerta ya estaba cerrada. Me habían corrido de mi propia casa. Perfecto.

Suspiré. 

-¿Lista?- me preguntó Ian mientras tomaba mi mano. 

Asentí y le apreté la mano cariñosamente.

-La ya no tan desaparecida, LizzieG.

lunes, 28 de abril de 2014

Taken. Capítulo 14.

Not Porn
Taken. Capítulo 14. "Olivia la suertuda".



--¿Entonces ustedes dos están como… juntos?
Miro hacia Nina. Está ahí, sentada enfrente de mí en el sillón con las piernas cruzadas, mirándome.
--No.
Levanta una ceja, pero lo ignoro y veo el cronómetro avanzar desde mi celular.
--Ya van siete minutosLe digo.
Sonríe.
--Ustedes dos siguen echándose miraditasDice volviendo al tema.
Me limito a mantener mis manos sobre las suyas.
--Nosotros no…
Su mirada de “A mí tú no me mientes” me detiene.
--Okey, igual sí. Pero no significa que estemos juntos.
--¿Liv? No rompas su corazón.
Ahora soy yo la que levanta una ceja.
--¿Que no rompa su corazón? La última vez que chequé, él era el mujeriego que no quería tener novia.
--Ser un mujeriego que no quiere tener novia no es un crimen. No ha tenido las mejores maneras, pero es un buen chico. Él es especial, y no quiero que le des esperanzas y luego decidas que no quieres.
  Casi le quito las manos de encima por la sorpresa.
--Nina, ¿Tienes una cosa por él?
Sus cejas se disparan  hacia arriba y de repente luce muy perturbada.
--¿De Dan? ¡Ew! ¡Asco, asco, asco!
Me echo a reír, aliviada.
--No, el chico es como mi hermano. Nunca podría. Además, estoy con alguien más.
--¿El chico Kyle Sanderson? ¿El de la fiesta?
Asiente, sonriendo.
--¿Dan sabe?
--Dios, no. Probablemente lo golpearía.
--¿No habías dicho que era su amigo?
--Pero eso no importa cuando consta de nosotras. Tiene a todos sus amigos amenazados. Dice que no quiere que estemos con cualquiera de ellos porque no quiere escoger lado si las cosas van mal.
  Lo cual puede ser verdad, porque es racional, pero esta es la cosa sobre Dan: Él no es racional. Sé que la verdadera razón es porque no confía en ningún hombre en esta tierra cuando consta de tratar bien a una mujer, a excepción de Marcus.
--¿No has tenido un novio antes?
--Claro. Pero nadie le dice a Dan. O a papá. Ellos dos conspiran en nuestra contra, y ahora tú estás en el paquete… A menos que estés con Dan. Entonces todo va bien para ti. ¡Lo cual es tan injusto!
  Las dos nos reímos. Miro el reloj y marca 9:49.
Es un progreso. Éstos últimos días sólo he aguantado como cinco minutos antes de que la ansiedad me atrape y me haga retroceder.
  Ally y Maggie bajan las escaleras.
--Chicas, ¿Quieren ir de compras?Pregunta Maggie.
Nina sonríe y se levanta, dispuesta.
--Creo que pasoDigoAnoche no dormí bien y quiero reponerlo.
Maggie frunce el ceño.
--Pero cielo, no me gusta dejarte sola.
Me encojo de hombros.
--Estoy un poco cansada, lo siento.
Lo cual es verdad. Ya he detenido esa cosa de excusas para no salir con ellas porque era incómodo.
--De acuerdoDiceTe traeré algo lindo. Cierra las puertas con seguro. Y tal vez tu padre venga a comer, pero no lo creo, ha estado ocupado últimamente.
  Asiento y paro el cronómetro. Pone 10:40, pero yo sé que me quedé en 9:49. Lo anoto en la libreta, mientras todas van al auto. Me levanto y voy a la cocina a buscarme algo de beber y bostezo. Tal vez tome esa siesta ahora. Subo las escaleras, pero a la mitad, el timbre suena.
  No puede ser Marcus, porque aún es muy temprano. De cualquier manera, voy abajo. Es Dan.
Pues sí.
--¿Y tú desde cuando tocas el timbre?
Se ve tan guapo ahí. Me dan ganas de pasar mis manos por su piel bronceada y luego saltar sobre él.
  Ay, dios.
Me sonríe.
--¿Y desde cuando ustedes le ponen seguro a la mitad del día? Si hubiera sabido, hubiera traído mi llave.
--¿Tienes una llave?
--Claro.
Entra y se sienta en el sillón.
--¿Y dónde está todo el mundo?
--Marcus está trabajando y las chicas se fueron al centro comercial.
--No me malinterpretes, me alegro de que estés aquí, pero… ¿Por qué te quedaste aquí sola? ¿No habíamos acordado que te esforzarías?
--Primero, acordamos eso si yo perdía la apuesta, y todavía sigue. Y segundo, me quedé aquí porque estaba cansada.
Me siento en el sillón enseguida de él.
--¿Pesadillas por las noches?Pregunta, con su ceño fruncido por preocupación.
--Un poco.
Suspira. Mira hacia la mesa y ve mi libreta abierta.
--¿Qué es esto?
--Son mis tiempos. Es un ejercicio que me dijo que hiciera el doctor: Yo toco a alguien y cuento el tiempo. Cuando ya no lo soporte más, me retiro. Hasta ahora llevo unos nueve minutos, casi diez.
--Hay que intentarloDice.
Lo miro dudando, pero él me sonríe.
--Bien. Déjame poner el cronómetro.
Pongo el celular entre nosotros en el sofá, y en cuanto está activado, la nariz de Dan está en mi cuello.
Me congelo, de la sorpresa más que nada.
--¿Qué estás haciendo?Susurro, sintiendo su nariz y sus labios acariciar la piel de mi cuello.
--Estoy tocándote.
Da pequeños besos todo el camino hasta el hueco detrás de mi oreja, y juro que me voy a desmayar. Las sensaciones son tan intensas.
--Esto no es lo que estaba planeando.
Sonríe contra mi piel.
--Yo sí.
Regresa a mi cuello y sigue besando. Muerde levemente y pongo instintivamente una mano contra su nuca, animándolo a seguir. Me pierdo ante cada toque.
Inconscientemente, claro está.
  Me empuja hacia él y entonces… Estoy sentada en su regazo. Como, literalmente sentada: Mi trasero está en sus piernas y las mías salen a cada lado de su costados.
 Qué. Demonios.
--Estás jugando sucioLe digo.
Besa desde mi corazón, por todo el cuello, y hasta llegar a mi barbilla.
--Y tú me dejas.
Touché.
Luego, mira mi boca. Es cuando veo el hambre en su mirada.
--¿Quisieras?Me pregunta.
--¿Qué cosa?
--¿Que te bese?
Me quedo ahí, colgando. Quiero decir que no, porque… Porque no. Todavía estamos conociéndonos. Todavía estoy asustada. Todavía es demasiado pronto.
Pero.
Pero quiero tocar sus labios, de repente. Tengo la extraña  fantasía de inclinarme y morder el labio inferior.
--Yo…
--No quiero que hagas nada que no quieres hacer.
--Es sólo… Yo…
Besa mi nariz dulcemente, y ahí es cuando lo pierdo: Me inclino y toco mis labios con los suyos, cerrando los ojos. Dudo, porque nunca he besado a nadie antes y no sé qué hacer, o no sé si lo estoy haciendo bien. Pero no tengo que preocuparme, porque él inmediatamente toma el control de la situación. Se apodera de mis labios y muerde, lame, besa.
  Me deshace.
Ansiedad crece desde mi espalda y se estira hasta mis hombros, mis brazos y mi pecho. Entonces llega a mi corazón. Pero es diferente esta vez. No es la clase de ansiedad a la que estoy acostumbrada: Esta me hace sentir despierta. Viva.
  Nunca me he sentido tan viva.
Dan se las ingenia para acostarnos en el sofá, conmigo debajo. Estoy perdida en sus labios, y él pierde sus manos debajo de mi blusa. Hago lo mismo porque no puedo mantener mis manos quietas: Voy debajo de su camiseta y toco con mis manos las ondulaciones de sus músculos.
  Agradezco al hombre por inventar las pesas y los gimnasios en general.
Él se levanta, dejando mis labios vacíos y fríos, pero sólo dura un segundo:  Agarra la camiseta del borde y se la saca, arrojándola al otro lado de la habitación.
  Me quedo viendo su pecho.
Hay un hormigueo recorriendo por mi piel, y me hace sentir toda cálida.
Oh.
Oh.
 Miro a su rostro y él me sonríe como si supiera qué estaba pensando.
--Eres un arroganteLe digo, sin aliento.
--Pero a ti te gusta.
--No en verdad, pero viene con el paquete, así que…
Sus cejas se levantan.
--¿Estás admitiendo que te gusta el paquete?
 Mira a su pecho y a sus pantalones, y me pongo roja.
--¡Eres un pervertido!
Sonríe de nuevo.
--Tú eres la que ha dicho lo del paquete.
--No lo decía en esa manera.
Suelta una carcajada y se inclina de nuevo para besarme. Me gusta su peso sobre mi cuerpo, por extraño que eso suene. Quiero decir, soy una chica huesuda (Con caderas picudas, al parecer) y él es más alto, con más músculo, más grande.
 Esta vez, un instinto poderoso me hace ser yo la que lo besa; El cuello y el pecho, y cuando sus manos llegan a levantar mi blusa, es cuando tengo que detener esto.
 Quito su mano de mi blusa y niego.
--Hazte a un ladoLogro articular.
Él se pega contra el sillón y yo me acuesto a su lado.
--Se supone que me esperarías, no que me llevarías al lado oscuro.
--Eh, que tú fuiste la que me besó. Además, lo siento. En verdad. No planeaba llevar esto más lejos de tu cuello.
Se estira a mi lado y siento su peso sobre mi pecho. Huele increíble.  Alarga la mano y toma mi celular.
--¿Qué te parece? 14:23.
Levanto las cejas, en shock.
--¿Es enserio?
Asiente, tendiendo el celular hacia mí.
--Es tu nuevo record, ¿Cierto?
Asiento, y cuando volteo a verlo, veo su mirada de satisfacción y orgullo.
--Realmente eres un creído, sabes.
--¿Tenemos que volver a la conversación del paquete, Livie?
Ruedo los ojos y besa mi sien.
--Pero todavía no estamos juntos, ¿Verdad?Dice.
Niego.
--Nope.
--Okey.
Me sorprendo ante su tono tranquilo. Pensé que al menos se iba a frustrar.
--¿No estás enojado?
--Claro que no: Me gustan estos jueguecitos de hacerte perder el control. Salgo ganando con creces.
Niego con la cabeza, pero apoyo mi peso contra su cuerpo, con la cabeza en su pecho.
Hace una mueca.
--¿Qué?
--Tus caderas picudas.
--Te voy a matar.


                                                           




--Pasas mucho tiempo con AisslinGruñe Dan, en la noche, acostado en mi cama con las manos debajo de su cabeza y viéndome ir y venir por la habitación.
 Con la puerta abierta, por supuesto.
--
¿De qué hablas? Paso todo el día pegada a ti. O tú a mí, mejor dicho.
--Pero… Agh. Supongo que me gusta tenerte para mí.
Me doy la vuelta, con un labio pintado de rosa y el otro no.
--Para.
--¡No estoy haciendo nada!Dice, recostándose sobre sus codos, mirándome a mí.
--Claro que sí. Estás diciendo esas cosas bonitas que me hacen sentir especial.
--¡Pero eso ni siquiera es especialmente romántico! Parece que nadie te ha dicho cuan especial y hermosa eres antes.
   Me pongo roja.
Abre la boca de par en par.
--¿Es enserio? ¿Nadie te ha dicho lo que vales?
--¡Si sigues hablando lo vas a lamentar!
--¡Cristo! ¿En qué clase de mundo de mierda vivimos?
--Dan, cállate ya.
  A muchas chicas les gustan las palabras bonitas, ¿Sabes? Y a mí también, en el interior. Pero principalmente, me aterrorizan. Me asustan. Me hace sentir como si la persona pudiera ver todo en mi interior y no tiene sentido, porque Dan sabe absolutamente todo sobre mí.
--Bien. Pero te voy a decir esto: Cuando estés conmigo finalmente, las cosas aquí van a ser diferentes.
--Estás muy seguro de que voy a terminar contigo.
Sonríe.
.—Claro.
Bufo.
  Termino de pintar mis labios y me siento en la cama para ponerme mis zapatos. Dan me jala hacia atrás y me sostiene entre sus brazos. Río, y él pone sus labios sobre mi frente, y lo siento sonreír.
--Tu trasero se ve bien en esos pantalones.
--Muy bien. Mataste el momento. Ahora sal de mi habitación.
Me levanto y le doy mi mano para que se levante.
¿Esos tres minutos en que lo estuve tocando? No me hacen nada. Puedo aguantar 14: 23, please bitch.
Soy maravillosa.
Antes de salir por la puerta de la casa, Dan me toma de la nada y me planta un beso. Marcus, que estaba ahí con el correo en la mano, frunció el ceño y señaló a Dan.
--Te di permiso, hijo, pero no presiones.
Dan ríe antes de dejarme ir. Me alejo roja.


                                                                    
 




--¡Tienes novio, tienes novio, tienes novio!Canturrea Aisslin, dando saltitos de un lado a otro, con una sonrisa bobalicona en el rostro.
--No somos novios.
--Oh, cállateMe dice, tirándome una de sus almohadas con la bandera de InglaterraUstedes dos prácticamente lo hicieron en el sofá.
--Uh. Ni siquiera sé por qué te lo dije.
Ella sonríe más.
--Pues ni modo. Ya lo hiciste. ¡Y tienes novio, tienes novio, tienes novio!--Se levanta y empieza a saltar en la camaOh, Tess se va a enfadar mucho cuando lo sepa. La quiero, ya sabes, pero sabe cómo ser una perra.
Suspiro.
Si me hubieran dicho hace un par de meses que un chico estaba tras de mí y que hubiera dado mi primer beso, primero me reiría en su cara y luego le daría un golpe en los bajos. Después desaparecería de su vista.
  Pero ahora, es diferente. Ahora tengo a la hermana adoptiva de mi única amiga aquí queriéndome estrangular por ello.
--Es un asco.
--No te preocupesDiceNo dejaré que te muerda.
Río y bostezo. Miro la hora de mi celular. Son las doce, razón por la cual estoy muriendo. Generalmente me duermo temprano.
--Me voy. ¿Nos vemos mañana en la escuela?
Asiente y baja de la cama para acompañarme a la salida. Un mensaje me llega.

Buenas noches, guapa”.

Es de Dan. Tengo un nudo en el estómago.
Me gustaría que no fuera tan cursi, pero tengo que admitir que disfruto de ello.
  Entonces, choco contra alguien.
--Lo siento, yo…
Levanto la vista y él también. Veo su maletín caer, y supongo que es el padre de Aisslin. Nunca lo había conocido. Levanto la vista a su rostro, y yo…
Yo…
Yo-
Mis músculos se paralizan mientras sus familiares fríos ojos me observan. Ojos de una pesadilla, de miles de ella. Ojos que encerré detrás de una puerta roja.
  No. No puede ser. Porque Lauren, ella me dijo, ella… Me dijo que todos estaban en prisión.
Ella-
Ella haría cualquier cosa para hacerme sentir a salvo. Incluso aunque tuviera que mentir.
Sus ojos se agrandan en sorpresa y mis ojos se nublan por las lágrimas. Siento que me han golpeado en el pecho, y el miedo que me recorrió mucho tiempo atrás se apodera de mí.
  Aisslin toca mi hombro.
--¿Liv?
Su toque me quema, y antes de… nada, lo que sea, yo ya estoy corriendo hacia mi auto. Tardo en abrir la puerta porque mis manos no dejan de temblar y por ello las malditas llaves no paran de sacudirse.
Malditas. Estúpidas. Llaves.
El pánico crece aún más y golpeo la ventana trasera con tanta intensidad que el vidrio se rompe y… Mis manos.
 Están llenas de sangre otra vez.
Por un momento puedo saborear la sangre en mi boca, como lo hice muchas veces, y las voces de ellos hacen eco en mi mente.
Finalmente, abro la puerta, mientras escucho mi nombre en la boca de Aisslin. Pero no puedo.
 El padre de Aisslin. El padre de mi amiga.
No puedo mirarla a la cara.
Cierro la puerta detrás de mí y enciendo el motor.  Dos segundos después, estoy conduciendo lejos.
  Pienso en ir a casa, pero no puedo con la enferma preocupación de lo Carrington. Lo que necesito son respuestas. Respuestas de la persona que me mintió. Respuestas de Lauren. Porque necesito hacerla decirlo, y porque necesito también mi hogar. No el nuevo sitio en el que he estado, sino mi hogar real, el lugar en donde tuve paz por primera vez. El lugar donde me sentí a salvo.
  Pero supongo que estar a salvo y sentirlo son cosas realmente diferentes.
Nunca lo estuve. No realmente, con él ahí afuera.
Es cuando pienso en todas las otras niñas como yo que él pudo haber tomado ahora. O niños, o adultos, o lo que sea. Perritos, tal vez, no me importa.
  Realmente no puedo ver, no puedo dejar de llorar, y mis manos sangrientas están tan resbalosas que, una hora después o así, cierro los ojos un segundo y entonces…
Simplemente pierdo el control.
     Me gustaría decir que quedé inconsciente en el momento. A las personas les gusta pensar eso, ¿Sabes? En los libros y en las películas. Les gusta pensar que cuando hay un accidente automovilístico masivo la persona se desmaya y no siente tanto dolor.
  Pero yo aún estoy despierta.
Estoy despierta con cada parte de mi cuerpo en dolor, pero me he acostumbrado. Así que no grito. He gritado mucho antes así que ahora no lo hago. Simplemente soporto.
Soportar es algo que sé cómo hacer.
Quisiera salir del auto, pero no puedo mover ninguna parte de mi cuerpo.
Yo… Espero.
Soy buena haciendo eso.
Escucho las sirenas y espero que nadie haya muerto. Espero que Maggie no se enoje demasiado por arruinar su carro. Conseguiré un empleo y pagaré por el hasta que me muera, si vivo.
  Si sobrevivo esta vez.
Se me ocurre de repente que fue un milagro que Lauren me encontrara esa vez. Viéndolo, no he tenido otra cosa que buena suerte. Así que se me ocurre que esta vez no voy a salir bien parada. Tiene sentido.
  Mi cabeza me mata, y cierro los ojos.




-Sthep Stronger.

domingo, 27 de abril de 2014

Red Thread. Chapter XI

                                                                                                    XI                                                                                                

-¡Es la última semana, maldita sea!- gruñó Luca haciendo que mis papás y yo nos sobresaltáramos.
-Hijo mío, sabes que te quiero mucho pero, ¿podrías dejarnos desayunar en paz?- dijo mamá dulcemente.
Papá sólo miró la escena mientras se tomaba su expreso silenciosamente.
Luca tenía razón, sólo quedaban 7 días de vacaciones, el próximo lunes entraríamos a la escuela, él a la universidad y yo a mi último año de preparatoria.
-No hemos hecho nada digno de buenas vacaciones.- siguió diciendo Luca.
-Nos mudamos.- dijo papá.
-Éso no cuenta, yo necesito fiestas salvajes, mucho alcohol, drogas y mujeres desnudas a las cuales pagarles para que sean mis perr...
-Luca..- advirtió papá.
-Está bien, está bien, pero ya saben a lo que me refiero, demonios. Necesito desastre, algo digno de recordar.
Mordí mi magdalena de naranja.
-Hay que hacer una fiesta.- dije como no quiere la cosa.
Luca le pegó un puñetazo a la mesa, derramando el expreso de papá.
Mamá negó con la cabeza.
-Yo no limpiaré éso.
Luca suspiró y fue por servilletas.
-¡Hagamos una fiesta, entonces!
Me reí bajito.
-No seas idiota, no conocemos a nadie mas que a Suzie, Scout, Ian, Alan y Patrick.
-Pero ellos conocen a más personas, haremos que se corra la voz y vengan chicos de la ciudad también, que vengan de diferentes pueblos solo para venir a la fiesta de los Dellapiane.
Mamá carraspeó.
-¿Y en dónde harán ésa maravillosa fiesta?
-Aquí, por supuesto. Pero ustedes deberán irse, no están permitidos los adultos en ésta magnífica fiesta que Sienna organizará.
Me ahogué con un pedazo de magdalena.
-¿Yo? Oh no, ni loca. Sólo fue una idea.- dije inmediatamente.
-¿En qué momento les dijimos que podían hacer una fiesta en la casa?- preguntó papá con una ceja alzada.
Luca sonrió con malicia.
-Tengo planeado hacerla el miércoles.- me miró.- tienes dos días para organizarla.- y luego siguió.- Ustedes cumplen años de casados el miércoles, así que no creo que quieran tener una noche de pasión aquí en casa sabiendo que sus dos hijos están aquí sabiendo lo que ustedes se encuentran haciendo detrás de la puerta de su recámara. Ustedes se irán a la ciudad, cenarán en un restaurante caro francés y luego se quedarán en un lujoso hotel.
-¿Pero qué mierda, Luca?
Mamá miró a papá y sonrieron.
-Perfecto.- dijo papá aceptando la propuesta.
Luca sonrió orgulloso.
-Termina de limpiar éso.- lo regañó mamá.

-¿Compraremos Heineken, Blue Moon o Budweiser?- dije mientras veía los estantes llenos de alcohol que tenía Wal-Mart.
-8 de Heineken, 2 de Blue Moon, 6 de Budweiser.- respondió Luca mientras empujaba el carrito con alegría.
Le ayudé a echar las cajas de cerveza a su carrito, ya que el mío ya se encontraba lleno de botanas y adornos.
En un principio me encontraba renuente a organizar la fiesta, pero después lo encontré divertido, ya que obligatoriamente tenía que pelear con Luca y una pelea con el siempre era para matarse de risa.
-¿Por qué solo dos de Blue Moon?- dije mientras veía las cajas de cervezas que ya estaban en su carrito.
-No sé.- respondió mientras empujaba su carrito, para salir de ése pasillo.
-No creo que vaya a alcanzar ésa cerveza.- dije siguiéndolo.
-¿Tu qué sabes, Sienna?- me preguntó cabreado.
Puse los ojos en blanco.
-¿La vas a revolver toda y la pondrás en un barril?- dije medio en broma
Al ver que Luca se quedaba callado, me reí.
-¿Lo harás?
-Puede ser.
-Maldito tacaño.
Él se rió.
Nos separamos para ir a buscar otras cosas, yo fui directo a los vasos, ya que no era fiesta si no habían vasos desechables rojos y Luca, probablemente fue por mas alcohol.
Ya era martes y ya estábamos un poco atareados, ya que según Scout, ya habían confirmado 50 de sus amigos mas cercanos, Suzie había invitado a todos sus amigos en Facebook, Patrick hizo carteles y folletos y los pegó por todo el pueblo y hasta fue a la cuidad a repartirlos, mientras que Alan hizo un evento en Facebook, uniendo a los amigos de todos los que habían confirmado ir, para que fuera todavía mas gente.
Mañana en la noche sería un desastre, un gran desastre. Y yo tendría que limpiar, claro, porque el idiota de mi hermano estaría con una resaca de los mil demonios por haber bebido tanto.

Luca dijo que él prepararía las bebidas y que yo no me preocupara por nada.
Yo llené de botanas algunos bowls de plástico transparente y los puse la barra de la cocina.
Quité todo lo que se pudiera romper y lo de valor y lo guardé bajo llave en la habitación de mis papás.
Cuando miré que todo ya estaba listo,fui al piso de arriba y me metí a bañar.
Me puse una blusa de color azul apagado, sin mangas y no tenía botones, sólo 3 pequeños moños al frente que si los deshacías se desabrochaba toda la blusa. Me llegaba por arriba de el ombligo. También me puse unos skinny jeans que me caían a la cadera de cuero sintético, un cinto de cadena que caía a un lado y unas Jeffrey Campbell negras.
Puse sombra negra en todo mi párpado para darle mas profundidad a mis ojos y delineé un poco mis ojos. Pinté mis labios de color rojo quemado.
Mi cabello solo lo cepillé y lo sequé, dejando que quedara con sus ondas naturales.
Me miré en el espejo. Tenían razón, me miraba muy bien de pelirroja.
Salí al cuarto y ahí pude escuchar la música a todo volumen, miré por la ventana y me dí cuenta que ya habían muchas personas en el jardín, todas con un vaso rojo en la mano.
Sonreí.
Salí del cuarto y bajé al primer piso.
¿De dónde salió tanta gente tan rápido?
-¡Preciosa!- gritó una chica detrás de mí y yo sonreí.
Miré a Suzie que venía hacia mí con su cabello completamente liso y de color rosa.
Traía un vestido rojos con puntos de color negro, unas medias cruzadas y unas Docs negras.
-¡Adivina qué!- gritó por encima de la música
-¿Qué?
-¡Patrick traerá pintura neón!- gritó emocionada
 Sonreí, me había contagiado su emoción, sin importarme que tendría que limpiar éso también.
-¿Y Scout?- le pregunté.
Y como si la hubiera invocado, ella apareció detrás de Suzie, con una blusa negra con mangas y cuello en "u" que le llegaba por arriba de la cintura, una falda negra llena de remaches de color dorado, medias negras y botas con tacón, hasta la rodilla. Traía un gorrito rojo.
-¡Hola, perras!- gritó y nos abrazó
La saludamos mediante señas y ella nos señaló a la puerta, diciendo si queríamos ir afuera.
Salimos al jardín y ahí nos encontramos con Alan, que traía pareja.
Les sonreí  con emoción y le guiñé el ojo a Alan.
Me daba tanta felicidad que mis amigos estuvieran felices, sólo faltaban Scout y Patrick, pero podía ver la química entre ellos dos, sabía que terminarían juntos.
-Miren chicas, él es Marco.- nos presentó.
Era un chico bastante alto, muy blanco y la cara llena de pecas muy claras, sus ojos eran azules como los míos y tenía una muy bonita sonrisa. Su cabello le llegaba a los hombros y era de color café claro.
-Mucho gusto.- nos dijo y luego me miró a mí.- ¿Henna?
Yo sonreí y asentí.
-Te queda bien el color.
El chico era muy amigable e inmediatamente se adaptó a nosotras.
Yo hice mutis en ésa plática y me dirigí a la cocina.
Luca se encontraba bailando y cantando junto a otros chicos y chicas, mientras licuaba algo verdoso.
Me senté en un taburete de la barra y tomé una papa frita mientras lo observaba.
-Hey, hermanita!
-Ciao! ¿Divirtiéndote? - le dije mientras tomaba otra papa frita. Cielos, creo que me las comería todas yo sola.
El asintió y sirvió el líquido verdoso en un vaso rojo. Se lo dio a una rubia que yo nunca había visto.
-¿Quieres algo de tomar?- preguntó
Sonreí.
-Claro
-¿Qué cosa?
-Sorpréndeme.
Él sonrió maliciosamente y comenzó a echar a la licuadora líquidos de distintas botellas que no pude distinguir.
-¡Guerra de pinturas! -gritó alguien afuera
Y todo pasó demasiado rápido.
Yo me bajé del taburete y corrí hacia la puerta del jardín, pero ahí se encontraba Patrick, que me miraba maliciosamente, intenté regresar pero ahí estaba Scout, toda manchada de pintura azul y verde neón.
Grité y ellos corrieron hacia mí, me llenaron de pintura naranja y rosa neón. Tenía marcas de manos en todo mi cuerpo pintadas con pintura y diversas figuras en mi cara.
Malditos, me las iban a pagar.
Miré a Luca y el se estaba partiendo de la risa, el también tenía pintura, pero sólo figuras que él mismo que había hecho. Idiota.
Corrí a la sala en dónde ahí estaban las pinturas y tomé un bote lleno. Me dirigí al patio y encontré a Suzie y le pinté un bigote en la cara.
Todos estaban partiéndose de la risa mientras se dibujaban cosas en el cuerpo o se manchaban completamente.
Todo era demasiado divertido.
Alguien me pegó en el trasero y no pude ver quién era. Miré mi trasero y efectivamente, ahí estaba una mano marcada de color azul.
Encontré a Scout y le tiré toda la pintura en el cuerpo.
-¡Zorra! - me gritó mientras se reía a carcajadas.
Entonces, alguien bajó todos los interruptores de la luz y todos comenzamos a brillar.
Era la cosa más genial que había visto. Todos los invitados de la fiesta estaban manchados y era algo muy bueno de ver. Era un arcoiris de personas en mi propia casa.
Sonreí, esto superaba mis expectativas. Bendito sea Patrick y sus ideas raras.
Volví a la cocina y Luca me tendió mi vaso con una bebida extraña dentro.
-¿Qué es esto?- pregunte con recelo.
-Un coctel. Tiene limonada,vodka y manzana verde. Es el único que vas a tomar.- me advirtió.
Suspiré y le dí un trago.
Estaba rico y no se sentía el sabor del vodka.
-Tienes una mano pintada en tu trasero.- dijo cuando me di la vuelta para salir de la cocina.
-Ah, ¿enserio?- dije con sarcasmo.
El pegó una risotada y yo salí de la cocina para volver al patio.
Cuando llegué ahí, me llevé una sorpresa.
Ahí estaba Ian.
En mi columpio para leer.
Con una chica.
Cálmate Sienna, cálmate.
¿Por qué tenía fuertes deseos de alejar a la chica muy lejos de Ian? ¿Por qué la quería golpear hasta dejar su carita bonita morada y mallugada?
Tenía celos de la chica que estaba enseguida de MI amigo.
Inhalé aire fresco, lo exhale, arreglé mi cabello, tomé todo lo que quedaba de mi bebida y me acerqué a ellos con una sonrisa falsa.
Ian también estaba pintado, tenía 4 manos en su pecho y bigotes de gato en su cara que hacía que se viera extremadamente tierno. La chica sólo tenía un corazón en su mejilla de color verde.
Perra.
-Hola Ian.- dije melosamente.
Él me miró y sonrió como el muy bien sabía hacerlo.
Mi corazón latió desbocado.
-Hola Sienna, muy buena la fiesta.
La zorra, digo, la chica carraspeó, pero Ian la ignoró olímpicamente.
-Umm, iré por una bebida, ¿quieres algo?- dijo la chica.
El le sonrió y negó con la cabeza.
La chica se alejó.
Maldita sea, él primero la ignora y luego le sonríe. Sólo me tiene que sonreír así a mí, ¿qué se cree?
Lo fulminé con la mirada.
-¿Quién es ésa?
Él arqueó la ceja.
-¿A quién te refieres?
-A la zo.. chica que estaba contigo hace un segundo.
-¿Por qué quieres saber?- preguntó divertido
-Porque sí.- contesté un poco enojada.
-"Porque sí" no es una respuesta válida.
-Para mí si lo es.
-Para mí no.
-Para mí si.
-Para mí no.
-Te odio.
-Es mi prima.
Abrí los ojos como platos.
-¡Te gusta tu prima! ¡Degenerado!- grité y le pegué una bofetada.
-¡Claro que no me gusta mi prima! Me refiero a que, ¡es mi maldita prima! La traje para no venir solo.
-¿Entonces no te gusta tu prima?- murmuré
-No, me gusta otra persona.
Y me restriega en la cara que le gusta alguien. Que se joda.
-¿Y porqué diablos no trajiste a la chica que te gusta?- le grité enojada.
Los malditos celos me comían.
-¡Porque ella está aquí!- me gritó, respondiéndome.
-¡Pues vete con ella! - le grité de vuelta
Yo lo miré con intensidad y el me devolvió la mirada, pero en un parpadeo, como su nos hubiéramos leído la mente, él se acercó a mí, me tomó de la cintura y me acercó mucho más a él, con nuestras caras a pocos centímetros
-Me gustas tú.- susurró.
Mi corazón de derritió y mis piernas comenzaron a sentirse como fideos.

-La desaparecida LizzieG.

LO SIENTO, ahora sí prometo publicar todos aquellos días que debo hacerlo (Miércoles y Viernes).

jueves, 24 de abril de 2014

Reseña: It's Not Summer Without You, Jenny Han.

It's Not Summer Without You (Summer, #2)
Reseña: It's Not Summer Without You.
Jenny Han.
Segundo libro de la trilogía
The Summer I Turned Pretty.
O también; La trilogía Summer.

 ¿Puede el verano realmente ser verano sin Cousins Beach?

Belly solía contar los días hasta el verano, hasta que volviera a Cousins Beach, con Conrad y Jeremiah. Pero no este año. No después de que Susannah se volviera a enfermar y a que Conrad dejara de importarle. Todo lo que era correcto y bueno ha caído, dejando a Belly deseando que el verano nunca llegue.
Pero cuando Jeremiah llama diciendo que Conrad ha desaparecido, Belly sabe qué hacer para hacer las cosas bien de nuevo. Y eso sólo puede pasar en la casa de la playa, los tres de nuevo juntos, de la manera en que solía ser.
 Pero si realmente este va a ser su último verano, debería tener que terminar en donde comenzó. En Cousins Beach.






                                                                             



No hay verano sin ti (Summer, #2)

Hace un tiempo escribí la reseña del primer libro, The Summer I Turned Pretty, y lo describí como un libro bien, conmovedor y esas. Estuvo bien.
  It's Not Summer Without You es un poco más doloroso.
La razón por qué este libro es tan popular es por el sentimiento de pérdida. El romance da rabia (Ahorita lo voy a explicar) y los personajes no son los mejores, pero éste libro tiene la calificación que tiene en Goodreads porque la autora sabe cómo hacer que te metas en los zapatos de Belly; Ya lo ha perdido todo. No más verano en Cousin Beach, no más Conrad o Jeremiah, y no más... *Spoiler* Susannah. Ida. Muerta. En el otro lado. Ahora todo es tan doloroso*Fin de Spoiler*
 
Y supongo que es difícil dejar algo a lo que te has estado aferrando tanto tiempo. Y es que la familia Fisher no eran sólo personas con las que se reunía todos los veranos, sino que era su familia.
  Lo sentí por Belly. La verdad.
Ingen sommar utan dig (Summer, #2)
Portada sueca o algo
parecido.
Tal vez suiza. Decía
Swedish en Goodreads
y mi inglés tampoco es
el mejor.
Pero algo que define a Belly es que es muy inmadura. Es tonta y no tiene orgullo.
Conrad es el mismo idiota egoísta en el primer libro, y me molesta de verdad que Belly siga detrás de él incluso cuando el chico ha sabido sobre sus sentimientos todo este tiempo y haya dejado que se arrastrase por él. Y la otra feliz de hacerlo.
No sé qué le ve Belly a Conrad. No hay absolutamente nada bueno acerca de él. Honestamente.
 El único salvable aquí es Jeremiah, un chico dulce a quién Belly no puede ver.
Me enoja que las protagonistas sean estúpidas y escogan al chico que te trata como basura a al chico que se desvive por hacerte feliz. *Spoiler* Así que al final cuando ella se desprende de Conrad, aquél chico que tal vez la amaba, pero no lo suficiente, yo estaba aliviada.

"Nunca te miraré de la misma manera de nuevo. Nunca seré esa chica de nuevo. La chica que regresa corriendo cada vez que tú la empujas lejos, la chica que te ama, de cualquier manera"

*Fin de Spoiler*

Por otro lado, he encontrado a Laurel, la madre de Belly, sorprendente y han habido escenas emotivas que me han sacado unas lágrimas.

Un libro emotivo que me he terminado en un día, y que al final de cuentas, me ha gustado bastante. A pesar de todo.

--Sthep.