viernes, 14 de septiembre de 2012

Sorteo Ouroboros.


  
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Saludos!
Sthep S.

Reseña: La Caída, Amanda Hocking.

La caída, Amanda Hocking.
Libro dos.

Al descubrir su verdadera identidad, Wendy cae entre dos destinos; El amor y la lealtad.
 Wendy parece más conectada con sus rivales los Vittra de  lo que jamás se imaginó, y ellos intentan convencerla de que luche contra ellos. Con una guerra a punto de estallar, la única esperanza de salvar a los suyos está en desarrollar sus poderes y casarse con poderoso noble. 
  Dividida entre los dictados de su corazón y la llamada del poder, Wendy tendrá que decidir, y si se equivoca , podría perder todo lo que ama.








No les voy a hacer resumen porque creo que la sinopsis ya dice más o menos de qué se trata el libro. Y también voy a cuidar de no hacer muchos Spoilers o al menos avisarles, ya que hay cosas que tengo que mencionar.


  Yo les dije que el primer libro me había gustado mucho, y pensé que no me iba a gustar. Pues con este libro ha sido lo contrario, pensé que me iba a gustar... Y ciertamente sí me gustó, pero no tanto como debería de haberme gustado.
  Empecemos con los aspectos positivos, como Wendy, que siento que ha crecido y me cae muy bien. O como que en la historia nos cuentan más cosas acerca de los Vitrra y más acerca de Wendy que en el primer libro nunca te imaginaste que iban a decir. Te juro que en todo el libro saqué algunos "¡A la madre!" Siento mi vocabulario   porque nunca pensé que iban a decir esas cosas, nunca pensé que pasaría todo eso.


 Desde el primer instante los personajes me cayeron bien, a excepción de uno, al cual en este libro, sabiendo todo lo que ha hecho y porqué es como es, ya no puedes odiarla. Ni Wendy tampoco. En este libro hice las pases con este personaje.
 Pero los aspectos malos, es que en todo el libro no sentí realmente que Wendy fuera feliz. No sentí que ninguno de los personajes estuvieran felices, nunca. Y tal vez piensas que es un pequeño detalle, pero no lo es. Es uno bien gordo.
  *Posible Spoiler* Otra cosa que todo el mundo sabe porque ya lo hemos visto en absolutamente todos los libros anteriores que hemos leído, y este no es la excepción , es el asunto del amor prohibido. Finn me ha caído mal. No está dispuesto a pelear ni un poquito por lo que siente. Hace a Wendy sufrir. *Fin del posible Spoiler¨*
 Este libro ciertamente no me costó nada leerlo, pero la cosa es complicada; Aparecen nuevos personajes, como Loki, quién honestamente te cae mejor que Finn. O como Sara, quién te cae mejor que la mamá de Wendy. O como todo el mundo, que te cae mejor que todo el mundo.
 Ya les dije que este libro sí me gustó, no tanto como el primero, pero sí me gustó lo suficiente. Es sólo que este libro me ha gastado un poco los ánimos, porque todo el libro me ha parecido triste. Wendy me ha parecido triste, Tove me ha parecido triste, Loki, quién no deja de usar su sarcasmo y de sonreír me ha parecido triste. Todo me ha parecido...muy triste.
  Lo cuál es triste no pude evitar decirlo  porque esta trilogía me está gustando mucho. No sé, con el primero sentí ese sentimiento que tenía cuando Rachel Hawkins me introdujo en su libro, Hex Hall, a pesar de que son diferentes, tenía el mismo sentimiento. Y aunque este libro es fácil de leer... Lo voy a repetir: Este libro me ha gastado los ánimos. En los capítulos finales yo ya me estaba imaginando todo lo malo que podría pasar. 

 ¿Que si me voy a leer el tercero y último? Por supuesto que sí, pero igual tengo miedo de que las cosas pasen como yo pensé. Y no pensé buenas cosas.
  La caída es una segunda parte buena como la primera, pero triste hasta desgastarte.

-Sthep S.
Igual, siento no haber publicado la reseña cuando tenía qué. Sin internet.

Mine, capítulo 41.


Mine, capítulo 41. "Egoísta".

Entrelazo mis dedos y miro mis uñas. Juego con mis manos un poco más, hasta que el teléfono deja de sonar. Echo la mirada en el identificador, aunque no es necesario, yo ya sé quién es.
  "Papá".
Ni siquiera se molestó mi madre en cambiar el apodo cuando éste se marchó. Creyó que yo estaría mejor si fingíamos que las cosas seguían bien. Mamá, de otra manera, hubiera puesto su nombre. Por mí, también hubiera cambiado el mote. De papá no tiene nada.
  Y luego viene el mensaje de voz detrás de los pitidos.
"Sé que estás ahí. No puedes ignorarme por siempre. Soy tu padre".
Me cruzo de brazos y me recargo sobre el sofá.
Ajá, cómo no.
  Y luego marca de nuevo.
Y luego lo hace otra vez.
Una vez más.
Dos veces sin dejar mensaje de voz. El único que había no era nada que no había escuchado antes.
 Paso las manos por mi cara mientras me encorvo y pongo los codos en mis rodillas.
Miro el reloj. 4.54. Mamá llegaría pronto.
  No le he dicho nada. Ni una sóla palabra. Pero nada. ¿Qué se supone que le iba a decir? "¡Oye, mamá! ¿Adivina qué? Tengo un hermano mayor. Papá estuvo con alguien más antes de ti y nunca te lo dijo. Y luego nos botó a ambas para volver con la misma mujer y tener una hija. Es una pequeña niña que es muy mona y se llama Cariba. ¿Te sientes un poquito usada, mami? Yo también. Y reemplazada. ¡Pero que le vamos a hacer!".
 No,  no era una muy buena idea.
Esas cosas no se dicen. Esas cosas son más bien el tipo de asuntos que mantienes en secreto por el resto de tu vida y cuando finalmente alguien lo descubre tienes que pagar el precio; Los secretos son caros.
 Sin embargo cuando levanto mi cabeza, me doy cuenta de que no tiene que ser así. Nadie nunca se enterará. No saldrá de la boca de nadie, nunca. No le contaré a Luce, no lo mencionaré a Noel, ni a Sara, y obligaré a Lucas a callar.
 Y fingiré que nada nunca pasó.
Y todo va a estar bien.
 Me levanto del sofá y tomo la taza vacía de café verde que está en la mesita. Cuando estoy en medio de la sala y de la cocina, el telefono empieza a sonar. No me doy la vuelta. No es como si no supiera quién es.
Me pregunto cuando me va a dejar en paz. Sé que no será pronto, pero estoy cansada, y sólo quiero dormir cien años y que cuando despierte, todo esté solucionado.
 No tendría que pasar por nada de esto...
El pitido suena, y la voz de alguien surge. Pero no es la de papá. No esta vez.
--"Lena..."--Dice la voz--"...Soy Oliver"--Hace una pausa--"Necesito hablar contigo. Por favor, toma el teléfono, si estás allí. Por favor, toma el teléfono. Tenemos que discutir tantas cosas... Yo..."--Hace otra pausa--"Sé que estás enojada, y probablemente asustada. Y podemos hablar de esto... Sólo contesta el teléfono. Hay muchas cosas por discut...".
  Se corta.
Me doy la vuelta y miro el teléfono. Camino lentamente hacia él, y justo cuando me agacho para aplastar el botón para escuchar el mensaje de nuevo, el teléfono suena.
  Desconocido.
Pero me importa un carajo si es desconocido o no, no pienso contestar el teléfono. Así que me quedo de brazos cruzados y espero.
 Oliver suena de nuevo en mi contestadora.
--"Mira, sé que esto es horrible"--Dice, un poco desesperado--"Pero no se trata sobre ti, es acerca de Cariba. Por favor, levanta el teléfono".
 "¿Esto no se trata sobre ti?"
Eso es suficiente.
Levanto el teléfono, furiosa.
--¿Qué no se trata sobre mí?--Respondo, ardiendo--¡Por supuesto que se trata sobre mí, cabeza de chorlito! Todo este tiempo he estado preocupada por todo y he dejado que todo caiga sobre mí y he intentado no pensar que todo lo que pasa es mi culpa. Pero esta vez es algo que no puedo evitar, porque, ¿Adivina qué? He sido pateada. He sido pateada, botada, dejada y muchos sinónimos más. ¿Y sabes? No suelo ser tan egoísta, pero esta vez estoy pensando acerca de mí. Esto se trata acerca de mí. Así que no me vengas con que se trata de tu pequeña hermanita quién me ha reemplazado, porque he sido yo la pateada, no ella. Todo lo que está pasando y que es horrible, está sobre mí. ¡Esto se trata de mí!   ¡Así que no te atrevas a decir que no lo es, porque sí lo es! ¡Es acerca de mí!
  Cuelgo el teléfono en cuanto termino de hablar, y las lágrimas de furia resbalan de mis ojos.
¿Cómo se atreve, el muy desgraciado?
Me quedo ahí cerca de dos minutos, y luego el teléfono suena de nuevo.
"Desconocido".
Checo el número abajo. Debe ser Oliver. Así que no contesto.
 Salta a la contestadora.
Primero oigo a Oliver tomar un suspiro, como si estuviera armándose de valor para hacer algo específicamente difícil, complicado o cansado.
--"Escucha. No quise decir eso. Lo siento, ¿De acuerdo? Lo siento. Se trata sobre ti, tienes razón, pero también es acerca de mi hermana"--Hace una pausa--"Levanta el teléfono, Lena. Habla conmigo. Podemos arreglarlo. Sé que podemos... Por favor. Sé que es horrible, he estado en tu lugar antes. Sé que estás ahí. Habla conmigo"
 Pero no me muevo.
Dudo seriamente acerca de levantar el teléfono e intentar hablar con él.... Pero no sé qué decir. No sé... Lo único que quiero es lamentarme en silencio el resto de mis vidas fingiendo que nada de esto nunca pasó.
 Punto.
Cuando suena el pitido de la contestadora que marca el final, me levanto dispuesta a ir a mi habitación y enredarme entre las sábanas por el resto de la eternidad, cuando el teléfono suena de nuevo.
 Espero a la contestadora de nuevo.
--"Mira, no quiero estar detrás de ti, pero es importante. Es importante para mí, para Cariba, y sé que es importante para ti. Necesitamos hablar, urgentemente. Enserio. Por favor... Si quieres hablar conmigo en algún momento, marca a este número. No importa si son las dos de la mañana, ¿De acuerdo? Pero por favor...--Se queda callado un rato. Suspira--No puedo hacer esto sin ti"
 Se le oye cansado. Y de pronto yo también estoy cansada.
Me arrastro hacia el suelo y levanto la mano para levantar el teléfono. Antes de saber que voy a hacer, me pongo el audicular en la oreja.
  Me quedo callada, oyendo su respiración. Oyendo la mía.
--¿Lena?
Me toma un momento contestar: 
--Estoy aquí.
Se queda callado por unos momentos.
--Si quisieras escucharme...
--Bueno, por eso he levantado el teléfono, ¿No es así?  Dime, ¿Qué no puedes hacer sin mi? Quiero terminar con esto. Estoy cansada.
 Suspira.
--También estoy cansado. Pero ninguno de los dos podemos terminar con esto.
--¿Ah, sí? ¿Y porqué?
--Porque somos hermanos.
 Su honestidad me hace dar un respingo y me aturde.
No digo nada por un momento, así que él dice:
--Igual que eres la hermana de Cariba. Su hermana mayor.
Sacudo la cabeza.
--No. Las cosas no son así. No significo nada para ella, ni para tí. Ninguno de los tres quiso esto. Y tú lo sabes.
--Lena... No sabes ni la mitad.
--¿A qué te refieres? ¿Y cómo es que estás tan calmado y senzato? ¡Acabas de descubrir que tienes una media hermana! ¡Tú deberías odiarme! ¡Deberías odiarme a muerte!
--No es así. Lena, yo...
--Tú. ¿Tú qué?
--Yo ya sabía de tí.
Pasan dos segundos. Tres. Cuatro. Cinco. Seis.
Pero se sienten una eternidad.
--¿Que tú...?
--¿Qué te parece si nos vemos en alguna parte?


--¿Pero porqué no?--Reclama Luce.
--Tengo algo qué hacer--Contesto, acomodandome el teléfono en la oreja y metiéndome las botas.
--¿Y que es más importante que acompañar a tu mejor amiga a una aburridisima cena familiar? Salvarías mi vida. ¿Sabes lo importante que es para mí?
--Luce, no. Y es algo muy importante.
--¿Y qué es?
--Como insistes.
--¡Enserio! ¿Qué es?
--Tengo... que arreglar cuentas con alguien.
Se queda en silencio por un momento.
--¿Te refieres a matar a alguien?
Ruedo los ojos.
--Escucha, si tuviera que matar a alguien, te llevaría conmigo. Y puramente para echarte la culpa si me atrapan.
Lanza una carcajada y después de unos minutos, cuando abro la puerta del auto, ella cuelga. Sentada frente al volante miro hacia la ventana de la habitación de mi madre, dónde ahora duerme plácidamente.
  Sólo espero volver antes de que despierte, para no tener que darle explicaciones.
Quiero decir, no pude librarme de esto, de ninguna manera. Nadie pudo mantenerme al margen de lo que pasaba, no había ninguna burbuja que me protegiera de la verdad como protegía a Cariba. Ninguna pared de cristal que me mantuviera protegida. Y yo quiero proteger a mamá. Ella no tiene que saberlo. La heriría. Y ya ha sido lo suficientemente herida. Si no puedo librarme yo de esto, libraría a mamá.
 Se lo merece.
Meto la llave en el contacto, y me marcho.


Miro mis botas mientras camino por el parque, metiendo mis manos en los bolsillos para protegerme del viento invernal  de mediados octubre. Estoy a punto de detenerme para llamar a Oliver y preguntarle dónde demonios está, porque definitivamente no está dónde me citó, pero lo miro más adelante, empujando a una niña en un columpio.
  Empujando a Cariba en el columpio.
Me quedo ahí, parada, preguntándome qué demonios.
¿Cómo es que la ha traído? ¿Es que no sabe cuán difícil es para mi mirarlo si quiera a él a la cara? ¿Cómo trae a Cariba?
  Después de verlos a los dos sonreír a bromear, actuar de la manera en la que yo debí formar parte, decido que mejor me marcho, pero antes de siquiera dar la vuelta escucho mi nombre en la distancia.
--¡Lena!
Miro a Oliver, quién corre hacia mí, y luego miro detrás de él. Cariba está parada a unos pasos del columpio y me está mirando con unos ojos... Como si se estuviera muriendo.
 Aparto la vista de ella para mirar a Oliver pararse frente a mí. Doy un paso hacia atrás, para poner distancias. Él lo nota, y pone cara cansada. Como si todo esto fuera muy estresante. No de manera fastidiosa, si no de manera cansada. Como si ya no supiera que hacer.
--Hola--Murmuro.
--Me alegro que hayas venido. Pensé que no lo harías.
--Sí, yo también pensé eso, al principio. Pero de alguna manera me levanté y me puse los zapatos.
Me encojo de hombros, intentando parecer aburrida.
Miro por encima de su hombro, hacia Cariba.
--¿Porqué la has traído?
--Lo siento. No había nadie que pudiera cuidar de ella. Mi novia Scarlet lo habría hecho, pero hemos tenido algunas dificultades últimamente...
 Se encoge de hombros, como si no importara. Pero mi mente da un click, y me doy cuenta de que sí que importa.
--Espera, ¿te peleaste con tu novia por... mi culpa? Ya sabes, esa vez... en el café.
Se encoje de hombros, negándose a responderme.
 Se me revuelve el estómago, saber que intenté coquetear con mi medio hermano para vengarme de Lucas.
Dios, qué mal.
¡Si yo sólo lo hubiera sabido!
--Yo... Lo siento.
--No te preocupes.
Me paso una mano por mi cara y me siento en una banca pintada de negro.
--¿Entonces me vas a explicar?
Se acomoda junto a mí, y mira a Cariba mientras dice:
--No sé como empezar. Ni como explicarte.
Lo miro.
--Puedes empezar desde el primer día en que supiste de mí. Puedes empezar en como reaccionaste tú al saberlo, en qué estabas pensando.
 Él me mira.
--Lena, yo... Mis pensamientos no eran cordiales.
Miro al suelo, y luego hacia Cariba, a la distancia, mirándonos desde su columpio.
--No me importa. Quiero que me lo cuentes. Me lo debes.
--¿Qué te lo debo?
--Sí; Yo estaba preparada para hacer como si esto nunca antes hubiera pasado cuando tu me llamaste. Y luego todo se fue al carajo.
 Él suspira, pero no dice nada acerca de eso. Me mira y luego se pone a pensar un poco.
--Supe de ti... meses después de que él nos dejara. Una amiga de mis padres, Rose, fue a casa una noche, cuando yo tenía nueve años. Mamá pensó que yo estaba dormido, pero no era así. Estaba sentado en las escaleras, escuchando. Rose le dijo que tenía que ser honesta, que se odiaría se por vida si guardara el secreto para ella. Le dijo a mamá que había coincidido con Patrick en una fiesta y que había presentado a su   novia embarazada--Se detiene. Pienso que el nombre de papá en su boca suena extraño, por alguna razón. Tal vez es porque yo nunca lo llamé por su nombre. Para mí era siempre papá.--Fueron tiempos horribles. Para nosotros dos. Mamá cayó en depresión, y yo estaba furioso con el mundo entero--Hace una pequeña pausa--Y deseé que algo verdaderamente malo te pasara. Y por eso lo siento.
 Me encojo de hombros.
--No te preocupes. Lo entiendo, en verdad que sí. Pensé algo así con respecto a Cariba al principio.
Me da una mala cara, y mira a Cariba a lo lejos.
--Yo no podría soportar que algo le pasara.
--Sí, no puedes evitar amar a los hermanos menores, ¿no?
Agita la cabeza.
--No es sólo eso. Tú no la conoces. Ella es... Ella tiene una forma de hacerte sonreír. Es como un sol. Es la niña más dulce y probablemente la más madura de su edad que existe. Ella... Es Cariba.
Suspiro.
--Tienes razón, no la conozco.
Sonríe débilmente.
--Sólo con pasar una semana con ella puedes sufrir mucho si ves que un problema borra su pequeña sonrisa.
--No creo que yo pueda pasar una semana con ella. O ella conmigo--Murmuro, mirándola a la distancia. Antes de que pueda contestar, me giro para mirarlo y pregunto--: Tú me dijiste por teléfono que ya sabías de mí, desde hace tiempo. ¿Cómo es que hemos estado hablando todo este tiempo, e incluso dejaste que coqueteara contigo esa vez en el bar en que yo estaba muerta del coraje cuando tú sabías quién era yo? No es justo. Yo no lo sabía.
  Sacude la cabeza.
--No lo entiendes. Yo sabía que había alguien más por ahí, una media hermana que yo nunca conocería--Levanta una ceja y me mira burlón--O casi... Pero yo nunca supe tu nombre... No quería saber nada acerca de ti. Era más fácil pensar que nunca había pasado.
 Suspiro.
--Pues bueno, ahí nos parecemos mucho.
Sonríe, débilmente.
--La primera vez que me dijiste tu nombre, yo no tenía idea que eras tú. Yo no tenía ni la más mínima idea de nada. Quiero decir, conozco a personas todos los días, y no podía permitirme pensar en cada chica de unos 16 años como mi posible media hermana. Yo no sabía que eras tú. Lo supe ayer, cuando Cariba te ayudó con esas cajas; La forma en que Patrick te miró. La forma en que le miraste. Y cómo se trataron... Todo parecía encajar perfectamente. Él y yo tuvimos una conversación después. Y no hizo más que confirmarlo. ¿Sabes que me dijo? "Ahora conoces a tu hermana. Deberías invitarla a tomar un helado. Ustedes tres deberían pasar un tiempo juntos".
  Saco una risita, pero no hay nada de divertido ahí.
Estoy herida.
Estoy enojada.
Y ahorita bien podría enviar al carajo todo y ponerme a llorar en el suelo.
Pero no lo haré. No, no lo haré.
--Hay personas que no deberían tener hijos--Digo, mirando hacia los columpios. Es de lo más extraño cuando compruebo que Cariba sigue ahí parada, mirándome. Y es como si esperara algo de mí.
--Lo sé. Lena, escucha; Hay una razón por la cuál te he pedido que...
Pero lo corto antes de terminar:
--¿Porqué tu hermana sigue mirándome así?
Él se detiene y mira a Cariba. Ella ni siquiera intenta fingir que no nos está mirando directamente.
Voltea hacia a mí.
--¿Cómo?
--Así.... Como... Como, si estuviera esperando algo de mí.
Suspira y mira sus manos congeladas por el frío. Cruzo mi pierna sobre la otra.
--Es que lo está.
Lo miro, confusa.
--Es más o menos de lo que quería hablarte.
Lo sigo mirando confusa.
--Es que ella... Lena, en cambio de mí, ella sí que sabía de ti. Sólo que no te conocía.
Agito la cabeza mientras intento procesarlo.
--A ver, ¿Qué?
--Patrick le había hablado de ti. Lo ha hecho todo el tiempo. Ella sabe que tiene una media hermana desde hace unos dos años. ¿Recuerdas cuando estabamos ahí, ayer? Ella dijo tu nombre, porque te reconoció.
--Oye, oye oye, espera. ¿Dices que tu hermana sabía mi nombre, pero tú no? ¿Cómo es eso? ¿Qué nunca le preguntaste que sentía sobre esto, insensible? ¿O es que nunca hablaron de mi?
  Agita la cabeza.
--Sí hablábamos de ti. O bueno, ella lo hacía. Y lo sigue haciendo, todo el tiempo.
--¿Y si hablaban de mí porque...?
--¿Porqué no sabía tu nombre? Ella nunca se ha referido a ti por tu nombre. Lo escuchó una vez, pero siempre se ha referido a ti como "Mi hermana mayor".
 Me tallo la cara con las manos.
--¿Porqué? ¿No me odia, o algo?
Se ríe, como si hubiera dicho un chiste muy bueno.
--¿Ella? ¿Odiarte? Buena suerte con eso.
--No lo comprendo.
Suspira, mientras su sonrisa se va desvaneciendo.
--Se siente emocionada de tener una hermana mayor. Lena, era de lo que quería hablar contigo; Ella te necesita.
--¿Cariba?
--Sí.
--¿Me necesita?
--Sí.
--Más vale que te expliques.
Se toma un tiempo antes de decirme:
--Ella ha pasado por momentos duros,  y sólo es una niña. Tiene nueve años. Ella... --Intenta sonreír-- Nuestra madre murió hace años. Cáncer; Trágico. Y... Escucha, ella lloró mucho, mucho tiempo. Entonces él por alguna razón decidió contarle acerca de una media hermana... Y dejó de llorar, poco a poco--Se cruza de brazos, como si no quisiera tener esta conversación--Ella tiene esperanza ahora, es lo que la ha levantado. Eres tú. Ella tiene esta idea de que la amarás como yo la amo a ella. Creo que piensa que todos los hermanos mayores aman a los menores así.
  Lo miro y parpadeo.
--A ver, ¿Tú hermana quiere que yo...?
--Quiere que seas su hermana mayor.
Me paso una mano por el cabello y no digo nada, así que él dice:
--Ella está buscando desesperadamente amor, Lena.
--¿Y tú me llamaste para...?
Parpadea. Se queda callado.
--Genial--Farfullo--Genial. O sea que no es que quieras hablar conmigo, es que quieres que yo me pegue como una lapa a tu hermana.
--Es tu hermana también--Rezonga.
--¡No, no lo es! ¡La acabo de conocer! Yo... --Suspiro, cansada--Escucha, Oliver. Ese no es el problema. El problema es que yo no sé cómo ser una hermana mayor. Yo nunca he tenido hermanos. Y ella... No sé, ella espera mucho de mí, y yo no sé...
--No sabes si vas a poder amarla--Termina por mí.
Me cruzo de brazos.
--Mira, sé que es importante para ti. Sé que quieres lo mejor para ella, ya lo tengo claro. Pero no me puedo meter en esto. Creo que sólo necesito avanzar con mi vida. Me marcho.
 Me levanto, pero antes de que de un paso, él me llama.
--Avanzar no significa olvidar. No significa abandonar.
--Lo siento, Oliver. Tengo que irme.
--¡Mira! ¡Sé que estás cansada y herida y que te sientes rechazada!--Dice, mientras me levanto y me toma del brazo--Yo lo sé. Me sentí igual, ¿Recuerdas? Pero tú podrías intentarlo, ahora que sabes que ella existe. Si te marchas para siempre, le harás a ella lo que él te hizo a tí. Lo que nos hizo a ambos. La habrás rechazado. La habrás pateado lejos. Y ella no va a poder soportarlo. Ella depende de tí.
  Me quedo mirándolo un rato.
--Eres su hermana mayor--Murmura--Lucha por ella... Es tu deber. No puedes simplemente enterarte de que tienes una hermana menor que se está aferrando a ti para estar bien, y simplemente marcharte. Es egoísta.
Me cruzo de brazos.
--¿Mi deber? ¿Egoísta? Bien, Oliver. Respóndeme algo.
El asiente con la cabeza.
--¿Tu sabías de mi desde que tenías nueve no?
Vuelve a asentir.
Aspiro antes de decirle:
--¿Entonces porqué no luchaste tú por mí? Era tu deber como hermano mayor. No puedes simplemente enterarte de que tienes una hermana menor que tendría que conocerte, y simplemente marcharte. Es egoísta.
  Se queda mirandome, y como no dice nada, murmuro.
--Lo supuse.
 Y me doy la vuelta para huir.

--Sthep Stronger.
Siento, siento, no haber puesto el cap cuando debía, pero me quedé sin Internet y empecé a colapsar. Dejé incluso de hacer mis planes malvados para dominar al mundo. :/

viernes, 7 de septiembre de 2012

Reseña: Besos De Murciélago, Silvia Hervás.

Reseña: Besos de Murciélado,
Silvia Hervás.
Libro único.

                                Sinopsis que encontré por ahí 

 James, un chico de alta sociedad inglesa, va a pasar las vacaciones de navidad con los Graham, una familia de clase meda americana. Kelsey será la encantada de hacerle de anfitriona , pero la verdad es que no lo tendrá nada fácil; La personalidad excéntrica y sofisticada de James se desvelará muy pronto. Acostumbrado a un tipo de vida propio de las élites, no aprueba a los amigos, ni al hermano rasta , ni a la comida, ni la forma de vestir de Kelsey. James extiende periódicos al sentarse en el autobús, compra los alimentos más caro y exclusivos del supermercado, pide taxis cada día y humilla a Kelsey con sus comentarios impertinentes.

A pesar de las contínuas peleas, de las ironías fuera de tono del inglés y de los cortes exasperados de Kelsey, la convivencia les forzará a establecer pactos, y poco  a poco, el abismo que hay entre ellos se irá estrechando. Hasta que una noche, con una copa de más y ante la sorpresa de Kelsey, James la besará con la excusa del muérdago navideño.

                                   Y para que conste que sí me preocupo, investigué y es el resumen de la editorial.


Había un montón de buenas reseñas de este libro, muchas, pero muchas. Creo que puedo entender porqué, y es que es un libro que me ha gustado mucho pero definitivamente no me traumé.

  Amé las peleas entre James y Kelsey, eran muy infantiles y eran desesperantes y yo no paraba de reírme, sin embargo habiendo leyendo la sinopsis se me hizo difícil poder ver a James como el interés amoroso de Kelsey... Enserio. James era egoísta y egoísta... y egoísta y se comportaba muy gay a veces   y era muy egoísta y muy enfadoso, y muy egoísta ...Ya, era tan egoísta que lo tengo que repetir dos veces más  , y Kelsey era más bien muy normalita. ¡Y me era tan difícil la idea, no le hallaba por dónde, donde sea que le miraba no le hallaba! Para mí que la cosa iba a acabar mal. Muy, muy mal quiero decir, para mí. 

Pero resulta que Silvia Hervás hizo esas cositas para que James pareciera casi normal y que de repente yo pudiera verlo como posible interés amoroso de Kelsey. Y nada; Que me sorprendió. Yo y Kelsey nos dimos cuenta de que James era humano y que de verdad podía sentir algo por alguien y que tenía un pasado como todo el mundo. Así que cuando Kelsey se echó a sus brazos yo no le pude poner ni una pega. Yo estaba como : "De acuerdo, chicos, tienen mi bendición".
Aunque tampoco es como si les interesara  Había momentos en el cual James dejaba de ser el "Yo James" y era bien lindo. Honestamente no creo que ninguno de los dos protagonistas cambien en absoluto, siguen siendo los mismos, sólo que maduran. Bueno, James madura, Kelsey se queda igualita  

  Este libro me ha gustado mucho, me han divertido mucho sus peleas y... El romance es tan extraaaaaaño! Es como un amor/odio. Pero no te confundas, no es el tipo que se aman en secreto pero en público se gritan, si no que en verdad se odian pero se aman. ¡Es tan extraño...! Es como que se están peleando y luego se besan. No sé. Es muy raro, pero me ha gustado. Este libro no es exactamente lo que me esperaba, y eso está muy, muy, muy bien. Un poco de novedad nunca está para mal :)

 Enserio; El romance es demasiado extraño, o al menos lo ha resultado para mí. James es muy rarito, pero a lo último no puedes evitar agarrarle cariño al desgraciado.


Siento no publicar la reseña el día en que debía :/
Saludos,
Sthep S.

martes, 4 de septiembre de 2012

¡Sorteo en Spread My Wings!




¡Todos ustedes! Hola :)

Ya, les quería decir que en Spread My Wings están haciendo otro  este concurso donde podrías ganarte Sweet Evil (En inglés) y que tiene que pasarse por aquí para ver las bases

   
                                 AQUI



¡Los veo!

Sthep S.

Mine, capítulo 40.


Mine, capítulo 40: "Cosas de hermanos".

Discutimos de nuevo. Pero esta vez no hubo gritos, no hubo lágrimas, nada. Simplemente nos sentamos e hicimos las paces, pero volvimos al mismo tema. Él sólo suspiró cansado después  y me dejó salirme con la mía, pero  sé que no estaba feliz conmigo. Eso fue un poco después de que yo me tragara mi orgullo, lo abrazara y susurrara muy bajito que lo sentía. Y que lo quería, pero eso fue muy, muy bajito. No estoy segura si lo oyó. Después me abrazó de vuelta y me dio un beso en la frente. Y bromeando, dijo: "Eres una niña muy terca". Yo sólo escondí la cara en su pecho y reí un poco. Sin embargo volvimos al punto de no estar de acuerdo. El decía algo así como "No debe ser tan malo" y yo le susurraba "No". Y ambos terminamos cansados de la tensión. Acordamos que no hablaríamos del tema nunca más, si yo intentaba leer las cartas. Dijo que no tenía que leerlas todas, dijo que tenía que intentarlo, sólo intentar hacerlo. Y no es como si hubiera sido muy fácil para mí, pero era eso o despedirme de Lucas para siempre.
 Y no estaba lista.
También acordamos que el día de hoy nos veríamos en su casa para ver algunas películas y comer chucherías,lo que significaba que nos besaríamos y bromearamos mientras fingíamos ver películas, pero le dije que tenía cosas que hacer así que yo lo vería allá, no tenía que recogerme.
  Y lo que yo tengo que hacer antes de ir allá era recoger los recuerdos de boda de Laura. Mamá me prestó su coche ya que ella saldría con sus amigas a cenar. Volvería a la madrugada, pero me mataría definitivamente si no me encontraba en la cama cuando llegara.
 Suspiro mientras deslizo la pesada caja de cartón en la cajuela. ¿Para que quiere Laura tantos adornos? La mayoría terminarán tirados y olvidados. Está tan pesada que se me cae y se abre. Algunas chucherías-adornos se me caen al suelo.
Genial.
Me agacho para rejuntar todas las chucherías que honestamente son horribles y ridículas, y entonces unas pequeñas manos toma otra de las chucherías y la devuelve a la caja como lo hago yo. Levanto la cabeza para encontrarme con la cara de una niña de pelo lacio y castaño, ojos oscuros, muy bonita, y...
  Y sé que ya la había visto antes. Pero no me cuadra en dónde.
--Gracias--Digo, con una sonrisa amable.
Me sonríe de vuelta.
--Está bien. Mi hermano dice que hay que ser amable con las personas.
Sonrío un poco más mientras hecho las cosas a la caja junto con esa niña.
--Pues tiene razón. Tu hermano es muy inteligente.
 La niña sonríe abiertamente.
--Sí. Es muy inteligente y es muy lindo...
--¡Cariba!
La niña mira detrás de mí, respondiendo a la voz.
--¿Es tu nombre?--Pregunto mientras cierro la caja cuando meto la última chuchería y la levanto--¿Cariba?
Ella se levanta y asiente con la cabeza, aún mirando detrás de mí.
Meto la caja al carro y cierro la cajuela.
No ha de medir ni un metro cincuenta, es demaciado pequeña. Me fijo en su falda de lentejuelas arriba de su mayas... Se me cae el alma a los pies cuando me doy cuenta de que sí que había visto a esa niña antes, pero no tenía que ver con su rostro o su cabello, tenía que ver con su ropa.
 Tenía las mismas mayas y la misma falda de lentejuelas morada la primera vez que la vi.
En ese parque.
 Miro su rostro mientras se forma un agujero en mi pecho. Su cabello, su estatura... Todo encaja.
--¡Cariba!--Vuelve a gritar la voz, y sus pasos se oyen cerca detrás de mí. Entonces me doy cuenta de que son dos voces, de dos hombres corriendo hacia la niña, detrás de mí.
  Cariba alza los brazos y grita:
--Estoy bien. Sólo le estaba ayudando.
No miro hacia atrás.
Uno de los hombres pasa a mi lado sin siquiera reparar en mí y toma a la niña del hombro.
--Cariba, nunca, nunca, vuelvas a salir corriendo, ¿De acuerdo? Pensé que te había perdido.
 Me giro hacia el hombre. Está agachado un poco hacia Cariba y le toma el hombro. Tiene el cabello castaño oscuro y... Gira hacia mí.
 Oliver.
--¿Lena?--Murmura, sin aliento.
No tengo tiempo para contestar, porque otro hombre llega detrás de mí.
 Ya he oído su voz grave antes, toda mi vida. Antes de que se fuera.
--¿Cariba? ¿Dónde estabas? ¿Cómo se te ocurre salir...?
Me giro, y él ve mi rostro. Y yo veo su rostro.
Quiero salir de ahí corriendo y llorar incontrolable e irremediablemente. Pero antes de eso la voz de Cariba me congela:
--Lo siento, papi.
Papá mira a la niña, luego me mira a mí. Y luego mira a Oliver.
--Yo...--Dice--Lena...
Intento no contestar a mi nombre, en vez de eso miro a Oliver, quién se ve un poco confundido.
¿Que está él haciendo aq...?
Se me congela la sangre, pero me obligo a mirar a Cariba.
--¿Es tu papá?--Le pregunto.
Ella sonríe y señala a Oliver.
--Sip. Y el es mi hermano mayor.
Tomo aire fuerte y miro mis llaves en la mano mientras lo entiendo.
--Lena...--Dice papá.
Mi papá. El de Cariba. El de Oliver.
El nuestro.
--¿Lo conoces?--Pregunta Cariba, inocentemente.
Siento la mirada de Oliver en mí, y cuando lo miro, veo que ya no luce confundido. Sé que él ha entendido algo. Sé que él ya lo ha entendido, y se tan afectado como yo. Sólo que no tiembla.
 Miro a Cariba y le sonrío amablemente. Pero siento como si mi sonrisa estuviera temblando. Tal vez así sea.
--No creo, pequeña.
Me obligo a sonreír, pero sólo quiero llorar.
Cariba parece notar un cambio.
--¿Estás bien?--Pregunta Cariba, echando la cabeza para atrás para mirarme.
--Claro que sí. Sólo que se me está haciendo tarde. Tengo que irme.
Me doy la vuelta mientras mi sonrisa se desforma y abro la puerta del auto.
--¿Lena...?--Cariba dice mi nombre, como si estuviera comprobándolo. Como si acabase de acordarse de algo.
 Me meto y enciendo el motor.
--Lena, quisiera explicártelo...--Dice papá, inclinándose en mi ventana.
Pongo la radio y le subo el volumen. Cierro la ventana.
Él está del otro lado. Miro por el espejo del otro asiento y lo muevo un poco, hasta que veo a Oliver sosteniendo a Cariba, que está confundida, de los hombros. Él aprieta la mandíbula.
  Y con eso sé que él no lo sabía.
No sabía el nombre de su media hermana. No sabía que era yo cuando me conoció.
Y yo no sabía quién era él.
 Yo sólo creía que era Cariba. Esa pequeña nena de pelo castaño y lacio.
Pero estaba equivocada, estaba muy equivocada. Limpio mis lágrimas mientras conduzco lejos.
 Llego a la casa de Lucas, sin embargo sigo llorando, así que me quedo en el carro y recargo mi cabeza en el volante para calmarme. Pero no da resultado.
 Cuando me doy cuenta de que no estaré bien hasta tal vez mañana, dificílmente, así que cuando levanto la cabeza y pongo la llave en el contacto para marcharme, alguien abre la puerta del pasajero y se mete al auto. Estoy entrando en pánico, hasta que veo que es Lucas. Me mira desde el asiento del pasajero. Intento no mirarlo.
 Estoy cansada de llorar cuando está él, así que me limpio las lágrimas e intento reprimirlas, y eso hace que mi nariz arda. Saco el aire que estaba dentro de mis pulmones.
--Sabes que no puedes mantenerme fuera esta vez, Lena--Dice--Tienes que decirme que ha pasado.
 Es cierto, no puedo dejarlo fuera esta vez. Tal vez hubiera podido si no hubiera llegado a su casa llorando y en vez de eso hubiera ido a la mía.
 Con una mano temblorosa paso la mano por mi cabello rubio.
No me afecta mucho decir que tengo hermanos.
El daño está en que, él los eligió a ellos. Y no a mí. No me eligió a mi.
¿Porqué no me eligió a mi?
 Y entonces mi diminuto cerebro me muestra algo lógico: Oliver tiene 24 años.
Él estaba antes que yo. Pero volvió a elegirlo, después de patearme lejos.
 Me siento doblemente rechazada.
Sin embargo ambos fuimos pateados. No me sorprendería si me odiara... ¿Pero yo odio a Cariba? Pienso en eso. ¿Odio a Cariba? ¿Odio que me haya pateado para estar con Oliver y Cariba? ¿Que haya elegido que Cariba sería mi reemplazo?
 "No", decido después de un rato. "No la odio. Lo odio a él".
 Lucas toma mi mano.
--Lena, no sé qué está pasando, pero puedes decírmelo.
 "Los eligió antes que a mí".
Un chillido sale de mi pecho y asusta a Lucas.
--Lena...
Muevo una mano para callarlo.
--No...--Consigo articular.
--Está bien, está bien. Te doy tu tiempo.
Cierro los ojos y pongo las manos en mi cabeza, recargándo los codos en el volante.
Cuando me calmo un poco, comienzo:
--Oliver...
Y cuando da un respingo sé que no fue buena idea empezar con él.
--¿Qué tiene? ¿Qué te hizo? Lena, ¿Te hizo algo? Lo voy a matar.
Hay furia en su voz.
--No lo comprendes--Le digo.
--¿Fuiste a verlo?--Me pregunta, más furioso que antes, después de una pausa.
Empiezo a negar, pero no me escucha.
--¿Cómo es que todas tus lágrimas tienen que ver con él, Lena? ¿Y porqué vas a ver a tu ex novio?
Me quedo sin aire.
Está celoso. De mi hermano.
--¡El no era mi novio!
--¿Entonces...?
Sigue diciendo cosas así hasta que las lágrimas vuelven a salir. Preferiría que todas sus historias celosas fueran verdad, preferiría estar engañándolo con Oliver a la verdad. Preferiría todo antes de la verdad.
 Como sé que no me va dejar hablar, exploto y grito:
--¡Es mi  medio hermano, Lucas! ¡Es mi hermano, demonios! ¿Quieres callarte y escucharme? ¡Es mi hermano!
 Sin embargo él se ha callada en cuanto he hablado. Se queda mirándome, con la boca ligeramente abierta. Lo miro de vuelta unos segundos hasta que enciendo el motor y digo:
--Sal de aquí.
--Lena, lo siento, yo...
--Sal de aquí.
Se queda mirándome hasta que lo repito de nuevo, y sale del coche. Estoy preparada para marcharme cuando abre mi puerta, se inclina hacia mí y saca las llaves del contacto.
--¿Qué haces?--Le reclamo.
--Estás loca si piensas que voy a dejarte ir así como así.
Toma mi mano y me saca del carro.
--Lucas...
Antes de que pueda terminar el me abraza e intento no llorar. Sólo disfruto el contacto.Y me siento protegida. Se recarga al auto conmigo en sus brazos y me da un beso en la cabeza.
--Siento todo lo que dije--Dice, avergonzado.
 Pero no digo nada.
Nada en absoluto.


Me acomodo en el sillón, acostada junto a Lucas, mientras el pasa un brazo por mi cintura y me abraza. Se lo explico poco a poco. Acerca de la niña y acerca de Oliver, acerca de cómo él me mintió.
 Cuando termino, él se queda callado unos minutos, y luego dice:
--¿Entonces sabías de esta niña, Cariba, desde hace tiempo?
Suspiro y escondo mi cara en su pecho, él me abraza con los dos brazos, completamente.
--Por favor, no te enojes conmigo por no decírtelo. No puedo soportar que te enojes conmigo ahora.
--No estoy enojado contigo, Lena.
--Gracias.
Se queda callado unos segundos.
--Sólo que desearía que confiaras en mí.
Me quejo aún con la cara pegada en su pecho.
--Por favor, por favor, por favor, no me hagas discutir contigo. Por favor.
Juega con mi cabello y me da un beso en la cabeza, pero suspira, cansado.
--Prometo no guardarte nada importante--Murmuro, muy bajo.
--Muy bien--Dice--Te amo.
 A la madre.
Me quedo quieta aún sin mirarlo. Me acaba de decir que me ama. Y eso es fuerte. Es muy fuerte. Y él lo sabe.
"Alamadrealamadrealamadrealamadre...."
--Yo también te amo--Murmuro, bajito. Muy, muy bajito.
--¿Qué?
Levanto la cabeza para mirarlo, pero la vuelvo a ocultar.
--Que te amo.
--¿Qué?
Ahora sí levanto la cabeza para verlo a la cara, y está sonriendo socarronamente. Me hundo en sus brazos.
--¡Ya me escuchaste! Desgraciado.
Se hace el ofendido.
--No puedo creer que me hayas dicho desgraciado.
Levanto la cabeza de su pecho para darle un beso en los labios y luego decirle:
--Te lo mereces.
Y después reímos, entre besos y abrazos.
Y agradezco tenerlo en mi vida. Incluso cuando sé que me va a doler.


-Sthep Stronger.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Reseña: Not that Kind Of Girl, Siobhan Vivian


Reseña: Not that kind of girl, Siobhan
Vivian
Libro único
 Natalie Sterling quiere tener el control. Quiere que sus amigos sean leales. Quiere que sus compañeros de clase la eligan como presidenta del consejo estudiantil. Quiere encontrar al chico indicado y no al chico habitual que su escuela tiene para ofrecer. Quiere una buena reputación porque cree que eso la llevará a buenas cosas.
 Pero la vida es confusa  y es muy difícil tratar de controlarla. No cuando hay chicas de todas partes corriendo a todas partes en grupo, tratando de hacer que chicos del último año se acuesten con ellas. No cuándo tus amigas tienen secretos y no se sienten cómodas compartiéndolos. No cuando el chico que una vez rechazaste sea con el que quieres dormir, pero sólo en secreto, sin que nadie más se entere.
¿Zorra o santa? ¿Ganadora o perdedora? Natalie está cansada de estas elecciones forzosas, y ahora  va a encontrar una manera de vivir la vida, algunas en desorden, algunas con algo maravilloso de por medio.




Natalie es una de esas personas de las cuales no te sorprenderías nada si tuviera un TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo: TOC). Y es que es medio enfadosita... Natalie quiere que todo sea perfecto, no quiere ser como el resto de las chicas que no se respetan a sí mismas por un chico  de ahí viene el título  . Y ella está completamente convencida de que irá a la universidad y será una gran persona y todas esas cosas que probablemente tu nunca serás explicaciones más adelante, en el próximo párrafo  . Natalie conoce a este chico, del cuál se entera de que está enamorada, pero para entonces ella ya lo ha estropeado.
En verdad la imagen no tiene nada que
ver con el libro, simplemente me gusta
la cara Shoqueada de la tipa. Creo que
me recuerda un poco a Natalie, cuando
las cosas no van como quería. 


Es un poco difícil compararte con Natalie o sentir algo de cariño por ella, porque aunque indudablemente es una buena persona, es... difícil. Es una persona complicada. Es más o menos una chica de esos libros en los que te muestran que eran perfectas antes de caer todo tipo Cracked Up To Be y Eternidad  , pues ella se queda perfecta en todo el libro. Pero es de una manera en la que te da hueva. Ella es una de esas personas que se queman el trasero manteniendo sus calificaciones Super Perfectas , que quiere impresionar a sus maestros Super Perfectos, el tipo de chicas que quiere tener una vida Super Perfecta. Y en todo el libro veía la posibilidad de que tuviera un TOC , muy perfeccionista   es el tipo de chicas que probablemente, quién sabe  no eres, a menos que tuvieras un TOC  y que nunca serás porque es jodidamente trabajoso (Y doloroso ) ... A menos que, tengas un TOC.  y simplemente sabes que no va a pasar. Y Natalie, es muy enfadosita, como ya dije anteriormente. Es la razón por la cuál no puede hacer muchas amistades ya que la niña siempre anda caminando por ahí con la cabecita en alto prácticamente con un letrerito en la frente que dice : Soy más inteligente que tú.  , sin embargo se las ha apañado para tener la amistad de Autumn que para futuras referencias, significa Otoño y se pronuncia algo así como Aram, sacado directamente de Google Voz.  Y simplemente La Presidenta Del Consejo Estudiantil Pues sí, adivinaste, es Nat  cree que su vida es perfecta siendo como es es una mandona . (Y también criticona)  Pero las cosas no funcionan así. Natalie se da cuenta de que las cosas no siempre funcionan de la manera en la que quisiera. Y que a veces tener las cosas desordenas está bien.

La historia realmente es muy cortita, como de 200 páginas en computadora con letra grande (Porque lo leí en internet). Los personajes... no son muy queribles (Sé que no es una palabra con todas las de la Ley, pero bueno), todos son como "Buehhh....".  Creo que el único personaje que en verdad me medio agradó, fue la niña Spencer Aunque bien que siempre se las arreglaba para sacarnos a mí y a Natalie fuera de nuestras casillas  . Autumn es muy... estupidina. Creo que, ahora que lo pienso, Connor el chico  y Spencer fueron los únicos que me gustaron. Natalie, no. No me gustó la relación que tiene con Connor por su decición  siendo éste tan buena persona y tan guapo . Tampoco me gustó que en toda la historia sus padres aparezcan una vez y sólo para castigarle.  Tampoco es muy lógico que ellos no se den ni tantita cuenta cuando Natalie se escapa de casa para encontrarse con Connor a la media noche.
 No odio a los personajes, pero tampoco me agradaron del todo.
Creo que hay cosas que son muy reales, que me gustó que la autora pusiera, cómo cuando te sientes celosa y herida porque de repente tu amiga que es cercana a ti empieza a alejarse para estar con otra Mejor Amiga. Creo que es una de las partes con la que más me sentí identificada, porque ciertamente eso me ha pasado. Aunque me hubiera encantado que Natalie no perdonara a Autumn, al final, que le dijera algo así como "Estamos bien ahora, pero no podemos seguir siendo amigas porque aún te odio por cambiarme"... La verdad es que soy muy rencorosa. Aunque las escenas esas son un poco... depresivas. Apestan.

¿Al final? Es muy normalito, pero no tiene mucho que ofrecer. Mejor pasa de él.

Saludos,
Sthep S.