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jueves, 5 de marzo de 2015

Mine, Capítulo 2.



Capítulo 2. "Chico guapo"


--Igual podrías decirle a tu prima que está esta banda que te encanta y nosotros...
Miro hacia el cielo azul, sentada en la banca de la escuela. Hace un poco de frío así que me abotono el sweater gris hasta quedar cubierta, sin mirar a Noel.
 --¿Me estás escuchando?--Insiste Noel
--Sí.
Pero es mentira. Dejé de seguirle el hilo hace un par de minutos. Pero no importa, todo es acerca de lo mismo: Su banda.
--Ya te lo dije, Noel: Laura no quiere Linkin Park. Ella quiere orquesta. Ella es ese tipo de novia histérica perfeccionista que prefiere música clásica a música de verdad.
 Él frunce el ceño. Dejo de inspeccionar el cielo por unos instantes para mirarlo.  Su cabello oscuro y grasiento cae a sus ojos, por lo que me hes difícil verlo, pero definitivamente me está mirando.
--¿Qué?--Le pregunto--¿Tengo algo en la cara?
Noel e remueve en su asiento.
--¿Estás segura qué me estabas prestando atención? Te noto ida.
Resoplo y acomodo un mechón que se me ha escapado de la coleta detrás de la oreja.
--Te digo que sí, necio. Ahora, ¿dónde carajos se ha metido tu hermana?
--¡Hey, aquí!
Volteo la cabeza hacia atrás de mí. Luce viene caminando hacia nosotros, tropezandose con sus propios pies. Su verdadero nombre es Luciana, pero nadie la llama así. Si lo haces, te golpea. Y golpea duro. Pero en todo lo demás era tan dulce como un pastelillo.
--Hey--Le digo--Pensé que te habías caído a un bote de basura o algo así. ¿Dónde te habías metido?
Ella resopla y deja la mochila rosa en el suelo mientras se sienta frente a mí, enseguida de su hermano. Tiene el mismo cabello negro que Noel, sólo que su ojos son de un verde asombrosamente oscuros.
--Ja, ja. Qué graciosa.
Está fastidiada. No sé por qué, pero le sonrío.
--¿Qué tienes?
--La maestra de física me hizo recoger los malditos balones de mierda...--Bueno, prácticamente todo el tiempo era encantadora. Casi. La mayoría del tiempo.
Ellos son mis amigos.
--...Buena música, que me busque--Dice Noel, mirándome.
--¿El qué?--Le pregunto.
El entrecierra los ojos.
--Voy a ahorcarte, Lena.
--Lo siento, ¿Qué dijiste?
El rueda los ojos. Lo cierto es que me causa algo de gracia fastidiarlo. Es como ver a un gatito enojado.
--Que si tu prima quiere buena música, que lo busque--Dice Luce.
--Bien--Respondo, y entonces el timbre suena.
Luce mira al cielo, exasperada.
--¡Acabo de llegar!
--Pues ahora estás a punto de irte--Le digo, jalando de su brazo.
Ella toma la mochila y camina con los puños cerrados.
Al parecer yo soy la única de buen humor.







Me paro en la banqueta, fuera de la escuela. Es otoño, pero el sol ha empezado ha salir y me veo obligada a quitarme el sweater gris. Malditos botones.
Oigo una bocina y veo el carro de Sara ahí. Ella me sonríe desde dentro.
Cuando ya he crzado la calle y estoy dentro, ella tiene una sonrisa pintada en el rostro.
--¿Tan feliz estás de verme? ¡Dios! Sara, sé que soy adorable, pero tú sonrisa me asusta.
Ella, entonces, resopla.
--Ya quisieras, tontita.
Ríe.
--Bien, dime qué pasa. ¿La tía Mel entró en depresion por no verte? ¿Tu jefa cayó dentro de la lavadora? ¡Dime! ¿Qué pasó?
Ella me mira, y niega con la cabeza.
--En verdad, Lena, eres...
--Terrible, ya lo sé. Gracias.
Ella sonríe de nuevo con sus labios rojos carmín
--No. Solamente acabo de recibir un mensaje de Alan.
La miro fijamente. Ella me mira fijamente, hasta que tiene que doblar una esquina. Yo la sigo mirando fijamente.
Silencio.
--¿Qué, Lena?
--Escucha, Sara. Tienes que prometerme algo--Le susurro, seria.
Una arruga se forma en su frente.
--¿Qué cosa?
Suspiro fuerte.
--Quiero que me prometas, que...
No completo la oración.
--¿Lena?
Hay algo en su voz. Preocupación, tal vez.
--Quiero que me prometas...Que si alguna vez me llegas a ver así de cursi, me matas.
Ella abre la boca y se para en el semáforo.
--¡Tonta, pensé que me ibas a decir algo importante!
Yo me río de su cara.
--Ya. Es importante. ¡No me quieres ver en esas situaciones, cariño, créeme!
Ella niega con la cabeza, de nuevo.
Entonces llego a la conclusión que me gusta fastidiar a las personas.
Me gusta mucho.
--¡Ya quiero verte, verás!
Me pregunto si vamos a tocar ese tema de nuevo :Chicos. Mejores concidos como " La escoria de la tierra"
--Te digo que no--Le reprocho.
Entonces espero que dejemos ese tema. Pero no lo digo.
Ella suspira.
--Entonces, doctora, ¿A dónde vamos?
--A comer.
Me quedo mirándola unos instantes.
--¿A comer? ¿No vamos a hacer esas porquerías de la Dama de Honor?
Ella rueda los ojos.
--No son porquerías, Lena... Son... Porquerías muy bonitas.
--Porquerías rosadas--Coincido.
Ella lanza una carcajada.
--Ya. Estamos siendo muy crueles.
Pero eso es algo de lo que, por alguna razón, no me preocupo.
 --Laura estará ahí esperandonos. Dijo algo parecido a "Lista de invitados", y "Lena", y luego dijo, "Verde".
Doy un respingo.
--No, verde no. ¿Sabes cuán horrible me queda el verde?
Pero no es cierto. Sólo quiero bromear. El amarillo es el que me hace ver fea.
--Tienes suerte de que Laura no sepa hasta dónde llega tu... rencor al amor.
Entonces ella ha pisado terreno peligroso. Me pongo seria. Ella no sabe...
--Porque entonces no me dejaría ser dama de honor, ¿Cierto?
--Ella nunca te pediría algo con lo que no te sientas cómoda, ¿No crees?
Miro el cielo por la ventanilla.
--Eh...
--Sí, tienes razón. Te lo hubiera pedido de todas maneras. Tampoco tiene muchas amigas.
Río.
--¿Porqué sera?
La maldita es una paranoíca.
Me doy cuenta que estoy siendo muy cruel con ella, pero también me doy cuenta de que estoy diciendo la verdad.
Casi me siento culpable.
Casi.
Sara estaciona el auto frente a un un restaurante. Soy lo bastante floja como para no leer el nombre, pero tampoco es como si me importara. Mi estómago ruge un poco.
  Laura está ahí sentada. Y es horriblemente perfecta. Aunque en verdad no lo es. Ella es probablemente el ser más solitario y paranoíco en este universo. Tiene el cabello corto a la altura de la barbilla, de un color rubio muy oscuro, como todos en la familia, sólo que el suyo es tan oscuro que parece dorado opaco.
 Desde que está comprometida usa esos estúpidos vestidos pegados del busto que hace que sus pechos luzcan más grandes de lo que en verdad son. Es como si me estuviera restregando a la cara mi falta de pechos. Además usa relleno. El vestido de esta vez es color azul oscuro y tiene unos tacones dorados.
--Hay, Dios--Murmura Sara, viendo a su hermana menor.
Laura está mensajeando con una sonrisa en el celular. Que por cierto, es un Black Berry. Y yo apenas tengo un celular decente.
--¡Aquí!--Ella levanta una mano para que la veamos.
Como si no la hubiera visto cuando entré.
Y ella lo sabe.
 Me quedo mirándola a unas mesas de distancia, y cuando Sara se da cuenta que me estoy arrepintiendo, me jala del brazo con una sonrisa tan falsa que me dan ganas de reírme de ella.
--¡Laura!
Laura se para y nos abraza. Me pone las manos en los hombros cuando me abraza a mí y me mira a los ojos. Fijamente. Durante un tiempo...
--¿Qué?
--Tienes ojos oscuros. Ojos oscuros y pelo rubio oscuro... Sara, ¿Qué color crees que le vaya para su vestido?
Sara se sienta y pone su bolso en la silla de enseguida.
--¿Negro?--Sugiero yo.
Laura hace una mueca-sonrisa.
--No seas tonta, Lena. Mis damas de honor no van a vestir de negro. No el día de mi boda.
En verdad me estoy arrepintiendo de venir.
--Por supuesto, ¿Cómo pude decirlo?
Sarcásmo.
Pero Laura es un asco con el sarcásmo.
Entonces me pregunto porqué estoy haciendo esto cuando Laura y Sara me miran fijamente durante unos segundos y empiezan a hablar del color que podría quedarme.
 Llego a la conclusión a la que llegué cuando acepté: Laura es mi familia. Es mi prima.
Y la quiero (en el fondo).
Pero pienso que Laura probablemente no haría lo mismo por mí, si se tratase de algo que ella no quisiera, por supuesto.
Suspiro.
 Laura, entonces, saca algo de su bolso (Un bolso caro, por supuesto). Son un montón de telas de muchos colores unidas en una punta con un clip.
--Eh, Laura--Dice Sara--Estás preparada para todo, ¿eh?
Miro a Sara. Laura le había pedido a ella a ser una dama de honor, pero Sara era quién sí le había dicho que no. Dijo algo acerca de su "Trabajo", y el "Tiempo", que tenía.
 Miro las telas. Hay unas diez de ellas los mismos tonos de cada color, o similares.  Y pienso que en verdad la rata del cerebro de Laura simplemente dejó de funcionar. Se le fue la chaveta.
--Que... Lindo--Le digo, finalmente, parpadeando.
 Todos se ven iguales para mí.
Realmente lo que quiero decirle es  "Estás más loca que una cabra". Pero, naturalmente, no lo digo. Tampoco creo que lo haré en algún futuro. Y pienso que es una lástima.
 Me quedo en mi pensamientos hasta que escucho una voz masculila y distraída decir:
--¿Qué van a pedir?
Sara y Laura empiezan a pedir, yo ni siquiera levanto la cabeza porque estoy viendo las telas, pensando si tendré que usar un ramillete.
Espero que no sea rosa.
Dios.
 Sacudo la cabeza y miro hacia enfrente hacia las mesas de las demás personas. Entonces una pareja captura mi atención. Ella tiene el pelo negro y él también. No se parecen nada. Él es moreno y ella es pálida y muy delgada. Están discutiendo. Saben que hay personas alrededor, y susurran. Pero parece que en cualquier momento uno va a estallar y se va a levantar de la mesa.
Me da un respingo.
No quiero eso para mí.
Ni para Sara.
Ni para Luce.
Y, Dios, tampoco para Laura.
Y es lo que siempre pasa. Pienso que el amor es completa y terriblemente injusto.
--¿Y tú?
Sara me toca el hombro y me sobresalto. La miro y ella señala al tipo que está ahí, atendiendo. Nuestras miradas se cruzan. Es alto, tal vez un año mayor que yo, quién sabe, tiene el pelo rubio y... Está mirándome.
Es guapo. Pero hasta ahí es donde llego. Ese es mi límite: Mirar.
 Chico guapo sonríe un poco al mirarme. Nada especial. Parece como una sonrisa de "Eh, hola, chica extraña. Ponte cómoda. Tu pedido llega...".
--Eh...
Hecho un vistazo al menú.
--Pasta.
--¿De qué tipo?
Su voz es... madura.
--No lo sé... ¿Espagetti?
El sonríe. Esta vez fue una sonrisa simpática. Anota en su libretita y me mira de nuevo.
--¿De tomar?
Lo usual.
--Coca-cola.
Laura me mira y sacude la cabeza.
--Olvídalo. ¿Sabe cuánto daño hace esa cosa?--Mira al tipo--Un café para ella también.
La taladro con la mirada, pero al final no le digo ni pío.
Él sonríe antes de irse, como si se estuviera riendo de la situación.
Maldito.
--Me lo agradecerás algún día, mi querida--Dice Laura, viendo las telas de nuevo.
Sonrío al imaginar que la estoy entrangulándo.
--Oye.. Laura, tengo este amigo que está en una banda, y dijo que él podría...
Laura me interrumpe antes de terminar.
--¿Y qué clase de música es? Algo de Yiruma, ¿Tal vez?
... ¿Quién?
Miro al techo, repentinamente incómoda.
--No, no... Más bien... Algo más moderno.
Ella arquea la ceja. Tiene unas cejas perfectas.
--¿Moderno?
Me rasco la cabeza algo incómoda.
--Sí. Algo como Linkin Park.
Estoy casi completamente segura que algo de Linkin Park es lo único que tienen ensayado ese trío.
--¿Cómo...? ¿Qué?
--Linkin Park--Le repito, exasperada.
Sara me mira y niega con la cabeza.
--Olvídalo--Le digo a Laura.
Ella me mira por unos segundos más.
En verdad, cómo me encantaría asfixiarla ahí mismo.
--¿Sabes quién es Yurima? Vamos, Lena, debes tener gustos musicales mejores...
La miro, sin tener la más mínima idea en este redondo mundo.
El Chico Guapo viene hacia acá con los tres cafés. Baja un poco la bandeja y con cuidado empieza a depositar el café frente a a Laura.
--Gracias--Le dice. Luego se gira hacia a mí--Escucha. Te tengo una propuesta. Es cosa de damas de honor: Si demuestras que tienes gustos musicales y me dices quién es Yiruma, les voy a dar una oportunidad a tu amigo, para la banda de la fiesta. ¿Y bien?
 La miro fijamente.
Chico Guapo me dirige una mirada fugaz y luego va hacia mi lado para poner el café enfrente de mí.
--Bien--Le digo.
Me pregunto porqué simplemente no le digo que no sé quién carajos es. Chico Mesero Guapo pone la taza caliente enfrente de mí. Laura ríe por mi rostro de "No sé", y las risas inundan el lugar.
--Es un pianista--Me susurra alguien en el oído, luego se ha ido.
Ha sido el Chico Mesero Guapo. Lo miro unos segundos y él me da la espalda para servirle a Sara, sin siquiera mirarme. Casi como si nunca hubiese pasado.
--¿Vas a contestar sí o no?--Laura no deja de molestarme.
Le sonrío.
--Es un pianista. ¿Contenta?
Ella arquea una ceja y se queda repentinamente callada.
Le he dado en en blanco. O bueno, lo ha hecho Mesero Guapo.
--Dile a tu amiguito que se presente en esta dirección el fin de semana a las cinco. Y que sea puntual--Ella escribe algo en su libretita, arranca la hoja y me la da.
 Entonces estoy repentinamente emocionada por Noel.
Y Luce también va a saltar de la alegría.
--¡Gracias, Laura, gracias, gracias!
Mi sonrisa es verdadera. Incluso yo estoy sorprendida.
--¿Algo más?--Pregunta el chico Guapo.
Todas lo mirámos.
--No, gracias--Le dice Sara.
Miro al Chico Mesero Guapo. Qué tipo tan más simpático. Él me mira antes de marcharse y justo al tiempo para que me vea, le lanzo una mirada de agradecimiento. Me guiña el ojo antes de desaparecer por donde vino.
Lo sigo con la vista hasta que desaparece por la puerta.
 Mis pensamientos se alejan de él medio minuto después, cuando estoy estrangulando de nuevo a Laura en mi mente.
Y lo estoy disfrutando.


-Sthep Stronger.

martes, 4 de diciembre de 2012

Mine, capítulo 52. Final.


Mine, capítulo 52. Final. "Mío".


   Entonces, pasó todo lo que tenía que pasar e hice todo lo que tenía qué hacer: Quemé las cartas que mi papá envió para joderme, me acerqué a mis hermanos, me enamoré, descubrí cosas sobre las personas que amaba que nunca pensé que descubriría y encontré porqué Ellie era de la manera en que era. Ciertamente después me platicó sobre sus tatuajes. Me platicó sobre el infinito en su mano derecha; Conoció a una chica con problemas alimenticios cuando estaba en Europa en rehabilitación con uno de sus muchos médicos. Me contó que murió y que ella y sus hermanos mayores se hicieron el tatuaje para recordarla. Porque ella era infinita. Me contó que era verdad el tatuaje en su otra muñeca: Era una manera de agradecer a las personas por el amor que le había dado (Y yo estaba incluida ahí. ¿Quién lo diría, no?)
   Sonrío mientras camino con mis super geniales tacones por el pasillo arrastrando mi vestido. Toco la puerta y Sara me abre, sonriendo aliviada.
--Aleluya. ¿Trajiste los chocolates?
 Levanto la cajita y la agito.
--Se puso como loca.
--¡La loca te puede escuchar!--Grita Laura, desde adentro.
 Sara rueda los ojos y abre la puerta para abrirme paso. Su vestido violeta revolotea y me veo obligada a decir que luce bien porque sino en unos años me va a poner la bronca por no haberle dicho nada.
--Tú también te ves adorable.
Frunzo el ceño. "Adorable", no es la palabra clave.
--¿Trajiste los chocolates?--Grita Laura cuando me ve.
Ellie me sonríe mientras le aprieta el vestido por detrás.
--¡Auch!--Grita Laura.
--No te quejes. Es culpa del bebé. Has engordado. ¿No pensaste en eso verdad?--Le digo.
Ella se agita en su vestido de novia y Ellie le grita que no se mueva.
--¡Sólo abróchalo!
--¡Lena, ayúdame!
--Oh, no. A mi me dijeron no más que trajera los chocolates para que ella no se volviera loca. Ahora me marcho.
  Ellie me fulmina con la mirada.
--¡Eres la dama de honor!
--¡La dama de honor tiene prioridad! Y tener prioridad implica tener el derecho de marcharse.
--¿Desde cuando?
--Desde ahora. Adiós.
--¡Si no vienes a abrocharme esta cosa haré tu vida miserable!
 ¿Y que hago yo? Ahí voy a abrocharle el vestido. Me tardó exactamente 24 minutos y Laura se estaba deprimiendo. La cosa más divertida que me ha pasado.
   Cuando salgo de ahí, estoy riéndome de lo lindo.
Lucas está esperando en la sala. Se ve muy guapo con su esmoquin y su pelo peinado por primera vez.
--¿Porqué se tarda tanto? Sólo es un vestido.
Me pongo de puntillas y le doy un beso.
--Lucas es un vestido de novia. Es una pesadilla. Agradece a Dios que no te tocó pasar por eso.
Sonríe.
--¿Y qué dices tú de eso?
--Que no vamos a hablar de esto--Le tomo de la mano y lo jalo hacia la puerta--Ella ya debe de estar lista. Nos vamos a la Iglesia, ya.
  Parece que quiere decirme algo, pero no lo hace. Supongo que tendrá que esperar, porque nos vamos en el mismo auto con tía Mel, mamá y la tía  Kris.
   Cuando llegamos veo a José parado ahí, hablando con su padre y me obligo a acercarme para desearle mis mejores deseos. Me obligo a no agregar que los necesitará.
Pero es muy tentativo.
  --¿Entonces ustedes dos están bien?--Pregunta, mirándo a Lucas, que habla con Ellie mientras ella se agita en su vestido.
--Supongo. ¿Porqué?
Se encoge de hombros.
--Sólo me alegra. Se ve feliz.
Ladeo la cabeza.
--No me vengas con cosas cursis. Ya tengo suficiente por el resto de mi vida.
Agita la cabeza.
--Eres incorregible.
Sonrío, ahora más enserio.
--Yo también me alegro--Trago saliva antes de decir lo siguiente--También soy feliz.
--Y yo que pensaba que nunca te oiría decir eso--Dice, una voz elevándose detrás de mí.
 Lucas tiene las manos en sus bolsillos y me sonríe. Avanzo hacia él despidiéndome de José.
--Olvida que eso alguna vez pasó.
Me toma de la mano mientras entramos a la iglesia y tomamos asiento, esperando.
--¿Porqué siempre tengo que ser yo el romántico?
--¿Disculpa?
--Ya lo oíste. Nunca me dices nada lindo.
  En ese momento exploto de la risa y pellizco una de sus mejillas.
--¡Ay, pobrecito! ¿Estás necesitado de amor?
  Asiente, intentando hacer desaparecer sus sonrisa.
--A ver, ¿Quién lo quiere? ¿Quién lo quiere?--Me acerco y lo beso--¿Te sientes mejor ahora?
--No.
Hecho mis brazos alrededor de su cuello y lo beso de nuevo.
--¿Ahora?
--Casi.
Le doy una palmada en el brazo, mientras me alejo.
--No presiones.
Abre la boca, decepcionado.
--¿Lo ves? Me voy a conseguir otra novia.
Abro mi boca, simulando la suya; Una perfecta O, e intento hacerme la ofendida.
--¡Muy bien, pues! No me hables.
Se acerca con su sonrisa a darme un beso en el cabello pero me alejo.
--No. Ve con tu novia nueva. ¡Has herido mis sentimientos!
Toma de mi cintura, acercándome a él. Y sonrío.
--¿Quieren dejar de lado sus cosas?--Ellie se inclina hacia delante.
Está sentada detrás de nosotros, así que Lucas voltea y le sonríe amigablemente mientras le dice:
--No.
Y me toma de la cara para darme un beso, pero me alejo.
--Muy bien--Le digo--Ya. Te estás pasando.
 ¿Pero qué puedo decir? Él es Lucas; El empieza a hacer cursilerías porque sabe que me molesta. O bien, que me pongo incómoda porque no sé qué decirle.
--Te digo que basta--Apunto, aún con mi sonrisa pegada a la cara.
Me ignora.
--Tú no tienes remedio.
Sonríe en respuesta y me besa la sien.
--Lo sé.
Le doy un empujón en el hombro.
  En ese momento Laura aparece caminando por el pasillo de la iglesia al tiempo en que la música suena así que nos paramos. Ellie sale de su asiento detrás y se va a uno enseguida de el de nosotros, donde le sonríe a un chico con el pelo largo y negro. Y él toma de su mano. Sonrío. Y sonrío de nuevo cuando veo a Laura mirando a su futuro esposo cuando llega a él. Él le toma la mano. Clea, la antigua novia de Lucas, está ahí. No puedo evitar sonreír cuando me doy cuenta de que le sonríe a un chico y le toma de la mano también. No es por los celos... O sí, tal vez un poquito. Pero es más por el hecho de que ahora parece que todo está repentinamente bien... ¡Es Max! Me río por lo bajo cuando descubro que el chico es Max, mi mejor amigo de la infancia que no puedo recordar y el ex novio de Luce. ¡Ella se va a poner tan enojada...! Miro detrás de mí, pero veo que Luce no le presta atención. Está cruzada de brazos hablando a murmullos con un tipo de cabello rizado.
  Me acerco a Lucas y murmuro en su oreja:
--¿Es que todos encontraron su final feliz?
 Me mira extrañado, y cuando señalo a todas las personas, sonríe. Pero antes, cuando ve a su hermana con ese tipo, agrega:
--¿Pero qué está...?
--Déjala. Está intentando ligar.
--Pero...
--Que no. Te va a detestar si le arruinas el ligue.
--Pero él...
--No. Deja tus instintos de hermano de lado por hoy. Se ve feliz.
   Suspira y un minuto después, dice:
--En cuanto a tu pregunta, creo que sí.
Sonrío.
--Y yo que siempre pensé que estaban sobre valorados.
Me da un empujón leve con el hombro y le sonrío. Y me sonríe de vuelta. Y José besa a la novia. Las personas estallan en aplausos, pero yo sigo mirando a Lucas, y él me sostiene la mirada, todo el tiempo.
   Puedo ver la chispa en sus ojos.
Y me doy cuenta que él es lo mejor que ha sido mío.



                                                          Fin 

Mine, capítulo 51.


 Mine, capítulo 51: "Una hermana excepcional".

  --¡Estás aquí!
Lucas sonríe y me abre los brazos. Casi lo tumbo.
--Hola, preciosa... ¿Te pintaste el pelo?
Miro un poco hacia arriba y miro los mechones de pelo castaños que caen.
--¿Te gusta?
--Te ves muy bonita, pero... ¿Porqué?
--Cosas de hermanas.
Me mira unos segundos, y luego parece comprender.
--Pues te ves preciosa.
Le doy un golpe en el brazo y sonrío.
--¡Y tú tienes esa maña de no llamar cuando vienes!
Se inclina para darme un beso.
--Lo siento.
  Cuando se separa, sus ojos brillan.
--Ellie ha salido de Holey.
Abro la boca para absorber aire.
--¿Enserio?
--¿Sabes lo que significa?
Me tomo unos segundos antes de responder, balanceándome hacia atrás y hacia adelante.
--¿Que van a venirse aquí de nuevo?
 Sonríe más y asiente.
Y me vuelve a besar. O al revés: Yo a él.
   Una hora después yo estoy sentada en el sillón de la sala con Lucas acostado, utilizando mis piernas como almohada.
--¿Puedes creerlo?--Le pregunto.
--¿Qué cosa?
--Esto--Apunto, mientras acaricio su frente.
--¿Tú y yo?--Piensa unos segundos--Sí. Creo que sí.
Ladeo la cabeza.
--¿Crees?
--Después de decir esto no te culparé si me llamas cursi, pero cuando te vi... lo supe. Pero luego tu complicaste mucho las cosas y hubo un momento en el que pensé que realmente no terminaríamos así... Está bien. Deja de mirarme así.
   Suelto una carcajada.
--Sí, te pasaste de cursi. Pero fue bonito, hay que admitirlo.
 Hace una mueca y me inclino para besarlo. Pero como no, veinte minutos después el intenta ayudarme, lo que en mi idioma significa joderme:
--¿Ya leíste las cartas?
Ahora yo hago una mueca.
--Me dijiste que al menos lo intentara. Y lo hice. Fin del tema. ¿Tienes hambre?
  Me mira desde abajo y deja pasar lo último.
--¿Y qué decían las cartas?
Muevo la cabeza, impaciente.
--Eso, Lucas; Abre más las heridas. Ándale.
 Sus cejas se juntan.
--Lo siento. ¿Fue tan malo?
--Sí. Aunque, pensándolo mejor, lo peor pasó después: Fui al hospital a verlo y tuvimos una pequeña conversación dónde me dejó las cosas claras.
  El espera.
Levanto una ceja.
--¿En verdad necesito decirte como terminó?
--Lo siento. En verdad que sí.
Me encojo de hombros.
--Yo también.
--¿Qué vas a hacer con las cartas?--Dice después de unos segundos.
Suspiro y acaricio su frente con la punta de mis dedos.
--Tengo que librarme de ellas. Entonces podré respirar.
--¿Es lo que realmente quieres?
--Sí.
Sonríe.
--Entonces levántate.



--¿A dónde vamos?--Pregunto mientras él entrelaza sus dedos con los míos.
Él tiene mi caja llena de cartas bajo el brazo y me jala hacia el muelle.
--Vamos.
--¿Lucas? ¿Para qué demonios me traes al muelle?
--No te quejes. Ven.
  Me guía hasta que quedamos al borde. Miro hacia el agua cristalina.
--Muy bien. Estamos en el muelle. ¿Ahora?
Abre la caja y me da las cartas.
--Arrojalas.
Me quedo quieta por unos segundos.
--¿Que tu quieres que yo haga qué?
Me da un beso en la cabeza.
--Tíralas.
 Así que lo hago.
Cuando veo todas las cartas hechas bola en el agua, respiro hondo.
Y sonrío.




      Hoy es el funeral de mi padre. Significa que me visto con un vestido liso y negro que mi mamá me ha comprado el día anterior. Ella también tiene un vestido negro, el pelo recogido y unas perlas en su cuello. Algunas personas de mi familia como Sara, Laura, y la tía Mel están esperando por nosotras abajo, también vestidas de negro. Ésas personas que sienten el respeto antiguo por mi padre, quienes llegaron a conocerlo.   Miro a mi madre. Está haciéndome el peinado. Y no hablamos. Yo porque no tengo nada qué decir y ella porque está enojada conmigo por no sentir la muerte de mi padre.
   Sin embargo lo he intentado; Intenté buscar en mi cerebro la respuesta de qué siento por él. De por qué no estoy llorando. Llegué a la conclusión tiempo después: En verdad no lo conocí. Nunca supe quién era. Y me pregunto si mi madre lo hizo en el interior, en algún momento.
   Pero no es tiempo para preguntar.
Ella me pone un collar con un ángel en el cuello y yo pienso que parece que me preocupo mucho por estar bonita para el funeral. Como si yo hubiera sentido respeto por él. Mi primer impulso es quitármelo, pero no quiero cachar otra pelea. Ella me mira a través  del espejo, como si se hubiera dado cuenta.
   Oliver dijo que llevaría a Cariba al funeral sólo por un rato, me preguntó si podía llevármela a algún lado después, ya que él sabe muy bien que me marcharé tan pronto como pueda.
 --Es tiempo--Mamá dice.
"Por supuesto que sí", pienso.
Sólo espero que no se enoje mucho conmigo cuando me marche. Es una lástima que Lucas aún no esté aquí; Están arreglando unas cosas de la mudanza, y con el doctor de Ellie que vive en esta misma cuidad. Vendrán  es dos semanas. Sin embargo él me ha llamado hoy. Y cómo es muy paranoico sé que me llamará en una hora y media, más o menos.
   Cuando llegamos puedo distinguir a Scarlet sosteniendo a Cariba de los hombros mientras Oliver sostiene una de sus manos. Y ella está llorando. De nuevo. Sólo que esta vez son lágrimas silenciosas que corren por su rostro. Dios, me ponen jodidamente deprimida. Sin embargo me deprimo más aún cuando veo a las personas que conocían a mi padre. Todos sus viejos amigos, por increíble que parezca y sus familiares. Me refiero a tíos y tías y primos que no he visto en una eternidad. Como esa chica alta y morena que creo que se llama Sissy. Es una de mis primas, si no la estoy confundiendo. Pero para mí es un recuerdo lejano. Para mí no es real. No siento que sean mi familia. Es cómo si alguien me lo hubiera dicho y yo no tuviera idea; Son mi familia pero no tengo ni idea de quienes son. Lo peor del caso es que lo puedo ver todo; El árbol genealógico de mierda en mi cabeza: Mis tíos que no son mis tíos casados con sus mujeres, mis primas y primos que no son mis primos pero que me saludan cuando me ven, y los primos de esos primos, que vendrían siendo mis medios hermanos. Mi padre, esa mujer que no conocí; Oliver, Cariba. Y enseguida de Oliver Scarlet.
   Y luego estoy yo, en el medio del funeral de mi padre. La que sobra. El error.
Es una mierda. Así que me acerco a Oliver y le digo que me marcho. El suspira y le pregunta a Cariba si quiere ir conmigo. Y asiente.
Oliver me sonríe, feliz, por un momento y toma uno de mis mechones de pelo.
--Quién diría que serías una hermana excepcional.
Sonríe.
--Te queda muy bien--Coincide Scarlet.
--Gracias--Susurro, mientras me marcho.
  En verdad espero si estar haciendo las cosas bien.
--¡Lena!--Susurra mi mamá, pero en verdad es un grito. Todos la voltean a ver. Y me ven a mí, sosteniendo la mano de Cariba, marchándome del lugar.
  Ahora sí no me importa cachar una pelea.
Llamo a Luce para que venga a recogernos mientras me marcho a toda prisa.
--Está bien--Responde--Pero si no me dices porqué demonios te estás marchando del funeral de tu padre... Si no me dices porqué no me dijiste que tu padre se había muerto... Entonces te botaré, Lena. Enserio. Ya estoy cansada de que juegues a "Hay que esconderle cosas a tu mejor amiga".
 Accedo.
Y cuando cuelgo el celular, miro a Cariba, que me mira con cara de gatito abandonado.
--¿Porqué no estás llorando?--Susurra.
Me agacho, aún cuando sé que es probable que no pueda levantarme después con estos tacones que traigo.
--Escucha; Las cosas son diferentes. Tu tienes un recuerdo diferente de él del que yo tengo. Y no es malo--Miento--Pero son cosas que pasan.
--Oliver tampoco lloró--Apunta.
  Parpadeo.
--¿Qué les hizo?--Murmura.
--Él... fue... Fue una persona difícil.
Casi ni sé lo que le estoy diciendo. Aunque si lo pienso un poquito, fue muy acertado.
  Pero entonces la respuesta viene a mí. Choca contra mí, mejor dicho: No fui su única. Había muchas personas en su vida y me había olvidado a mí.
  Ese fue el problema: No hubo espacio para mí porque él ya tenía otros hijos.
Pero no estoy en condiciones de reprocharlo, porque ahora que ella está junto a mí, no desearía que ella no existiera.
 Y entonces otra cosa choca contra mí. Esto se está poniendo interesante.
Me doy cuenta de que me pasó lo mismo con Lucas que con Cariba; Dije no, pero una vez que estaban enfrente de mí, no pude dejarlo ir.
 ¿Significa que tengo que dejar de tener tantas reglas para mí misma? ¿De prohibirme tantas cosas?
Sí. La respuesta es sí.
La respuesta siempre ha sido sí, carajo.
   Se me olvida que la niña está enfrente de mí hasta que jala el tirante de mi vestido para llamarme la atención.
--Él siempre hablaba de ti.
Me quedo quieta un segundo.
--¿Y qué te dijo, corazón?
¿Y desde cuando yo le estaba llamando Corazón?
--Dijo que era muy bonita, como tú. Me prometió que algún día me llevaría a conocerte, pero tu nunca respondiste. ¿Porqué no respondiste?
  Se veía aún más destrozada.
--Porque era estúpida. Y no te voy a mentir; sigo siendolo. Meto la pata todo el tiempo. Y lo siento. Lo siento, Cariba. Pero las cosas ahora son diferentes. ¿De acuerdo?
  No me responde.
Diablos.
--Te quiero--Murmuro. Como si de pronto yo pudiera arreglarlo todo con esa--¿Ves? Me pinté el pelo. Porque te quiero.
Ella asiente, limpiando sus lágrimas y sonríe.
Por Dios, que ya deje de llorar. Me deprime.
--Yo también. Te ves muy guapa.
  Y la niña nunca deja de ser un amor con patas.
Me abraza, justo en el momento en que el auto de Luce llega y se estaciona enseguida de nosotras y de que mi madre sale y me llama por mi nombre, con tono de "Te voy a matar", así que me separo de Cariba unos centímetros de su cara para susurrar:
--Corre.
--¡Dios! ¡Te pintaste el pelo!--Grita Luce mientras ayudo a Cariba entrar al auto.


-Sthep Stronger.
  Pondré de corrido el capítulo final.

martes, 27 de noviembre de 2012

Mine, capítulo 50.


Mine. Capítulo 50; "Polvo".


--No puedo creer que tengas una hermana y no me lo hayas dicho.
   Luce se cruza de brazos y voltea hacia Cariba, sacudiendo su pelo largo y oscuro.
--¡Hola, cariño! ¡Soy tu tía Luce!
 Cariba se esconde detrás de mi asiento mientras sonríe tímidamente. Ella hizo casi exactamente lo mismo cuando conoció a Lucas hace dos días. Después, cuando tuvo la oportunidad, corrió a esconderse en los juegos del MacDonal's y yo pude hablar con él. Una larga. Larga. Muy. Larga. Conversación. ¡Nos pusimos tan cursis y lloramos tanto! Dios, no quisiera pasar por eso de nuevo, por más bonito que fue; Tenía las mejillas rojas y no podía hablar de tanto que estaba llorando... En el MacDonald's. ¿Cómo demonios te vas a llorar al MacDonald's?
--No le hagas caso, está loca--Le sonrío.
Cariba se ríe, mientras juguetea con mi cabello desde atrás incluso cuando estoy manejando.
--¡No le hables así a la niña de mí!
  Freno el auto enfrente de la casa de Oliver y abro la puerta mientras veo a Scarlet, tomada de la mano de Oliver, abrir la puerta a la espera de la niña.
No le contesto a Luce, en cambio tomo la mano de la niña y la conduzco dentro. Luce prefiere quedarse en el carro porque estamos a principios de diciembre y hace un frío que pela. No la culpo.
  Cuando llego a la entrada, Oliver le pregunta si se divirtió, ella asiente y me mira. Me pongo en cuclillas para estar más o menos a su altura.
--¿Vendrás mañana?
Hago una mueca.
--Mañana no voy a poder venir por ti, guapa. Tengo un reporte que terminar de la escuela y no tendré el carro. Pero si quieres puedes ir a mi casa, seguro que no tardo mucho en ese trabajo. ¿Qué dices?
  Ella asiente, feliz.
--Entonces pregúntale a tu hermano.
  Cariba lo mira suplicante y Scarlet ríe.
Ella me pregunta si quiero entrar a tomar algo mientras Oliver le dice a Cariba que lo pensará. Y Cariba pone cara de perrito; Ojos brillantes y enormes y esa expresión de "Ámame". Y ni quién se resista.
  Oliver me mira, buscando mi aprobación.
  A veces, cuando él hace esto para confirmar que está en verdad bien conmigo y que no estoy fingiendo, pienso que parecemos como una ex pareja de casados: Tenemos que educar a una niña y no tenemos ni idea de cómo hacerlo de la manera correcta.
   Su rostro resplandece.
Cuando me marcho, pienso que no estoy segura de querer a Cariba en la misma habitación que mi madre, a pesar de que las cosas están bien de nuevo entre nosotras. Es sólo que... no sé.
  No parece correcto.
Pero, ¿Qué sabré yo?


   Cuando despierto el día siguiente en mi cama, recuerdo que es domingo y que tengo que terminar el ensayo. Así que me siento frente a la computadora y escribo, hasta que a las diez de la mañana mi mamá toca mi puerta diciéndome que la familia está aquí y que vaya a saludar. Con un bostezo me levanto y cuando bajo veo ahí a todos. A todos. Quiero decir que por supuesto que no falta Laura toqueteando su barrigita y sonriendo como si su vida dependiera de ellos, tampoco me refiero a que Sara no está allí intercambiando cursilerías con su novio, me refiero más bien a que Lucas, con toda su familia, están en mi sala.
   Me quedo parada en el final de las escaleras y me pregunto porqué no cambié mi pijama con estampados de gatitos arriba. ¡O de perdida, porqué no cepillé mi cabello!
  Pero él me mira, como si tuviera mi maquillaje puesto y mi ropa más bonita. Ése maldito cursi que tanto amo.
  Empiezo a sentir cosas es el estómago. Y no es por el hambre (Que además, tengo hambre, pero no es por eso)
--Hola--Saludo, atónita aún.
--¿Vaya sorpresa, no?--Mamá me da un beso de buenos días en la mejilla y me pone un plato de cereal en las manos--Vete a poner algo decente.
  Sonrío y dejo el plato en una mesita.
   Los padres de Ellie y Lucas me saludan felices y todos empiezan a hablar a la vez mientras yo observo todo: Ellie cepillando el cabello de su hermanita Jessie con los dedos mientras sus padres me dicen que están aquí para pasar el fin de semana. Veo en sus ojos que no mencionan nada porque saben que soy la única que sabe sobre Ellie. Y ella me mira con mirada cómplice, también. Lucas se pone a mi lado y me toma de la mano.
  El timbre suena, las personas charlan,  pero casi ni me doy cuenta.
--¡Lena, te buscan!
Despierto. Miro hacia la puerta. Ahí está parado Oliver, frente a mamá,  un tanto incómodo junto con Cariba...
  Cariba.
Suelto la mano de Lucas mientras doy unos pasos al frente, lo que no sirve de nada porque ella ya está viniendo hacia mí.
--¿Pero qué te hiciste?
   Ella toquetea su cabeza.
Su pelo largo y liso ha sido cortado. Eso no es lo grave ni de cerca; Su pelo está a la altura de la barbilla y aún así parece... quemado. Como si lo hubieran cortado por esa razón pero no podían dejarle el cabello tan corto así que dejaron algunas partes quemadas.
  Ella no me dice nada, así que miro a Oliver.
--Larga historia.
Y eso significa "No pienso decírtelo en frente de tu familia". Casi ni me acuerdo de ellos en ese punto. Le sonrío a Cariba y señalo a Jessie, quién está mirándola.
--Ve con ella, ¿De acuerdo? Es una amiga.
  Dicho esto me doy la vuelta y salgo y cierro la puerta detrás de mi mientras oigo cómo Laura le dice a Cariba que es muy bonita y esas cosas.
--¿Qué pasó?
--Ella tomó la plancha de cabello de Scarlet, sola, e intentó hacerse unos rizos... O al menos eso le dijo a Scarlett. Dijo que..
 Carraspea.
--¿Qué?
--Dijo que quería parecerse a tí.
--¿Qué?
Suspira.
--Bueno, no es tonta. Sabe que eres su media hermana y no su "hermana" con todas las de la ley. Y ella odia eso. Está intentando unirse más a ti.
--Pero...
--Escucha, sólo no le comentes del cabello, ¿De acuerdo? Está demasiado avergonzada.
  Asiento, mientras miro por la ventana.


     Resulta que no dejan de pasar cosas; Mi madre se sienta en la cama al día siguiente y el peso de su cuerpo hace que se hunda y que la cama cruja. Está oscuro. Debe de ser de madrugada.
--Lena, despierta.
Levanto la cabeza, intentando abrir los ojos.
--¿Humm?
--Cariño, lo siento.
--¿Qué? ¿Porqué?
  Hubiera dicho algo divertido o tonto, pero a estas horas de la mañana mi cerebro no procesa.
--Me llamaron del hospital...
 Su voz se quiebra.
--Tu padre murió.
 Me quedo callada un minuto antes de hablar.
--Está bien. ¿Qué hora son?
--Pasadas las tres.
--Bueno, es tarde mamá. O muy temprano, como sea. Mañana necesito ir a la escuela. Buenas noches.
   Se queda ahí parada, completamente desconcertada. Pero sabe que si peleamos puede que en verdad esta vez no logremos salir vivas, ninguna de las dos.
--Perdonar es la clave, Lena.
 Y luego se marcha.
Pero yo no necesito perdonarlo. Yo necesito que se desvanezca.



Cariba llora. Pero a mares. En verdad. Su pequeña cara está roja y tiene los ojos hinchados, se ve tan mal que me pregunto cómo es que a mi padre se le ocurre morirse. Aunque ahora que lo pienso es estúpido pensar eso.
  Cuando Cariba me mira llegar deja los brazos de Scarlet, corre a abrazarme las piernas y a hundir su cara en ellas. Lo peor tal vez es que no sólo llora; Está gritando. Está en pánico.
 Rápidamente me agacho y la abrazo. Scarlet aparece de la cocina con dos tazas de algo humeante con cara preocupada. Pero parece... Dios. Nunca he visto a una persona tan exhausta en mi vida entera.
--¿Dónde está Oliver?
Scarlet suspira.
--Está en el hospital. ¿Quieres café?
Asiento; No puedo pensar bien cuando son las siete de la mañana y no he comido algo. Pero de cualquier manera no me atrevo a moverme, por la niña.
 Scarlet se deja caer en la silla y mira a Cariba en mis brazos. Parece hecha polvo.
Me giro hacia Cariba.
--Cariba, cariño... ¿Ya comiste?
  Mira que sensible soy, mierda. ¿Cómo voy a decirle eso? ¡Se le murió su papá! ¡Uno que ella sí amaba!
Ella intenta dejar de llorar, respirando fuerte y parpadeando, con la destrozada por la tristeza. Niega.
--¿Quieres desayunar? ¿Quieres que te lleve a alguna parte?
Niega de otra vez y empieza a llorar de nuevo. Scarlet deja caer la cabeza en sus manos, completamente cansada y hecha polvo. Le digo que se vaya a dormir y que yo me quedaré con la niña. Ella acepta y me dice que tome lo que quiera de la cocina si tengo hambre.
   Media hora después me doy cuenta de porqué ella está tan exhausta; Cariba no deja de llorar. Y es deprimente y cansado. Me arrancaría la cabeza si pudiera.
  Ella deja de llorar un poco después, y yo, exhausta, dejo caer la cabeza hacia atrás, golpeándome con el sillón. Luce me envía un mensaje preguntándome donde estoy. Debí saber que no sólo iba a perder la primera hora. Cuando estoy a punto de contestarle Oliver entra por la puerta. Se ve incluso peor que Scarlet. En verdad. Él suspira cuando me ve ahí, aliviado.
--¿Cómo van las cosas?--Susurro.
Se deja caer en una silla y toma el café helado que no pude tomar.
--Mal. Pero al menos al fin se durmió--Dice, mirando a Cariba dormida a mi lado del sillón, con las piernas sobre las mías y sus manos en mi estómago.
Él se levanta y la toma en brazos. Desaparece en una de las habitaciones.
--Te ves horrible.--Le digo cuando vuelve.
Sonríe, burlón.
--Mira quién lo dice, pulgosa.
Le saco la lengua. Va a la cocina y lo sigo.
--¿Entonces? ¿En qué puedo ayudarte? ¿Quieres que me quede con la niña? Scarlet está cansada, no creo que pueda hacerlo ella sola. Yo podría...
  Niega con la cabeza mientras saca una taza.
--No. Tú tienes otras responsabilidades que cumplir. Si te vas ahora todavía alcanzas el resto de tus clases.
--Pero...
--Tienes 16; Tienes que estudiar.
--Pero Cariba...
--Ella estará bien.
--Pero...
--Lena. Estoy intentando hacer lo correcto aquí. Ahora vete, pulgosa.
      Así que me voy.
Cuando salgo de la escuela voy directo a una farmacia y compro un tinte de pelo color chocolate. Más o menos del tipo de color de Cariba. ¿Para qué hacerse rizos, si yo puedo pintármelo? Mi mamá me ayuda a hacerlo. Me hecha la bronca cuando se lo digo, pero cuando le cuento lo del pelo de Cariba no dice nada  y me ayuda. Pienso en plancharlo. Mi madre me dice que no tengo que llegar tan al límite. No le hago caso.
  Si Cariba piensa que así ella estará mejor, entonces vale la pena intentarlo.
Tiene que haber algo que le suba el ánimo en ésta época.


--¿Cómo te sientes al respecto?
  Acomodo mi celular y volteo a ver por la ventana.
--Vamos, Lucas. Suenas como un psicólogo.
--Dime.
--No siento nada. En absoluto. O al menos no por él. Lo que me preocupa es Cariba: Está destrozada. Y Oliver y Scarlet también están cansados. Todos por aquí estamos hechos polvo.
  Hace una pausa.
--¿Tu también?
Asiento, aunque él no puede verme.
--Desearía que estuvieras aquí.
Suspira.
--Yo también.
--¿Vendrás el próximo fin de semana?
--No lo sé. En Holey están pensando que Ellie está avanzando mucho y a lo mejor le dan un descanso fuera.  No me gustaría perdérmelo.
--Entiendo.
Hacemos una pausa.
--Algún día regresaremos, Lena. Y estaremos juntos. Lo prometo.
Sonrío.
--Te creo.


-Sthep S.
PD: LES PROMETO QUE PRONTO SE ACABA! Ya sé que me pasé con el número :/

martes, 13 de noviembre de 2012

Mine, capítulo 49.


Mine, capítulo 49. "Holey".


--¿Qué me estás diciendo?--Le pregunto a Ellie mientras ella se sienta en el sillón y me hace espacio para que me siente con ella. Pero me quedo ahí parada--Escucha, Ellie, esto es ridículo. No puedo creer que él te ha enviado a hablar conmigo en su nombre.
  Ella agita la cabeza.
--No. Él no sabe que estoy aquí. Piensa que sigo en Holey.
Me inclino.
--¿En donde?
--En Holey. Es un centro... Te lo explicaré, ¿Si? Siéntate.
  Me siento enseguida de ella y cruzo mis piernas. Y espero.
--Lucas no sabe que estoy aquí. Les pedí a mis padres que no le dijeran que me dieron un descanso en Holey. Probablemente él ahora está encerrado en su cuarto casi cortándose las venas.
--¿Qué?
--No tengo idea que le hiciste, pero ahora está destrozado sin ti.
--¡Venga ya! ¡Fue él quién rompió conmigo!
--¡Pero fue por mí!
 Tengo que parpadear varias veces para que me llegue.
--¿Por tí? ¿Le dijiste que rompiera conmigo? Pensé...Pensé que eras mi amiga.
Ella agita la cabeza, molesta.
--Eres una cabezotas, Lena. Enserio. Yo no le dije que rompiera contigo, tonta, nunca podría pedirle eso.
--¿Entonces?
 Suspira.
--Él terminó contigo porque yo necesitaba ir a Holey.
--¿Pero qué es Holey? ¿De qué me hablas?
--¡Cállate Lena! Déjame explicarte.
--Muy bien.
Me cruzo de brazos y espero.
  Ellie suspira, muy cansada.
--Tú nunca preguntaste--Repone--Nunca nos preguntaste porqué nos mudábamos tanto, y en cierta parte fue un alivio, pero ahora necesito que me lo preguntes.
 Hago una pausa, y se lo pregunto.
--Mi familia se mudaba tanto por mí. No por negocios, si no por mí. Lena, estoy enferma. Lo he estado desde que tenía doce. Se llama TDC. ¿Conoces el término?
Niego.
--Trastorno Dismórfico Corporal.
Y aún así me suena a chino.
--Es un trastorno mental. Es cuando las personas se preocupan mucho por su imagen. De una forma enferma y retorcida, créeme. Desarrollé una Trastorno cuando tenía doce años, con respecto al maquillaje. Era imposible estar un momento sin esa cosa puesta en mi cara, y entraba en pánico cuando no. Me sentía... como si estuviera expuesta--Hace una pausa-- Así que nos mudamos a Europa porque ahí había una clínica que podía ayúdame...
   Al ver mi cara, ella se detiene.
--¿Quieres preguntarme algo? ¿Entiendes hasta este punto?
--¿Tienes un Trastorno estético?
--Bueno, sí. Pero tú lo haces sonar como si fuera una modelo o algo. Es un TDC. Es grave. No es como si quisiera proteger a mi ego; Es real.
  Parpadeo y agito mi cabeza hasta que me llega.
--¿Y cuanto tiempo te quedaste ahí, en esa clínica?
-- Me quedé en esa clínica mucho tiempo. Quiero decir, salí y un mes después mi familia se mudó aquí. Tengo 16 ahora. Haz las cuentas.
--¿Entonces no te curaste?
Niega.
--No lo entiendes. Nosotros no nos curamos; Es como la anorexia. Sólo continuas.
Hago una pausa.
--¿Entonces, caíste de nuevo?
Asiente.
--Es por eso que nos mudamos a otra cuidad para que yo asista de nuevo a una clínica que ofrece ayuda a personas como nosotros. Holey.
  Niego con la cabeza y saco mis pies del sillón.
--¿Porqué me cuentas esto?
--Porque es la razón por la cuál Lucas te dejó. No es porque no te quiera.
--¿Y porqué no me lo dijo él, demonios?
--Porque yo no quería. Lena, nadie sabe que nos mudamos porque tenía que ir a Holey. Tu familia piensa que nos mudamos por el trabajo de mis padres--Hace una pausa--Debiste ver tu cara cuando te dije que mi problema era con el maquillaje. Me avergüenza un poco, ¿Sí? No es un delito. Le pedí a Lucas que no te dijera nada al respecto. Y él no podía decirlo, y eso lo mataba. Así que... rompió contigo. Dios, me sentí tan culpable cuando me lo dijo.
  Ella pone sus dos manos en sus mejillas y niega, como una niña pequeña.
Me quedo callada.
--Dios. ¿Quieres café? Yo necesito café. Iré a hacer café ahora mismo.
Me levanto negando con la cabeza, gracias a Dios que Ellie no me sigue hasta la cocina.
Cuando vuelvo con dos tazas de café y me siento a su lado, pregunto:
--Muy bien. Tengo mi café, ahora sí; ¿Qué exactamente esperas que haga con la información que me acabas de dar?
--¡Habla con él! Él esta total y completamente fuera de sí. Aunque esté yo encerrada en Holey no significa que no me de cuenta. Mamá está preocupada. Y Jessie, Dios mío, está asustada. Piensa que él no la quiere o algo. No sé, no le puse mucha atención a mi madre cuando me lo dijo.
  Pero niego con la cabeza.
¡Dios, se supone que él me tiene que hablar a mi, no al revés!
--¿Y? ¿Qué le voy a decir? "Oye, sé que estás destrozado, hay que volver juntos. No te preocupes que las relaciones a larga distancia funcionan de maravilla para mí" ?
  Ellie toma un cojín y me golpea.
--¡No me importa, carajo! Sólo arreglalo, Lena. Vamos, ¿Me vas a decir que has estado muy bien sin él?
  Me quedo callada.
--Muy bien--Continúa--Entonces es tiempo de que te tragues ese orgullo y le hables por teléfono... Pero mañana. No quiero que me cache estando fuera de Holey--Me abraza rápido y se para--Me tengo que ir. Sólo me dieron un día y necesito conducir varias horas para estar con mi familia.
   Y desconcertada, lo único que soy capaz de decirle es:
--¿Quieres algo para el camino?


Esa tarde me quedo viendo el teléfono cerca de una hora hasta que decido que es tiempo de llamarle. Así que hago lo que Ellie me dijo: Me trago mi orgullo y le marco. Pero no contesta. Y le marco de nuevo, pero nada.
  ¿Y si no quiere hablar conmigo?
Ya, eso no tiene sentido. ¿Porqué no querría hablar conmigo si está ta destrozado como Ellie dice? ¿Y si Ellie mentía? No, ella no me confesaría lo de su TDC, o lo que sea, para nada. ¿Verdad? ¿Estaba mintiendo? No, que es estúpido... Ay, Dios, que estoy divagando.
  De cualquier manera, decido esperar hasta mañana (Como en un principio Ellie me dijo) , así que me lavo los dientes, me pongo mi pijama y miro el techo hasta que me quedo dormida.


Él no me llama al día siguiente. Y no lo hace al día siguiente a ese. Lo hace el tercer día, después de 20 llamadas mías. No es que las estuviera contando, ni nada.
 No sé ni siquiera porqué estoy tan asustada.
Pero no puedo quedarme en casa todo el día. Me pongo mi bufada alrededor del cuello y me abrocho el botón superior de mi saco negro bajando las escaleras de la entrada porque voy a recoger a Cariba.
  Entonces lo veo: Vestido con sus jeans de siempre y el pelo desordenado.
Lucas está parado en mi patio delantero. Me detengo lentamente y lo miro, poniendo un pelo detrás de mi oreja. Y aguanto esa necesidad de ir a besarlo.
--¿Qué haces aquí?
Parece confundido.
--Tú... Tu me llamaste.
--Bueno, sí. Lo hice. ¿Porqué no me contestaste en vez de venir a otra cuidad, Lucas?
--Es que Ellie habló conmigo.
Me quedo callada unos segundos.
--Sí. También habló conmigo.
Sonríe débilmente.
--Entonces necesitamos hablar. ¿ Vas a alguna parte?
Me mira de arriba a abajo.
--Bueno, iba a ir por mi hermana.
--¿Tu hermana?
Levanta una ceja, escéptico.
--Sí, bueno, te perdiste unas cosas mientras estuviste fuera.
Su cara cambia. Mierda, mira que bien lo he hecho.
--Me gustaría ponerme al tanto.
Dudo antes de decir:
--¿Quieres acompañarme? La llevaré al McDonald's, y podremos hablar mientras ella juega. ¿Te suena bien? ¿O tienes que irte? Tu hermana se fue en cuento llegó.
--Seguro, será encantador conocerla. ¿Desde cuando se están viendo?
--Desde hace unas semanas.
  Antes de saber lo que estoy haciendo, doy un paso enfrente y lo rodeo con mis brazos. E inmediatamente me abraza de vuelta y me levanta unos centímetros del piso.
--Te extrañé--Murmuro.
--Yo más.
Esta vez no lo detengo cuando me empieza a decir cosas cursis. Esta vez sólo me limito a dejar que el calor llegue a cada parte de mi ser, llenando mi corazón.

--Sthep S.
 No lo había publicado como se debe cada martes temprano porque lo acabo de terminar, porque la flojera siempre me gana... Pero aquí está :D (Y eso significa que pecaré de pereza y haré el sig. cap hasta el próximo lunes)