Fade. Capítulo 7.
La libreta. Página 7:
A veces nuestra gran debilidad es también nuestra mayor fortaleza.
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Observo cómo Sophie mete todo el contenido de su bolsita de baño en una bolsa mientras intento leer un libro.
Ella mete las latas en la bolsa y los cosméticos.
Frunce el ceño.
Dejo que ella empiece a hablar sobre las miles de manera que sabe que mi pelo quedará más brillante y sedoso, mientras yo me giro a Cora, quién ve un anime-dorama-cosa en su laptop. Le pregunto una vez más si quiere venir. Y una vez más, ella sacude su cabeza en negación.
Es una de las cosas por la cual ella se parece a mí; Está feliz con la soledad. No le importa. Sophie es otra cosa. Ella no nos habla a menos que en verdad no tenga absolutamente nada qué hacer.
Dejo el libro en mi cama y me levanto. Cinco minutos después estamos caminando lado a lado hacia la habitación de Marina, que está casi al otro lado. Supongo que tiene que ver con que son mayores que nosotras.
Ayer, no pensé que diría esto, pero estoy feliz que Sophie venga conmigo.
Porque tengo un plan. Es el único. No tengo un plan B, así que tiene que funcionar.
Ella asiente distraída en su celular.
Sophie me mira.
Pero no tengo qué contestar, porque entonces ya estamos en la puerta de Marina. Toco la puerta y segundos después Kate sale. Sonríe y nos deja pasar.
Aquí es cuando dejo que Sophie entre primero y yo rápido deslizo la pequeña libreta y lápiz bajo una maceta enorme.
Impecable.
Media hora después, ellas están en pijamas divirtiéndose y riéndose con historias que cuentan (excepto An, que tiene los audífonos puestos y nos ignora categóricamente). Yo me excuso para ir al baño, y al salir de la habitación con mi pequeña pijama de short y top puesta, me agacho y disimuladamente tomo la cámara de Sophie. La escondo en la maseta al lado de la puerta. Espero unos segundos. Me vuelvo y la abro, asomando la cabeza a la habitación.
Sophie se vuelve hacia a mí.
Asiento, recordando a la chica con ella el día anterior.
Ella asiente y se levanta, aún mirándome. De hecho todas las miradas están puestas en mí. A excepción de An. Qué se puede hacer.
Sophie sale y yo cierro la puerta tras ella, dirigiéndome hacia el pasillo del baño. Cuando veo que está fuera de vista, me deslizo hacia la maceta. Debajo tomo el cuaderno y la pluma.
Mi letra es cursiva y delgada, así que me toma un minuto hacer la frase con letra gorda y grande. Ha salido muy bien, a decir verdad:
Sé sobre Serena y Cassidy.
Tal vez esto es estúpido. Tal vez este plan es estúpido, tal vez ni siquiera vean el papel, tal vez lo hacen y de alguna manera saben que soy yo, tal vez se lo tragan pero no dicen qué pasó con ellas dos y entonces no tendré nada.
Pero supongo que prefiero saltar y caer a no haber saltado nunca.
Tal vez.
Mi respiración sale temblorosamente de entre mis labios y me levanto aún con la nota en una mano, tomando la cámara de la maceta y agachándome frente a otra, en la esquina del otro pasillo. La prendo y la acomodo entre las ramas, apuntando a la puerta y ocultándolo a la vista para que nadie lo vea.
Aprecio el bonito diseño de la cama, pensando en que mis padres con dificultad me permitían el celular.
Un dolor se instala en mi pecho y lo desecho para ponerme a hacer mi trabajo. Es entonces cuando me acerco sigilosamente y dejo el papel frente a la puerta. Y entonces de la nada golpeo la puerta con el pie causando un sonido de un golpe sordo.
Me deslizo hacia el pasillo de la maceta con la cámara de Sophie y me escondo detrás de la pared.
Y espero.
Al principio, nada.
Así que espero unos segundos más.
Dejo que mi respiración salga suavemente por mi boca mientras de despego me la pared con decepción. En eso, oigo la puerta abrirse.
Escucho algunos pasos, y luego silencio.
“Descubrieron la cámara”, me grito mentalmente con pánico, “¡Vieron la cámara!”.
Ella no dice nada.
Todos necesitamos a alguien que nos haga detenernos en nuestras vías y pensar. Supongo que para An, Kate interpreta ese papel. Creo que estoy feliz de ello, porque me abruma la cantidad de malas palabras que ella puede soltar. Y no me ayudaría el hecho de que despertara a todo el mundo.
Oigo la puerta chirriar y pasos.
¿Qué? ¿No vieron el papel? ¿Qué no miran abajo?
Estoy furiosa por unos segundos, hasta que oigo la voz temblorosa de Marina:
An bufa.
Entonces, silencio.
Un silencio embriagador que se extiende por el aire, haciendo que me impaciente.
Por favor, Marina, por favor.
Y entonces An rompe el silencio de la única manera en que sabe cómo hacerlo:
Marina hace un ruidito ahogado con su garganta.
Entonces oigo la puerta abrirse y a alguien entrar al cuarto. An, supongo.
Pero ella sigue ahí. Lo compruebo cuando escucho su voz.
Entonces alguien sale de la habitación. Marina.
Las teclas empiezan a sonar.
Después de unos segundos, la voz de An se eleva sobre el silencio.
Hace una pausa.
Otra pausa.
Ella cierra el teléfono en un movimiento rápido.
Alguien suspira profundo.
Es ahí cuando yo salgo de mi escondite y sonrío.
El aire se vuelve frío y ellas dejan de respirar, inmovilizadas en sus lugares por unos momentos. Yo aprecio su agonía en silencio: La manera en que Marina se abraza a sí misma, cómo Kate está recargada contra la pared con cansancio y como An aprieta su celular en una mano.
Varias emociones cruzan por sus ojos hasta terminar en el vacío. En la confusión.
El fuego de An quema el hielo alrededor y me apunta con un dedo, diciendo:
Parpadeo ante el insulto, pero no retrocedo.
Kate y Marina reaccionan, finalmente.
Marina se ve extrañamente confundida. Siento un poco de lástima por ella.
Parpadeo de nuevo y frunzo el ceño.
Qué mala.
An deja salir una risa ácida.
Me encojo de hombros.
Camino hacia la maseta y saco la pequeña cámara rosada de su escondite. Ellas miran con incredulidad el artefacto cuando yo le pongo pausa y sonrío.
Bajo la cámara y las miro.
Kate habla:
Asiento.
Marina ríe agriamente y dice:
Más de lo que alguna vez ella podría saber.
La miro a los ojos y veo la furia en ellos. Kate aprieta su agarre.
Me pregunto qué tanto tiene que ver Álex en este asunto, pero supongo que estoy a punto de saberlo.
Marina se acerca a An y a Kate, aún con los brazos alrededor de sí misma. Entonces, a pesar de los insultos y el mal humor, An la toma del brazo y la acerca a ella, mirándola con una chispa protectora.
Es ahí cuando me doy cuenta de a lo se refería Marina cuando la conocí: An está a cargo, porque ella es la más protectora de las tres. A pesar de toda la palabrería, el punto débil de An, son ellas.
Haría cualquier cosa para protegerlas.
An levanta las cejas.
An abre la boca pero Kate la corta y habla:
La mirada de An vuela a la mía con verdadero odio.
Hay un momento de silencio.
¿Isabel, manipuladora? ¡Siguiente chiste! No pueden hablar enserio. ¿Isabel? ¡Vamos!
Kate mira a An, porque sé que ella tiene la última palabra, al final.
Es ahí cuando me doy cuenta de que he ganado.
Ellas se miran entre sí, y luego a mí.
Creo que, en otras circunstancias, podríamos llegar a ser amigas.
Hay otra pausa, y entonces Marina habla, deslizándose por la pared hasta quedar sentada en el suelo. Kate sigue su acción, así que yo también lo hago, enfrente de ellas, pero An sigue parada, mirándome con desconfianza.
Sacudo la cabeza, con incredulidad.
Marina asiente.
Kate niega con la cabeza.
Marina sacude la cabeza.
Lo entiendo. Vivian y Cam acaparan todos mis pensamientos.
Oh, Isabel, lo siento.
An sacude la cabeza.
Levanto las cejas.
Kate niega.
Pero no lo hago.
Tal vez sea un actor o cantante, pero yo no tengo manera de saberlo. He estado enterrada en la vida de Isabel por tanto tiempo que he estado perdida.
Niego.
An vuelve su cara hacia la mía.
No sabe ni siquiera una cosa acerca de mí. Sin embargo, yo… No quiero decirles aún sobre Isabel y yo.
No le contesto.
An no nos mira a ninguna de nosotras.
An me dirige una mirada enviada directamente desde el infierno y luego la aparta de mí.
Ups.
Asiento.
Kate suspira.
La mirada de Marina se endurece.
Kate sacude la cabeza.
Pienso sobre la pregunta.
Marina frunce el ceño hacia mí.
Rasco mi brazo, incómoda. Kate le da un codazo y An entrecierra los ojos en su dirección de manera desafiante.
Me encojo de hombros.
An deja de mirar a la nada y se vuelve hacia mí.
Aún no estoy del todo cómoda con su lenguaje, pero no hago ninguna mueca ni menciono ni una sola palabra al respecto.
An prosigue:
Por un segundo, hay una pequeña pausa que llena los espacios en blanco.
Mi boca casi perfora el suelo.
Es Kate quién me contesta:
--Dios, ese olor a pintura me tenía loca
Kate prosigue tras dedicarle una mirada.
Carraspeo, e incluso cuando sé que lo que voy a decir a continuación traerá la furia no sólo de An sino de las otras dos, igualmente (por alguna razón) viaja por mi garganta y se desliza por mis labios:
Y como esperaba, ellas me clavaron miradas que si fueran dagas ahora mismo yo estuviera en el piso muriendo desangrada.
Auch.
An se apresura en expresar su opinión:
Marina, que está sentada a su lado, mira hacia arriba y pone una mano en su pie, como diciéndole que no pierda los estribos. Ella mira hacia abajo, hacia sus ojos y el estrés que adornaba su rostro se reduce a nada.
Kate sacude la cabeza, como intentando despejar su mente.
Asiento.
Me hubiera sentido mal hace unos meses si alguien me tratara a sí. Me preguntaría constantemente porqué. Sin embargo, tengo la respuesta. Y no soy igual a hace unos meses. Entiendo perfectamente porqué ella es como es: Yo soy la chica que pone en peligro no sólo su vida, sino las de sus mejores amigas. Personas a las cuales ella se ha esforzado tanto por proteger.
Ella me mira, finalmente.
An resopla.
Hace una pausa.
Asiento, teniendo las cosas en claro ahora. Quiero decir, imaginarme a An sonriendo a alguien, siendo cariñosa… No, ni siquiera puedo hacerlo.
Me giro hacia Marina, sabiendo que ella va a ser más amable conmigo.
Kate le corta antes de que pueda agregar algo más sobre el cuerpo de Alex.
Sonrío.
An gruñe y farfulla seguido. Intento no mirarla.
An me mira un segundo y luego aprieta la mandíbula, atrapada. Ella mira abajo hacia Marina y susurra:
Frunzo el ceño y las miro.
Ella suspira pero no abre la boca, dejando a Marina con esto.
La alarma en mi cabeza empieza a sonar.
Dios. Dios. Dios dios dios dios dios dios. ¿Se han dado cuenta? ¿Relacionaron los hechos? ¿Al fin unieron los puntos? ¿Saben de mí?
Me preparo para el comentario: “Eres su hermana”, pero nunca llega. Lo que sale de la boca de Marina es algo que es muy diferente:
Me siento tan aliviada que quiero reír y llorar al mismo tiempo, pero en vez de eso ladeo la cabeza en un gesto de curiosidad.
Marina cierra los ojos fuerte, con culpabilidad.
Kate mira a An con una y abre la boca para reprenderle cuando An suspira.
¿An disculpándose? ¿Por sí misma? Vaya. Cosa inesperada.
Marina abre los ojos y asiente en silencio, sin mirarla.
Kate suspira y me mira, continuando con la historia:
An contesta por ella.
¿Isabel? ¡Ella no era así!
Las palabras casi salen de mi boca, pero consigo atragantarme con ellas.
Marina se encoje de hombros.
Al principio pienso que An se va a burlar de ella por lo que acaba de decir, que la iba a desafiar, pero no hace nada de eso. Ella se cruza de brazos como una niña enfurruñada.
Me mira significantemente, como si yo la hubiera decepcionado, pero yo sólo me encojo de hombros.
Después de todo, supongo que Isabel y yo compartíamos más que los genes.
Y aunque soy su hermana, ella tiene razón.
No tengo ni una idea de quién es Isabel. No más.
Todas miran a An, y ella sacude la cabeza.
Sé eso, pero se supone que no, así que la pregunta sale natural de mis labios:
Sus palabras se quedan grabadas en mi mente.
Yo ya sabía qué había pasado con Isabel. Sabía que había chocado con otras chicas. Pero no sabía que no habían encontrado el cuerpo.
Mi mente me lleva atrás, cuando yo una vez le pregunté a mamá si Isabel tenía el pelo rubio cuando la encontraron. Y ella me dio la espalda y me ordenó que subiera a mi habitación, sin darme una respuesta.
Si no la encontraron… ¿Entonces qué rayos enterraron?
Esa información no me tranquiliza.
No sé si mis padres no me dijeron obre sesto para protegerme, o si no lo hicieron porque ellos nunca hablan de Isabel.
Suspiro fuerte.
An me contesta:
An me mira desafiante y farfulla:
Kate y Marina me miran fijamente, pero An farfulla:
Ella se inclina hacia el frente y me apunta con un dedo.
Ella se voltea a ella, furiosa:
Kate se para de repente y dice en un susurro.
Esto hace que An se quede quieta.
An mira hacia el pasillo contrario en donde dejé la cámara mientras Marina y yo nos levantamos.
Es más o menos cuando recuerdo y el nombre sale de mis labios:
Entonces algo en la oscuridad hecha a correr.
An sale disparada detrás de ella junto con las demás, así que yo les sigo. Casi no puedo ver en la oscuridad, y son pasillos que no conozco, pero sigo a Marina de cerca. Corremos detrás de An por unos segundos, pero ellas son más rápidas y hay un momento en que no sé en qué pasillo giraron. Tardo algunos segundos viéndolos. Es ahí cuando escucho un golpe seco proveniente de uno de los pasillos.
Cuando las encuentro, miro directamente al suelo, donde ellas están mirando.
Sophie está en el piso, inconsciente. No hay sangre ni ningún signo de heridas, pero aún así me perturbo.
An me tapa la boca.
Cuando ve que no tengo intenciones de salir corriendo a delatarlas, me deja.
An se encoje de hombros, viendo el cuerpo de Sophie.
An suspira.
Asentimos y ella me mira.
Asiento.
An asiente con irritación.
Marina me mira.
Cuando dice eso, me fijo en las expresiones de An y de Kate para verificar que no estén de acuerdo con ella. Pero no dicen ni una palabra.
Trago saliva y asiento.
Ella suspira.
Cuando la miro, puedo ver como esto está acabando con ella. Pero entonces mira a las chicas y se repone. Es cuando me asombra cómo esa debilidad puede ser su mayor fortaleza.
--Sthep Stronger.
Aún con un capítulo. Estoy atrasada :/


