jueves, 9 de agosto de 2012

Reseña: Lo siguiente en mi lista, Jill Smolinski.

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 A June Parker le gusta su trabajo en Los Ángeles, le encanta su piso en Santa Mónica e intenta rebajar esos molestos quilitos.
 Pero su vida está a punto de cambiar.
Tras un desdichado accidente en el que muere Marissa, una compañera del grupo de autoayuda a la que había ofrecido llevar en su coche, June tiene en su poder una lista que ésta ha escrito: "Veinte cosas que debo hacer antes de cumplir los veinticinco" . Aunque a penas se conocían, el sentimiento de culpa obliga a June a realizar esos objetivos...
 June ha pasado su vida sin alcanzar sus propias metas, pero está decidida a hacer los sueños de Marissa realidad. Mientras se apresura a conseguir cada objetivo antes de la fecha límite, irá descubriendo más cosas de sus propios sueños de los que habría imaginado.



 No voy a poner resumen porque la sinopsis ya tiene todo lo que honestamente deberían saber, sin spoilers.

 Voy a comenzar diciendo que amé todas y cada una de las páginas excepto cuando June se ponía caliente y yo estaba como "¡Calmate, mujer!"   de este libro. Aunque sí, el final me decepcionó un poquito. ¿Porqué? Por la misma razón por la cuál amé este libro Ya, es confuso  ; Yo ya tenía todo planeado para absolutamente todos los personajes desde el capítulo 1. Ya sabía absolutamente todo lo que iba a pasar. Excepto que no fue así. Este libro está lleno de sorpresas en cada página, todo es diferente y no te imaginas que vaya a pasar esto y lo otro, pero al final pasa.
   Al principio pensé que era un libro predecible, pero yo estaba terriblemente equivocada.
Creo que una de las cosas que no me gustó es que yo caí enamorada irremediablemente e irrevocablemente de este personaje cuyo nombre no voy a mncionar para que al final... Nada.
 Sin embargo creo que es una de las maravillas del libro: Te ilusiona.
Te ilusiona y te hace sacar unas risitas:

--Le enseñé la lista--Expliqué, con la vista puesta en las puertas del lavabo--Creo que eso le ha afectado.
--Claro. Es difícil aceptar que tu hermana quiera ir sin sujetador.

En todo el libro no dejaba de preguntarme qué pasaría con June y las mil y un maneras en que el libro podría terminar pero ninguna de ellas fueron, al final  . El libro te gusta. Simplemente te gusta. Porque los personajes son muy completos, como June. No pude evitar sacar algunas risitas con ella. Y nunca, pero nunca, quise entrar al libro, agarrarla de los hombros y zarandearla como quise con muchas, pero muchas protagonistas cuyo nombre me niego a mencionar ...¡Ever Bloom!
 La historia es genial, es muy realista; Nada, pero absolutamente nada funciona de la manera en que se supone que sería. Como un punto de la lista que no les diré cuál es, pero me encantó porque es con el qué más le da lata al final.
Y aunque yo ya les dije esto lo voy a repetir: NUNCA te imaginas lo que va a pasar porque Jill Smolinski es una completa genio. Lo juro por mi copia de Si Decido Quedarme, y eso ya es muy alto.

 Con este libro yo no tenía mis expectativas muy altas porque a duras he aprendido que eso simplemente no lo debes de hacer, pero sé que este libro las hubiera cumplido. Excepto por el final, creo. Aunque es tan bueno que cuando termine lo que estoy leyendo y lo recupere de las manos de mi hermanastro, entonces lo voy a leer de nuevo (A menos que me compren un libro de mi lista que aún me falta uno para la mitad) . Me gustó tanto que voy a buscar si Jill Smolinski tiene Twitter para acosarla  decirle que me gustó mucho su libro.
 Este libro no es para poner pegas (Excepto por mí, ya que estoy bien acostumbrada a que todo termine de la manera en que comienza) . No te dejes engañar por mí que te digo que el final no es como me gustaría,  porque considero que es algo más personal. No es como mi final perfecto hubiera sido. Pero mi disgusto es tan pero tan pequeño que no me importa.
 Este es un libro estupendo y lo recomiendo a cualquiera que se me pare por enfrente.

¡Amaría volver una novela de Jill Smolinski!

martes, 7 de agosto de 2012

Mine, capítulo 36


Mine, capítulo 36. "Sólo pasa".

Alan no fue a la única persona a la cuál le pregunté. Lo hice con José, tres días después, cuando nadie estaba alrededor para escuchar. No hice exactamente lo mismo, pero al final también conseguí una respuesta. Resulta que Laura se enojó mucho por algo que él hizo o dijo, le aplicó la Ley del Hielo por unas horas y le pidió amablemente que fuera a ayudarme con la comida. Y cuando digo amablemente es una manera inocente de decir que le dijo con la mirada que si no lo hacía lo mataría mientras dormía.
Lo cuál no dudaba ni un poquito.
 Él estaba ahí intentando cortar bien las zanahorias mientras yo me preguntaba por décima vez porqué siempre Laura y mi tía Kris nos invitan a comer a su casa. Quiero decir... No es como si celebráramos algo. Nunca. Y lo más graciosos es que cuando en verdad celebrámos algo, nunca, pero nunca, nunca, lo festejamos aquí. Tengo una familia tan más rara...
--A ver--Le digo quitándole el cuchillo de las manos--Deja eso. Estás empeorándolo. Mejor párate ahí, luce bonito y haz como si estuvieras haciendo algo útil.
 Él saca una risitas por lo bajo.
--Gracias.
Le sonrío con ironía y después de un minuto (Un minuto que tengo que soportarlo tarareando una canción) levanto la vista hacia él.   Y justamente como le dije, se para ahí y luce bonito, metiendo los dedos por su cabello castaño. Comparte esa manía con Lucas.
 Y es cuando veo mi oportunidad para hablar.
--Oye, tú... ¿Te puedo preguntar algo?
--Seguro. ¿Qué cosa?
Miro la entrada de la cocina y agudizo el oído, fijándome si Laura está lejos.
Por si acaso.
 Sin embargo me arrepiento en el segundo en que abro mi boca y cambio mi opinión.
--¿Porqué estás con Laura?
 --¿A qué te refieres?
El lo dice lenta y cuidadosamente.
--Porque... Tú ya sabes cómo es ella. ¿Qué demonios fue lo que te atrajo? No puedo comprenderlo.
Sonríe.
--Es... Complicado.
Se recarga sobre la mesa. Lo miro a los ojos, esperando que me lo diga, pero se queda en silencio. Luego siento una punzada de dolor. Miro de dónde proviene.
--Hay, genial--Murmuro, molesta.
 Dejo el cuchillo manchado un poco de sangre en el lavaplatos y me llevo el dedo a la boca.
 Rueda los dedos y me toma la mano.
--Estarás bien--Dice después--Es sólo un pequeño corte. Pero lávate para que no se te infecte.
 Me lo vuelvo a meter a la boca y luego, cuando me lo lavo, lo miro de nuevo.
--¿A que te refieres con que es complicado?
--Lena, ¿Porqué te interesa tanto?
Parpadeo.
--No me interesa--Murmuro--Era sólo curiosidad.
Pasamos unos momentos en silencio,y luego me sonríe y me dice:
--Esperaba que dijeras por ti misma que te gusta alguien, pero cómo no vas a sacar el tema a colación, lo haré yo. Y creo saber quién es esa persona.
 Presión.
Es lo primero que pienso.
Miro las zanahorias ya picadas y me quito el delantal como si mi vida dependiera de eso.
--¿Sabes qué? Termina esto por ti mismo. Seguro que puedes hacerlo. Yo olvidé algo... Allá arriba.
Y luego me giro con la intención de marcharme.
--Lena, Lena... Ven aquí. No te estoy atacándo.
Me toma por el brazo y me sonríe.
Pero estoy entrando en pánico.
--Ya lo sé. Es sólo que olvidé algo... allá arriba.
Levanta una ceja.
--Siéntate de una vez, Lena.
Me siento con la cabeza gacha.
"Ay, no"
Doy vueltas como una niña en la silla giratoria.
--Sé que Lucas está feo, pero no está tan mal...
Sigo dando vueltas por puro pánico.
Pienso que Lucas no está feo, al contrario... Detengo mis pensamientos y sigo dando vueltas.
--No hablemos de esto--Digo--Por favor, por favor, por favor... Por favor.
--Está bien. Podemos hablar de esto cuando estés lista.
Al igual que Alan, José tiene esa expresión divertida en su rostro.
Pero no quiero pedir una explicación. Tal vez porque tengo miedo a lo que sea que me vaya a contestar.
--Pero contestando tu pregunta--Dice, un poco más serio ahora--En verdad amo a tu prima.
 Ugh.
Esa es una de las cosas que nunca pensé escuchar. No sé, pensé algo así porque había perdido una apuesta, y ahora ella está embarazada...
Me detengo, porque estoy siendo demasiado cruel. Laura es irritante, pero... es mi prima.
Y en lo profundo yo también la amo.
Aunque nunca jamás lo admitiré.
 Miro las zanahorias y saco algunas papas.
--¿Pero porqué te enamoraste de ella? Es que ella es... Ya sabes... Diferente.
"No en la buena manera", quiero agregar, pero no.
 Porque soy angelicalmente buena.
Casi.
--Ya sabes que dicen que en la vida podemos elegir. "Los amigos son la familia que elegimos". Con el Amor la cosa va diferente; No lo eliges. Sólo pasa.
  Después de eso se levanta y se va.
Dejándome sola con la comida.



Pasan horas antes de llegar a casa. Y no más estacionamos el auto, subo escaleras arriba buscando el cuaderno entre la ropa sucia, en mi escritorio, en mi armario. En todas partes. Pero no puedo recordar dónde lo he puesto. Entonces miro debajo de mi cama. Ahí está, tirado junto con el plumón.
 Pienso que de ahora en adelante voy a ser más ordenada.
Pero inmediatamente sé que no va a pasar.
¿Yo, limpiar? No.
Me siento con la espalda recargada en la cama  y abro mi cuaderno. Observo cada uno de los puntos.
Son sólo cuatro.


-Me encanta todo lo que dice.
-Me derrito.
-Calor.
-Comodidad.

Y luego un montón de Luca's escritos en todas partes.
 Cierro los ojos y me digo a mi misma que tengo que poner la verdad. Que no importa. Nadie lo verá. Después de un tiempo podré tirar la página y hacer como si nada hubiera pasado. Y listo.
 Así que casi a rastras pongo una palabra que nunca antes había pensado que pondría.

-Celos.

Y después decido cambiarlo por:

-Celos (Específicamente, la Clea con la que sale y no sale, quién, de hecho, puede ser todo lo que yo no soy, lo cual es probable que sea la razón por la que esté con ella y no conmigo en el futuro)

 Pienso que esto más bien debería ponerlo en mi diario. Pero decido dejarlo así.
Estoy celosa.
 Celosa de una persona que ni siquiera conozco.
Paso las manos por mi rostro y pienso, pienso que estoy jodida.  Pero también pienso en todas las cosas que me gustan de él.
Muevo el plumón para escribir.

-Su sonrisa Radiante.
-La mirada (La que me dirige sólo a mi)
-Su seguridad.

Y tengo que cerrar los ojos de nuevo y respirar hondo tres veces antes de admitir lo siguiente:

-Que me llame cariño.

Me da un escalofrío.
Me paro en medio de mi habitación, como si de repente fuera a levantar las manos y a empezara a invocar un fantasma o algo. Pero no es así. No realmente. Es acerca de mí; Me paro en medio de mi habitación y por primera vez en mi vida soy honesta conmigo misma: Estoy enamorada.
 Y de Lucas.
Lo repito en mi mente una y otra vez, hasta que siento algo en mi pecho.
Me meto en mi cama y me hago bolita, pensándo que las cosas no se suponía que fueran así. Que está mal. No debió pasar.
¿Cómo esto me ha pasado?
Y lo más importante, ¿Qué hago ahora?
Es la verdadera pregunta: ¿Qué voy a decidir hacer con esto?
Estoy jodida. Estoy realmente jodida.


-Sthep Stronger.
Ps: Para mi amiga Dianita La Enfadosita que no deja de pedirme este capítulo.

Mine, capítulo 35.

Foto
Mine, capítulo 35. "Amor".

--Hey.
Avanzo detrás de Noel por la habitación del hospital, sosteniendo el globo rosa con la mano derecha, que dice "Recuperate pronto" y con un millón de corazoncitos rosas por todas partes. Le sonrío amablemente a Ellie y le devuelvo el saludo, casi al mismo tiempo que Noel.
--¿Cómo está la enferma?--Dice Noel, dándole algunos golpecitos burlones en la pierna y sentándose en la silla a su lado.
Ellie le sonríe y gira la cara para verlo. Me siento en la camilla, a sus pies y amarro el globo a las varadillas de la cama.
Observo la cara de Ellie; Los labios sin color, las mejillas ligeramente rosadas por rubor. Nada de maquillaje.
 Y debo decir que no se ve mal, como algunas personas.
No pienso admitir que soy una de esas. No, señor.
Ahora que observo bien a Ellie, tengo que admitir que se ve un poco... demacrada; Las arrugitas alrededor de sus ojos, los ojos apagados, el color pálido de su rostro. Y nada: Con sólo verla me dan ganas de dormirme. Se ve muy cansada.
 Ellie se encoge de hombros ante la pregunta de Noel.
--Pues bien. Los vidrios me respetaron la cara. Pero tendré cicatrices eternas por la espalda y algunas cuantas en los brazos--Suspira y luego me mira--Ahora tendré que ser más exigente cuando busque vestidos. ¡Ni que decir de los trajes de baño!
 Le sonrío amablemente, a pesar que sé que es verdad.
--Ya. Pero pudo haberte ido peor. Lo sabes.
Suspira.
--Lo sé--Dice, jalándo la sábana blanca--Sólo desearía que todos esos vidrios no fueran directo a mi espalda.
Noel suspira.
--Pues supongo que tendrás que acostumbrarte a cubrirte bien.
Ellie saca un suspiro y yo miro a Noel con una mirada de "Te voy a matar".
A veces los chicos en verdad lo echan a perder. Joder, vaya forma de echarlo a perder.
Noel parece saber que ha hecho algo mal, porque pone mala cara y retrocede.
--¿Dónde está Luce, eh?
Miro hacia la puerta.
--Tiene una vejiga pequeña, se fue a parar al baño. Probablemente se perdió por los pasillos. Ya volverá--Contesto.
--Allá viene--Dice Noel, mirando por la ventana.
Miro hacia allá y la veo tropezándose por todos lados, hasta que llega a la puerta y sonríe, sosteniendo el peluche contra su pecho.
--¡Ey!
Se acerca y le da un beso en la mejilla.
--¡Adivina lo que te traje!
Luce toma el peluche con las dos manos y lo pone frente a la cara de Ellie. Ella sonríe y lo toma. Puedo ver la aguja en su mano que transmite el sedante.
--Gracias--Murmura.
--¿Cómo te sientes?--Pregunta.
Se encoge de hombros.
--Cansada.
Luce nos mira a mi y a Noel acusadoramente.
--Sí, con estos dos amargados aquí, no lo dudo.
Yo sonrío y levanto la pierna para darle una patada en el trasero. Inocente, claro.
Ellie ríe, en cambio.
--Oye, ¿Dónde está tu familia? Me pasé por abajo para saludarlos, pero no los encontré.
--Fueron a casa a descansar un poco. Practicamente dejaron a Lena a cargo de mí, ¿No es así?
Sonrío y asiento.
Busco el celular en mi bolsillo del sweater y lo levanto.
--Por supuesto. Me dijeron que llamara si pasaba algo. Pero no creo que lo vayamos a necesitar--Miro hacia Luce y Noel--Aunque pensándolo bien, con estos dos, quién sabe.
 Y es la manera en que comenzamos a discutir entre risas. Ellie se nota más animada.
Miro mi celular. Espero que alguien venga pronto, porque tengo cosas que hacer.
 Pronto, dentro de la conversación, Noel cierra su boca y señala las manos de Ellie.
--¿Es que a ti no te duelen nada los tatuajes o qué?
¿Tatuajes?
Miro a dónde a punta.
La cara de Ellie se ruboriza un poco mirando su muñeca.
 Es tatuaje de corazón que forma la palabra amor.
Tengo que admitir que es muy original. Y muy bonito.
Le tomo la muñeca y miro su tatuaje.
--¿Cuando te lo hiciste?
--Hace como... Dos días antes de caerme.
Sonrío.
--¿Ha parecido una eternidad, no?
Asiente.
--Dios, sí.
--¿Y por quién te hiciste este tatuaje?--Dice Luce, con una gran sonrisa en su rostro.
--Por mi familia--Responde.--Por mis amigos.
Y luego nos sonríe.
--Me siento honrada--Digo, burlona.
Ellie me da una patada en la pierna y la conversación sigue sin problemas. Una hora después la madre de Ellie nos corre (pero amablemente) y nos dice que podemos visitarla mañana a la misma hora.
 Y me marcho sin decir ni una sóla palabra.
Sé que ellos quieren pasar más tiempo con Ellie ahora que saben que está bien.
Y además yo tengo cosas que resolver.


Cuando salgo del hospital está lloviendo. Quiero decir, a cántaros. Y como no tengo sombrilla y tampoco tengo la más remota intención de irme caminando cuando un rayo puede matarme, decido que es una buena escusa para tomar un taxi.
 Cuando llego al Café , busco entre la multitud.
¿Dónde está?
Sin embargo lo encuentro. Como dijo, está sentado en una mesa escribiendo en su laptop negra y probablemente más cara que la mía, puesto que Sara fue quién se la regaló por su aniversario quinientos.
De acuerdo, estoy exagerando.
Tal vez.
Me acerco  a su mesa con las manos en mis bolsillos y me dejo caer en la silla frente a Alan, sin siquiera saludar. Pero como ya me conoce, tampoco es como si se lo esperara.
 Se asusta un poco pero cuando sabe que soy yo, sonríe amablemente.
--Viniste--Dice.
Cierra la computadora y le hace una seña al camarero para que venga.
--Pues sí--Digo dejando mi bolso en la silla siguiente.
--Creí que no vendrías después de todo. Empezó a llover muy fuerte.
Alan mira por la ventana y pasa las manos por su cabello negro.
Bufo y me quito el saco para dejarlo también en la silla. Paso los dedos por mi pelo mojado e irremediablemente enredado.
--¿Quieres algo?
--Claro.
 Después de que pidiera mi chocolate caliente (por más infantil que eso pueda ser) y a él su café negro, el se inclina hacia a mí y me interroga con la mirada.
Debe de preguntarse porqué lo he llamado esta mañana para ver si podía reunirme con él para hablar. El me había dicho que estaría en este café porque tenía que encontrarse con alguien del trabajo, y me dio una hora en la que podía venir y platicar con el.
--De acuerdo--Murmuro--Te llamé, porque tenía que preguntarte algunas cosas... Estoy haciendo una investigación. Y si le preguntaba a Sara, iba a decir muchas cosas--Lo miro con un deje de amenaza en mi mirada--Y confío en que no dirás nada ni te comportarás como un idiota cuando te lo diga. De otra manera, me marcharé.
 Sonríe y alza las manos, como diciendo que es inocente.
Suspiro.
--Bien. Las preguntas pueden ser un poco personales--Advierto, mirándolo de reojo.
--Está bien, Lena. Si puedo ayudarte, entonces lo haré. Anda, dime lo que sea que tengas que decirme.
--Muy bien--Murmuro, muy, muy bajito.
Saco mi libretita y mi pluma en plan reportera, incluso cuando sé que no voy a escribir nada en absoluto.
--¿Cuando te diste cuenta de que estabas enamorado de Sara?
Parpadea.
Se sienta recto.
No esperaba por nada del mundo entero que yo le preguntara algo así.
Nunca.
 Y si hace un mes me hubieras dicho que yo iría por ahí preguntando eso (y deja eso, que en verdad me interesara...) yo tampoco te hubiera creído.
Pero nada.
Alan sonríe.
--Lena, ¿porqué me preguntas esto?
Me muevo inquieta.
--Estoy recopilando información.
--¿Y de qué, exactamente?
Me cruzo de brazos.
--¿Me vas a contestar o no?
Sonríe de nuevo.
--De acuerdo--Dice--La conocí por un amigo. La traté cerca de dos meses. Y me di cuenta de que estaba enamorado de ella cuando...
Piensa un poco antes de contestar.
Espero paciente.
--Me sentía diferente--Admite, serio--Al principio fue difícil, porque yo no me daba cuenta. Creo que es algo muy común. Sólo sabía que me gustaba estar con ella y que me hacía sonreír--Bufa--Y no me di cuenta que me gustaba hasta que un impulso extraño me invadió y la besé. Y desde ahí hemos estado juntos desde hace cuatro años. Final feliz.
 Con mi pluma hago pequeños circulitos en mi libreta, sin mirar a Alan a los ojos.
Me quedo callada por unos segundo.
Yo también me siento diferente.
¿Será posible que no me de cuenta?
Y si es así, ¿Cómo le haces para que te des cuenta?
¿O sólo estoy confundiendo lo que siento?
¿Es posible que la frase  que acabo de decir anteriormente parezca sacada de alguna película? ¿Será?
¿Será?
Cruzo los brazos sobre la mesa y meto mi cabeza.
"Ay, Dios".
Resoplo.
Casi me olvido de Alan, casi. Si no fuera porque me pone una mano en el hombro y dice mi nombre en voz alta:
--¿Lena? ¿Estás bien?
Alzo la cabeza y paso las manos por mi cara.
"No"
--Sí. Otra pregunta, ¿Quieres?
Asiente.
--Muy bien... Espera... Ahora, estoy preparado. Dispara.
Pongo los ojos en blanco por su exageración.
--Bien. Tú... No sé...--Miro por la ventana.
--¿Yo qué?
--Tú... ¿Nunca...? ¿Nunca te has sentido... celoso? ¿Cómo de algún ex-novio que haya tenido, o algo? ¿O un chico que a lo mejor está en alguna parte de Europa?
Casi me atraganto al decirlo en voz alta.
"Dios, dios, dios..."
Me mira fijamente algunos segundos y luego sonríe. Como si supiera algo que yo no.
--Respóndeme tú algo, ¿de acuerdo?
Asiento.
--¿Es por Lucas?
"Ay, Dios. Ay, dios. Ay Dios"
Lo miro algunos momentos.
Quiero negarlo.
Quiero negarlo e irme de ahí.
Porque si soy honesta y al final me equivoco, que lo que siento es sólo algo confuso de la adolescencia... Entonces no podré fingir que nunca pasó. Él lo sabrá. Y de alguna manera se lo dirá a Sara, aunque prometa no hacerlo , porque la ama y soy su prima.... Y Sara me lo recordará por el resto de la eternidad.
 Y eso no podría soportarlo.
Así que quiero negarlo.
Sin embargo sé que de cualquier manera, él ya lo sabe. Sara lo sabía.
¡Todo mundo lo sabía, excepto yo!
Asiento, lentamente.
Que mi familia sepa que esté sintiéndote algo respecto a Lucas... Ay, dios.
Y mamá me lo dijo.
Sin embargo me siento obligada a agregar:
--No se lo digas a nadie, por favor.
El pone los ojos en blanco.
--Lena, ya todos lo saben.
Ya lo sabía, pero tenía esa ligera esperanza de que me contestara otra cosa.
Cualquiera.
--Excepto yo--Murmuro por lo bajo, pasando los dedos por mis cejas.
Sonríe.
--Pues sí.
Entonces me siento derecha cuando un pensamiento atraviesa mi mente.
--¿Y Lucas?
Se encoje de hombros.
--Nosotros hemos hablado acerca de eso, ya sabes entre familia. Incluyendo a José ahí, pero Lucas no estaba. Aunque José opina que está bien clavadito contigo. Todos lo pensamos.
 Inmediatamente escondo mi cara en el hueco entre mis brazos pegados a la mesa, porque sonrío.
Porque eso me hace feliz.
¡Dios Mío!
 Algo en mi pecho revolotea.  Una felicidad que explota dentro de mí.
"No puedo creer esto", pienso, "Ay, Dios, Ay, Dios, ay dios.... Dios, dios, dios, dios, dios, dios..."
"Lena, no entres en pánico".
Trago saliva.
--¿Porqué piensan eso?
--¡Lena!--Dice, sonríendo, como si fuera lo más divertido del mundo--¡Todo el mundo lo puede ver! ¿Que no prestas atención?
"No entres en pánico".
--¿Prestar atención a qué?--Digo, completamente en pánico.
"Bien hecho, Lena, bien hecho".
El agita la cabeza, demostrando su desacuerdo conmigo.
--La manera en la que te mira--Dice, muy suave. Muy dulce.--¿No lo ves? Parece que tú eres la única que no puede verlo. Es la manera en que te mira. La manera en que te sonríe. La manera en que actúa cuando está contigo.
 Lo miro, seria, durante unos segundos.
--¿Estás enserio o me estás jugando una broma?
Agita la cabeza.
--No creo que yo pudiera jugar con tus sentimientos así, Lena. Creéme, cosas como esas te destrozan. Lección aprendida.
 Levanto una ceja y luego me masajeo la cien.
--¿Qué voy a hacer ahora?--Pienso en voz alta.
Alan se encoge de hombros.
--¿Te gusta él, no? Tú le gustas. ¿Cuál es el problema?
--Que no puedo. No sé cómo. Yo no puedo ir allí y...
Alan me mira, como si estuviera confundido.
Sin embargo lo repito, antes de darle las gracias, darle un beso en la mejilla y dar la vuelta para marcharme.
 Sin embargo hay algo más.
Me doy la vuelta y lo miro a los ojos.
--Alan.
--¿Sí?
--Dime una cosa.
--Dime.
--Sara me dijo... lo de su enfermedad.
El suspira, como si estuviera muy cansado.
--¿Noticia impactante, no?
Asiento.
--¿Qué opinas al respecto?--Pregunto.
--¿A qué te refieres?
Doy unos pasos hacia la mesa para estar más cerca.
--Quiero decir... Cuando la conociste, ¿No pensaste en formar una familia con ella? ¿Acerca de todas esas cosas?
--Por supuesto que si.
--Y ahora que ella está enferma...
No sé como continuar, pero parece que él me capta perfectamente.
--Lena... No estoy seguro si entiendes bien el concepto del amor. Y puedo entenderlo. Eres muy jóven. Pero cuando amas a alguien... creo que hay cosas que al final no puedes hacer. Cosas que no son posibles. Sin embargo no significa que dejes de amarla. Creo que cuando en verdad amas a alguien, tú... Sólo... Tú sólo aceptas los cambios. Porque al final, aquella persona hace todo posible--Hace una pausa--Ahora, no le digas a nadie que dije eso. Me salió muy cursi.
 Sonrío con burla.
----Admito--Pero creo que ha sido extremadamente lindo.
Después sonrío y me doy la vuelta para marcharme.


--Sthep Stronger.

lunes, 6 de agosto de 2012

Water Capítulo 21


                                                                                                           
                                                                       Aurora 
Tenía sus labios presionados en los míos, era extraño,era como si ya lo hubiera esperado. Mi primer beso en un hospital y con Bruno. 
Le deovolví el beso, puse me mano izquierda en su nuca y le acaricié el cabello. Me separé de él y lo abrazé como pude.
-Estás bien? - Preguntó. 
-Sí, no me duele nada. Bueno, la espalda. Pero no tiene importancia. 
-Hasta que horas tienes visita? 
-Las 8 
-Bien, tenemos tiempo. Te traeré algo. 
-¿Qué? 
-Una sorpresa. 
Me dió un beso en la mejilla y salió.
Estaba confundida, el no podía llegar despues de 6 meses y besarme. No nos conocíamos. 
Teníamos que conocernos. 

Bruno caminó hacia mí con una chaqueta bastante grande y se veia gordo. 
-Hey! - Saludó y se desabrochó la chaqueta. Traía una bolsa de Family Dollar. Me la dió.
La abrí y tenía Butterfinger, una nieve chiquita de fresa y dulces wonka. 
-Bruno, ¿Es encerio? - Pregunté emocionada.
- Sí, la verdad no sé si puedes comer esto, pero sé que es lo que quieres. No te puedo hacer correr pero algún día.
Sonreí. Abrí un paquete de Butterfinger y lo partí a la mitad. La mitad se la dí a Bruno y la otra me la eché toda a la boca.
-Comete otro - Me dice
-No, quiero guardarlo. Menos la nieve. Pero mas tarde. 
-Te los guardo? 
-Si, abajo de la camilla hay un cajoncito con ropa. Pon la bolsa ahí. 
Obedeció y la guardó. 
-Y cuando los quieras agarrar? 
-Le llamo a la enfermera que me la dé. 
-No te va a descubrir? 
-No creo. 
Bostecé. 
-Tienes sueño, duerme, aquí estaré. - Puso su mano en mis ojos para que se cerraran y empezó a tararear You are not alone. Se me salió una lágrima. 
Quito su mano pero yo seguí con los ojos cerrados. Sentí su respiración cerca de mí. 
-Buenas noches. - Dijo y me besó. 
-Buenas noches. - Dije y me dormí. 
No sabía como lo hacía pero deslumbraba, me besó.¡ Por segunda vez! Era tan dulce su aliento, sabía a Butterfinger y menta. 
Sentí esos cálidos labios apretarse a mis labios fríos. 
Me desmayé. 
________________________________________________________________________________
Hola, hola. Hoy es mi día de subir Water ¡Porfin!, pero solo subiré 2 capítulos cada semana :( 
Espero y les guste. Comenten o no se que hagan aquí. 
Los quiero. Besos de miel para todos xo. 
                                                                                                                                                       LizzieG. 

Water Capítulo 20



                                                                                                Bruno.
Estabamos en el Hospital en la sala de espera. Ya que no era hora de visitas a pesar de que la mamá de Aurora estaba en el cuarto con ella. 
-Y, ¿A qué horas es hora de visita?- Le pregunté a Henry que estaba jugando con su PSP
-A las 6, pero la mayoría de las veces nos dejan entrar a las 5. 
Miré mi reloj y eran las 5:30, media hora solamente
Se abrió la puerta de el cuarto de Aurora, era su mamá. Yo me levanté y extendí mi mano para saludarla. 
-Hola...¿Bruno? - Abrió los ojos como platos. 
-Hola señora, me enteré que Aurora estaba mal. 
-Pues sí, está mal. Ya despertó pero no se ve bien.
-¿Puedo pasar a verla? 
-Está dormida, pero claro. 
Abrí la puerta de su cuarto, su mamá me dijo que le avisara si pasaba algo. 
Caminé hacia ella para verla mejor. Estaba acostada en la camilla, llena de tubos en la nariz, estaba perfectamente, su cabello era largo, lo tenía peinado en bucles y le caían por sus hombros. Si se veía enferma, su cara estaba demacrada, su piel tenía un tono amarillo, sus ojeras eran muy grandes y de un color morado. 
Le acaricié la mejilla. 
Abrió los ojos rápidamente.
-Tú! - Me dijo débilmente. 
-No te esfuerces, duerme. 
-No me voy a dormir., ¿Anoraknofobia? 
-Mira, cuando estés mejor hablamos de eso. Ahora concentrate en mejorarte. 
-No tengo sueño, estoy cansada de estar aqui acosatada, quiero correr. Quiero nieve, quiero chocolate. 
-Cuando te mejores lo tendrás. 
Tosió. 
-Quiero hablar. Justo ahora. - Dijo débil pero acusadora. 
-Pero no se puede. 
-Si se puede, yo quiero hablar. 
-¿Quieres hablar? - Pregunté descarado. 
-Si. 
-Y de qué? 
-De el por que te fuiste e inventaste una enfermedad falsa. Si te querías ir te hubieras ido, pero me hubieras dicho eso. Que ya no querías estar aqui. - Tosió otra vez
-Es que eso lo tenía que hacer, Susan vino y me dijo que papá no estaba contento de que yo estubiera aquí. 
-Y obedeciste. 
-Si, fuí a Florencia, estube ahí 6 meses, hoy recibí un mensaje de papá que viniera aquí e hiciera algo productivo. Con gusto me subí al avión, con decirte que nisiquiera empaqué, compré ropa en Los Angeles.
-Pero me hirió. Da igual, ya regresaste. 
-¿Qué te pasó? ¿Por que estás aquí? 
-Esa es fácil. Me accidenté por salvar a una familia. 
Me acerqué a ella y la Besé. 

jueves, 2 de agosto de 2012

Importante: Cambios en el Blog.



Hola, chicos.
 A lo mejor ahorita se han dado un susto de muerte las personas que vieron las nuevas entradas en el Blog, de LizzieG. Porque yo también me di un susto de muerte, porque no sabía que había regresado  .Para los que no saben quién es, los nuevos, ella escribía aquí pero por algún problema dejó de publicar. Y ahora ha vuelto. Así que no piensen que alguien me hackeo o algo así. Acabo de hablar con LizzieG para hacer planes, y al final esto es lo que hemos acordado:
 Los Lunes ella estará publicando Water. Los Martes yo seguiré publicando Mine. Y los Jueves yo estaré publicando reseñas. Si hay algún cambio, entonces yo y LizzieG le estaremos avisando.

Los queremos,
 Sthep Stronger.

Water. Cápitulo 19


                                                                                                   Bruno. 
6 meses despues.
Estaba en el comedor en la comptadora, viendo walking dead cuando me llegó un e-Mail 
Era de papá. 
                         Bruno: 
He decidido que, por tu comportamiento en Florencia puedes volver a Bakesfield. En Floerencia no haces nada, completamente nada, así que si vas a Bakersfield, trabajas o estudias o haber que diablos haces. El Boleto ya lo compré está en el aeropuerto, sale a las 5:30 pm.
                                                                                                           Hasta luego. 
                                                                                                                           Yieh Salvatore. 
Lo cerré y corrí hacia el carro, ya que eran las 4:30, no pensaba llevar ropa, ya que en L.A podía comprar antes de agarrar carretera a Bakersfield, el lugar en donde dejé a mi chica.

Lo primero que hize al llegar a Bakersfield fué ir a la casa de Aurora. 
Me bajé del carro y toqué tres veces. Nada. Toqué otra vez. 
-Hey muchacho, no hay nadie. - Dijo una viejecilla al otro lado de la calle. 
-No sabe cuando regresan? - Pregunté con emoción 
-No jóven, ellos se fueron hace 4 meses, siguen aquí en Bakersifield, pero no sabría decirle en donde viven... Pero si te interesa yo tengo cierta información de ellos, claro, por una fuerte suma de dinero- me guiñó el ojo.
-No estoy interesado, gracias. 
Me subí al carro y me dirigí al parque central, tenía que caminar, y por lo menos encontraría a alguien que conociera a Aurora. 
Ví a Akemi caminar por la banqueta. Frené enfrente de ella. 
Bajé la ventana..
-Hey, Akemi. 
Volteó y sonrió. 
-Hey Bruno. No sé nada de Aurora, así te puedes marchar, ya que no te intereso en lo mas minimo. 
La miré, estaba muy pálida, flaca y se veía rara, sus ojos se veían como amarillos.
-¿Estás bien? - Pregunté 
-Si, ya te puedes ir. 
-Nos vemos Akemi. 
Seguí adelante hasta llegar al parque. Estacioné el carro y me bajé. 
Caminé por todo el parque, que es el lugar mas grande de Bakersfield. 
-Bruno? - me dijo una vocesita atras de mí. 
Volteé y ví a el pequeño Henry ya no traía lentes y estaba 10 cm mas alto. 
-Hola Henry. 
-Bruno, um, - Vaciló un poco - Aurora tubo un accidente hace no se cuanto, bueno, desde que tu te fuiste, no sabemos por que. Ella esta en coma desde hace 3 meses, está muy mal, y parece que así se va a quedar. Nosotros vivimos a 3 casas del Hospital por que mi mamá no quiere despegarse de ella y menos de mí .- se me quedó mirando. 
-Wow, es encerio? 
Asintió. 
-Podemos ir a verla ahora? 
-Creo, pero puede ser muy impactante para tí. 
-¿Por qué? - pregunté con cierto tono de preocpacion e intriga. 
-Espera a Verla.