miércoles, 14 de enero de 2015

Broken Dolls. Capítulo 20.

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Broken Dolls. Capítulo 20.

--Todo va a estar bienGrita Chris sobre el sonido de los helicópteros.
Incluso aunque le fuera a creer, su bonito diálogo muere en cinco segundos, cuando escuchamos una explosión muy cerca. Muy cerca.
  El helicóptero de volteretas en el aire, y en el proceso mi cabeza pega contra el vidrio. Las personas gritan, y cuando vuelvo a mirar arriba, el cristal está lleno de sangre que se corre hacia abajo.
  Nos han disparado. A nosotros. El helicóptero sigue dando vueltas y me estrello contra Chris, quien grita de dolor. Intento separarme, pero no puedo. Cuando miro hacia la ventana, debajo de nosotros hay sólo pasto verde. Ningún testigo de lo que ocurre. Es perfecto. Para ellos, claro: Nos eliminarían sin un escándalo.
   Holly está muerta.
Y creo que ahora vamos a morir nosotros. Lo sé cuando caemos en picado, como una de esas caricaturas que se quedan congeladas en el aire unos segundos antes de desplomarse. Esos somos nosotros. O al menos, así lo sentí.
  Holly está muerta.
Es lo último que pienso.



                                                                   




Para este entonces, ya han entendido que darme un sedante no es necesario. No me muevo. No hablo. No como. No hago nada excepto mirar las paredes blancas. Se parecen mucho a las de la clínica donde mis padres me encerraron para deshacerse de mí. Mis tíos. Se siente mucho como eso.
   Supongo que lo que está destinado a ser siempre encontrará su manera de vuelta, al final.
  Está este enfermero/carcelero/persona que viene a checarme de vez en cuando. Revisa mis heridas, me da medicina, inyecta mi cuerpo. Pero puedo ver algo más en sus ojos, algo que no pude descifrar hasta que un día deslizó un cabello que estaba en mi cara detrás de mi oreja.
  Sí, buena suerte, amigo.
--¿Dónde están mis amigos?
Parece sorprendido al escuchar mi voz por primera vez en… Bueno, no lo sé. El tiempo se ha convertido en una mancha borrosa. No estoy segura de cuánto tiempo he estado aquí.
--No tengo información sobre esoDice.
Él es un poco mayor que Nate, con pelo castaño y hoyuelos, pero a estas alturas, no podría importare menos. Cruzo mis piernas sobre la cama, unos de los pocos objetos en la habitación y lo miro.
--¿Quién sí?
--El jefe.
Por supuesto que sí.
Después de eso, vuelvo: Me tumbo, mirando a la nada hasta que mis respiraciones se hacen más lentas y me caigo dormida. Esto es lo que ha pasado cada vez desde que ellos nos encontraron, salvaron y luego encarcelaron. ¿Qué más podría esperar de John? Su hija está muerta, su sobrino un traidor, y yo… Bueno, no soy mucho mejor.




                                                                    
 


El día siguiente, le pregunto lo mismo, y cuando no me da una respuesta vuelvo a cerrar la boca y a mirar a la nada.
--¿Qué has hecho, de cualquier manera?
No desvío mi vista de la pared, hasta que veo de reojo el espejo y mis ojos viajan hacia ahí antes de que pueda evitarlo.
  Ella ya no me sonríe. Tal vez se ha dado cuenta de que hay algo mal pasando. No estoy segura si ella se da cuenta de cosas en absoluto, pero esta vez, de alguna manera es diferente. Ella baja de la cama rígida y diminuta, y camina hacia mí, pero sólo llega al borde de su lado del espejo, naturalmente. Pone las manos en el frío vidrio y apunta al enfermero.
--¿Qué?Susurro.
--¿Disculpa?
Enfermero/algo/algo me mira fijamente, y yo sacudo la cabeza. Cuando miro de vuelta a la chica en el espejo, está acostada en la cama, no mirándome en absoluto.
Mírame. Pienso.
Por favor mírame.
 Aún puedo recordar los días en donde sólo quería llegar al anochecer sin verla. La ignoraba. Y ahora ella me está ignorando a mí.
--¡Maldita sea, mírame! ¡Dime!Salto de la cama para enfrentarme al espejo, pero el chico me toma del estómago y me devuelve a la cama. Pataleo, pero al final saca una jeringa, inyecta, y…
  El mundo se apaga. Muy lentamente…
En el espejo, ella ha desaparecido, y me veo a mí misma siendo llevada por el sueño.




                                                                 





Con el paso de los días, me descontrolo: Salgo del agujero en el que estaba, y el vacío se convierte en furia y frustración. Ataco al enfermero un par de veces cuando toca mi pelo o intenta tener una conversación conmigo, veces en las que termino siendo tomada y ahogada en la inconsciencia. Le pregunto muchas veces dónde están mis amigos, pero me repite que no sé. Pero debe de saber. Alguien tiene que saber.
  Me pregunto si atraparon a Olivia también por mi culpa. Me hace sentir tan culpable, y eso me hace sentir más enojada por alguna razón. Soy una olla de agua hirviendo a punto de explotar. A punto de quemar a todos.
  Y todo este tiempo, Ella ha estado mirándome a través del espejo, queriéndome decir algo, lo sé, sólo que no sé qué es esa cosa. Cuando el enfermero me deja sola, me miro en el espejo y espero que ella me diga algo, pero parece estar tan enojada como yo. A veces desaparece, dejándome sola.
  Pero esta vez, aparece frente a mí, con su cabello enmarañado de tanto pelear y más delgada que la última vez que la vi. Me pregunto cómo puede sostenerse a sí misma.
--Tiene un TaserMe suelta, poniendo las manos en el vidrio.
--¿Un qué?Vagamente, me suena familiar, pero no sé…
--¡Un arma de electroshock! Supongo que tiene que usarla para cuando te pongas violenta, pero debido a que por alguna razón bates tus pestañas y es todo, prefiere no usarla en ti.
--¿Y eso qué tiene que ver?
--¡Idiota! ¡Consíguelo y noquéalo! ¡Encuentra tu camino hacia Chris y Nate!
--Pero no sé dónde están…
--Entonces tendrás que averiguarlo, ¿No, cariño?Su tono afilado me perfora. Bruja.
 Mi respiración se convierte pesada, y ella me mira como si no creyera que pudiera lidiar conmigo.
--¿Por qué ayudarme, si siempre has sido una bruja conmigo?
--Tú me has traído.
--¡Yo no te he traído nada! ¡Has estado aquí desde siempre!
--Fuiste tú, todas esas veces. Tú me hiciste.
    Y luego no está.
Mis ojos abiertos de par en par y mi pecho que sube y baja es mi pista de que se ha ido. Me quedo viéndome en el espejo unos segundos hasta que la puerta de mi cárcel/habitación se abre, y el enfermero/persona entra, sonriéndome como si esperara que hoy de hecho no lo golpease.
--No has comido tu comidaDice, señalando a la bandeja en la cama.
--¿Por qué no me han matado ya? ¿Por qué estoy aquí?
--Sigues haciendo las preguntas al hombre equivocado, cielo. Sólo estoy aquí para asistirte.
  Quiero decirle que se vaya al diablo, pero miro al espejo, y ella está de vuelta observándome críticamente.
--HazloSusurra, pero no es necesario que lo haga: Nadie puede oírla. Nadie ha podido hacerlo durante mucho tiempo. Tal vez es por su existencia por lo que ellos decidieron que yo era una psicópata. Tal vez es porque hablé de ella.
  Miro de nuevo al chico y le sonrío un poco, sentándome en la cama y tomando la comida “de hospital”.
--Mira quién está comiendo. Me preocupaste por un tiempo. Es mejor que cooperes, de esta manera.
Podría decirle en dónde se puede meter su colaboración, pero me lo callo de igual manera.
--¿Crees que estaré bien?
El colchón se hunde bajo su peso cuando se sienta y estira una mano para tocar mi mejilla. Las yemas de sus dedos viajan hasta mis labios y su pulgar hace pequeños círculos en ellos. Y como ella dijo, levanto mi mirada para encontrarme con la suya y muevo mis pestañas. Él respira profundo y yo me acerco a él. Puedo sentir su aliento en mi cuello y yo puedo oler su fragancia a algo que parece ser menta. Luego nos estamos besando: Me tumba en la cama y se pone encima de mí. Lo dejo toquetearme un poco, y hago lo mismo alrededor de su espalda antes de volver a su cintura, donde el Taser está. Sus labios están en mi cuello cuando lo arranco de su lugar de seguridad en su cinto y lo enciendo, pegándolo  a su nuca. Jadea unos segundos antes de desmayarse sobre mí.  Lo tiro al suelo y salto de la cama, tomando las llaves de él también.
--Bien hechoDice ella desde el espejoAhora sácanos de aquí.
--Agradezco tu ayudaMurmuroPero después de esto no descansaré hasta hacerte desaparecer.
  Voy hacia la puerta sin esperar ninguna respuesta de ella. Aprieto fuerte el arma contra mi mano y tomo un gran respiro. Abro la puerta y salgo en puntillas. Puedo ver a un guardia al final del pasillo, pero no mi escucha venir: No estoy segura de pesar lo suficiente como para hacer ruido. Estoy más o menos arruinada.
Sólo se voltea cuando el sonido del Taser hace eco en el pasillo, pero para él ya es demasiado tarde. Cae al suelo con un solo golpe seco, como si tirara un saco de papas. O varios. Espero por el sonido de pisadas, por si alguien oyó y vine a ver qué pasa, pero al no oír nada le quito la pistola y guardo el Taser en mi escote.
  Es cuando veo las cámaras. Una luz roja en ellas parpadea y segundos después, una alarma suena.
Atrapada.
  Corro esta vez, pero no llego muy lejos antes de que me encuentre con tíos malos dispuestos a sacarme los sesos. Pero algo ha cambiado en mí. No estoy segura de cuándo empezó, pero no estoy segura tampoco si me importa. Hay una parte de mí que ha sido reemplazada por otra, porque antes nunca hubiera podido dispararle a alguien en mi vida. Pero ahora lo hago. Les disparo a todos ellos, intentando no darle al pecho o cabeza para no matarlos y hacerme sentir mejor conmigo misma, pero en los lugares adecuados en los que me dejarán en paz. Soy un asco con esto de la puntería, así que gasto todas mis balas y tiro esa pistola al suelo. Tomo otras dos de los tipos malos y sigo mi camino, trotando por el pasillo.
   Disparo a muchas personas, y uno de ellos me dispara a mí en el brazo. No ha ido muy profundo, pero duele como el maldito infierno. Grito un poco, porque estoy furiosa, y eso me hace disparar un poco más hasta que pego contra unas puertas. Intentan hablar conmigo, hacer que me rinda, pero desisto. Luego les disparo en un lugar en el que sé que no van a sobrevivir. Me he dado cuenta de que no soy tan mala con esto de disparar, pero necesito otras dos pistolas desde que no tengo idea cómo recargar una y espero nunca tener que saberlo a partir de ahora. Es un bonito pensamiento. Improbable, sí, pero hermoso de cualquier manera.
   No sé de dónde he sacado esto. Tal vez fue ella. Tal vez es porque vive en mí. Tal vez es lo que, al final del día, me asusta más. Pero hoy, lo tomo. Lo uso. Así que los cuerpos caen uno contra otro, y yo estoy perdiendo sangre aunque aun así no está en mis planes inmediatos rendirme.
  Luego las veo: Las puertas con su nombre en él. Abro las puertas estrepitosamente y respiro pesadamente como si fuera la primera vez en mucho tiempo con mi cabeza dentro del agua. Alzo ambas armas, aunque mi brazo herido no puede tomar mucho el peso y baja la altura, sólo un poco.
   John me mira como si nunca me hubiera visto antes. Sorprendido, furioso, incrédulo. A su lado, su hermana Lucy, la madre de Chris, me mira con el ceño fruncido y unas mejillas rojas como si hubiera estado en una discusión acalorada.
--¿Me han extrañado?No me contestan, y yo señalo a las sillas enfrente del escritorio de la oficina de JohnSiéntense.
--No hagas algo de lo que se arrepentirá toda su vida, señorita HastingsMe dice él fríamente, sentándose lentamente. Lucy le sigue. No quiero matarla, pero no sé en qué lado está y prefiero apuntar un arma a ella que ella a mí.
--Creo que ya he pasado esa línea antes y estoy simplemente bien. Maravillosa. Ahora, ¿Dónde están mis amigos? ¿Dónde están Chris y Nate, Lauren y Angelo?
  Lucy me mira, asombrada al escuchar el nombre de Nate.
--Si, ya lo sé. Y por mucho que te odio por alejarlo de mí y te amo por haberlo salvado, no quitaré esta arma de tu cabeza. Quiero saber dónde están.
--Ellos recibirán el castigo justoInterrumpe JohnLauren y Angelo serán eliminados, justo igual que tú. Pero no tienes que preocuparte; dejaré que tu hermano se vaya a casa, ese pobre chico, teniendo que lidiar con basura como tú. No sé en qué estaba pensando cuando pensé que podías hacer esto. No tienes que preocuparte por Chris, de cualquier manera. Él recibirá su merecido en una bonita y privada prisión en algún lugar remoto en la tierra donde nunca podrás encontrarlo. Debiste decir adiós antes.
  Disparo su pierna. Llámame inmadura, pero para lo que me importa al final. Él chilla de dolor y me grita obscenidades.
--¡Tú no vas a hacerle nada a mi bebé!Le grita Lucy--¡No lo permitiré!
--No te preocupes, querida: Tú irás con élSisea.
Lucy se levanta y yo ajusto mi arma a ella, pero no parece darse cuenta. Le da un bofetadón a su hermano que hace que mis costados tiemblen. Auch, chico.
--Tú no mereces este puestoLe murmuraNunca has merecido nada de esto. Debí haberte enfrentado hace mucho tiempo, y siento que haya sido hasta ahora cuando puedo verlo. Ahora dime, ¿Dónde tienes a mi hijo?
  Espera un segundo. ¿Entonces ella tampoco sabe?
--No.
Ello lo golpea de nuevo, y yo no tengo más que bajar la pistola que la apunta. Mi brazo herido me da las gracias.
--¡Dime!
--No.
  Lucy me mira.
--Fallon, dulzura, ¿te importa?
--En absolutoLe paso mi pistola extra y ella apunta a la cien de John.
--¿Qué tal ahora?
--No lo harías. Soy el único que sabe dónde están. Nunca los encontrarás sin mí. Yo no te diré.
--No a la primera, noConcuerdaPero me has enseñado muchas cosas durante los años, Johnny. Como el fino arte de la tortura. Y es hora de ponerlo en práctica, ¿No crees?
  Cuando veo el destello de temor en los ojos del padre de Holly, sé que ahora sí esta es una línea que no he cruzado, y que si lo hiciera estuviera completa y definitivamente arruinada por el resto de toda mi vida.
  Así que aparto los ojos.
--No morirásSusurra LucyEs muy fácil. No, vas a vivir. Vas a vivir sintiendo dolor, todos los días, pensando que pudieras estar tan cerca de Holly… tan cerca… Pero no lo estarás. Nunca estarás con ella, John.
   Y creo que, cuando vuelvo la mirada, esto para él es peor que el dolor de la tortura física. Es el emocional. Es haber perdido a su hija una y otra vez todos los días, sabiendo que está muy cerca de que se termine, pero aun así… Nunca ahí. Debe matarlo. Debe hacer que su respiración se corte.
--Pero si me dices…
--En veinte minutosDice, rompiéndoseEn veinte minutos un avión los llevará a todos a una prisión en Austria, en el medio de la nada, bajo tierra. Nunca nadie los va a encontrar. Excepto Nate. Nate está en una de las celdas, en el cuarto piso.
  Lucy y yo intercambiamos miradas.
--Ve por tu hermanoDiceYo iré por los demás.
--Confío en ti, pero no tanto.
Resopla, la adrenalina corriendo por su cuerpo.
--Bien. Pasamos por tu hermano realmente rápido, luego vamos al aviónToma a su hermano de la corbata y lo arrastra fuera de la silla. No puede sostenerse debido a la bala en su piernaTú. Tú vas a llamar a todos tus pequeños soldados y les vas a decir que retrocedan, ¿De acuerdo? Vas a venir con nosotras. Y tú, Fallon. Tenemos que empezar a movernos si queremos salvar a tus seres queridos antes de que ese avión despegue o antes de que tú te desangres a morir. ¡Ahora!



-Sthep Stronger.

jueves, 8 de enero de 2015

Broken Dolls. Capítulo 19.

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Broken Dolls. Capítulo 19.

--Vuelve a casaLe susurro a Nate días después. Estamos acostados hombro a hombro en el suelo, mirando el techo por alguna razón. Chris se ha recuperado en estos días, ya puede comer y caminar, pero se cansa todo el tiempo. Duerme como un oso.
Nate no me mira.
--No.
--Me mata que estés aquí, mientras ellos están allá.
--La única manera en la que me iré es si tú vienes conmigo. Cosa que sé que no va a pasar porque A) A Chris le metieron una bala en el estómago y B) siguen buscándote. Así que simplemente me quedaré aquí y esperaré.
  Suspiro.
--Puede que esto no termine nunca.
--Entonces supongo que me quedaré aquí tirado.
Me vuelvo a verlo y él hace lo mismo. Le doy un puñetazo en el hombro de la nada y él se ríe.
--¡Ey!
--¡Eres un necio, enserio!
--¡El burro hablando de orejas!
Nos pellizcamos y damos un par de puñetazos más hasta que el timbre suena. Nos paralizamos, como siempre, pero todo el tiempo es Nina u Olivia junto con su novio cuyo nombre he olvidado, porque el chico es incapaz de separarse de ella cinco minutos. Es total y asquerosamente adorable.
--Es Nina. Llamó y dijo que vendría para checar como está todo. ¿Le abrirías? Acabo de salir de la duchaGrita Lauren.
  Me levanto, pero Nate se mantiene cerca detrás de mí, porque todavía no confía en nadie.
--Nate, es sólo NinaComento, mientras quito el seguro de la puerta para abrirla.
--Ya. Sólo me quedaré aquí.
  Pero cuando abro la puerta no es Nina. Al principio creo que sí, porque tiene el pelo marrón similar, más o menos a la misma altura, pero su estatura y peso no es correcto. Es más delgada. Mucho más delgada. Y bajita también. Y cuando se vuelve para verme a la cara, tiene unos lentes de sol enormes que cubre gran parte de su rostro. Pero yo sé.
  Y ella sabe  que yo sé.
--¡Holly!Lloro.
Ella se tira a mis brazos, pero después de unos momentos, nos despegamos. Ella me toma de los hombros, totalmente no viendo a Nate detrás de mí. Sus lentes se retiran y sus ojos se centran en mí, como si yo fuera lo último que viera en el mundo.
--Fallon. EscuchaIntento hablar, pero ella no me deja--¡No, escucha! ¡No tengo tiempo! ¡Tío Angelo me prohibió venir por mi cuenta pero lo hice de cualquier manera! Cuando supe que estabas aquí… Ellos estás viniendo. ¡Tienes que venir conmigo!
--¿Quiénes? ¿La CIA? ¿El FBI?
--¡No! ¡Chris y Nate! ¡Se puso de su lado, Fallon! ¡Los vi, intentando encontrarte!
Jala de mi brazo, pero la traigo de regreso y la fuerza a entrar.
--¡No! ¿Qué haces? ¡No tenemos tiempo!
--¡Escucha! ¡Está bien! Ellos están aquí, Holly. No intentaban encontrarme para capturarme, sino lo contrario. Chris y yo intentábamos encontrarte a ti antes, después de marcharnos de Italia.
  La confusión nubla su vista. Casi no me permite ver ese brillo de locura que siempre permanece en nuestros ojos. Ese brillo que indica que algo sobre nosotras no va bien.
--¿Qué…?FarfullaNo… ¿Qué?
--¡Tienes que hablar con tu primo, Holly!
--¡No! ¡Él es malo! ¡Fallon! ¿Has olvidado todo lo que te ha hecho?
  Niego. Y luego Nate está ahí antes de que yo pueda intentar si quiera explicarme. Holly lo ve y me mira de vuelta a mí. Su vista rebota entre nosotros dos, y cuando después de unos segundos regresa a mí con temor y algo que reconozco como traición en sus ojos, se suelta de mí y corre por la puerta.
   Y yo no tengo más que hacer que ir detrás de ella. Nate toma de mi brazo e intenta mantenerme en mi lugar, porque estar allá afuera, a la vista, me puede costar todo. Ellos de seguro me encuentran. Satélites que toman fotos como Maps, pero actuales. Es una completa mierda. Y sin embargo, no puedo dejarla ir. Porque esta es Holly: Mi amiga Holly, hermana por un pequeño y glorioso periodo de tiempo. Sé que no estuvimos cerca mucho tiempo y que a penas fuimos amigas, pero éramos algo. Lo sé. Estábamos ahí para la otra, sin juzgar, entendiendo siempre. Tiene que significar algo.
  Holly. Lia. La chica que le da propósito a la vida del chico que… ¿Quiero? No tengo tiempo para pensar en esto. Realmente ahora no.
  Corro detrás de ella, con Nate gritando mi nombre detrás de mí. Escucho más pasos por la casa, y me imagino que son de Lauren y de Chris. Chris. No puedo dejarla ir. No puedo malditamente dejarla ir.
--¡Holly! ¡Espera, por favor! ¡Por favor!
  He sentido muchas clases de desesperación en mi vida, cientos de veces.  Pero creo que esta vez me mata más: Tener algo tan cerca de mi alcance y aun así no ser capaz de alcanzarlo. Porque no soy lo suficientemente veloz, o tal vez mis palabras no son lo suficientemente buenas. No son suficientes. No soy suficiente. Hay una pequeña línea que divide el casi y el hecho, y esa línea me está haciendo añicos.
  Escucho a Nate corriendo detrás de mí, y sé que es él porque no hay manera de que Chris pueda correr así y los pasos de Lauren serían ligeros, no como los pesados de Nate. Escucho a Chris gritar que vuelva a la casa, que es peligroso, pero lo dice porque es lo correcto por decir. Porque es responsable. Pero su voz se rompe, y sé que es porque ve a Holly alejándose.
   Mi propio corazón se rompe al ver a Holly corriendo lejos de mí. Temiendo de mí.
--¡Holly!Intento una vez más con voz entrecortada.
 Mientras ella corre, la peluca castaña cae lentamente, hasta que su pelo rojo natural resplandece con el sol. No hay ninguna pista de su tinte, así que supongo que se habrá pintado el cabello de en un tono parecido al suyo.
  La escena me recuerda a mi delirio hace cerca de una semana, en donde Macey corría por el jardín de nuestra casa, su pelo rojo brillante ondeando con el aire. El sólo que ahora es Holly. Es como si estuviera pasando. Y es lo que hace que me detenga poco a poco, mirándola marchar.
  Miro abajo, y recojo la peluca de pelo lacio y castaño. Como el de Kiki, más bien. No, no. No. ¡Fallon, regresa! ¡No es real!
No es real.
El pensamiento hace que mis músculos trabajen de nuevo, pero Nate me atrapa en ese momento, empujándome hacia atrás, hacia sus brazos. Es como si empezara en cámara lenta: Holly corre de mí, y cuando parpadeo, el sonido de varios disparos constantes hace que mi corazón se detenga y luego salte como loco en mi pecho. Nate nos lleva al suelo, pero yo aún puedo ver cómo Holly se detiene de repente y mira a sus pies.
  Después cae.
Grito. Grito como loca, luchando contra los brazos de mi hermano que sólo intenta protegerme. Grito al ver la sangre manchando su vestido veraniego blanco, manchando la tierra, creando un charco alrededor de ella.
  No sé cuándo comencé a llorar, pero de pronto las lágrimas están cayendo por mi barbilla al suelo, y nunca he sido tan miserable.
  No sé supone que iba a ser así. Si hay algo que sé en este mundo, es que las cosas no tenían que suceder así, no aquí, no ahora.
 Nate intenta levantarnos, pero los hombres armados se acercan a nosotros, apuntándonos con sus estúpidas armas que han quitado muchas vidas en este mundo, lo sé.
  Realmente pienso que esto es verdaderamente el final, esta vez. Pero no lo es. Sé que no lo es cuando Angelo se baja de un helicóptero… ¿Cómo no pude oír un helicóptero? No importa, no importa… No, espera. ¿Angelo en un helicóptero?
Parpadeo.
Personas tomando mis brazos.
Parpadeo.
Mucho sonido, personas hablando, gritando. ¡Déjenme en paz!
Parpadeo.
Angelo, mirando hacia abajo, hacia mí, y tomándome en sus brazos.
Parpadeo.
Guerra. Personas luchando.
Parpadeo… Cada vez que lo hago, hay diferentes cosas pasando, y no puedo seguirle el hilo. Lo próximo que sé es que Nate me carga en sus brazos hacia el helicóptero.
  Chris.
Me sacudo en sus brazos, pero no me deja ir, y cuando miro detrás, Lauren vestida en pijamas y cabello húmedo ayuda a un Chris no mejor que yo.
  Cuando parpadeo de nuevo, el sonido de las hélices me aturde. Juega con mi cabeza. Por la ventanilla veo la tierra haciéndose cada vez más pequeña, el sol bajando, la oscuridad tragarse la cuidad. Una mano sobre la mía. No importa, no importa.
 Ya no estoy segura si algo realmente importa ahora. 




-Sthep Stronger.

jueves, 1 de enero de 2015

Broken Dolls. Capítulo 18.

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Broken Dolls. Capítulo 18.

Tiene pecas en las mejillas, debajo de los ojos. Lo puedo ver ahora que miro directamente a su cara, con mi cabeza a centímetros de la suya. Su respiración empieza a cambiar y se sacude.
--¿Chris?
Abre los ojos y se asusta: Da un respingo y su respiración cambia totalmente.
--Mierda, mierda, mierda. ¿Me quieres matar?Tiene voz pastosa por estar tanto tiempo dormido.
 Sus ojos se clavan en los míos.
--Claro que no. ¿Con quién  pelearía, si estuvieras muerto?Hago una pausaO a lo mejor los dos morimos. A lo mejor estás en el infierno y estás atascado conmigo por siempre. ¿Quién sabe?
--CállateMe dice, pero aun así estira la mano para tocar mi mejilla, comprobando que soy real. Suelta un chillido--¡Santa mierda! ¿Por qué duele tanto?
--Tienes una infección, Chris. No estás muy bien que digamos.
Maldice más.
--¿Me estás diciendo que estoy muriendo?
--Podrías.
Me mira unos momentos con el ceño fruncido.
--Uno diría que al menos estarías asustada por mí.
Me río suavemente, poniendo una mano en su mejilla.
--Vas recuperándote, Chris. Es bueno. Va bien. Y, además, confío que tendré a alguien que me insulte en el futuro.
--¿Y si muero?
Lo miro feo  y golpeo ligeramente su mejilla, nada que lo herirá.
--Cállate. Escúchame bien, si te atreves a morirte te voy a matar, ¿entiendes?
Abre la boca para corregir mi oración, pero lo callo con una mirada.
--Chris. ¿Por qué estás muriendo en una cama por un disparo? ¿Por qué mi hermano está aquí? ¿Cómo lo encontraste?
--¿Él no les ha explicado?
Niego, aun acariciando su mejilla.
--Después de que Lauren le curara las heridas cayó dormido y no ha despertado. Ronca como un motor.
--¿Cuánto tiempo ha pasado desde eso?
--Un día.
Suspira, poniendo una mano sobre la mía, que está en su mejilla. Hay algo muy íntimo acerca de este momento, y lo puedo ver en sus ojos. Sé que él también lo puede ver en los míos, pero no nos separamos.
--Vi a mi tío John. Estaba buscándonos. Buscándote, mejor dicho, desde que corriste para encontrar Lauren. Por un par de horas estuve alrededor, salí de la cuidad incluso, para perderle el rastro. Creo que pensó que nos habíamos reunido, así que me siguieron. Intentaba darte tiempo para que llegaras a salvo. Fue cuando me encontré a Nate. Junto con Holly.
  Eso me hace abrir mucho los ojos, y mi boca casi golpea el suelo.
--¿Viste a Holly?
--Nate… O Ethan. Bueno, ya sabesDice, y yo asiento. Aún es confuso algunas vecesHolly lo encontró, junto con Angelo. Y ellos tres te siguieron el rastro hasta acá. No me preguntes como; No sé. Cuando ellos me vieron… Bueno, no fue tan lindo. Ethan me golpeó, Holly me golpeó. Todo el mundo me golpeó. Aún pensaban que era el malo, y hey, no los culpoResoplaPero malditamente dolió. Intenté hablar con Holly, pero ella no quería escucharme. Luego Angelo se la llevó.
  Chris mira al techo y suspira. Mi otra mano viaja hasta encontrar la suya. Sólo basta poner la yema de mis dedos en su palma, y él inmediatamente hace lo que quiero: Entrelaza nuestros dedos y aprieta fuerte.
--No estoy seguro si alguna vez podré recuperarlaMurmura.
--Detente. Encontraremos la manera. ¿De acuerdo? Cuando salí de ese carro pensé que nunca iba a volver a verte, ni a Ethan, pero aquí estás. Aquí estamos. Volverás a ver a Holly y yo… Volveré a ver a Macey. Algún día. Lo sé.
Toma nuestra mano entrelazada y la lleva a sus labios para besarme los nudillos. No dice nada, simplemente me mira, no esperando nada, sino sólo contemplándome.
--¿Qué? ¿Tengo algo en la nariz?
--A veces me pregunto cómo no pude haber sabido.
--Saber… ¿Qué?
--La primera vez que te vi. Que íbamos a pasar por todo esto juntos. Uno diría que el mundo debió de haberse detenido el momento en que te miré.
--¿Cómo un flechazo a primera vista?
Asiente, adormilándose.
--Exacto. Como amor a primera vista. Pero no sabía. Ahora lo sé.
Y se duerme.
No estoy muy segura qué significa lo que acaba de decir para nosotros ahora, pero sí sé una cosa: Santa mierda.
  Lo tapo hasta la barbilla y salgo a la cocina, donde Lauren está sentada en la mesa junto con un adormilado Ethan.
--Hey, Bello DurmienteLo saludo.
--HeyTiene la voz aún pastosa por el sueño, parpadeando muchas veces para disipar la vista nublosa--¿Cómo está?
--No muy coherente. Adormilado. Pero está bien.
--Le estaba contando a Nate sobre la CIA y por qué los persiguieron. Pero creo que tú vas a tener que llenar los espacios, desde que no sé mucho yo mismaLauren se levanta y diceVoy a tomarme una ducha.
Ambos asentimos. Me siento frente a Ethan, quien me mira fijamente.
--Hay muchas cosas de las que quería hablarte, pero cuando te encontré tu tuviste que irte.
--Lo sé. Lo sientoLe digo, sabiendo que tenemos pendiente una de las conversaciones más largas que alguna vez podría tener.
--¿Cómo fue? ¿Mientras crecías? ¿Fuiste… feliz?
Sus ojos me dicen que espera que sí, desesperadamente. Y yo odio tener que romper su fantasía.
--Lo fuiSuspiroO al menos por un tiempo. Mis padres… Bueno, tíos, me cuidaron bien, y las cosas estuvieron bien por años. Entonces golpeé la adolescencia, y algo malo empezó desde ahíHago una pausaEstuve encerrada en una clínica mental desde que tenía catorce hasta hace un mes, más o menos… Porque yo intenté matar a Macey. Quiero decir, no sabía que estaba haciendo. Solamente desperté en medio de la noche y ella estaba sangrando y gritando, y yo…
  Tengo que detenerme para tomar aire, y Nate encuentra el momento adecuado para estirar la mano y ponerla sobre la mía en un gesto de apoyo.
--Lo siento. Tú… uhm, sigues diciendo cosas sobre Macey, pero tienes que admitir que esto es demasiado confuso, Fallon. Lo único que sé es que eres mi hermana, pero después de ahí… ¿Quién es Macey?
--Pensé que era mi hermana por muchos años, pero es nuestra prima. Ella es hermosa. Tiene la edad de Kiki, y pelo rojo como el nuestro, y ojos azules como los míos. Todo este tiempo pensé que tenía los ojos de mi madre… mi tía, pero resulta que nuestra madre biológica tenía ojos azules también… Esto es tan confuso.
  Pausa.
--Ella es hermosaDeclaroY tiene miedo de mí. Pensé que incluso aunque consiguiera la operación, la que nuestros padres estaban desarrollando, podía verla de nuevo y de alguna manera ser una mejor hermana para ella, pero… Nate, no creo que siquiera pueda pensar en mí sin enloquecer.  Creo que soy el monstruo debajo de su cama.
  Puedo ver la pena en los ojos de Nate. Y no me mata, como en muchas ocasiones, sino que me hace sentir que está bien. Como si de alguna manera pudiera compartir la carga para que sea no tan pesada.
--Ojalá la hubieras conocido. Ella es tan maravillosa.
Sonríe.
--Estoy seguro que sí. ¿Qué pasó después, Fall?
Fall. La última vez que alguien me llamó así, fue Chris, hace tiempo. Sé que he dicho que no me asusta que Chris tenga una infección, pero esa es una mentira evil y despiadada, porque casi meo mis pantalones en más de  una ocasión. Tengo esperanza, pero, ¡vamos! Con la suerte que tengo, todos morirán al final.
  Sacudo el pensamiento de mi cabeza , concentrándome en el aquí y ahora.
--Ellos me pusieron en la sección de los peligrosos en la clínica, hasta que descubrieron que estaba mal conmigo. Ahora que sé que tengo esa cosa Delirium, aunque aún tengo que hacerme las pruebas, entiendo que no me pudieron clasificar. Ellos te dejan ahí hasta que puedan diagnosticarte, y se tardaron mucho conmigo. Cuando decidieron que era una psicópata, después de muchas pruebas confusas, me dejaron ahí. Y fue horrible. Estaba asustada y sola en una habitación con personas violentas y… Nate, me sentía loca. Y las alucinaciones… Dios, fueron las peores. Y en cada una de ellas estaba Macey.
    La mirada en mi nuevo hermano no sólo refleja dolor, sino rabia. Sí, yo también siento rabia. Hay que hacer un club.
--Después de un tiempo me dieron medicación… No como esta medicación, la cual perdí, por cierto, que me hace sentir entumecida y pesada. Esta medicación me hacía sentir inquieta y… en pánico. Luego mi familia dejó de escribir y llamar a los médicos para ver cómo estaba. Lo único que obtuve de ellos eran cheques para mantenerme dentro… Nate, no te estoy diciendo nada de esto para que sientas… Lo siento. Lo siento. Siento que las cosas resultaron así. Siento que hayas encontrado a la pequeña Fallon Grace Hastings para que al final no resultara tan pequeña y tan sana, yo…
--CállateMe ordenaDeja de decir todas estas cosas. No voy a arrepentirme de encontrarte, si es lo que piensas. Así que ahora deja de llorar y sigue contando.
  Nos miramos a los ojos unos segundos antes de que empiece a llorar y reír al mismo tiempo. Él sonríe aliviado, apretando su agarre en mi mano.
--Lo siento, Fallon. No respondo muy bien. Con el tiempo encontrarás que no soy muy bueno para consolar.  Sigue, por favor.
  Río.
--Humm… Yo… Con el tiempo me pasaron con los demás pacientes, los no tan peligrosos. Estuve ahí por mucho tiempo, hasta que una noche dos hombres me secuestraron. Me sacaron de ahí, y me llevaron con el director de la CIA.
--¿El papá de Holly?
--Sí. Él me dijo que si podía infiltrarme a la clínica de nuevo y buscar a su hija ahí, entonces podría autorizar la operación para mí. Como sabes, nuestros padres no terminaron el proyecto, y alguien más lo hizo. No es seguro. Era una oportunidad en cien, pero sabía que tenía que intentarlo.
--¿Por qué él no sabía dónde estaba su hija?
--Pensaron que la habían secuestrado y sospechaba que estaba en una de esas clínicas. Así que me mandó a comprobar que no estaba en la mía. Sí estaba. Ahí fue en donde la conocí. Sólo que no estaba secuestrada, sino que ella había huido.
--¿Lia?Dice, usando el antiguo nombre de Holly--¿Por qué?
--Leyó mi archivo. Hablaba sobre mis padres y lo que me hicieron. Pero no sabía que estabas vivo, lo juro. La verdad es que no soy la primera ni la última a la que ellos le hacen esto… Y ella decidió que no quería estar ahí. ¿Nuestro supuesto padre cuando éramos la familia Stohl? Su tío. Cuando me fui con ella, pensaba que eso iba a ser todo. Iba a ser Zara Stohl, con una hermana y un padre, viviendo en Italia. No se suponía que iba a encontrarte. No se suponía que Susie era la que te había tomado. Pensé que, aunque estaba loca, la familia Sullivan iba a ser mi nuevo normal.
  Suspira y cierra los ojos. Cuando los vuelve a abrir, me mira con intensidad.
--Puede serlo, Fallon.
--No. No puede. Tengo a toda la CIA y probablemente el FBI detrás de mí, tu hermana me odia y todavía estoy loca. Ethan, no puedo volver. Y no sé por qué tomaste este riesgo. Debiste quedarte en casa. Tú ibas a estar bien, pero mira ahora qué ha pasado: Casi terminas disparado.
  Cierra los ojos de nuevo con fuerza y sacude la cabeza, casi enojado.
--No, no. ¿Qué esperabas? ¿Qué continuara comiendo helado mientras mi hermana pequeña está dios-sabe-dónde, haciendo quién-sabe-qué?
--Pero Ethan. Apenas me conoces. Hubieras estado bien, porque no estabas muy atado a mí. Pude haber sido alguien que alguna vez conociste.
--¡No, no! ¡He estado pensando en ti desde siempre, Fallon! ¡Pensé que estabas muerta! Sé que no lo recuerdas, pero solías ser una pequeña polilla. No podías despegarte de mis brazos, y cuando no quería estar contigo solías colgarte de mi pierna y llorar, y… Solías mirarme como si yo hubiera inventado el chocolate. Y tu amabas el chocolate.
   Para ese entonces yo ya estoy llorando como una pequeña niña.
--No llores, Fall. Va a estar bien.
   Me imagino cómo hubiera sido mi vida con él: Creciendo con dos padres diferentes, con un hermano mayor que me adorara y que probablemente espantara a todos mis novios. Un hermano que me molestara y me acusara con mis padres sin vacilar cuando saliera por mi ventana a mitad de la noche a alguna fiesta.
 Paraíso.
--Mierda.
Él se levanta y me abraza, levantándome con él.
--Y Maddie no te odia, Fallon. Ella se integró a nuestra familia cuando tenía la edad de Kiki, y su situación familiar no era la mejor. Cuando supimos sobre ti sintió que no la iba a querer más o algo así y reaccionó mal. Pero ella no te odia.  Quería encontrarte tanto como yo, pero no la dejé venir.
  Levanto la vista de su hombro para mirarlo a los ojos y determinar si es verdad.
--¿Estaba celosa?
Sonríe un poco.
--Somos así en esta familia. No nos gusta nada que podría remotamente rompernos.
--Amo a tu familia.
--Yo también. Pero también eres mi familia. Maddie entendió eso. Bueno, todos entendieron eso. De otra manera, papá no me hubiera dejado venir. Mamá estaba llorando, pero no me lo impidió.
--Dime sobre ti. ¿Cuál es tu historia? ¿Fuiste tú feliz?
Él me deja ir, pero se mantiene cerca de mí, a lo mejor temiendo que me rompa de nuevo.
--Lo fui. Bueno, tuve que ir a psicólogos por depresión después de que mamá me confesara lo que pasó con mi verdadera familia, por qué me había adoptado. No podría comprender del todo por qué habían muerto, dónde estabas… Lloré mucho tiempo después de que me adoptó, pero tengo hermanos y hermanas increíbles que me hicieron salir adelante. Cuando tenía alrededor de doce años me contó sobre el accidente. Nunca me gustó mucho recordarlo. Y cuando supe que la vecina era mi hermana que no estaba muerta… Santa mierda, casi me matas, señorita.
   Continuamos hablando hasta que las horas pasan y el sueño gana. Hablamos de cómo ya no necesito esa operación, pero que Holly sí y eso me preocupa. De cómo quiero encontrarla para que Chris pueda hacer las cosas bien. De que quiero que todos dejen de perseguirme para intentar curarme. Luego hablamos de hermosas fantasías: Qué haríamos después de que curara. Me prometió que vería a Macey de nuevo y que Holly estaría a salvo. Me habló de cómo quería regresar a su familia conmigo para que Maddie pudiera curar su corazón pidiéndome perdón, porque al parecer la culpa la tiene atrapada. Hablo de que quiero un gato. Quiero cientos de gatos. Quiero un gato para Macey también.
  Nos sumergimos en lindas fantasías hasta que Nina llega a revisar a Chris, luciendo completamente cansada, diciendo que ha investigado más del tema para curarlo.
--¿Por qué tuvieron que dispararlo cuando a penas estoy en primer año de medicina?
Le pido perdón, pero me sonríe y se lo sacude.  Estoy con ella cuando revisa que todo en Chris vaya bien, me imagino una de esas dulce fantasías con él. Alguna clase de futuro. Algo.
  Lo que sea.



-Sthep Stronger. 

viernes, 26 de diciembre de 2014

martes, 16 de diciembre de 2014

Broken Dolls. Capítulo 17.

                                                        Soo Psychopath | via Facebook

Broken Dolls. Capítulo 17.


--Fallon.
  Macey me inspecciona con sus grandes ojos marrones. Da unos pasitos hacia mí y jala del borde de mi vestido.
--Fallon, ¿Jugarás conmigo?
--¿Macey?
La pequeña carita de Macey se llena de irritación.
--¡Fallon, juega conmigo!
Se da la vuelta y sale corriendo a esconderse en algún lugar de la casa. Le gusta jugar a las escondidas, y yo siempre la dejo ganar. Creo que es por eso que es su favorito. Esta vez no será la diferencia, así que espero y cuando he llegado a diez, la busco.
  No está detrás de las cortinas en la sala, ni debajo del sofá marrón, ni escondida en el desastre del armario de mis padres. Busco en todas las habitaciones, pero ella no está aquí.
--¿Macey?
  Tal vez está afuera. Nunca ha ido a esconderse en el jardín, pero tiene que estar ahí ahora. Llamo su nombre un par de veces, pero ella no me contesta de regreso. Entonces capto movimiento en la esquina de mi ojo, y cuando volteo, ella está corriendo. Pero no es el flamante cabello rojo de Macey el que veo, sino uno castaño y largo.
  Luego voltea hacia mí.
Kiki Sullivan.
--¡Rápido, vamos!
--¡Espera! ¿Dónde está Macey?
--¡Apúrate!
La sigo hasta llegar al bosque detrás de mi casa, pero no es suficiente: Sigue corriendo como si el demonio estuviera detrás de ella. Le pido que espere, pero no me escucha. Después de lo que parecen ser unos diez minutos, se detiene de golpe. Casi me estrello detrás de ella, pero logro sostenerme de sus hombros. Ella mira hacia arriba, mirándome.
--La mataste.
  Macey yace tendida frente a nosotras, ensangrentada e inerte.
  Mi corazón deja de latir por unos momentos y el aire se queda atorado en mis pulmones.
Levanto mis manos para ver el rastro de sangre, de su sangre. Pero no hay… nada. Absolutamente nada. Sólo puedo ver las líneas de mis palmas sobre mi piel pálida. Mis uñas siguen igual de rotas e irregulares, sin sangre ni tierra debajo de ellas, y cuando me vuelvo hacia Kiki, no está. Ni siquiera estoy en un bosque. No hay un bosque cerca de mi casa, y definitivamente esta no es mi casa.
  Mi respiración se hace más pesada con los segundos. Escucho unos pasos detrás de mí, y cuando volteo veo una cara desconocida.
Grito.
La mujer me toma de los brazos y me sostiene contra su pecho, diciéndome que está bien. Pero no está bien. Macey… Macey no está aquí, ni tampoco Kiki. Y esta mujer…
  Lauren Farley.
--Lo sientoLe digoLo siento.
Lauren me mira a los ojos, aún en pijamas, medio dormida. Dios, la saqué de la cama. Vaya forma de pagarle.
--Fallon. Fue un mal sueño.
Pero no lo fue. Aún puedo ver a Macey inerte detrás de mis ojos. Puedo sentir la tierra debajo de mis pies, el sonido de las hojas rompiéndose bajo mi peso, el color del cabello de Macey al correr.
Niego.
Tengo que decirle.
--Tengo que decirte algo.
--¿Qué pasa?
Tomo aire, intentando desacelerar los latidos frenéticos de mi corazón.
--Soy… Estoy algo así como… enferma.
Suspira.
--Lo sé.
No. Espera. ¿Qué?
--¿A qué te refieres con que sabías?
Me mira unos minutos, luego me hace un gesto de cabeza, indicándome que la siga. La sigo por su pequeño apartamento de dos habitaciones hasta la suya. Me dijo que lo compró hace unos meses, para estar más cerca de Olivia cuando estuviera aquí.  Así que me trajo aquí. Olivia quería venir a pasar la noche, y sé por qué: Podía ver el brillo curioso en sus ojos. Me imagino cómo se siente: Conocer a alguien parecida a ella. Si tan solo supiera que no es tan bonito. Pero al parecer su familia lo sabe perfectamente, porque su padre le prohibió venir. No los culpo. Está siendo responsable. Se preocupa. No podría imaginar menos.
   Lauren abre la puerta y lo primero que veo es su cama. Hay una laptop negra prendida encima y papeles alrededor. En el escritorio, de la copiadora salen más.
--Estuve investigándote toda la noche.
¿Honestamente? Ya no me afecta. Las personas en estos días parecen hacer simplemente eso: Buscarte en una red internacional tal como la CIA para saber de tus trapos sucios.
  Bonito.
--Supongo que no te gustó.
--No te va a gustar a ti. SiéntateIndica la cama, y yo me siento en una esquina.
--Estoy muy segura de que ya sé todo lo que investigaste, Lauren. Enserio, me lo han repetido mucho últimamente.
  Me ignora.
--Entonces estuve buscando más sobre tus datos médicos porque, no te ofendas, querida, pero no quería tener a una persona inestable cerca de mi hija.
--No me ofendo.
--¿Exactamente que te dijeron sobre tu enfermedad?
--Me dijeron que era una psicópata.
--Fallon, ¿Tienes problemas para dormir?
--Claro que tengo problemas para dormir. Quiero decir, hay personas persiguiéndome para matarme y o torturarme.
--Me refiero a desde que te diagnosticaron. ¿Te sientes inquieta? ¿Sientes que no puedes dormir?
 Pienso acerca de ello un momento.
--La mayoría del tiempo. No puedo dejar de pensar o alucinar con mi hermana. A veces no puedo dormir en absoluto. Pero hay veces que duermo sin problema.
--¿Te sientes intranquila por la noche?
--Siempre me siento intranquila. Como si estuviera a punto de explotar. ¿Por qué me estás diciendo todas estas cosas?
--¿Tienes problemas auditivos, visuales?
--No. Enserio. ¿Qué está pasando?
--Ahí lo tienesUna voz extraña y masculina llena la habitación. Salto, pero antes de poder huir, Lauren me toma de los brazos.
  Ella voltea la computadora, y puedo ver en la pantalla un hombre mayor. Me sonríe cuando me ve.
--Te han asustado, ¿cierto, chiquilla?
Miro a Lauren.
--Fallon, te presento a mi colega, el señor Manceau.
Por el apellido y por el acento, este tipo tiene que ser francés. Levanto una mano y la sacudo porque no puedo encontrar mi voz.
--Él es doctor en un hospital mental en Francia.
Miro a Lauren.
--Lauren, no sé qué es todo esto, pero…
--No soy doctora, sino abogada, pero estuve viendo tus papeles médicos… Se los mandé a unos colegas para que los checaran y todos me dicen cosas similares, Fallon. No creemos que sea psicosis.
   Busco por la broma en su rostro. Alguna señal, lo que sea. Pero se muestra impasible, tan fría como siempre. Sin emociones.
--¿A qué te refieres?Le grito. Hay que enfrentarlo: No tengo la mejor actitud--Los estudios…
--Estaban malMe corta.
Antes de que empiece a chillar,  el doctor a través de la computadora habla:
--Si tuvieras psicosis, sería muy leve, casi inexistente, lo cual no tiene sentido, señorita Hastings. Mis colegas pensaron que podría ser un trastorno psicótico breve, lo cual es exactamente lo mismo que la psicosis, pero pasajero. Tú has estado en esa clínica desde que tenías unos catorce años. Así que pensamos en el síndrome confusional agudo, también conocido como Delirium. Este también es pasajero, pero creemos que tú pudiste haber estado entrando y saliendo de él debido al estrés y al contacto con otras personas con problemas mentales. Eso juega con tu mente. Te influencia, y ni siquiera eres consciente de ello.
   Me echo a llorar. No de esos llantos bonitos y silenciosos de las películas, sino de esos feos y escandalosos, con piel roja y ojos hinchados.
   Manceau parece asustado. Mira de mí a Lauren, y ella se arrodilla a mi lado y me lleva a sus brazos.
--Ya no puedoLe lloro encima.
He tenido suficiente.
Lauren no me dice nada, sólo acaricia mi cabello, como mi madre/tía lo hacía cuando no estaba loca.
Me despego un poco de Lauren para hacerle una pregunta, pero toma varios intentos porque no puedo hacer que el aire entre a mis pulmones.
--¿Entonces por qué me dijeron que era una psicópata?
--Creemos que no supieron como clasificarteContesta ManceauEl síndrome confusional agudo es común entre personas mayores. Tú eras demasiado joven. No es común, pero tampoco imposible. Eres aproximadamente del uno por ciento de la población de jóvenes afectados. Tampoco presentas ninguna discapacidad física, tales como pérdida parcial de vista o auditivo. Otra vez: Extraño, no imposible. Pero de cualquier manera, se tendría que hacerte estudios para confirmar.
  Trago.
--Esta cosa… Delirium. ¿Es peligroso? ¿Soy peligrosa?
Me mira a través de sus lentes.
--Sí, lo eres. Eres… inestable. Hay cura, señorita Hastings. Con pastillas, alimentación adecuada y absolutamente nada de estrés de ningún tipo.  No es fácil, sin embargo. Tal vez requiera hospitalización.
--Pero, ¿Podría volver a casa?
--Si su hogar representa un lugar libre de estrés o estímulos fuertes, claro. No se recomienda estar en compañía con una persona con un problema similar.
--¿Siempre resulta mal?
--No, no siempre. Hay ocasiones, como en los grupos de ayuda en que los pacientes se benefician de ello. Estamos hablando de un pequeño porcentaje, de nuevo. ¿Pero generalmente? No recomendable.
  El doctor y yo nos vemos a los ojos unos segundos antes de echarme a llorar de nuevo. El timbre suena, pero yo apenas lo escucho. Lauren se levanta, pidiéndome que me quede aquí.
--Lo sientoLe digo a la pantalla, cubriendo mi rostro, intentando tragar mis llantosEs demasiado. Mi vida  ha cambiado en cosa de unos dos meses, y es demasiado…
--Hastings.
--¿Hmm?
--¿Es de noche donde vives? Lo siento, estoy en Francia, y estoy seguro de que hay nueve horas de diferencia.
--Es de nocheAsiento.
Asiente.
--Pide a Lauren que te de una pastilla de dormir. Puede que no dejes de llorar hasta entrada la mañana. ¿Esta situación en la que estás? No está ayudando a tu salud, muchacha. Incluso si alguna vez se termina. Si hay estrés en tu mente, Delírium gana.
  Le lanzo una mirada. ¿Cómo sabe de la situación en la que estoy ahora?
--Lo siento. Lauren me distrajo de mi trabajo preguntándome por los papeles médicos de una chiquilla y lo primero que hice fue preguntar.
  Ahora sé de donde viene el miedo corriendo por mis venas en las noches que no puedo dejar de mirar a la luna. Pero nunca me había sentido de esta manera. Tan desolada. Tan sin esperanza.
  Intento sonreírle, pero no estoy sintiendo el aire llegar a mis pulmones.
--Recuerdo una nocheMenciono, sin alientoEsa noche no sentí nada de esto. Me sentía… normal.
Asiente.
--Probablemente estabas entrando o saliendo del síndrome. Tuviste un lapso intermedio de tiempo. ¿Fue en un lugar o situación sin estrés?
  Me encojo de hombros, recordando la noche con Holly y los hermanos Sullivan en su piscina, cuando jugué carreras con Ethan y completamente hizo trampa.
 Ethan, Nate  Viene a ser lo mismo al final.
--Un  poco. Me sentía feliz. Parece que fue hace años.
--¡Fallon!Escucho a Lauren llamar mi nombre, casi con desesperación--¡Fallon, ven un momento!
  Miro una última vez al doctor Manceau antes de levantarme y encontrarme con cierta escena en la sala de Lauren. En el medio, veo a la pequeña Olivia, luciendo casi asustada, arrodillada enfrente de alguien en el suelo. Dan está a su lado, porque parece que ellos dos nunca se despegan.  Doy un paso para ver quién es la otra persona, cuando escucho mi nombre de una voz familiar.
--¡Fallon!
Cuando volteo, lo veo. Ethan. Nate. Con un moretón en su mandíbula y un corte en la ceja, pero vivo y aquí.
--¡Ethan!Corro hacia él y lo abrazo. Él no pierde tiempo: Desliza sus brazos por mi espalda, un poco debajo de mis hombros--¿Qué…? ¿Cómo…? ¿Dónde están…?
Asiente, separándose de mí para ver mi rostro.
--Larga historia. Chris necesita ayuda.
  Sus ojos se ven preocupados, y cuando me dice esto, yo también  estoy preocupada. Estoy asustada. Siento que todo mi cuerpo tiembla cuando voy hacia Olivia y Dan, y miro sobre sus cabezas.
  Chris frunce el ceño, respirando con dificultad. Tiene una mano sobre su estómago que Lauren intenta quitar, pero parece que no escucha. Está demasiado ocupado mirándome.
  Caigo de rodillas a su lado.
--¡Bastardo! ¿Te han disparado?
Intenta reír, pero siente demasiado dolor, porque lo abandona y gime.
--¿Chris? ¿Qué sucedió?
--Lo escuchamos estrellarse con la puerta antes de que colapsaraResponde DanY luego este otro empezó a golpear la puerta también como si el demonio los persiguiera.
  Nate frunce el ceño a mi lado.
--Intenta correr con tipos con armas persiguiéndote.
--Eh, hombre, no te culpoEntonces su vista se desvía hacia OliviaBueno, no tanto.
  Olivia se sonroja y le da un golpe en el brazo, pero él sólo ríe.
Nate bufa.
--Bueno, sentimos arruinar sus planes.
--No arruinaste nadaExclama Olivia, sus mejillas rojas--¿Tú quién eres, por cierto? No nos dijiste. Podrías ser un asesino serial, y nosotros ni en cuenta.
--Es mi hermanoLe digo a Olivia--¿Qué pasa? ¿Por qué Chris está aquí y no en un hospital?
--Estamos esperando a Nina. ¿Nina? ¿Mi hermana?Dice ante mi confusiónSe pasa en la universidad, está estudiando medicina. La desperté para pedirle que viniera. No podemos llevarlo a un hospital: Todos los disparos tienen que ser notificados a la policía.
  Suspiro, y tomo la mano de Chris. Él me mira al principio, pero se desliza hacia la inconsciencia. No estoy segura de cuando una persona no debe de dormir si tiene una herida, pero no voy a tomar riesgos. Así que le doy una cachetada.
 --¡Mierda, mujer!Grita, con la voz ronca.
--¡No te duermas!
Gruñe.
--Sé que lo hiciste por venganza.
--¿De qué hablas? Lo hice porque te quiero. Te quiero vivoAclaro.
Bufa, respirando con dificultad.
--Entonces no quiero saber qué haces cuando no quieres a alguien.
Reímos un poco juntos. Luego vemos el sol salir, finalmente.
--¿Por qué sonríes?Pregunta Olivia a mi ladoTu novio se está medio muriendo.
Él tose, yo me remuevo.
--No es mi novio. Pero, tengo noticias.
--Si no quieres que me duerma, es mejor que me las cuentes ahora. Excepto si son malas. Si son malas, espera a que esté más para acá que para allá.
Río. Pero suspiro después, y miro a Nate.
--Tienes que saber algo sobre mí, si vas a escuchar esto.
Levanta una ceja.
--¿Qué pasa?
--Ser un hermano mayor no va a ser tan divertido para ti.
Ante la mirada de todos, le cuento sobre mi locura que al final no es tan loco. 




--Sthep Stronger.
 :D

sábado, 22 de noviembre de 2014

Reseña: Sueños de Dioses y Monstruos, Laini Taylor.

Sueños de dioses y monstruos (Hija de humo y hueso, #3)
Reseña: Sueños de Dioses y
Monstruos.
Laini Taylor.
Trilogía Hija de Humo y Hueso.
Último libro.
Un enemigo común.
Una causa común.
Karou y Akiva ya saben que están vivos, pero Kauro aún no está lista para perdonar.
Y ahora, mediante un terrible engaño, Karou ha tomado el control sobre la rebelión quimérica y el futuro de su raza depende de ella, si es que aún queda futuro para las quimeras en Eretz, una guerra devastada por la guerra. Pero, cuando el brutal ejército de serfines de Jael traspasa al mundo humano, lo impensable se convierte en escencial: Karou y Akiva tendrán que unir sus ejércitos para luchar contra su enemigo común.
  Esta unión de ambos ejércitos es una versión alterada de su antiguo sueño, donde ángeles y quiméras conviven juntos, en paz. Pero, ¿Habrá lugar en este nuevo orden del mundo para el imperdonable aamor entre un ángel y un demonio?
   Desde las calles de Roma hasta las cuevas de Kirin, humanos, quimeras y serafines lucharán, amarán y morirán en un teatro épico que trascenderá el bien y el mal, la amistad y el odio. Y, más allá de las fronteras del espacio y del tiempo, ¿Qué sueñan los dioses y monstruos?




Creo que ha sido el mejor libro de la trilogía.

Cuando hablé del segundo libro, Días de Sangre y Resplandor, (El cual reseñé el año pasado, me parece) no hablé muy bien de él. Había sentido que había muchas escenas y personajes que sólo estaban ahí para llenar un vacío, pero ahora que he leído este último libro he comprendido que Días de Sangre Y Resplandor era un punte. Hija de Humo y Hueso fue el principio y Sueños de Dioses y Monstruos marcó el final, pero el segundo fue un puente entre los dos para convertirse en esto, para que los personajes evolucionaran.
   Así que aunque aún creo que no fue un muy buen libro, entiendo que lo necesitara, porque Sueños de Dioses y Monstruos me encantó.
Dreams of Gods and Monsters (Daughter of Smoke and Bone, #3)
(Me encanta esta portada)

El libro cuenta con 654 páginas, así que se entiende que me haya tardado un poco en leerlo, pero también creo que es relevante mencionar que no fluye rápido. Es cierto que me gustó, porque fue muy interesante en el camino, y porque encontramos personajes que parecían que no, pero que de hecho aportaron en algo en la historia. Mirando hacia atrás ahora, lo amé, pero mientras lo estaba leyendo, algunas veces no era fácil debido a no fluía como el resto de los libros que suelo leer.
 
Si hablamos de los personajes... ¿Qué puedo decir? Sigo amando a Mik y Zuzana. Y en cuanto ha Akiva y Karou... Bueno, realmente no puedo decir nada sobre ellos porque sería spoiler. Pero me alegro de cómo terminó al final.
Sé que a muchas personas no les gustó cómo terminó, pero lo sentí un poco más realista. Estoy satisfecha.

En conclusión, me alegro de haberme topado con esta historia.



-.Sthep. :D 

sábado, 8 de noviembre de 2014

Broken Dolls. Capítulo 16.

                                    This scene made Holland so emotional

Silencio.
No hablamos en el camino al yet privado (Déjame repetirte: Jet privado), gracias a uno de los miles favores que Chris cobró. Y ahora, sentados uno frente al otro, ni siquiera podemos vernos a los ojos. El silencio es tan fuerte que hace un zumbido en mis oídos, y me pregunto si él también puede oírlo. Mi consuelo es mirar por la ventana, maravillándome del mundo.
   Chris suspira pesadamente, y cuando nuestras miradas se cruzan, algo destella en ellos. Lo siguiente que sé, es que se está moviendo. Tengo la impresión de que se va sentar a mi lado, pero la única razón por la cual se ha levantado es para estirar su brazo y jalar mi mano hacia él.
  Razón por la cual termino sentada en su regazo. Mi primer instinto es disculparme, pero al carajo. Esto es cosa de él.
Antes de que pueda preguntarle qué está haciendo, su boca encuentra la mía.
   No soy una gran besadora. Besé a algunos chicos cuando era menor y no me había vuelto completamente loca, pero realmente nunca supe muy bien qué estaba haciendo. No pensé mucho en ello porque realmente pensé que nunca tendría que preocuparme.  Así que sí, no soy una gran besadora. Y en ese momento… Él lo nota. Sonríe al principio, el muy bastardo,  con la mano que no sostiene mi cintura deslizándose debajo de mi blusa y haciéndome temblar. Se detiene un poco, y vuelve a besarme pero esta vez más lento, como… como si…
Me está enseñando a besar.
Y esta vez, soy una gran estudiante.
--No deberíamos estar haciendo estoLe digo, cuando nos apartamos unos centímetros para respirar.
--NoCoincideNo deberíamos.
Sus labios encuentran los míos antes de que suceda al revés. Pero esta vez viajan hasta mi mandíbula, y de ahí más abajo hacia mi cuello. Quita su mano de mi cintura para que vaya a mi hombro, donde jala el tirante hacia abajo, y besa ese lugar también. Luego lame.
    Santa. Mierda.
El calor en mi cuerpo se expande mientras sus dedos exploran mi costado hasta llegar a mi estómago. Sus dedos se enrollan en los bordes de mi blusa y jalan hacia arriba. Y yo debería detenerlo. Decirle que es muy rápido, que está mal, que no hago cosas de una noche y que no podría hacer nada duradero tampoco porque estoy loca. Porque no confío en él, y porque él tampoco confía en mí.
Pero lo dejo. Lo dejo porque quiero, porque no puedo resistirme.
  Una sonrisa traviesa cuelga de sus labios, y realmente no tengo tiempo para prepárame psicológicamente antes de que empiece a besar mi cuello y el nacimiento de mis pechos.
--Santa mierda en tacones.
Alza la cabeza, arqueando una ceja.
--Dices las cosas más raras.
--Haces las cosas más imprudentes.
--Pues hasta donde iba, te estaba gustando mucho. Estás toda temblorosa.
--Vete a la mierda.
Ríe y besa mis labios de nuevo. Esta vez, muerde mi labio inferior y jala ligeramente antes de dejar ir.
  Sí, de acuerdo: Estoy temblorosa. Un chico bueno está medio comiéndome, y no soy santa. Demándame.
--No sabes en lo que te estás metiendo. Tenemos que detenernos.
--Cierto.
Sólo hay espacio para que nuestros corazones latan una vez más, luego su camiseta está afuera y nosotros terminamos en el piso, besándonos.  Cuando finalmente nos detenemos, nos quedamos a un lado del otro, sin respiración. Él voltea su rostro hacia mí, sus ojos clavándose en los míos, y veo que algo ha cambiado. Puedo apostar que los míos lucen de la misma manera.
  Y nos asusta. La diferencia entre él y yo, es que Chris no enloquece. Puedo ver el conocimiento cruzando por sus ojos, pero no hace otra cosa que seguir mirándome.   Yo, por el otro lado, ni siquiera puedo mirarlo a la cara.
Está mal. Está mal en tantos niveles.
  Los rayos del sol del atardecer cruzan el cristal de la ventana y nos baña. Hubo un tiempo en donde también estaba en un avión, donde miré por la ventana y pensé en Chris, pero eso parece haber sido hace miles de años y a la vez parece que fue ayer. En ese tiempo pensé que él me había traicionado, de la manera en que yo lo hice. Ahora, sin embargo, espero que esta sea la manera en la que él me recuerde: Tirada a su lado, con la luz del sol esparciéndose sobre ambos, cabello rojo y mejillas sonrojadas. No a la chica que huyó, ni la chica que está loca, ni la que no puede contenerse de decir malas palabras.
  Espero que esta sea la manera. Cuando me vaya. Cuando todo este termine, cuando tenga que soltar su mano y seguir por un camino diferente.
Y se lo pregunto:
--¿Me recordarás de esta manera? ¿Al final?
No responde. Busca mi mano y aprieta, porque no parece encontrar las palabras que busca.



                                                                    



Cuando el piloto anuncia que ya vamos a llegar, nos ponemos las camisas de nuevo. Pienso que es el final de esa pequeña aventura, que debería ser el final, pero… No lo es.
  Chris toma mi mano y yo intento soltarme, pero él no deja ir. No creo que vaya a dejar ir por un buen tiempo, y de alguna manera eso me asusta.
--Chris…
--Calla.
Lleva mi mano a sus labios y besa mis nudillos.
--Ni siquiera confías en mí.
--Tú tampoco. Y aun así…
Suspiro, sin añadir nada. Parece que las palabras me han abandonado.
Nos sentamos cuando el avión empieza a descender, y cuando se abren las puertas para bajar, aún no me suelta. Bajamos del avión en silencio, y creo que nota que estoy a punto de soltarme de nuevo porque su agarre se hace más fuerte.
  Ocultamos nuestros rostros de las cámaras y de las personas, y yo me pongo mi peluca rubia. Creo que me estoy desacostumbrando a ella, porque hace mucho calor y pica.  Me doy cuenta de que es el momento crucial donde luchamos para que no nos atrapen. Mis manos empiezan a temblar ante el pensamiento.
   Respiro cuando estamos en un taxi que recorre las calles para llegar a nuestro destino.
  Hasta que nos golpean.
El taxi se estrella contra otro auto cuando otro vehículo del lado contrario nos golpea. Es cuando sé que encontrar a Lauren Farley era uno en un millón, y nosotros somos un chico en busca de alguien que ha desaparecido y una chica loca que quiere una operación que tiene una alta probabilidad de que no funcione. ¿Cómo pudimos pensar que tendríamos suerte?
  Chris grita mi nombre, pero mi voz se queda atascada en mi garganta.
--¡Fallon! ¡Fallon, sal del auto! ¡Ve a encontrar a Lauren! ¡Sal de aquí!Mete algo dentro de mi mano y abre la puerta frenéticamente para que salga.
--¡No sin ti!
--¡No hay tiempo! ¡Sal! ¡SAL YA!La sangre brota de una cortada en su frente, que presiona con sus manos.
--No. Chris…
--Tengo que perderles la pista. Ve con Lauren Farley, que nadie te atrape. Voy a encontrarte, cuando sea seguro, cuando ellos se alejen de aquí. Necesito que hagas esto no sólo por ti, pero por Holly. ¡Fallon, realmente necesito que salgas ahora mismo, maldición!
  Aspiro aire al mismo tiempo que le grito:
--¡Cómo te odio! ¡Te voy a estar esperando, perdedor!
--Adiós, BarbieEsta vez, no hay rastro del tono burlón de antes, sino algo parecido a la ternura.
  Eso fue antes de que abriera la puerta y desapareciera en la multitud que se ha juntado cerca.
  Me persiguen. Sé que lo hacen, y lo compruebo cuando brazos se enredan en los míos. Pero yo soy algo así como una ninja, gracias al entrenamiento de Chris. Una no muy buena, pero aun así. O al menos es suficiente para golpearlo y hacer que su nariz se rompa y sangre. Es un hombre, treinta  y tantos, que no va a tener éxito.
  Y aunque escapo, tengo que seguir corriendo y esta ciudad está llena de personas en todas partes. Me caigo y choco contra cosas todo el tiempo, y creo que algo está sangrando. Quiero meterme a un taxi, pero no sé si me siguen siguiendo, y no sé si debería ir hacia Lauren Farley si lo están. Así que vago por la cuidad. Vago por callejones oscuros y en el fondo de cafeterías desconocidas y oscuras.
   Lo que Chris me ha dado es su billetera, y en uno de los compartimientos a dentro,
hay un papel con una dirección, con el nombre de Farley ahí escrito. Sólo que abajo dice “Casa de los Carrington”.
  ¡Mierda, Chris! ¿No me pudiste explicar cómo está esta cosa antes de dejarme sola? ¿Es la casa de Farley o no?
  Suspiro.
Vago hasta las once de la noche, cuando ya es de noche y ha pasado tanto tiempo, para finalmente buscar la dirección, no muy segura de a dónde me va a llevar. Camino hasta ahí porque ahora estoy aterrada de los taxis, y con un par de indicaciones sin mirar a nadie a los ojos, llego a una casa que me recuerda a la casa en dónde solía vivir, antes. Antes de todo esto. Con mis padres y mi pequeña hermana Macey.
  Macey.
Recuerdo pensar en la posibilidad de volverla a ver, pero esto está a mundos de distancia de aquí.
  Aún hay luces prendidas cuando toco la puerta.
Una chica más o menos de mi edad me abre, con pelo castaño y ojos azules. Me mira de arriba abajo con preocupación en sus ojos, antes de preguntarme qué se me ofrecía.
Bueno, se me ofrecen muchas cosas, pero no puedo obtener todo.
Me siento tan cansada, como si pudiera desmayarme justo ahora.
--Busco a Lauren Farley. Es urgente.
--Yo… ¡Lauren! ¡Te buscan! Oye, ¿Estás bien?
 Asiento, pero mis rodillas fallan y caigo al suelo. Mi cabeza golpea con la esquina de una maceta, y duele como el infierno.
--¡Mamá! ¡Papá!La chica empieza a gritar.
Siento que mi cerebro empieza a palpitar.
--Estoy bien. ¡No estoy muerta, sólo duele!
Muchas personas se amontonan detrás de la chica. Mujeres, en su mayoría. Y me observan.
--Sólo busco a Lauren Farley.
  Me imagino cómo deben de verme ahora: La chica que luce como si hubiera sido arrastrada por el infierno, sentada en el suelo, con un chichón a punto de salir en mi sien. Las lágrimas se empiezan a acumular en las esquinas de mis ojos.
 Menos mal que soy guapa.
Una mujer con tacones de infarto y rostro severo da un paso hacia adelante, mirando hacia abajo, hacia mí.
  Sorbo por la nariz un poco. No puedo creer que esté a punto de romperme en público.
  Pero de repente no importa mucho.
--¿Quién eres tú?
--Mi nombre es Fallon Hastings. Y necesito el trato que ella obtuvo. Necesito deshacerme de ellos. Y dijeron que tú eras la única…
Frunce el ceño.
--Ella… ¿Quién?
--Olivia Carrington.
  Hay una pequeña conmoción. Las personas se tornan severas, casi enojadas, empujando a una chica atrás de ellos, como si yo pudiera de repente saltar y herirla. Pero puedo captar un flechazo de Olivia Carrington antes de que la obliguen a retroceder: Es pequeña, pelo oscuro y lacio. Parece más pequeña que la edad que tiene. Parece… frágil.
  Pero también he visto sus ojos. Y es algo que no había visto en mucho tiempo. Una chispa. Una chispa de coraje, una de fortaleza. Y sé que no hay nada ni pequeño ni frágil dentro de aquella chica.
   Pero también he notado la felicidad. He notado la vida; El trato que su madre le consiguió para salir. Y por un segundo, puedo imaginarme a mí en su posición: Fuerte, viva. Sin esconderme. Sin alucinaciones, o paredes blancas acolchonadas, o catorce pastillas diarias que hacen que no sienta muy bien mis miembros.
Quiero.
--Espera… ¡Dan, suéltame!
Un  chico alto que intentaba meterla dentro de la casa frunce el ceño, con rabia, pero no hacia ella.
--Liv, sólo ve a dentro.
--Te quiero, pero deja de darme órdenes. Suéltame.
  Olivia sale de detrás de él, y me mira a los ojos.
--¿Quién eres tú?
--Ya te dije.  Mi nombre es Fallon…
--NoInterrumpe--¿Quién eres tú?
Entiendo.
 Me levanto del suelo, un poco mareada y tambaleante, pero logro mantenerme en pie. Y la miro directamente a los ojos.
--Soy una muñeca rota. Cómo tú. Como el resto de nosotros, en algún lugar, allá afuera.  Escondiéndonos. Moviéndonos entre las sombras. Buscando una oportunidad.
  No quise ser tan profunda, pero las palabras salen de mi garganta, como si hubiera pensado en ello mucho. Lo he hecho, en alguna manera.
  Espero que se rompa un poco. Pero lo único que puedo ver es el dolor flasheando detrás de sus ojos.
--¿Lauren, qué es esto?Pregunta el padre, moviéndose hacia mí como si fuera a tomarme del brazo y sacarme de su casa.
 Retrocedo un paso.
--Vayan adentroLauren dice, con sus ojos clavados en los míosOlivia, sube a tu habitación.
--No.
--Olivia. Sube a tu habitación.
--No. Necesito escuchar esto.
--¡Y una mierda!Grita la tercera chica, supongo que otra hermana.
--Ally.
--¡No! ¡No cuando hemos llegado tan lejos, cuando ahora te tenemos! ¡No!
La madre (la otra madre) la agarra del brazo, pero ella no se relaja.
--¿Qué quieres?Me pregunta, con furia en sus ojos.
Me siento tan cansada.
--No era mi intención causar tanto desastre. Sólo quería encontrar a Lauren. Necesitaba encontrar a Lauren.
--¿Qué sabes de mí?
La pregunta de Olivia me sorprende un poco, debido al tono amenazante detrás de las palabras. Los padres corren a sus otras dos hijas dentro de la casa, pero puedo verlas amontonadas en la ventana, mirando hacia nosotros.
--¿De ti?
--Sabes mi nombre. ¿Qué más sabes de mí?
Dudo, pero decido se honesta, al final.
--Algunas cosas. Sé cómo acabaste en sus manos. Sé cómo saliste. Y necesito lo mismo.
Frunce el ceño.
--¿Y tú cómo piensas que salí?
--Por tu madre. ¿Qué? ¿Tú pensabas que te iban a dejar ir tan fácil? Créeme, lo he intentado.
  Olivia mira a su madre adoptiva, confusión brillando en sus ojos.
--Me dijiste que la policía…
--La policía no iba a poder hacer nadaSuspira ella, rompiéndose. Su máscara de preocupación se desvanece, y me parece que luce un poco mayor de un momento a otro.
--Pensé que no nos mentíamos. ¿Por qué no me dijiste?
--Pensé que hubieras querido rescatar a todos esos niños si sabías que ellos preferían no meterse conmigo…
 No. Espera.
Espera un jodido minuto.
--Tú sabíasNi siquiera es una pregunta. Es conocimiento. Río mientras las lágrimas empiezan a correr por mi rostro, porque nunca sé cómo reaccionar apropiadamente--¡Dios, tú sabías! ¡Tú sabías sobre nosotros, pero no hiciste nada al respecto! ¡Y yo aquí, estúpida, pensando que podías salvarme! ¡Pensando que podría ir a la escuela, o tener un novio, o amigos, o que podría ver a mi familia de nuevo, o…!
  Las manos de Olivia Carrington rodean mis brazos, sosteniéndome mientras me rompo.
--Somos muñecasLe digoNo tenemos cura. Estamos rotas, siempre estaremos rotas.
--MírameMe dice--¡Mírame, no estoy rota!
--Pero tú eres diferente. Tú tuviste un trato especial. En el interior no eres como nosotras, ya no. Ay, Holly. Pensé que podía salvarla. Pensé que podía salvarnos. Pensé que valía el riesgo.
  Olivia niega, intentando decir lo correcto, pero no puede. Mira a Lauren, quien luce destrozada.
--¿POR QUÉ?Suena desgarrado y… roto. Tal vez no somos tan diferentes, a final de cuentas.
--Olivia. Mi niña. Sé que ellos piensan que soy invencible… pero no lo soy. No voy a ganar siempre. Y pensé… Pensé que si lo intentaba ellos contra atacarían y de alguna manera te arrancarían de mi lado… ¡Olivia, lo siento!
--¿Pero qué va mal con esta familia? ¿Por qué seguimos mintiendo y diciendo verdades a medias?
--No tengo tiempo para estoLes digo, soltándome de OliviaTengo que irme. Tengo que encontrar a Chris. Tengo que encontrar a Holly. A Nate, a Macey.
  Retrocedo un paso antes de que Lauren Farley me tome del brazo, haciendo que vuelva hacia ella.
--No te vayas. Lo siento. Pienso en ustedes todos los días.
--Ya he escuchado eso. Pero ustedes sólo intentan ayudar cuando es demasiado tarde. Pudiste haber hecho algo si hubieses querido.
   Tal vez no debería hablarle  así a la única persona que podría posiblemente ayudarme, pero las palabras ya están fuera de mi boca, y se sienten bien. Porque es la verdad.
--Supongo que nadie es perfectoElla dice.
Me suelto de nuevo, no respondiendo y bajando las escaleras del porche.
--Pero aún puedo ayudarteDice, elevando la vozAún puedo hacerlo bien.  Para ti, para todas esas personas que mencionaste. Quédate.
 Me detengo en mis pasos y me vuelvo.
--¿Aun sabiendo que Holly es la hija del director?
--Santa mierdaSuelta el chico, Dan, que toma las manos de Olivia entre las suyas.
Lauren duda y traga, pero asiente.
--Aun sabiendo.
Extiende su mano hacia mí, y yo avanzo para tomársela.



-Sthep Stronger.