viernes, 9 de agosto de 2013
The Bet. Capítulo 41.
#APOV.
La foto de Brenda y mía besándonos estaba ya en un porta retratos mirando hacia mi cama. Y cada vez que me levantaba, la miraba con dolor.
Había intentado hablar con ella por todo éste mes, pero ella simplemente no contestaba mis mensajes, y ni siquiera los leía. Fui a su casa infinidades de veces, pero nunca abrían y la única vez que ésa puerta fue abierta, su papá me dijo amablemente que me fuera y no regresara nunca más.
Llamé, llamé y llamé. A todas horas, no importaba si era muy temprano o muy tarde, solo llamaba rezando por que me contestara.
Sabía que iba a ser doloroso todo ésto, pero no tanto como dolía ahora. Dolía como si mil carros me hubieran pasado encima, me hubieran operado sin anestesia y me estuvieran quemando vivo. Y éso era quedarme corto.
Extrañaba su presencia, extrañaba sus bromas aún cuando estaba triste, extrañaba su olor, extrañaba sus ojos cuando se entrecerraban cuando sospechaba algo, extrañaba sus suaves labios, la extrañaba a ella.
No había aceptado el dinero, por que, aunque ése dinero no era sucio, había lastimado a una persona que amaba para conseguirlo. Aparte, el puesto de mariscal no importaba, ya nos habíamos graduado. Pero el daño ya estaba hecho. Desafortunadamente
Si yo me sentía como la mierda... ¿cómo estaría ella?
Me dormí a media mañana mirando al techo, no supe cuando tiempo dormí hasta que me desperté debido a un violento zarandeo.
-¿Pero que mierda? - dije mientras me quitaba las lagañas de los ojos.
Maïa y Doyle estaban en mi cuarto.
-Tenemos que hablar.- dijo Maïa, seriamente.
Asentí y le dí espacio en mi cama.
Ella suspiró.
-Hoy fui a la casa de Brenda.
Mis ojos se abrieron de golpe al escuchar su nombre.
-¿Qué pasó? ¿qué que le dijiste? ¿te perdonó? ¿me perdonó?
-Sí, me perdonó.... Dijo que era momento de atar cabos sueltos y ésas cosas.. Pero que aún se sentía traicionada. Comenzamos a hablar sobre lo sucedido, ella luchaba contra las lágrimas, de verdad que se notaba la tristeza al momento de que entrabas a su casa, sus ojos estaban apagados, sonreía pero no llegaba a los ojos... Me dolió tanto verla así.
Un golpe bajo, debía decirlo, ella estaba así por mi culpa.
-Pero me dí cuenta de una cosa, y me alegró bastante.... - me miró y sonrió.- trae una pulsera de dijes, y ahí está el ave que le regalaste.
Me levanté de la cama, incrédulo.
-¿enserio? - ella asintió.- Whoa, éso debe de significar algo, no sé. Tal vez pueda hablar con ella hoy en la tarde o tal vez mañana.
Comencé a hacer planes para ir a su casa y contarle todo de cabo a rabo, pero Maïa irrumpió en mis pensamientos.
-Ella fue... aceptada en Standford.
Me alegré todavía más, iríamos a California juntos.
-Y se va hoy a California. - continuó despacio.
-¿Qué? - grité.
-Bueno, mas bien, cuando hablé con ella ya iba de salida. Debe de estar en el aeropuerto ahora.
Me puse mi suéter y tomé las llaves de mi carro.
Salí del cuarto corriendo, yendo hacia la salida. Pude oír como Doyle y Maïa me seguían.
-Si van a ir, súbanse rápido. - dije ya en el asiento del conductor.
En cuanto ellos se subieron aceleré si fui hacia el aeropuerto.
En la radio comenzó la canción "Here Comes the Sun" que terminó por deprimirme, gracias al cielo, Maïa cambió de estación y me sorprendió que estuviera la canción "Every Breath You Take" el himno de los acosadores, de The Police.
-Mira, tu canción.- dijo Maïa.
La ignoré, estaba lo suficientemente ocupado tratando de no chocar.
-¿Sabes en que terminal se irá? - pregunté desesperado.
-No.
Golpeé el volante de frustración.
-Maldita sea.-gruñí.
Tenía que ver a Brenda, tenía que arreglar las cosas con ella, explicarle todo, decirle que mis sentimientos hacia ella son mas reales que el pan, no podía dejar que ella se fuera a California odiándome.
Estaba a punto de llegar a la salida del aeropuerto, cuando el freeway comenzó a alentar el paso. Nos habíamos quedado atascados junto a cientos de carros. Era la hora pico, todos los freeway's estaban llenísimos, ninguno se movía nada.
Miré la hora, no había tiempo.
Me bajé del carro.
-Cualquiera de ustedes dos, cuiden bien del carro.- dije antes de echarme entre los carros, hacia la próxima salida que estaba a 2 millas.
No hacía mucho calor, pero el Sol era abrazador, quemaba cada partícula de mi piel.
Corrí con todas mis fuerzas, intentando respirar lentamente para que no me cansara tan rápido, pero no estaba funcionando. Todavía faltaba mucho para la salida, y de ahí faltaba todavía más para el aeropuerto.
Toda una osadía.
Valía mi cansancio, valían todas las miradas que recibía de las personas arriba de sus carros cuando yo pasaba corriendo a su lado, lo valía todo con tal de recuperar a Brenda.
Con ella había cambiado muchísimo, ya no era ése estúpido esnob que caminaba por los pasillos de la escuela con aires de grandeza, no podía darme el lujo de que Brenda se vaya odiándome.
Aunque ella no me perdone, necesito que ella sepa lo mucho que la amo y darle las gracias por todo lo que ha hecho por mi.
Cuando ya estuve en la salida, corrí calle abajo hacia la Kennedy Expy, rogándole a todos los santos que ella no se haya ido.
Aceleré mas mi carrera.
Un avión justo despegó en la terminal 5, ella bien podría ir en ése avión. Alejé ése pensamiento de mi cabeza sacudiéndola.
Corrí y corrí hasta que pude ver el frente del aeropuerto, pero a pesar de éso, todavía faltaban unos 2 largas millas más de estacionamiento.
Varios carros tocaron el claxon cuando yo pasé enfrente de ellos aún en movimiento, pero los ignoré.
Sentía que me habían golpeado con un fierro caliente en las costillas. Me faltaba ya el aire.
No podría llegar.
La torre de control ya estaba cerca, tenía que hacerlo, tenía que lograrlo.
Mis rodillas estaban ya débiles y cada vez que corría, aceleraban su paso.
Oh, mierda.
Pocos pasos faltaban ya para la entrada, lo lograría.
Corrí un poco mas y las puertas se abrieron.
Por poco festejo, pero luego me acuerdo que hay 3 terminales en la que Brenda podría estar. Respiro hondo y trato de concentrarme.
Bien, éste es un gran aeropuerto, tengo que localizar donde están las pantallas que indican los vuelos y ver cuál corresponde al horario de Brenda.
Demonios, no sabía cual es el horario de Brenda.
Le toqué el brazo a una señora que pasaba por ahí.
-Disculpe, ¿sabe dónde están las pantallas que indican cuando llegan y cuando se van los vuelos?-pregunté
-Ich verstehe nicht, man..-dijo en un idioma extraño
Pasé mis manos por la cara frustrado.
Le sonreí y bajé la cabeza en señal de agradecimiento, la señora hizo lo mismo, dijo otra palabra rara y se fue.
Decidí apostarle a la suerte, corrí como pude a la terminal 1, pasando por la terminal 3.
Miré las pantallas al final de un pasillo y corrí hacia ellas.
En 5 aerolíneas había vuelos para Los Ángeles. Dos de ellos ya habían despegado, otro de ellos estaba por despegar y los otros dos en 10 minutos se iban.
Dejé a la negatividad fuera y corrí hacia la terminal 2, en donde los aviones que faltaban estaban a 10 minutos de despegar, sí ella estaba en uno de ésos dos, todavía seguía por aquí.
Miré mi reloj y traté de tranquilizarme, ninguno de los vuelos había despegado todavía, pero sabía que si ella se encontraba aquí, me costaría mucho encontrarla, era como buscar una aguja en un pajar.
Miré hacia todos lados, buscando a una chica, no a una chica no, a mi chica.
Y como si fuera producto del destino, sentí una corazonada y supuse que no estaría lejos de mí.
Entonces fue cuando la vi, estaba seguro que era ella, mas que seguro. Estaba subiendo por las escaleras eléctricas junto a su papá ambos traían grandes maletas.
Corrí hacia las escaleras pero 2 guardias me detuvieron.
-Su boleto, joven.- dijo el mas grande y corpulento de los dos.
-No tengo, lo que pasa es que quiero detener a la chica que va allá.- dije señalando a Brenda que iba a la mitad de la escalera, mientras asentía a algo que su papá le estaba diciendo.
Ellos negaron.
-Sin boleto no pasas.
Asentí frustrado.
Solo había una cosa que podría hacer, gritar. Pero había tanta gente que apenas me escuchaba a mi mismo.
Tomé aire.
-¡Brenda!
Ella no volteó, ni siquiera me escuchó, lo sabía.
Tomé mucho más aire.
-¡Brenda!- grité con todas mis fuerzas
Pude ver como ella se daba la vuelta y buscaba entre la multitud.
-¡Brenda!-grité otra vez, ésta vez moviendo las manos arriba de mi cabeza.
Ella me encontró y me miró. Mi corazón latió con fuerza.
Brenda ya había llegado al final de las escaleras, tomó su maleta y caminó por el pasillo de arriba, todavía mirándome.
Caminé junto a ella pero en el piso de abajo.
Ella frunció el ceño y pude ver sus ojos llenos de dolor.
Quitó su mirada de mí y caminó con rapidez, atrás de su papá.
-¡No, no, espera, no te vayas! - supliqué para que me escuchara.
Pero por desgracia, ella había traspasado las puertas hacia afuera, dónde se subiría al avión y haría su vida.
No se si por masoquismo salí del aeropuerto, pero pude ver como el avión en donde iba Brenda despegaba y se iba.
Luché contra las lágrimas, me sentiría estúpido si lloraba, pero era algo que no podía manejar, pues ella se había ido.
-LizzieG.
Hola, éste capítulo como quien dice, es el último, o sea, "el final". PERO no se me asusten, que no puedo poner un "fin" aquí... Todavía.
jueves, 8 de agosto de 2013
Mini Reseñas: The Avery Shaw Experiment y Sueña.
| Reseña: The Avery Shaw Experminet. Kelly Oram. Libro único (Hasta ahorita) |
Cuando el corazón de Avery Shaw está detrozado por su mejor amigo de toda la vida, ella escoge lidiar con ello de la única manera que sabe: Científicamente.
La feria estatal de ciencias viene y ella decide usar su corazón roto como tema de experimento. Ella va a encontrar la cura. Mientras se forza a sí mima a pasar por las siete etapas del duelo por medio de una serie de experimentos sociales, ella cree que nunca va a superar a Aiden Kennedy y a estar lista para amar de nuevo. Pero ella no puede hacer el experimento sola, y su compañero (¡Ex compañero!) es quién rompió su corazón.
Avery encuentra solución a sus problemas en el hermano mayor de Aiden, Greyson. El hermoso mujeriego está a punto de ser pateado del equipo de futboll por fallar en física. Él está en busca de un tutor y algo de crédito extra. Pero cuando Avery lo recluta al encantador Grayson para ser su "Observador exterior", ella obtiene más de lo que había negociado, porque Grayson tiene su propia teoría: Avery no necesita el dolor. Ella necesita vivir. Y si hay una cosa en la que Grayson es bueno, es en vivir la vida al máximo.
*Yo traduje la sinopsis. Pueden tomarla, si así lo quieren*
Oh, vamos. No me digas que no te sonó genial. La verdad es que disfruté un montón con éste libro. Me gustó mucho el argumento cuando lo vi la primera vez así que me lo leí en unos pocos días
Hummm....
Pero los personajes definitivamente lo compensan. ¿Qué importa lo anterior con unos personajes así?
Es cierto que al principio se me hizo ridículo cómo Grayson se había enamorado de Avery, pero él era tan lindo que no me importó. Grayson es un personaje muy divertido y muy, muy tierno. Fue una de las maravillas del libro.
La segunda, fue la amiga de Avery, Libby.
La última cosa que me gustó es lo que Avery aprende:
"La gente no olvida a los seres queridos que perdieron. Ellos hacen la paz con ellos cuando se han ido. Con el fin de conseguir salir de mi corazón roto, tenía que hacer las pases con quién lo rompió"
Creí que fue bonito.
Por éstas razones, de Avery Shaw Experiment me ha gustado mucho.
![]() |
| Reseña: Sueña. Lisa McMann. Primer libro de una trilogía. |
No puede decirle a nadie lo que hace porque, o jamás le creerían o, pero aún, la considerarían tarada. Janie, por cosiguiente, vive en el límite, bajo la maldición de una capacidad que no ha pedido y que no puede controlar.
Se precipita entonces en una espantosa pesadilla. Por primera vez, Janie es algo más que un testigo de una retorcida psique ajena: Ahora toma parte.
No fue lo que esperaba. Y no lo digo en buen sentido.
Pero el estilo de escritura de Lisa McMann es cortón. Te corta la inspiración. Es seco y no estoy segura de haberme gustado. Batallé un poco para engancharme al libro, y cuando lo logré pude concentrarme en la historia... bueno. Los personajes no son la gran cosa tampoco. Algunos están sólo para hacer relleno y los principales tiene un grave problema de falta de personalidad.
En verdad el libro no me transmitió mucho y estoy decepcionada (Y enojada, quiero decir, el libro está carísimo)
Saludos.
Sthep S.
miércoles, 7 de agosto de 2013
The Bet. Capítulo 40.
Final de Victoria.
Es increíble como las personas pueden cambiar al estar al lado de otra. Algunas veces se cambia para bien, otras veces se cambia para joderle la vida a los demás, mejor dicho, para mal.
Yo había cambiado para bien, pero en ése camino que tuve que tomar para hacerlo, hubieron muchos baches, muchas piedras. Me caí cientos de veces, pero aún así me levanté pude superar cosas. Por que se que soy fuerte.
Miré mi nueva acta de nacimiento por milésima vez, incrédula.
Victoria Loughty Adams.
No mas ése estúpido apellido que tantas burlas había causado en mi infancia.
Miré a mi mamá, que había viajado desde NY a Chicago, junto a mi supuesto papá, para cambiar mi apellido.
Max, o mas bien, papá, me sonrió y levantó los pulgares.
Me reí bajito.
Mamá se acercó a mi y yo la miré con dureza, advirtiéndole que si se acercaba podría pasar algo feo.
Está bien, había cambiado, pero mi mamá me había lastimado todos estos años mintiéndome, no era algo que yo fuera a superar fácilmente, no.
-No seas grosera, Victoria. - dijo Ruben, mi antes papá.
Lo miré con rabia.
-Tú no me mandas.- dije simplemente.
Mamá miró a Max, mi ahora papá, y entrecerró los ojos.
-¿No le vas a decir nada?- dijo ella con los dientes apretados.
Él se encogió de hombros.
-Ella tiene todo el derecho de tratarte como te trata, la lastimaste... Janice, es tu hija como mía, pero se supone que la conoces mas que yo, deberías saber ya como reacciona tu hija. Yo he estado con ella unos cuantos meses y ya se lo que significan todos sus gestos y sus ademanes- suspiró.- Si me disculpan, tengo un vuelo mañana temprano.
Me miró y se acercó a mí.
-Vicky, todavía tienes tiempo para decidir.
Negué con la cabeza.
-Me quedaré aquí en Chicago... Los visitaré de vez en cuando, lo prometo.
Él entrecerró los ojos, no muy convencido, pero asintió.
-Entonces, nos vemos pronto... Hija. - dijo y me abrazó.
-Adiós, Max. - dije.
Él sonrió, entendía que no podía decirle "papá" al instante, ya que había vivido con que Ruben era mi padre... No es que quisiera y respetara a Ruben, pero era extraño, simplemente no podía decirle luego luego papá a Max. No podía.
Sabía que un día lo haría, pero no hoy... ni mañana, pero si algún día.
Cuando el de fue, decidí hacerlo yo también, no tenía ganas de lidiar con mama y con Ruben... Suficiente tenía ya con los lamentos y lloriqueos de Brenda.
Me dirigí a la puerta pero mamá me habló con su estúpida vocecita molesta.
-¿a dónde vas?
Puse los ojos en blanco mientras la volteaba a ver.
-Iré con mi novio, que por cierto está bien bueno, y no se, tal vez me acueste con él o algo parecido.
Mamá abrió los ojos de sorpresa.
-¡Eres una cualquiera!- medio gritó Ruben ya que estábamos afuera de un edificio del gobierno.
Respiré profundamente, conté a diez y repetí mil mantras en mi cabeza para poder controlarme, pero aún así, la rabia seguía ahí.
-Como digas, Ruben, como digas.- dije con toda la calma del mundo mientras caminaba lejos de ellos.
No pensé en mirar atrás ni una sola vez, quería irme con todo el orgullo posible, viéndome fuerte y sobretodo, libre.
Como estaba cerca del Millenium Park, decidí ir allá, ya que era un lindo día como para sentarme debajo de ése enorme frijol cubierto de espejo.
Cuando llegué al parque, decidí mejor sentarme enfrente de la fuente Crown ya que el frijol gigante estaba lleno de gente. Estúpido turismo, ¿cómo les podría entretener mirarse en el espejo que tenía ese gran frijol?
Un carrito de helados pasó enfrente de mi y no pude resistir la tentación de comerme uno. Cuando ya tuve mi helado de fresa, miré que la fuente mostraba a una gran cara de mujer con los ojos cerrados mientras simulaba que tiraba agua por la boca.
Me reí ya que un niño que pasó junto a mi, miraba asombrado la estructura.
Ahora que al parecer había madurado, no entendía por que tuve ésa obsesión por Andrew, era un idiota y además ahora tenía unas grandes ganas de ir y patearle las bolas hasta dejarlo estéril. ¿Qué se creía? No creía posible que el hubiera seguido con la apuesta, después de todo. Ahora mi hermana estaba en su cuarto, encerrada llorando, toda emo, pero la entendía... Un segundo, ¿mi hermana? uh,oh. Me estaba perdiendo a mi misma, pero sí, ahora quería a Brenda, era una estúpida sí, pero la quería.
Tenían que pasar tantas cosas para que yo por fin dijera que quería a Brenda... No es que algún día lo fuera a decir en voz alta, no, mi reputación caería por los suelos si hacía ésa confesión.
-¿sabías que pareces estúpida con ésa cara mirando al vacío? - dijo una voz enseguida de mí.
No tenía que voltear para saber que era Jake.
-Tu me amas siendo estúpida, así que me da igual. -dije simplemente.
Lo miré y el me sonrió tiernamente.
-Supuse que estarías aquí.- dijo antes de que yo le pidiera alguna explicación
-Eres un acosador...¿Quieres?
Le ofrecí mi helado chupado y el lo aceptó gustoso.
-Oye fea, ¿podemos ir a dar un paseo?- dijo después de acabarse mi helado.
-¡Te.Acabaste.Mi.Helado?! -dije con furia fingida.
-Oops, te prometo que... -se excusó.
-Nah, déjalo. ¿Vamos?
Dimos nuestro paseo tomados de las manos, salimos del Millenium y caminamos hacia una calle en donde había tiendas muy freak, hasta que nos detuvimos delante de una tienda de comics.
Puse los ojos en blanco.
-¿Comics? ¿Es enserio, Jake?
El me jaló hasta entrar a la tienda.
Me cargó y me sentó encima del mostrador.
Lo miré con escepticismo, esperando a que hablara.
-Te tengo una propuesta. - dijo lentamente.
-Ajá, sigue hablando Jake que soy muy impaciente.
Suspiró.
-¿Quieres ir a recorrer el país en moto conmigo?
Éso sonó como propuesta matrimonial, pero muy a nuestro estilo.
-Jake, yo... - comencé a decir. No estaba muy segura de querer estar con él día y noche recorriendo el país en no se cuantos meses, era extraño, pero excitante a la vez.
Puso un dedo en mis labios haciéndome callar.
-Escúchame, nunca a nadie le he propuesto ésto, ¿sabes? tu eres muy especial para mí y me encantaría que hiciéramos ésto juntos. No es como si te estuviera proponiendo matrimonio, solo quiero ser libre... A tu lado.
-¿Me propones la opción de ser temerarios en una tienda de comics? -dije estupefacta.
El se encogió de hombros.
-Pues... Sí.- dijo un tanto avergonzado.
-¡Es perfecto!- dije mientras rodeaba su cuello con mis brazos y acercaba mis labios a los suyos.
-¿Entonces sí?
Puse mis labios encima de los suyos y lo besé como nunca lo había besado. Suave, dulce y lento. Perfecto.
-Sí.- jadeé cuando terminé el beso.
El hombre con barba me miraba con impaciencia.
No podía creer que de verdad estuviera haciendo ésto.
-Vamos, Vicky. Me prometiste hacerlo, a cambio de que yo me hiciera el que tu quisieras.
Suspiré.
-Bien. - dije mientras dejaba libre mi nuca.
Jake me había dicho que no me diría cual tatuaje iba a tener hasta que me lo hicieran, pero según él tenía un significado especial.
Escuché el "trrrr" de la maquinita y me preparé para hacerme la fuerte.
No dolió tanto, ardía mucho, pero podía aguantarlo.
Recé por que no fuera un gran dragón o una víbora o peor aún un estúpido unicornio el que ahora traía en mi espalda de por vida, por que lo mataría.
Cuando por fin terminaron, me dieron un espejo y enfrente de otro espejo, me lo vi.
Era simple pero muy lindo, un ojo egipcio.
-Es el ojo de Horus.-dijo Jake cuando me miró viéndomelo.-Representa la protección y la perseverancia, además dicen que atribuyen capacidades mágicas.
Chillé de emoción.
-Es perfecto, gracias.
Miré por un largo rato la pared en donde tenían todos los estilos de tatuajes y leí lo que significaban cada uno, hasta que me decidí por uno.
Le sonreí a Jake con picardía, asustándolo.
Le dije al hombre de barba como quería que le hiciera el tatuaje y el asintió.
Decidí que se lo hiciera arriba de su pectoral y cuando comenzaron a tatuarle, gimió de dolor como una niña.
-Ésto duele.-gimió.
Me reí.
Como el tatuaje no era muy complicado, en 5 minutos ya estaba listo.
Era un cinco ya que significa a nivel espiritual, el movimiento, el cambio y la aventura, además representa la salud y la proporcionalidad de lo estético y bello, algo muy superficial, sí, pero lindo. Y al rededor de éste, un círculo de agua, que significa infinidad, completitud, perfección y unidad, el círculo representa la divinidad, la integridad y el absoluto, en cambio el agua, es pureza y frescura. Y secretamente, está manifestado con alianzas.
-¿Qué significa ésto?- dijo mirando al tatuaje.
-El 5 representa a la aventura y el círculo perfección.- dije encogiéndome de hombros, dejando de lado lo demás. En especial éso de las alianzas.
-Es lindo, me encanta el círculo.
Estábamos en algún lugar de New Hampshire, llevábamos 3 meses sin estar en Chicago. Ya habíamos recorrido gran parte del Este del país, recorriendo las viejas 13 colonias y demás.
Me subí a mi moto y Jake en la suya.
Nos sonreímos.
Éramos libres. Nacimos libres y moriríamos libres.
Éramos como un par de aves, disfrutando de nuestra libertad, disfrutando ser temerarios, disfrutando la adrenalina y sobre todo, disfrutando estar juntos.
No por siempre, pero por el momento yo era feliz. Y éso era lo que contaba.
-LizzieG.
The Bet. Capítulo 39.
#BPOV.
Nunca había sentido tanto odio, tanto rencor, tanto asco dentro de mí.
Estaba llena de tantos sentimientos, que la única forma que trataba de olvidarme de ellos era llorar y dormir.
No había salido de mi habitación una semana entera, comenzando desde la noche del baile. Papá no supo que pasó, pero me entendía y me daba mi espacio, pero aún así me llevaba comida y aunque el lo negara, pensaba que me suicidaría o algo así.
Me sentía traicionada por las personas que mas quería en el mundo. Andrew me había mentido y Maïa lo había protegido, ella siempre había sabido de ésa maldita apuesta y nunca me dijo. Fue lo que terminó por matarme.
Y lo que mas odiaba es que no podía odiarlos, aún así, los amaba con todo mi corazón. Yo de verdad quería odiarlos, vengarme y todo éso, pero no tenía las fuerzas suficientes para hacerlo, no quería y no podía. Simplemente no podía. Sin embargo, me odiaba a mi misma por ser tan ingenua, era tan estúpida.
Me he dado cuenta de que lo que mas me duele de todo ésto es que me dí cuenta que en realidad en su vida nunca existí, que solo me decía palabras bonitas para enamorarme, pero en realidad todas sus palabras y todas sus acciones eran mas que una mentira.
¿A quién diablos que la había hecho tanto daño como para que me sucediera todo éso? No es que antes me lamentara por mi desgracias, pero ésto ya había sido suficiente. Aunque, en cierto modo, él no es la primera ni la última persona en lastimarme, solo que ahora dolía como mil dagas clavadas en el corazón.
Tomé el primer cuaderno que vi y comencé a escribir hundiendo con dureza el bolígrafo en el papel, como si eso pudiera aliviar el dolor y la rabia que sentía. Te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio. Y de pronto me detuve. Incrédula. Unas cuantas lágrimas resbalaron por mi mejilla hasta caer sobre la tinta negra al darme cuenta de las últimas palabras que había escrito : Pero te quiero.
¡Al demonio! Lo arrojé hacia la esquina mas lejana y pude escuchar el sordo "PLAF" del cuaderno al tocar el piso.
Unos pequeños golpecitos me sacaron de mis pensamientos, devólviendome a la no tan cruel realidad, ya que lo verdaderamente era cruel eran mis propios pensamientos.
-Mi niña, sé que no estás en el mejor momento, pero ha llegado correspondencia para ti.
Me levanté de un salto, quitándome las lágrimas de las mejillas y sin verme en el espejo- ya que no tenía ningún caso- abrí la puerta.
Él me sonrió paternalmente y me entregó una única carta.
La observé y me di cuenta que ya estaba abierta.
-La abriste.- dije sin emoción, aunque en mi mente había sonado como "¡La abriste!" llena de acusación y un poco de tono bromista.
-Lo siento, me ganó la emoción.. Te dejaré sola. - dijo sonriendo, todavía.
Cerré la puerta ya que papá se alejó por el pasillo y me recargué en ella, sacando los papeles que había dentro.
¡STANDFORD!
Traté controlarme, ya que habían dos opciones: o me habían rechazado o me había aceptado.
Leí línea por línea, una y otra vez intentando procesar lo que aquélla carta me decía.
-No me jodas.- murmuré.
Terminé de leer la carte y chillé.
-¡NO ME JODAS!-Grité de emoción.
Abrí la puerta y corrí escalera a bajo gritando.
Papá se paró del sillón y me abrazó.
-Felicidades, princesa.
Entonces fue cuando las lágrimas comenzaron otra vez.
Él me miró y atrapó una de mis lágrimas.
-¿Qué pasa, ahora si me dirás que pasó?- me dijo papá.
Asentí y me senté en el sillón, tomé un cojín y lo abracé como si de éso dependiera mi vida.
Le conté de cabo a rabo todo, lo de la apuesta, lo de Maïa, todo. Absolutamente todo.
Cuando terminé, parecía que papá le iba a dar un aneurisma.
Estaba completamente rojo, pero con expresión taciturna.
En cualquier momento explotaría, éso lo sabía muy bien.
Tres segundos después, comenzó la sarta de maldiciones hacia Andrew, unas mas feas que otras, maldiciendo con palabras que yo en mi vida había escuchado.
-En fin, Brenda, no puedes andar vomitando mariposas muertas cada vez que escuchas o vez algo que el dice o hace. Es como si vez un maldito pan y lloras por que él come pan. Es ridículo. Además, él te mintió y te lastimó, no puedes permitirte estar derramando lágrimas por él, cuando el posiblemente ande disfrutando de su dinero.
Suspiré.
-No sabes lo que se siente, así que no hables de lo que no sabes.- murmuré
Gruñó bajito.
-Hija, tienes por algo que festejar, te vas a la universidad que tanto habías querido en unos días, ¿no estás contenta por ello?
Asentí.
-Entonces levanta tu trasero y empaca.
-Suenas como si quisieras que me fuera ya de la casa. - dije un poco mas bromista.
El se rió.
-Mi casa está en California, me gusta California y si tu te vas, yo voy. - dijo.- Me duele verte triste, bebé.
Sonrió nostálgico.
Abrió la boca y pude ver en su mirada que comenzaría a contar de nuevo la historia de cuando me cargó por primera vez.
-¡No papá, ésa historia otra vez no!- dije riéndome
-Pero si es hermosa.- dijo.
Corrí hacia las escaleras y le saqué la lengua.
Cuando ya estuve dentro de mi cuarto, me tiré de nuevo a la cama.
Instantáneamente, miles de recuerdos pasaron por mi mente, torturándome a mi misma, recordando cosas felices en un momento triste, destruyéndome. Soy una masoquista.
Por un momento pasó por mi mente la canción S&M de Rhianna, pero rápido la borré de mis pensamientos.
Me levanté de la cama y saqué las maletas que habían debajo de mi cama.
Comencé a empacar, empacar para lo que ahora sería mi nueva vida.
martes, 6 de agosto de 2013
Fade. Capítulo 12.
Fade. Capítulo 12.
"Romper las reglas sería fácil... Demasiado fácil, sino rompiera otras cosas. Si no rompiera también a personas. Si no te rompiera".
Sonríe.
Kate suspira.
Kate asiente hacia mí y se gira hacia Marina.
Marina me mira.
Hay una chispa en sus ojos que me hace decirle:
Sonríe.
Hago una mueca.
Marina empieza a emocionarse y a dar palmadas entusiastas. Kate, como siempre, es más sutil: Me da una sonrisa amable de aprobación.
Le frunce el ceño.
Marina frunce el ceño de vuelta.
Sonrío, dando pasos hacia atrás.
Marina mira a Kate, casi como pidiendo permiso.
ﮪ
Cruzo las piernas en el frío suelo del garaje y miro a Graham trabajar.
El saca una de las herramientas de una caja y la pone sobre el escritorio en el que trabaja. Se gira hacia a mí.
Suspiro.
Me encojo de hombros.
Eso me sorprende.
Suspiro y él me sonríe débilmente. Se gira hacia su trabajo, lo que sea que es, dando término a la conversación.
Seguimos hablando un rato y luego me marcho a mi habitación, donde veo a Tash colgado los posters en la pared pegada a su cama. Pusieron a Tash en nuestra habitación hace pocos días, como el reemplazo de Sophie. Es agradable, debo decir. No es una Barbie. Ella está más en la música. Creo haber oído decir a Cora que había sido una de esas niñas famosas de televisión, pero como yo no tengo conocimiento de personas famosas, no tengo ni idea. Creo que esto es lo que más le gusta a Tash de mí.
Ella me sonríe cuando entro y saca el flequillo dorado que se atraviesa en sus ojos.
Pienso en ello unos minutos.
ﮪ
Seguramente David querría que le llamara si yo saliera repentinamente de la escuela. Y probablemente se pondría todo cascarrabias conmigo si no lo hiciera.
Corazón que no ve, corazón que no siente.
No me creo lo que estoy haciendo, aun cuando ya estoy frente y pago al taxi. Lo observo irse lejos en la acera y luego me vuelvo para la casa.
Nunca realmente he estado en casa de Vivian Rossemount. Sé dónde es, claro, pero es por las reuniones de estudio de mi hermana en su casa, o por las pijamadas, o por el cumpleaños al cual recuerdo asistir con Isabel. Realmente no hubiera habido ningún problema si yo me apareciera en casa de Vivian; Ella solía ser amable conmigo, a pesar de que no éramos amigas. No hubiera ningún problema si ella siguiera viva. Ahora no sé si quiera si la única persona que vive aquí está ahí.
Probablemente yo termine arrepintiéndome de esto pronto, pero mi madre me ha pedido que visite a la señora Rossemount. Que le haga compañía, que platique con ella y que no le haga sentir tan sola. Y aunque odio que mi madre se haya vuelto loca y que me dejara sola para lidiar con todo, la amo.
Y si esto es lo que quiere, bien.
Me acerco y toco la puerta. Lo voy a hacer de nuevo, pero me detengo cuando escucho pisadas.
Pego mi nariz al vidrio de la ventana, con la esperanza de verla.
Las pisadas suenan de nuevo, pero ésta vez me doy cuenta de que no son de dentro, si no desde afuera. Empiezo a girar para ver quién viene caminando a mi dirección, pero las pisadas se vuelven más rápidas. Alguien está corriendo, lejos de mí. Para cuando me doy vuelta, no hay nadie.
Nadie.
Me doy vuelta, pensando que es la cosa más rara. Entonces toco de nuevo y la puerta de abre. Pero al mismo tiempo un sonido estruendoso atraviesa el aire y el pequeño jarrón de cerámica en la mesita de porche de la señora Rossemount explota.
Una bala.
¡Una jodida bala!
Grito. Dos segundos después me doy cuenta de que no he sido yo. Mi grito todavía sigue atascado en mi garganta. Ha sido la señora Rossemount quién ha gritado por mí, y agradezco que su grito haya expresado el horror del mío.
La ventana a mi lado explota también y yo me descongelo y me cubro con el brazo. Siento pequeñas punzadas de dolor cuando el vidrio se encaja en mi brazo. La señora Rossemount chilla de nuevo y toma mi mano, arrastrándome hacia el interior de la casa. Cierra la puerta rápido y se hecha al suelo, arrastrándome de nuevo con ella.
Pienso que es un buen momento para liberar mi grito, pero al final decido que ya no tiene caso y me lo trago.
Yo y la madre de Vivian nos quedamos en el suelo cerca de un minuto, jadeantes. Al final ella se levanta y pone sus manos en el pecho, donde debería de estar el corazón.
Yo me quedo tirada en el suelo.
Me siento, inhalando y exhalando.
Tarda un minuto en contestar.
La quito de la ventana y la siento en el sillón, esquivando las cajas en toda la sala. Me vuelvo y hago malabares con mi equilibrio y las cajas para cerrar las persianas.
Podría sentarme en el sillón e hiperventilar como ella.
Ella traga saliva y finalmente me mira. Niega.
Ella parece salir de su ensoñación y me mira.
Como no me da tiempo para responder, me quedo en la sala sentada esperando a que traiga el teléfono para hablar a la policía. Probablemente los vecinos lo habrán hecho.
Miro las cajas en el suelo y por curiosidad levanto una tapa para ver el interior. Cosas de chicas. Peluches, cuadernos… fotos. ¿Qué hacen las fotos de Vivian en cajas?
Me volteo hacia su madre, que hace malabares con el celular y el botiquín de primero auxilios.
No me había dado cuenta antes, así que no puedo darme cuenta de si lucía tan mal antes del tiroteo o después. Si es por Vivian, o por los disparos.
La respuesta viene a mí: Probablemente ambos.
Ella sacude la cabeza.
Ella toma el teléfono con una mano mientras abre el botiquín con la otra.
Ella está a punto de contestar pero entonces oímos las sirenas sonar a lo lejos.
Ella me mira y suspira, tomando el botiquín.
Me levanto.
Casi ni lo siento, pero accedo.
Ella se lleva el botiquín, diciendo que las tiene en la cocina y yo me quedo ahí de nuevo sola, ansiosa por el sonido de las sirenas que se acercan. Me acerco a la puerta para sólo aceptar la pastilla y luego salir corriendo. Pero cuando veo a las cajas una vez más, veo una que está abierta. Hay una caja de metal que tiene dice: “Isabel y Cam” adornado de corazoncitos y estrellas.
Me muevo rápido, antes de que su madre pueda volver y atraparme.
Todo lo que tenga que ver con Isabel, tengo que saber.
Todo lo que tiene que ver con ella me ha absorbido.
Esta es mi maldición.
Por eso la sostengo entre mis manos a pesar de que sé que no debo y en menos de un segundo yo la tengo abierta y moviendo dentro. Escucho a la señora Rossemount gritar “¿Dónde están?” y yo me muevo más rápido.
Fotos, notas, broches, más fotos, unas cuantas pulseras de la amistad… Una pequeña bolsa transparente de pastillas.
¿Qué?
Rápidamente pongo la caja en si sitio antes de que ella vuelva y sobrepongo la tapa de metal, sin cerrarla en verdad y quedándome con las pastillas. Abro la bolsa y huelo, confirmando mis sospechas.
Escucho pasos por el pasillo y meto la bolsita en mi bolso, junto con mi cartera y mi celular.
Murmuro un gracias mientras me pongo la pastilla en la boca y trago en seco.
¡No tengo tiempo para esto! ¡Las sirenas se acercan más!
Asiento y salgo corriendo por la puerta hacia su patio trasero y saltando dificultosamente la vaya que es alta, pero hay una silla que me lo facilita.
Y corro unas cuantas cuadras en la dirección contraria, pensando una cosa antes de parar a un taxi: Las pastillas no son de mamá. Son de Isabel.
Cuando checo la hora y veo que David tiene que estar en su nuevo trabajo, le digo al taxi la dirección de mi casa. El tapete tiene un agujero, donde mi madre solía guardar la llave de repuesto.
Lo primero que hago dentro es buscar las pastillas antidepresivas de Isabel que tomaba después del accidente de Cam… Después del accidente.
Isabel no tenía contacto con Vivian después del accidente. No hay manera que las pastillas olorosas sean los antidepresivos de Isabel. No hay manera de que terminaran con Vivian.
Aun así las busco en el lugar dónde mi mamá guarda las medicinas, y cuando las encuentro las llevo directamente a mi nariz.
No.
No son sus antiguos antidepresivos.
Busco los de mamá, los de la etiqueta verde con letras negras muy gruesas. Los huelo. No.
¿Entonces qué demonios son? ¿Y de quién? Y, de paso, ¿Por qué están en mi casa?
Aunque, la pregunta más adecuada es: ¿Por qué me perturba tanto?
Tardo unas horas intentando sacar los vidrios de mi brazo, pero mi mano tiembla y la pastilla que me dio la señora Rossemount ya no hace efecto más. Tengo dolor en el brazo, tengo hambre pero no puedo cocinar nada sin un brazo. ¿Lo que no tengo? Tiempo. Pronto él volverá.
Me digo que no tiene caso ya que mi mano izquierda no puede sacar los pequeños vidrios y me levanto. Meto unas gasas en mi bolso y llamo a un taxi.
Espero.
ﮪ
Es tarde cuando llego a Ashford. Como la seguridad en sí apesta las puertas están abiertas, pero sé que las cerrarán a las doce de la noche. Pero ahora que estoy adentro, se supone que tengo que irme derecho a la cama. Hay una regla que dice que después de las diez todo el mundo tiene que estar en la cama. Qué basura.
Ahora que tengo el número de Graham, me facilita las cosas. Lo llamo y le digo que necesito su ayuda y que lo espero en el garaje de su taller de madera.
Cinco minutos después, él está ahí parado.
Se ve un poco alarmado, viendo mi brazo.
Le tiendo la pequeña pinza para sacar las cejas. Lo toma y lo mira fijamente. Luego a mí.
Él suspira y enciende una lámpara sobre una mesa de madera.
Él lo hace, cuidadosamente, pero noto una sonrisa en sus labios.
Agita la cabeza.
Bufo, observando las pequeñas piezas de vidrio que Graham saca cuidadosamente.
Alza la cabeza con asombro y asiente.
Asiento.
Deja de sacar los vidrios de mi brazo por un segundo y clava los ojos en mí.
Se vuelve hacia mi brazo de nuevo.
Su cabeza se dispara hacia mí.
Me mira boquiabierto.
Escucho su respiración mientras me saca otro vidrio y lo deja sobre la mesa.
Recuerdo a la señora Rossemount, con la chispa desesperada en los ojos cuando me pidió por favor que volviera.
Así que, cuando se lo prometo, miento:
Es tan fácil hacerlo ahora. Es tan fácil romper mis reglas.
Romper quien siempre fui.
Romperme.
Porque, ¿Qué importa ahora?
Le cuento sobre las misteriosas pastillas.
Suspira.
Él no me responde. He dado en el clavo.
Saca el último vidrio de mí y lo deja en la mesa.
*Out of sight, out of mind: Fuera de vista, fuera de mente.
--Sthep Stronger.
domingo, 4 de agosto de 2013
Un Premio (9)

Entonces, la genialosa de Lunnaris ( Mis sueños imposibles) nos otorgó un premio. Gracias, Lunnaris.
Reglas:
1-Contar cinco mentiras.
2-Responder a las cinco preguntas.
3-Nominar a 5 blogs.
4-Hacer cinco preguntas.
5 Lies (Cinco metiras. ¿Entienden? Por Pretty Little Liars. Ja, ja.... :/ No me hagan caso, estoy loca)
Sthep:
1-NO parezco una completa nerd con mis lentes nuevos. No.
2-NO he olvidado escribir esta semana lo que tenía que escribir.
3-Las uñas definitivamente NO me crecen chuecas.
4-NO he llamado a mi tablet Darcy por The Lizzie Bennet Diaries. Eso es rídiculo.
5-NO me pongo a fangirlear cuando los personajes de una serie o un libro se besan.
Lizzie:
1.He odiado rotundamente Divergente y no decirlo de Insurgente, ugh, malísimos libros, los odio.
2.Soy bien responsable.
3.Nunca leo libros en PDF, por eso mis ojos no necesitan lentes.
4.Estoy TAN feliz por que ya se van a acabar mis vacaciones.
5.Amo taaaaaaanto el chocolate.
Las preguntas:
1-¿Sabes tocar un instrumento?
Sthep: Antes, un poco piano.
Lizzie: El triángulo! xD
2-¿Ves Hola Soy German en Youtube?
Sthep: Cuando se me ocurre.
Lizzie: Si, el chico me cae bien.
3-¿Alguna vez te pintaste el pelo con las mechas californianas?
Sthep: La verdad es que no tengo idea de lo que te refieres... Pero no, nunca he tenido ningún tipo de mechas.
Lizzie: No, aunque quisiera pero en mi se mirarían raras... :/
4-¿Tu ídolo de la música?
Sthep: Taylor Swift!
Lizzie: Mmmh, no sé, no tengo un artista predilecto, es extraño.
5-Porque escuchas música, ¿Verdad?
Sthep: Como, todo el tiempo. Sip.
Lizzie: Sin música no hay vida.
Las preguntas (De nosotras, para ustedes)
1-¿Calor o frío?
2-Un hábito raro.
3-Si existiera una máquina en la que pudieras sacar sólo un personaje de un libro ¿Cuál sería? Sólo puede ser uno, elige sabiamente.
4-Una película de la que esperaba más.
5-¿Qué materia de la escuela odias más y porqué?
Nominados:
Blanca Díaz, de Disfrutando Muchos Libros
Rossy, de Amanecer Con Los Libros
Marina, de Books Obsession
:)
sábado, 3 de agosto de 2013
Reseña: Ready Or Not, Meg Cabot.
![]() |
| Reseña: Ready Or Not. Meg Cabot. Libro dos. |
10-Pasar acción de gracias en Camp David.
9-Con su novio, el hijo del presidente.
8-Que parece querer llevar su relación al siguiente nivel.
7-Lo que san, sorprendentemente y sin darse cuenta ha anunciado en vivo en MTV.
6-Cuando apareció para apoyar las dudosas políticas del presidente en las familias, la moral y el sexo.
5-Hacer malabares con su nuevo trabajo después de la escuela en Potomac Video.
4-A pesar de que ella ya tiene un trabajo como adolescente embajadora ante las Naciones Unidas (por el que no pagan)
3-Viajar en el metro y ser abordada porque ella es "La chica pelirroja que salvó la vida del presidente", a pesar de sus nuevas trenzas Midnight Ebony semipermanentes.
2-Experimentar la inversión de roles total con su popular hermana Lucy, que por una vez no puede conseguir al chico que quiere.
Y la cosa número uno por la que Sam no está lista:
1-Enterarse de la manera más difícil en la clase de arte que "Dibujo al natural, significa "Gente Desnuda".
Top 10 de porqué no me gustó este libro:
10-Que bien Sam es un personaje genial, pero en este libro me saca de mis casillas.
9-Porque ya no es graciosa.
8-Y porque el libro entero se la lleva pensando que David quiere tener sexo con ella y el otro no está ni enterado, el pobre desgraciado.
7-Es enserio.
6-No pasa nada más aparte de eso.
5-Y a veces me ponía roja como los demás personajes por las babosadas de Sam.
3-Porque Sam es del tipo de que la virginidad es muy importante pero que quería acostarse con David así que estaba muy confundida. Y yo sólo podía pensar "¡Ya tíratelo, por Dios!".
2-Cosa que está muy mal.
Y uno:
1-Creo que este libro ha sido innecesario.
Es enserio. Creo que ha sido un libro innecesario. Creo que con el primer libro sobraba y bastaba. Porque en verdad Meg Cabot no encontraba que meterle, así que, claro que sí, dejó que Sam pensara que David quería tener relaciones. Por supuesto que sí.
Para mí que deberías leerte sólo el primero, y pasarse este.
¡Saludos!
Sthep.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
.jpg)



