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jueves, 26 de junio de 2014

After Jude. Capítulo 12. Final.

I'm in love.

After Jude. Capítulo 12. Final.

Esa navidad.

Cuando le dije a la madre de Jude sobre mi nuevo novio, ella saltó por ahí y me dijo que si quería podía pasar navidades con él, después de contarle que él me lo había pedido. Insistí que no, pero antes de que supiera ella ya había arreglado un crucero con sus amigas para que yo no me sintiera culpable de dejarla sola.
  Aun ahora, lo hago. Le mando mensajes para ver cómo está, y me contesta:
“Manicura enseguida, cielo. Te hablo al rato”.
Y parece estársela pasando de maravilla sin mí.
Sonrío y llevo el pavo a la mesa, donde la familia de Charlie y del novio de Ridley, Harry, están. No son muchos en total. Por parte de Charlie es su madre Deborah y su hermana. Por parte de Harry, sus dos tíos y su prima Wendy. Y aunque es pequeño, me siento parte de algo muy grande. Nunca había escuchado tantas risas en mi vida en una época festiva.
--¡Ay, qué bueno, estoy muriendo de hambre aquí!Dice Ridley, mirándome entrar con el pavo enorme.
Está sentada en el sillón, viendo un especial de Mentes Criminales con Harry. A menudo me pregunto cómo estos dos funcionan juntos. Me refiero a que Ridley puede ser divertida y descarada, y Harry es este chico tímido.
  Y no pueden mantener las manos lejos el uno del otro.
--Podríamos haber ya empezado a comer si hubieras ayudado en vez de estarse haciendo manitas ustedes dosGruñe Charlie a mi lado, ayudando a su madre y a la tía de Harry a poner la mesa.
     He descubierto que Charlie es demasiado sobreprotector con su hermana. No me sorprende, después de contarme que por un tiempo sólo fueron ellos dos. Él siempre está gruñendo cuando anda cariñosa con Harry, a pesar de que sé que el chico le gusta. “Es lo mejor que le pudo haber pasado a ese renacuajo”, me dijo una vez. Pero tengo la firme sospecha de que él podría tener amenazado a Harry sobre romper el corazón de Ridley.
  Le doy una palmadita a Charlie.
--No seas aguafiestas.
--Escucha a tu noviaDice Ridley, acercándose más a Harry. Él sonríe y le pasa un brazo por la cintura.
--¡No la defiendas!Me dice, sonriendo y dándome un beso rápido.
--¡Dejen de hacerse manitas!Arremeda Ridley en un tono parecido al de Charlie.
--¡Niños, deje de pelear! Interviene Deborah.
Ridley hace una mueca y dirige la atención a Harry. Tengo entendido que ellas aún trabajan en su relación madre-hija.
 Los tíos de Harry se ríen, y tengo la sensación de que se sienten de la misma manera que yo.
 Agradecidos.
Total y profundamente agradecidos, a pesar de toda la mierda que la vida nos pone en nuestro camino, incluso cuando no todo termina bien al final.
  Miro a Charlie y él me guiña un ojo. Me atrae a sus brazos y sonríe pícaramente:
--Mira arriba.
Lo obedezco y miro el muérdago colgando en el arco de la entrada de la cocina.
--Y pues ni modoDiceTradiciones son tradiciones.
  Y yo espero poder mantener esta por mucho, mucho, mucho tiempo.

 Pensé que después de que Jude se fuera yo nunca iba a estar bien de nuevo. Y estaba equivocada. ¿Quién se iba a imaginar que esto era lo que el destino tenía para mí después de Jude?

                                                                          

                                                                                                                          Fin.


-Sthep Stronger.

lunes, 23 de junio de 2014

After Jude. Capítulo 11.

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After Jude. Capítulo 11.


Señor Morgan, ésta es el final. Esta es la última hoja que escribiré. En parte porque ya he contado todo lo que tenía que decir, y la otra parte es porque creo que he encontrado mi cierre. He comprendido finalmente que realmente se ha ido. Pero aún lo siento en mi piel, y juro que a veces puedo escuchar su risa y por un segundo me elevo hasta el cielo porque creo que aún está aquí.
  Y luego vuelvo a caer.
 Y por eso sé que no va a ser fácil. Y no va a pasar de la noche a la mañana. Necesito trabajar en ello todos los días, aunque sé que es doloroso.
 Porque así es como funcionan las cosas en la vida real:
El chico gay no termina vivo, y la familia no lo termina superando. Los hijos de perra ganan y la chica que cuenta la historia no está muy completa mentalmente. Los malos ganan la batalla y los deseos de la lámpara mágica no pueden arreglar este mundo desmadrado. Las flores se marchitan y los buenos no tienen un final feliz.
 Pero aún creo.
Creo en nosotros.
Creo que no todos son malos que ganan la batalla, y que algunos buenos sí tienen un final feliz, y que la chica que cuenta la historia sobrevive al final.
  Creo en que podemos llegar a ser mejores de lo que alguna vez fuimos.

Camino con el grueso sobre amarillo en donde está impreso mi trabajo, al cual no hay manera en este mundo de que se le llame ensayo. Está impreso porque Morgan dice que le dará un patatús si tiene que pasar tantas horas revisando trabajos frente a la computadora.
  Cuando llego a la clase, todos mis compañeros están dejando los trabajos y retirándose después, justo como Morgan dijo que podíamos hacerlo.
  Y entonces, decido que a la mierda; No escribí esto para una nota, lo escribí por un cierre y ahora que lo tengo, no voy a dejar que un profesor vea cada parte de mi alma. Como si confiase en él.
  A la mierda, a la mierda, a la mierda.
Tal vez voy a tener una materia suspendida, pero no me importa, porque soy libre y feliz.
Finalmente.
Tiro el sobre en el basurero en la esquina de la habitación, a mi lado, y me doy la vuelta. Mensajeo un rato, y una hora después, tengo un café con un chico que está comible.



                                                                  




A las siete en punto, mi trasero está metafóricamente pegado la banca de una iglesia. Cierro los ojos y me imagino a Jude rodando los ojos con pose engreída, señalándome con el dedo y diciendo: “Si en verdad quieres honrarme, deja de desperdiciar tu tiempo en este lugar y pon JUDE ES UN PAPASITO en tu frente. Eso sería más productivo que estas mierdas”
  Cabe mencionar que fue Jude por quién digo tantas malas palabras hoy. De esa manera, el chico sí que me corrompió.
  Sonrío.
--¿Encuentra la misa divertida, señorita Cross?
Me sobresalto y miro a mi lado. El señor Morgan tiene las manos en sus bolsillos y me mira. Sonríe un poco.
--Me asustó. ¿Qué hace aquí?
De repente la pregunta me suena estúpida, porque el tipo es religioso. Duh.
--En tu trabajo dijiste que hoy estarías aquíDice él, encogiéndose de hombrosY como todas las misas siempre son a las siete, pensé en venir y que le encontraría fácil.
  Mi mandíbula cae abierta.
--¿Qué…? ¿Cómo?
--La vi tirar el trabajo. Sé que no es una de sus materias favoritas, pero nunca había no intentado. Así que cuando lo tiró, debo decir que estuve muy sorprendido. Y tal vez no debí leerlo ya que lo tiró por alguna razón, pero debo decir también que estaba más que curioso. Así que lo levanté y lo leí.
  Sigo mirándolo, sin decir nada.
--Y, señorita Cross, la única razón por la cual alguna vez la suspendería es por su lenguajeGiro mi cabeza hacia el padre porque no quiero ver su expresión cuando me diga que está decepcionado de mí-- Aunque tengo que decir que pasé un buen momento leyéndolos. Muy divertida y descarada escritura, me parece. Usted es una listilla, y yo tenía razón: Es imposible que se muerda la lengua. Y es por eso que su trabajo ha obtenido una A.
  Mi cabeza de mueve como un rayo hacia él.
--¿Qué?
--Una AObtienePorque me enseñó algo más que dolor.
--¿Y qué es eso?
--La verdad. Me dijo la verdad.
Nos quedamos mirándonos unos momentos, y luego él sonríe y agrega:
--Aunque su redacción no fue la mejor, me temo. Debería tomar más cursos.
Y ahí está el cabrón.
Sonrío, incluso me río un poco, porque me parecía ya muy extraño.
--Gracias.
Asiente y se levanta silenciosamente.
--Lo siento por su amigo.
Le agradezco y desvío mi mirada hacia el cura.
--¿Le puedo preguntar por qué no lo entregó?
--Pensé que era un asco que usted  supiera más de mí de lo que yo sé de usted. No es un trato justo. De cualquier manera, yo ya había obtenido mi cierre, y ya no necesitaba escribir nunca más.
  Asiente.
--Sí, creo recordar la parte donde me decía eso en el trabajo.
Me sonríe, y se da la vuelta, pero antes de dar un paso mira sobre su hombro y dice:
--Y sus padres se lo pierden. Esos hijos de perras se perdieron de una hija ejemplar. Estoy orgulloso de usted.
  El comentario me paraliza en mi lugar, porque nunca nadie a parte de la madre de Jude me había dicho algo similar. Que soy especial.  Y me gusta pensar eso: Que esos dos perdedores se perdieron de una chica maravillosa a la cual no merecen.

   Y porque él maldijo, por supuesto.
  Ahora no me siento tan enojada con ellos. Siento lástima por ellos, porque nunca llegaron a conocerme. Porque nunca tendrán de mi pastel de calabaza en las navidades ni nadie que cante en la ducha dulces canciones de amor, y nunca tendrán a alguien que los ame con tanta intensidad como yo soy capaz de amar.



--Sthep Stronger.
Pd: Este es mi capítulo favorito :) Espero que les guste tanto como a mí.


jueves, 19 de junio de 2014

After Jude. Capítulo 10.

Reality.
After Jude. Capítulo 10.

He llegado a la conclusión de que es un asco que nosotros tengamos qué metafóricamente vomitarle nuestros corazones y nosotros no sabemos nada de usted.
  Y ya. Sólo quería marcar ese punto.
Prosigamos.
Hace una semana, yo conocí a un chico. No le diré su nombre puesto que esto de que sepa todo de mí ya me está volviendo loca. La primera vez que me pidió mi número, no quería hablar con nadie más acerca de ello que con Jude.
  Y eso me ha hecho pensar algo.
Es imposible para mí tener un cierre cuando nunca le dejé ir.
Pensé que lo había hecho, ¿Sabe? Cuando abandoné ese lugar, que estaba intoxicado de él. Pero eso era todo lo que era: Un lugar. Conduje cientos de kilómetros para comenzar de nuevo y ser un adulto, pero supongo que en el fondo siempre he sabido que nunca he dejado de sostener la mano de Jude.
Y ahora, no sé cómo dejarlo ir.

Dejo la computadora y me pongo los audífonos. Un minuto después, empiezo a cantar. A gritar, más bien:
--¡LET IT GO, LET IT GO!
¡CAN’T HOLD IT BACK ANYMORE! ¡LET IT GO, LET IT GO! ¡TURN MY BACK AND SLAM THE DOOR!

Al diablo el periodismo, yo voy a ser cantante.
Me dejo caer en la cama y escucho la misma canción hasta que la noche cae, total y completamente deprimida.




                                                                                      
          




Los días pasan rápidamente, y antes de que lo sepa, mañana es el día de entrega.
Y aún duele cada vez que escribo.


Incluso cuando no soy una creyente, a veces voy a la iglesia, ya sabe, por el cumpleaños de Jude. Su madre me anima a que haga eso por él, a pesar de que no tiene sentido para mí. Pero lo hago todos los años para no dejarle saber a la señora Perkins que puedo ser una perra.
  En mi defensa, Jude no era un creyente y se me estuviera viendo desde allá arriba, donde sea que sea (Aunque también está la posibilidad de que no haya nada después de la muerte. Si no crees en Dios no crees en el cielo, ¿Cierto?) resoplaría y me dijera que moviera mi trasero a alguna otra parte.
  Se lo cuento porque mañana, el día de entrega (O sea, ahora para usted que está leyendo esto, si sigue leyendo) voy a pegar mi trasero en esa pequeña iglesia blanca cerca de la universidad. Eso significa que voy a tener tiempo para pensar. Lo que significa que voy a traer de vuelta a Jude y voy a terminar llorando por su pérdida.
  Y luego voy a llorar por mí. Porque he fallado éstas últimas semanas en encontrar mi cierre; He estado viviendo con Jude todos estos años. No sé cómo desprenderme de él sin abandonarlo completamente.
  Señor Morgan, creo que soy un fracaso.


El último pensamiento hace que mis ojos ardan y las lágrimas salgan.
“Oh, Jude. Me está haciendo mucho daño. Necesito dejarte ir”.
Sigo hablando con él mentalmente, hasta que de pronto no es suficiente. No es suficiente decirlo en mi cabeza, silenciosamente. Necesito que me escuche. Necesito gritarlo.
  No puedo seguir escribiéndolo en papel, a la persona equivocada.
Todo este tiempo fue a la persona equivocada.
 Antes de saber lo que estoy haciendo, llamo a Terra y le pido prestado su carro por unas horas.
  El auto es viejo y batallo para encontrarle el truco, pero finalmente, comienzo mi viaje por carretera. Y unas largas horas después, el cielo se está oscureciendo, pero a mí no me importa.
  Mi garganta está quemando.
Y sé que soy una maldita loca, pero estoy segura como el infierno que no me importa.
  Llego a la tumba de Jude y mi pecho va arriba y abajo, como si hubiese corrido un maratón.
--JudeMi voz tiembla, pero continúo de cualquier maneraEres un egoísta hijo de perra. Eres un imbécil. ¡ Yo abrí mi corazón metafórico para ti y lo tomaste y luego lo tiraste! ¡Como si yo no fuese nada! ¡Como si no valiese la pena luchar por mí! Pudiste seguir yendo con tu psicólogo, pero eras demasiado arrogante y presumido para admitir que necesitabas ayuda. ¡Tal vez tú eres el que está muerto, pero el resto de nosotros morimos contigo! ¡Y no creo que a ti ni siquiera te importe, egoísta engreído hijo de puta!
  Digo la última parte en un grito y quito el pelo de mi cara mientras siento el aire golpear mi rostro mojado, haciéndolo frío.
--Y aun así te quiero con todo mi corazónAdmitoY siempre lo haré, incluso cuando eres un imbécil y a veces te odio. Te quiero. Pero necesito dejarte ir. Necesito soltar tu mano.
  Ahora en verdad estoy llorando; Me arrodillo frente a tu tumba y me doblo.
--Necesito decirte que es demasiado doloroso. Y lo siento. Pero necesito elegirme a mí sobre ti. Necesito siempre elegirme a mí sobre cualquier otra persona.
    Y en este momento, sé que estas son mis palabras de clausura.


--Sthep Stronger.


lunes, 16 de junio de 2014

After Jude. Capítulo 9.

pll | via Facebook
After Jude. Capítulo 9.

--Entonces, ¿Cómo les ha estado yendo?
  Todos estamos devastados. Con una sola mirada alrededor se puede ver las sombras debajo de los ojos de mis compañeros, los pelos sin peinar, las miradas de vacío, las mandíbulas apretadas de aquellos que son demasiado tercos como para admitir que duele.
  Y todos hacemos cola para matar a Morgan.
El silencio se extiende por la habitación.
--¿El silencio significa que va mal?
En mi mente, lo he matado tres veces.
Da unas palmadas y se sienta en su escritorio, mirándonos.
--¿Por qué creen que las personas sienten dolor?
 Y como no he dormido mucho recientemente, mi boca no está conectada con mi cerebro:
--Porque hay personas que son unos verdaderos hijos de puta allá afuera.
  Morgan levanta una ceja hacia mí, pero el resto de mis compañeros sacan una risita.
--El lenguaje, señorita CrossAdvierte.
--Quería una respuestaLe digo, porque soy una jodida loca y nadie puede detenerme nunca más.
--Lo que usted dijo fue más un insulto que un sentimiento.
--Mis sentimientos se expresan en insultos.
  Cosa que es verdad.
Pienso que me va reprender, pero asiente.
--Es válido, entonces, supongo. No puedo esperar a ver su escrito. Me pregunto si mordió esa lengua suelta que tiene.
  Me pregunto si lo dice en mal sentido, pero no parece serlo así. Está sonriendo, con esa estúpida taza de lo que sea en su mano. Siempre se sienta ahí, todo tranquilo con esa estúpida taza y me está volviendo loca. Por alguna razón.
--Como he dicho, mis sentimientos se expresan en insultos.
Ríe y mira al resto de la clase.
--¿Hay alguien en esta habitación que tenga otra respuesta?
  La clase se queda callada.
Sé que están pensando en hijos de puta.




                                                             





Mis instintos supernaturales de compañera de habitación me dice que Terra está besuqueándose con Jason en nuestra habitación, así que me voy a la cafetería para no interrumpir. De acuerdo, no es que tenga instintos supernaturales, es sólo que es todo lo que han estado haciendo últimamente. O siempre, pero recientemente entro a la habitación cuando están todos cariñosos.
  No me siento como para escribir al señor Morgan, porque A) Todavía quiero matarlo por hacerme hacer esto y porque B) No tengo inspiración. Así que sólo me siento en una de las mesas del lugar repleto para corregir. Las correcciones parecen jamás terminar. Agregas, borras, vuelves a poner lo que pusiste, lo borras de nuevo. Es un proceso. Así vamos a ponerlo.
  Generalmente no tardo mucho en recibir mi café, pero como el lugar está más lleno de lo usual, la cosa se tarda. Además, creo que tienen un problema con una máquina. No estoy apurada, así que no me importa.
  Termino (O eso creo. Juro que cuando vuelva a echarle otra revisión voy a encontrar más errores) de hacer las correcciones y escribo un poco.

   La señora Perkins me dijo que no sabía nada de la carta cuando me encontró escaleras arriba. Dijo que no había hecho nada más que limpiar su cuarto de vez en cuando, y yo le creí. Se quedó sentada conmigo y sostuvo mi mano mientras limpiaba mis lágrimas.
  Luego le dije lo que Jude me dijo que le dijera.
Lloramos un poco más, luego reímos, y finalmente fuimos a comer, compartiendo los buenos recuerdos que teníamos de Jude.
  Fui a visitar su tumba antes de irme.

--
¡Kelsey Winston, Ridley Sutton, Harry Conrad y Mackenzie Cross!
Levanto la vista ante el sonido de mi nombre (Y otros desconocidos). Veo a la muchacha en el mostrador poniendo los vasos con los nombres en el granito. Yo y otros extraños nos levantamos por nuestra orden y cuando finalmente me acerco, sólo queda uno.
 Tomo mi café y me dirijo hacia mi lugar. Estoy a punto de poner mis labios sobre el plástico cuando oigo:
--Genial. ¿Quién es Mackenzie Cross?
Levanto la vista y encuentro a una chica de pelo largo y negro mirando a todas partes. Tiene una camiseta de tirantes negra y una falda de jeans corta. Es bonita.
--Soy yo.
Me mira y camina hacia mí, con un chico de ojos azules detrás de ella.
--Me equivoqué y tomé tu café. Lo siento.
Miro hacia el vaso en mi mano y veo Ridley Sutton escrito con negro en una caligrafía cursiva. Al mismo tiempo, escucho a alguien decir:
--Vaya, sabes como disculparte.
Miro hacia el sonido de la voz, y encuentro a un chico al cual me gustaría ver sin camiseta.
--Ja, jaLe dice Ridley, y me da mi café. Le doy el suyo tambiénNo fui criada por lobos, sabes.
Le sonríe cariñosamente al chico y él se la devuelve. Lástima. Está tomado.
--¿Quién es tu amiga?Dice él, señalándome.
--Oh, no. Ella sólo tomó mi café por equivocaciónLe digo, sonriendo amable.
No se me pasa que el chico me da una repasada, pero intenta disimularlo cuando se da cuenta de que es demasiado obvio. Miro a la chica, porque pienso que tal vez se enoje por esto, pero ella tiene sus manos juntas a la altura de su barbilla y nos mira, con una chispa en sus ojos.
  Ella y el chico a su lado, el de ojos azules, se miran. Ella le sonríe.
--Ridley…--Le dice él, a modo de advertencia.
No le hace caso.
--EntoncesDice RidleyÉl es mi hermano Charlie. Charlie, Mackenzie Cross. El café no mienteAntes de que pueda disculparme y marcharme, ella se sienta en la silla en mi mesa y me mira como si fuésemos viejas amigasEntonces, Mackenzie. ¿Qué estudias?
  El chico de ojos azules suspira, un poco divertido, y se sienta a su lado. Los miro a los tres antes de sentarme. No estoy segura de qué está pasando aquí.
--Periodismo.
--Oh, lo siento. Este es mi novio Harry.
El chico Harry asiente hacia mí, ahora absolutamente divertido con la situación.
Y yo aún no sé qué está pasando.
--¿Tienes novio, Mackenzie?
 Abro la boca, pero igual no voy a decir nada. Sólo es un reflejo. Igual si hubiera dicho algo, no lo hubieran escuchado, porque el hermano Charlie la corta.
--Okey, Rid. Ya sé lo que estás haciendo. Ya basta.
Ella lo mira, con una expresión inocente.
--No sé de qué estás hablando.
Charlie mira a Harry.
--¿No puedes hacer que se detenga?
--Nadie puede hacer que se detengaDice él. Luego la mira y toma su mano, entrelazando sus dedos con los de ella. La mira con tal dulzura que de repente tengo envidiaVamos, Scott. Vamos a conseguirte un pastelito.
--Pero…
--Tu hermano puede hacerlo sin tu ayuda.
--Ya sé que sí, pero nunca pone de su parte.
Harry se levanta y lleva a Ridley con ella. La toma de la cintura y la lleva al mostrador, donde están los postres.
  Los miro marcharse.
--No sé qué está pasandoAdmito.
--Lo sientoMe dice, mirándomeEsa es mi hermana pequeña. Ella… Siente que tiene que conseguirme una novia.
 Me río. Por alguna razón el luce sorprendido.
--¿Siempre intenta emparejarte con desconocidas?
Se encoje de hombros.
--De vez en cuando.
La conversación puede darse por terminada desde aquí, pero él se queda ahí.
--¿Entonces estudias Periodismo?Pregunta, para hacer conversación.
Lo miro, y sonrío.
--Sí. Pero ahora mismo estoy estancada en un proyecto de Escritura Creativa. Es obligatorio para nuestra materia.
 Le brillan los ojos con reconocimiento.
--¿Con Morgan?
--¿También lo tienes?
Sacude la cabeza.
--No. Me gradué el año pasado, pero tenía un espacio libre y mi hermana me insistió en que lo tomara. Eligió Escritura Creativa para mí porque pensó que si le pedían un poema en la escuela, yo podría hacérselo.
  Me río de eso.
-.Ahora ella está estudiando psicología, lo cual es demasiado raro, porque siempre ha odiado a todos los psicólogos, pero su carrera no requiere de poemas. Un desperdicio.
--Pues me alegra que no tenga a Morgan. Quiero decir, es bueno y eso, pero en este momento todos queremos matarlo.
Asiente, sonriendo.
--Entiendo el sentimiento.
Mi celular suena. Es un mensaje de Terra preguntándome si había tomado su sweater verde o si lo había perdido. Meto el celular en su sweater, y cuando miro de nuevo al chico, veo que nuestro momento ha terminado.
--Entonces… AdiósDice.
--Adiós.
Se aleja hacia su hermana y su novio y yo me guardo mi trabajo para ir a mi habitación, cuando entonces escucho la voz de su hermana:
--VUELVE AHÍ Y PIDE SU NÚMERO.
Sonrío un poco, pero no miro en su dirección. Cierro mi laptop y abro mi bolsa para meterla.
 Escucho pasos.
--¿Me quieres dar tu número?
Miro hacia arriba y encuentro al chico Charlie, nervioso.
--¿Qué?
--¿Quieres mi número? No. Espera. Eso estuvo mal. Yo… voy a darte mi número. No. Dios… Tú vas a darme tu número. Jesús.
Choca la mano contra su frente.
Y yo me río.
--No he hecho esto en mucho tiempoSe excusa.
--Yo tampocoAdmitoDame tu celular.
Intercambiamos números y luego me cuelgo la bolsa en el hombro, ahora demasiado pesada por mi computadora.
--Nos vemos.
Me sonríe y sus ojos no me abandonan cuando me voy. Puedo sentirlo.
Antes de marcharme, escucho a Ridley gritar:
--¡Es muy bonita!
--Cállate, renacuajoResponde Charlie.
Mientras camino a mi habitación, se me ocurre decirle a Terra sobre esto, porque es mi amiga, pero descubro que no quiero contárselo a ella. Quiero contárselo a Jude. Él nunca fue como esos gays cotillas que tienes por cliché, pero me hubiera dicho que tuviera cuidado porque podía ser un hijo de perra como Nick. No creo alguna vez escucharlo decir su nombre; Nick era “El Hijo de Perra”.
--¿Día duro?Me dice Terra cuando llego, recostada en su cama.
Me recuesto a un lado de ella y miro al techo.
--¿Y tú qué sabes de días duros? Vives en un cuento de hadas. Tienes al príncipe y todo.
Ríe y me golpea el brazo ligeramente.
--No siempre fui asíMe diceGeneralmente en la vida tienes que quebrarte un poquito antes de estar bien.



-Sthep Stronger.

martes, 10 de junio de 2014

After Jude. Capítulo 8.


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After Jude. Capítulo 8.

Fueron las voces las que me despertaron.
Eran susurros enojados, y mi reloj marcaba las tres de la mañana, así que decidí levantarme y ver qué estaba pasando.
Mi tío me había pedido que regresara a casa, pero nunca se disculpó. Pensé que podíamos llevarnos bien. Era la única persona que tenía, cuando de ADN hablamos. Teníamos que funcionar de nuevo.
  Fue cuando vi a mi tío y a la señora Perkins hablando en la puerta. Pensé que estaba ahí para convencer a mi tío que me dejara a su cuidado de nuevo, pero la señora Perkins tenía el rostro demacrado: Estaba hinchado y su rímel se había corrido completamente, pero no fue ni de cerca lo que me alteraba. Era su mirada. Su expresión. De ese tipo de tristeza vacía que veía en el espejo los días después de esa noche.
  No tuvo que decírmelo para unir todas las piezas juntas. Él lo había intentado una vez antes.
Nos sentamos en  las escaleras de la entrada, sin decir nada por unos momentos, en el frío de la noche. Luego lloramos, ambas. No de ese tipo de llanto bonito de las películas, sino del feo, en donde hay mocos y… y pulmones de mierda que olvidan cómo ser pulmones.
  Lloramos desesperadamente, hasta que el sol se mostró en el cielo.
¿Sabe de esas metáforas de mierda en los libros, en donde al final consiguen un cierre cuando el sol se pone porque se supone que es un símbolo de aceptación y ésas? Una mierda total. Mentira. Engaño. Llámalo de la manera que quieras. El sol no lo hizo mejor, en todo caso. Lo hizo peor.
 Tuve que hacer todas esas cosas, ¿Sabe? Como si en verdad importara. Tuve que sentarme a comer el desayuno, y elegir mi ropa e ir a la escuela. Como si significase algo.
  Jude se había ido. Jude me había dejado.
Y esta es la cosa: Yo lo esperaba. Simplemente me negaba a aceptar que podría pasar de verdad. Volteaba mi rostro. Me engañaba a mí misma diciendo que Jude no haría eso. No a nosotras.
  He aprendido que a veces haces eso: Volteas tu rostro hacia los problemas porque es más fácil. Y supongo que eso es lo que hizo Jude al final. Eligió el camino fácil.
  Más tarde, tuve que ponerme el maquillaje porque mi rostro era un desastre y no quería que sintieran lástima por la chica que perdió a su amigo. Generalmente no me importaba, pero ahora sólo no quería hablar con nadie. Incluso intenté ser ligera. Intenté hacerlo no tan mal. Pero después de unas horas me echaba a llorar y tenía que comenzar de nuevo.
  Lo más difícil fue ver a Jude en la caja.
Estaba pálido y ataviado en un traje que había usado sólo una vez en la graduación de un primo.
  Y después de eso era como si yo estuviese en coma. Era consciente de ello, y me valía un bledo. Decidí quedarme en el pueblo, ¿Sabe? Porque había muchas memorias felices… Y dolía.
 Quería quedarme porque Jude estaba en todas partes, quería irme por la misma razón. Al final decidí que irse era doloroso, pero quedarse lo era aún mas.
 Yo y mi tío no pudimos funcionar de nuevo, y decidí volver con la señora Perkins. Ahora éramos sólo ella y yo en su casa. Empezamos a hablar de la universidad y escogimos Texas porque estaba lejos, pero no lo suficientemente lejos. Fue mi decisión. Me ayudó con las solicitudes. Obtuve una beca. Decidí ponerme mis pantalones de niña grande y marcharme.
  Y nunca me había dado cuenta de cuán difícil era: Ser un adulto. Decidir qué es lo mejor para ti y llevarlo a cabo. Conducir mucho kilómetros y cuidarte sola. Soltar a Jude. Dejarlo ir.
    Tuve que decidir qué es lo mejor para mí. Tuve que marcharme.
Supongo que las personas tienen razón, señor Morgan: Nada en la vida es fácil: Ser un adulto, tomar decisiones, querer a alguien, perderlo… etcétera, etcétera. Y tampoco lo es buscar un cierre.
  Es lo que estoy buscando. Es lo que quiero.
Necesito encontrar mi cierre.





--Sthep Stronger.

jueves, 5 de junio de 2014

After Jude. Capítulo 7.

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After Jude. Capítulo 7.

El día anterior, justo el día anterior de que él se hubiera marchado, yo lo había abrazado fuerte, porque era doloroso verlo sufrir. Verlo tan triste y apagado.
 Yo quería quitar el dolor. Yo quería quitarlo desesperadamente.

Hubiera cambiado el mundo entero por ser capaz de hacerlo.
Jude era más alto que yo, así que tuve que levantar mi cabeza para verlo a los ojos. Pero no me  estaba viendo a mí, sino a algún punto muerto detrás de mí.
Estaba vacío. Y yo no podía arreglarlo.
  Se inclinó y besó mi frente para demostrar que nada estaba mal, pero eso no significaba nada.
  Incluso cuando Jude aún estaba aquí, ya se había ido. Él se había ido desde hace mucho tiempo.

--
No hay nada mal con quien eresLe dije, con lágrimas quemando en mis ojos.
¿Pero cómo pude alguien que ya está muerto escucharte?



-Sthep Stronger.

lunes, 2 de junio de 2014

After Jude. Capítulo 6.

Daily Glamorous
After Jude. Capítulo 6.


--Es hora de que te marches.
--Pero…--Mi voz se tiembla y se quiebraNo tengo a dónde ir.
--Puedes quedarte si te alejas de ese chico.
Contemplo el rostro del tío que siempre fue un padre para mí. Y digo algo que nunca en mi vida pensé que le diría:
--Vete a la mierda.
Sus cejas se alzan en sorpresa y me da una bofetada. Probablemente me lo merezco por decirle eso, pero él se merece esas mismas palabras otras mil veces, así que me lo trago.
  Me lo trago, me lo trago, me lo trago. Siempre me lo trago. Siempre pongo mi otra mejilla. Siempre asiento, siempre acepto, sin cuestionar, sin dudar. Y se ha acabado. Si éste es el precio a pagar, entonces estoy bien con ello. Es una decisión que he tomado.
--Volveré por mis cosas.
No me mira, y me giro para salir por la puerta e ir al único lugar al que sé a dónde ir. Jude me abre la puerta en sus pijamas y me mira unos momentos. Se hace a un lado para dejarme entrar…
        La señora Perkins aplaude enfrente de mí, sola una vez, para llamar mi atención.
--Mackie, mi niña, ¿Estás aquí?
Mackie. Sólo Jude me llamaba así.
--Lo sientoDice ante mi sorpresaA veces juro que Jude sigue por aquí.
Asiento, porque entiendo. Cuando recientemente murió escuchaba a Jude decir mi nombre –O Mackie, para el caso- o decir un comentario listillo como él sabía hacer a su madre, o a cualquier persona a la que él hablara. A veces aún estoy simplemente haciendo cosas normales, como estar en el baño y escuchar alguna conversación de chicas estúpida, y me imagino lo que Jude diría. A veces juro que puedo oírlo. A veces juro que puedo verlo. Y a veces me da mucho miedo perderlo.
 Me da miedo olvidar. Me da miedo olvidar su cara, como cualquier otro recuerdo. No quiero que su imagen en mi mente se desgaste. con el tiempo.
--Estaba recordando cuando mi tío me echó de casa.
Su rostro se entristece.
--Oh.
Asiento.
--Sí: Oh.
Suspira.
--Mi dios, lo recuerdo como si fuera ayer. Fue el tiempo en que eché al padre de Jude de casa y tú te quedaste con nosotros hasta que terminó la escuela.
  Jude no había llegado a la graduación.
--¿Ha oído de él?
--Oh, demonios. No.
Levanto las cejas, porque “Demonios” es lo más cerca que ha estado de una maldición.
--Lo mejor que pudimos haber hecho fue divorciarnosDiceNo puedo creer que me casé con alguien así. Que me permití casarme con alguien así.
La curiosidad destella en mi interior.
--¿Usted sabía cómo era cuando se casó?
--Sí, creo que lo sabía.
--¿Entonces por qué…?No puedo con mi tono de incredulidad.
Ella mira por la ventana, ya veo como su mente navega lejos. Pienso que no me va a responder, pero murmura:
--A veces es lo que pasa. Ves al demonio, pero decides voltear el rostro.
--¿Por qué?
--Porque no quieres creerlo.



                                                            
 




Todavía hay cosas que quiero decir y es muy tarde para hacerlo en orden. Tal vez soy buena para hacer artículos, ¿Pero la parte creativa? Sé que quiere matarme. Pero esto le pasa a usted por tener a estirados como nosotros en su clase.
Como puede ver, soy muy mala escritora.
Me estoy dando cuenta de que nunca le expliqué qué con su abuelo. Bueno, resulta que el abuelo había cachado a Jude con un chico una vez y después de eso le hacía bullying. Pero al menos el muy desgraciado no lo esparció alrededor como mi tío y el padre de Jude.
  Padre.
Últimamente he estado pensando en esta palabra. En los padres en general. Se supone que estas personas tienen que cuidarte, que amarte y ver por ti. Pero a ninguno de nuestros padres le importó (Excepto a la señora Perkins) No deberían llamarlos padre o madre. No merecen tener ninguna etiqueta. Llamaría a mis padres por sus nombres, pero tampoco sé eso. ¿Tiene hijos, señor Morgan? Sí los tiene, no sea un hijo de puta. Y si no los tiene… Sí, no sea un hijo de puta.
  Tome mi consejo, por el amor del Universo.
Sé que esto es tan poco profesional, pero a estas alturas soy una temeraria.
No tengo miedo a nada.


Levanto la vista y miro a la señora Perkins revolviendo la sopa. Me levanto de mi asiento y le pregunto si quiere ayuda en algo.
  Tal vez crecí sin padres, pero no es como si no tuviera uno. Aunque ella no esté ligada a mí por ADN, Elizabeth Perkins es lo más cerca a una madre que tengo, y me siento agradecida por ello siempre. Y creo que tenerla a ella es mejor que un padre biológico: Ella no está obligada a amarme.
  Supongo que es así como funciona: No puede forzar el amor. Por eso es tan mágico cuando sucede.
Es por eso que ere el idiota más grande del mundo si lo hechas a perder a sabiendas.
Jude, Jude, Jude.
Termino de poner los vasos y voy a lavarme las manos al baño de arriba porque en el de abajo no sirve una tubería o algo así. El punto es que el agua no sale.
Camino por el pasillo, y el baño está enfrente del cuarto de Jude. El cuarto que he estado evitando desde que llegué, porque sé que no voy a hacer otra cosa que llorar y eso es malditamente deprimente. Soy mejor siendo una nerd que siendo una maldita llorona.
  Y de alguna manera, a pesar de todo, me encuentro a mí misma girando la chapa de esa puerta.
  Habitación de chico. Es una manera exacta de describir su habitación. Está desordenado, no sucio, porque su madre aún limpia, pero desordenado. Hay un sweater en la silla de la computadora, sus estantes tienen todo menos libros y hay unos calcetines sucios en la esquina de su habitación. Etcétera, etcétera.
Miro los pósters de bandas colgados sobre la pintura verde y termino sentándome en su cama. La verdad es que nunca había estado en su cuarto antes. Muchas madres no dejan entrar a chicas a la habitación de sus hijos por razones obvias, pero incluso aunque Jude fuera gay yo nunca había estado ahí. No por su madre, sino porque su casa era problemática. Su casa siempre había sido un lugar problemático.
   Sin embargo, esto me suena exactamente como Jude.
Mirando aún los posters, recuerdo la vez en que compartimos gustos musicales y terminamos discutiendo, como todo el tiempo. Porque al parecer discutir era lo que mejor hacíamos, pero de alguna manera terminábamos pegados juntos de nuevo al final del día.
¿A quién quiero engañar? Voy a querer a Jude todos los días de mi vida. Ese cabrón egoísta.
  Mi vista se centra en el retrato de nosotros. Está sobre una caja dorada, sobre el mueble con cajones.  La foto es de nosotros dos sacando la lengua a la cámara, y yo le regalé la caja. Fue un regalo de cumpleaños. No la caja, ese era el envoltorio. Le había regalado un par de CD’s de esa horrible música que escuchaba y un sweater. En mi cumpleaños, él me compró un perfume. Dijo que era una indirecta. Luego yo le había metido un golpe, y tres minutos después estábamos comiendo pastel que la señora Perkins me había hecho.
  Ese perdedor.
Me levanto y tomo la foto. Después de verla un momento, la dejo en el mueble y tomo la caja. La abro, realmente no esperando nada.
  Porque tú no esperas realmente nada después de años, ¿Cierto?
Me encontré con un sobre blanco, en donde decía mi nombre con su letra descuidada.
  Cierro la caja. Después de un momento, vuelvo a abrirla, pero el sobre sigue ahí. Y aún dice mi nombre.
Mi cabeza empieza a girar y llevo la caja conmigo a la cama. Me siento en la orilla y rompo el cello del sobre, impaciente.

   Mackie:

Sé que no te gusta que te llamen así, pero no me importa.
Ahora han pasado cerca de cinco minutos desde que escribí la línea de arriba, y eso es porque no sabía cómo comenzar esta carta. Probablemente debí comenzar con algo más, pero no me siento como para volver a escribir esto. Ya es demasiado duro con esta primera vez.
   Mañana te enterarás. O tal vez en un par de horas, o en la madrugada, quizá.  Estoy seguro de que te enterarás por mi madre. Probablemente porque es la única a la que le importa.
  No estoy dejando carta a nadie más que a ti. Consideré dejar una a mi madre, pero no podía pasar de “Lo siento” y “Te amo”. Así que te voy a pedir que cuando termines de leer esto le digas esas dos cosas. Se lo diré esta noche antes de, pero aun así necesito que lo hagas. Como decía, tú eres la única que recibe carta, porque los demás no me importan. Ellos no se preocupaban por mí. Tu sí. Y por eso sé que vas a pasar un mal momento cuando termine de escribir y todo esté hecho, y por eso lo siento.
  Sé que hay psicólogos que dicen que las cartas de suicidio son para culpar a alguien o para decir las razones por la cual hicieron lo que hicieron, pero yo no voy a hacer ninguna de ésas mierdas. Estoy haciendo esta carta porque aún hay cosas que me gustaría contarte. Sentí que había cosas que aún necesitaba contarte.
  Mackie, yo nunca he tenido muchos amigos. ¿Recuerdas aquella vez que me dijiste que eso era porque pensaba horrible de todas las personas? Bueno, es cierto. Sólo estaba enojado contigo porque no me conocías y habías dado en el clavo. Cielos, siempre has sido tan rara. Y desearía haberme quedado más tiempo para pasarla con tu rareza. Por mucho tiempo, fuiste lo que me hacía levantarme todas las mañanas. Porque sabía que había alguien afuera quien no me juzgaría, y que podía ser mi amiga sin ser toda rara por ser gay. Pero hay mucho dolor, Mackie. Tanto que tú no puedes aplacarlo.
  Ahora, escribiendo esta carta, lo siento por ti. Porque estaré ya ido. Siento por dejarte. He estado pensando mucho tiempo acerca de esto, y siempre me freno porque te tengo a ti. Me gusta pensar en otro día contigo, pero entonces pienso en otro día en esta casa, en este lugar, con estas personas.
Me dan ataques de pánico. No estoy seguro de si has oído hablar se ellos, pero sientes que el mundo da vueltas y no puedes respirar. Es como si tus pulmones de mierda hayan olvidado como ser pulmones.
  He estado teniendo de esos más últimamente. Las personas dicen que siempre hay sol después de la tormenta, pero, Mackie, yo no quiero pasar esta tormenta. No quiero seguir yendo. Estoy listo para irme.
  Estoy listo para rendirme, y sé que me odias por ello. Quisiera que pensaras diferente, quisiera que me dijeses que está bien dejar de luchar. Pero supongo que no siempre puedes obtener lo que quieres en esta vida. Y eso es una mierda.
  Uno de mis doctores una vez me acusó de no sentir nada más que dolor. Claro, ellos no usarían la palabra acusar, porque ya sabes, son unos gilipollas de mierda que no aceptan las cosas. Bueno, creo que él tenía razón. Por mucho tiempo mis emociones estaban en blanco, a pesar del dolor. Era algo que conocía muy bien. Es algo que conozco muy bien.
  Y me planteó sobre el amor. Si alguna vez lo había sentido, y respondí que no estaba seguro. Claro, sentía amor por mi mamá, pero aparte… Bueno, no. Me dijo que no era posible que tuviera un corazón vacío, porque tenía una amiga (Sí, le hablaba de ti. No te creas, perdedora). Entonces he estado pensando que tal vez las personas a veces no tenemos un corazón. (Y antes de que empieces con tus nerdesidades, estoy hablando de un corazón metafórico.) Ya sabes, las personas como yo y los malos. A veces estamos demasiado jodidos para amar a alguien. Como para tener un corazón. Y como no parecía querer a nadie excepto a ti (Y mamá), he decidido que no necesitamos tener un corazón propio. A veces necesitamos a una persona que sí lo tenga y que pueda compartir con nosotros, alguien que nos bañe con su luz. Mi corazón eres tú (Y repito; mamá). Estaba perdido y tú llegaste con tus cosas frikis y me enseñaste que este mundo desmadrado aún puede ser bueno. Me compartiste de tu corazón puesto que no tenía uno, y estoy agradecido de haber elegido uno tan bondadoso (Y tan raro. Siempre has sido un bicho raro y siempre lo serás. Uno con muy mal gusto en música y esa maña de agregar la palabra “Metafóricamente” a cada sandez que dices.). Espero que haya hecho sentido.
  Así que supongo que esta carta es para agradecerte.
No podía abandonar este mundo sin dejarte saberlo, Mackie. Nadie debería dejar este mundo sin dejarle saber a la persona que quiere que le agradece por tener el corazón más bonito. Tú me enseñaste que este mundo desmadrado aún tiene salvación, y aun cuando me haya ido, juro que nunca  lo olvidaré. Aun cuando no quiero esperar a verlo hacerse realidad, porque sé que será un camino largo, y esta vez ni siquiera tú me haces querer quedarme.
  Vivir es la cosa más difícil, Mackie, y espero que a ti te vaya bien en el camino. Y también espero que algún día puedas perdonarme, incluso cuando sé que no puedes entender las razones.
  Una vez me dijiste que estábamos hechos de memorias, pero pienso que también estamos hechos de decisiones. Espero que tomes las decisiones que te hagan feliz. La mía lo hace. Es retorcido, pero lo hace. Y es la que marca todo lo que fui.


Lo siento, Mackie.
(Que no se te olvide decirle a mamá lo que te dije)

                                                                                  Cuídate,
                                                                                              Jude.







-Sthep Stronger.

jueves, 29 de mayo de 2014

After Jude. Capítulo 5.

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After Jude. Capítulo 5.


  Señor Morgan, yo sé que en un ensayo no se supone que tenga que estar tan detallado, y estoy plenamente consciente de que esto ha dejado de ser un ensayo hace mucho tiempo y que me va a reprobar. Pero enfrentémoslo: Me iba a suspender de cualquier manera.  Así que decidí que si voy a reprobar, voy a hacerlo bien.
  Hay muchas maneras para realmente comenzar a hablar acerca de Jude. Sé que es todo lo que he estado haciendo éstas últimas páginas, pero no es realmente lo que importa acerca de Jude. Sólo era una presentación a su persona.
 También estoy plenamente consciente de que ya he dejado esto en claro, pero Jude rompió mi corazón, y no de la manera en que usted piensa. Le he dejado pensar muchas cosas en vez de especificar y por eso lo siento. Supongo que cuando quieres olvidar a veces es difícil recordar quién eres y qué quieres.
  Jude murió un siete de marzo, en algún lugar en la madrugada.
Se preguntará por qué.
Buena pregunta.
Al principio no podía comprenderlo, y cuando lo hice, bueno, era demasiado tarde como para salvarlo. De hecho, era demasiado tarde para salvarlo incluso antes de conocerlo.
--Soy  gayMe dijo.
Lo miré por un momento, en silencio.
--¿Ese es tu gran secreto que no me querías decir? ¿Que te gustan los chicos?
--Lo dices como si fuera nada.
--Que te gusten los chicos no significa nada realmente.
Y río amargamente.
--Pregúntale a tu tío, o a mi padre. Estoy seguro de que te contestarían algo diferente. Mi abuelo no puede, porque está muerto, pero no te diría algo diferente.
--¿Ellos saben?
--Tu tío fue quien supo primero, con mi abuelo, y luego le dijo a mi padre. Entonces me echó de la Iglesia y me dijo que no regresara hasta que decidiera desprenderme de Satanás.
  Yo había vivido con mi tío por siempre, y era un hombre devoto, pero no sabía cuánto.
No sabía acerca de la falta de humanidad que podía existir en los hijos de Dios.
--Eso es horrible, Jude.
--Como sea. Mi padre me odia. He sido corrido de la Iglesia para siempre puesto que no puedo cambiar.
--No es justo.
--El mundo no es justo.
Nos quedamos en silencio por un momento.
--Soy despreciableSusurró.
   Y después, se alejó de mí.
Esto es la cosa acerca de las palabras, señor Morgan: Puedes utilizarlas de la manera en que nos lo ha enseñado; Para plasmar sentimientos y construir cosas hermosas de la nada. Pero también sirven para matar. Ahorcan a una persona hasta que el aire no llega a sus pulmones y entonces el corazón deja de latir.
 Y quiero poner algo en claro aquí: Tú puedes golpear a una persona un millón de veces, y ésta va a encontrar la manera de recuperarse. Pero si lo golpeas psicológicamente, eso es otra cosa. Porque es una herida que no cura. No existen inyecciones o pastillas que lo hagan mejor. Puedes golpear a esta persona hasta que ya nunca se vuelva a levantar.
  Jude y yo crecimos en familias religiosas, y aprendimos a amar a Dios sobre todas las cosas. Y es que el problema no es con Dios. Nunca ha sido con Dios. Es con las personas en la religión. Personas que juzgan, personas que voltean el rostro y abandonan.
   Sé que hay personas devotas que no son así. Los respeto. Sé que usted es devoto y no tengo nada contra ello. Mi compañera de habitación lo es; Reza por las noches y tiene una cruz en su pared (Regalo de su mamá, pero aún). Mi punto es que hay personas en este mundo que son maravillosas.
Pero también están… bueno, el resto.
Le diría que mirase a Jude, pero está muerto y no lo conoce, así que mírelo metafóricamente. Está muerto porque lo único que tenía lo abandonó.
  Mírenos. A todos nosotros. Mire quiénes somos. Mire a las personas con rosarios en sus manos que tienen esas miradas de odio en su rostro, esa fobia a cosas diferentes, ese “Te vas a ir al infierno” cuando estás perdido y solo. Hacia personas diferentes, a no creyentes.
  Mírenos.
Mire quienes somos.
Mire en lo que nos hemos convertido.

  De acuerdo, ahora sí me va a reprobar, pero de cualquier manera voy a continuar porque hace unos momentos he decidido reprobar bien, como ya he mencionado. No estoy segura que siga leyendo esto, ahora que más o menos he “insultado” a su religión. Si me va a poner una nota debajo de mi calificación que ponga : “Vete al infierno, hija de Satanás, donde perteneces. ¡Pecadora!”, entonces le voy a pedir que se lo ahorre, con todo respeto. No he atravesado por todo lo que he atravesado para encontrarme con otro señor Perkins u otro tío que me desprecie.
  Espero simplemente que no sea uno del resto.
Si nos movemos a otro tema, señor Morgan, yo sé que usted aquí esperaba una historia de amor trágica en donde chico abandona a chica y la vida ya no tiene sentido.  Sé que todos aquí esperaban una historia de amor. Juro que mi intención no era decepcionarlo. Pero necesito hacerle saber que no todas las historias van a serlo. Mi intención aquí era hacer un punto, un punto que necesito remarcar más que nada: No necesitas estar en una relación amorosa con nadie para que rompa tu corazón. El amor no siempre es el centro del universo. La amistad, la familia, las creencias, lo son; Mi corazón fue roto por un chico gay, mi tío, mis padres y una religión.
El primero me abandonó cuando era lo único que tenía. Y déjeme remarcar de nuevo esa parte en donde si te vas por elección eres un hijo de perra. El segundo me rompió y despreció cuando se enteró que mi amigo era un chico gay. Los terceros cuando decidieron dejarme con el segundo. Y el último porque nos dejó cuando más lo necesitábamos.
  No necesitas un engaño para ser totalmente destrozada.
     Quiero contarle el resto de la historia. Quiero contarle qué pasó con Jude cuando finalmente me dijo que era gay. Le diré que peleamos más que nunca (Solíamos pelear mucho) porque intentaba hacerle razonar que el hecho de que le gustasen los chicos no cambiaba quién era, que seguía siendo mi roca y que me preocupaba con él. Que aún lo quería. Pensé que él estaba haciendo una tormenta en un vaso de agua.
  Pero las personas son… Son un iceberg. El hecho de que las conozcas realmente no significa que las conozcas.
¿Cómo iba a saber yo acerca de ese hilo de oscuridad y enfermedad corriendo por su mente? Había muchas cosas que no sabía sobre Jude. Y definitivamente no sabía lo que era ser un niño suicida con problemas de depresión incluso antes que el gusto por los chicos viniera.
 A veces es lo que me caza por las noches: Que realmente no hubiera podido salvarlo. Y yo quería, porque esto es lo que pasa con las personas que amas: Quieres salvarlos.



                                                               



--No estoy cerca de obtener un cierreInformo.
La señora Perkins pone su mano sobre la mía y aprieta.
--Entonces sigue escribiendo hasta que lo tengas. Sigue escribiendo hasta que lo descubras.
  Pienso que habla como Morgan.
Y él va a malditamente reprobarme.
Pero no. No voy a cambiar mis palabras, porque fui callada tantas veces que estoy harta. Alguien tiene que oírme. Alguien tiene que oírme sin voltear el rostro porque no soy una creyente.
  Miro a la señora Perkins, una creyente especial. De las reales. Una persona maravillosa. Ella no culpó a la Iglesia incluso cuando arrebató a su hijo. No pude comprenderlo al principio y estaba enojada, pero hay una cosa en este mundo llamada esperanza. Es la cosa más frágil. Pero a veces puede extenderse y desarrollarse hasta que ocupa todo el lugar. La esperanza puede alimentarse, y eso es lo que muchas veces nos mantiene cuerdos.
  A veces las personas simplemente necesitamos algo en qué creer.
Necesitamos esperanza. Necesitamos creer que no somos un caso perdido, que no todo está acabado para nosotros, que no somos estas personas en las cuales nos hemos convertido. Necesitamos creer que podemos ser mejores.
  Suspiro.


Mi relación con Jude no es realmente muy clara.
No era mi novio, no era mi mejor amigo. Peleábamos mucho para considerarnos mejores amigos. Éramos muy diferentes.
 Pero estábamos en el mismo bote.
Sé que le he estado soltando todas estas cosas sobre la humanidad y le he hecho creer que soy una cerebrito y eso, pero sólo le he explicado lo que entiendo. Lo que he aprendido, y tengo que admitir que hay cosas que aún no sé. Le digo esto porque supongo (Le repito que no sé, pues) que a veces nuestros demonios buscan demonios parecidos para sentir que alguien nos entiende. O tal vez nuestros ángeles buscan otros ángeles para sanarnos. No sé si Jude y yo nos encontramos para hundirnos juntos en el hecho de que fuimos despreciado por nuestros padres (y mi tío) o para sanarnos el uno al otro. El muy imbécil se fue antes de que yo pudiera descubrirlo.
 Tal vez se pregunte por qué estoy tan enojada con Jude. Y esto es lo que voy a decirle: No hay peor cosa en este mundo que ser abandonada. Que ser dejada atrás. Y no porque haya tenido que hacerlo, sino porque esa persona se despierta un día y decide que ya no quiere estar contigo nunca más. Porque puede elegir, y no escoge a ti.
   Nunca te escoge a ti.




                                                                      




Voy a ese lugar al que alguna vez llamé hogar. Es una casa pequeña con dos habitaciones y un baño, con paredes de madera y un jardín enorme que me daba flojera cuidar cuando todavía vivía aquí, con mi tío. El hombre tiene maneras sencillas, pero yo nunca me quejé.
 
 Cuando vuelva a casa de la señora Perkins a contarle por qué he venido aquí, después de que el hombre me echara cuando estaba en mi último año de escuela, le diré que es porque soy una estúpida. Incluso cuando me despreció por mi amigo gay y por eso de no ser una creyente, el hombre está en sus sesentas y me preocupo de que se caiga de una escalera o así, entonces cuando estoy aquí me aseguro de que aún esté vivo.
  Porque soy así de estúpida.
No debería regresar. No debería de verlo cuando él puso en claro que no quería saber nada más de mí.
  Toco la puerta y meto las manos en mis bolsillos. Un minuto después, él abre la puerta y hace lo que siempre hace cuando vengo: Me mira fijamente. Luego me deja pasar, sin decir una sola palabra por un tiempo. ¿Y yo? Yo hago lo que siempre hago cuando estoy aquí: Ordeno la casa. Limpio la cocina, quito el polvo, me aseguro que ya haya desayunado, y le hago comida para después.
  Y no intercambiamos ni una sola palabra.
Cuando estoy recogiendo mi bolsa, mi saco y mi bufanda, una hora después, él habla.
--Has crecido mucho.
Miro su cara arrugada y pienso ver… ¿Tristeza? No estoy segura.
--Ha pasado mucho tiempoLe respondo.
Asiente y pasa las manos por su escaso cabello blanco.
--Supongo que te está yendo bien.
Asiento.
--Mucha tarea, y estoy cansada la mayoría del tiempo, pero estoy bien.
--Gracias, Mackenzie, por venir.
Asiento, abotonando mi saco.
--Yo…--ContinúaNo me gusta pensar que eduqué a una no creyente. Pero eres una buena niña, Mackenzie. Tal vez Dios pueda perdonarte y así podrás ver el camino correcto de nuevo.
Enrollo mi bufanda en mi cuello.
Viví mi vida entera creyendo en Dios, y supongo que aún lo hago. Sin embargo, me molesta el hecho de él decide mi destino. Me gusta pensar que tengo esa cosa llamada libre albedrío. Me gusta pensar que nadie excepto yo tengo el poder para hacer que las cosas pasen. Eso de que alguien decida por ti es una mierda. Pero eso es lo la última razón de por qué no soy una creyente.
  Su religión tiene fallas. Tiene grietas en la armadura.
Y yo nunca pude vivir con ellas.
Yo no puedo vivir con ellas.
Así que, si Dios realmente existe, voy a ir al infierno por no creer.  Pero es algo con lo que he decidido vivir.
--No soy una creyenteLe digo, tal vez más para molestarlo que para aclarar un puntoEso no significa nada para mí. Igual como no significó nada para ti arruinarle la vida a Jude. ¿Recuerdas a Jude? ¿El chico que botaste cuando estaba confundido y solo?
--¡Era un hijo de Satanás!
--¡Era mi amigo!
Era un ser humano.
Tomo mi bolso rápido porque sé que no voy a ganar esta pelea. Nosotros podemos discutir por horas y horas y nunca ganar ninguno de los dos.
Ésta es la razón por la cual no debería visitarlo. Por su ignorancia. Por su falta de humanidad.
  No debió decirle al padre de Jude que era gay. Debió dejar que Jude lo hiciera.
Porque tú no tienes el derecho a decidir exponer a alguien. Deben de hacerlos ellos mismos.
  Miro el cielo, pensando en las posibilidades que hubiera tenido Jude si mi tío no se hubiera metido en el camino.
   Pero una vez más, recuerdo porqué odio a Jude tanto: Fue su decisión. Marcharse fue su decisión, no de mi tío, ni de su padre, ni del resto de los compañeros en los pasillos que le lanzaban miradas después de que se supiera, como si fuera  la vez que realmente lo veían.
  No puedes culpar a alguien más de las decisiones que otra persona hace, a pesar de que fueron quienes empujaron tanto para que pasara.



--Sthep Stronger.
  A un día de hacer el Ceneval, con una posible infección de garganta y dormida, pero aún así les traigo un capítulo :D

lunes, 26 de mayo de 2014

After Jude. Capítulo 4.


Pretty things everywhere | via Tumblr
After Jude. Capítulo 4.


Cuando abro mis ojos, la señora Perkins está sentada en la mesa, con los panecillos que no comí anoche en el centro y una taza de algo.
--No te he oído llorar desde un largo tiempoMe dice--¿Qué tal si te sientas aquí y hablas conmigo? Hay una taza de chocolate caliente esperando por ti en la cocina.
  Me levanto, aún con los ojos nublados y con mis miembros flojos. Voy a la cocina y encuentro mi taza con chocolate. No es exactamente mi taza. Era de la señora Perkins, pero siempre que estaba aquí pegada a Jude y nos daba té o algo, yo siempre pedía esa taza, simplemente porque me gustaba el diseño. Ni siquiera era especial. Era una taza normal naranja con unas líneas horizontales verdes, como en forma de tornado. No era especial, pero era mi taza.
  Es mi taza.
Cuando vuelvo, ella está esperando.
--¿Entonces qué ocurre?
--Jude. Eso ocurre.
Suspira.
--Oh, cariño. Pensé que habías podido obtener un cierre hace mucho tiempo.
--Pensé que lo había tenido. Pero estaba equivocadaSuspiroSiento por haberte molestado por la noche. ¿Se oía mucho?
--Cariño, no tienes que disculparte conmigo.
Llevo mi taza a los labios y trago. El sabor dulce corre por mi garganta y me ponte toda cálida en el interior.
--Entonces, estoy en esta clase de Escritura Creativa obligatoria. Y es un asco. Tenemos que abrir nuestros corazones y vomitarlos todos en una hoja de papel. Es un ascoRepito. Luego hago una pausaPero también es liberador. Y nuestro trabajo final es escribir acerca del dolor. El tipo de dolor que te hace doblarte, y estoy citando al profesor Morgan.
--Y elegiste a Jude.
 Miro la ventana detrás de mí, hacia la luz del sol filtrándose por la ligera cortina blanca.
--¿Cómo no iba a elegir a Jude? Jude es en todo lo que pienso. Como sea, anoche estaba intentando escribir, y bueno, terminó así.
  Suspira, asintiendo hacia mi historia.
--Fui a verlo ayerMe dice.
Sorpresa, sorpresa.
--Lo sé.
La señora Perkins aún sigue viviendo por ese hijo de perra. Ese hijo de perra a quien quiero y extraño.
--Ya no voy como antes, Mackenzie. Le dije que lo amaba, pero que tenía una vida y que tenía que continuar. Ese fue mi cierre. Tal vez tú puedas hacer lo mismo. ¿Qué te parece que vayamos esta tarde a verlo?
  Tengo mis dudas, pero luego asiento.



                                                                  




Mis pies caminan sobre maldita nieve. Por todo el lugar. Tengo que llevar mi bufanda gruesa si no quiero tener mi cuello congelado.
 Maldición, hace frío.
La señora Perkins sostiene mi brazo hasta que ya estamos ahí.
--Hola, cariñoDice.
Veo las palabras escritas en la roca, sobre su fecha de nacimiento.


                                   Jude Matthew Perkins
                                  Hijo, amigo, compañero
                             Que Dios te tenga en su gloria


La primera vez que vi la última frase, pensé que si Jude estuviera vivo, le daría un infarto. Ahora me gusta pensar que es el karma.
  Eso es lo que le pasa por suicidarse.




-Sthep Stronger.

jueves, 22 de mayo de 2014

After Jude. Capítulo 3.

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After Jude. Capítulo 3.


Esta mañana cuando me levanto, odio a todo el mundo.
A Terra, por no rejuntar sus zapatos; A Morgan, por dejarnos esa estúpida tarea; A mi tío, por darme la espalda después de todo ese tiempo; A mis padres, quienes fuesen, por obvias razones; Al padre de Jude, por ser un idiota ignorante. A su abuelo, por ser tan ignorante como su hijo hasta el día que murió. A Jude, por largarse y dejarme en este mundo con todos estos idiotas.
  Sí, a Jude más que nada.
A Jude, como todo el tiempo.
Es muy extraño: Querer y odiar a alguien al mismo tiempo. Quieres estrangularlos y abrazarlos a la vez. Probablemente si pudiera ver a Jude de nuevo primero lo abrazaría y luego me aseguraría de que sus pulmones dejaran de recibir aire. Después de mi momento de satisfacción, lo reviviría, porque aún lo quiero.
 Eso es un asco. Desearía sólo quererlo u odiarlo.Pero supongo que en la vida las cosas no funcionan de esa manera.
Entro a la clase de Morgan, una vez más, y lo veo con esa sonrisa relajada.
Lo quiero matar.
Y al parecer, se da cuenta.
--¿Está todo bien, Mackenzie?
Asiento rápido y me voy a mi asiento, en la última fila cerca de las ventanas, en el mesa banco de en el medio. Recuesto mi cabeza en el escritorio y me doy cuenta de que no estoy molesta con todas estas personas (Excepto con Jude. Siempre estoy molesta con Jude. Con todo mi amor, por supuesto) sino conmigo. Porque soy yo quién está trayendo de vuelta estas memorias.
 Pude haber dicho no. Pude haber saltado la tarea del señor Morgan.
Pero ahora que he comenzado, no creo poder detenerme. Nunca le he dicho la historia a nadie, ni a una sola alma.
Saco mi cuaderno y una pluma negra de mi mochila.
Nunca me había dado cuenta de cuan desesperadamente quería contar lo que pasó el último año de escuela en ese pequeño pueblo que llamé hogar.





Diría que las cosas comenzaron con el día en que mostré curiosidad por Jude en la iglesia en la misa de su abuelo. Pero supongo que no es verdad. El verdadero inicio del inicio fue tiempo después.
Es difícil explicar cómo Jude y yo pasamos de apenas poder vernos a la cara a depender el uno del otro. Ha pasado tanto tiempo y han pasado tantas cosas. Todo es una mancha borrosa, pero aún si recordara, aún no pudiera decirlo. Porque nosotros simplemente ocurrimos de la nada.
Nos recuerdo a ambos estar en ese punto un día, después de días y días eternos de jugar “¿Preferirías…?”.
Yo era su única amiga. Él era mi única roca.
--¿El padre de la iglesia es tu papá?Me preguntó.
--No. Es mi tío, pero es mi tutor legal.
--¿Dónde están tus padres?
  Eso era lo que nos pegaba juntos: Hacíamos las preguntas que nadie nunca se atrevían a preguntar.
--Lejos, supongo. No lo sé. Mi madre nos abandonó a mí y a papá cuando nací, y él… Bueno, cuidar de una niña era demasiada responsabilidad. Me dejó en la casa de mi tío cuando tenía tres años y ya nunca regresó. ¿Los tuyos?
--Ellos dos están ahí.
--Entonces supongo que tienes una vida relativamente normal.
Me sonrío, pero era tan falso.
--Sabes que puedes contarme lo que sea, ¿Verdad?
--Sí.
El hecho de que lo supiera no significa que lo hiciera.


Hubo muchas cosas que Jude mantuvo de mí incluso cuando yo prácticamente le vomité mi corazón. Okey, eso suena asqueroso, pero vomitar sería un buen término para explicar cómo vertí mi corazón sobre él.
  Pasó un tiempo hasta que me lo contó, y cuando lo hizo estaba herida. Cuando se fue estaba destrozada y enojada.
 Ahora simplemente estoy buscando un cierre.
Supongo que por eso escribo.
Miro hacia la ventana, donde puedo ver el viento soplando y a personas caminando por el campus, con sus gorros puestos, porque hace demasiado frío ahora que se está acercando el Día de Acción de Gracias.
  Para mí, el Día de Acción de Gracias es de alguna manera lo peor y lo mejor. No hace sentido, pero supongo que si intentásemos encontrar el sentido a todas las cosas que pasan, como por qué Finnick tenía que morir al final de Sinsajo (O mejor: Prim), no veríamos el final.



ﮪ                                            





Todos los años, en día de Acción de Gracias, pasa lo mismo. Es una rutina que nos mantiene a las dos cuerdas. Más o menos.
  Terra me ayuda a sacar la maleta, a pesar de que le he dicho que estoy bien. Insiste, porque es una buena compañera de habitación, y media hora después, estoy en el autobús camino a casa. No es tan lejos de Texas. Es en Oklahoma, en un pequeño pueblo llamado Grandfield. No es tan lejos como quise aquél año en el que todo se derrumbó, pero supongo que no importa si estuviera en la India, nunca sería lo suficientemente lejos. Sin embargo una vez cada año, me reprocho a mí misma cuando tardo siglos e llegar a casa por la distancia.
  Casa.
Casi me río.
No significa nada.
  “Señor Morgan, sé que se pregunta por qué vuelvo a casa cuando no tengo a nadie esperando por mí, cuando es tan doloroso. Pero ese es el error: Todavía tengo algo. Cuando todos se fueron, sólo quedamos la señora Perkins y yo. Nos tenemos una a la otra, y cada día de gracias, nos reunimos. Y considero a Elizabeth Perkins tanto como una amiga como mi familia.
  Nos reunimos para recordar que aún tenemos algo”.
    Últimamente he estado haciendo esto mismo: Hablando en mi cabeza a Morgan, como si en verdad estuviese escuchando.
  He pensado también que estoy loca.
Las horas pasan mientras cambio las canciones distraídamente en el reproductor, y cuando la noche cae, el autobús llega a su destino, y en una de las sillas, ella me está esperando. Tiene pantalones de algodón a juego con la blusa y el pelo oscuro perfectamente cuidado, pero sé que las cosas aún no van bien.
  Tanto ella como yo nos quedamos atascadas cuando él se fue.
Siento rabia, porque no me dejó sólo a mí, sino también a ella. ¿Por qué no pudo pensar en su madre? ¿Por qué un día decidió simplemente abandonarla a ella, a la única persona que ha estado ahí por siempre?
  En momentos como estos es cuando odio a Jude más que nada.
--Mi niñaDice la señora Perkins, parándose y abrazándomeEstoy tan feliz que estés aquí.
Le sonrío y juntas caminamos hacia su auto, el mismo auto viejo y azul de siempre. Eso me hace sentir cómoda. Me hace sentir como en casa.
  Supongo que ella y su hijo fueron eso para mí, aunque fue sólo por un segundo.
--¿Cómo ha estado?Le pregunto.
Asiente.
--Ocupada. La pastelería da más trabajo de lo que se puede pensar. Y sí, tengo tus panecillos de arándanos en casa, antes de que me lo preguntes.
 Sonrío.
Elizabeth Perkis ha sido lo más cercana a una madre que he tenido, a pesar de que la conocí tarde. Pero fue ella quién me ayudó con las cosas de la universidad, y fue ella quién me dejó quedarme en su casa cuando mi tío no quiso saber nada de mi trasero pecador y eso.
--Me alegro. Estoy muriendo de hambre.
--¡Oh, no! ¡Ni creas que vas a comerte esos panecillos sin haber probado bocado antes! ¡Estos niños de ahora que nunca comen comida real!
Río. Como este pueblo es tan diminuto, llegamos a casa un minuto después.
Cuando bajo, dejo las cosas en su sala, donde voy a dormir esta noche, porque aunque ella me lo haya ofrecido antes, no puedo dormir en la misma habitación de Jude. Principalmente porque me pone toda lacrimógena, y segundo porque, repito: Estoy tan malditamente enojada con el chico. Puedo hacer un poema acerca de cuan enojada estoy con él. Puedo cantarlo, puedo escribirlo.
  “Porque aquí está la cosa, señor Morgan: Hay una diferencia entre tener que irse y abandonar. Si es la primera, entonces estás automáticamente perdonado. Si es la segunda, eres un hijo de perra”.
  Hago una pausa mental.
“Y, de nuevo, no me puede obligar a cambiar mi lenguaje”.
     Sacudo mis pensamientos y ayudo a Elizabeth a poner la mesa mientras me hace preguntas sobre mi carrera, casi un interrogatorio. Pero no me molesta, porque si algo he aprendido, es que ser un niño sin nadie es un asco. Sin padres, sin tío, sin Jude, en fin.  Me gusta que Elizabeth me acose con preguntas, por extraño que suene. Me gusta que alguien se preocupe por mí.
  Cuando terminamos, antes de ir a la cama, ella besa mi frente, y dice una oración. A pesar de todo.
Pero supongo que cuando tienes que apuntar, no todas las personas tienen el mismo culpable.
  Mis ojos pesan, pero las palabras pesan más. Ellas revolotean sobre mi cabeza y me gritan que les ponga atención. Me piden que escriba. Así que es la una de la mañana cuando saco mi computadora y me siento en la mesa de la señora Perkins a escribir.

Lo extraño con todo mi corazón metafórico.

Esto es todo lo que puedo escribir antes de echarme a llorar.
Una vez más.


--Sthep Stronger.

lunes, 19 de mayo de 2014

After Jude. Capítulo 2.

Girl

After Jude. Capítulo 2.



Juro que todo esto tiene un punto; La primera vez que vi a Jude en la iglesia, su abuelo  y mi tío.  Todo se conecta y es como una pesadilla bien elaborada.
A veces la vida puede ser una perra.
Sé que usted, señor Morgan, no acepta palabrotas en ensayos, pero puesto que es mi historia me niego rotundamente a cambiar mis sentimientos. Usted lo dijo una vez: Sentimientos son sentimientos y nadie puede manipularlos, e intentar distorsionar un escrito sobre los sentimientos debe de ser un crimen.
  Una vez intenté distorsionar los sentimientos de Jude. Bueno, no salió como yo esperaba, como puede suponer. Ya sabe: Sentimientos y esas cosas.
Tal vez se pregunte qué pasó después de la misa de su abuelo. Puedo describirme a mí misma en ese entonces como una pequeña acosadora. No era realmente que lo acosase, sino que estaba curiosa.
 Empezaba a preguntarme qué estaba mal con Jude.
Esa pregunta fue lo que marcó mi destino. Hizo que mi vida tomara otra vía. Fue la semilla que se plantó en mi cerebro y fue creciendo y creciendo hasta llenarlo todo.
 De cualquier manera, no era como si mi intención fuera hablarle. Pero la escuela es un lugar para socializar y tienes que conocer a personas y tolerarlas incluso cuando prefieres quemar tu cabello.
 Es la regla de la vida. Como he dicho, algunas veces puede ser una perra.
   Entonces, yo estaba al borde de reprobar química. Muchas cosas que no podía memorizar y que me estaban pateando el trasero. Mi maestra, la señora Stohl, convenció a su mejor estudiante para que me diera tutoría.
Jude. Y era él quien prefería quemarse el cabello antes de conocer personas. Pensé seriamente que me estrangularía cuando se diera cuenta de mi incapacidad para memorizar nombres y cualquier otra cosa que tenga letras en ello. ¿Para los números? Pateo traseros. Siempre he sido como la super chica de la raíz cuadrada, y otras nerdesidades por el estilo.
 Sí, bueno; Él más o menos quería estrangularme. Y, eh, no lo culpo. Si yo tuviera que enseñarme a mí misma ya me hubiera matado tres veces. La cosa con Jude es que podía ser paciente.
 La cosa comenzó con esa camiseta de ánime que tenía, y yo siempre he sido orgullosamente la nerd más nerd que podrías encontrar en el mundo de los nerds. Así que el lado fangirleante de mí salió a flote, como uno de ésos poemas que siempre nos lee. Ya sabe, como una semilla de esperanza que creció e iluminó todos los espacios oscuros.
 Aunque probablemente eso sea de una canción.
Tal vez un TV show.
Tal vez no es de un poema que alguna vez nos ha leído, pero apuesto a que le ha gustado bastante. Sé que piensa que divago, y el universo sabe que es verdad, así que voy a pasar a la parte en donde Jude alzó la pluma y la mordió entre sus dientes, con una chispa divertida en sus ojos. No como si se hubiera reído conmigo, sino de mí. Nunca me molestó realmente, porque estaba plenamente consciente de lo friki que era. Tal vez no me molestó porque no parecía reírse de mí de una manera cruel.
--La verdad es que es de mi primoDijoLa dejó en casa y no tenía nada limpio esta mañana.
--Mataste la ilusiónLe contesté, lanzándole una bolita de papel arrugada. La esquivó, el muy desgraciado.
Esa fue la conversación acerca de algo que no fuera química más larga que tuvimos por un tiempo.
Creo que él pensaba que yo era una de ésas chicas irritables, pero después de que descubriese que era una nerd, dejó de hablarme tan mecánicamente. Se veía más relajado y me contestaba cortésmente.
 Era lo más amable que él había sido con alguien.
Nos hicimos familiares. No amigos, pero familiares. Y eso era definitivamente algo.
 La primera vez que me di cuenta de la razón del cambio, me hizo preguntarme si era tan solitario porque pensaba tan horrible de los demás. Me hizo pensar que su vida debía ser dura.
  Y yo no tenía una maldita idea.



--Kenzie.
Levanto la vista al sonido de la voz de Terra llamándome. Está parada en la puerta, con sus familiares botas vaqueras desgastadas y sucias. Creo que para personas como ella eso de limpiar las botas era como un pecado. Como si fuera menos country si se reduce el barro.
--Pensé que estabas con Jason.
--Sí, pero pensábamos en ir a ese lugar que te gusta junto con unos amigos y pensé que te gustaría ir. ¿Qué dices?
 Miro las palabras escritas en la hoja de Word y lentamente separo los dedos de las teclas. Asiento hacia Terra.
--Sólo déjame apagar esto.
Terra se sienta en su cama mientras se mensajea con alguien. Supongo que es Jason, esperando abajo, o tal vez su amiga de casa Meg. Nunca le he conocido, pero Terra me ha contado de ella un poco. Cada vez que la menciona pienso en corazoncitos y pastelitos.
 Cuando finalmente salgo de la habitación con Terra a mi lado, caminamos en silencio porque estoy sumida en mis pensamientos.
 No estoy segura de si fue una buena idea. Escribir sobre Jude y sus padres, y mis padres, y mi tío y… bueno. Acerca de lo que voy a escribir, realmente. No estoy segura de querer abrir esa herida de nuevo.
      A veces es demasiado extraño. Tú tomas por sentado todas esas cosas: Respirar, reír, caminar por las calles, socializar con el mundo exterior, dejar tu cama. Haces todas esas cosas como quien no quiere la cosa, y así es como es. Pero hubo un tiempo en que no podía hacer esas cosas sin Jude. Respirar el aire era como meter la cabeza en las brasas y respirar profundamente. Reír no tenía sentido. Caminar por las calles sin él a mi lado era doloroso. Socializar con el mundo exterior era inútil, y dejar mi cama por las mañanas era comenzar de nuevo con todo lo anterior.
  A veces es demasiado extraño seguir con mi vida, haciendo todas las cosas anteriores, cuando él no está aquí.  Es extraño reír con Terra, o con Jason o cualquier otro de nuestros amigos.  Pero supongo que esto es la cosa del dolor y la pérdida: Tienes que seguir. Puedes mirar atrás todo lo que quieras, pero tienes que seguir eventualmente.
    He pasado un tiempo convenciéndome que ésta Mackenzie Cross es más sabia que la vieja Mackenzie Cross. Supongo que es cierto. Tiene que ser verdad, ¿No? Estoy a punto de cumplir veinte. Tiene qué.
    Pero a veces, cuando es difícil levantarse de la cama, me siento como la vieja Mackenzie Cross. La cual está confundida y sabe que las cosas son una mierda. Supongo que el dolor nunca cambia, aunque hayas evolucionado. Los recuerdos son unas perras que les encanta morderte el trasero.



                                                              
 



--¿Va a apagar eso o me doy la vuelta?
Miro hacia Terra en su cama, mirándome y señalando a la computadora.
--Voy a dormirme tarde. Es una tarea.
Terra asiente y se da la vuelta para que la luz no alcance sus ojos. No le digo que la tarea no es para mañana, sino para un mes, porque si no me obligaría a apagar la computadora y dejarla dormir.
  Ni siquiera sé qué voy a escribir. No sé cómo continuar.
Miro el techo hasta que después de un tiempo mis dedos de deslizan sobre las teclas.


Yo tenía un novio llamado Nick. Él no estaba en el equipo de Lacrosse, pero estaba bien. Yo lo quería y él me quería. O al menos eso fue lo que yo pensaba.
No le gustaba que pasara tanto tiempo con Jude, como si yo pasara tiempo con él porque yo quisiese. Necesitaba asesoría en química y él lo sabía perfectamente, así que me molesté con él, parados en el estacionamiento de la escuela, cuando todos estaban dejando el lugar para ir a casa. Él era quien me llevaba, pero estaba tan enojada que me di la vuelta para encontrar a mi amiga Mellie, quien yo sabía que me llevaría a casa.
 Nick no había terminado.
Tomó mi brazo y apretó duro. Me quejé y mi mochila cayó. Intenté liberarme diciéndole que era un imbécil y eso lo hizo enfurecer más. ¿Lo siguiente que supe? Jude apartando a Nick de mi lado.  Nunca pensé que él saldría a mi defensa, así que tenía la boca abierta, como el resto de las personas ahí.
 Supongo que todos aman a los nerds.
Jude recogió mi mochila del suelo y me llevó a casa.
--¿Te trata siempre así?Me preguntó.
Siempre supe que Nick tenía un temperamento, pero nunca había pasado algo parecido. Nunca me había tocado.
--No. No.
--Es un idiota. ¿Por qué estás con él?
--No es una mala persona. Sólo…
--¿Sólo qué?Dijo bruscamente.
--Tiene un mal temperamento.
Las palabras salieron amargas de mi boca. Me miró, como si estuviese loca.
--Dime por favor que no te vas a volver a meter con él.
No lo haría.
Mi tío sabía que tenía un temperamento y como mi tutor legal estaba preocupado y obligado a protegerme. ¿Y yo? Ya estaba bastante asustada. Había oído las historias de muchas mujeres en relaciones abusivas y siempre empezaba con un mal temperamento.
  No le di una segunda oportunidad a Nick, y él no insistió. Creo que el hecho de que no hubiera movido un dedo para tratar de hacerme cambiar de opinión es lo que más de hirió.
--No deberías estar preocupada por élMe dijo una vez Jude mientras estudiábamos, tres días después de haber roto con Nick.
--Lo sé. Pero no puedo evitar que duela.
--Él era un chico espantoso.
 Fue más o menos donde empecé a lanzar cuchillos.
--Porque tú sabes tanto de ello.
Levantó una ceja.
--¿Disculpa?
--Mírate. No tienes ningún tipo de relación porque piensas tan horrible de todas las personas. ¡Nick no era espantoso, sólo problemático! ¿De acuerdo? Hacía y decía cosas estúpidas cuando se enojaba, pero no era una mala persona, Jude. No todas las personas son horribles.
 Me lanzó una mirada endemoniada antes de tomar sus cosas y marcharse.


Jude no me habló por semanas después de eso. Aún me daba tutorías, pero no me daba tiempo para charlar con él. Ni siquiera para intentar disculparme.
  Recuerdo el sentimiento de no hablarle, cuan feo se sentía. Pero no es nada comparado con ahora.
 Cierro la computadora y me deslizo bajo las mantas. Y lloro.
Lloro por Jude.





-Sthep Stronger.
 Taken. Ya sé. Lo siento.
Ps: Tengo un nuevo perrito. Se llama Patata. :D