sábado, 28 de septiembre de 2013

#27 Off Topic: La entrevista (Deberías darle click)



Ains, hace mucho que no traía off topic. Lo extrañaba  Sólo quería mencionarles a aquellos que leen nuestras historias que nos hicieron una Entrevista , en un blog nuevo (Seguidora vieja) que totalmente deberían seguir (El enlace los llevará ahí) llamado Song and Silence. La chica es un amor y nos preguntó si estaríamos interesadas en una entrevista y dijimos que sí. Hay una pregunta en especial acerca de lo siguiente que pensamos publicar, así que tal vez te interese.
  Y si estás leyendo esto y no lees nuestras historias, no hay problema. Puedes pasarte por curiosidad si quieres.

Eso era todo, bye.

Red Thread

Red Thread. 


Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper. 


Primer capítulo: Miércoles 2 de Octubre. 



-LizzieG. 

sábado, 21 de septiembre de 2013

Reseña: El niño con la pijama de rayas, John Boyne.

Reseña: El niño con el pijama de rayas.
John Boyne.
Libro único

*Mi sinopsis*

 
Bruno es un "jovencito" de 9 años que se muda de Berlín a otra cuidad por el trabajo de su padre. Él no está seguro en dónde trabaja, pero usa un uniforme bonito y adornado y las personas le llaman "comandante". Ellos dicen que el trabajo de papá es muy importante, pero él no puede comprenderlo.
   Mientras Bruno se acostumbra a su nueva casa, no puede evitar sentirse sólo cuando su hermana sólo lo ignora y coquetea con el teniente Kotler. Y entonces él mira por la ventana; Al otro lado puede ver una alambrada, dónde hay puntitos, que no son puntitos si no personas. Personas con pijamas de rayas.
  Hay un niño con pijamas de rayas.

*Cof, cof, apesto para las sinopsis inventadas. Es que no había en el libro según recuerdo*     De seguro tú ya has oído hablar de este libro porque A) Ha vendido como loco o porque B) Hay una película. Y yo le apuesto a la B. Pero la razón por la cuál me lo he leído yo es porque me lo encargaron de la escuela (No me pude leer Movie Dick, así que agarré este). Así que probablemente ya sepas que es un libro sobre los Nazis.
 

    No resulta muy difícil darte cuenta de que es una historia acerca de un niño con un padre Nazi. Y el nuevo mejor amigo de Bruno (El niño de la pijama de rayas)  me olvidé de su nombre  es un judío. Esto significa que es un libro que puede abarcar un tema sensible, para esas personas que son muy, muy sensibles.  Pero no derramé ni una lágrima, si soy honesta. Yo digo que es porque soy malvada *Risa Malvada* Que bien, es un libro que no me quería leer al principio porque me parecía un poco crudo, por el tema, pero no lo es en absoluto. Es a lo que me refiero; No derramé ninguna lágrima, no porque el libro fuera malo, sino porque no es pesado. Tal vez tiene que ver con el hecho de que el narrador es un niño.
  Me gustó mucho, de hecho.

 Sin Embargo me pude dar cuenta de que, bueno, Bruno tiene 9 años, pero hay momentos en que él empieza a hablar como si tuviera unos quince años, por lo menos. Y no es por los tiempos, como me dijo una amiga cuando le conté. Bruno habla como un niño normal todo el libro pero hay diálogos donde me puedo dar cuenta de que al autor se le fue y Bruno empieza a utilizar palabras que un niño de su edad no usaría.
   Pero es el único fallo que le encuentro. La edición del libro es muy bonita, y es un libro muy bien narrado, sencillo y, pues, bonito.





Saludos,
Sthep S.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Fade. Epílogo.

The End. | via Tumblr
Epilogo.

--
¡No, esa no!Río mientras le lanzo a Alex una almohada.
Me acomodo en el sillón y me como sus palomitas.
--Las películas de terror son geniales, Cass. No como tus películas tontas de amor… ¿Te estás comiendo mis palomitas?
Sonrío mientras me meto otro puño a la boca.
--No te las devuelvo hasta que pongas la película que yo escogí.
Él sonríe y se pone a negociar y argumentar conmigo.
Es lo que más me gusta de Alex: Con él puedo pelear todo el tiempo. Por horas. Pero al final, aunque él nunca lo ha admitido y nunca lo hará, siempre me deja ganar.
Así que al final estamos en el sillón acurrucados viendo la película que yo escogí mientras compartimos las palomitas. Otra cosa que nunca admitirá es que le gusta esta película.
  Nuestra relación ha crecido con el paso de los meses, sin Isabel alrededor. Sin nada que se relacione con ella. Nosotros también hemos crecido, hemos avanzado. Hemos sanado, en alguna manera.
Todos nos cambiamos de escuela. Era difícil para Alex, ya que su tía vive en la escuela, pero la convenció para que compraran una pequeña casa no muy lejos e ir a una escuela pública (Mi escuela). Es más feliz.
Lo que significa que yo soy feliz.
Y creo que no soy la única. No me refiero a Anna y David, quienes ahora están casados, o a Lori, quien sonríe todo el tiempo, a quien le gusta entrar a mi habitación y probarse todos  mis accesorios. Estoy hablando de Graham.
Fue difícil para él, los primeros meses. Dios, no creo que se haya recuperado realmente. Pero estamos ahí para él, todos nosotros. An más que nosotros.
Ya sé. Yo tampoco me lo podía creer. Y aunque su relación da pasitos de bebé, no es frágil. Nunca lo ha sido, de hecho. Creo que es por el hecho de que más que una pareja, son amigos. Eso es lo que cuenta. Quien es frágil es Graham, pero ella cuida bien de él.
Hacen un muy buen equipo.
   An trajo unas semanas atrás una revista de una alfombra roja, dónde salía Marina, preciosa con un vestido azul de noche, parada junto a alguien que An me dijo que era su hermana. Se veía feliz en la foto, pero las fotos pueden mentir. Ella aún no ha contestado los mensajes, después de casi un año.
  Y la vimos. Una vez; David y Anna planeaban un viaje de Navidad con los padres de ésta, en Nueva York. Como ellos sabían que Alex se quedaría sólo porque su tía trabaja ese día incluso, lo invitaron con nosotros. Entonces ahí estábamos, un día, con un frío de locos. Estábamos haciendo unas compras navideñas en un área abarrotada con millones de tiendas en todos lados. Era exactamente como en las películas. Entonces oímos algunos flashes y unas personas gritando. Volteé para todos lados, preguntándome qué era, cuando choqué con el hombro de alguien que caminaba en sentido contrario al mío. Cuando volteé, era ella. Con el pelo negro suelto, cayendo sobre sus hombros, un maquillaje perfecto, tomada de la mano de la que supuse era su famosa hermana mayor.
Ella nos miró a los ojos mientras pasaba.
Y no se volvió a saludarnos. Simplemente siguió yendo.
Y yo me quedé ahí junto con Alex, sorprendida por el disturbio en los ojos de Marina cuando nos vio. Sorprendidas por el dolor que vi en ellos.
Y entendí que era cierto lo que An había dicho; Ella aún no estaba lista. Yo me había tomado dos semanas en ese viaje de carretera hacia ningún lado, hasta que finalmente pude aceptarlo, hasta que tuve el tiempo y espacio suficiente para sanar un poco. Pero creo que ella se tomará mucho más tiempo de la mano de su hermana y las luces brillantes.
    Y creo que está bien.
No me importa si ella tiene casi un año y aun así necesita tiempo. No me importa cuánto tiempo nos tomará a ninguno de nosotros curar nuestras heridas. Me interesa que lo hagan, y cuando lo hagan, que vuelvan. Como yo volví.
Quiero tomar todo el tiempo que pueda para finalmente sanar completamente algún día. Y no me refiero a olvidar. Sanar no es olvidar. Creo que es más acerca de hacer las paces con esa parte de tu pasado.  Tal vez por eso Marina toma demasiado tiempo, porque aún no comprende eso.
  El tiempo se lo susurrará.
Es gracioso, porque recuerdo haber escrito una vez que el tiempo no cura las heridas. Lo haces tú. Me mantengo firme. Sin embargo he aprendido que no es algo que puedas hacer una mañana al despertarte. Necesitas tiempo para limpiar las heridas.
  Tal vez quepa mencionar que después de lo de Isabel me deshice de ese libro. Primero dejé de escribir, repasando las hojas antes de irme a dormir. Pensé que cómo ese cuaderno hacía que las cosas que hacía y sentía tuvieran sentido. No me arrepiento de escribirlo, de haber aprendido todas las cosas que aprendí. Pero tenerlo me hacía daño. Me hacía ir hacia atrás en el tiempo a un recuerdo doloroso que no quería traer de vuelta.  Ese libro no me dejaba hacer las paces con mi pasado, así que tuvo que irse.
   Por otro lado, he decidido qué voy a estudiar. Finalmente. He decidido que voy a estudiar psicología, tal vez así pueda ponerle punto final a aquello que Isabel inició. Tal vez pueda entender y ello me ayude a vivir. Tal vez pueda fortalecerme más.
  Y ha habido días difíciles, aun sabiendo lo que sé ahora. Ha habido días frustrantes en el que sólo quiero quedarme en la cama y culpar a la vida y al destino por todo lo que me hizo, por todo lo que me quitó. Días en los que David tiene que llamar a Alex para que me saque de la cama y seque mis lágrimas gracias a las pesadillas que a veces tengo en dónde mato a mi hermana de nuevo. Algunos tienen diferentes finales, en algunos, mato a Marina en vez de a Isabel, a veces todos estamos muertos, y cuando despierto no puedo. Sé que él ha tenido sus días también, pero siempre he estado ahí, igual que los chicos y mi nueva familia (Que absolutamente lo adoran, en especial Lori)
No, no es fácil. Es por qué entiendo a Marina. Pero estoy intentando. Estoy uniendo las piezas de nuevo juntas, estoy curándolas y más importante estoy haciendo las paces con ellas.
  Estoy dejándolo ir. Estoy retrocediendo un paso, y dejándolas desvanecerse.


--Sthep Stronger.

Fade. Capítulo 21. Final.

(26) Tumblr
Fade. Capítulo 21. Final.


Cuando llego a casa, estoy casi segura de que me he equivocado de dirección. Tal vez es eso, porque he conducido dos días en carretera para llegar a casa y estoy cansada. Sin embargo mi vecina de diez años Kimmie está jugando con su perro en el patio y el buzón verde pálido de mi casa sigue igual de feo.
 No lo reconozco porque hay tres autos aparcados. Uno que no conozco, el de David, y en la cochera a medio meter otro que no conozco. Además alguien ha cortado el césped finalmente y hay un tapete en la puerta que dice “Bienvenidos”.
 Dudo en golpear la puerta.
Qué demonios. Es mi casa.
Abro la puerta y entro, mirando detenidamente. Entonces llego a la sala, dónde en verdad todo sigue igual excepto varios pares de ojos que me miran con asombro y curiosidad. Rostros familiares y desconocidos.
--¡Cassidy!An se levanta de la sala, con su soda en mano, apartando la vista de la niña de pelo marrón y rizado sentada enseguida de ella.
 Se ve nerviosa de verme.
Y yo también, un poco, debo admitir. No la he visto desde ese día.
--¿An? ¿Qué estás haciendo aquí?
Nerviosa. Dios, nunca lo hubiera creído. Pero nunca creí un montón de cosas en mi vida y aun así pasaron, así que…
--Anna me invitó. Has vuelto.
Frunzo el ceño.
--¿Quién es Anna?
An mira a la niña, que nos mira fijamente, y estoy a punto de preguntar quién es y qué está pasando cuando oigo a alguien tomar aire ruidosamente.
--¡Cassidy!
Entonces estoy en los brazos de Alex, quien me levanta y me hace girar un poco. Me suelta y se aleja para verme, con ojos grandes y sorprendidos, pero vuelve a abrazarme. Cierro los ojos y oculto mi rostro en el hueco entre su cuello y su hombro, aspirando su olor.
Se siente tan bien estar en casa.
--Dios, CassidyMurmura en mi oído.
--¡David!Oigo gritar a An--¡David! ¡Tienes que ver esto!
Abro los ojos y me separo de Alex.
--¿Qué está pasando? ¿Por qué están aquí, chicos?
Alex me mira aún como si no se lo pudiera creer y las palabras no llegan a salir de su boca.
--¿Dónde estuviste?Articula finalmente.
Estoy a punto de contestar, cuando la puerta de la cocina se abre y David sale con guantes de cocina amarillos con patitos en él.
--¿Cuál es el alboroto? ¿Cassidy?
Y luego sus brazos me asfixian.
--Al finMurmura contra mi oreja.
Le sobo le espalda en círculos tranquilamente para reconfortarlo y espero a que me suelte. Y cuando lo hace veo a una mujer de pelo castaño y corto viéndome. Me sonríe cuando la miro.
--Ella es Anna. Es mi… ¡Graham! ¿Dónde está?
--Creo que está en el patio traseroContesta ella, luego cruza la entrada y va al fondo de la cocina, hacia la puerta del patio trasero. Miro por la ventana y veo a Graham sentado en una mecedera que juro que antes no estaba ahí.
 Alex aprieta mi mano y me volteo.
--¿Qué pasa? ¿Por qué todos ustedes están aquí? ¿Y quién es ella?
Alex no me responde. Se acerca y me besa. Y yo simplemente me pierdo en él. Envuelvo mis brazos en su cuello y nos detenemos hasta que la niña (que olvidé que estaba ahí), suelta una risita divertida. Cuando volteo, ella sonríe, tapándose los ojos con las manos y An mira por la ventana como si fuera lo más interesante.
--Lo sientoDice Alex.
--¿Por qué?
--Por no creer en ti. Lo siento.
Voy a contestarle que no hay ningún problema, cuando oigo pisadas en el piso de madera. Graham se ve horrible. Se ve pálido y tiene ojeras, creo que incluso está más delgado. Pero cuando me ve, sonríe y se acerca para abrazarme.
--Nunca nos hagas pasar por esto de nuevoSusurra.
--¿Graham? ¿Estás bien?
Se encoje de hombros, sin ofrecerme una respuesta.
Estoy parada en medio de todos ellos, mientras me miran con sonrisas y con alivio. Graham, Alex, David, An, las extrañas que no conozco…
--¿Quién sigue ahora?Bromeo--¿Va Marina a salir de arriba de las escaleras?
La sonrisa de An falla.
--¿Qué?Pregunto--¿Qué pasa?
La chica Anna dice que nos sentemos, que va a traer los bocadillos.
--Enserio. ¿Quién es ella?
--Es mi prometidaDice David, sonriendo. Señala a la niña sentada en el sillón, mirándonos fijamenteY ella es Lori. Mi hija.
  Espero.
Espero más.
Y un poco más.
Y finalmente me asusto.
--Oh, demonios. ¿Cuánto tiempo estuve fuera? ¿Años? ¿Cuántos años tienes, bonita? ¿Tres? ¿Estuve tres años fuera? ¿Me volví loca en la carretera? Oh, dios mío.
David niega.
--No. Estuviste dos semanas fuera solamente.
Miro hacia la niña.
--¿Entonces de dónde salió ella? Oh, ya entiendo, es hija de Anna, ¿Cierto?
--Tanto como mía.
--¿Qué?
Él se saca los guantes finalmente, viéndome, un poco nervioso y arrepentido.
--Yo… Tenía una familia antes de venir aquí contigo. Pero yo era un imbécil y Anna no quería saber de mí. Pensé que si no podía cuidarlas a ella… Podría cuidarte a ti.
Me siento en el sillón mientras absorbo toda la información. Miro a mi lado, hacia la niña.
--Hola, Lori.
Las mejillas de la niña se vuelven rojas.
Me vuelvo hacia todos.
--No es por ofender, ni nada, enserio. Me alegro de verlos, pero, ¿Qué hacen aquí?
--Es el cumpleaños de AnnaDice DavidAsí que los invité a cenar y así podrían contarme más. Esperen, voy a ayudar a Anna.
La niña sale corriendo detrás de su padre, gritando “¡Te ayudo!”.
--¿Más de qué?Pregunto mientras él se da la vuelta y se va.
An se muerde el labio.
--Le contamos, Cassidy.
La respuesta viene a mi cabeza. Y no me gusta.
--¿Sobre qué?
--TodoTermina Graham.
--Chicos…
Alex me interrupe:
--¿Qué querías? Tú estabas no sé dónde y él estaba en pánico. Teníamos que hacerle entender por qué te fuiste.
 Por un momento se cruza de brazos y me mira con esa característica mirada que pone cuando va a echarme bronca, pero entonces relaja la mirada y pone sus brazos de nuevo a sus costados.
 Porque puede recordar porqué me fui.
Maté a mi hermana.
Miro a Graham. Probablemente me odie por eso, probablemente…
--No te odioDice.
--¿Cómo supiste lo que estaba pensando? ¿Lees mentes secretamente?Intento burlarme, pero me sale lastimero.
Se encoje de hombros.
--Tuve mucho tiempo para pensar en las cosas mientras esperábamos por ti. Al principio pensé que lo hacía, pero… No lo hago.
Dejo escapar el aire de mis pulmones lentamente, con alivio.
Espera.
--Espera. ¿Dijiste que esperaron por mí?
Alex se encoje de hombros casi tímidamente.
--Sabíamos que este sería el primer lugar al que vendría cuando regresases…
--Si regresabasAñade An, pero sin esa mirada de odio e irritación que solía darme todo el tiempo.
--… y queríamos verte, así que esperamos aquí. Más o menos por eso tuvimos que decirle a David, aparte de que alguien tenía que decirle por qué no volviste los fines de semana.
El estómago se me revuelve.
--Ustedes… Chicos, ¿Le contaron que yo…? ¿Qué Isabel…?
No puedo ni siquiera seguir hablando.
An asiente.
--Teníamos que comenzar desde el principio. Él lo sabe todo.
Llevo mis manos a mi cabeza.
--No te va a juzgar, CassidyMe tranquiliza ella con tono suaveÉl te ama. Y entiende. Después de unas semanas muy largas, entiendeSuspiraNo puedo creer que ya estás aquíY entonces lo hace: Me abraza.
Me quedo sin aliento, más o menos esperando que me ahorque, pero luego me relajo y pongo mis manos en su espalda.
Cuando nos separamos, me sonríe un poco.
Y es la cosa más rara, pero estoy dispuesta a tomarlo.
--Tienes que contarnos qué hiciste estas dos semanasDice An.
Los chicos asienten, pero entonces Anna los llama para que ayuden a poner la mesa.
--No se queda asíAdvierte Alex, y me da un beso en la nariz antes de irse.
Graham también me da un beso, pero en la mejilla, y me dice:
--Me alegro que hayas vuelto.
An y yo nos quedamos solas. Ella lleva su soda a la boca, y yo le pregunto:
--¿An? ¿Dónde está Marina? ¿Qué pasó con Kate?
Se atraganta y tengo que darle unos golpecitos en la espalda. Ella traga difícilmente y me mira, serie.
--Kate se suicidó. Marina se fue a vivir con su hermana.
Me quedo sin aliento.
--¿Qué dices?
--Después de que te salieras corriendo Alex fue detrás de ti, pero te perdió. Graham estaba perdido mirando el cuerpo de Isabel. Fue horrible. Y Kate… salió corriendo un poco después de ti. Intentamos ir por ella, intentamos preguntarle si era cierto, porque nosotras… Nosotras la conocíamos, y sabíamos que era imposible… O eso creíamos. La familia de Kate está en la política y habría hecho mucho sentido: Si madre hubiera estado mal en los medios si se daban cuenta de lo que pasaba. Recuerdo que la primera vez que unimos a Serena a nuestro pequeño grupo yo y Kate tuvimos una discusión. A ella no le gustaba. E incluso cuando la aceptó, rara vez hablaba con ella. Pero pensé que era normal. Pensé que simplemente era un choque de personalidades…--Se limpia unas lágrimas con la manga de su blusaEncontramos a Kate en el cuarto. Ya estaba muerta. Después de que toda la escuela se enterara, Marina tomó sus cosas y se fue. Diría que fue por su madre, pero no estoy muy segura. Ella apenas podía mirarme. Y yo no la culpo, porque yo también me iré, terminando este semestre. Estar ahí es simplemente demasiado doloroso.
--Dios, lo siento. ¿Ustedes dos mantienen aún comunicación?
--Le he mandado unos correos. Contestó las primeras veces, pero luego dejó de hacerloSe encoje de hombrosSé que cuando esté lista contestará, por ahora esperaré. Y no tengo problema con ello… ¿Cassidy?
--¿Si?
--Lo siento. Por haber sido una perra contigo. Pensé que tenía que protegerme de ti, pero… Dios, no era de ti. Era de mis mejores amigas. Quienes estaban vivas, pero…
--Pero estaban tan muertas.
Asiente.
--Lo siento, Cassidy.
Sonrío.
--Disculpas aceptadas. Y perdón por chantajearte esa vez.
Se encoje de hombros y compartimos una sonrisa.
Se siente bien.
Me siento bien.
Entonces  David sale de la cocina quitando sus guantes de patitos y me hace un asentimiento con la cabeza.
--Ven, Cass. Vamos a dar un paseo.
Me levanto con mis manos temblorosas y doy una última mirada a An antes de salir por la puerta con él.
--Entonces tú sabes.
Asiente.
Sabe todo. Por qué fui a Ashford en primer lugar, que mentí acerca de Vivian, que mentí acerca de simplemente tantas cosas. Que maté a Isabel.
Oh. Iré al infierno.
Me siento tan vulnerable frente a él. Tan avergonzada.
Pero en vez de decirme cualquiera de las cosas que de hecho estoy esperando que me diga, me dice:
--Anna y la niña vivirán con nosotros.
Miro hacia él, dudando, mientras caminamos por la acera. Asiento.
--Es… Está bien. Es una lástima que no me contaras sobre ellas antes. Se ven geniales.
Sonríe un poco pero luego prosigue.
--Quiero que dejes Ashford.
Resoplo.
--No hay problema. ¿Pero puedo no regresar a mi antigua escuela? Prefiero otra.
--Muy bien. Y quiero que vayas seguidamente a un psicólogo.
Ésta es la que pienso.
--David…
Lo dice con suavidad, pero con determinación:
--Cass, mi niña, tengo tu custodia: No te estoy preguntando.
Hablando de custodias…
--David, ¿Dónde está mamá?
Suspira.
--Ella se quedó por un tiempo, pero… Aunque ya no necesitaba todas esas medicinas ella no quería estar aquí, Cassidy. Prefirió quedarse donde se sentía más cómoda.
--¿Has tenido noticias de papá?
Niega.
--No, Cassidy. No creo que vuelva. Lo siento.
Me encojo de hombros.
--En verdad no esperaba otra respuesta.
Empiezo  a deprimirme porque estoy sola. No tengo a mamá, ni a papá, ni a Isabel… Pero entonces me doy cuenta de que no lo estoy. Nunca voy a estar sola, porque tengo a David y él tiene a Lori y a Anna, y si él las tiene, entonces seguramente yo también. Tengo a Alex, Graham, y sorprendentemente, tengo a An.
 Mi vida no va a ser solitaria. Diferente, sí; Es cierto. Pero no voy a estar sola. Tengo familia y tengo amigos.
Es todo lo que necesito.
--Gracias, David.
Él me sonríe y me agita el cabello. Me da un beso en la cabeza.
--¿Sabes lo que pasó con el cuerpo de Isabel?Pregunta cuando nos separamos.
Él toma mi brazo y nos detenemos en medio de la acera.
--Cassidy, basta. No necesitas saber.
--¿A qué te refieres?
--Tú te has pasado los últimos dos meses de tu vida lastimándote con cosas que no necesitas saber. Ahora que ella ya no está, Cassidy, déjalo ir. No necesitas saber. No te aferres a algo que va a terminar destruyéndote. Suéltalo. Deja de preguntar. Deja de buscar respuestas. Ellas no van a cambiar nada. Ellas no van a servir. Sal con tus amigos, ve a la escuela, diviértete, finalmente. Intenta avanzar, Cassidy. Intenta olvidar. Es tiempo.

               Sí. Lo es.


-Sthep Stronger.

martes, 17 de septiembre de 2013

Fade. Capítulo 20.

Jane Doe | via Tumblr
Fade. Capítulo 20.

    Cuando veo que ya no hay nada por hacer, cuando mis manos se llenan de sangre por estar presionando la herida, cuando veo que esto es todo, que no importó… Huyo; Me levanto, con los bordes de mi vestido manchados de sangre, con las manos temblorosas, sintiendo todas las miradas sobre mí. Y huyo.
    Escucho a personas diciendo mi nombre, llamándome, pidiéndome que espere. Pero no me detengo. Camino hacia fuera del bosque y de alguna manera, horas después, cuando la luna ha caído y mis pies me duelen, yo estoy en casa, dónde David duerme plácidamente. Entro sigilosamente, ocultándome en las sombras. Tomo la cartera de David en la mesita del vestíbulo, dónde también están sus llaves. Saco una tarjeta de crédito y un poco de efectivo. Después abro la cochera y saco las llaves de repuesto del escondite. Me llevo el auto de papá y conduzco.
Conduzco. Lo hago por un par de días. Realmente no lo tengo en claro. El tiempo deja de contar en mi mundo. Ahora todo se reduce a una mancha borrosa donde me pierdo.
Por un lapso de tiempo, conduzco, sintiéndome vacía. Sintiéndome perdida. No estoy segura cuánto fue. El siguiente lapso de tiempo, lloro. Lloro por Isabel, por todo lo que hizo. Lloro por quién es ahora y por la pérdida de alguien a quién yo una vez amé. Lloro por Serena y de alguna manera también lloro por Kate. Por mi padre que está en algún sitio del mundo destrozado, por mi madre que está encerrada, drogada y perdida. Por David, porque también ha perdido todo.
 Y por mí. Lloro por mí. Lloro porque arriesgué todo en un juego en el que no conocía las reglas y perdí. Porque acabé con el juego siniestro de Isabel de la peor manera. Porque acabé en el infierno. Lloro porque duele.
  El tercer y último lapso de tiempo es más interesante. No hay lágrimas esta vez. El tiempo regresa a mí lentamente junto con mi cordura, y finalmente puedo pensar claramente. Acerca de Isabel y todos los demás, pero más acerca de ella. Pienso en aquella niña de quince años que vio morir a su mejor amiga en las vías de tren, pienso… Pienso en la maldad. Pienso en sus ojos resplandecientes con un fuego que amenazó con quemar todo cuando me miró. Pienso en el peligro en ellos. Pienso en la manera en que nos quebró a todos nosotros con una sonrisa egoísta en su rostro. En el vacío dentro de su corazón que al mismo tiempo llenaba cada parte de su ser.
  Isabel estaba viva. Ella respiraba. Sonreía. Pero estaba tan muerta.
Ella era, después de todo, malvada. Y me pregunto por qué.
Me pregunto por qué tú eres una persona tan diferente a quien fuiste antes. Por qué cruzas ese límite, por qué rompes esa línea que te dibujaron tus padres y te advirtieron de no traspasar. Por qué le das la espalda a todo de esa manera.
 Por qué ella hizo eso.
Mi respuesta viene casi de inmediato: Aquella noche en las vías de tren. Fue aquella la noche en que ella se perdió.
Tal vez es por aquella noche que ella es quién es. Sí, lo es. Lo es. Lo sé porque de pronto entiendo el dolor que ella debió haber sentido, el dolor de ver a alguien a quién tú amaste desvaneciéndose en tus brazos. En realidad entiendo todo tipo de dolor, no sólo el de la muerte. Y creo que cuando sientes esa herida irreparable en tu pecho, ese daño, tú tienes que preguntarte; Tienes que preguntarte qué vas a hacer con él.
  Me pregunto en este momento acerca del origen del mal. Del principio: ¿Una persona nace malvada o se convierte en el camino?
  Pero tal vez esa no es la pregunta. Porque tal vez, en algunas ocasiones, ésas personas no son malas en sí. No son diabólicas. Son simplemente personas que son un desastre. Personas que están perdidas. Personas rotas que no saben cómo repararse a sí mismos. Personas que tienen asuntos mentales, que ya no podemos salvar. Que no saben cómo hacerlo bien.
 Una descarrilación de tren.
Como Kate, quién simplemente está enferma. Como Vivian, que tomó malas decisiones y por ellas terminó muerta. Como Isabel, que empujó tantos hilos para dañar a las personas que ahora están muertas.
  No es una excusa para lo que ellas hicieron, porque fue horrible. Todo fue enfermo y siniestro. Pero no eran diabólicas. Estaban enfermas, cegadas por su propio dolor. O al menos es lo que puedo decir de Kate y Vivian, porque Isabel… Isabel llegó a otro extremo.
Y tal vez ese es el origen de la maldad: El dolor. El dolor es, al final, lo que nos impulsa. Es lo que me impulsó a mí a descubrir aquellas cosas que en verdad no quería saber sobre Isabel. Dolor por no conocer lo que se supone que tenía que haber sido parte de mi vida. Dolor por su olvido. Es el dolor lo que impulsó a Isabel a hacer las cosas que hizo.
  Y la cosa sobre el dolor es que, puede cegarte. Puede crear el incendio que no se apagará. Puede arrastrarte hacia abajo y ahogarte. Es fácil sentir el odio, es fácil seguirlo, dejar que alimente al monstruo que vive debajo de tu piel, dejar que desarrolle tu lado oscuro. Es fácil elegir el odio, el egoísmo y todas aquellas cosas que mi hermana eligió.
  Pero el dolor es también un camino de doble sentido. Porque puede hundirte, pero también puede elevarte.
Porque puedes elegir.
Justo aquí, en esta solitaria carretera a la luz del amanecer, es el momento en el que sé.
  Puedo elegir el camino que eligió mi hermana, pero no lo quiero. No quiero ser una perra egoísta poco fiable y sin corazón. No quiero ser una descarrilación. Puedo elegir crecer, ser una mejor persona, sanar.  Es lo que puedo decidir. Es lo que puedo tomar.
Es lo que elijo.
  La emoción que siento al saber que no voy a ser como Isabel me hace soltar unas lágrimas de alivio y me hace mirar al mapa al lado del conductor.
  Es hora de volver a casa.


--Sthep Stronger.
Ps: Pues nada, que les debo el último capítulo porque no lo he terminado. No sé si podré terminarlo en un par de horas (Porque o sea que perdí un cuaderno y si una amiga no lo tiene, entonces voy a tener que hacerlo todo de nuevo) o si no probablemente mañana se los traeré. U otro día. Tal vez el fin de semana. :)
  No me odien.

Fade. Capítulo 19.

                       
                Love,oh love. LunaJordan.
Fade. Capítulo 19.

--¿Estás dormida?Pregunté aquella vez, asomando mi cabeza por la puerta de mi hermana mayor Isabel.
Tenía doce y ella trece.
Ella levantó la cabeza de pelo castaño y me abrió las mantas, invitándome a entrar. Me deslicé hacia su cama en la oscuridad mientras intentaba no escuchar las voces gritando en el piso de abajo.
Me acurruqué contra Isabel y ella pasó un brazo por mi cintura, abrazándome.
--¿Crees que van a divorciarse?Le pregunté, mirando sus ojos de diferente color por la luz de la luna.
Ella los odiaba, pero a mí siempre me gustaron. Eran especiales.
Isabel apretó su brazo en mi cintura.
--No lo sé.
Su respuesta me hizo querer llorar. Y ella lo notó, por lo que me dio un beso en la frente.
--Probablemente no.
--Si lo hacen nos harán decidir con quién irnos, ¿Verdad?
--Cassie…
--¿Verdad?
Suspiró, al final.
--Puede ser.
--Si lo hacen, ¿A quién elegirías?
Ella frunció el ceño.
--No puedes preguntarme eso, cielo.
--Sí, sí puedo. ¿A quién elegirías?
Pensó en ello un momento.
--¿A quién elegirías tú?
Entonces me eché a llorar.
--¡No quiero elegir, los quiero a los dos!
Lloré en el hueco de su cuello y su hombro un rato, mientras ella sobaba mi espalda y besaba mi cabello.
--Te elegiría a tiSusurró bajito en la oscuridadYo nunca te abandonaría, incluso cuando ellos lo hayan hecho. Siempre me quedaré a tu lado, iré a donde tú vayas, y siempre te amaré. Te elegiría a ti, Cassie. Siempre lo haré.
    Es muy divertido como las palabras pueden significar todo y a veces nada en absoluto.


--Sthep Stronger.