martes, 10 de diciembre de 2013

Saved. Capítulo 6.

Run away with me.

Saved. Capítulo 6: 
Alguien más.


Mi hermana y mamá me dieron un beso de despedida mientras papa metía mis cosas al auto para irnos. Las miré ahí paradas y observé sus miradas se lástima por última vez. Papá también me miró de esa manera, después de meter mis maletas.
Cerré mis ojos por un momento y me metí al auto después de despedirme una vez más. Mi padre lo hizo también y conducimos en silencio.
  ¿No es eso divertido? ¿Cómo sus pechos suben y bajan en respiraciones duras, y sus ojos lloran, y sus rodillas se debilitan?
¿No es curioso cómo ellos sufren así cuando no hay nada mal en ellos?
¿Como ellos son quienes están rotos, pero tú eres la única que no va a salir viva?




                                                                             



No estaba muy segura acerca de hacer amigos. Me había apartado por tanto tiempo que era extraño estar con personas de esa manera de nuevo.
Había un chico que estaba coqueteando sin parar con mi compañera de habitación, una chica llamada Lissa. Él iba de vez en cuando a nuestra habitación para buscarla pero ella se resistía.
Decidí echarle una mano una vez, en mi primer mes en la escuela.
--Mira, si quieres que sea tu novia, olvídalo. Tiene novio. No te va a pelar. Pero si quieres simplemente tener un revolcón de vez en cuando, regálale chocolates caros y dile algo bonito. No puede resistirse a ninguna de esas dos cosas.
El chico me miró, alzó una ceja y finalmente sonrió.
--¿Cuál es tu nombre?Preguntó, desde la puerta de la habitación.
Dejé el cuaderno donde estaba anotando unos estúpidos trabajo de química avanzada que Héctor, el padre de Ted, me había puesto. Llevaba poco más de un mes y todavía seguía esperando que hiciera algo mal. ¿Hello? Superdotada aquí. ¿Por qué no lo aceptaba?
Sonreí, y una mentira blanca se deslizó de mis labios.
--Cassidy.
Era mejor.
Cambié todo sobre mí cuando llegué. Cambié mi estilo (Poniéndome cosas que mostraban más piel, a lo que mi madre le hubiera dado un infarto), cambié mi pelo, cambié mi hábito de ocultar que era una superdotada, mis pupilentes marrones (Ahora mostraba mis ojos raros) y… Mi nombre.
Era mejor.
Era otra persona.
Quién siempre quise ser.
--Soy AlexRespondió, y me sonrió.
El resto fue historia. Igual que con Graham; Alex me presentó a su mejor amigo en una fiesta, un chico alto de pelo marrón y ojos oscuros. Él me miró y me sonrió. Juro que no pudo mantener los ojos fuera de mí esa noche.
  A mí me encantaba.
Y aunque yo hubiera cambiado y hubiera tenido a Alex como amigo y a Graham como algo más cercano, no todo fue fácil para mí. Mis problemas vinieron cuando Alex conoció a una chica de nuestra edad, que siempre tenía las manos llenas de pintura y olía a ello, su nombre era Serena. Quisiera decir que mis problemas empezaron con ella. Pero no es del todo cierto. Mis problemas empezaron cuando conocí a sus amigas y ellas me tomaron bajo su ala, me dieron su amistad. An, Kate y Marina.
  No lo supe al principio. Pero creo que debí haberlo hecho.
Creo que debí saber que no todos son los que aparentan. Yo más que nadie debí de haberlo sabido. Debí saber cuándo las vi que había secretos bajo la superficie.
 ¿No era yo la experta en eso?



-Sthep Stronger.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Saved. Capítulo 5.

Untitled
Saved. Capítulo 5: Ashford.

Todos pensaron que me iba a derrumbar.
Y supuse que fue así. Retiro eso: Lo hice. Sólo que no de la manera que ellos esperaba.
Mis maestros me miraban por el rabillo del ojo cuando entraba a sus clases, me preguntaron si estaba bien, fueron más amables conmigo. Mis compañeros susurraban a mis espaldas, me daban miradas de lástima, me invitaban a sentarse en su mesa. Yo era la obra de caridad del día. (Del mes)
Y yo lo odiaba.
Los odiaba a todos ellos.
Tal vez me derrumbé, pero no de la manera en que ellos pensaron. No fallé en clases. Al contrario, dejé salir mi lado nerd. Los maestros me miraban boquie abiertos, mis compañeros se miraban entre ellos para asegurarse de que no fueran solo ellos.
No importaba, ahora que no tenía amigos. Días antes fue el funeral de Cam, y ahí estaba Vivian. Nos miramos a los ojos cuando llegué ahí, pero apartamos la mirada y  no nos acercamos la una a la otra.
 Era tan doloroso.
 Ella era el perfecto recordatorio de lo que había pasado esa noche.
Así que no nos hablamos. No nos tocamos. Borramos la existencia de la otra, con la esperanza de que nuestros desgarrados corazones puedan encontrar su manera de sanar.
Pero yo me estaba volviendo loca, con todos ellos sobre mí. Con mis padres, mirándome como si ya no fuese su hija, sino una loca trastornada. Mi hermana, mirándome con esa cara de cachorrito perdido. Los susurros de los estudiantes en la escuela cuando yo y Vivian caminábamos por los pasillos, sin hablarnos. Entonces estaban las terapias a las que asistía donde yo no era la única olla de odio que iba a terminar por sobrecalentarse y autodestruirse.
No sabía bien qué era peor, si estar con los demás locos o en casa.
Bueno, ninguno era de mi agrado.
Pero después, yo iba al laboratorio con una excusa para mis padres, la mayoría del tiempo era porque hacía la tarea de matemáticas con una amiga porque era imposible para mí. Sí, claro. ¿Matemáticas difíciles? Pffff.
En el laboratorio ellos no sabían quién era yo. No sabían qué me había pasado. No me miraban de esa manera o susurraban entre ellos. No me hacían esa estúpida pregunta: “¿Estás bien?”. Sólo me miraban con respeto y asombro por lo que podía hacer.
Dulce.
Pero esas dos horas diarias en el laboratorio no eran suficientes para mí. Necesitaba más… Necesitaba…
--Mi sobrina me regaló éstos pendientesMe dijo Lydia, la muchacha frente a mi mesa de trabajo--¿Te gustan?
Me estaba distrayendo de mi trabajo, pero le contesté de cualquier manera:
--Son encantadores.
--Lo sé. Fue por mi cumpleaños. Lástima que no la veo muy a menudo: Va a este internado a las afueras de la cuidad para cerebritos o niños de famosos y políticos. No tiene tiempo para socializar con el mundo exterior, ya sabes, por las tareas. ¡No tiene tiempo para su familia!
Eso llamó mi atención.
--¿Cómo se llama? ¿El internado?
--Ashford.
Sonreí mientras una idea se formaba en mi cabeza.



                                                                         




--¿Dices que te ofrecieron una beca?Preguntó papá un sábado por la mañana, apoyado contra la isla, sosteniendo un café en su mano.
Asentí.
--Es una muy buena escuela. Prácticamente me graduaré con unas treinta universidades persiguiéndome.
Mi padre miró a mi madre.
---Pero es un internado.
--¿Qué pasa con ello? No es como si yo no fuera a llamar.
Discutimos acerca de ello unos minutos, luego Cassidy se levantó y se sentó para desayunar en la mesa. Mi madre se apresuró a llenar de calorías ese pequeño cuerpo y dejamos el tema.
Me salí con la mía, al final.




                                                                             
 

--¿Vas a irte?Preguntó Cassidy, parada bajo el umbral de mi puerta.
Doble mis jeans y los puse en mi cajón..
--¿Cuándo?
--Después de vacaciones.
Su carita se deformó.
--Pero…
Sabía que ella no quería dejarme ir. Sabía que quería abrazarme y obligarme a quedarme. Sabía sobre su “Pero”. Y debí acercarme a ella, abrazarla y decirle que aun así sabrá de mí.
Debí asegurarme de que su corazón no se rompiera.
Pero quería que lo hiciera. Así que fruncí el ceño y dije:
--¿Pero qué, Cassidy?
Ella se encogió y negó con la cabeza, salió de la habitación, con su pequeño corazón roto.
--Tú sólo quieres  herir a las demás personas de la misma manera en que tú te sientes heridaMe había dicho SullivanY al final terminarás sin nada. ¿Es eso lo que quieres, Isabel?  ¿Quieres en verdad herir a tus amigos, familia? ¿Quieres ver su cara de dolor cuando lo hagas?
  Me alimenté con la imagen del rostro de Cassidy cuando se lo dije y respiré hondo, sintiendo el pequeño y delicioso momento de paz mental.
Sí, lo quería.



-Sthep Stronger.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Mini reseñas: Sophie & Carter/ Almost.

Sophie & Carter
Reseña: Sophie & Carter,
Chelsea Fine.
Libro único.
Mientras otros estudiantes seniors* están soñando con sus futuros, Sophie y Carter sólo están tratando de sobrevivir cada día. Carter está sobrecargado por asuntos en casa y lucha por apoyar a su madre.
Mientras tanto, la vecina de al lado Sophie tiene que cuidar de sus tres hermanos menores en lugar de su problemática y ausente madre.
 Todo lo que sostiene a estos dos mejores amigos son uno al otro, y saber que cada noche ellos se sentarán en el columpio del porche frontal de Sophie y escaparán de la realidad, aunque sea sólo por un rato.
  Mientras que su relación alcanza un nuevo punto,  y la graduación está muy cercana... ¿Su amistad se convertirá en algo más?

*Yo traduje la sinopsis.
Seniors: Los estudiantes que ya van a salir. Los de último grado.




 
Sophie está cansada. Tiene que cuidar de sus hermanos pequeños y ocuparse de los trabajos escolares también. Pero tiene a Carter, quién tiene una mamá loca y maltratada. Él también está cansado. Pero se tienen al otro. Y tengo qué decir que ambos personajes tienen una fuerza increíble, un coraje por luchar por las cosas que quieren incluso cuando parece imposible.
 Sophie & Carter es un libro cortito, creo que no sobre pasa las cien páginas pero muy bonito, muy tierno. Lo más genial es que nunca sentí que fuera muy rápido, viendo que tiene muy pocas páginas.
  Ha sido encantador. Es lo único que tengo que decir.

                                                                                                                                                  


Reseña: Almost.
Anne Eliot.
Libro único.


En una fiesta de los de primer añoque ella no puede recordar, Jess Jordan fue casi violada.

...Casi. Muy cerca. No del todo.

Tres años después, ella se las ha arreglado para hacerle creer a todo el mundo que está mejor. Que lo ha superado. Porque lo ha hecho.

...Casi. Muy cerca. No del todo.

Desafortunadamente, hasta que Jess pruebe que está de regreso a las actividades regulares, sus padres no discutirán sobre la universidad. Así que, ella aterriza a un puesto de interno en el verano y hace un trato con el atleta de Hockey, Gray Porter: El consigue $8, 000. Ella consigue un novio falso y una vida social.

Jess no tiene ni idea de que Gray firmó por otra razón que el dinero.
 Ella tampoco esperaba enamorarse. Pero Gray es sorprendentemente hot, sostiene su mano todo el tiempo, y la hace olvidar que él sólo está haciendo su trabajo. Es como tener un novio real.

 ...Casi. Muy cerca. No del todo.

Gray Porter está escondiendo sus propios secretos. Acerca de Jess Jordan. Porqué la está protegiendo, porqué él no cobrará el cheque, o porqué negará todo lo que pida.


-Yo traduje la sinopsis. Si la quieres, eres libre de tomarla.
*En una fiesta de los de primer año. En el orginal: A Freshman party. Se refiere a una fiesta que está organizada para los de primero. Sin embargo esto es una mentira, porque en el libro Jess es de primer año y la fiesta a la que va es de los alumnos más antiguos, de los Senior, creo (Los seniors son los que están a punto de salir). Es por eso que ha sido casi violada, porque fue a una fiesta dónde no debería de estar.


 Disfruté mucho leyendo Almost. El tema parece típico, y lo es: La chica que estuvo en el lugar equivocado en el momento incorrecto, y después de un tiempo ya no es la misma. Y el chico que tiene sus propios secretos y asuntos.Lo leí hace un tiempo y al final en verdad no iba a poner reseña porque no recordaba mucho y porque en verdad no tengo mucho qué decir más que fue muy dulce y entretenido, pero me gustó bastante y pensé : "¿Cómo no voy a poner reseña?"
   Así que ahí lo tienen.


--Sthep.

martes, 3 de diciembre de 2013

Saved. Capítulo 4.

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Saved. Capítulo 4: El mundo del chico de Vivian.


--
Tiene unos quince añosOí que decían en la oficina en el piso de arriba.
Se suponía que se fueron escaleras arriba para que no escuchara la conversación, pero estaban gritando a Ted,  y todos podíamos oír todo.
--Es una cerebritoSe defendió Ted, mejor conocido como El Chico de Vivian.
Mi garganta se cierra cuando pienso en ella.
--Que sea un cerebrito no significa que pueda hacer esto. ¡No significa que pueda trabajar en un laboratorio!
--Oh, vamos, chicos. Sólo denle una oportunidad. La chica está perdida y necesita esto. Y nosotros la necesitamos a ella.
--Necesitamos probarlo.
Creí oír que las puertas se abrían, pero la chica de enfrente me miró, capturando mi atención. Era joven, de unos veinte y pocos, con grandes tacones y un vestido hasta las rodillas ceñido. Por supuesto, con la bata de laboratorio encima.
--Vaya, has hecho un gran alboroto con esos tres allá arribaLadeó la cabeza--¿Es cierto lo que ellos dicen? ¿Eres un cerebrito?
--Sí, ¿Lo eres?
Miré hacia arriba, hacia la voz. Ted está ahí, junto con su padre, quien es como el jefe, pero ha sido la belleza americana rubia quien me ha hablado. No sé si tiene algo con el padre de Ted, pero ella también está al mando aquí.
--Superdotación intelectual altaRespondí, mirando arribaMe faltó un poco para alcanzar la superdotación intelectual excepcional, pero estoy satisfecha.
La mujer levantó las cejas hacia mí. Suspiré.
--La superdotación intelectual alta es de 160 en adelante en el IQAl ver sus caras, explicoEn la escala del coeficiente intelectual. La superdotación intelectual excepcional es de 175 en adelante. Mi coeficiente intelectual es de 170.
Levantaron las cejas, sorprendidos.
--VayaDijo Ted, con su tono permanentemente insolente, casi como si se riera de míEso es como lo más alto, ¿No? ¿Eres todo una enciclopedia, verdad?
Suspiré.
--No, genioDije amargamente, cruzándome de brazos sobre la mesa de trabajo en que me sentaronEstá la superdotación intelectual profunda, que es de 175 en adelante.
--Supongo que si eres tan lista sabrás hacer algunas cosas aquíDice el padre de Ted, con sus rasgos de su cara afilados y voz gruesa, bajando de las escaleras para míNo te importará que te haga una prueba. Algo de química básica.
  Vi que todos en las mesas de trabajo habían dejado sus cosas y estaban poniendo atención en mí. Por un segundo me pregunté por qué todos ellos, químicos excepcionales, estaban trabajando en un laboratorio químico que más específicamente se utilizaba para crear drogas. Sólo por un segundo. Porque supongo que ellos también se preguntan qué hace una adolescente en este lugar. No es su problema, y ellos no son el mío.
--ClaroRespondí.
Sólo mis maestros sabían sobre mi coeficiente intelectual. Mis padres y mis compañeros sabían simplemente que yo era inteligente. Pero ellos no sabían nada.
Soy brillante. Soy excepcional. Soy… Diferente. Es por eso que nunca se lo dije a nadie, ni a mis padres ni a mis amigas. Porque yo tenía miedo.
Había una chica en mi clase que había conocido en la primera semana de escuela. Tenía casi todas las clases conmigo. Su nombre era Cassandra. Ella tenía solamente una Inteligencia Brillante (No alcanzaba siquiera la superdotación intelectual. Un 115 en IQ). Era inferior a mí. Era por mucho inferior. Y ella era bonita. Era bajita, sí, pero tenía un cabello sedoso y una cara muy bonita, con unas pestañas larguísimas envidiables y unos dientes perfectamente derechos (Dios, yo tuve que utilizar frenos hasta mis doce años). Pero a las personas eso no les importaba, porque Cassandra nunca tuvo problema en ocultar que era inteligente, y las personas no tuvieron problema en hacerle pasar un mal tiempo. En acosarla.
  Y me asusté. Así que esa semana me tragué las palabras que podrían diferir del lenguaje coloquial adolescente y también mis metáforas, contesté algunas preguntas mal, ponía algunos errores ortográficos, no le mencioné a nadie que aprendí a leer a los cuatro años, no le dije a nadie que tenía memoria fotográfica. Fue así como me las arreglé para hacer amigos. Fue así como yo me convertí en aquella chica inteligente pero normal, genial, amigable, social. Me mataba, claro: Estar horas en clase con un profesor que explicaba en una hora algo que yo había aprendido en los primeros cinco minutos que tardó para explicarlo, hacer esas tareas que yo ya sabía de memoria (Super aburrido) y poner atención. Poner atención a los maestros era simplemente la peor cosa. Hubo algunas veces en que me mandaban a la dirección por aburrirme y dormirme. Pero yo no podía explicarles que me dormía porque era superdotada… O al menos no a todos. Tuve que explicárselo a algunos maestros porque amenazaba por sacarme de su clase y llamar a mis padres si seguía durmiendo. Ellos me pusieron pruebas para creerme, claro, pero pasé todas ellas cada vez. Luego les rogué que no dijeran nada.
Yo no era Cassandra. Sus habilidades eran míseras, eran inferiores. Pero aun así se llevó la peor parte.
  Y en aquél momento, con la vista de todos en la habitación, cuando el padre de Ted me puso a hacer algo de química, le sonreí.
La química estaba tan chupada.


-Sthep Stronger.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Saved. Capítulo 3.

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Saved. Capítulo 3: La tarjeta.

Mi madre no tiró la ropa que usé esa noche, por alguna razón. Ella la puso en una caja en el sótano.
No es como si yo fuera a buscar mi ropa, sino que ahora estaba componiendo en el sótano, desde que mi hermana no me daba espacio. Toda mi familia, de hecho. Los tíos de parte de mamá no terminaban de irse. Entonces, yo me sentaba en el suelo y tocaba algunos acordes con mi guitarra, pero las palabras no llegaban a mí y mis notas eran dramáticas y con un agudo tono de disturbio sin importar cuanto me relajara, así que terminé dejándolo. En verdad lo que hice fue aventar la guitarra con furia y ésta volcó una caja.
 Me quedé ahí sentada, mirándola, frustrada, y luego me levanté a recogerla con un suspiro. Una tela delgada azul se deslizó cuando la levanté.
Era mi vestido.
Miré dentro de la caja y escarbé. Encontré mis zapatos, llenos de sangre seca que no pudo ser lavada y mi pequeña cartera plateada. Cuando la abrí, vi mi brillo labial rosado y una tarjeta blanca con sólo unos números escritos en tinta negra.
 La puse en el suelo, perfectamente derecha sobre la madera y la miré unos minutos.
Fue la tarjeta que el chico de Vivian me dio. Paso las yemas de mis dedos por los números delicadamente y cierro los ojos.
--Isabel, es hora de comerDij mamá, abriendo la puerta del sótano y mirando hacia abajo--¿Qué haces ahí?
Guardé la tarjeta en mi bolsillo y tomé el vestido para ponerlo en la caja. Mi madre bajó las escaleras y se puso blanca cuando me vio. Ella me lo arrebató y lo echó en la caja, tomándola también.
--Ve a comer con tu padre y tu hermanaMurmuró, con la caja en manos, subiendo escaleras.
Cuando me senté en la mesa miré a mi padre y a mi hermana, que no sabían cómo tratarme. Me miraban de reojo, casi temiendo que yo pudiera descubrirlos mirándome, como si yo fuera algún tipo de serpiente a punto de saltar. Como si tuvieran miedo de que me rompiese. Como si yo fuera de cristal.
Mi madre llegó desde afuera sin la caja, y supe que la había tirado definitivamente. Entonces ella se sentó en la mesa más relajada y empezó a hablar con nosotros, como si todo estuviera bien. Mi padre sigue su juego, sonriendo, bromeando conmigo y con mi hermana. Como si absolutamente nada estuviera roto.
 Y yo tuve que sonreírles.
Porque éstos son mis padres. Ellos no pueden saber acerca de nada que está mal. Las desgracias los llenan, los abruman, así que es mejor si lo evitan. Si fingen que no existe. Es lo que hacen ahora. Ellos se sonríen a sí mismos, sueltan algunas risas, comentan sobre el programa radio que está puesto, hacen bromas sobre nosotras. Y nosotras asentimos, como niñas buenas, como personas normales, como si no nos diéramos cuenta.
  Pero lo hacemos. Todos nosotros. De acuerdo, tal vez Cassidy no lo haga: Es demasiado ingenua. Tan inocente. Tan tonta. Pero mis padres y yo sí.  Vemos la chispa de la verdad en nuestros ojos, pero, una vez más fingimos.
  Esto es lo que somos.
Esta fue la razón por la cual tuve que irme.
    Esa noche, mi madre fue a cobijarme como si yo tuviera cinco años de nuevo. Ella me besó la frente y acarició mi cabello.
Y me dijo:
--No te preocupes, cielo. Todo estará bien. El señor te protege siempre.
Pero no lo hizo. No me protegió de aquella noche. No me protegió ni a mí, ni a Vivian y absolutamente no protegió a Cam. Nos arrojó y dejó que nos quemáramos.
Así que las palabras de mi madre no significaron nada. Tampoco la biblia en la sala o la cruz en mi habitación, ni las oraciones que mi madre me hizo repetir con ella antes de dormirnos, antes de comer, antes de hacer cualquier movimiento.
  No significaban nada para mí.
Deslicé mi mano bajo mi almohada y saqué la tarjeta. Apreté los números en mi teléfono.
Y esperé.


-Sthep Stronger.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Reseña: Hopeless, Colleen Hover

Hopeless (Hopeless, #1)
Reseña: Hopeless, Colleen Hover.
Era libro único hasta que hubo una
segunda parte del mismo libro pero
desde el punto de vista de Holder

A veces, descubrir la verdad puede dejarte más sin esperanza* que creer las mentiras...

Eso es de lo que Sky, de diesiciete años, se da cuenta cuando conoce a Holder. Un chico con una reputación que compite con la de ella y una misteriosa habilidad para invocar sentimientos dentro de ella que nunca había tenido antes. Él la asusta y la cautiva, todo el en lapso de un encuentro. Y hay algo en la manera en la que él le hace sentir chispas de memorias enterradas de un pasado que a ella le gustaría que permaneciera enterrado.

Sky pelea por mantenerlo a distancia, sabiendo que él es un problema (Trouble! Trouble, Trouble! Oh! Oh-oh! Trouble, Trouble!)   * pero él insiste en saber todo sobre ella. Después de excavar en su búsqueda inquebrantable*  ella aprende que Holden no es todo lo que dice ser.
Cuando los secretos finalmente sean revelados, cada faceta de la vida de Sky habrá cambiado para siempre.

-Yo traduje la sinopsis. Puedes tomarla si así lo quieres, no hay problemas-
*Hopeless (Que le hace honor al título). La palabra Hopeless significa en sí sin esperanza, pero también pueden utilizarse otras palabras en español para traducir esto, así como "Sin remedio". Se refiere a una persona que está desesperanzada, jodida. Es a lo que se refiere en esa frase.
*Pequeña broma que no pude evitar: I knew You Were Trouble. El que entendió a la primera, pues le entendió.
*Caving to his unwavering pursuit en el original. No supe muy bien como traducirlo, pero es más o menos lo que puse. Siento si no se entiende.


Ains. Rompió mi corazón.
Hopeless (Hopeless, #1)
Otra portada

Tengo que admitir que al principio pensé que era otro Beautiful Disaster . Tu no me puedes culpar, porque la sinopsis prácticamente lo grita. Pero como yo soy muy genial, decidí darle una oportunidad (Además todo el mundo no dejaba de recomendarmelo y tenía que terminar con ello).
 Y tengo que admitir que al principio me recordó tanto a Beatiful Disaster, pero por Holder. Era un buen chico y todo, pero el chico tenía sus facetas Travis Maddoxianas que me desesperaban un poco. En resumen que lo arruinaba todo el tiempo con su ira repentina y eso. Pero también hubo momentos en los que leía, levantaba mi mirada del libro y me ponía a fangirlear estilo minions.
 Al final, su personaje me gustó mundo, cuando empecé a comprender (lentamente) que no era Travis.
Y Sky se me ha hecho muy fuerte. Si a mí me pasa lo que le pasó a ella me meto en un manicomnio y ya no me ves. Era fuerte (cosa que admiro) y tenía unas líneas que me daban gracia, así que me gustaron mucho los personajes en resumen.

Beznadežni

La trama.
Voy a decirte que al principio no era mucha sorpresa para mí. Yo ya sabía qué había pasado y ni siquiera ellos sabían (Desventaja de leer tantos libros), pero partes de esas partes me sorprendieron. Partes de la verdad que no sabía que estaban que me emocionaron y me dejaron casi ciega de leer tanto tiempo seguido. Cuando descubrí qué ondas con el tatuaje de Holder estuve hablando conmigo misma como por diez minutos. Y cuando supe de la hermana de Holder tuve un nudo en mi garganta por otros diez. Y cuando se confirmó lo de su mamá que yo ya sabía de todos modos estuve afectada por diez minutos.
   Y el romance es bonito.
Éstas son las razones por las cuales me gustó este libro.

   
Fragmento del libro.

--Sthep Stronger.


martes, 26 de noviembre de 2013

Saved. Capítulo 2.

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Saved. Capítulo 2: Una gran olla de odio auto-destructiva.


Desperté en una camilla de hospital. Los doctores me checaron un par de días y mi familia me miraba cautelosa, casi sin saber qué hacer conmigo, cómo hablarme, cómo tocarme. Ni siquiera me regañaron por lo que hice. No dijeron ni una palabra.
Un día los médicos dijeron finalmente después de los chequeos  que yo iba a estar bien.
Ellos mintieron.
Mi doctora, la señora Johnson, fue a mi habitación esa mañana y me sonrío. Me dijo que me iban a dar medicinas para el dolor, pero que yo estaría bien. Ella dijo que el tiempo iba a curarme.
Pero yo sabía mejor.
Les grité. Les grité a ella y mis enfermeros que estaban mintiéndome. Les grité muchas cosas horribles; Que eran unos incompetentes, que no habían podido curarme, que todo dolía y mi cabeza era un hoyo negro lleno de neblina que me impedía pensar correctamente. Mis ojos se mojaban cada noche y mi pecho se oprimía.
--¿Por qué no me curan?Les grité, mientras los enfermeros sostenían mis brazos para mantenerme en la camilla y la doctora Johnson me miraba con lástima.
Y la odié por eso.
¿Por qué sigue mirándome así? ¿Por qué no hace su trabajo y me cura?
Pensé haberlo dicho internamente, pero cuando terminé me di cuenta de que no era así.
--Porque no soy la doctora indicadaMe dijo.
Entonces tomó una jeringuilla y me lo inyectó en mi brazo.
El mundo se volvió negro.
   Fue así como conocí a la doctora Sullivan, a la mañana siguiente. Yo había despertado hace rato, pero sabía que si mis enfermeros se daban cuenta me obligarían a comer y a tomarme las pastillas. Además, si estaba despierta podían pasar a mis padres o al tío David. Y yo no quería. No quería saber nada de ellos. Ni de los doctores, ni de mi familia.
No quería ver nada más.
Sin embargo unos ruidosos tacones me hicieron abrir los ojos sin querer, al escucharlos por el silencioso pasillo, porque era aún temprano y las enfermeras cuidaban de que sus pasos no los despertaran.
No esta.
--Hola, IsabelMe dijo ella cuando llegó.
Aún con la cara en la almohada, miré hacia arriba, hacia su alta figura, y ella me sonrió.
Me dio sabor a malas noticias.
No le contesté.
--Mi nombre es Lily Sullivan. Soy tu nueva doctora.
--Ya tengo una.
--Lo sé. Pero soy otro tipo de doctoraSe sentó en el sillón al lado de mi cama y me sonrióSoy tu psicóloga.
--Usted no es una doctora.
--Claro que síLadeó su cabeza de tal modo que su corto pelo marrón tocaba sus hombros.
--No. Es psicóloga. Eso no cuenta como doctora.
Mi intento por ofenderla no resultó. De hecho mi intento por ofenderla en las semanas siguientes sólo me consiguieron un pase a un grupo. Eran como alcohólicos anónimos, pero peor. Había de todo, y yo tenía que escuchar los problemas de todos. Y era una mierda. Por ejemplo, un chico, Erik, (de cabello azul eléctrico) que era gay e intentó suicidarse porque su madre lo despreciaba. Una chica afroamericana Vanessa que le hacían bullying por ser inteligente. Otra chica de un cabello muy bonito, de color rubio-castaño claro-chocolate bajito-casi a rubio de rizos hermosos que le llegaban abajo del hombro. Muy bonita y todo, pero la chica estaba tan jodida como el resto. Esta chica Lena tenía miedo al compromiso. Pero, miedo enserio. Era, como lo peor para ella. Y se estaba volviendo completamente loca porque su novio estaba empezando a hablar de matrimonio y bebés en un futuro. Estaba tan jodida. Quiero decir, ella tenía, ¿Qué? ¿22? No es tan raro que empiecen a hablar del futuro, pero ella estaba completamente loca al respecto.
   Tenía que lidiar con chafadas como ella todo el tiempo.
Era la cosa más deprimente y desesperante.
--¿Y tú, Isabel?Me preguntó Sullivan, que, claro que sí, dirigía el grupo--¿Quieres compartir con nosotros?
--¿Cómo qué?
--Como porqué estás aquí.
No contesté esa vez. De hecho no contesté a nada la primera semana. Sólo escuchaba a este Erik hablar sobre cómo se sentía en relación al tipo que le gustaba y a sus padres. Quería gritarle que mandara al diablo a todo el mundo, que no es su obligación gustarles, que no tenía que sentirse avergonzado y que se callara por una buena vez.
   La furia se extendió sobre mí por un largo periodo de tiempo.
Creo que ellos finalmente se dieron cuenta de ello en una semana en particular. Un día esa chica Lena estaba hablando de nuevo y yo sólo no pude mantener mi boca cerrada.
--¿Sabes qué?Solté, llena de furia en mi interiorEres ridícula. Eres completa y absolutamente ridícula. Tienes, unos, ¿Qué? ¿Cuántos años tienes? Estás en la universidad estudiando, no es como si fueras una adolescente. Si tu novio Luke, o como se llame está pensando en sentar cabeza, deberías sentirte feliz, como cualquier persona de tu edad haría, porque sabe que él no está hablando necesariamente de ahora, señorita Mira-Cómo-Sufro. Deberías de estar feliz porque él te ama. Deberías estar feliz porque quiere un futuro contigo. Deberías sentirte feliz por tener esta vida planeada y segura, en vez de sentarte con el resto de nosotros, personas que, eh, sí tenemos problemas reales. ¿Ahora por qué no vas con tu novio y haces las paces con él?
   Lena me miró con la boca abierta, incrédula. De hecho todos me miraron sorprendidos, excepto Sullivan, quién me miró complacida.
¿Estaba complacida porque he gritado a una de sus pacientes?
--¿Y quién eres tú?Saltó la chica LenaTú has estado escuchando todo acerca de nosotros, pero nunca has dicho ni una palabra. Dices que tienes problemas, pero creo que sólo eres una adolescente sin más, simple y dramática. No eres nada. Y no deberías estar aquí.
  Creí que debería de sentirme ofendida, pero, en vez de eso, me sentí aliviada por pelear. Me sentí aliviada por dejar ir la furia de mi pecho, por desviarla a otro lugar. Y por un segundo me sentí bien, sentí el vacío del dolor y la furia en mi pecho y supe que eso había terminado. Supe que iba a estar bien.
 Pero entonces el espacio se llenó de nuevo y no pude evitar querer sacarlo.
Quería herir a alguien.
---Eso ha estado bienDice Sullivan.
--
¿Qué dice?GruñíHemos tenido una pelea. ¿No se supone que tiene que evitar estas cosas? ¿No se supone que por eso le pagan? ¿De dónde consiguió su certificado? ¿De una caja de cereales? ¡Usted es un fraude!
 Me miró por unos segundos.
--¿Se siente bien, verdad?Preguntó.
Supe que ella sabía. Supe que de alguna manera entendió mi necesidad de herirlos.
Loquera.
Asentí mientras miro mis pies.
--Muy bien. Ahora intenta decir lo que piensas de nuevo, pero esta vez sin insultar a las personas. ¿Qué tal si lo intentamos?
Miré a Lena después de un rato, que me miró desafiante con los brazos cruzados.
--Deberías sentirte feliz. Deberías sentirte contentaY entonces la verdad salió de mis labiosEsa debería ser mi vida.
  Debería. Yo debería tener todo eso. No bebés o matrimonio, no me refería a eso. Aún era muy joven. Me refería a una vida planeada. Me refería la seguridad de tener algo que sé que va a durar. Algo estable.
   Pero en el último mes de terapia Sullivan me había dicho que yo era una gran olla de odio que terminará por sobrecalentarse y auto-destruirse.
Sus propias palabras, enserio.
Y tal vez la odiaba tanto porque yo sabía que eso era verdad. Porque en el interior yo sabía que era una gran olla de odio. Y me odiaba por el hecho de que podía sobrecalentarme y auto-destruirme. Y odiaba a todo el mundo porque cada vez que me miraban me lo recordaban.
  Lena no supo qué decirme. De hecho nadie supo qué decirme en esa habitación, excepto Sullivan, cómo siempre. Porque siempre tenía las respuestas y eso me irritaba hasta la muerte.
--¿Dices que tu vida no puede ser así, Isabel?
--No.
--Sabes, Lena puso un punto muy importante aquí: ¿Por qué estás aquí?
--¡Tú ya sabes por qué estoy aquí!
--Nunca he escuchado tu versión de la historia. Y creo que necesitas hablar de ello.
No respondí.
--Muy bien. Entonces sólo cuéntanos algo sobre ti. Algo para conocerte mejor.
Todos me miraban, expectantes.
   Lo peor de todo es que yo quería contarles.
Siempre que necesitaba hablar sobre algo yo no acudía a una amiga o a un diario. Yo tenía mi computadora, dónde el teclado me esperaba, me llamaba, me tentaba a poner mis dedos sobre él. Yo era una escritora. Yo siempre fui una escritora, era lo que me movía, lo que me impulsaba, lo que me hacía ser quién soy.
  Pero desde aquella noche mi cabeza era un lío, y era como si yo hubiera olvidado cómo escribir.
Es otra de las cosas que más odiaba. Perdí las letras también. Perdí a Cam, y Vivian y yo no podíamos vernos a la cara, así que suponía que también la perdí. Perdí la familiaridad de estar con mis padres, y perdí todo con mi hermana (Los fines de semana viendo Buffy La Cazavampiros, las noches a escondidas en la cocina a comer chocolate porque mamá odiaba que consumiéramos mucha azúcar, ella oyendo detrás de la puerta cuando yo componía una canción…). Y eso me devastó. Me rompió al saber que no sabía cómo encajar en mi vida de nuevo. Me llenó de furia y odio ser esa parte del rompecabezas que no pertenece. Porque todos ellos eran míos. Pero yo los había perdido.
Y perdí a las letras también. Ellas ya no me llamaban, no me incitaban a contar historias, no me llenaban y no me poseían como solían hacerlo. No hacían nada por mí en absoluto.
  No supe cómo conservarlas. Y no supe como tomarlas de regreso.
Con ninguna cosa, de hecho.
Y quería contárselos. Quería contárselos porque no puedo escribir sobre ello y eso me volvía loca. Quería decirles cómo perdí todo. Quería contarles acerca de la noche en que escuché las costillas de mi mejor amiga romperse, cómo su cráneo rebotó hasta hacerse añicos, como los litros de sangre bañaban el vestido amarillo que habíamos comprado juntas. Quería contarles.
   Lo quería tan desesperadamente que mi corazón saltaba de mi pecho y mis ojos se inundaban de lágrimas.
--Soy escritoraDije en cambioMe gustan las letras.
Me hundí en mi asiento mientras sentía las palabras empujando en mi garganta para poder salir. Pero yo no podía dejarlas.
Yo no podía contarles.
   Esa tarde, cuando finalmente llegué a casa después de mi sesión privada con Sullivan (La cual no salió del todo bien) vi a mi hermana Cassidy sentada en el sillón, esperándome. Es lo que ella hacía; Me esperaba hasta que llegara y luego me seguía como un cachorrito.
   Yo la amaba, no me malinterpretes. Yo la amaba más que a nada en el mundo. Pero no podía mirarla a la  cara.
  No podía evitar odiarla porque yo no era ella. Porque su vida era fácil, porque no iba a sobrecalentarse y auto-destruirse.
 Subí las escaleras ignorándola y cerré la puerta de mi habitación, mientras oía los pasos de mis padres subir por las escaleras, ruidosos. Yo ya estaba tendida en la cama con el cobertor encima cuando abrieron la puerta y mamá susurró:
--¿Isabel?
No abrí los ojos.
No lo hice hasta que mi padre me haya acomodado el cobertor sobre mi cuerpo y me hubiera dado un beso en la cabeza.
Se supone que debería estar feliz por estar viva. Se supone que tenía que estar agradecida. Pero quería morir. Quería irme con Cam.


-Sthep Stronger.