jueves, 11 de abril de 2013

Mini Reseñas:Romeo, Romeo/The Marriage Bargain/El Contrato

Primero:

 
Reseña: Romeo Romeo.
Robin Kaye.
Domestics Gods #1






A Rosalie Ronaldi lo único que le procupa es su carrera. Sobrevive a base de martinis y comida basura. Tira los zapatos bajo la mesa del comedor, cuelga los sujetadores en la barra de la cortina del baño, y deja tirada la ropa sobre sillas y sofàs.
   Nick Romeo es la fantasía de cualquier mujer; Alto, moreno, temendamente guapo pero de infarto , rico, buen amante, y lo mejor de todo: Le gusta cocinar y es extremadamente pulcro. Posee tal sentido del orden y la limpieza que choca con el desastre que es ella en las labores domésticas.
   Él dice que quiere a una mujer independiente, pero cuando se topa con Rosalie, todo lo que quiere es cuidar de ella. ¿Cual es el problema, entonces? Un cambio de identidad, un robo ocultado cuando era menor de edad y una gran y curiosa familia italiana que es más curiosa para su tranquilidad.







 Luego:

The Marriage Bargain.
Jennifer Probst.
Marriage To a Billioner #1
Un matrimonio sólo de nombre...
 Para salvar su casa, la impulsiva propietaria de una librería, Alexa María McKenzie, lanza un hechizo de amor. Pero nunca pensaba conjurar al hermano mayor de su mejor amiga, un hombre poderoso que una vez le rompió el corazón.
  El multimillonario Nicholas Ryan no cree en el matrimonio, pero con el fin de heredar el imperio de su tío, necesita una esposa y rápido.
Cuando descubre que la amiga de la infancia de su hermana se encuentra en una situación financiera desesperada, le ofrece a Alexa una propuesta audaz.
  Un matrimonio de conveniencia pero con reglas:
Evitar que se enreden.
Mantener las cosas como  negocios.
No enamorarse.
    El acuerdo es sólo por un año, por lo que las reglas no deberían ser difíciles de seguir, ¿No es cierto?
   Es sólo que el destino tiene una manera de enredar los planes mejor trazados...



Y por último...
El contrato.
Catherine Bybee,
Libro único.
(Hasta donde yo sé)
Blake Harrison necesita urgentemente una mujer con la qué casarse.
Samantha Elliot tiene dos días para encontrarla.

Blake Harrison: Rico, noble, encantador... Y a punto de perder un inmensa fortuna si no se casa antes del miércoles. Para conseguirla ha contratado a Sam Elliot, una provocadora y atrevida mujer de negocios que romperá todos sus esquemas.
Samantha Elliot: Propietaria de una agencia matrimonial y fuera de carta marital... Hasta que Blake le ofrece diez millones de dólares por un contrato de un año. Ahora lo único que tiene qué hacer es guardarse la irresistible atracción que siente hacia su recién estrenado esposo para ella solita y mantenerse alejada de su cama. Pero los dulces besos de Blake y su innegable encanto se lo van a ponder difícil...









                                                                                                                              


Ya. Enserio; ¿Me van a decir que no les sonó nadita a la anterior?
   No es como si a mí me gustara comparar libros, porque es mentira, y no quiero hacerlo con estos, pero... Sí, se parecen mucho. ¿Qué le vamos a hacer? 

  Punto A)
Dos de ellos de llaman Nick. Ambos son ricos, encantadores, más buenos que el pan. El último no completa el triángulo porque se dieron cuenta de que Blake también está bonito.
  Punto B) Las tres son mujeres independientes, fuertes (Aunque dos de ellas tienen su momento) y saben que no es muy buena idea meterse por este camino... y aún así van por ello. Aunque, oye, no juzgo. Quiero decir, vuelvan a leer el punto A)
  Punto C)
Las tres son buenas historias que en verdad he disfrutado. ¿Qué les voy a decir?
    A pesar de que son historias predecibles, sin realmente nada nuevo qué aportar,  también son historias entretenidas y divertidas. Realmente no te busques nada en estos libros que sea el gran asunto , porque son cosas que ya hemos visto y leído, pero aún así sigues leyendo porque gustan, y son muy divertidas y bien narradas. 
   Son libros para pasar la tarde. Una lectura ágil, divertida, rápida, entretenida, romanticona (pero del bonito) Punto.

Ahora, vamos por puntos de nuevo.

Punto A) : Romeo, Romeo


Éste es el que más he disfrutado de los tres. En Goodreads le puse 5 estrellas. Porque ahora tengo Goodreads :)   .Había este desafío de libros en algún sitio, no me acuerdo que blog matenme, porque lo veo todos los días y no me acuerdo del nombre    y publicaron la sinopsis de este libro. En cuanto lo vi supe que tenía que leerlo. Era como un cartel gigante del tamaño del mundo escrito en fosforescente : "Sthep, tienes que leerlo".
  Y que es cierto; Es la típica historia de amor, pero hay algo en la forma en que está narrado, algo en el libro, una chispa, que me ha hecho amarlo.
  Rosalie es un personaje que me ha gustado mucho, porque es fuerte e independiente (de verdad) y él es un lindo. Al principio tenía mis dudas, pero el personaje de Nick, me ha gustado.
Me gusta su historia de amor.Y me gusta su perro Dave, es un lindo. Quería robármelo en toda la lectura.
Es un libro que me hace muy feliz :)
   En fin, si tienes la oportunidad de leerlo, hazlo.


Punto B) The Marriage Bargain:


Éste libro también me ha gustado mucho. No tanto como me gustó Romeo Romeo, sin embargo me ha gustado bastante.
 Es una bonita historia de amor, bien trabajada. Y sus personajes también me han gustado mucho. A pesar de que Nick es un tanto parecido a su hermano gemelo perdido, no he tenido problema, ya que lo que me recordaba que no estaba leyendo Romeo Romeo fue Alexa, que no es nada parecida a Rosalie. Pero igual; su personaje está bien.
  Bonita historia. La disfruté mucho.



Punto C) El Contrato 




Fue el que menos disfruté. No estoy diciendo que sea malo, porque me gustó, lo que quiero decir es que de los tres es el último en mi lista.
  No sé... Se me hizo un poco apresurado, porque de repente ellos estaban como, enamorados. Entiendo que se hayan juntado en un principio porque querían llegar al grano, pero que se enamoren tan rápido es otra cosa.
  Fue entretenido.
Ps: Puede que con la portada estés imaginandote algo como 50 sombras, pero de eso nada. No es del mismo género.




Saludos,
Sthep .

miércoles, 10 de abril de 2013

The Bet. Capítulo 21.


#80                                                                                                  #BPOV
Íbamos en el carro, Papá conduciendo, Vicky en el asiento de copiloto y yo atrás.
Mamá estaba aquí. No lograba asimilarlo todo. ¿Qué rayos estaba haciendo aquí?
-¿Quieres que te deje en tu casa? - le preguntó papá a Vicky.
Ella se encogió de hombros y recargo su cabeza en el respaldo en señal de cansancio. Ya eran las 8:00.
Comenzó una melodía muy melancólica procedente de la radio.
Cuando estás feliz, escuchas solo la melodía y la disfrutas, pero cuando estás cabizbajo, pensativo, escuchas la letra de la canción. Esta no fue la excepción.
Lejos, mas allá de la distancia, el espacio entre nosotros, has venido para mostrar que aún sigues ahí. 
-Cerca, lejos, donde quiera que estés creo que tu corazón aún sigue a..- Comenzó a cantar papá.
Me desesperé, la letra me estaba matando.
-¿Podrían apagar éso?
Vicky estiró el brazo y cambió de estación.
Llegamos a la casa de Vicky, que también era de Doyle y ella se bajó despidiéndose.
Papá esperó a que entrara para después irnos.
Todo el camino fue un lento infierno, era un silencio insoportable, había mucha incomodidad, y la tensión bien se podía cortar con un cuchillo.
-Di algo. - dije cuando ya no pude mas.
-¿Qué quieres que diga? - dijo con paciencia
-Pues, no lo sé. ¿Por qué está ella aquí?
-No sé, llamó anoche diciendo que estaba en casa, yo decidí quedarme en un hotel por las dudas.
Miré por la ventana, hasta que miré que dimos la vuelta por la calle de la que antes había sido mi casa.
-No quiero bajar, para empezar, ¿para qué me traes aquí?
Se estacionó frente aquella casa que antes había llamado hogar. Ahora solo era igual a las otras casas.
-Por que las dos lo necesitan.
-¿Necesitamos qué?
-Hablar.
Bufé
-Tu no entiendes el daño que me estás haciendo al traerme aquí, no tienes ni la mínima maldita idea de como me he sentido en los últimos años. Estoy harta de todo éste rollo, estoy harta de perdonar, estoy harta de que siempre salgo lastimada, estoy harta de toda esta mierda de vida que tengo. Cuando pensé que todo estaba jodidamente bien, llegas tú me dices que Viczorra es mi hermana, que mamá está embarazada y que ahora ella está allá dentro. Simplemente no puedo fingir que todo está bien por que no lo está.
Papá se quedó callado un segundo, después se bajó del carro y entró a la casa, dejándome dentro del carro.
Estuve una media hora dentro del carro, hasta que decidí que debía madurar y dejar de ser cobarde.
Bajé del carro con estilo, y por un momento, solo por un momento, me cruzó por la cabeza correr a la casa de Maïa. Respiré hondo.
Brenda, eres ya una chica madura y cero cobarde, ¡vamos! tu puedes.  reptía ese mantra una y otra vez mientras entraba a la casa lentamente.
Cuando entré al vestíbulo, me encontré con 1 maleta al pié de la escalera.
Mis entrañas se revolvieron y quise vomitar.
Caminé hacia la sala y suspiré, no había nadie ahí.
Caminé más y escuché voces.
Me quedé helada.
-Solamente quiero hablar con ella. 
-Calla tu maldita boca, Lilly. La lastimas, deja de ser tan bipolar y decide de una vez... Ah claro, ya decidiste, prefieres a ése niño que a tu pequeña. 
-Yo quiero a Brenda
Estaban en la cocina.
Entre a hurtadillas y la miré. Estaba sentada en la mesa dándome la espalda, y papá estaba enfrente de ella tomando café.
Papá me miró por un instante, para luego seguir mirando con dureza a mamá.
-Si de verdad me quisieras no te hubieras ido nunca. - dije.
Mamá rápido me volteó a ver y me sonrió. Se levantó de la silla y se acercó.
Pude ver su pequeña, pero ya visible pancita.
Me sentí todavía peor.
-Cariño, cuanto te he ex...
-Basta. - dije alejándola.- Yo no soy un libro que puedes dejarlo cuando quieras y volver a leerlo cuando te apetece, soy un ser humano que tiene sentimientos.
-Pero... - comenzó a decir
Negué con la cabeza.
-Es mi tiempo para hablar... - La miré. - No haz estado cuando mas te he necesitado, siempre te vas cuando mas te necesito y vuelves cuando estoy feliz. ¿Hagamos algo, si? Tu te vas y me olvidas y yo hago lo mismo, y cuando te mire alguna vez solo serás aquella señora loca que decía ser mi madre.
Mamá puso sus manos en su pecho dramáticamente, ella ya estaba llorando.
-No sabes lo que me duele que me estés diciendo todo ésto. No voy a hacer éso, tu eres mi pequeña, tu eres la luz de mi vida.
-¡CÁLLATE! - Grité de desesperación al borde de las lágrimas.- Eres una maldita perra hipócrita, dices que me quieres y luego me abandonas para luego tener a ése bebé. Creo que es mejor que se muera.- mamá me miró asombrada y todavía llorando.- Si, que se muera. No merece tener una mamá así, Lilly.- escupí su nombre.
Papá corrió a mi lado.
-Brenda cálmate, no sabes lo que estás diciendo. .- dijo y me abrazó.
Comencé a llorar en su pecho.
Eran demasiadas cosas que asimilar, no tenía la madurez necesaria como para poder afrontar ésto correctamente.
Se escuchaban los sollozos de mamá y los míos, mezclados con la tos de papá. Esto era tan bizarro..
Fui a tomar agua y me quedé ahí parada viendo por la ventana, mirando el jardín recordando los tiempos felices que había tenido ahí.
-Se que no debí de haberme ido así, pero no comprendo tu odio hacia mí.
Iba a decir algo, pero papá se me adelantó.
-Para ya, Lilly. Por favor, no le des mas hilo a ésto.
Cuando ya estuve mas calmada, respiré hondo y comencé.
-Mira, me lastimaste, y mucho. No te odio, aún con todo el dolor que me haz ocasionado, te quiero mucho, pero eso no quiere decir que te he perdonado, y no creo que algún día lo logre hacer. Ahora, no le hagas lo mismo a ése pobre bebé que traes ahí adentro, no se lo merece. - dejé el vaso en la encimera y caminé hacia la sala.
Sentí que me seguían.
Volteé y era mamá.
-Regresa, haz tu vida y se feliz, por que si sigues aquí, seguiremos haciéndonos daño la una a la otra y sinceramente ya no tengo las fuerzas necesarias para soportar algo más.- dije con total sinceridad.

#82
Mamá tenía que hacer un par de cosas antes de irse de la ciudad, por lo que se quedó dos días más.
No nos vimos y tampoco no nos hablamos en esos días, hasta que ella me llamó esta mañana.
-¿Quién habla? - contesté
-Tu mamá.
-¿Qué pasa?
-Bueno, hoy me voy... Me preguntaba sí podrías venir al aeropuerto junto a tu papá.
-¿A qué horas sale tu vuelo? - pregunté mientras me mordía la cutícula de mi dedo índice.
-En 3 horas, debo de estar en una hora ahí... Así que..
-Vale, llamaré a papá e iremos. Chao - y colgué.

-¿Y para qué quiere que vayamos? - decía una y otra vez papá mientras manejaba hacia el aeropuerto.
-Créeme, si supiera ya te hubiera dicho.
Suspiró
-Menos mal y me divorcié de ésa mujer...
Lo miré.
-¿Por que te casaste con ella, en primer lugar?
Me miró detrás de sus Ray Ban y se encogió de hombros.
-Cuando eres jóven y estás enamorado, ves que todas las cosas son maravillosas a tu alrededor... No sé, me sentía feliz a lado de Lilly.. Creo que si no fuera tan quejumbrosa, seguiríamos juntos.
Bufé.
-Están mejor así.
El asintió, sonriendo.
-Todavía estamos jóvenes, todavía podemos vivir la vida loca..
Me reí.
-Sí, claro.
Cuando llegamos al aeropuerto, papá se estacionó lo mas cerca de la puerta por si pasaba algo malo, eso era una muy mala broma de parte suya.
Bajamos y caminamos hacia la entrada.
Mamá no había dicho que vuelo era el suyo, así que papá fue a llamarle por teléfono, mientras yo me quedaba en una banca.
5 minutos después papá venía junto a mamá.
Mamá traía una gabardina negra, abajo de ella, una falda negra muy corta y una blusa de botones y sin mangas color blanca, junto a unas zapatillas de tacón negras. No era un atuendo que una señora embarazada debía llevar.
Se acercó a mi y me dio un beso en la mejilla.
-¿Para qué querías que viniéramos? - dijo papá
Mamá tomó una mano y me miró a los ojos.
-Perdón, cielo. Sé que esto no vale mucho, por todo lo que te he hecho, pero he cambiado. -se le salió una lágrima y yo se la limpié con mi índice. - Creo que es este el momento que decidas si quieres que me aleje o no.
Suspiré.
-Realmente no se que quieres que te diga.. Como te dije antes, vive tu vida, yo he estado bien sin ti y sin papá.
Ella me miró avergonzada.
-Entiendo. - dijo.
-Eso no quiere decir que no quiero volver a verte, pero ve a tu nueva casa y ve con tu novio, da a luz a ese niño y después ya veremos. - Sonreí.- Mantenme al tanto del bebé, quiero ser la primera que sepa su sexo.
Toqué su vientre.
Mamá sonrió y volvió a abrazarme.
-No sabes lo mucho que te quiero, Brenda.
Estuve a punto de decir "Yo también", pero decidí que no era el momento.
Anunciaron un vuelo.
-Oh, es el mío. - exclamó mamá.
Tomó sus maletas y me dio un beso.
-Cuídate mucho, Brenda. - me dijo.
-Igualmente, mamá.
Mamá se volvió hacia papá y asintió.
-Max.
-Lilly.
Papá sonrió y se dieron un apretón de manos.
Miré como mamá traspasaba aquella puerta...
Aquella mujer si era buena. Solamente le había tocado madurar muy pronto.
Papá me rodeó con su brazó y me apretó el hombro.
Sonreí.

-Lizz.






lunes, 8 de abril de 2013

Reckless. Capítulo 22.

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Reckless. Capítulo 22. "No me jodas".


Al principio, su cálido aliento perfora mi cara, pero luego él contiene la respiración. Un segundo me está mirando a los ojos, y después él los tiene cerrados. Sus labios forman una sola línea. Suelta mis manos y retrocede un paso.
  No, no, no, no. Esto está mal. Oh, Mierda, no debí decirle nada.
--Harry.
Se lleva los dedos índice y pulgar al puente de su nariz y exhala.
--Dime que en verdad no lo hiciste.
Escucho mi respiración en el medio del silencio. Harry abre los ojos y los clava en los míos. Y no sé cómo leer sus ojos.
--¿Fue una venganza? ¿Pagarme con la misma moneda?
--¡No! Déjame explicarte.
Él me mira y deja caer los brazos a sus costados.
--Estoy aquí, ¿No es cierto?
Pues si es cierto. No sé, yo estaba esperando algo como una salida súper dramática o algo.
Pero sigue aquí.
No gritos, ni reproches, ni lágrimas. Él está ahí parado, dispuesto a escuchar mi explicación. Sigue aquí.
Oh, Harry.
--Estás aquíAsiento entre susurros.
No me contesta.
--Yo…--EmpiezoYo honestamente, en verdad, pensé que me habías traicionado. Pensé que estabas con Sunny. Pensé que me habías superado, así que pensé… Pensé que yo tenía qué hacer lo mismo; Tú no me querías y Max sí. Estar con él pareció… ¿Correcto?BufoNo lo sé. Tal vez soy solo una estúpida.
Toma aire y se tarda un poco en dejar salir su pregunta.
--¿Estuviste con Max como un día… y te acostaste con él? ¿Cómo?
--Él no es de esas personas que les gusta formar conexiones antes de.
  Arrastra los pies de un lado a otro, caminando en círculos enfrente de mí.
--Después de todo lo que él te hizo, Ridley, ¿Cómo pudiste volver con él? Te engañó. Y no ha hecho nada más que acosarte.
  Me vuelvo a encoger de hombros, sintiéndome desolada y un poco impotente. Sólo quiero correr hacia él y que me tome en sus brazos.
  Pero me quedo ahí.
--¡No lo sé…! Ya te lo dije; yo… Tú no estabas conmigo, y luego él llegó, y me sentí… querida.
Bajo la cabeza.
--Yo lo siento. Pero en verdad pensé que estabas con Sunny, y enloquecí un poquito. En verdad metí la pata esta vez. Hasta el fondo. Harry, yo… Por favor.
   Curioso, que ahora no me da vergüenza decir que lo siento. Ahora estoy desesperada por disculparme, por hacerle saber todas mis razones. Todos mis porqués.
  Por favor, Harry, entiéndelos. Por favor.
--Entiendo.
¿Qué él hace-perdón-qué-cosa dijo?
Levanto la cabeza hacia él, mientras mi pecho se va llenando de esperanza.
--¿Qué?
--Te creo. Lo puedo ver en toda tu cara.
 Lentamente, dejo sacar el aire en mi pecho y me acerco a Harry para que terminemos con esto; Para que me rodee con sus brazos, bese mi frente y me arrulle con el sonido de su voz.
  Pero él retrocede un paso.
Mi respiración se corta.
--¿Harry?
Me mira a los ojos, y una sombra los cubre. No me gusta. Esto  no me está gustando.
--Te dije que te creo, y es ciertoToma airePero todo está hecho un lío aquí. Tú con Max, Sunny… Yo y tú. Esto…--Sacude la cabezaEsto no se siente bien. Que tú te hayas metido con Max, que hayas sentido que yo no te quería. Que Sunny se confundiera, viendo señales falsas. Y sé que tampoco se siente bien para ti, que yo y Sunny nos hayamos besado… Esto no va a estar bien por un tiempo, ni contigo ni conmigo.
--¿Estás… rompiendo conmigo?
La última vez que utilicé esa frase, fue con Max. Yo estaba ahí, con mi semblante arrogante y una sonrisa cínica y creída pintada en mi cara, preguntándome si en verdad él estaba cometiendo el error más grande de su vida. Pero ahora… estoy destrozada.
  Oh, malditos sentimientos.
--No realmente. Te estoy pidiendo tiempo.
--¿Tiempo?
Esa palabra todavía no termina de ser aceptada en mi vocabulario.
--Sí; Darnos tiempo para respirar. Para superar esto…
Él sigue intentando explicarse, pero yo lo capto: Tiempo para cerrar las heridas, para perdonar lo que hicimos. Los errores que hemos cometido aquí.
  Para perdonar lo que hice.
Maldita sea. Debí saber cuándo se apareció en mi patio que Max no era buenas noticias. Nunca lo ha sido. ¿Por qué esta vez tendría que ser diferente?
  Un nudo en mi garganta se forma y asiento con la cabeza gacha, intentando con todas mis fuerzas que las lágrimas no salgan. No estoy muy segura de si son de frustración o de dolor.
   Todo es tan confuso.
También necesitamos tiempo para esto, me doy cuenta; Para desenredar las cosas. Para la confusión.
 Oh, mierda. Esto no se siente bien.
--Creo que es lo mejorDice Harry, dando unos pasos hacia mí. Levanta una mano y engancha su dedo índice con el mío. Sonríe un poco.
--Sip. Está bien.
Muy bien, eso de intentar actuar indiferente no me está sirviendo en este momento.
Y entonces, lo dice suavemente:
--No significa que no te quiera.
Creo… creo que yo también lo quiero. No sólo me gusta, creo que lo quiero, en verdad.
Y se lo digo.


                                                                           
 



--¿Mamá?Murmuro--¿Puedo preguntarte algo?
Mamá deja de mezclar los colores y me mira.
--Dime, cielo.
Me cruzo de piernas, empujando hacia atrás mi libro y mi cuaderno de Química. La miro desde el suelo.
--¿Le vas a quitar la custodia a Charlie?
Mi madre baja la paleta de madera llena de mezclas de colores y me mira a los ojos, con una expresión ahora más seria.
--Es el plan.
--No puedes hacer eso.
Mi madre aparta la vista primero hacia el caballete.
--No está en discusión, Ridley.
Le clavo la mirada en la espalda. Tardo un minuto en hablar.
--Si lo haces, no volveré hacia ti. Lo prometo.
Mi madre no vuelve la mirada.
--Al menos dime porquéLa desafío, en voz baja.
La verdad es que me siento muy tranquila.
Y mi madre tarda en contestar.
--Así tiene que ser, para que las cosas vuelvan a ser como antes.
  Volver.
Ella quiere volver.
Suspiro y me levanto del suelo.
--¿Mamá? Las cosas han cambiado. Tú has cambiado, yo he cambiado, Charlie lo ha hecho. Sea lo que sea que tenemos ahora, no va a volver a ser como antes. Pero estamos bien. Estamos bienMe acerco y le pongo una mano sobre el hombro, y lo aprieto suavementeAsí que no lo enredes más. Deja que él se quede a mi cargo. Ha hecho un estupendo trabajo, aunque no lo creas.
  Dejo caer mi mano y me muevo hacia mis cosas esparcidas por el suelo del estudio de mi madre.
--Kimera me dijo que fuera a buscarla en su casa. Volveré pronto.
Cuando estoy llegando a la cima de las escaleras, miro hacia mi madre. Ahora ella me mira, con una expresión que ciertamente no puedo leer.
--Y no retiro nada de lo que he dicho; No volveré a ti. Creo que deberías pensar en ello.
Con calma, abro la puerta y salgo.
   No es por ser cruel con mamá. No es por manipularla, ni por jugar ninguno de mis juegos cínicos. Es sólo que las cosas aquí avanzaron desde que ella se fue. Yo avancé con mi vida junto con todas las personas alrededor. Y ciertamente, puedo sobrevivir sin ella. Que ella tenga la custodia haría que ella me tratara como cuando tenía catorce años. Sería como regresar el tiempo atrás. Como pretender que no pasó.
   Pero pasó; ahora hay que enfrentarlo y poner las cosas como son.
Aunque quiera, yo no puedo permitirme volver atrás. Quiero mirar adelante.
Siempre adelante.


                                                                       
 



Estaciono el auto a una cuadra de la casa de Kimera, porque así es como ella me lo ha pedido, ya que no quiere que tenga una confrontación con su madre. Probablemente porque si su madre se entera de que yo sé, la mandará directamente a Thorne junto con su hermana.
  Pero Kimera se está tardando.
Cinco minutos después le marco. No contesta, así que le dejo un mensaje.
--Kimera, guapa, apresúrate. Perderemos la película. ¿O prefieres hablar, no sé? Podemos ir y tomar un café y hablar si quieres… Llámame.
 Otros cinco minutos después, le mando otro mensaje, pero nada.
Suspiro mientras oigo el CD que he puesto en el estéreo y el vago sonido de la sirena de la ambulancia a la distancia.
 Kimera… ¿Dónde estás?
Me canso de esperar, así que saco mi trasero del auto y camino la cuadra que  me falta para llegar a su casa.
 Suspiro con cansancio cuando veo el carro del papá de Kimera estacionado. Con razón Kimera no ha salido de casa. De seguro está escondida en el armario de su habitación hecha polvo.
  Voy pensando en el diálogo para reconfortarla que le voy a soltar cuando la vea, si es que su madre me deja verla. Si no lo hace, ya intercambiaremos algunas palabritas.
  La puerta está entreabierta, lo cual es raro. Al principio no escucho nada, pero luego las voces se van aumentando al tiempo que me acerco a la puerta, como si le hubiera subido el volumen con un control remoto.
--…Tenía que hacerlo… Yo… Ella estaba…
--¡La mataste!Chilla Kimera.
A la mierda.
 Corro hasta cruzar la puerta de golpe.
Ahí está todo.
Todo lo que no voy a olvidar; Kimera, parada, recargándose a la pared asustada, neurótica, con el teléfono inalámbrico apretado en su mano. Desesperada. A su padre, arrodillado en el suelo,  viendo un cuerpo inerte tendido en el suelo. El cuerpo de una mujer. Con un cuchillo clavado en el cuello. Un cuchillo rodeado de sangre que se extiende alrededor de la cabeza de la madre de Kimera. Litros y litros de sangre.
  No me toma nada darme cuenta de que ha muerto desangrada.
--¡Ridley!
Kimera grita mi nombre y salta hacia mí, abrazándome, llevándome hacia la salida.
--¡Kimmie!Exclama su padre, levantándose del suelo--¡Ella…! ¡Ella no me quería dar la custodia, y estaba gritándome! ¡Tienes que entenderlo!
  Oh, mierda, oh, mierda.
--Ven aquí, princesaÉl continúaTu y yo iremos a vivir juntos y nos olvidaremos de esto.
 Él da un paso hacia nosotras y Kimera se presiona más contra mí.
--E iremos por Victoria. Todo va a estar bien.
¿Todo va a estar bien? Y una mierda.
Con el pánico creciendo en mi pecho, tomo a Kimera de los dedos y la jalo hacia atrás de mí. Luego la empujo hacia la puerta y le grito que corra. Reacciona unos segundos tarde, así que choco contra ella, pero luego se recupera y sigue corriendo. Ella logra salir de la casa, pero yo no.
--¡Kimmie!El padre de Kimera me sujeta por el cabelloEsto es tu culpa. Esto es todo tu culpa.
--¿Bromeas? Oye, no soy yo quién le metió un cuchillo en la garganta a la madre de mis hijos.
  ¿Qué mierdas he dicho? Oh, Dios, Ridley, no es momento.
Gracias a Dios, el tipo de parece enojarse. De hecho, parece interesado en esta conversación.
--¡Papá!Grita Kimera a todo pulmón, acercandose--¡Papá!
¡No, Kimera, mierda! ¡Corre!
--¡Yo tenía qué hacerlo!Él me dice, sin dejar de jalarme el cabello hacia arriba. Yo tengo que bajar la vista para verlo--¡Ella estaba loca!
--¿Y qué me dices sobre ti?
Carajo, Ridley. Enserio.
--¡Yo quiero cuidar de mis niñas!Grita furiosoQuiero que Kimera reciba ayuda psicológica. Ese bastardo… tocó a mi niñaDe repente su cara se contrae en una mueca de dolor y solloza--¡Y a ella no le importó!
  Oigo a Kimera chillas junto con la sirena de la policía y de la ambulancia.
--Ya. Entiendo. ¿Pero sabes? Pudiste demandarla. Y no traumar a tu niña de por vida.
Ni a mí tampoco, de hecho.
--¡Cállate, Ridley, cállate!Me grita Kimera.
--¡Vete, maldita sea!Le grito.
Pero ella se queda ahí.
--¡Mira, si yo me muero en vano aquí te juro que voy a revivir para darte una patada en el culo si no corres de una vez, mierda!
  Kimera parece consternada. No sé si es por lo que le acabo de comentar, o porque su padre está levantando mi cabeza tanto qué si me levanta unos centímetros más yo ya no tocaré el suelo.
  A lo mejor es por las dos.
--Kimmie, métete al auto-Le dice su padre, sacando las llaves de su bolsillo en el pantalón y aventándoselas.
  Kimera las cacha de pura casualidad, porque sus reflejos están más afectados que su salud mental.
--No puedo.
--¡Métete al auto!
--¡No!
Entonces, él suelta mi pelo y me toma por el cuello.
Ay, mierda. Charlie estará tan enojado conmigo si no llego para la cena.
--¡Lo haré si la sueltas! ¡Suéltala, papá, por favor!
Él no lo hace.
Sí, por favor, suéltame. Escucha a tu hija… No, no, espera. Para el caballo, vaquero. ¿Qué ella se va a meter al auto si me suelta? ¿Se va a ir con él? No me jodas.
--Ella… Ella me ha ayudado tanto. Por ella nunca estuve sola todo este tiempo… Ella siempre me quiso… Papá, ella es todo lo que siempre tuve, no me hagas esto.
  Suena tan convincente y tan profundo que ambos nos detenemos y observamos a Kimera; Él deja de ahorcarme y yo dejo de querer darle patadas en las partes bajas. Algo me dice que, si salgo viva de esto, tengo que tomar clases de defensa personal.
--Pero siempre me tuviste a míÉl le murmura.
Kimera se para ahí y lo mira. Tan indefensa, tan rota.
Demonios, si me muero yo, ella también; Estará acabada. No tendrá nada. Sólo una hermana encerrada y un padre loco.
No puedo morirme.
  Así que lo hago; Aprovecho que él está distraído viendo cuan desgraciada sería su hija si yo muriera, y le meto una patada en la entrepierna.
--¡A ver si así te vuelves estéril, imbécil!
Dicho esto, salgo corriendo hacia Kimera, mientras éste se retuerce en el suelo. En cuanto tomo la mano de Kimera y la jalo hacia la acera para cruzar la calle, la policía inmediatamente se estaciona frente a nosotras. Son dos autos. Uno de los policías, de unos veinte años, tal vez de la misma edad que mi hermano, se para frente a nosotras, con un arma en la mano.
 No me jodas. ¿Acabo de salir de la casa de la paranoia para que un policía confundido me apunte?
--¡No me jodas! ¡Llegas tarde! ¡Tuve que encargarme de salvarme sola, gracias por nada! Ahora, si quieres bajar esa cosaLe digo cabreadahay un hombre que aún sigue vivo ahí dentro que asesinó a una persona. ¡A casi dos! ¡Una y media! Hay una parte de mí 
aquí que ya no voy a recuperar…
  Y entonces, me desmayo.


--Sthep Stronger <3.
Hol
a :) ¿Ya regresaron a clases? Yo sí, hoy :/

Reckless. Capítulo 21.



Reckless. Capítulo 21. "Si quieres saber por qué"

--
Tengo que irme. Mi familia debe estar preocupadaLe digo mientras me abrocho el brasier.
   Max asiente y se mete la camiseta por la cabeza.
--¿Ni siquiera te quedas a desayunar?Me pregunta después, cuando yo ya me he metido la blusa blanca y batallo con el zíper de la falda. Él se acerca y me ayuda a subirlo.
--No. Lo siento.
  No lo entiendo, porque antes cuando despertábamos ya no quería saber nada de mí. Generalmente me daba mis cosas y se iba a tomar una ducha, dejándome sola. ¿Por qué ahora quiere que me quede? ¿Y por qué ahora yo no quiero quedarme, si antes soñaba con ello?
  Esto no está bien; No sentir nada ahora que estoy de vuelta con él. Me propus
e a mi misma superar a Harry y seguir adelante, entonces… ¿Porqué que hayamos pasado la noche juntos se siente tan… incorrecto? 
 No lo comprendo.
  Jalo mi blusa debajo de la falda para que quede bien fajada y me siento en la cama de Max para ponerme mis botas negras.
  Hay algo sobre esto, que no está bien.
Algo que simplemente no encaja.
--Te llamo despuésLe digo, mientras tomo mi bolsa y me la cuelgo del hombro, caminando hacia la puerta.
  Después, cuando me acuerdo, retrocedo y le doy un beso de despedida, como solía hacerlo antes.
  Se supone que así tiene que ser.


                                                                
 


Aunque en verdad no están preocupados, le dije a mamá que iba a quedarme en casa de Kimera. Y lo haría, si ella me contestara el teléfono.
  Así que hoy hago otro intento; Conduzco a su casa y toco la puerta. Cuando la madre de Kimera me abre, mi estómago se retuerce. Ahora veo cada detalle; Su mandíbula tensa, las sombras en sus ojos, la expresión neutra, el aire desagradable que la rodea.
  Me obligo a permanecer calmada.
--Buenas tardes, vine a ver a Kimera. Ella me llamóMiento.
Su madre me escudriña con la mirada y abre la puerta.
--Sé que es mentira, pero suerte, si logras que ella salga de su habitación.
Ella me deja pasar de mala gana, y yo, dudando, lo hago.
  En la sala a mi lado derecho hay un hombre de barba canosa. Mis recuerdos son más bien vagos, pero lo reconozco como el padre de Kimera. ¿Qué hace aquí, si se divorciaron y él huyó de todo lo que lo relacionaba con la madre de Kimera? Kimera ha de estar tan enojada… No me sorprende que no me conteste el teléfono.
  Ya han pasado cuatro días.
Él se levanta y me sonríe.
--Ridley. Has crecido mucho.
Lo saludo de vuelta, y lo juzgo con la mirada. Creo que lo nota. Creo que sabe que yo sé. Así que me disculpo y le digo que Kimera me está esperando.
  Cuando toco la puerta de Kimera, dónde hay muchas calcomanías pegadas, realmente no estoy esperando que me abra.
  Pero lo hace.
Kimera está hecha un desastre. Su pelo se ve sucio y tiene ojeras debajo de sus ojos, éstos están rojos y… Simplemente no se ve bien.
--¿Qué haces aquí?Me reclama.
Antes de que pueda contestarle, me jala del brazo y me mete en su habitación. Es pequeña y desordenada, muy propio de ella.
--Estaba preocupada.
Voltea hacia mí y se cruza de brazos.
--Sí, oí tus correos de voz.
No sé cómo continuar. Sólo la miro ahí parada. Y luego, ella abre la boca.
--¿Qué…? ¿Por qué no me estás gritando?
--¿Qué?
--Ya te lo dije. La tú normal estaría diciéndome hasta de lo que me moriré. ¿Qué te pasa?
  Es sólo que no encuentro la fuerza necesaria para regañarla por ello ahora que sé lo que sé. Sólo quiero abrazarla y decirle que todo va a estar bien. Quiero llorar junto con ella.
  No le respondo. Y luego, un flechazo de reconocimiento cruza por su rostro, y retrocede un paso, mirándome, incrédula. Ella lo sabe. Ella sabe que yo sé. De alguna manera.
  Sé que ella  lo ha descubierto.
Supongo que he sido tan clara como el agua.
--Tienes que irteDice, ocultando mi mirada de la suyaAhora.
Ella mantiene la puerta abierta para que salga, pero yo no me puedo mover.
--Kimera…
--¡Sal!
--Kimera, hablé con Victoria.
Fui a Thorne.
 
Ella aprieta con dureza el pomo de la puerta y las lágrimas corren por su rostro.
  Me destroza.
Ella se queda ahí parada, ahora que ha descubierto que sus sospechas son reales: Yo lo sé.
--Sé que estás enojada conmigo por entrometerme. Pero, tú no contestabas mis llamadas, y yo estaba tan preocupada…--Hago una pausa para que ella haga lo que tenga que hacer, que me grite o que se lance a mis brazos a llorar. Estoy bien con lo que hagaKimera, dime algo.
  Ella sacude su cabeza y da unos pasos hacia el frente y otros hacia atrás.
  Está avergonzada.
Kimera está avergonzada.
--Habla conmigo. Sabes que nunca te juzgaría.
Ella sigue dando vueltas alrededor de la habitación, y luego me mira.
--Tú no tenías derecho. No debiste hacerlo.
Se sienta en el borde de su cama y se tapa la cara con las manos. Me acerco y me siento enseguida de ella.
--Ya lo sé. Pero tú… Entré en pánico, ¿De acuerdo? No sabía qué hacer. Y Victoria fue mi gran idea.
  Espero unos momentos, y luego ella se gira hacia mí.
--Dime qué te dijo.
Fue apenas un susurro, pero resonó en mi cabeza por una razón; El miedo de Kimera en su voz.
  Aspiré fuerte.
--Ella me dijo…--No le puedo decir “Que te violaron”, es doloroso incluso para míLo que te pasó cuando tenías catorce años. Me dijo que sus padres se divorciaron porque tu madre… no quería que recibieras ayuda. Y que estás enojada con tu hermana por habérselo contado. Y con tu padre por haber huido y no llevarte consigo. Y…
--Y esto es una mierdaTermina por mí.
Asiento, y espero a que me diga algo. Al principio, creo que no me va a decir nada, porque ni siquiera me mira a los ojos. Pero luego, ella comienza a hablar. Nos sentamos en el suelo y ella me dice que todo eso es verdad. Le pregunto si era mentira cuando me dijo que fue a rehabilitación una vez, puesto que su madre no quiere nada de eso. Me dijo que fue verdad. Su padre la metió sin avisar a su madre, y pronto ella encontró la manera de sacarla y de asegurarse de que nadie de los vecinos se habían enterado que su familia tenía problemas. Que no ha hablado con Victoria desde esa vez, cuando su madre se cansó de ella y la metió a Thorne. Ni con su padre, que pensó que enfrentarse a su esposa era demasiado para él así que se fue dejando a su dañada hija con ella. Su padre, que ahora está abajo, esperando paciente por Kimera para bajar, para que le dé una segunda oportunidad. Ella me dice que no puede verlo. Que le arrancará la cabeza. Lo entiendo. Ella se siente cansada, y coloca una almohada sobre mi regazo y se acuesta. Yo acaricio su cabello, intento hacerla sentir mejor. Me preocupa que no haya nada que yo pueda hacer para que eso pase.
   Ella me dice, aún acostada, que no quiere hablar sobre ella. Quiere saber qué ha pasado en estos días que ella ha estado fuera. Le digo que no tiene importancia, pero insiste. Quiere saber de mi vida. Asiento y se lo cuento: Que he hecho tregua con mi madre, que Harry me engañó con Sunny, que estoy con Max de nuevo. Que nos acostamos juntos.
--Vaya. Tienes tanta mierda como yoMe dice.
Por alguna razón, ambas reímos.
Pero sé que eso no es cierto. Lo mío es cosa pasajera, pero me preocupo por Kimera.
--Eres una estúpida, Scott. Sin ofender. No te meto una paliza porque estoy muy cansada. ¿Pero cómo diablos tú vuelves con Max? ¿Recuerdas todo el daño que te hizo? ¡El te usó y luego te tiró!
  Suspiro.
--No me digas eso, Kimera.
--Lo siento. Peo es la verdad, Y yo todavía no comprendo eso de Harry. ¿Con Sunny? Oye, sabía que eran amigos, y que ella es una zorra, pero… Es que Harry no haría eso.
--Es lo mismo que yo pensé.
--¿Ya hablaste con él?
--No. Cuando lo supe fui y me encerré en casa, y al día siguiente lo intenté, pero… Max vio el carro de Sunny estacionado en la casa de él… Luego me fui con él, y ahora estoy aquí. Realmente no he estado en casa.
  Kimera parpadea.
--Tienes que hablar con ese maldito nerd. Y también con el señor Cara de Imbécil. Rompe con él.
  Río ante los apodos.
Kimera empieza a cerrar los ojos. Cuando estoy segura de que está dormida, ella susurra:
--Me gusta tanto tu vida, Ridley. Todo tiene solución. El único obstáculo para ello eres tú.
Y luego se queda dormida de verdad.


                                                                      




Conduzco a casa dos horas después pensando en lo que Kimera ha dicho sobre mí, sobre mi vida. Me siento como mierda.
   Casi me estrello contra otro auto cuando freno y derrapo frente a mi casa. Porque, honestamente, no me esperaba que el chico estuviera sentado en los escalones de mi casa.
 Cuando ve mi auto, se levanta. Y yo dudo en bajar. Pero tomo todo lo que queda de mí, y me bajo.
--Hola, Harry.
Me mira cauteloso, como si yo fuera una serpiente que lo morderá en cualquier momento.
--Hola, Ridley.
  Mi corazón empieza a saltar, y tengo esta necesidad de inclinarme y rozar sus labios, de estirar mi mano y tocar su cabello.
Cierro de un portazo e intento drenar el coraje que crece en mí. Y todo lo demás.
--¿Qué haces aquí?
--Quería hablar contigo.
--¿Sobre qué?
Frunce el ceño.
--Ya sabes de qué.
Levanto una ceja y busco en mi bolso las llaves de la casa, incluso cuando sé que mamá estará ahí dentro.
--Pues tendrás que ser más especifico.
Cuando paso por su lado con las llaves en la mano hacia la puerta, él me toma del brazo y me hace detenerme enfrente de él.
--¿Sabes? Entiendo que estés cabreada, pero no puedes hacer como si esto nunca hubiera pasado, porque pasó.
--¡Suéltame!Le digo jalando mi brazo y avanzando sin mirarlo.
--RidleyMe llama desde atrás, con voz grave. Se puede decir que un poco fastidiadoHe estado esperando a que vinieras a casa desde ayer. ¿Quieres escucharme? Me estás destrozando el corazón.
--Es que no entiendo que necesito escucharLe digo abriendo la puerta, ignorándo la última parte, que ha hecho que mi corazón salte.
 Pero entonces él está detrás de mí y estira la mano para cerrarla de nuevo.
  Me doy la vuelta, fastidiada.
--¿Qué?
Y entonces se inclina y me está besando.
Mi corazón metafóricamente llora, porque yo quiero devolvérselo con todas mis ganas, pero… No debo. Así que lo impulso hacia atrás y me deleito con el breve recuerdo de sus labios rozando los míos.
--¿Porqué mejor no vas y besas a Sunny?Le escupo las palabras.
--Porque no la quiero a ella. Lo que viste, fue… No estuvo bien. Déjame explicártelo.
  ¿No es esto lo que quería yo? ¿Lo que me dijo Kimera y mamá?
Me cruzo de brazos.
--Sólo dilo, y luego déjame en paz.
Me observa unos segundos.
--Nada de lo que diga va a hacerte cambiar de opinión, ¿Verdad?
--Tienes un minuto.
--¡Está bien!Toma un respiro hondoFue Sunny quién me besó. Y lo que viste fui yo tratando de despegarla de mí.
--¡No me digas! Eso fue exactamente lo mismo que me dijo Max en su momento.
--¡Pero yo no soy Max, carajo!
No tengo nada qué decir ante eso, así que me quedo ahí parada, mirándolo duramente.
--¿Porqué ella querría besarte, si no fuera porque le has coqueteado o qué se yo?
--Yo no le coqueteéFarfullaElla es una amiga mía, ¿De acuerdo? Y pensó que era buen momento para expresar sus sentimientos…
--¿Qué no le dijiste que tenías novia?Digo furiosa.
Suspira y cierra los ojos.
--Sí, pero no era válido.
--¿Y qué carajos se supone que eso significa?Grito.
--Le conté, ¿De acuerdo? Cuando tú y yo discutimos aquella vez, Sunny se acercó a mí. Era un buena escuchadora, y le conté sobre nosotros… Sobre nuestra situación… Que nosotros no éramos del todo reales. ¡Y no lo era en ese entonces! Y cuando estuvimos de verdad juntos, yo no le conté nada porque pasaba la mayoría del tiempo contigo...
  La sangre me hierve en mis venas.
Enserio.
--¡Maldita sea, Harry! ¿Es que no puedes guardar un secreto?
--¡Yo no pensé que ella me besaría!
--Podría golpearte ahora mismo. Además, después de tu pequeño beso, yo fui a tu casa e intenté arreglarlo, ¿Pero adivina qué? Sunny estaba ahí. ¿Que tienes que decirme al respecto?
Levanta una ceja.
--¿Cuando?

--¡El día siguiente!
--Eso no pasó.
--¡Claro que sí! ¡Su carro estaba estacionado ahí!
--¿Lo viste tú?--Me desafió.
--Bueno, no... Fue Max, pero...
Frunció el ceño.
--Pues Max te mintió. El único auto extraño fue el de Adam.
Me cruzo de brazos.
--¿Y quién demonios es él?
--El novio de Wendy. Fue por ella ése día.
 Me quedo callada.
No tengo realmente nada qué decir. Harry avanza hacia mí.
--Tienes que creerme.
--¿Ah, sí? ¿Y por qué?Digo, levantando mis brazos.
--Porque si no me crees, no tengo nada.
  Su mirada me perfora. Parece que encuentra el punto exacto en mi alma que es sensible y que quiere arrojarse a sus brazos y olvidar a todo el mundo. Estoy a punto de rendirme, pero logro fruncir el ceño, al final.
--Eso no me dice nada.
 Harry parece desesperado e irritado. Una mezcla de ambos. Impotencia, sí, eso. Camina de un lado hacia otro. Estoy segura de que cuando se gira y camina hacia el porche, se va marchar a su casa y me va a dejar ahí sola, pero vuelve.
--¿Quieres saber porqué? ¡Muy bien! ¡Vamos a decir porqué!Grita, con un tono extraño¡Porque me sentiría tan solo sin ti, porque no sabría qué hacer, porque no quiero despertarme una mañana y darme cuenta de que perdí el mejor tiempo de mi vida por un error que, mira, no fue mío! ¡Porque me gusta tu cabello y la forma cínica en que sonríes, me gusta tu voz cuando estás feliz, cómo suenas en la mañana! ¡Amo la manera en que no puedo mantenerme concentrado cuando estás cerca, me gustan tus besos y cuando muerdes mi labio! ¡Porque en todo lo que puedo pensar es en que estamos juntos, y es genial! ¡Porque la idea de que tú vayas y beses a otros chicos me enferma! ¡Porque odio a Max, odio no poder estar ahí para defenderte de él! ¡Odio no poder limpiar tus lágrimas cuando estás molesta o triste! ¡Y odiaría no poder besar tu nariz cuando estás molesta! ¡Porque…! ¡Porque te quiero!
   Te juro que mi mandíbula perfora el suelo.
Él se acerca con pasos furiosos hacia a mí y me mira a los ojos.
--¿Eso te dice algo?
Todavía no me recupero.
--¿Ahora puedes mirarme a los ojos y creer que lo que he dicho es verdad?
Cierro mi boca y asiento, lentamente.
  Es la cosa más hermosa y maravillosa que alguien me ha dicho, me vale si es cursi o no.
Suspira, aliviado. Toma mi barbilla y me conduce a sus labios. Las mariposas empiezan a revolotear en mi interior y el dolor pasado parece desaparecer. Es como si estuviera mágicamente curada.
     Sé, que las cosas no van a ser tan fáciles para mí. Lo sé, cuando el alivio es reemplazado por algo… Algo que no está bien.
  Es tan poco familiar, que me toma darme cuenta de que es la culpa.
Porque yo…
 Harry separa sus labios de mí y me mira a la cara. Me mata.
Me mata.
--¿Qué sucede, Ridley? ¿Qué más queda por decir?
--Una cosaMurmuro, muy bajito.
Sonríe, pícaro.
--¿Ah, sí, cuál? ¿Qué me amas?
--Me acosté con Max.



-Sthep Stronger.

No subiré Off Topic,así que pensé  en cambiarselos  a los lunes  hasta que termine :)

jueves, 4 de abril de 2013

Reseña: Cracked Up To Be, Courtney Summers.


Reseña Cracked Up To Be,
de Courtney Summers.
Libro único.

La perfecta Parker Fadley ya no es tan perfecta, ella ha renunciado al escuadrón de porristas, terminó con su novio y está fallando en la escuela.
Sus padres están vigilándola constantemente para que no cometa suicidio y sus consejeros piensan que simplemente está jugando... pero lo que ellos no saben es que la verdadera razón para que ella sea un completo desastre es algo que no puede decir en voz alta. Ni siquiera es algo que pueda decirse a sí misma... Algo horrible acaba de sucederle y es posible que sea culpa suya. Si tan solo pudiera alejarse de los demás, estar completamente sola, entonces todo estaría bien. Pero nadie la va a dejar.







   
   He estado comentando de este libro en tantas entradas, y quería publicar la reseña, pero yo simplemente no estaba lista. Me refiero al hecho de que yo soy una persona muy intensa. Realmente la mayoría del tiempo mi cerebro no está conectado con mi lengua. O con mis dedos.
     Esta es la tercera vez que escribo esta reseña, y espero que no haya una cuarta, porque eso sería tan frustrante. 

  Voy a comenzar diciendo que no me ha gustado este libro. No me ha gustado nada. Ningún aspecto de el.
Es un libro deprimente, dónde nada bueno nunca pasa, con una protagonista desmadrosa y dañada, y realmente es un libro que no se dirige a ninguna parte.

    La historia:

Entonces, pensarás que yo estuve advertida, porque es completamente un libro depresivo. Y lo estuve, en cierto punto. Sabes, hay como una medida de tristeza y daño en los libros. Está el más bajo; el que no tiene nada de ésos dos. Luego está el que sigue, que es sutil  Una historia entretenida y triste porque así es. Pero luego, está Cracked Up To Be, que muy bien pudo haber sido sutil  pero han hecho del dolor y la tristeza más de lo que deberían.
   Si te he confundido, ahí arriba, me refiero a que exageraron con el dolor.
Oye, es cierto, que a Parker le ha pasado esta cosa tan horrible y ella está atascada. Que es un libro en dónde eso es el punto, pero creo que lo han llevado a otro extremo.
    Eso me lleva a Parker.

Los personajes:

Parker... Ella es un ser tan complicado y tan irracional.
   Okey. Está bien. Mira; yo lo entiendo. Es una adolescente, dañada. Pero simplemente su actitud era tan horrible, ella era tan odiosa, no tenía ni una pizca de lo que sea.  Es un personaje con el cuál no puedes simpatizar. No. Puedes. Y es que ella no te deja;  Yo la odiaba tanto cuando estaba más o menos en la página 45 (de 200 y feria) y quería dejar el libro. Lo quería simplemente dejar. Estaba tan enojada... Pero me dije: Está bien. ¿Sabes qué, Parker? Hay que darnos otra oportunidad. Te perdono y seguimos. ¿Qué te parece eso? Pero por más que quería perdonar a Parker, ella se las arreglaba para hacer que la volviera a odiar. Es un personaje que no quiere ayuda, ella sólo quiere joder a todos los demás hasta que estén tan dañados como ella. Lo que en un punto, entiendo, porque, sabes... Cuando una persona nos hiere, sólo queremos herirlos de regreso. Pero como ella no tiene  a nadie a quién culpar, se desquita con los demás. Cosa que no es justo, pero ella tiene esta retorcida idea de que lo es.
  Esta chica es so hateful. 
Y luego, está el chico. no pondré su nombre, porque no recuerdo cuál es. Realmente ni siquiera me importa. Dejémoslo en El Chico. ¿Qué demonios pasa con él? Quiero decir que es chico lleno de vida, que claramente tiene un futuro, y aunque sabe que Parker no va a traer nada más que problemas, aún va por ello. ¿Qué es maldito masoquista o algo? Al parecer sí. No entiendo qué lo atrajo a Parker, y porqué seguía con ella cuando ella sólo lo trataba mal.

    La relación entre ambos.¿Qué demonios? Es como si la autora tuviera un propósito, pero luego se hubiera aburrido y lo hubiera dejado. Al igual que la historia, ellos no van hacia ningún lado.

EL ASUNTO EN CUESTIÓN 

Entonces se han de preguntar qué es esto que le ha pasado a Parker que sea tan malo, y yo también me lo preguntaba. Cosa desesperante, es que tienes que soportar a la protagonista con sus pequeños fragmentos que no logras comprender hasta que decide contártelo. Casi al fina del libro. FRUSTRANTE.
  Más frustrante es, que la razón por a cual ella es de la manera en que es ahora, es por este personaje que mencionan una sola vez en todo el libro, y puramente de pasada. ¿QUÉ DEMONIOS? Estoy bastante segura de que Summers no estaba segura de qué iba a ir el gran secreto así que lo sacó al último minuto.
   Siento que ella no cuidó esta parte, de hecho ella no cuidó nada.

   Historia, personajes, asunto en cuestión; Conclusión.Es un libro con una protagonista odiosa, malcriada e incomprensible. Con un co-protagonista masoquista e irracional también. Con una historia dolorosa e innccesearia. INNECESARIA.  Creo que esa es la palabra para definir todo el libro. Ha sido inncecesario. No pasó nada bueno ni siquiera en el final, y no me hubiera molestado si en verdad me tratara de enseñar algo.
  Si la autora quería que yo notara algo, lo siento, no me llegó.
No lo capté.
  No me gusta hacer tan malas reseñas, y no quiero que las personas que lo leyeron y que les gustó se sientan ofendidas, ni tampoco es mi intención faltarle al respeto a la autora, pero este libro ha sido realmente un desastre, desde mi punto de vista, claro está. Es sólo que va a nada.
Estoy tan enojada.

   En mi opinión, su corazón será feliz sin leer este libro. Sólo, dejenlo ir.

Saludos,
Sthep S.

miércoles, 3 de abril de 2013

The Bet. Capítulo 20.


#79                                                                                              #BPOV.
En el momento en el que gritaron que venía la policía, todos comenzaron a correr histéricamente  haciendo destrozos a su paso.
Yo me puse tensa y me asusté.
Joe me levantó y me miró.
-No te sueltes de mí, ok?
Asentí nerviosa.
Tomó mi mano y la apretó. Comenzó a correr hacia uno de los cuartos y no hacia las escaleras y éso me puso todavía peor.
Esquivábamos a muchas personas que corrían hacia todos lados, era mucha gente y todos se miraban claramente asustados, no sabían que hacer.
Corrimos por un extenso pasillo, lleno de pinturas y cosas que no puede lograr identificar. Dábamos vueltas y más vueltas. Esta casa era inmensa, pero por todos lados había tanta gente, que ya me estaba sintiendo sofocada.
Paramos por un segundo.
Miré a Joe y él me miró a mí.
-Brenda, te tengo que soltar para que podamos pasar por aquí, hay mucha gente y si estamos agarrados no lo lograremos. No pierdas la vista al frente, yo estaré ahí. Y sobre todo, no dejes de correr.
No estaba muy segura de ello, pero asentí y solté la mano.
El me sonrió diciéndome que todo estaría bien, y comencé a quitar de mi camino a las personas que estaban ahí con mis codos, cuando por fin salí de ése mar de gente corriendo y gritando, volteé hacia a atrás y no miré a Joe.
Me puse histérica.
Corrí de regreso, pero era mas difícil pasar. Se oyeron gritos de abajo. Regresé a la dirección el que había estado corriendo y continué mi marcha sin Joe, aún así cuando estaba toda asustada, nerviosa y tensa.
No sabía que hacer o a donde ir.
En éso, me tropecé con algo o con alguien y caí al suelo. Dí gracias al cielo de que trajera pantalones.
-¡Brenda! - gritó alguien.
Intenté levantarme pero me dolía mi tobillo.
Alguien me levantó y entonces suspiré aliviada. Era Joe de nuevo. Por un momento quise golpearlo, pero luego pensé que no era la ocasión.
-¿DÓNDE DIABLOS ESTABAS? - le grité mientras intentábamos caminar a paso rápido.
-Detrás de ti, por un segundo. Después te me perdiste y te busqué, pero ¡oh fue mi sorpresa encontrarte en el piso tirada!.
Suspiré y gemí de dolor.
Seguimos caminando/corriendo, hasta que llegamos a una especie de escaleras en forma de caracol que nos llevaban al piso de abajo.
Joe me ayudó a bajar.
Ya había policías ahí, unos atrapaban a algunos y otros los metían con violencia a la patrulla.
Comencé a hiperventilar.
Está bien, ahora sí que necesitaba por lo menos algo de alcohol, la sobriedad no me ayudaba mucho en estos momentos.
Una voz de chica me sacó de mi ensoñación, era una voz muy conocida, además de las malas palabras.
Volteé hacia ése sitio y miré a Vicky que luchaba contra un policía para que soltara a un chico.
Otro policía la tomó de los brazos y la recargó junto a un carro y sacó las esposas.
Grité y traté de correr hacia ella, ignorando el dolor.
Joe me gritó algo, pero no le presté atención.
-¡Suéltenla! - grité. - ¡Ella no ha hecho nada malo!
Vicky me miró con sorpresa.
Ella me sonrió por un instante y se quedó quieta.
-Por favor, yo solo... ¿Cuánto quiere para que la suelten? - supliqué.
El policía terminó de esposar a Vicky y con un movimiento rápido ya me tenía esposada a mí. Joe, a quién no había visto, también lo esposaron pero junto a mí con las mismas esposas. Le di un golpecito a Vicky.
-Mira lo que me pasa por ser buena persona. Pude haberme ido y dejarte.
-Nadie te obligó. - dijo - Además, no te debiste meter en lo que no te importa, aunque gracias...
Sonreí.
Pero luego me dí cuenta de algo.
-¡Hey! Tu cabello... ¿Qué diablos te hiciste?
Su cabello era café. ¡CAFÉ!
-Ya sabes, esas cosas de que tienes que cambiar y todas ésas mierdas que salen en la televisión.
Me reí por su expresión.
Ella hizo lo mismo.
-¿Con quién vienes? No pensaba que eras de estas cosas...
-Con él - señalé a Joe que me miraba con interés- ¿Y tú? No eres de las chicas que van solas a las fiestas.
No digas Andrew, no digas Andrew, no digas A...
-Con un chico que conocí en el bar. Es el chico que está allá.- señaló a un chico guapo con pose de chico malo que estaba recargado en un árbol, esposado.
Suspiré aliviada.
-¿Nueva adquisición?
Ella se rió tan fuerte que de haberse podido mover, estuviera tirada en el piso riéndose.
-No, no. Él es.. Diferente, especial. Ese típico chico malo que tiene su no-se-qué. - dijo cuando se calmó.
Hubo un silencio incómodo, hasta que un policía rudo nos metió a la patrulla salvajemente.
Miré por la ventana y vi a Andrew, que también estaba esposado. Él me miró cuando pasé y yo agaché mi cabeza.
Vicky me tocó con el hombro.
-¿Estás bien, lerda?
No.
-Sí.
-Está bien.

Podríamos estar tocando una armónica como en las películas, pero el clima en la celda estaba tan... Tan tensa, que ni éso hubiera aligerado la tensión.
Para mi mala suerte, o buena, no lo sé, estábamos Vicky, su nuevo novio Jake, Andrew, Doyle, Maïa (que la muy maldita no me había dicho que iba a ir a ésa estúpida fiesta), Joe y yo, junto a otros 5 chicos y chicas más.
Seguía yo de llamar a un familiar para que vinieran por mí.
-¿Quieres que le diga a papá que estás aquí? - le pregunté a Vicky.
-Si, no pienso estar aquí 24 horas.
Asentí y fui a hacer ésa maldita llamada.
-¿Hola? - dijo después de una corta espera.
-Hey, papá.
-¿Qué haces llamándome a las 3 de la mañana?
-Estoydetenida- dije demasiado rápido.
-¿QUÉ?
Rayos, si me había entendido.
-Y Vicky está conmigo.
-¿QUÉ QUÉ? ¿Qué diablos estaban haciendo? O no, no me digas que se pelearon otra vez por que..
-No, nada de éso. Estábamos en una fiesta, llegó la policía y nos esposó.
-Humm, está bien, voy para allá.
-Ah, si puedes, habla a los papás de Maïa.
Papá gruñó.
-Está bien, nos vemos. - colgó.
Suspiré y regresé a la celda.
Esto era tan bizarro.
Me senté enseguida de Maïa y la miré feo.
-Me abandonaste
Ella suspiró.
-Bueno, técnicamente no. Te dije si querías salir, pero estabas terriblemente dormida y me gruñiste, así que lo tomé como un no.
Todos los que estaban en la celda soltaron una risita. Hasta Andrew, que hizo relajarme un poco.
Me encogí de hombros.
Miré a Andrew y el me miró a mí.
Era demasiada tristeza la que emanaban sus ojos, no lo pude soportar y miré mis uñas.
-¿Sabían que Doyle y Maïa son novios? - escupió Vicky.
Miré a Maïa y maldijo por lo bajo.
Maïa y Doyle fulminaron con la mirada a Vicky.
Ella levantó los brazos defendiéndose.
-Hey, el clima aquí estaba muy incómodo. Teníamos que sacar un tema.
-¿Por qué no me dijiste? Ahora mi hermanastra me dice lo que tú no. - le dije a Maïa
-Ni siquiera es mi novio, llevamos saliendo un par de semanas, es todo.
Crucé los brazos en mi pecho y miré a Joe.
El me sonrió incómodo y luego miré a Andrew que estaba susurrándole algo a Doyle.
Joe se sentó enseguida de mí.
-Creo que hay algo que no me haz contado... - susurró.
-¿Qué cosa?
-Tenías algo con el mariscal de campo. No te voy a decir nada, son tus cosas y todo éso, pero me enteré por ahí que cuando nos besamos por primera vez, apenas acababas de salir de tu relación con él y bueno, ahora me siento usado, sinceramente.
-Lo siento.- murmuré.
-No, sabes qué, está bien. Le doy las gracias a él, por que si no hubieran terminado, yo no me hubiera animado a hablarte nunca, y ¿sabes qué? - me miró y yo negué.- Te quiero mucho. Con tus defectos y virtudes, con todas tus imperfecciones y con tu inmadurez incluida.
Sonreí y lo abracé muy fuerte.
-Yo también te quiero mucho, aún cuando me acabas de decir inmadura.
Él se rió.
-Amo todo de ti. - dijo ya sin susurrar.
Me sonrojé y traté de no mirar a Andrew, por que sabía que lo había escuchado.
Un policía se acercó a la celda y nos miró.
-Brenda Loughty y Victoria Canterbury, han pagado su fianza.
Nos paramos inmediatamente y yo me despedí de Joe prometiéndole que le hablaría mas tarde ya que hoy ya era mañana, y le di un abrazo a Maïa.
Salimos de la celda y caminamos por un largo pasillo hasta llegar a la entrada principal, en donde nos esperaba papá enojado.
-Estoy algo decepcionado, espero que esto no se vuelva a repetir. - miró a Vicky.- Te sienta bien ése color.
-Gracias.
Caminé a lado de Vicky hasta llegar al estacionamiento.
Papá se acercó a mí y me tomó las dos manos.
-Hay algo que tengo que decirte.
-¿Qué? ¿Tengo otra hermana? -bromeé.
El negó con la cabeza, serio.
-Tu mamá está aquí.

-Lizz. 

lunes, 1 de abril de 2013

Reckless. Capítulo 20.

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Reckless. Capítulo 20. "La diferencia".

Se están besando.
  Sunny tiene sus manos en el estómago de Harry, subiendo hacia su pecho, pegándose a él como una lapa. Él sube sus manos a sus hombros y encrespa sus dedos alrededor.
Un escozor empieza en mi nariz y un nudo se forma en mi garganta. Es como el sentimiento de ahogarse con el que me siento familiarizada, pero, de alguna manera, es mucho peor.  Algo presiona contra mi pecho, algo que no se siente bien. Un temblor baja por mi columna, y mis ojos empiezan a mojarse.
  Me toma un momento darme cuenta de que mi corazón se ha roto en cuestión de 0.2 segundos.
No está bien.
 La persona detrás de mí dice mi nombre, y ellos dos se separan y voltean en mi dirección. Harry se ve sorprendido, con los ojos muy abiertos, con un aire desesperado.
  Me doy la vuelta incapaz de ver más y echo a correr mientras Harry me llama detrás de mí, o al menos esa es mi intención, pero me doy de bruces contra el pecho de alguien… ¿Mi hermano? ¡Oh, como lo necesito ahora! ¡Pero…Es Max! ¿Max?
Él me sujeta de los hombros para que no me caiga y me mira un tanto preocupado. Volteo hacia atrás, para darles una última mirada.
  Harry está por unos pasos separado de Sunny ahora, mirándome. Hay algo realmente extraño en su rostro… Casi cómo desesperación.
  Mi corazón ha sido metafóricamente arrancado y destrozado y quemado y tirado y… y, y, y… Y no tardo nada en seguir mi primer impulso para vengarme, para dejarle saber a Harry que no ha ganado. Qué aquí yo sigo teniendo el control.
--¿Estás bien?Pregunta Max, agachando la cabeza para mirarme.
Volteo el rostro hacia él y entonces… Lo hago; Me paro de puntillas para alcanzarlo y le hecho los brazos al cuello. Lo beso.
  Harry había empezado a decir mi nombre de nuevo, pero se detiene llegando a la D. Max se separa de mí y sonríe, de ésas sonrisas que tanto yo odio. Y después, mágicamente sus manos han aparecido en mi trasero.
--Pero… ¡Quítale las manos de encima, maldición!
Harry de repente aparece y jala a Max lejos de mí.
--¡Muévete, niño de mierda!
Puedo ver que Harry en verdad está dispuesto a una pelea, pero Sunny lo jala del brazo hacia atrás.
Me hierve la sangre.
--¿Qué haces, Ridley?Me pregunta Harry, horrorizado, incrédulo.
Me hierve la sangre, de nuevo.
--¿Qué si qué hago? ¿Qué haces tú?Grito.
--No, Ridley, no es lo que piensas, déjame…
--“Déjame explicarlo”, ¿No? “Esto no es lo que parece” .Ya me lo sé. Puedes ahorrártelo.
--¡No, no lo sabes! ¡Ridley, esto no…!
--Deberías aceptarlo, niño. Me ha elegido a mí.
Harry ni siquiera lo mira.
--¡Tú no lo quieres, Ridley!Me dice--¡No hagas esto!
Sunny hace una mueca detrás de Harry, y llama su nombre, pero él sigue mirándome.
--No sabes lo que quiero.
--Claro que sí, sé que me quieres. Scott, yo…
Max gruñe, y me toma del brazo.
--Vámonos, Ridley.
Pero no lo escucho.
--¿Cómo te atreves, imbécil?Le grito, dando un paso hacia adelante--¿Cómo te atreves si quiera a llamarme Scott como si todo estuviera bien? ¡Yo confié en ti, yo pensé que eras diferente! ¡Yo no quería romper tu corazón, pero no sabía que tú romperías el mío primero! ¡Si no te hubiera dejado solo! ¡Mierda! ¡Eres un imbécil! ¡Yo confié en ti!
  No sé, si estoy gritando por lo dolida, o por lo enojada.
Harry sacude la cabeza, podría decir yo que un poco asustado, pero ya no sé qué pensar. Ya no estoy muy segura de qué es real y qué es fingido.
--Ridley…
--Quiero que te alejesLe digo, intentando suavizar mi tonoTú has tomado tu decisión, y yo he tomado la mía. Esto es todo.
--¿No vas a dejar explicarme?
--¿Y qué tengo que escuchar? ¿Cómo me pusiste el cuerno? ¡No, gracias!
--¡Yo no te puse el cuerno!
--¡Claro que no, sólo estabas intercambiando saliva con ésa!
--Sé que esto luce mal, sé lo que estás pensando, pero tienes que creerme. Tienes que darme una oportunidad de…
--¡No quiero escuchar!Le interrumpo--¡Se terminó! ¡No quiero saber de ti! ¡Eres un… eres un…!
 No encuentro las palabras para describir cómo me siento en el interior.
--Yo creí en tiMurmuro, en tono lastimero.
 Harry luce completamente derrotado. Estira una mano hacia mi rostro, pero me aparto, y Max jala de mi brazo. ¿Qué este tipo no se puede ir y dejarme discutir con mi ahora ex novio en paz? ¡Que se largue! Pero pone una mano en mi cintura, y recuerdo el beso que le acabo de dar. Y la decisión que según esto he tomado.
  Retrocedo, ya que siento que las lágrimas se están acumulando en mis ojos. Me giro hacia Max.
--Te llamaré luego.
Y salgo corriendo hacia mi casa, con las lágrimas corriendo por mi rostro, con los gritos de Harry a mis espaldas de mi nombre y pasos que pronto son detenidos. Unas maldiciones y gemidos de rabia.



                                                                  
 

De alguna manera, termino en los brazos de mi madre.
Cuando yo entro por la puerta con las mejillas rojas y las lágrimas cayendo, completamente destrozada y confundida, mi madre es lo primero que veo. Ella está parada a medio camino hacia la puerta de la cocina, con un delantal manchado de pintura, al igual que sus brazos y su pelo un poco. El olor de la pintura me trae de vuelta viejos tiempos, dónde las cosas eran mejores, y yo no me había convertido en una terrible persona. Una zorra, una darkie, una solitaria, autodestructiva.
  Así que lloro. Lloro cuando la veo y cuando ella se acerca hacia a mi yo me lanzo en sus brazos. Y ella me envuelve, con ternura, un tanto confundida, pero es dulce.
Estar entre sus brazos me hace sentir segura. Me hace sentir protegida. Una calma dentro de mí se extiende, y un calor envuelve los pedazos fríos de mi alma. Y luego ella besa mi cabello.
  Me hace sentir como si la horrible persona en la que me he convertido se desvaneciera y trajera a la yo de catorce años.
  Quiero a mi madre, y la quiero de vuelta. No me importa si supuestamente debería estar enojada con ella, ahora mismo la quiero de vuelta y la necesito. Para arrepentirme, tendré mi tiempo.
--MamáSollozo, contra su pecho.
Escucho pasos rápidos y luego la voz de mi hermano Charlie. Mi madre levanta una de las manos que tenía sobre mí.
--Está bien, lo tengoLa oigo susurrarVe a la cama, está bien.
Pasan unos momentos, conmigo sollozando incontrolablemente sobre ella, y luego escucho pasos lentos que se alejan.
  Mi hermano Charlie.
--MamáLloro de nuevo.


                                                                  



No recuerdo despertarme.
No recuerdo el momento en que me dormí.
Recuerdo abrir mis ojos. Recuerdo la oscuridad.
 Recuerdo ver la taza de té semi vacía en el mueble al lado de mi cama.
No estoy muy segura de cómo llegué a mi cama, al principio, de cómo dejé los brazos de mamá y me metí entre l
as cobijas 
  Me siento y acomodo la cobija a mí alrededor. Miro la ventana cerrada, la oscuridad de mi cuarto, excepto por los rayos de sol que se filtran por el vidrio de la ventana.
 Empiezo a recordar. A mi madre, llevándome dulcemente escaleras arribas y metiéndome en la cama, diciéndome que va a volver. Y lo hizo, con la taza de té. Recuerdo que se quedó conmigo, pero no pude beber nada, sólo estar ahí y sentir lástima por mí misma. Al final ella fue quién se llevó la taza a los labios… Recuerdo vagamente a ella, metiéndose en mi cama conmigo para dormir, porque yo se lo pedí. A ella, abrazándome por detrás, con sus manos en mi estómago, y yo poniendo la mía sobre la suya, como en los viejos tiempos.
  Recuerdo la paz. La oscuridad. Su voz. El “todo va a estar bien”. Me recuerdo a mi creyéndole.
Extrañamente, siento paz en este momento. Quiero bajar las escaleras y encontrar a mi madre y a mi hermano sentados en la isla de la cocina, comiendo. Sentarme junto a ellos y comer tranquilamente mi desayuno junto con mi taza naranja de café. Sin embargo, eso no sucede desde hace un tiempo. Desde que eso pasó. Porque ella simplemente no estaba aquí, y mi hermano se levantaba muy temprano para ir a comenzar su largo día, no desayunaba, apenas me dirigía la palabra. Yo ya no tenía lo mismo que antes, ya que me he tenido que encargar de cocinar, recoger y limpiar desde que ella se fue. No sólo me arruinó eso a mí. A Charlie también. Y la ha perdonado.
  Y la pregunta, es: ¿Si él lo hizo (y ha sido todo este tiempo más difícil para él) porqué yo no he de tan siquiera intentarlo?
  Tengo que admitir que todo ha sido más fácil para mí ahora que ella ha vuelto. Tengo más tiempo para mí, incluso cuando ella se pasa la mitad del día en no sé dónde.
Ella me quiere.
Y yo tengo que dejar de castigarla.
Sin embargo, no es fácil. No es porque piense que no se lo merece, porque yo sé que lo qué pasó no fue su intención, ella no quiso eso. O porque no me llamó después de todo ese tiempo. No es fácil por todo el odio acumulado en alguna parte en lo más profundo de mi alma. No sé cómo enfrentarlo. No sé cómo disminuirlo, o a quién dirigirlo. No sé qué hacer con él. Sólo sé que no se irá.
  Me levanto y camino por mi perfectamente ordenado cuarto, hasta salir de la habitación. Silencio. Es cuando caigo en la cuenta de que hoy es día de escuela, y no fui.
Humm… ¿Dónde está mamá, si no ha impartido aún sus clases de lo-que-sea?
--MamáLlamo.
¿Me dejó sola? ¿Cuándo la quería perdonar? Mierda. ¿Cómo se supone que voy a hacer esto, pues?
 --¿Charlie?Intento.
Nada.
Rondo por la casa un poco, y veo la puerta de madera del sótano abierta… ¿Qué hace en el sótano, cuando es el único lugar dónde me he negado a limpiar? Hay cucarachas y demás ahí abajo. Es aterrador, enserio. Y todos los focos están fundidos.
  Pero cuando bajo por la escalera, todo eso es mentira. El lugar está iluminado y está totalmente limpio. Hay escritorios llenos de botes de pintura y materiales de todo tipo, cosas que no logro comprender. El lugar es realmente hermoso; Las paredes están llenas de pinturas colgadas, de un árbol torcido en invierno, el reflejo de una flor en el agua, colores y líneas curvadas, Charlie. Y yo.
  Como el que está donde mi madre está parada ahora mismo, mirándome, con la paleta de pinturas y el pincel abajo.
 Soy yo, pienso mientras me acerco, creo que soy yo.
 Estoy bastante segura. No es porque ella sea mala, si no que el dibujo es de una chica de espaldas, sin blusa ni brasier. Tiene la espalda, de piel blanca, curveada, como si estuviera agachada. Como si estuviera lamentándose o algo. Su cabello negro está recogido en lo alto de su cabeza en un chongo. Y luego, está el tatuaje. Es el centro de atención. Es mi tatuaje: Las aves corriendo por la espalda, negras, hermosas.
  Me acerco a mi madre y miro fijamente la pintura.
Es malditamente bueno.
--¿Te gusta?
Asiento.
Mi madre sonríe.
--Me alegro; Me ha costado muchoDice, metiendo el pincel negro en un bote de agua encima de uno de los muebles alrededorHay algo en ti que es muy difícil de capturar.
   No estoy muy segura qué reaccionar a eso, así que después de una mirada prolongada, veo los otros cuadros. En verdad la habitación está repleta de ellos. Todos son diferentes. Los más seguidos, son de Charlie, y los míos. Ambos, sonriendo, serios, preocupados. Y otros que parecen ser una sombra de nosotros: La espalda ancha de Charlie marchándose por la puerta, él, recargado en la mesa de la cocina y sólo se le ve el rostro. Pequeñas cosas. Como su mano, o sus ojos. Yo también; Yo de perfil, con mi pelo negro y ondulado cayendo sobre mis hombros. Mi mano sosteniendo un cigarro. Yo con las manos en la cabeza, tocando mi pelo, de modo que no se me ve la cara.
  Todos ellos, tan claros como una fotografía.
--Son muy buenos.
No sé qué decirle.
--Gracias.
Escucho a mi madre mover los pinceles contra el bote y aspiro el olor de la pintura, tan familiar, tan viejo.
--¿Has pensado en vender algo?
--No. No lo haríaMe dice ella, parándose enseguida de mí, viendo las pinturas acumuladas en la pared y algunas en el suelo.
--¿Charlie ha visto esto?
--No. Tú eres la primera en bajar al sótano.
 Veo mi momento ahí, cuando me giro hacia la cara de mi madre, cuando veo su expresión dulce y sonrisa débil. Lo veo. Mi oportunidad de decir que lo siento, que sé que ha estado mal, que hay que empezar de cero, a pesar de que sé que no va a ser fácil, que vamos a tener nuestras subidas y bajadas en el camino.
  Pero no puedo.
Las palabras se quedan atoradas en mi boca, y no puedo.
Así que en vez de eso, le digo:
--¿Quieres ver Mentes Criminales conmigo?
  Esta es mi disculpa.
Mi madre parece saber exactamente lo que yo quería decir, y parece notar la segunda oportunidad que le ofrezco con Mentes Criminales. Lo veo impreso en toda su cara.
 Y sonríe.
 Agradezco a Dios que lo haya entendido.

                                                                
                                                                                     
 



El chico está a punto de matar a la chica gritona cuando mi madre se voltea hacia a mí y abre la boca.
--¿Entonces vas a contarme qué pasó ayer?
  En verdad no estoy segura.
Me refiero a que usualmente tengo un perfil de obsesivo. Siempre que hago algo paso una parte de mi tiempo, usualmente antes de irme a dormir, pensando en las cosas que dije. Las que fueron correctas y las incorrectas. Los diálogos de los que me arrepentiré, los que pudo haberse malentendido, los que salieron perfectos. Es confuso, pero así es. Así soy yo. Sin embargo, este asunto ha sido demasiado… raro; Simplemente los vi besándose y las palabras salieron de mi boca.  Y esto ya me pasó una vez antes, con Max y ésa chica Beth. Juré dos cosas; Que no dejaría a ningún chico hacerme eso de nuevo, y que si pasaba, le daría la vuelta a las cosas. Diría los diálogos que debí haber dicho cuando Max me traicionó.
  Pero simplemente pasó y las palabras salieron desesperadamente de mí. La verdad es que no puedo recordar la mitad de las cosas de lo que dije. Recuerdo el dolor contra mi pecho, similar al que sentí tiempo atrás, familiar… Sólo que ésta vez era diferente, en cierta manera. En comparación con Max, este comenzaba dónde mismo, pero en algún punto se perdía. Era un poco más fuerte, más palpitable.
  Me dejaba más vacía.
Es incómodo, y es extraño. Es miserable. Algo que ni siquiera un Maratón de Mentes Criminales puede curar, cosa que es… extraño.
   No lo vi venir. A Harry y a Sunny. Y aún cuando estoy pensando sobre ello, no puedo encontrar la respuesta. La lógica al asunto. Primero; ¿Porqué ella quiso besar a Harry? Porque; ¿Cuando se hicieron amigos? ¿Porqué él me haría eso a mí?
  Le busco y no le encuentro.
--RidleyMi madre me llama la atención.
--Sí.
Espera.
--Harry. Él… Me engañó.
Mi madre abre muy bien los ojos.
--¿Cómo? ¿Hablas de nuestro Harry?
Levanto una ceja, pero no le digo nada.
--Pero, si pensé que él era un buen chico…
--Yo también pensé eso.
   Entonces este es el punto dónde me doy cuenta de la diferencia entre el engaño de Max y de Harry: Con Max yo sólo quería besos y que me tocara, era algo puramente físico. Sin embargo, yo confié en Harry.
  Abro la boca incrédula mientras lo entiendo; Era porque me despreció. El sentimiento después de la ruptura con Max fue porque me cambió. Me despreció. El sentimiento fue algo que va de la mano con la superficialidad y la arrogancia. El sentimiento ahora que ha pasado con Harry es peor porque yo deposité mi confianza en él. No quería que me tocara o que me besara, lo quería a él. A quién era. Y él me hizo creer que me quería de la misma manera.
    Max fue egoísmo. Harry fue sentimiento.
Él fue real.
--¡Y hasta ahora lo entiendo!Me reclamo a mi misma en voz alta, alzando los brazos.
--¿Qué cosa?Pregunta mamá.
--¡Todo! ¡La diferencia entre Max y Harry! Quiero decir, la verdadera.
Frunce el ceño.
--¿Quién es Max?
--Mi ex novio.
--¿Tuviste un novio?
Asiento.
Mi madre hace una pausa antes de continuar.
--Muy bien. ¿Y cuál es tu descubrimiento?
No le contesto. Sólo pienso en ello; Cómo saber que el engaño de Harry es peor que el de Max.
  Porque caí como una estúpida.
Mi madre no presiona, pero pone una mano en mi rodilla y dice:
--Ahora las cosas tienen sentido; Poco después de que llegaras a noche, Harry llegó a casa buscándote, pero Charlie se ocupó de él. Y vino esta mañana, también… Él se veía un poco frustrado y desesperado.
--Por supuesto que sí, mamá. Él fue atrapado. Quería engatusarme para que volviera con él.
   Pero esto sabe amargo cuando sale de de mi boca. Porque Harry no juega el mismo juego que Max y el resto de los chicos, él no engatusa a las personas. Él se ruboriza y sonríe, radiante.
  Así que estoy confundida.
La cara de mi madre muestra una luz difícil de explicar, pero se extiende hasta sus ojos. Es después cuando caigo en la cuenta de que he dejado de llamarla por su nombre.
--Hay otra cosa, RidleyMi madre dice, mirándome a los ojosQuería disculparme. Sé que lo que hice… no estuvo bien. Te alejé, y por eso lo siento.
   Cuando las palabras terminan de salir de su boca algo fluye desde abajo hacia mi pecho. Un calor. Es la rabia; Tengo este repentino impulso de decirle que es cierto, que lo hizo mal. Que no estuvo bien, que ya se había tardado en pedir disculpas, que no las aceptaré.
  Es el odio que no sé cómo controlar, y que no sé cuándo se marchará.
Me muerdo la lengua en el último segundo y clavo mis uñas en el sillón para no escupir las palabras de mi mente.
  Tengo esta necesidad de herirla.
Sé que necesito hablar con Jordan. Menos mal que mi cita programada es mañana.
--Está bienDigo, un poco tensa. E intento sonreír un poco.
No estoy muy segura de si lo logré.
--Habla con ese chicoDice mamá, dándome unas palmaditas.



                                                                           




Y voy a hacerlo. O al menos, lo intento.
 Llego a la conclusión de que tengo que escuchar su versión, y luego sacar las cuentas. Porque nada de esto encaja y me está matando no saber. Quiero escucharlo de su boca, quiero que me lo diga.
  Él prometió que nunca me dejaría ir.
  Así que intento ponerme presentable y bajo por las escaleras hacia la puerta delantera cuando veo que es hora de que Harry regrese a casa de la escuela.
  Necesito saber lo que sea que haya pasado, y luego avanzar.
Y no mirar atrás.
Sin embargo, cuando estoy tres pasos fuera de mi casa, un auto se estaciona. Es el auto caro de Max, el que nunca me dejó conducir. Y él, naturalmente, baja, con su ropa cara de marca y cabello artísticamente desordenado.
--RidleySe acerca a míHola, cielo.
Abro la boca para dejarle en claro que él y yo, nada. Que nunca vamos a estar bien de nuevo. Que no vamos a volver. Que siento (pero no es verdad) haberle hecho ilusiones. Que se vaya olvidando… Pero él sigue hablando.
--… ¿A dónde vas?
--A la casa de Harry. A pedirle una explicación.
  Con esto, yo espero que retroceda y lo capte, sin embargo sólo frunce el ceño.
--Tú no quieres ir ahí, cielo.
Me cruzo de brazos.
--¿Ah, sí? ¿Y cómo sabes eso?
--Porque acabo de ver el auto de Sunny estacionarse enfrente de su casa.
Mi cara se deforma.
--¿Qué?
--Hace unos momentos.
Doy unos pasos adelante y me asomo por la calle. Hay un auto estacionado.
Sigue con ella.
Él en verdad no lo siente. No se arrepiente. En verdad me engañó.
  Primero siento lástima por mí, ¿Sabes? Porque siento la punzada en mi pecho, el dolor de la traición, del corazón roto, los revoloteos en mi estómago que no son agradables para nada, la presión contra mi pecho que tampoco me gusta.
 Él prometió que no me dejaría ir.
¿Es que lo olvidó?
¿¡Por qué lo olvidó?!
Y entonces, llego a lo segundo que siento; La ira. Porque me traicionó, porque me hizo tonta, porque confié en él. Porque me cambió.
  Me cambió.
 Y cuando Max pone una mano en mi cintura, yo lo miro y lo decido, aún con mi último pensamiento quemando en mi mente:
 Jalo su camiseta hacia mí y lo beso, con furia, desesperadamente, aún con el dolor en mi pecho.
   Tengo que seguir adelante, ¿No?



-Sthep Stronger.

Entonces, hoy no voy  subir un Off Topic, así que pensé en adelantarles el cap. Besos :)
Ps: 
ayer terminé de escribir Reckless. En total son 24 capítulos.